DISCULPAS
UNA GRAN DISCULPA POR LA TARDANZA... LA ESCUELA NO ME HA DEJADO MUCHO TIEMPO PARA NADA, PERO AQUI ESTA...ESPERO SEA DE SU AGRADO.
SALUDOS PARA BLACKWELL, YA PUBLICA AMIGA MIA, TU PUBLICO SE IMPACIENTA, SE QUE LA ESCUELA TMB T ESTA QUITANDOMUCHO TIEMPO (IGUAL QUE YO, TU LO SABES) PERO HAS EL ESFUERZO, VALE?
RINVIO DA VIVERE
CAPITULO 8
CORAZON TRAICIONERO
Alexia por fin había aparecido en la guarida de los mortifagos, pero no tendría una gran bienvenida como había planeado, todo lo contrario, su señor, Lord Voldemort ya la esperaba sentado en su enorme sillón de terciopelo verde, con grabados de serpientes.
-tardaste mucho –le dijo inmediatamente Voldemort sin dejar que se le pasara la extraña sensación que queda después de aparecerse- pero que significa… ¿Dónde esta?
-yo… disculpe, tuve un gran contratiempo, yo… -pero Voldemort no dejo que Alexia terminara de hablar.
-te hice una pregunta –sus ojos centelleaban, era evidente que el señor oscuro no estaba muy contento- ¿Dónde esta?
-bueno… yo puedo explicarlo –Alexia miraba a todos lados menos a los ojos de su señor- vera…
-no me hagas repetir la pregunta –dijo cortante Lord Voldemort
-esta con los aurores –respondió Alexia, su mirada estaba clavada en el suelo.
-pero que fantástico, le entregaste mi presa a mis enemigos.
-no fue mi intención, ellos me tenían rodeada… no podía concentrarme en medio de todo ese alboroto, yo…
-deseabas verlo –murmuro Lord Voldemort- NUNCA FUE TU INTENCION TRAERLO ANTE MI, SIEMPRE BUSCASTE DARSELO A LOS LAME BOTAS DE DUMBLEDORE.
-no… ¡NO! Eso nunca –Alexia se arrodillo frente a Voldemort- yo iba a traerlo, nunca fue mi plan entregárselos, yo luche, lo intente, pero el niño se puso de su parte…
-¡NO TE CREO! Si lo hubieras querido lo hubieras traído –el tono de voz de Voldemort paso de ser casual a un grito incontenible, su furia era mas que evidente, Alexia estaba en serios problemas- tu no necesitas de gran concentración para aparecerte… FUISTE LA PRIMERA EN TU CLASE EN APROBAR LA PRUEBA DE APARICION¡NO TRATES DE ENGAÑARME CON ESE CUENTO BARATO!
Alexia estaba en problemas y nadie mejor que ella lo sabia, lo único que ignoraba era que tan graves serian las consecuencias de su error, o tal vez, sus verdaderas intenciones. Ahora que lo pensaba, ella había dudado, al momento en que trato de llevarse a Harry por primera vez, no pudo, simplemente no podía llevarlo a la guarida de los mortifagos, sabia lo que le esperaba, sabia que lo torturarían, que lo harían sufrir hasta la locura, después de todo, a nadie en ese lugar le interesaba, su muerte llegaría lo mas lejos posible, los mortifagos no podrían resistirse a destruir lenta y dolorosamente a quien hizo tanto daño a su Señor Oscuro.
Alexia no quería ser testigo de eso, mucho menos ser la que lo llevara, pero sus ordenes eran claras, tenia que llevarlo, pero no podía, no quería, el era el hijo de su mejor amiga, pero eso no importaba, ella tenia una misión, una misión que su corazón no le permitía cumplir. El conflicto dentro de ella la llevo a tomar una medida desesperada, que sabia perfectamente no funcionaria, sacarlo de la casa y buscar un lugar tranquilo donde pudiera poner en orden sus pensamientos, era obvio que con el lugar repleto de aurores no le seria posible llegar muy lejos, pero decidió tomar el riesgo, un riesgo que pagaría muy caro.
-¿Por qué dudaste¿Acaso has vuelto a dudar de tu lealtad hacia mí? –Voldemort se calmo un poco, intento razonar con Alexia, no era sencillo- responde
-no… no mi señor
-¿Qué es lo que ocurre? –Voldemort se levanto de su sillón y se acerco a Alexia- sabes que puedes confiarme todas tus inquietudes ¿lo sabes, verdad?
