HOLA A TODOS, DISCULPEN LA TARDANZA, PERO LA ESCUELA NO ME HA PERMITIDO ESCRIBIR TAN SEGUIDO COMO YO QUISIERA, PERO POR FIN TERMINE ESTE CAPITULO, ESPERO LES GUSTE.
PROMETO PUBLICAR MAS SEGUIDO.
RINVIO DA VIVERE
CAPITULO 9
PERDON
:FLASH BACK:
Una lluvia de maleficios caía sobre Alexia, algo que ni el mejor de los hechizos escudo podría repeler, la desesperación invadió a Alexia, de repente un rostro amable apareció en su mente, era el rostro de su amado tío, Albus Dumbledore, entonces Alexia recordó aquellos agradables momentos al lado de su tío, solo deseaba volver a vivirlos, se concentro y entonces, ante los ojos de 20 mortifagos, desapareció.
MUY INTELIGENTE DE TU PARTE, NO SABES LO MUCHO QUE TE AGRADESCO EL HECHO DE QUE TE HAYAS DESECHO DE UNA DE MIS MAS PRECIADAS ARMAS.
Lord Voldemort ironizaba al decir estas palabras, era lógico que no estuviera contento por la perdida de su arma de dos filos, Alexia Dumbledore.
Una vez mas el culpable de todo era su no muy estimado mortifago, Lucius Malfoy, el mas incompetente de todos sus seguidores, hasta ahora. Lucius había dirigido la visita de los mortifagos a Alexia la noche anterior.
-lo lamento –decía arrodillado Lucius- señor, yo nunca pensé que esto ocurriría.
-ese es básicamente tu problema Lucius –Voldemort tenia ese destello rojo en sus ojos, característica principal de su enfado- ¡NUNCA PIENSAS!
-señor… yo…
-dime una cosa Lucius¿porque?
-¿Por qué? No entiendo señor… ¿de que me habla?
-porque decidiste organizar una redada contra uno de tus compañeros, es algo que no puedo entender
-pues… err… usted nos informo a todos de la misión fallida de Alexia –Lucius seguía viendo al suelo, no se atrevía a ver a los ojos del Señor Oscuro, pensaba que tal vez lo convertiría en polvo- pues lo único que se me vino a la mente es que usted esperaba que la castigara…
-Lucius, es suficiente, no deseo escuchar más…
-señor, si usted me lo permite, puedo ir… la encontrare, la traeré de vuelta
-no seas tonto –dijo Lord Voldemort al ponerse de pie- ¿crees que Dumbledore la dejara sola un solo instante? Supongo que la tendrá más que vigilada.
Voldemort lanzo al suelo el diario "El Profeta" el cual tenía como encabezado principal:
"APARECE ANTE CIENTOS DE OJOS, EN MEDIO DE HOGSMEADE, ALEXIA DUMBLEDORE ESTA DE VUELTA"
-podríamos organizar una redada… un plan similar al anterior…
-¡SILENCIO! –Interrumpió Voldemort- ¿crees que Dumbledore caerá en la misma trampa dos veces? No seas tonto, la experiencia me dice que nunca subestimes a tu enemigo, en especial cuando este es un viejo molesto como Dumbledore.
-lo siento señor –Lucius aun no se atrevía a ver a los ojos a su señor- es mi culpa, no debí tomar esas represalias contra Alexia, fue algo muy…
-entupido de tu parte –termino la frase Voldemort- pero he decidido que no desperdiciare mis energías contigo… ahora, mis fieles mortifagos, deseo que hagan lo mismo que hicieron con Alexia, pero en esta ocasión la victima será… Lucius.
-señor… yo… por favor… piedad
-¿crees que no soy justo? Tus ideas entupidas me han hecho perder gran terreno con Dumbledore, yo considero que es el castigo mas justo, además, necesito alguien en quien probar las habilidades de mi aprendiz –Voldemort le dio una entonación maléfica a las ultimas palabras- así que… comiencen.
Lucius trato de echarse para atrás, pero estaba completamente rodeado.
-lo siento Lucius, pero ordenes… son ordenes –dijo simplemente Severus Snape, uno de los "mejores amigos" de Lucius Malfoy- crucio
CRUCIO… CRUCIO… CRUCIO… CRUCIO…
Y así llovieron miles de maldiciones sobre Lucius, de la misma forma en que había ocurrido la noche anterior con Alexia Dumbledore.
-no olviden que deben dejar un poco para la pequeña aprendiz –dijo Lord Voldemort a sus seguidores que enérgicamente, atacaban a Lucius- permítanle probar.
