Wolas!

Me da una pena subir este capi que no os podéis imaginar pero...creo que es lo justo.

Hablamos a bajo sobre esto

Disfrutadlo


Ginny sintió que una mano pequeña apretaba su mano justo antes de pasar la barrera para después soltarse con gran alegría.

-¡Es precioso mamá! – exclamó un niño rubio de 11 años, el vivo retrato de Draco Malfoy, a excepción de la pequeñas pecas que decoraban su rostro.

-Lo sé – Ginny miró con nostalgia el tren escarlata y el gran movimiento que había en él, recordando el principio de su sexto curso en Hogwarts, su mejor curso, el curso que había cambiado por completo su vida

-Yo quiero ir – Ginny se giró para ver a Draco que iba cargando con una niña en brazos mientras un elfo se encargaba de llevar el baúl del pequeño

-No tienes la edad cielo – la niña pequeña, el vivo retrato de su madre hizo morritos.

Ginny sonrió al recordar rápidamente la historia de ella y el rubio.

Cuando Ginny había salido de Hogwarts había ido a presentar a Draco a su casa, la conmoción fue general, su madre se desmayó y sus hermanos tiraron un par de bombas fétidas con tal de salvar a Ginny, Ron y Luna de las manos del rubio platino. Fue su padre quien puso orden y dijo que mejor que dejaran explicar algo.

Fleur apareció y abrazó a Draco como a un hermano más y Bill no tuvo nada más que decir, si su mujer lo había aceptado, el no seria capaz de ir en contra de ella. Ginny agradeció el gesto con una sonrisa. Charlie tampoco dijo mucho, al parecer Tonks (con la que se había prometido) ya le había hablado de la relación y, por lo tanto, no hizo ningún escándalo a parte del "Una lágrima y eres hombre muerto" eso si, con una agradable sonrisa.

Percy estaba en un dilema, por un lado, Malfoy era muy importante tanto en el Ministerio como fuera del mismo pero, por el otro, había sido relacionado con mortífagos aunque cuando su padre dio la mano a Draco se le fueron todas las dudas.

Ginny tuvo que respirar hondo, sabía que los más difíciles serian Ron, George y Fred y, aunque Ron se hubiera acostumbrado a su presencia, no significaba que no diera argumentos a los gemelos para atacar al rubio.

Después de eso, Ginny entró a trabajar por un importante cocinero gracias a las influencias que tenían Fred y George en el Callejón Diagon, aunque en un principio a Ginny no le gustó, después tuvo que dar las gracias a sus hermanos, era una preciosa oportunidad, aprendió lo básico en administración de restaurantes, reservas, documentos legales y un sin fin de cosas más, llegó a aprender tanto que varios restaurantes que, viendo como ese negocio había crecido como la espuma des de que Ginny había pasado a ser la directora administrativa decidieron que la querían en su restaurante pero Ginny negó, y viendo que había llegado el momento renunció a un bonito y perfecto de trabajo y se embarcó en un aventura.

El local que era de Alex y que ella, aunque la morena de Griffindor se había negado infinitas veces, religiosamente había comprado (con su propio dinero y a precio especial por ser una amiga) estaba siendo remodelado. Ginny tuvo que admitir el dinero de Draco si quería salir adelante con su negocio "lo mío es tuyo" había dicho, como en tantas otras veces, el heredero Malfoy.

Así que, cuando había conseguido uno de los mejores chef de la ciudad y había tenido todo listo, fue la gran inauguración y el negocio, de momento, parecía que no iba a disminuir.

Mientras todo eso duraba, Ginny se había trasladado a vivir con Luna y Dan en un piso en el Londres muggle, uno en muy buena zona y que, para que negarlo bastante caro pero que podían sacar adelante (hasta que los tres estuvieron preparados para una relación en pareja)

Alex había dado a luz, en setiembre del mismo año en el que terminaron, a dos niños preciosos, el primero (y sin fallar a sus orígenes) fue un niño precioso de piel oscura y ojos claros, lo llamaron Joshua, la segunda solo por un minuto, fue Cloe, una preciosa niña rubia con los ojos de color miel precioso. Jane empezó a llorar al ver que los hijos de su hija eran los vivos retratos de sus hermanos.

Alex había empezado a estudiar medicina dos años después del parto, cuando los pequeños ya podían valerse por si solos, esos si, los dejaba en manos de Arabella Figg durante las horas en las que estudiaba. Costó muchísimo pero finalmente, y con dos años más de los que normalmente cuesta, Alex consiguió sacarse la carrera de medicina. Entró en San Mungo y antes de que pudiera darse cuenta se convirtió en la mejor y única especialista del tratado de enfermedades por métodos muggles y mágicos, creando una efectividad muy elevada.