-si, mi señor
-entonces dime ¿Qué ocurre?
-no podía señor, usted… usted
-¿lo habría matado? –Completo la frase Lord Voldemort- ¿eso fue lo que te hizo dudar?
-si… si señor.
-no niego que tengo una gran inquietud sobre ese niño, una inquietud que fácilmente puede traducirse en odio, pero Alexia… -Voldemort tomo a Alexia por los hombros- es solo un niño, en verdad no me preocupa, pero si me interesa que este de nuestro lado.
-¿usted quiere tenerlo de su lado? –Alexia se sentía confundida, siempre pensó que el único objetivo con respecto a Harry Potter era matarlo- pero ¿Por qué?
-es un niño prometedor, al menos todos lo consideran así, no olvides que fue capaz de repelerme –Voldemort no soltó a Alexia en todo el rato, era como si tratara de hipnotizarla- aunque no me agrade reconocerlo, Dumbledore y yo coincidimos en algo, ese niño es especial… MUY ESPECIAL.
-disculpe señor, le falle por pensar que usted…
-no importa, se lo que pensaste, pero ya tendremos otra oportunidad.
-si… le juro que no volveré a fallar.
-puedes retirarte.
Era increíble ver como Lord Voldemort, al parecer, no había dado mucha importancia al gran error de Alexia, pero se había asegurado de cada uno de sus seguidores lo supiera, cosa que no fue de su agrado total. Esa noche Alexia recibió una visita nocturna de varios de sus compañeros mortifagos, una visita no muy agradable; el duelo duro horas y horas, Alexia no podía defenderse de todos al mismo tiempo, era un ataque masivo, una lucha bastante ventajosa para los demás. Al parecer Voldemort había decidido no hacerle daño a Alexia por su propia mano, pensó que era mejor darles ese gusto a sus mortifagos.
Una lluvia de maleficios caía sobre Alexia, algo que ni el mejor de los hechizos escudo podría repeler, la desesperación invadió a Alexia, de repente un rostro amable apareció en su mente, era el rostro de su amado tío, Albus Dumbledore, entonces Alexia recordó aquellos agradables momentos al lado de su tío, solo deseaba volver a vivirlos, se concentro y entonces, ante los ojos de 20 mortifagos, desapareció.
Así es, Alexia era más que una servidora del señor oscuro, antes de eso, ella llevaba una vida totalmente diferente.
Alexia Dumbledore, hija de Abeforth Dumbledore, hermano de Albus Dumbledore, era como una hija para el director de Hogwarts, Albus Dumbledore no podía evitar sentirse orgulloso de ella a cada instante, desde el día de su nacimiento, Albus la adoraba como a una hija y siempre estaba pendiente de sus más mínimas necesidades, sobretodo desde la muerte de Abeforth. Desde ese momento automáticamente Alexia paso a ser oficialmente la hija de Dumbledore, el se hizo cargo de ella siempre.
Pero Alexia tenía otras cosas que presumir, además de ser la sobrina de uno de los mejores magos de todos los tiempos, después de Merlín. Ella tenía muchas cosas para ser la envidia de todos además de haber obtenido el primer lugar en su generación al graduarse de Hogwarts, era la dueña del corazón de uno de los alumnos mas rebeldes y apuestos que hayan pasado por esa escuela, Sirius Black.
La historia de Alexia Dumbledore y Sirius Black empieza con una discusión entre otro par similar, James Potter y Lily Evans, después de una travesura, al parecer no intencional, en contra de Severus Snape, en los primeros meses del séptimo curso en Hogwarts.
Lily y Alexia siempre fueron buenas amigas, Lily siempre le comentaba a Alexia lo mucho que le atraía James pero, no le agradaba lo molesto que podía ser con los demás, en cambio Alexia se sentía apenada de sentirse atraída por un chico tan rebelde, pero encantador, como Sirius Black, en especial, por ser la sobrina del director, así que prefería ni siquiera comentarlo con su mejor amiga.
Pero ese día, fue diferente, en vez de defender a su amiga en su ataque contra su novio, el chico Potter, Alexia defendió a James, todo en un intento por llamar la atención de su amor secreto, cosa que consiguió.
