RINVIO DA VIVERE


CAPITULO 11

PRISIONEROS


-ALEXIA DUMBLEDORE se le acusa de apoyar a la causa de los seguidores de USTED- SABE- QUIEN, como se declara?

-CULPABLE

-En ese caso la condeno a una vida en la prisión de los magos…

El ulular de una lechuza en la ventana dio fin a este sueño.

Hoy, era hoy, el juicio de Alexia era hoy.

Harry se levanto un poco preocupado esa mañana, miro el reloj y se dio cuenta de que eran ya las 10 de la mañana, rápidamente se levanto, busco sus pantuflas, se coloco los lentes y corrió afuera de su habitación, dio la vuelta en el estrecho pasillo y bajo las escaleras tan rápido que por poco y se cae, pero para su fortuna, Lupin se había dado cuenta y corrió para atraparlo y evitar que se le hiciera otra cicatriz.

-pero Harry¿Cuál es la urgencia? –Dijo Lupin todavía exaltado- no debes correr mientras subes o bajas las escaleras…

-es hoy –dijo Harry entrecortadamente- el juicio ¿verdad?

Harry deseaba saber que era lo que ocurría durante el juicio, Alexia tal vez no era la mejor persona que hubiera conocido, pero ella había conocido a sus padres, en especial a su madre y eso lo hacia tenerle un cariño especial.

-si, así es… si todo cursa bien, ya debe de estar por terminar –dijo tranquilamente Lupin, que por dentro se destrozaba de los nervios al igual que Harry y que Sirius, antes de que se fuera por la mañana, pero decidió aparentar tranquilidad para no alterar a Harry- ya nos enteraremos de lo que ocurrió

-espero que no la envíen a prisión, ella no es mala –dijo Harry aun preocupado

-veo que le has tomado aprecio a Alexia, me alegro –Lupin acompaño a Harry hacia el comedor, donde ya estaba dispuesto el almuerzo- ella te quiere mucho, sabes.

-si… después de todo, ella era amiga de mi madre, supongo que mi madre no le hubiera hablado nunca si fuera mala –Harry no pudo evitar que una lagrima rodara por su mejilla.

Era una gran nostalgia la que recorría el cuerpo de Harry al recordar a sus padres.

-tranquilo… -dijo Lupin palmeándole la espalda- a tus padres no les hubiera gustado que sufrieras por su causa.

-lo se, pero no puedo evitar imaginar como seria mi vida si ellos estuvieran aquí.

Así pasaron horas y horas, la espera se prolongaba cada vez más, y no había señal alguna de que el juicio estuviera ponto a terminar.

De pronto el silencio que se había formado hacia ya un rato se rompió por un pequeño tintineo en la ventana de la cocina.

Lupin salio de la sala y se dirigió hacia el origen del sonido, se dio cuenta de que era lo que lo provocaba, una lechuza de color negro picoteaba en la ventana con desesperación, Remus abrió la ventana para que esta pudiera entrar, de inmediato la lechuza se poso sobre la mesa que se encontraba al centro de la cocina y extendió su pata derecha para que Remus pudiera tomar el trozo de pergamino que llevaba.

Lupin tomo el pergamino y lo desenrollo, la expresión de su rostro al leer su contenido era bastante reveladora, Harry había entrado en la cocina y había visto su rostro con desilusión.

-la condenaron a prisión –dijo Harry con aplomo

La expresión de Lupin era más que suficiente para adivinar el contenido de la nota, que seguramente era de Sirius, pero prefería averiguar de Lupin todo, que solo tener sus propias suposiciones.

-¿Cómo? –Remus no se había percatado de la presencia de Harry en la cocina- bueno, todavía… yo, lo lamento tanto, Alexia no merecía esto

-¿esa nota es de Sirius? –pregunto Harry, que no podía evitar sentirse un poco celoso del trabajo de los aurores, pues últimamente no le permitía pasar mucho tiempo con su padrino

-si, bueno, tu sabes, debe de haber tenido algo urgente que hacer –dijo un poco atónito Lupin- Harry, trata de entender, Sirius…

Lupin podía percatarse de la mirada llena de rencor de Harry cada vez que Sirius no iba a casa a la hora que había prometido, lo cual ocurría a menudo.