-permiso –dijo Darla al entrar en la habitación.
-adelante pequeña –dijo Voldemort al recibir una reverencia por parte de la niña- es todo tuyo.
Entonces los mortifagos le abrieron paso a la niña, Darla ya llevaba su varita en la mano, estaba decidida, no importaba su lazo familiar con Lucius Malfoy, ella debía probar que era capaz de atacar sin piedad, tal y como le había pedido su padre.
Apunto, se concentro y entonces dijo… CRUCIO.
Lucius se retorció de dolor, la maldición de su sobrina era realmente poderosa, incluso tanto como la del Señor Oscuro, era evidente que había aprendido del mejor, la emoción no se hizo esperar, los mortifagos felicitaron a su pequeña compañera por su gran progreso, algo que la mayoría no aprendió a hacer hasta la edad adulta.
-bien, creo que con eso es mas que suficiente –Lord Voldemort también se había emocionado, pero prefirió no mostrarlo a los demás- espero hayan aprendido la lección¿verdad Lucius?
-s… si… señor –respondió entrecortadamente Lucius, el dolor que sentía era insoportable.
-bien, entonces ocupémonos de cosas mas importantes que castigar a los desobedientes –continuo Voldemort mirando fijamente a Lucius Malfoy.
Buenos días
Alexia se despertó al escuchar la voz de su tío, al parecer habían pasado horas desde que se había quedado dormida.
-¿Cómo te sientes?
-bien… creo –respondió Alexia al mismo tiempo que tomaba una linda flor que le había llevado su tío- gracias, tu siempre tan detallista.
-una flor hermosa para una mujer hermosa –dijo sonriendo Dumbledore.
-no exageres… no soy hermosa –Alexia se había sonrojado un poco con el comentario de su tío.
-¿eso crees? Bueno, deja te informo que cuento con una persona que opina lo mismo que yo, no creo que ambos estemos equivocados.
-¿Por qué?
-¿a que te refieres? Si vas a preguntar de nuevo porque no te he reprendido o reclamado el hecho de que estuvieras bajo el mando de Voldemort, pues me veré obligado a repetirte que eso no es importante, lo único que me interesa es saber que estas bien y que estas conmigo, donde siempre debiste estar.
-gracias por recordármelo, pero no me refería a eso.
-¿ah no? Pues dime –añadió Dumbledore un poco apenado.
-porque dices que son dos –Alexia se frotaba los ojos al mismo tiempo que hablaba- ¿a quien te refieres?
-ya lo sabrás, lo prometo.
-lo recordaras, me lo dirás realmente… solo lo dices por safarte –Alexia comenzó a reírse al terminar de recitar las frases que su tío acostumbraba decirle cuando evadía una de sus preguntas.
-no, en esta ocasión si te lo diré.
Alexia no paraba de sonreír, era un ambiente muy tranquilo el de la habitación provisional que tenia en Hogwarts, muy distinto al lugar donde había estado los últimos 8 años, del cual no podía quejarse, el Señor Oscuro le había dado una habitación bastante decente, pero el ambiente no era ni la mitad de agradable.
-te dejo para que te cambies, el desayuno ya esta listo –pero antes de salir de la habitación Dumbledore agrego- si lo prefieres podemos tomarlo en mi oficina, en vez del gran comedor.
-donde te sientas mas cómodo tío
-bien, entonces te espero en el gran comedor, me agrada comer bajo ese techo encantado, tu sabes.
-de acuerdo, no tardo.
Alexia se asomo por la ventana y vio los verdes campos de el colegio de magia mas reconocido del mundo, Hogwarts, a lo lejos se vislumbraba el estadio de quidditch, uno de los lugares mas apreciados de Alexia, no tanto por que ella fuera jugadora de algún equipo de este famoso deporte, si no porque era muy emocionante ser espectadora de los partidos, siempre se sentía un ambiente muy calido.
Cada paso por los pasillos estaba lleno de nostalgia, había tantos recuerdos encerrados en ese antiguo castillo, recuerdos que llegaban a su mente tan rápido como caminaba, era como hacer un recorrido por su vida, entonces llego al vestíbulo del castillo, ahí vio a la señora Pomfrey, la encargada de la enfermería del colegio.
-Alexia, querida me alegra verte mejor –la señora Pomfrey se acerco a Alexia y la abrazo- no olvides, cualquier cosa, hasta el mas insignificante dolor, acude a mi¿lo prometes?