-ya déjalo Lily, solo fue un juego tonto –Alexia nunca defendía a James, por lo regular arremetía contra el, de hecho, casi siempre era ella quien le contaba a algún profesor sobre sus travesuras– además no creo que haya sido el.
-no lo defiendas Alexia –Lily estaba muy molesta- estoy segura de que fuiste tu James, me habías prometido que no lo harías mas.
-bueno, bueno –Alexia no dejo que James se defendiera en lo absoluto- en el supuesto de que James haya sido culpable, no negaras que Snape se lo busco.
-pues… mira, quizá tengas razón, pero…
-pero nada, ya no te enojes –Alexia sonreía de oreja a oreja cuando se dio cuenta de que Sirius la observaba- además es tu novio, no es posible que le creas mas al insoportable de Snape que a Potter.
-en eso Alexia tiene toda la razón –Sirius decidió por fin interceder por su amigo- vamos Lily, ya nos disculpamos, no sigas molesta.
-bien, voy a creerles, después de todo Alexia y tu tienen razón Sirius –entonces Lily le dio un beso en la mejilla a James y lo tomo por la mano- vamos a dar un paseo.
-errr… Alexia… gracias por defendernos –Sirius se sentía un poco apenado de hablarle a Alexia, su gran amor secreto, el cual James le aseguraba era imposible- eso fue un gran detalle.
-bueno… no fue nada –Alexia no podía evitar sentir una gran emoción, su sonrisa y nerviosismo eran evidentes a primera vista- solo creí que era injusto que los culparan.
-tu… tu crees que fuimos nosotros ¿no es verdad? –Sirius se dio cuenta de la sonrisa de Alexia y se puso más nervioso- lo digo por tu sonrisa, solo nos defendiste para que ellos ya no pelearan.
-¿Qué? No, claro que no –en ese momento Alexia se puso completamente roja- no es así, yo les creo, no me reía, es solo… rayos, como me gustas –las ultimas palabras se escaparon de los labios de Alexia en forma de un murmullo.
-¿Perdón? –Sirius no podía creer lo que creía haber escuchado¿Alexia admitía que el le gustaba?- dijiste… que… ¿te gusto?
-¡que! yo, pues… -Alexia se dio cuenta de que había pensado en voz alta- yo… bueno¡ay! Ya no puedo más –entonces miro fijamente a los irresistibles ojos de Sirius- tú me gustas mucho, siempre me has gustado, desde cuarto año para ser más exactos.
Sirius se quedo helado de pies a cabeza, no podía creer que de entre todos los chicos Alexia se hubiera fijado en el.
-¡caramba! Yo, yo creí que no te agradaba en lo mas mínimo –Sirius sentía como palpitaba su corazón a mil por segundo- pues… tu, tu también me gustas, sabes.
-¿en verdad? –Alexia se emociono tanto que se lanzo hacia Sirius- ¡gracias! Yo también te adoro, como no tienes una idea, te adoro, te adoro –al mismo tiempo que decía estas palabras, Alexia llenaba de besos en la mejilla a Sirius- ¡TE ADORO!
Alexia siempre aparentaba ser una chica muy correcta, algo que no era muy cierto, ella era como cualquier otra chica, la única diferencia era que ella se sentía con el deber de comportarse debido a su relación con el director, pero ese día no hubo atadura ninguna, la verdadera Alexia surgió, algo que hizo que Sirius Black se enamorara aun mas de lo que ya estaba.
Desde ese día, la relación entre Alexia y Sirius fue viento en popa, claro esa misma tarde, Dumbledore le dio su consentimiento a la nueva pareja, tanto que cuando Harry nació, la emoción fue tal, que decidieron casarse ellos también, así que comenzaron los preparativos, pero seis meses después, algo ocurrió, se les notifico a los aurores de un ataque de mortifagos, de inmediato Alexia y Sirius emprendieron el viaje, junto con otros aurores, pero el resultado no fue el esperado.
Al llegar al sitio del ataque, el número de mortifagos doblada al de aurores, y otra cosa que hacia una gran diferencia, los mortifagos iban acompañados de su líder, Lord Voldemort, lo cual complico la situación aun más. El combate fue brutal, muchos de los aurores perdieron la vida en este, y Sirius Black perdió al amor de su vida.