-yo se que es muy importante en el… donde sea que trabaje –Harry se sentía un poco molesto por la falta de atención de Sirius pero tenia una duda mas- ¿la condenaron?

-si, Alexia ira a Azkaban –Lupin volvió a leer la nota de Sirius- Sirius dice que tal vez puedan aminorar su condena

-espero que así sea –Harry no pudo evitar sentirse incomodo

Sirius llego cuando Harry ya se había retirado a dormir, sin embargo no pasaron ni dos minutos antes de que el pequeño niño se diera cuenta de que su padrino estaba de vuelta, era algo sencillo, Sirius siempre ocasionaba un gran alboroto, a diferencia de Lupin, quien si podía llegar a la hora que fuera sin que Harry lo notara.

-Sirius! Que bueno que llegaste, cuéntame, como estuvo tu día?

-Harry! Te extrañe en todo el día… bueno, como sabrás no fue un muy buen día, muy pesado y poco productivo –Sirius se veía muy cansado pero sobretodo, el brillo de sus ojos se veía un tanto apagado- y tu como lo pasaste?

-bien, excepto el rato que Lupin tuvo que irse a cubrir una… misión? Pero de ahí en fuera todo estuvo bien.

Harry aun no se adaptaba bien a los nuevos términos de su nueva vida, su vida en el mundo al que pertenecía originalmente, pero del cual no sabia casi nada.

-te debo una disculpa Harry, no te he podido prestar toda la atención y el tiempo que te mereces, pero te pido me tengas paciencia, las cosas en el trabajo están un tanto complicadas.

Por las palabras de Sirius, Harry pudo percatarse de que solo bastaron esos dos minutos que tardo en bajar para que Lupin lo pusiera al tanto de sus celos hacia su trabajo como jefe de los aurores en el Ministerio de Magia.

-además Harry, nosotros no estamos acostumbrados a pasar tanto tiempo en casa, siempre nos dedicamos en tiempo completo al trabajo- comento Lupin- confieso que me ha sido complicado adaptarme a mi nuevo horario de medio día, me siento extraño, pero lo hago con gusto.

-si, se puede decir que somos un par de solterones amargados que no sabemos nada de responsabilidades familiares, como lo es estar en casa a cierta hora para pasar tiempo con nuestra familia- Sirius dijo esto lanzando significativas miradas a Remus- es mas, hace tanto tiempo que no pasaba tiempo en familia…

-habla por ti mi querido amigo, porque en lo que respecta a mi no se lo que es estar amargado, y pues tal vez hace tiempo que no paso tiempo en familia, pero al menos he podido cumplir mas seguido que tu.

-que quieres decir? Que soy un irresponsable verdad, pero si no pierdes oportunidad de decírmelo, pero déjame decirte, si no fuera responsable no…

-tendría el puesto de jefe de los aurores –lo interrumpió con aburrimiento Lupin- no es que no te crea capaz, pero podrías esforzarte un poco mas para conseguir tiempo libre para dedicárselo a Harry.

-cierto –dijo un poco entretenido Harry, era muy divertido ver a Lupin y a su padrino pelear por tonterías y después reconciliarse como si nunca nada hubiera pasado, incluso lo hacia olvidar cualquier preocupación que asaltara su mente- apuesto a que si.

-no lo apoyes Harry.

Y después de un par de argumentos más, la discusión dio fin.

Harry decidió acompañar a Sirius durante la cena, aunque el ya había cenado hacia horas. Era impresionante ver lo mucho que le había afectado a Sirius la condena de Alexia, pero lo que mas le sorprendía o le molestaba, era el hecho de que no hubiera hecho el mínimo intento por defenderse.

-es increíble, puedes imaginarte aquello… los miembros del jurado acusaban a Alexia como si fuera la peor criminal sobre la faz del planeta –comento Sirius mientras tomaba un poco de agua- la señalaban… le gritaban… la miraban como si fuera un monstruo… te imaginaras la expresión de Dumbledore… lanzaba llamaradas por los ojos.

-pero, le dieron oportunidad de defenderse… supongo? –dijo Lupin.

-si te refieres a la pregunta de los 1000 galeones… si, pero creo que hubiera sido mejor si no lo hubieran hecho.

-¿a que te refieres?

-se declaro culpable –dijo Sirius con una voz demacrada- ¿puedes creerlo?... CULPABLE!

