RINVIO DA VIVERE
CAPITULO 6
VISITA INESPERADA
Nuevamente solo
Darla no volverá, nuevamente estoy solo, sin amigos…
Pero no debo llorar, al contrario, debo guardar un buen recuerdo de ella
Ella ha sido mi amiga y lo será por siempre.
Harry Potter llego a casa de los Dursley, cerro la puerta, se limpio los zapatos y corrió a encerrarse en la alacena, habian pasado ya dos dias desde la partida de su amiga Darla, pero para Harry era como si hubiera sido hoy, al parecer le seria muy difícil superar esta etapa.
Toc toc toc
-¿estas ahí niño? Contéstame –Petunia Dursley tocaba, mas bien, intentaba tirar la puerta de la alacena- trajiste mi encargo ¡responde!
-si, si lo traje tia –Harry secaba sus ojos lo mas rapido que le era posible- ahora te lo doy
-deprisa, pero quien te has creido, por que no me lo llevaste en cuanto entraste, eres un…
-aquí esta –Harry se asomo por la puerta y le entrego a su tia un pequeño paquete- disculpa, yo…
-no importa –Petunia le arranco el paquete de las manos al niño y se fue, sin comentar una sola palabra sobre los enrojecidos ojos de Harry- cambiate de ropa y ve a limpiar el jardin¡esta hecho un asco!
Definitivamente esta era una muestra mas de el poco interes de los Dursley sobre Harry, pero que podia hacer Harry el respecto, NADA, no podia huir, no tenia a donde ir, pero esto era realmente insoportable, últimamente, desde la partida de Darla, los comentarios y el desinteres de sus tios lo afectaban como nunca lo habian hecho.
Era otro día, hora de ir a la escuela, cuando de pronto Harry recordó algo:
NO ESTOY SOLO ¡SIRIUS!
Asi es, Harry no estaba solo, no ahora que sabia que tenia un padrino llamado Sirius Black, seguramente el lo llevaría a un lugar mejor para vivir, si no ¿porque habría ido a presentarse con el?
En fin, Harry se fue a la escuela un poco más animado y con la esperanza de que su padrino lo ayudara, tanta era su emoción que no se percato de que alguien lo observaba.
Esa persona traía puesta una gabardina negra y no dejaba de observar a Harry con sus ojos azules, pero no lo siguió, no, permaneció en la acera de enfrente de la casa de los Dursley, como si esperara algo, o tal vez a alguien. De pronto el tío de Harry, Vernon Dursley, salio de su casa vestido con todos sus moños, al parecer se dirigía a una de sus aburridas reuniones con sus socios, tal vez había surgido algún asunto muy importante que no podia esperar. Vernon tenia que caminar un poco para poder tomar un taxi, pues su automóvil misteriosamente se había averiado al día anterior.
-buenos dias señor –el hombre de la gabardina había seguido unos cuantos pasos a Vernon Dursley- ¿podría permitirme un poco de su valioso tiempo?
- claro, buen hombre –tío Vernon se quedo un tanto impresionado por el aspecto de aquel hombre de ojos azules y cabellera rubia- en que puedo ayudarle
El extraño hombre cruzo la calle y se acerco a Vernon.
- solo quédese quieto – en ese momento Lucius Malfoy saco su varita de el bolsillo de su gabardina- IMPERIUS
Vernon Dursley se quedo como congelado ante aquel hombre, entonces Lucius se puso a trabajar en la misión que le había encargado su señor oscuro, la cual consistía en averiguar cual era el tipo de vida que llevaba, exactamente, Harry Potter.
Tío Vernon tomo su taxi, pero no podia recordar exactamente como había llegado a la esquina donde lo había tomado.
En cuanto a Lucius Malfoy, se dirigió de inmediato a la casa del señor oscuro, para informarlo de la situación de Harry Potter.
Pasa Lucius, dime como te fue en tu misión.
-bien señor, ese muggle me dijo todo sin poner la menor resistencia –Lucius se sentía soñado de por fin haber cumplido satisfactoriamente una misión- y oréame, le interesara mucho saber como vive ese niño.
-pues entonces que esperas, dímelo con detalle –los ojos del señor oscuro brillaron diabólicamente- quiero saberlo todo.
- pues¿como empezar? En fin, el chico no es apreciado por sus tios, al contrario, si pudieran deshacerse de el serian mucho mas felices, ellos están concientes de que es un mago, pero no le han dicho una sola palabra, ni siquiera sabe con exactitud como se hizo esa cicatriz de la frente, mucho menos que usted, señor, mato a sus padres…
-eso ya lo se, crees que Darla no le saco toda esa información al niño, dime algo que no sepa.
-disculpe señor –un sudor frió recorrió la espalda de el mortifago- pues, el niño es maltratado, es forzado a realizar trabajos, como decirlo… no aptos para niños, como lo son la limpieza de todo el jardin, la comida, la limpieza de la casa… y además ni siquiera goza de una habitación para el, duerme en una alacena bajo las escaleras, no tiene amigos, como mi sobrina le habrá informado, no se le permite salir mas que a la escuela y algunos encargos y…
-suficiente, no necesito saber mas –una ligera sonrisa se dibujo en el rostro del señor oscuro- con esa información es suficiente, puedes retirarte, pero antes necesito que llames a alguien.