-si señora Pomfrey, no se preocupe.
-Albus me invito a almorzar en el gran comedor ¿me acompañas?
-claro, de hecho, me dirijo hacia allá, la verdad muero de hambre.
-pues démonos prisa, no es bueno que hagas esfuerzos sin haber probado alimento, vamos, camina.
-si, señora Pomfrey –Alexia sonreía abiertamente, era evidente que la enfermera no había cambiado nada en todo el tiempo que tenia de no verla.
Todo fue muy bien durante el desayuno, Alexia se sorprendió mucho de ver que el menú estaba compuesto de todas las cosas que a ella le encantaban, mermelada de fresa, tostadas, jugo de calabaza, entre otras cosas que ella, simplemente no podía resistir comer, era sorprendente ver como Dumbledore recordaba cada platillo predilecto de su sobrina.
Todos los profesores que se encontraban ahí la recibieron con mucho entusiasmo, era como volver después de las vacaciones de invierno a clases, siempre fue así, los profesores siempre mostraron un cierto favoritismo hacia Alexia, no por ser la sobrina del director, si no porque Alexia era una de las alumnas más brillantes que jamás hayan pisado Hogwarts.
Todos se retiraron, el nuevo curso comenzaría en un mes y había que tener todo listo para cuando llegaran los alumnos el primero de septiembre.
-¿Qué ocurre hija?
-nada, yo solo… recordaba los bellos momentos que viví aquí
-¿algo mas? Vamos, sabes que puedes decirme lo que sea
Alexia escondía algo, un gran miedo que no podía evitar, mas bien una gran culpa, no podía sacarse de la cabeza el hecho de que ella había sido la mejor amiga de la madre de Harry Potter, el chico que intento llevar ante el Señor Oscuro a lo que significaba una muerte segura o al menos eso parecía ¿como se lo diría a Harry? No seria capaz siquiera de verlo a los ojos, la vergüenza era demasiada.
Pero eso no era lo peor, la mayor de sus culpas era el hecho de que ella estaba enterada del ataque a los Potter y no hizo nada, absolutamente nada para evitarlo…
NADA
No hizo nada para evitar la muerte de su MEJOR AMIGA
No hizo nada para evitar el sufrimiento de su familia
No hizo nada para evitar que Harry quedara huérfano
NADA
Solo se quedo sentada de brazos cruzados a esperar que todos llegaran después del ataque
Todos… todos los mortifagos… aquellos a quienes combatió por largo tiempo y ahora ayudaba
Era demasiado, el cargo de conciencia era muy grande… tal vez no lo resistiría
-piensas decírmelo o vas a evitarme todo el día? –Albus Dumbledore había estado cuestionando a su sobrina a lo largo de todo el día, sabía que algo le pasaba, pero no sabia con exactitud que era- vamos hija, desahogate en mi hombro, como solías hacerlo.
-no podré verlo…
-¿a quien?
-¡ A HARRY¿COMO VOY A VERLO A LA CARA DESPUES DE TODO LO QUE HE HECHO?
-pues, Harry es un niño muy inteligente… estoy seguro que sabrá comprender todo lo ocurrido sin guardar rencores.
-no estoy tan segura –dijo Alexia, mientras sostenía en la mano un citatorio para presentarse ante la junta de la ley mágica por cargos que eran obvios.
-ten fe hija, veras que todo se arreglara
-no creo que todo sea tan sencillo, Harry no me perdonara
-si algo tiene Harry eso es un gran corazón capaz de perdonar hasta las peores torturas.
-¿de que hablas?
-de los tíos de Harry, tu sabes, los Dursley
-si, eran los parientes de Lily… su hermana Petunia ¿cierto?
-si, los mismos
-¿Qué ocurre con ellos?
-pues, ellos se hacían cargo de Harry, pero ahora Harry vive con Remus debido a… malos cuidados
-no me digas que ellos…
-no debemos juzgar a las personas
-tu siempre tan condescendiente con todos, Harry es solo un niño…
-lo ves, todavía no te he dicho el porque decidimos retirarles a Harry y ya los estas juzgando
-mencionaste malos cuidados, además tu tono de voz y tu mirada triste me dan una idea de lo que ocurrió… lo golpeaban ¿verdad?
-porque no mejor le preguntas todo eso a Harry?
-¿Cómo? No, no lo creo conveniente, el debe de tenerme mucho miedo, después de lo que trate de hacer…
-eso habría que comprobarlo.