Lord Voldemort ataco, no solo con el propósito de acabar con el mayor numero de muggles y aurores posible, también tenia en mente hacerse de un arma, o mas bien un escudo contra su enemigo, Albus Dumbledore, y eso significaba secuestrar a Alexia Dumbledore a como de lugar, pero sobretodo, obligarla a formar parte de sus filas de mortifagos, lo cual consiguió con éxito, usando su gran agilidad para las estrategias. La estrategia, en esta ocasión, consistió en que el mayor número de mortifagos se concentrara en Sirius, mientras que Voldemort se concentraría en Alexia.
Al ordenar la retirada, Voldemort se aseguro de que Sirius Black, uno de los pocos sobrevivientes, lo observara mientras se marchaba, cargando a Alexia, completamente inconsciente. Al llegar a su refugio en la base de los mortifagos, Voldemort solo espero a que Alexia recobrara la conciencia, para después comentarle y proponerle pacíficamente que formara parte de sus filas.
-hola, pequeña Alexia ¿tuviste una buena siesta?
-¿Qué rayos? Donde me encuentro¿Qué paso con los demás? –Alexia no entendía por que se encontraba completamente rodeada de mortifagos y en un lugar desconocido, lo único que pensó fue en buscar su varita, la cual no estaba- que… ¿Qué hago aquí?
-pues veras… quiero proponerte un trato –Voldemort sonreía endemoniadamente- es muy sencillo, solo quiero que te unas a mi, tu sabes, que seas una de mis mortifagos.
-¿pero que rayos dices¿Acaso perdiste la razón? –Alexia estaba horrorizada de solo pensar en ello, seria como traicionar a su tío, quien era como su padre- ¡POR SUPUESTO QUE NO LO HARE, ANTES PREFIERO MORIR!
-pero que poco valoras tu vida querida –Voldemort se puso de pie y se acerco a Alexia- y que mal hablada¿tu tío, el señor sabiduría, no te enseño a dirigirte a tus mayores con respeto?
-como respetar a alguien como tu
-bien, no pienso discutir contigo –Voldemort se preparo para el siguiente paso de su plan- el punto es que no pienso dejarte ir, tu vas a ser parte mis filas, quieras… o no.
-¿y como piensas obligarme? –Alexia se arrepentiría de eso, tal vez, por el resto de su vida- primero muerta que servirte.
-OH! yo no diría eso… ¡IMPERIUS!
Entonces Lord Voldemort logro su cometido, la sobrina de Albus Dumbledore ahora estaba a su servicio, lo cual era un arma de dos filos.
-al regresar al ministerio, Sirius encontró a Albus Dumbledore saliendo de la oficina del ministro, Cornelius Funge, al parecer había ido a comprobar que tal les había ido con la misión, y por supuesto, como se encontraba su sobrina.
-Black, que bueno que llega –Fudge se estremeció al ver el estado en que se encontraba Sirius- pero Sirius ¿Por qué no paso primero al hospital?
-algo terrible ocurrió –Sirius se acercaba a pasos agigantados hacia Dumbledore, ignorando completamente al ministro de magia- es… es Alexia
-¿Qué le ocurrió? –Dumbledore se preocupo, pensó que tal vez había sido herida de gravedad- ¿Dónde esta?
-se la llevo, se la llevo –entonces Sirius Black lloro como nunca, apoyándose en el brazo de Dumbledore, pues sus piernas no le respondían como debieran- vol… Voldemort…
-¿Qué dices? –Dumbledore casi se va de espaldas al escuchar lo que Sirius decía- ¿pero como… esta viva?
-si, ella estaba viva cuando se la llevo –Sirius aun no podía dejar de llorar, no porque el dolor de sus heridas físicas se lo impidieran, era su corazón el que le hacia derramar todas esas lagrimas- no se cual sea su intención, el ataque solo tenia ese propósito, llevársela a ella.
LLEVARSELA A ELLA
Estas palabras sonaban muy fuerte en la cabeza de Albus Dumbledore, aun no podía creer que su sobrina hubiera intentado llevarse a Harry Potter donde Voldemort, mas aun, no podía creer que Voldemort la hubiera mandado a ella "eso solo demuestra su ignorancia" pensó Dumbledore.