Por la tarde, una mujer, perteneciente a los mortifagos del señor oscuro, se presento en la oficina de Lord Voldemort.
-me llamo señor
-si, pasa, toma asiento
-gracias, dígame¿en que puedo servirle? –aquella mujer llevaba prácticamente cubierto el rostro con su capa, pero entre la sombra unos bellos y destellantes ojos azules se asomaban- se me informo que era algo urgente.
-y lo es, necesito que te encargues del asunto Harry Potter, que sabes es de suma importancia.
-haré todo lo que me pida.
-muy bien, entonces presta atención Alexia…
Al día siguiente, la mujer permanecía frente a la casa de los Dursley y siguió a Harry a todas partes, como investigando sus actividades, todos sus movimientos.
Era como si sus pies no tocaran el piso, en ningún momento Harry se percato de su presencia, a pesar de su gran habilidad para sentir o presentir las cosas, con esta mujer era distinto.
Harry se dio cuenta de la presencia de esta extraña mujer cuando pro "accidente" choco con ella cuando se dirigía de regreso a casa.
-disculpe, no me di cuenta de que estaba ahí –Harry estaba realmente apenado- no fue mi intención
-que chico tan dulce –la mujer traía puesto un extraño sombrero que le hacia sombra en el rostro- no te preocupes, en realidad fue mi culpa
-¿perdón? –Harry no pudo evitar preguntarse por que le decía eso esa mujer- ¿como dice?
-si, yo fui la que no se fijo, y con mucha razón, quien no querría chocar con un niño tan agradable como tu.
-gracias –Harry se sentía realmente apenado- yo…
-no, no tienes que decirme nada, bueno, no te quito mas tu tiempo –entonces, poco a poco, la misteriosa dama se acerco al rostro de Harry y lo beso en la mejilla- cuídate
-gracias
Eso si que fue extraño, Harry nunca había recibido una muestra de cariño como esa, pero no pudo evitar sentir como si ya conociera a esa persona, como si esos labios ya hubieran hecho contacto con sus mejillas anteriormente.
-debe ser mi imaginación –pensó Harry y se apresuro para ir a casa.
Lejos del numero 4 de Privet Drive, en una modesta casa, se libraba una batalla que no sabría como definir, uno de los contrincantes era un tanto impulsivo, mientras que el otro, era todo lo contrario, la tranquilidad andante.
-pienso que no fue correcto lo que hiciste Sirius –Albus Dumbledore, estaba sentado junto a la chimenea, y miraba serenamente a Sirius- creo que Harry aun no estaba listo para saber que tú eras su padrino.
-no se da cuenta, Voldemort lo estaba monitoreando a través de esa niña, planea algo, estoy seguro –Sirius ya no parecía tan convencido de haber hecho lo correcto- y yo solo actué asi, pues… por que creí que era la única forma de alejarlo de ella.
-no niego que esa niña era una espía de Voldemort, pero creo que debiste planear mejor tus movimientos, me sorprende que un auror como tu se deje llevar por sus impulsos –Albus Dumbledore acababa de dar un golpe justo al corazón a su adversario- debes de pensar antes de actuar, pero debes hacerlo con cabeza fría.
-¡SI, ADMITO QUE NO LO PENSE MUCHO, BUENO, DE HECHO SOLO ACTUE, NO LO PENSE! –Sirius estaba a punto de comenzar su negociación con Dumbledore- pero, dígame, no cree que es un error permitir que Harry permanezca ahí, es decir, creo que estaría más seguro entre nosotros.
-yo no estaría tan seguro –Dumbledore conservaba la calma, mientras que Sirius estaba hecho un manojo de nervios- cuando, lamentablemente, James y Lily fueron atacados se encontraban entre nosotros, y eso no les brindo protección alguna.
-¡PERO, LOS DURSLEY NO PROTEGERÍAN A HARRY AUNQUE LES PAGARAMOS, ELLOS LO ENTREGARIAN CON TAL DE SALVAR SU ASQUEROSO PELLEJO!
-modera tu lenguaje Sirius
- lo siento mucho, pero no puedo expresarme bien de seres como ellos –Sirius quería desesperadamente convencer a Dumbledore de llevar a Harry con el al mundo mágico- vamos, no puede pensar que esta mejor con ellos.
-admito que no esta mejor con ellos, pero desafortunadamente, es el sitio mas seguro para el –Dumbledore se veía tranquilo, pero por dentro su corazón se hacia pedazos al no poder hacer nada por ayudar a Harry- recuerda que Petunia Dursley es la única que puede brindarle protección a través de su sangre a Harry.
-pero¿Qué tal si escondemos a Harry en un lugar protegido por algún hechizo? Usted podría hacer el hechizo, seria el guardián del lugar, nadie le sacaría la información sobre el paradero de Harry –Sirius se sereno y cambio el tono de su voz a uno mas agresivo- no ocurriría lo mismo que con Peter
-tal vez tengas razón Sirius, estoy de acuerdo, esa es una gran idea.