En ese momento Harry sintió un terrible vuelco en el estomago, todo era muy similar al sueño que había tenido por la mañana antes de levantarse, exactamente igual.

-¿te ocurre algo Harry? –dijo Sirius que se percato de que el niño estaba con la mirada fija al suelo y pálido como si hubiera visto a un fantasma (por primera vez).

-como?... no, nada… creo que tengo sueño –respondió defensivamente Harry, que se había vuelto un experto en eludir preguntas embarazosas, cosa que necesitaba hacer con frecuencia al vivir con los Dursley durante 8 años.

-será mejor que te acompañe a la cama, es tarde y supongo no estas acostumbrado a desvelarte –comento Lupin mientras invitaba a Harry a que lo siguiera.

-si, gracias… buenas noches Sirius

-buenas noches Harry.

Lupin llevo a Harry a través de todo el camino hacia su cuarto, esperaba ser interrogado por el pequeño, o recibir una petición de ponerlo al tanto de lo que ocurría, pero Harry no dijo nada, lo único que hizo fue desearle buenas noches antes de cerrar la puerta de su cuarto.

-¿Cómo esta eso de que se declaro culpable? –Pregunto Lupin al volver de llevar a Harry a su cuarto- no es posible…

-pues así fue, le preguntaron y no negó nada.

-y Dumbledore?

-se puso pálido, aunque me parece que esperaba esta respuesta de Alexia

-Alexia siempre ha sido muy sincera, Sirius yo creo que…

-nada! Por muy responsable que sea no le voy a perdonar esto!

-¿perdonar? Sirius, no tienes nada que perdonarle

-primero Voldemort… y ahora es ella misma quien pone distancia entre los dos

-Sirius, escucha lo que dices… acaso creíste que Alexia pensaría mas en el amor que te tiene, que sabes que sigue sintiendo, que en las muertes que ocasiono? –Lupin no podía creer lo que decía su amigo de toda la vida- ¿realmente lo crees?

-no, es solo que… ¿Por qué ella tiene que ir a Azkaban? Ella hizo todo bajo la influencia de la Imperius, como se supone que muchos mortifagos lo hicieron, y ninguno de ellos esta en Azkaban.

Sirius se sentía demasiado molesto con Alexia, pero eso también lo llevaba a sentirse molesto consigo mismo por estar molesto con el amor de su vida.

-entiendo tu frustración, pero estoy seguro de que Dumbledore hará cualquier cosa para sacarla de ahí lo antes posible –Lupin trato de darle animo a su amigo de la mejor manera posible- cuando tu fuiste a Azkaban el no descanso, hasta que logramos que te liberaran, tu crees que no hará nada por Alexia?

-si, pero en mi caso Peter apareció y todo se aclaro… no creo que Voldemort se entregue para que Alexia quede libre de culpas- Sirius añadió un tono de sarcasmo a estas ultimas palabras.

-uno nunca sabe que pasara mañana.

-espero que nada que empeore la situación –dijo Sirius y se decidió a por fin irse a la cama.

Harry no podía quedarse dormido por más que trataba, era demasiada coincidencia, todo era demasiado confuso, incluso aterrador.

Pensaba que tal vez, aunque no pudiera ser muy lógico, el podía predecir el futuro, no era la primera vez que soñaba con algo que se volvía realidad, pero tal vez era solo su imaginación, algo que no tenia importancia, aunque algo era cierto, en el mundo mágico todo era posible.

Por la mañana ni un ejercito de Trolls pudo despertarlo, así que Lupin decidió dejarlo dormir hasta tarde, antes de irse al trabajo le pidió a Terry, la elfa domestica, que cuidara de Harry durante su ausencia.

Terry era una elfina muy cuidadosa y siempre se hacia cargo de Harry durante la ausencia de los aurores.

Cuando había pasado de medio día, por fin Harry dio señales de vida, pero para su desgracia, fue despertado a consecuencia de una terrible pesadilla, una pesadilla que lo preocupaba, pero escucho los pasos en el pasillo, pasos que seguramente pertenecían a Terry, y decidió calmarse, después de todo solo había sido un sueño, no había necesidad de alarmar a nadie, mucho menos a Terry, quien hacia un gran alboroto por nada.