Blaise parecía que se había convertido en el padre perfecto y todos se asombraban al ver lo bien que se llevaba la pareja después de haber tenido los niños, algo que todos aseguraban que no pasaría. Blaise, trabajador del ministerio, decidió que durante los años en los que Alex estudiaría, el trabajaría menos para, así, ayudarse mutuamente. Y funcionó. Actualmente, los niños eran preciosos y gozaban de una estabilidad familiar que otros querían.

Jack, Jack continuaba siendo la misma de siempre, con su humor ácido y su vitalidad y belleza inacabable, parecía mentida, pero por mucho que pasaban los años parecía que Jack nunca envejecía, si que era verdad que, cuando te la mirabas de cerca, descubrías unas cuantas arrugas de expresión pero, mientras pasaran los años, y todos fueran cogiendo más y más signos de ancianos, Jack siempre parecería veinte o treinta años más joven que ellos.

Draco, por su parte, había terminado la carrera para poder empezar a ser un hombre de negocios. Sin saberlo ni Narcisa ni Draco, Lucius Malfoy se había hecho con la mayor parte de las acciones de la empresa Nimbus, en la que no solo se vendían escobas sino también otro tipo de material deportivo para el Quidditch. Y Draco había sido escogido para ocupar el lugar de vicepresidente con solo 23 años, un gran logro por lo joven que era y, aunque le habían ofrecido el puesto de presidente, Draco lo había rechazado con elegancia diciendo que no estaba dispuesto a perder parte de su vida por encerrarse en un despacho.

Ginny sonrió al recordar el primer día que había ido al despacho de Draco, justo después de una semana que consiguiera el puesto.

Ginny salió del ascensor tipo el que había en el Ministerio, en su cabeza, habían miles de papeles, no con forma de avión, sino en forma de escoba, sonrió al ver lo bien pensado que lo tenían todo.

El pasillo en el que Draco trabajaba estaba en la penúltima planta (la última era para el director), era amplio y con una decoración agradable todo con un olor a vainilla que hacia que entrarás, quisieras o no, con buen humor al despacho del rubio. Otro punto a favor para la empresa.

Llegó y vio como una chica, quizá un par de años más joven que ella, hacia un par de notas y recibía un par de escobas de papel. Reconoció un ordenador y un teléfono muggle, al parecer Draco también tenía negocios con algunas empresas muggles que construían aviones y cosas por el estilo.

-¿Puedo ayudarla? – preguntó la chica amablemente

-Si, estaba buscando a Draco…Malfoy – añadió al ver que la chica la miraba mal por las confianzas

-¿Tiene cita?

-No creo que le importe – sonrió con franqueza

-Ahora el señor Malfoy está muy ocupado – Ginny examinó la chica, guapa, rubia y de ojos azules. La típica secretaria que todo el mundo hubiera contratado por ser solo guapa, aunque estaba segura que, si estaba ahí, siendo secretaria de dirección no era por su buen físico

-¿Está en su despacho?

-No – contestó, la rubia frunció el seño, al parecer ya la estaba cansando – Si es su novia de la semana, no se preocupe, le daré el encargó – Ginny levantó una ceja, por un lado, porqué se hubiera enfadado al pensar en esa posibilidad, por el otro, porqué hubiera dicho novia de la semana. No era que le importara, estaba completamente convencida que Draco nunca le pondría los cuernos, lo conocía demasiado bien para saber que no podría disimular, antes la dejaría y después se iría con otra.

-¿Te gusta el señor Malfoy? – preguntó directamente la pelirroja

-No – pero la chica ya se había sonrojado

-Lo conoces solo de una semana, no sabes como son las personas solo por una semana. Draco es extremadamente sexy, no dejes que eso te influya. Ahora ¿está Malfoy? – le preguntó a la chica

-Ya le he dicho que no

-Elizabeth¿por qué no coges el… - Draco salió de su despacho

-¿Seguro? – preguntó Ginny socarrona

-Ginevra – Draco pareció haber olvidado que estaba enfadado porqué su secretaria no le cogía el teléfono

-Pensaba que no estabas, tu secretaria no me quería dejar pasar – se empinó un poco y le dio un beso en la mejilla - ¿Mucho trabajo? Podemos vernos después

-No, tengo diez minutos para ti – Draco guiñó el ojo a la pelirroja – Elizabeth, te presento a Ginevra Weasley – Ginny encajó la mano con la chica que estaba bastante aturdida – Ella es Elizabeth Turner, mi secretaria

-No me habías dicho que era tan guapa – sonrió de forma celosa Ginny – Un placer – después se giró para entrar en el despacho donde Draco ya la esperaba.

