Saeth se quedó allí por un momento, mirándolo con las manos raspadas apoyadas en el suelo, el rostro sucio, la ropa manchada de sangre y la piel llena de pequeños cortes. Sus ojos brillaban en una mezcla de emociones, tristeza, cansancio, abatimiento, confusión y ansias, pero por sobre todo alegría y esperanza al ver que Murtagh seguía con vida, una felicidad tan potente que borro la persistente sombra de agonía que había ocupado su rostro y sus ojos desde la desaparición del muchacho.
Eragon ladeó una imperceptible sonrisa al ver que el dolor de su amiga cedía, ni siquiera Saphira puede evitar una triste sonrisa.
La espada de Murtagh cayó al piso produciendo un fuerte sonido, ya que sus manos parecían carecer de fuerzas. Toda dureza abandonó su rostro al ver a la chica.
Murtagh… Murtagh estaba allí, no importaba cómo, no importaba por qué, estaba allí y tenía que llegar a él antes que se desvaneciera como un espejismo, antes de darse cuenta de que estaba soñando. Tenía el rostro bañado en lágrimas y la espalda roja por la sangre, pero en aquel momento no le importó, no existían las heridas ni el dolor, sólo Murtagh.
Sin prestar atención a lo que le rodeaba Saeth se puso de pie corrió, corrió como nunca en su vida, jamás había tenido tantos motivos, tanto anhelo de correr con tanta fuerza y a la vez sentirse tan débil. Saltó a los brazos de Murtagh y se refugió en ellos, aferrándose a él aún más que si su vida dependiera de ello, no quería que fuera un espejismo, no quería que desapareciera, y por ello tenía que sujetarse a él, retenerlo. En un principió él pareció sorprendido, pero le devolvió el abrazo doblando la intensidad, hundiendo el rostro en el frágil hombro de su amada.
-Por favor, por favor no me digas que estoy soñando –sollozó Saeth sin soltarlo un instante –No quiero despertar. Por favor no desaparezcas.
Murtagh cerró los ojos y le acarició el cabello. Saeth sintió aquellas caricias, no podía estarlo imaginando, pero de alguna forma todo comenzó a perder nitidez. No quería soltar a Murtagh pero la fuerza con que lo sostenía comenzó a menguar, sus manos se aflojaron y todo comenzaba a volverse oscuro. Su voluntad era poderosa, pero no lo suficiente como para seguir ignorando la herida de su espalda que ya había perdido demasiada sangre. Sus piernas le fallaron y abría caído de no ser por que Murtagh la sostenía.
-¡Saeth! –gritó Eragon forcejeando con sus ataduras invisibles sin éxito.
Murtagh lo miró fijamente pero luego susurró unas palabras y la herida en la espala de la chica sanó completamente. No obstante Saeth no despertó, su pecho siguió bajando y subiendo acompasadamente, pero estaba demasiado débil como para reaccionar.
Con delicadeza el muchacho la tomó en brazos y se dirigió a Espina, su dragón.
-Adiós hermano –dijo lanzándole una última mirada a Eragon y subió a Saeth al lomo del dragón, montando tras ella.
Espina alzó vuelo y se dirigió al norte, agitando sus enormes alas.
Si, si, si, chapter mini, ya lo se, pero no importa por que ahora sigo con otro. Cortito pero amor, no me lo pueden negar, la verdad es que ese abrazo me lo imagino muy gracioso, Saeth corre y salta a los brazos de Murtagh y se caen al suelo, pero bueno, en realidad no se caen jajajaja.
Estuve escribiendo esto mientras escuchaba la canción de Titanic, un verdadero amor, y justo en la parte que dice "You're here, there's no thing I fear" me imagino que se abrazan. Soooooooooooooooo Romantic (L)
Hay que decir que este cap tuvo varias opciones que ya estaban escritas, la primera era así:
-No... -dijo Murtagh casi sin aire cuando Saeth se desplomó, instantáneamente las barreras que retenían a Eragon se esfumaron.
Eragon se abalanzó sobre Saeth en vez de aprovechar el momento para atacar a Murtagh, estaba muy débil, pero cuando Murtagh puso una mano para curar la herida de la chica el le ayudó. La herida se cerró por completo y su respiración se volvió regular, sin embargo no despertó, de seguro aún conmocionada por los recientes sucesos.
Al notar que Eragon le había ayudado, Murtagh le dirigió una mirada sorprendida que pronto se convirtió en odio.
-¿Por qué lo hiciste? -preguntó en tono peligroso pero férreo y sereno.
Eragon no respondió.
- ¡DIME POR QUÉ LO HICISTE!! -Murtagh lo empujó con tal fuerza que lo arrojó de espaldas, Eragon podía sentir su odio y sus celos quemándole la mente como fuego.
-¿Acaso la amas?? EH??? DIMELO MALDITO.
Y bueno, todo muy dramático, pero no me llamaba, no había reencuentro entre Saeth y Murtagh por uqe la boluda se volvía a desmayar ¬¬
la otra era esta:
- ¿Dónde está Saeth? -dijo Murtagh mirándolo directamente a los ojos.
- ¿Murtagh?