-¿Cómo dice? –Remus Lupin estaba sentado escuchando la conversación, cuando el comentario de Dumbledore lo dejo helado- ¿le esta dando la razón a Sirius?
-Asi es Remus, creo que ya hemos permitido muchas injusticias hacia Harry
-déjenme comprender –Remus lucia algo pálido- ¿piensan mantener a Harry escondido en una casa completamente aislado del mundo por 3 años, hasta que pueda entrar a Hogwarts?
-exacto –Sirius se sentía mas seguro de si al ver que Dumbledore lo apoyaba- es lo único que podemos hacer
-es lo mas sano y seguro –reafirmo Dumbledore- no pienso permitir que Harry siga sufriendo, ahora que lo pienso, es lo que debimos hacer desde un principio
-Pero¿Qué hay sobre eso de que solo Petunia podia darle protección?
-admito que eso es verdad, pero si mantenemos oculto a Harry también podremos protegerlo, al menos, hasta que ingrese a Hogwarts –Dumbledore no pudo evitar derramar lagrimas que se perdieron entre el espesor de su barba- es lo menos que puedo hacer por el, ahora que me doy cuenta que en mi afán por protegerlo solo le hice daño.
-¡ENTONCES NO PERDAMOS MAS TIEMPO, VAMOS POR EL!
-no te precipites Sirius –Dumbledore bajo de su nube a Sirius- recuerda que Harry no sabe nada sobre el mundo mágico, hay que planear la forma de decirle todo, sin que piense que hemos perdido la razón.
-pues hagamos planes de inmediato –Sirius estaba desesperado- ¡deprisa!
La mañana siguiente, Harry Potter se despertó con el mismo animo de siempre, jamás se imaginaria que ese día cambiaria su vida, para bien o para mal.
Al salir de casa, Harry se dio cuenta de que la persona con la que había chocado estaba esperándolo en la esquina, cuatro casas mas adelante.
-hola –Harry se acerco y por fin pudo ver el rostro de aquella mujer- no sabia que vivía por aquí
-es por que no vivo aquí –la mujer le dedico una sonrisa a Harry- solo vine a verte
-en serio, bueno, es extraño –Harry no podia evitar sentir que antes ya había estado cerca de ella, aparte del día anterior- ¿nos conocemos? Tengo esa impresión
-no creo que me recuerdes, eras solo un bebe –la mujer se quito el sombrero que llevaba puesto- mi nombre es Alexia, tus padres y yo éramos buenos amigos
-¡CONOCISTE A MIS PADRES! Dime, de casualidad conoces también a Sirius, lo he querido contactar
-bueno, yo… -Alexia se puso un tanto nerviosa cuando Harry menciono a Sirius- no, no lo recuerdo.
-que lastima, quería saber de el
-pero, hablemos de otra cosa –Alexia tomo a Harry por los hombros y lo miro a los ojos con ternura- Harry hay algo importante que debes saber.
-si, te escucho
-Harry, tu, al igual que yo, perteneces a una sociedad totalmente diferente
-¿a que te refieres?
-a que tu y yo, somos diferentes –entonces Alexia tomo las manos de Harry entre las suyas- tu y yo llevamos magia en nuestro interior
-¿magia? –Harry se sorprendió de aquellas palabras- pero, la magia no existe, solo son charlatanerías
-no Harry, la magia existe, asi como tu y yo la poseemos
-los siento, pero me es difícil creer eso, además ya debo irme a la escuela
-espera, no te vayas, es importante que comprendas –Alexia detuvo a Harry por el brazo- tus padres también eras magos, Harry puedo probar lo que digo si asi lo deseas.
-pues me gustaría ver eso –Harry se impacientaba, no quería llegar tarde a la escuela- si, bien, vamos a un lugar donde no nos vean.
Entonces Alexia se llevo a Harry a un lugar más seguro, sin tantos testigos, lo cual hizo por medio de un portkey, lo cual comprobó a Harry que tal vez estaba equivocado.
-¿Qué fue eso, como llegamos aquí? –Harry estaba muy sorprendido- ¿fue magia?
-si, y puedo hacer otros conjuros si asi lo deseas
-puedes hacer lo que gustes? O tienes limitaciones
-para mi no hay limitaciones
-y dices que yo también puedo hacer eso¿pero como podría?
-¿nunca has tenido accidentes inexplicables?
En ese momento Harry recordó el pequeño incendio en la cocina, producto de una broma de su primo y el accidente de automóvil, donde casi es arrollado.
-si, pero pensé que solo era mi imaginación
-no es asi, tu eres un mago, solo que necesitas entrenamiento –entonces Alexia le tendió la mano a Harry- y yo conozco al mejor de los maestros, el puede ayudarte.
-me encantaría ir –Harry se sentía tan emocionado, no solo por descubrir que era especial, si no porque esto significaba por fin abandonar a los Dursley- lo mas pronto posible.
-asi sera –un brillo lleno de malicia se percibia en los ojos de Alexia- partamos entonces…
GRACIAS POR SU PACIENCIA, DISCULPEN LA TARDANZA.