Después de eso, no habían tardado ni un mes en presentar su carta de invitación a la boda a la joven secretaria. Pese a que Ginny quería una boda pequeña, resultó ser que, los amigos de uno y de otro, más jefes y empresarios importantes de Draco y gente con gran poder adquisitivo por parte de Ginny, había resultado una boda bastante grande en la que no podía faltar el personal más apegado al rubio.

Ginny despertó de sus pensamientos cuando el tren lanzó humo haciendo un pitido.

-Ya está apunto de marchar. ¿Dónde está Sirius? – preguntó el mayor de los hijos Malfoy

-Estoy aquí, si es que no miras Jamsie – un niño pequeño, de ojos verdes y cabello castaño apareció por detrás

-¡No me llames Jamsie! – los dos niños habían empezado a hablar.

Ginny y Hermione se habían quedado embarazadas en el mismo año, las dos de un varón, y enseguida tuvieron una discusión por los nombres, bueno, ellas dos no, sus respectivas parejas.

A Draco siempre le había gustado el nombre de James y Harry quería poner James a su hijo en conmemoración a su padre. Después de largas discusiones, Ginny y Hermione habían acordado, el niño de Ginny y Draco se llamaría James y el de Harry y Hermione, Sirius. Cual fue el disgusto de ambos cuando sus respectivos hijos se volvieron íntimos.

-Hola Harry – saludó la pelirroja al ver llegar al "niño que vivió" con un carro con el baúl de su hijo

-Gin – la abrazó como a una hermana pequeña, pese a que a Draco no le hacia mucha gracia - ¿Cómo estás?

-Bien – sonrió ella - ¿Y Hermione?

-Debe estar al caer, si quiere ver marchar a su hijo

Harry y Hermione se habían casado y habían tenido un hijo. Él se había convertido en un excelente jugador de Quidditch bajo el mandato de Viktor Krum, pese a que todo el mundo lo veía como auror en el Ministerio, él, el salvador del mundo, decidió que ya era hora de dejar de luchar por una causa, era hora que otros hicieran lo que él tuvo que hacer con tan solo 1 año de edad, y se dedicó al Quidditch, ese deporte que le volvía loco, cuando se cansará, podría dedicarse a viajar con toda la fortuna que tenía acumulada. Hermione se había convertido en científica que investigaba nuevas pociones, ingredientes que mejoraran a éstas, etc. Por culpa de su trabajo, la relación de Harry y Hermione se distanció notoriamente y, cuando se veían, solo discutían. Por el bien de su hijo, decidieron separarse. Hermione vivía en Estados Unidos y Harry en Inglaterra.

-Aún la quieres – dijo Ginny – Y ella te quiere a ti

-Lo sé pero al parecer no es suficiente

-Siempre es suficiente, cara rajada – cortó de repente Draco la conversación

-¿Por qué llamas cara rajada a tío Harry? Yo no veo que tenga ninguna raja como tío Blaise – la pequeña pelirroja sonrió al mostrar la frente del hombre que tenía delante

-Costumbres malos de tu papá, Summer – sonrió Harry ganándose una mirada de odio del rubio.

La cicatriz había desaparecido con el paso del tiempo y parecía que nadie recordará que alguna vez había estado ahí, nadie excepto Draco y el mismo Harry.

Aún recordaba la única discusión importante que había tenido con Draco, había sido justo un mes antes que él obtuviera su puesto como "gran" ejecutivo. Había sido algo tonto, una cena con Ron y Luna y Harry y Hermione y, de repente, la tensión que las tres chicas parecían haber podido eliminar estalló en una gran discusión entre los tres chicos, la discusión terminó con Draco lanzando insultos muy bajos para los dos ex Griffindors y unos golpes al más puro estilo muggle entre Harry y Draco, la discusión fue tal barrio bajera para los oídos de Ginny que empezó un vacío entre ella y Draco. Gracias a Dios tenía unos amigos que ninguno de los dos no merecía y habían conseguido arreglarlo.

-Lo siento Gin – dijo Alex con un Joshua de cuatro años en brazos

-No pasa nada, no me importa – sonrió ella mientras dejaba listo un par de platos y le sacaba la lengua al pequeño

-Es que, se me quemó la comida y…los hombres del Ministerio están a punto de venir y…para Blaise es muy importante

-Alex, te he dicho que no pasa nada – sonrió la pelirroja – Me parece tan lejano es época en Hogwarts en la que tu salías con Ron y yo con Harry – Alex sonrió mientras dejaba su hijo en el suelo – Joshua, cielo, dile a tu padre que todo está listo – el niño sonrió y se marchó corriendo hacia el salón no sin antes sacarle la lengua a Ginny de manera cariñosa - ¿Cómo estás?