Entonces tanto Alexia como Albus Dumbledore se pusieron sus túnicas de viaje y le hicieron una pequeña visita a Harry, una visita evidentemente sorpresa, pues al llegar ahí nadie tenia idea de que ellos irían, en especial Sirius Black, quien resulto ser el mas sorprendido.
-hola Remus, podemos pasar?
-profesor Dumbledore, claro… pasen, pasen –dijo Lupin extendiendo su mano hacia Alexia para ayudarla a entrar- es un placer tenerlos de visita en casa.
-gracias –respondió Alexia al gesto de Lupin
-no es nada –Lupin subió un poco el tono de su voz, algo que Alexia no percibió, pero Dumbledore si- no se reciben chicas tan lindas como tu Alexia, todos los días.
Enseguida de esta expresión se escucho un pequeño estruendo proveniente del comedor, algo así como un vaso de vidrio estrellándose en el suelo y partiéndose en miles de pequeñas partículas, seguido de una expresión de asombro y un pequeño conjuro "reparo", sonidos que hicieron que Harry Potter decidiera bajar a ver que era lo que ocurría.
-¿pasa algo Lupin?
-no, nada Harry… solo es el profesor Dumbledore que vino a visitarnos –Lupin apunto sus ojos hacia donde se encontraban Dumbledore y Alexia- si te acuerdas de el?
-si, me acuerdo –entonces Harry se dirigió hacia Dumbledore para saludarlo, justo en ese momento Alexia se quito su capa de viaje y su rostro quedo completamente descubierto- ¡QUE HACES TU AQUÍ!
Harry se asusto mucho y corrió hacia los brazos de Lupin gritando y sollozando
-Harry calmate –trato de calmarlo Dumbledore- nosotros…
-VAYANSE, VAYANSE¡¡LARGO!
-Harry, no seas grosero, tranquilo –Lupin lo tomo por los hombros y lo miro fijamente a los ojos- ellos no van a hacerte daño
-¡ELLA ES QUIEN QUISO LLEVARME CON ESE MAGO MALVADO, NO TE DAS CUENTA, ELLA QUIERE MATARME, NO QUIERO!
-sabia que esto no era una buena idea, no debí venir aquí –entonces Alexia tomo de nuevo su capa de viaje y se aproximo a la puerta- será mejor que me…
Entonces Alexia se encontró con alguien inesperado, alguien a quien no había visto en mucho tiempo, alguien a quien ella apreciaba mucho, tanto que su corazón comenzó a palpitar como nunca.
Tum tum… tum tum
Tum tum… tum tum
Tum tum… tum tum
Tum tum… tum tum
Tum tum… tum tum
Su cuerpo se congelo, no podía controlarlo, definitivamente el control por parte del cerebro de Alexia había desaparecido, era como la primera vez, su cuerpo temblaba intensamente, un temblor que siempre llegaba cuando Sirius Black aparecía en escena.
-Harry, ella no te hará daño, te lo puedo asegurar… estoy seguro que solo vino para aclarar las cosas contigo –Sirius logro tranquilizar a Harry con estas simples palabras.
-¿estas seguro? –dijo Harry vacilando- pero ella…
-ella ya no es mala, Harry, déjala que te explique
-bueno, bueno… aclarado todo, y como veo que ya estamos mas tranquilos –dijo Dumbledore guiñando un ojo a Harry- supongo que podemos pasar.
-claro que pueden –continuo Sirius- ¿cierto Harry?
-si… estas seguro…
-claro, no te harán daño ¿cierto Alexia?
-así es Harry –respondió Alexia- solo he venido para aclarar las cosas, me gustaría que me dieras esa oportunidad
-si… si, eso creo –dijo Harry, pero no se atrevía a ver a Alexia, en vez de eso mantenía la mirada clavada en el suelo.
Entre Lupin y Sirius prepararon la cena mientras que Dumbledore hacia de mediador entre Harry y Alexia quienes platicaban solo lo necesario, cosas irrelevantes como el clima. La misión era que se rompiera el hielo entre ellos dos, que Alexia tuviera una oportunidad de explicar todo lo ocurrido. La cena tuvo un curso bastante tranquilo, no hubo ni un solo disturbio, ni siquiera hubo discusiones entre Lupin y Sirius las cuales eran frecuentes, al grado en que cuando estas no se presentaban Harry se sentía incomodo y preguntaba si estaban molestos por algún motivo en repetidas ocasiones.