Instantáneamente las miradas de ambos se dirigieron hacia un costado, allí, parada casi a punto de desplomarse, con la armadura manchada de sangre y la espada apenas sostenida estaba Saeth. Sus ojos brillaban en una mezcla de emociones, tristeza, cansancio, abatimiento, confusión y ansias, pero por sobre todo alegría y esperanza al ver que Murtagh seguía con vida, una felicidad tan potente que borró la persistente sombra de agonía que había ocupado su rostro y sus ojos desde la desaparición de Murtagh.
Eragon ladeó una imperceptible sonrisa al ver que el dolor de su amiga cedía, ni siquiera Saphira puede evitar una triste sonrisa.
La espada de Murtagh cayó al piso produciendo un fuerte sonido, ya que sus manos parecían carecer de fuerzas. Toda dureza abandonó su rostro al ver a la chica.
Sin prestar atención a lo que le rodeaba Saeth corrió a los brazos de Murtagh y se refugió en ellos, en un principió el pareció sorprendido, pero le devolvió el abrazo doblando la intensidad, hundiendo el rostro en el frágil hombro de su amada.
-Creí que estabas muerto, intenté... -la voz de Saeth se ahogó en un llanto retenido.
Era una imagen extraña el verlos allí abrazados como si no quisieran separarse nunca más, sus figuras recortadas contra una llama verde a sus espaldas que surgía del suelo, y en la lejanía, el ejército batiéndose. Entonces sus labios se unieron en un anhelado beso lleno de amor.
Se separaron y entonces Saeth vio a Eragon y Saphira inmovilizados.
-Murtagh... ¿Qué sucede¿Por qué haces esto¿Qué hay de lo que me dijiste? Tú me convenciste de que era noble luchar contra mi padre
Murtagh miró a Saeth fijamente y por un segundo, Eragon creyó que atacaba su mente, forcejeó con sus ataduras invisibles en un intento por ayudar a su amiga, hasta que se dio cuenta de que lo que Murtagh hacía era explicarle mediante imágenes lo que acababa de explicarle a Eragon, tal vez incluso más.
Cuando Murtagh terminó, la mirada de Saeth se tiñó de compasión y acarició el rostro del muchacho con una mano temblorosa.
-Parece que has caído en lo mismo que yo años atrás -dijo en un susurro casi imperceptible.
-Ven conmigo -le rogó Murtagh sin soltarle la cintura, clavando su intensa mirada en los ojos lilas de Saeth.
Ella guardó silencio y miró a Eragon, por un momento él tuvo la esperanza de que rechazaría la propuesta, pero sabía que el amor que Saeth sentía por Murtagh se lo impediría, sabía que ella jamás podría contra ello, pues era más fuerte que cualquier juramento que ella pudiera pronunciar. Saeth se arrodilló frente a Eragon y lo abrazó con fuerza, él, sintiendo la mirada de fuego que Murtagh le clavaba, deseó haber podido abrazarla con fuerza rogándole que no lo hiciera, era demasiado doloroso perderla a ella también.
-No te vallas -le rogó al oído.
-Sabes tan bien como yo que no puedo, si me quedo el dolor me desgarraría como ya has comprobado en Ellesmera -Saeth soltó un sollozo y lo abrazó con más fuerza -te juro que jamás levantaría mi espada contra ti, me importas demasiado, pero si algún día se presenta la oportunidad en que debamos cruzar nuestras espadas, no dudes en matarme, no opondré resistencia y me entregaré a tu merced, pero te rugo, no tengas piedad.
-Saeth...
Ella le acarició el rostro con una ternura que dejó a Eragon sin respiración.
-No hay nada que puedas hacer por mi, ya estaba perdida desde la muerte de Jaru, sin embargo tú y Saphira le brindaron luz y esperanza a mi vida durante este tiempo, y por ello estaré eternamente en deuda con ustedes.
No nos debes nada pequeña
La voz de Saphira sonó como una caricia que intentaba apaciguar la mortificada alma de Saeth.
-Lo siento -sollozó abrazándolo -júrame que harás todo lo que este en tu poder para acabar con mi padre, te lo ruego Eragon, salva a ese él último huevo de ser manejado por un jinete oscuro, ese dragón no merece correr el mismo destino que Jaru o que Espina.
-Te lo juro -dijo Eragon deseando con todo su corazón poder moverse.
-Ha sido un honor luchar y vivir a tu lado, chico dragón -le sonrió tristemente -nunca olvides que te quiero -le beso la frente - ni tú tampoco Saphira.
-Y tú no olvides que yo te quiero a ti
Saeth sonrió y luego se acercó sus labios al oído de Eragon -Haré lo que este a mi alcance para rescatar a Murtagh de este cruel destino, no olvides que él no tiene la culpa de ella, como yo no tengo la culpa de mis emociones.
Eragon sintió un cosquilleo al sentir su respiración en su cuello.
Saeth se apartó de él y se refugió nuevamente en los brazos de Murtagh.
Murtagh la tomó en sus brazos y juntos montaron en espina y se alejaron.
Pero esta me pareció muy descorazonada para mi pobre Eragoncito, así que hice una combinación de ambas, por que de alguna forma Saeth tenía que ir con Murtagh a Uru'baen (cosa de trama). Hice el reencuentro amoroso y entonces la noqueé así la pobre no tenía que tomas la difícil decisión de elegir entre Murtagh y Eragon, yo elegí por ella jajajaja XD
Buen, los dejo besos gente, pónganse románticos ajajja