-Bien

-Gin…te conozco, eres mi hermana casi, así que ¿Has hablado con Draco?

-No, sigue pensando que tenía razón acerca de lo que dijo y no estoy dispuesta a disculparme yo, como siempre. ¿Por qué no puede dejar su orgullo a parte y admitir que se equivocó? Nunca ha sido el primero en pedir perdón en nuestras discusiones y ya estoy harta de ser la primera

-Draco nunca ha dicho un te quiero a nadie más que a ti

-Alex, si fuera Blaise sería lo mismo

-Lo sé pero te quiere

-¡Claro que si Alex! Y yo lo quiero a él pero ya va siendo hora que olvide que es un Malfoy y que recuerde que es mi novio

-Oye, no te muevas. Voy a dar la bienvenida y prometo estar aquí en menos de diez minutos

-Ya hablaremos mañana

-No, puedo estar contigo y con Blaise, nunca he sacrificado una cosa por la otra – Ginny sonrió cuando vio como Alex se arreglaba la falda por las rodillas que llevaba

Ginny miró al cocina y su atención se paró en una foto de los cuatro miembros de la familia después de haber inaugurado la casa, era una casita pequeña pero suficiente por la recién familia Zabini-Thomas y es que, con las prisas del embarazo, los estudios, los ascensos, aún no habían tenido tiempo de casarse y por lo que Alex le explicaba, ella tampoco tenía muchas ganas, estaba bien, quería a Blaise y a sus hijos ¿necesitaba que en un papel pusiera que era la mujer del señor Zabini para demostrarlo?

Era increíble que Alex, esa era la misma Alex Thomas que se había emborrachado antes de los exámenes finales de cuarto año ahora fuera la madre más responsable de todas las que conociera.

Se apoyó en una encimera mientras miraba el anillo de su mano izquierda. Necesitaba a Draco enseguida pero…es que…había sido él quien había insultado a su familia, a Ron y a Harry, no ella, no era ella quien debía pedir disculpas pero, al parecer, algo que no había cambiado en Draco era su orgullo para pedir disculpas, y aunque a veces lo encontraba encantador tenerlo que convencer para reconocer que se había equivocado, ahora estaba más que harta.

-Ya voy a buscarlo yo – Ginny salió de sus pensamientos al notar que esa voz se le hacia muy conocida - Gin – Draco estaba en la puerta de la cocina, vestido muy elegante y tan sorprendido como ella

-Voy a matar a Alex. ¿Tú eres el hombre del Ministerio? – preguntó mientras buscaba con la mirada su abrigo

-No, yo solo vine para dar una buena impresión. Alex me ha pedido que vaya a buscar un aperitivo

-Es este – dijo indicando una plata, cogió el abrigo y el bolso y estaba dispuesta a salir de la cocina justo cuando él hubiera entrado, sin notar que el corazón parecía estallar en dos

-¿Cómo estás? – preguntó interponiéndose entre Ginny y la salida

-Bien – Ginny se vio rodeada por el aroma del chico - ¿Es el perfume que te regale?

-Si – Draco alargó la mano y la posó delicadamente en la mejilla blanca de la chica – Ahora ya no tengo el tuyo así que…

-Draco, por favor… - Ginny cerró los ojos mientras sentía esa mano que le hacia tanto daño

-Solo una semana y media, una semana y media sin verte y parece que este a punto de morirme – susurró él y Ginny se sintió alegre solo por saber que él se sentía igual que ella - ¿Qué me has hecho?

-Solo defender lo que es correcto – Draco sonrió al ver que nunca se rendía

-Odio que seas tan orgullosa y testaruda

-Como tu

-Como yo – Ginny levantó una ceja al ver que Draco acababa de admitir un defecto – Nos enfadamos por una tontería

-Aunque quisiera decir que si, Draco, no pienso ser yo la que vaya siempre detrás tuyo, preguntándote y pidiéndote disculpas. Debes aprender a ceder

-Me equivoqué – dijo al cabo de unos segundos – Tienes razón, soy testarudo y no puedo ceder y no me gusta estar diciendo esto

-No sientas que te estoy manipulando – Draco alzó una ceja – Debes dar y recibir, somos nosotros, no tu y yo, o solo yo. Debemos caminar juntos

-Silencio – y antes que pudiera decir algo Draco la había besado muy cerca de los labios, mientras lamía

-Estamos discutiendo – susurró ella mientras notaba los brazos de Draco alrededor de su cintura