La elfina ya tenia todo preparado para el pequeño, su ropa estaba al pie de la cama y sus gafas en su mesita, aunque no recordaba habérselas quitado antes de quedarse completamente dormido. Harry se dio prisa, tomo los pantalones y la playera que estaban al pie de su cama, se vistió y bajo a comer.

-buenos días Terry –dijo Harry

-buenas tardes joven amo –respondió Terry quien, a diferencia de la mayoría de los demás elfos domésticos, estaba acostumbrada a recibir buen trato por parte de los magos y brujas.

-muchas gracias por alistar todas mis cosas

Harry al principio se sentía incomodo con la compañía de Terry, incluso Lupin tuvo que faltar una semana entera al trabajo mientras Harry se adaptaba. Pero ahora eran buenos compañeros.

-ese es mi trabajo amo –respondió la elfina haciendo una reverencia un tanto discreta

-se ve que tienes experiencia cuidando niños –Harry acababa de ver sus huevos y su tocino acomodados en forma de una carita feliz, un detalle que nadie antes había tenido con el- ya habías trabajado para niños antes?

-si, mi amo, el profesor Dumbledore contrato a la familia de Terry y a Terry para trabajar en Hogwarts, Terry siempre ha trabajado con magos jóvenes.

-Hogwarts?

-si, el joven amo no sabe que es Hogwarts? –Terry se alarmo un poco al descubrir esto.

-no, lo he escuchado, pero no se que sea

-es una escuela de magia, muy antigua, ahí trabaja Terry y el amo de Terry, el profesor Dumbledore, es el director, todos hacen lo que el amo dice, el es muy amable con Terry.

-una escuela de magia, supongo que es ahí donde Sirius y Lupin estudiaron, siempre hablan de ese lugar.

Harry recordó algunas platicas antiguas de su padrino y su mejor amigo, hablaban con mucho afecto acerca de ese lugar, suponía, y lo hacia bien, que era ahí donde se habían conocido sus padres.

-si, los amos estudiaron ahí, como muchos otros magos.

-extraño mucho ir a la escuela, pero lo que mas extraño es ir a la biblioteca de la escuela… me gusta mucho leer.

Harry recordó sus días en la escuela, el único lugar donde podía escapar de los Dursley, bueno, de todos excepto de Dudley.

-en Hogwarts hay una enorme biblioteca, amo, todos van ahí y leen por horas libros enormes, todos están callados ahí, Terry no entiende porque, pero todos se hacen señas para no hacer ruido –Terry personifico a los estudiantes, caminaba de puntitas y colocaba su dedo sobre sus labios en señal de silencio.

-y es muy grande esa biblioteca? Me encantaría ir –Harry se emociono mucho con la idea de que había un lugar así dentro del extravagante mundo mágico.

-si, enorme, Terry piensa que mucho mas grande que esta cocina, amo.

-genial, me muero de ganas por ir.

-pero Terry sabe que los jóvenes amos solo pueden ir cuando cumplen 11 años, eso es lo que Terry sabe –la elfina dio una pequeña reverencia y se dio la vuelta para ir por el postre a la cocina.

-hasta los once! –Harry se llevo una gran desilusión- pero faltan tres años!

Harry extrañaba muchas cosas de su vida dentro del mundo muggle, entre ellas estaba la televisión, no es que tuviera libertad de verla cuando quisiera, pero al menos podía ver uno que otro programa durante las ausencias de los Dursley los sábados por la mañana; otra cosa que extrañaba de su vida antes de saber que era un mago era a su gran y única amiga Darla, no podía evitar preguntarse que seria de ella en esos momentos, que estaría haciendo, como la estaría pasando, sobre todo después de su pesadilla de la noche anterior.

Harry soñó algo aterrador, a pesar de que no conocía al padre de Darla, soñó con el, se encontraba hablando con su hija era un lugar muy extraño, se encontraban en una especie de estudio, donde había un enorme escritorio, cuadros extravagantes y un sillón muy característico, se encontraban hablando, Harry no podía escuchar lo que decían, solo veía que Darla poseía una mirada llena de miedo, y repentinamente tuvo un desacuerdo con su padre, al parecer dijo algo que no le pareció, y la reprendió de la forma mas extraña que Harry hubiese visto, sin saber porque, Darla se cayo de rodillas al suelo y comenzó a revolverse del dolor, entonces fue cuando despertó repentinamente, con un enorme chillido torturando sus oídos.