El lugar donde se encontraba Dumbledore era uno de sus favoritos, no solo por su ambiente agradable, sino por que servían unas bebidas deliciosas.
En ese momento se escucho una gran discusión afuera, los gritos eran tan fuertes que sacaron de su estado de trance a Dumbledore de inmediato.
-¿Qué ocurre Rosmerta?
-nada, nada Albus, solo es una discusión en la calle, iré a ver de que se trata.
-yo te acompaño.
Al salir del lugar vieron a dos personas discutiendo, una de ellas era un hombre que se veía, había tomado bastante, la otra era una mujer cuya voz se escuchaba débil, pero que era inconfundible para Dumbledore.
-¡FIJATE POR DONDE TE APARECES, NO ERES DUEÑA DE LA CALLE!
-disculpe, pero fue usted quien tropezó conmigo, NO TENIA FORMA DE SABER QUE UN CABEZA DE CHORLITO IBA CAMINANDO POR AQUÍ –Alexia estaba muy molesta, pero las heridas que le habían causado sus compañeros mortifagos eran lo que mas le preocupaba- y ahora disculpe, no tengo tiempo para discusiones con gente como usted.
-¿Alexia? –Intervino Dumbledore- ¿Qué ocurre?
Alexia se quedo como petrificada al escuchar la amable voz de su tío, al parecer se había concentrado tanto en aquellos recuerdos que había aparecido cerca de donde se encontraba el, y ahora que se fijaba, estaba en Hogsmeade, el pueblo que se encontraba cerca de Hogwarts, su antigua escuela.
-¿te encuentras bien? –Volvió a preguntar Dumbledore- ¿Qué ocurre?
-nada que te interese –dijo Alexia, pero sintió un gran remordimiento de dirigirse de esa forma a su tío- con tu permiso
-no iras a ningún lado –esta vez la voz de Dumbledore no era dulce- no hasta que yo lo decida
-¿perdón? –Alexia giro sobre sus talones y encaro a Dumbledore, su cara parecía amable, pero su mirada despedía fuego- ¿crees que puedes detenerme¡TU NO ERES NADIE PARA…ouch!
Alexia cayó sobre sus rodillas, no podía mas, el dolor era insoportable, sus heridas sangraban inconteniblemente.
-¿Qué fue lo que te ocurrió? –Dumbledore no dejo de sonar amable, aunque su expresión era la misma- ¿Cómo fue que…?
-DEJAME TRANQUILA –Alexia trataba de incorporarse- ¡NO ES TU ASUNTO!
-si lo es, aunque no quieras admitirlo, es por algo por lo que estas aquí, querías verme ¿cierto?
-¡NO SEAS RIDICULO!
En ese momento llegaron las personas a las que Dumbledore estaba esperando, Sirius Black y Remus Lupin, los había citado ahí para discutir sobre los detalles del rescate de Harry.
-¿Qué es esto¿Alexia? –Sirius reconoció de inmediato el rostro de Alexia- ¿Qué haces aquí?
-tranquilo –Remus Lupin se dio cuenta de que Sirius había sacado su varita de su bolsillo.
-¡NO ES SU ASUNTO! –En ese momento Alexia se levanto y dio varios pasos hacia atrás- ¡DEJENME TRANQUILA!
-no te alteres Alexia, no es bueno para ti en ese estado –Dumbledore había caminado los mismos pasos para permanecer a la misma distancia de ella- deja que te lleve a la enfermería de la escuela, estarás bien
-deja de hacerte el preocupado –Alexia empuñaba su varita con rabia- ¡NO TE NECESITO!
Entonces lanzo la cruciatus hacia el hombre con el que había chocado al aparecerse, al instante el sujeto se retorció en el piso y gritaba del tremendo dolor. Alexia se reía diabólicamente, todos la veían con horror, todos excepto su tío, Albus Dumbledore, quien la veía con la misma mirada severa.
-estas confundida –dijo Dumbledore tranquilamente- eso es lo que pasa, tienes un gran conflicto en tu corazón, tus sentimientos te traicionan, por eso no fuiste capaz de llevarte a Harry.
-TU QUE SABES, YO NO SIENTO NADA, DE NO HABER SIDO POR ESTOS METICHES HABRIA CUMPLIDO MI…
-tu nunca hubieras cumplido esa misión –la interrumpió Dumbledore- no tienes el corazón tan frió como para matar a alguien, menos para condenarlo, sabes que habrías condenado a Harry a muerte, por eso dudaste, por eso fallaste.