-Azúcar pensaba que era harina

-Draco…

-Dime que no sientes la necesidad de estar conmigo y te dejo en paz – las manos de Draco había bajado hasta sus caderas y las acercaba de una manera sensual a las propias del chico. Ginny refugió su cara en el hueco entre el hombro y el cuello, necesitando que Draco la abrazara

-Vamos a casa – después de eso Draco la besó y Ginny sintió morir, se necesitaban el uno al otro y después de esa semana sin verse, sin besarse, sin tocarse…parecía que la necesidad y el ansiedad había crecido de manera alarmante

-Espero que nunca más vuelvas a ponerte este vestido rojo – Ginny sonrió dentro del beso en el cual volvían a estar inmersos los dos

-Vamos, aquí no… - susurró ella cuando la mano de Draco había subido por el muslo de la chica peligrosamente

-¿Chimenea?

-En la habitación del lado

La mano de su hija llamando su atención hizo que dejase de recordar el momento que tuvieron en la cocina de Alex y Blaise.

-¿Qué pasa Summer?

-Han llegado tía Alex y tío Blaise – la pelirroja levantó la vista y vio a Alex saludándola des de lejos mientras sus hijos, ambos ya iban a sexto curso en la casa de Griffindor. Parecía que debían ser la última sensación en Hogwarts, Cloe resultó ser guapísima haciendo casi sombra a Alex, siempre considerada una mujer de extrema belleza. Y el chico era un joven elegante que parecía haber heredado la habilidad de encandilar a cualquier chica solo con una sonrisa, por suerte, su hermana le hacia bajar los humos muy a menudo.

-Gin – Alex la envolvió en sus brazos y Ginny solo pudo devolver el abrazo. - ¿Cómo estás? – preguntó ella

-Ya sabes que bien – Alex asintió contenta y es que, pasará lo que pasará, estuvieran donde estuvieran, parecía que las dos nunca iba a dejar de ser amigas.

La vuelta al mundo que los cinco habían planeado antes de la guerra tubo que ser retrasada hasta que Cloe y Joshua Zabini tuvieron ya dos años. En ese momento, hubo un parada en las vidas de Dan, Luna, Jack, Alex y Ginny e hicieron eso que debían hacer. Pasar un año completamente juntos y solos, eso si, Alex se encargaba de llamar cada día a casa no fuera caso que sus niños se olvidaran de ella.

Luna había empezado la carrera de periodista, tal y como muchos habían esperado, y empezó a trabajar de manera seria en el Diario del Profeta y llevando, a la vez, el periódico de su padre. Al parecer, Luna nunca dejaría de ser Luna y renunciar a los artículos de "El Quisquilloso" seria renunciar a una parte de ella misma.

Ella y Ron se casaron cuando Luna finalizó sus estudios, habían estado viviendo juntos durante todo ese tiempo y, si habían podido superar dos años juntos ¿por qué no toda la vida? Luna se quedó embarazada poco después dando a luz a un chico pelirrojo de ojos azules al que llamaron Lucas.

Jack, la alocada de Jack, había vuelto a hacer una locura. Después de dos años de matrimonio, ella y Viktor tuvieron una discusión que hizo que la tierra temblara y se habían divorciado por "problemas imperdonables" como había declarado Viktor en el Profeta.

Un año después, justo cuando habían vuelto de la vuelta al mundo, Jack fue a ver a Harry jugando con su equipo (con el que, por cierto, matenía una excelente relación, casi mejor que la misma Ginny) y se había encontrado con que habían contratado a Viktor para que entrenara con mano dura a sus jugadores. Harry decidió hacer la buena acción del día y quedar con los dos en el mismo sitio a la misma hora y, al final, no presentarse. La idea fue tan buena que en menos de dos meses, y pese a los desacuerdos de las admiradoras, volvían a estar juntos, eso si, Jack juró y rejuró que no volvería a casarse. Después de eso, Jack quedó embarazada de una niña preciosa a la que llamaron Julia, en honor a la guapa vampiresa.

Actualmente, la familia Krum-Summers era casi perfecta ya que, mientras que ella era una de las mejores aurores que había tenido el ministerio, Viktor no dejaba de ser el guapo entrenador del equipo de Quidditch donde Harry Potter jugaba así que vivían, casi siempre, con periodistas a los lados.

Dan hizo los cursos para ser profesor de Defensa Contra las Artes Oscuras y Jane rápidamente le ofreció un puesto en Hogwarts ya que, al parecer, el renombre de la Escuela de Magia y Hechicería estaba ganando prestigio y cada vez tenia más alumnos, tantos, que la directora se vio obligada a doblar las clases y, por lo tanto, los profesores.