-delicioso, una de las mejores sopas de guisantes con maíz y carne de Tellophant –Dumbledore se puso a romper el silencio con esos habituales comentarios, típicos de el- muchas felicitaciones al chef
-gracias –respondió Sirius, quien a diferencia de Lupin solo había preparado la sopa de guisantes porque eso le llevo todo el día, en contraparte con Lupin quien preparo el resto de la cena.
-a ti te agrado también ¿Alexia? –dijo Dumbledore en tono de broma- deliciosa ¿cierto?
-¿Qué?... claro ¡DELICIOSA! –respondió una Alexia distraída que no había dejado de lanzar miradas furtivas a Sirius desde su llegada a la casa.
-bueno, permítanme levantar este desorden –dijo Sirius jovialmente- esto solo tomara un segundo.
-yo lo haré –se apuro a decir Lupin antes de que Sirius sacara su varita- tu mejor… err…
-acaso crees que… escucha eso fue un accidente
-no te ofendas mi viejo amigo, pero no me gustaría tener que volver a reparar toda la vajilla.
-¡NO FUE TODA LA VAJILLA!
-no, solo fueron casi todos los vasos, y los platos –dijo Harry a punto de un ataque de risa
-sabes Harry, tienes rotundamente prohibido juntarte con Remus por un rato
-si no se junta conmigo entonces ¿con quien?-dijo Lupin un poco molesto- tu casi no estas, yo soy quien mas convive con el.
-ejem… -Dumbledore corto la discusión y miro severamente a Sirius, luego a Lupin y en seguida dirigió miradas hacia Harry y Alexia, miradas que Lupin y Sirius entendieron de inmediato.
-pero, bueno –dijo rápidamente Lupin- yo lo hago, pero tu me ayudas a lavar¿vale?
-vale –respondió Sirius y ambos aurores desaparecieron del comedor
-bueno Harry, que te parece si tu y Alexia platican un rato? –dijo Dumbledore
-pues… yo… creo que, si… bueno
-entones pongámonos cómodos –dijo Dumbledore ayudando a Alexia a levantarse de la silla y dirigiéndose hacia Harry para ayudarlo también
Una vez en la sala, Dumbledore deicidio que era mejor que platicaran a solas, algo con lo cual Alexia no estaba muy de acuerdo, pero antes de poder hacer alguna replica, su tío ya se había retirado y se encontraban solos ella y Harry.
-err… bueno, que te parece si… -Alexia no sabia como comenzar, nunca se le había dificultado tanto entrevistarse con alguien- bueno…
-¿eres mala? –Interrumpió Harry- ¿quieres verme muerto?
-NO –Alexia se sorprendió de la madurez de Harry, ningún niño de su edad realizaba preguntas tan duras y directas- JAMAS, YO NO QUIERO VERTE MUERTO…
-entonces ¿Por qué estabas con el?
-el me obligo
-¿Cómo? No creo que eso sea posible
-como te habrán dicho, todo es posible en el mundo mágico, incluso obligar a las personas a actuar en contra de su voluntad –dijo Alexia un poco apenada, recordando a cuanta gente no había manipulado- algo muy malo ¿no te parece?
-si… pero, porque tu, es decir¿Por qué te obligaron a ti?
-eso es algo que ni yo misma se
-¿has matado a alguien?
-yo… -Alexia no sabia que responder, era verdad que había cometido asesinatos, pero no quería que Harry se asustara pensando que ella era una asesina
-entiendo –dijo Harry, quien todavía veía el suelo
-Harry, quiero que sepas algo
-¿Qué cosa? –pregunto Harry un poco inquieto, definitivamente prefería estar en cualquier otro lugar que ahí
-yo… yo, sabia que tus padres serian asesinados –Alexia dio un gran suspiro y continuo- pero, no hice nada… NADA… HARRY, PERDON, ERDON, CREEME QUE DARIA MI VIDA PORQUE AHORA MISMO LILY Y JAMES ESTUVIERAN VIVOS.
-tu eras su mejor amiga –dijo Harry molesto- escuche a Sirius decirlo¡¡¡TU ERAS AMIGA DE MI MADRE!
-Harry, yo…
-NO, TU LA TRAICIONASTE, LA DEJASTE MORIR…
-HARRY, TRATA DE ENTENDERME…
-MI MADRE ESTA MUERTA Y ME PIDES QUE TE ENTIENDA¡¡NO PUEDO!
-HARRY, yo… yo no quería –Alexia rompió en llanto- ¡YO NO QUERIA QUE MI MEJOR AMIGA MURIERA!