-ya tuve suficiente –entonces Alexia se veía dispuesta a atacar a su tío, pero de repente fue derribada por Sirius- ¿Qué demonios?
-Alexia no lo hagas, dame tu varita –Sirius forcejeaba con Alexia por su varita, mientras que varios hechizos salían despedidos de esta- tu nunca lastimarías a tu tío.
-¡CREES QUE NO SOY CAPAZ DE HACERLO, EL NO SIGNIFICA NADA PARA MI!
-¡REACCIONA! ALEXIA POR FAVOR, DEJA QUE TE AYUDE, TU Y YO NO DEBEMOS PELEAR –Sirius trataba de controlar a Alexia- POR FAVOR¡REACCIONA!
-tu eres un auror, mi deber es matarte, yo debo matarte y entregar ese niño ante mi señor…
-¡EL NO ES TU SEÑOR, TU NO LE PERTENCES, EL TE MANIPULA!
-¡MENTIRA, YO SIEMPRE LE HE SIDO FIEL¿DONDE ESTA EL NIÑO¡DAMELO!
-¡NO, TU ANTES ERAS UNA AUROR, COMO YO!
-¡ESO NO ES POSIBLE, YO SIEMPRE HE SERVIDO AL SEÑOR OSCURO¡SUELTAME!
-¡NO, TU NO LE SERVIAS, EL TE TIENE BAJO UN HECHIZO, DATE CUENTA!
-¡NO, NO, NO, NO, SUELTAME¡TU ERES MI ENEMIGO!
-¡TU ERAS MI PROMETIDA, IBAMOS A CASARNOS CUANDO EL NOS SEPARO!
Ante estas palabras Alexia se quedo congelada, no podía creer lo que escuchaba, pero en su corazón sabia que eso era verdad, sabia que Sirius era aquel a quien ella amaba, pero su mente no le permitía creerlo, debía hacerlo, debía matarlo, pero no podía¿como mataría al gran amor de su vida?
-eso no puede ser –Alexia estaba llorando- Sirius tu no puedes ser…
-así es, tu y yo no debemos pelear –Sirius se acercaba cada vez mas al rostro de Alexia- tu y yo debemos estar juntos, por favor, tienes que recordar.
Entonces Alexia miro a Sirius a los ojos y lo abrazo con fuerza, no pudo evitar llorar, no importaba que hechizo hubiera utilizado Lord Voldemort sobre ella, nada ni nadie podría hacerla olvidar el gran amor que sentía por Sirius.
La derrota de Lord Voldemort, al menos por ese día, era evidente, no solo no tenia a Harry Potter en su poder, también había perdido su valiosa arma de dos filos.
-¿Alexia estas bien? –Sirius noto que Alexia sangraba demasiado- ¿Qué fue lo que te ocurrió?
-no, yo… creo que estoy… -entonces Alexia se desmayo en los brazos de Sirius, estaba completamente bañada en sangre.
-rápido llevémosla a la enfermería –Dumbledore se acerco y observo de cerca de su sobrina con un par de lagrimas resbalando por su barba- hay que contener la hemorragia.
Poco después Alexia fue llevada a San Mungo para recibir un chequeo general, el diagnostico fue muy poco alentador, Alexia había sido herida con miles de maldiciones mágicas al mismo tiempo, muchas de las cuales aun no se conocía el contra hechizo, los curanderos esperaban que Alexia recobrara pronto el sentido, tal vez el haber estado en el circulo de mortifagos de Voldemort la hiciera conocedora de estos contra hechizos, pero mientras tanto no había mucho que hacer.
Sirius monto guardia afuera de la habitación de Alexia por días enteros, descuidando su trabajo y a Harry, de quien sabia que estaba bien por Lupin.
-tienes que ir a visitarlo –le decía Lupin a un distraído Sirius- Harry piensa que te ha pasado algo y se lo estoy ocultando… ME ESTAS ESCUHANDO
-si, iré en cuanto ella recobre el sentido.
-no solo es eso, Sirius no puedes dejar de lado el trabajo –Lupin se paro en frente de Sirius molesto por no poder atraer su atención- no sabes cuanto ha intercedido por ti Dumbledore, Funge esta muy molesto.