Por otro lado, Pansy se había convertido en una abogada de mujeres violadas y, quizá por su pasado, quizá por su entusiasmo, cada vez estaba escalando más puestos en los bufetes dirigidos única y exclusivamente por hombres. Dan y Pansy fueron los que llevaron la relación más normal, Pansy cayó de maravilla a los padres del ex Hufflepuff y para Natalie, Remus y Blaise parecía que no podía haber mejor opción. Después, Dan en un restaurante bonito y sencillo le pidió matrimonio. Se casaron y tuvieron una niña a la que Pansy se empeñó en llamar Brooke, todo de una manera normal y romántica, quizá la única que había tenido ese grupo.

Mientras que Brooke tenía la misma edad que Summer (la hija pequeña de Draco y Ginny), Julia (hija de Jack y Viktor) iba a clases con James (hijo mayor del matrimonio Malfoy) y Sirius (hijo de Harry y Hermione), lo que hacia un curso verdaderamente peligroso. Mientras que Lucas Weasley tenia un año menos que James y Sirius pero uno más que Summer y Brooke.

Ginny no pudo evitar dirigir una mirada su ahora marido y sus dos hijos. Estaba de pie hablando de Blaise sobre algún asunto del ministerio pero a la vez no dejaba de acariciar la cabeza de Summer, que estaba abrazada a su padre.

Sonrió internamente, para Draco, Summer era su tesoro pero James era su orgullo. Siempre que había una pelea entre hermanos, tan habitual en casa de Ginny y tan poco en la de Draco, si Draco estaba en medio terminaba ganando Summer y si estaba Ginny, ganaba James. La señora Malfoy había tenido que escoger bando rápidamente sino quería que alguno de sus hijos creciera con el mismo orgullo con el que había crecido Draco, orgullo que a ella misma le costó mucho superar, aunque parecía imposible. James era guapo y listo, no hacia falta negarlo ya que en los diez años que había pasado en un escuela muggle (pese a las protestas de Draco) había adquirido los conocimientos de manera rápida, y parecía que la altivez Malfoy era hereditaria porqué Summer era una niña adorable, eso si, siendo "la señorita Malfoy más guapa del mundo" como ella misma se llamaba al saber que su padre la había llamado más de una vez así cuando era pequeña.

-¡Jin! – Alex sonrió al reconocer el inconfundible mote de Jack

-Jacqueline¡qué gusto verte! – bromeó Ginny – Hola Viktor, Julia – añadió al ver la pequeña que ya saludaba a sus compañeros de curso e inseparables amigos pese ser dos chicos y una chica y de casa diferentes, ya que James iba a Slytherin, Sirius a Griffindor y Julia a Ravenclaw.

-Venimos justísimo, todo es culpa de Luna que apareció y me dijo algo de una cena

-Si lo sé, Pansy ha aparecido y me ha dicho algo muy rápido – asintió Alex

-Tu no estabas atenta – aclaró Blaise ganándose una mirada reprochadora de Alex

-¡Perdón el retraso! – Hermione había llegado en el momento justo - ¡Sirius cariño!

-¡Mamá! – el pequeño dejó ir la mano de Harry y se lanzó a los brazos de su madre

-Vaya, sabelotodo, la puntualidad no es tu fuerte – dejó ir Draco

-Fue culpa de la mujer del trasladador – aclaró ella – Harry…

-¡Vamos mamá! James está a punto de marcharse – la pequeña pelirroja estaba tirando de la mano de su madre y padres e hijos decidieron dejar intimidad a la "pareja"

-Hermione ¿Cómo estás?

-He decidido volver a Londres – dijo ella de repente

-¿Por qué?

-Por Sirius, por ti – Harry levantó sus ojos verdes

-Hermione…

-Harry…solo dime si aún hay algo de lo que alguna vez vivimos, algo de lo que Draco y Ginny tienen – el hombre si giró hacia la pareja. Al parecer, aprovechando la distracción que James y Sirius habían causado al hacer enfadar a Julia, Draco había dicho algo a Ginny haciéndola sonrojar y ahora ella se vengaba evitando un fugaz beso

-Yo…

-No voy a firmar el divorcio – alargó con su mano unos papeles en un sobre oscuro – No voy hacerlo porqué sé que puedo contar contigo, somos nosotros Harry

-Ahora ya no sé que somos Hermione

-Entonces recuperémoslo, Harry, poco a poco solo…necesito que tu y Sirius estéis en mi vida, y también a Ron, si no es mucho pedir – Harry sonrió de lado, el pelirrojo había decidido no meterse en el asunto y, hasta que no se arreglaran, él no era amigo de ninguno de los dos

-Yo también quiero recuperar a Ron – bromeó Harry

-¡Serás tonto! – Hermione le dio un golpe en el brazo - ¿Qué me dices?