Harry no podía evitar sentirse preocupado por ella, después de todo "ellos siempre serian amigos… siempre", pero también otra duda asaltaba su cabeza ¿seria posible que el padre de Darla hubiese utilizado magia para reprender a su hija?

No

Eso no era posible

Darla no era una bruja, su familia era muggle, de lo contrario, no había motivo por el cual Darla asistiera a una escuela muggle existiendo una escuela para magos.

Solo se trataba de su imaginación

Solo su gran imaginación

A demás, no estaba seguro de que en realidad fuera su padre, tal vez solo era alguien más, alguien sin importancia, como el resto del sueño.

Lupin llego a casa un tanto tarde, incluso llego casi al mismo tiempo que Sirius, lo cual era bastante extraño.

-hola a todos –dijo alegremente Sirius cuando entro- ¿pero que tenemos aquí?

Sirius se dio cuenta de que Lupin apenas se estaba quitando su capa de viaje, lo cual era señal de su reciente arribo a la vivienda.

-tuve algunas dificultades –dijo tranquilamente Lupin mientras se secaba el cabello con una pequeña toalla que Terry acababa de llevarle- había un clima terrible.

-¿A dónde fuiste? –pregunto un curioso Harry, pues era bastante inusual que Lupin llegara tan tarde y desaliñado.

-no podemos decirte –dijeron al unísono Lupin y Sirius.

-claro, supongo que fue una misión importante… de hecho ustedes nunca me dicen nada de nada!

Harry se fue molesto a su habitación, ni siquiera dejaba que Terry entrara, estaba cansado de que lo excluyeran de aquella forma, siempre llenos de secretos. Cerro la puerta con seguro, se metió en su cama, se cubrió hasta la cabeza y lloro cuantiosamente durante la mayor parte de la noche, porque, no lo sabia, solo tenía ganas de llorar. Era desesperante vivir en un lugar que no comprendía, y no recibir las respuestas a lo que el deseaba.

Había algo que no extrañaba del mundo muggle, que lo trataran como un niño estorboso.

Harry pasó una noche terrible, no pudo dormir bien, solo concilio el sueño durante un par de horas y después, nada.

Se sentía extraño, no entendía, era genial tener libertades, pero era algo limitado, Harry extrañaba salir afuera, respirar aire puro, ver los árboles, escuchar los pájaros, leer libros.

Y es que había algo mas que extrañaba del mundo muggle, al menos en el mundo muggle podía salir todos los días al jardín, salía a la escuela, su santuario, su refugio, el lugar donde leía libros, libros que lo llevaban a lugares maravillosos, lugares que esperaba algún día conocer.

Desde su llegada al mundo mágico no había salido de la casa en donde estaba, ni siquiera sabia con exactitud en que parte del globo terráqueo se encontraba aquel lugar; no salía ni al patio, mucho menos pensar en ir de paseo, era como estar prisionero, a diferencia de Sirius y Lupin, que salían todos los días a lugares que, según la imaginación de Harry, serian fantásticos, claro, todo era una mera suposición, pues Harry solo sabia que su padrino y su mejor amigo eran Aurores, pero no sabia con exactitud a que se dedicaban

¿Qué es lo que hacían los aurores que no podía saber Harry?

Harry no abrió la puerta de su cuarto hasta que estuvo seguro de que tanto Sirius como Lupin se habían retirado a sus "asuntos apremiantes" de todos los días.

Harry hubiese preferido irse a Azkaban con Alexia, al menos ella le había contado la verdad, toda la verdad, ya lo había hecho antes, no con muy buenas intenciones, pero le dijo cosas que, el estaba seguro, no le hubieran dicho ni Sirius ni Lupin. Además, no hubiera estado solo en la prisión, hubiera tenido una compañera, una amiga, alguien mas agradable que una elfina domestica.

Harry deseaba salir, correr, respirar… VIVIR LIBRE Y NO SER MÁS UN PRISIONERO.

NUNCA MÁS

NUNCA.


DISCULPEN LA TARDANZA, PROMETO QUE DE AHORA EN ADELANTE PUBLICARE UN CAPITULO POR MES.

ESPERO HAYA SIDO DE SU AGRADO.