-no me importa lo que el ministro piense –Sirius por fin miraba a Lupin- Alexia esta muy mal, tal vez no se salve…
-pues sentado aquí afuera no la ayudas en mucho
-¿Qué quieres decir? –Sirius miro con desprecio a Lupin- yo…
-se que solo quieres estar con ella –dijo en tono amable Lupin- pero entiende que esto no es algo que este en tus manos, nadie puede ayudarla, bueno… tal vez los mortifagos, pero ellos no cooperaran.
-me gustaría saber el contra hechizo –Sirius sonaba desesperado- ella no merece morir, no así, no ahora.
-¿la sigues amando?
-¡CLARO QUE SI!
-pues no creo que a ella le guste ver como te sientas aquí y permites que los que le hicieron esto sigan haciendo daño.
-¿Qué ha ocurrido? –Sirius se levanto de golpe.
-nada del otro mundo, ayer atacaron Hogsmeade, creo que Voldemort esta tratando de recuperar a Alexia.
-pues no voy a permitírselo
-pues entonces regresa al ministerio, te necesitamos
-tienes razón –Sirius tapo sus ojos con sus manos, probablemente para ocultar lagrimas- supongo que Alexia va a estar bien.
-ya veras que si- entonces ambos aurores se marcharon.
Alexia recobro el sentido dos semanas después un tanto aturdida, el dolor era insoportable, era como recibir mil cruciatus al mismo tiempo, que era lo que había ocurrido.
-veo que ya despertó –Francis Lenny la curandera a cargo de Alexia la examino de inmediato- dígame ¿Cómo se siente?
-dolor
-¿perdón?
-dolor es lo único que siento –Alexia no podía mover un músculo sin sentir que iba a morir del dolor- ¿Dónde estoy?
-en San Mungo, necesito hacerle unas preguntas
-¿Cuáles?
-al parecer fue atacada por cientos de maldiciones…
-si… así fue –la interrumpió Alexia- las peores maldiciones que podría imaginarse.
-entiendo… vera, hay muchas, la mayoría para ser franca, de las cuales desconocemos el tratamiento a seguir, pensé que tal vez usted…
-sabría los contra hechizos –termino la frase Alexia- si, lo se.
-necesito que me los diga, es de suma importancia…
-se equivoca –Alexia comenzó a llorar- no importa si muero o no, al contrario seria lo mejor para todos.
-te equivocas –Albus Dumbledore estaba parado en el marco de la puerta de la habitación- es muy importante que me ayudes a terminar con esos mortifagos, yo solo no puedo.
-¿tío? –Alexia intento incorporarse pero el dolor la doblo de nuevo y cayo en la cama- tú siempre tan condescendiente, no mientas, no me necesitas
-encontrarte era el mayor objetivo de mi vida –Dumbledore se acerco a la orilla de la cama de su sobrina- ahora lo es el protegerte, eres mi hija y no voy a dejar que te dejes vencer por un pensamiento absurdo, tu muerte no beneficia a nadie.
-el no me dejara
-pues habrá que obligarlo a que lo haga
-¿Por qué haces esto?
-por que te quiero –entonces Dumbledore abrazo a Alexia con la mayor de las ternuras.
Alexia rebelo los contra hechizos a la curandera, esta los puso a funcionar de inmediato. La recuperación de Alexia tardo dos semanas mas, después de eso, fue a Hogwarts, acompañada por Remus Lupin, aquí pudo al fin reencontrarse tranquilamente con su tío, después de casi 8 años.
-Alexia, hija, que gusto me da verte a salvo –Albus Dumbledore no podía parar de llorar- no sabes lo dichoso que me haces
-¡TIO PERDON, PERDON POR DEJARTE, PERO NO FUE MI INTENCION YO…!
-no te preocupes, yo se como fue que ocurrieron las cosas –Dumbledore no podía pensar en nada mas que en la felicidad que sentía en su corazón- yo se que tu jamás me hubieras traicionado intencionalmente, pero eso ya no importa.
-tío, no sabes lo feliz que me hace verte –Alexia también lloraba de emoción, durante casi 8 años había recibido entrenamiento para odiar a su propio tío, lo cual la hacia sentir muy culpable- ¡TE QUIERO!
-y yo a ti hija.