-Que aún eres Hermione Potter – ella sonrió relajada

-¡Mamá, papá¡El tren se va! – oyeron como Sirius los llamaba

-Y él, es nuestro hijo – Hermione se dejó coger por los hombros.


Jane estaba otra vez enfrente de esos alumnos, todos habían cambiado, estaban sus nietos que le habían dedicado un saludo efusivo al entrar, casi consiguiendo sonrojarla. También había visto al trío formado por James, Sirius y Julia. Sonrió al recordar al trío dorado e incluso a los Merodeadores.

A su lado estaba Severus, quizá no había cambiado, quizá continuaba sintiendo preferencia hacia los Slytherins y dando puntos inmerecidos a éstos y quitándolos a los Griffindors pero no había esa oscuridad y odio en sus ojos que tanto tiempo atrás se había aposentado ahí.

Suspiró sonoramente, siempre pasaba lo mismo, en los discursos del principio y de final de curso se ponía extremadamente nerviosa. Volvió a mirar a su izquierda, donde se encontraba el subdirector, Remus Lupin, el cual le sonrió sinceramente, como hacia un par de años que pasaba sabiendo lo mucho que la rubia echaba de menos a la única hermana con vida que le quedaba, la cual estaba en casa cuidando de dos pequeños individuos.

Remus y Natalie no se habían casado, algo de lo que Severus siempre se encargaba de recordar, pero hacia casi quince años que vivían juntos, justo en el momento en el que Alex se marchó de viaje con sus amigos. Remus decidió que era el momento de hacer el paso, era una tontería vivir en dos casas cuando se pasaban la mitad de tiempo en Hogwarts y el único tiempo que estaban en casa lo hacían en un lugar que no era su "hogar", así que los dos dejaron sus antiguas casas y compraron una al sur de Inglaterra, lejos de Londres.

Cinco años después fue idea de Natalie, ya que Remus no quería bajo ningún concepto, decidieron empezar a hojear información sobre adopciones y fue entonces que Pansy, su hija adoptiva, les había recomendado un amigo suyo muy bueno en eso de adopciones y papeles legales. El chico en cuestión, al saber de la cuestión de Remus, les informó de una casa de adopciones "especial" en la que habían niños mágicos abandonados por sus peculiaridades.

Cuando la pareja fue a verla se les heló la sangre, niños de entre meses y 18 años viviendo ahí ya que habían sido abandonados por sus padres al saber sus "especialidades". Remus se enamoró de una niña de pelo castaño y ojos dorados como los de él y Natalie sonrió al ver como el chico le daba una pequeña chocolatina a la pequeña que parecía igual de cansada que él. Cuando hablaron con la mujer del sitio, ésta les explicó que si eran especiales no era porqué fueran magos sino porqué la mayoría eran licántropos, o veelas, o medio gigantes o vampiros. Remus pareció que se iba a comer a todos los padres que habían sido capaces de abandonar a sus hijos.

Al final, Natalie insistió en quedarse con el amor platónico de Remus (como más tarde Pansy bromearía al saber la historia) y con su hermana pequeña ya que esa niña no pensaba irse a ningún sitio sin su hermana pequeña, entonces fue Remus el que, acordándose del apego que tenía Natalie a la fraternidad, decidió quedarse a las dos niñas, las cuales resultaron padecer de licantropía. Natalie sonrió al ver que Remus estaba contento de haber podido tener esas dos pequeñas (después de miles y miles de papeles al saber que y quienes querían adoptar).

-Vamos Jane, son solo chicos y tu eres una mujer – la animó Severus, como cada vez que debía hacerlo

-Lo sé, gracias a ti – Jane sonrió el recordar esa promesa que, tanto tiempo atrás, cuando ella solo contaba de 16 años, él le había hecho "Voy a convertirte en la mujer más feliz del mundo" y parecía que iba a cumplirlo


Harry estaba en frente de un edificio de color blanco con la puerta de color rojo, era un lugar agradable rodeado por un precioso jardín.

Estaba en las afueras de Londres, del Londres muggle y hacia ese camino una vez cada semana, era su deuda, era lo que tenía que hacer.

Había dejado a Hermione en la central de trasladadores, con la promesa que iría a recogerla cuando volviera. Podía solucionarse, quería solucionarse, Hermione era Hermione, conocía a Hermione como se conocía a si mismo y si ella decía que quería recuperarlo, era porqué quería, porqué lo necesitaba tanto como él a ella.

-Señor Potter – saludó una mujer cuando lo vio entrar por la puerta roja

-Llámame Harry, Sally, llevo viniendo casi diecisiete años

-La costumbre, señor Potter – Harry sonrió a la mujer – Está en el mismo banco que siempre ¿Quiere algo?