-la maldición bajo la cual se encontraba Alexia es muy poderosa Harry, nadie ha podido resistirse a ella, es lógico que Alexia, aunque quisiera, no haya podido hacer nada, tus pensamientos no controlan tu cuerpo, nada de lo que dices o piensas es valido, tu cuerpo solo hace lo que la persona que te controla quiera –Sirius no pudo evitar intervenir al ver que las cosas subían de tono- Alexia no era conciente de lo que hacia Harry, sin embargo debes tener en cuenta que ella no te llevo ante ese mago, ella te salvo, algo que casi le cuesta la vida.
-¿la vida?
-así es Harry –continuo Sirius- al ver que ella no podía llevarte decidieron castigarla, algo que casi la mata.
-¿es cierto? –dijo Harry viendo por primera vez en toda la noche a Alexia
-si, ellos casi me matan… pero eso no importa, escucha Harry –Alexia se levanto de su asiento y se dirigió hacia Harry, quien sorprendentemente no se intimido- yo no podía permitir que tu fueras torturado o asesinado, no pude hacer nada por tus padres, pero no podía quedarme de brazos cruzados y permitir que te hicieran daño, luche Harry, luche para quitarme ese control de encima, ese control que me tenia muerta en vida, era como estar encerrada en una habitación en medio de la nada, pero decidí luchar y salvarte a ti, así fuera a costa de mi vida Harry, se lo debía a tus padres.
Harry no dijo nada una vez que Alexia había terminado de hablar, tenia una expresión indefinible en el rostro, al parecer analizaba toda la información que acababa de recibir, fueron los minutos mas largos de toda la noche, nadie, ni el mismo Harry, sabia como reaccionaria ante esta situación.
-debe ser horrible no tener control de lo que haces, yo se lo que es que nadie te escuche, que nadie te tome en cuenta, es horrible –dijo Harry, que evidentemente había recordado su estancia con los Dursley.
-si Harry, es horrible –dijo Alexia con los ojos llenos de lágrimas
Harry no dijo nada más, y nuevamente clavo la mirada en el suelo.
-escucha Harry… yo se que te parecerá algo absurdo lo que voy a pedirte… sobre todo después de lo que he hecho –Alexia se acerco a Harry y lo tomo de las manos- he sido llamada por la junta de la ley mágica, van a enjuiciarme por mi cooperación con los mortifagos… tu sabes, los seguidores de… bueno… mira, lo único que quiero es pedirte que me perdones Harry, no me gustaría ir a Azkaban sin antes saber si puedes perdonarme o no.
-¿Azkaban? –Pregunto Harry un poco confuso- ¿Qué es eso?
-bueno… esa es la prisión del mundo mágico –explico Sirius que estaba escuchando toda la conversación desde atrás de Harry- pero… Alexia, no creo que te encuentren culpable, es poco probable que vayas a Azkaban.
-cometí asesinatos Sirius, es muy probable que me encierren por eso –respondió con evocación Alexia- aunque no recuerdo bien lo que ocurrió, pero… es lo mas probable.
-pero tu no eres mala –repuso Harry- tu no lo hiciste con intención ¿verdad?
-no Harry, pero lo que cuenta es que lo hice
-pero muchos fueron absueltos –insistió Sirius- su argumento fue que estaban bajo la IMPERIUS
Alexia le dirigió una mirada amable y llena de ternura a Sirius en agradecimiento por sus ánimos y después se dirigió hacia Harry.
-¿podrías perdonarme, Harry?
-yo… -Harry dudo un momento, lo cual acabo con todas las esperanzas de Alexia- no puedo… mas bien… no tengo nada que perdonarte, a mi no me has hecho nada, y se que si hubieras podido, hubieras ayudado a mis padres, así como lo hiciste conmigo.
-gracias Harry –Alexia contuvo una lagrima- no sabes la tranquilidad que me das.
-pues me alegro de que ya no estés mas con ese sujeto tan malo -dijo Harry sonriendo y caminando hacia Alexia- es bueno saber que alómenos otra persona ya esta tranquila.
Alexia no pudo evitar recordar a su amiga Lily al escuchar a Harry, era evidente que había heredado su nobleza y madurez, aunque mucho se temía que esa madurez había aflorado de la manera menos adecuada, entonces se acerco a el y lo abrazo, acto que Harry correspondió con gusto.
Sirius no pudo evitar llorar ante esta escena, y se imagino que tal vez el y Alexia podrían, algún día, darle Harry esa familia que tanto necesitaba, pero antes había que defender a Alexia ante la junta de la ley mágica.