-No, hoy he llevado un par de pasteles – la mujer sonrió y Harry entró directamente. A través del vestíbulo y saliendo al patio posterior.

No se detuvo hasta llegar al banco que estaba delante de una fuente. En él había un señor mayor, muy mayor, con los ojos azules y el pelo casi blanco, con facciones finas pese a ser ya de muy avanzada edad.

-Hola – se sentó en el banco junto a él

-El agua no para de salir – dijo refiriéndose a la fuente

-No, no lo hace

-Como la vida – el hombre se giró hacia Harry – Como la magia

-He traído un pastel. El que más te gusta – sonrió él, parecía evitar el tema de la magia

-¿Quién eres? – Harry sonrió con pesar, la pregunta de cada día.

-Alguien a quien odias

-¿Odio¿Quién soy para odiarte?

-Soy Harry, Harry Potter, Tom.

-¿Tom¿Ese soy yo?

-Tom Riddle, ese eres tu

Después de la batalla final, Voldemort no había desaparecido como todos creyeron, solo pasó a ser humano. La magia, al igual que había pasado con el resto de los herederos, había abandonado su cuerpo pero, al tener ya una muy avanzada edad, no había podido volver. Y, de paso, su magia también se había llevado su memoria haciendo que no recordará nada de su pasado pero que también lo hiciera incapaz de recordar algo que fuera pasado, solo vivía el momento. Al cabo de una hora, no recordaría ese pastel, no recordaría a Harry, no recordaría nada.

-¿Por qué estás aquí si me odias?

-No lo sé – aseguró Harry – Supongo que mi vida es como es por tu culpa

-¿Tanto daño te he hecho?

-Mucho pero también me has ayudado a aprender muchas cosas

-Señor Riddle, vamos a tomar su medicina – una enfermera apareció por el jardín – Después lo vuelvo a traer

-No, ya me iba

-¿Volverás? – preguntó el viejo con desesperación

-Estoy seguro que si – Harry sonrió y apoyó su mano en el hombro de Tom

Después de eso se dirigió a la salida donde se despidió de Sally con un "Hasta la semana que viene" y volvería a Londres para aparentar que esa persona ya no existía aunque para él, por todo lo que había representado a lo largo de su vida, bueno o malo, era incapaz de dejarlo a su suerte.


Ya está!

Ahora si, puedo decir que el fanfic se ha terminado.

Me da muchísima pena, mucha más que a vosotros pero...creo que es la manera ideal de terminar con esto que ha durado tantos capítulos, tantos días.

Empecé el fic el Sabor de la Felicidad el día 22 de junio del 2005 y hoy, 14 de julio del 2007 terminó la tercera parte. Más de dos años con vosotros...vaya...se dice pronto.

No sé que decir, realmente no lo sé, me gustaría poder expresar todo mi agradecimiento con palabras pero pienso que no voy a poder hacerlo correctamente así que...no voy a decir nada, a parte de un sincero GRACIAS.

Nunca he dedicado un capi pero creo que no es necesario hacerlo porqué todos sabéis a quienes van dirigidos estos episodios que tanto me han costado, van dirigidos a todos vosotros que cada quince días me habéis esperado para saber como continuaba nuestra historia, digo nuestra, porqué con vuestras ideas y comentarios yo he podido añadir y quitar escenas (si, he quitado escenas, xD) y he podido mejor a lo largo de los años (o eso espero)

¿Mis planes de futuro? Hay planes de futuro, y los más immediatos aún estan en Harry Potter pero ahora voy a descansar, que creo que me lo merezco. Pese a todo, dentro de quince días tendréis una sorpresa (o quizá no tanto) y creo que vosotros me ayudaréis a decidir, o almenos, eso espero, xD.

No puedo marcharme sin dar las gracias particularmente a todos los que me han dejado review: Icaper2002, ninniel, Konstance Black, Carolina Gatica, ImPoSsIbLeS, laly malfoy, nadu, Anvi Snape, Blushy Potter, monse evans, Armelle Potter, janethmalfoy, Danitza, HermioneMoon, Serenity y Flor89.

Como siempre, si alguien quiere que responda personalmente el review y no está registrado en la página siempre puede dejarme el mail y voy a responder el review.

No voy a poner el máximo de 15 reviews, porqué es una tontería, pero me gustaría que todos los que pudierais me dieseis vuestra opinión, ya no solo de un capi sino de todo el fic (los que solo firméis ahora el final)

Muchas gracias, de verdad, porqué han sido dos años bien aprovechados.

Se despide, con un fuerte abrazo

Aya-Mery


Fic terminado el 14 de julio del 2007