RINVIO DA VIVERE


CAPITULO 12

LA FUGA


Harry deseaba salir, correr, respirar… VIVIR LIBRE Y NO SER MÁS UN PRISIONERO.

NUNCA MÁS

NUNCA

A la mañana siguiente harry no dudo ni un instante, se levanto muy temprano, aun no amanecia, pero habia ruidos en el pasillo, lo cual era una clara señal de que su padrino estaba por irse al trabajo.

"ahora entiendo porque no lo veo en las mañanas" penso amargamente Harry.

Cuando hubo cesado todo ruido puso manos a la obra, tomo una mochila, abrio los cajones de su tocador, tomo toda la ropa que sus brazos soportaron y la introdujo en la mochila, al ver que no podria llevar muchas cosas decidio primero doblar su ropa antes de guardarla, asi cabria un poco mas.

Tomo varios pantalones y los doblo justo como su tia Petunia le habia enseñado, el simple hecho de recordar aquella tarde le hacia llorar de nuevo.

"¡Asi no! Debes vigilar que las lineas del dobles no se marquen¿Por qué no sirves para nada?"

Entonces por reflejo, Harry comenzo a llorar y se llevo la mano derecha hacia su brazo izquierdo, pues era ahí donde su tia le habia aplicado un tremendo correctivo, dejandole una marca de por vida, una marca que aun seguia ahí, en la forma de un lunar, un enorme lunar, o al menos eso era lo que Harry decia cada vez que le preguntaban por aquella marca, "es una marca de nacimiento, un lunar".

Se dio prisa para empacar sus cosas, tratando de no recordar los adiestramientos de cómo hacer una maleta impartidos por su tia.

Cuando termino tomo la mochila, se la puso en la espalda y bajo sigilosamente las escaleras, cuidando de que Terry, la elfina domestica, no se percatara de lo que pensaba hacer.

Llego a la cocina, y dejo la mochila en una de las sillas del ante comedor, de inmediato tomo todo el pan que pudo y lo coloco en una pequeña bolsa que llevaba en la mano, después tomo una especie de petaca que colgaba de un clavo en la pared y la lleno de jugo de calabaza. Una vez terminadas estas acciones, volvio a tomar la mochila y se dirigio a la puerta delantera.

Una vez frente a la puerta principal de la casa, Harry dio media vuelta y miro con nostalgia la casa, esa casa en la que creia que iba a ser feliz, libre, pero que habia resultado, a su parecer, otra prision, aunque un poco mas benevolente que la prision Dursley. Dudo por un instante, pero aunque aun era tiempo de reflexionar, decidio seguir adelante con su plan, se iria de esa casa.

Volvio a mirar al frente y alargo el brazo hacia la perilla de la puerta, la giro de manera que no generara sonido alguno y tiro suavemente para abrirla, como Harry sospechaba aun no amanecia por completo, lo cual le parecia perfecto, justo como lo habia planeado.

Salio lo mas rapido y silenciosamente que pudo pero al dar la vuelta golpeo la puerta con la mochila y entonces se escucho un estruendoso ruido debido al gran portazo. Harry se quedo helado, pero reacciono y en menos de dos segundos corria lo mas rapido que pudo para alejarse de la casa.

Después de varios minutos se detuvo, ya habia amanecido por completo, se percato de que su corazon golpeteaba con una fuerza tremenda y entonces se sento en una de las orillas del camino abrio la bolsa que llevaba en la mano, saco la petaca y bebio un poco de jugo, después descanso un momento, dejo todo, la mochila y la bolsa con pan, a un lado de donde se habia sentado y se recosto.

Una vez que su corazon se habia calmado, abrio los ojos, se levanto y analizo el lugar en el que se encontraba

¿EN DONDE RAYOS SE ENCONTRABA?

Nunca habia visto un lugar asi en su vida, era un lugar sin población alguna, solo se podia distinguir a lo lejos un aislado grupo de casas, entre las que suponia se encontraba la de su padrino. Tomo sus cosas y se adentro en los arboles para evitar ser descubierto por alguien que pasara por ahí.

Ya mas tranquilo y bajo la sombra de un arbol, penso de que forma podria alejarse rapidamente de ahí, pero al parecer el lugar mas seguro era adentrarse a los arboles, era la unica forma de no ser fácilmente descubierto.

-vaya… uno nunca sabe que se puede encontrar entre estos arboles…

Harry se sobresalto al escuchar una voz que al parecer se dirigia hacia el.

-porque estas aquí Harry? Te ocurre algo? –dijo la amable voz de Albus Dumbledore.

-err… hola –respondio un timido Harry, que supo de inmediato que sus planes se irian abajo.

-saliste a dar un paseo o tal vez…? –Dumbledore se percato de la presencia de la mochila,la bolsa de pan y la petaca- espero que sea mi imaginación Harry.

Entonces Harry solto a llorar y se levanto de un solo brinco explicando sus motivos por los cuales decidio huir.

-ellos me prometieron una vida diferente! –gritaba Harry entre lagrimas- pero mintieron, no era verdad, ellos me mantienen ahí encerrado todo el dia mientras que ellos se divierten de lo lindo alrededor del mundo!

-Harry calmate –dijo de manera imperiosa Dumbledore- de que me estas hablando?

-de Sirius y Lupin –Harry aun lloraba pero ya no gritaba- ellos se van y me dejan solo con esa… elfina.

-Harry, me temo que todo esto es culpa mia –Dumbledore se acerco al niño que lo observaba con desconcierto- yo les he pedido que continuen con su trabajo tal y como antes de que tu te mudaras a su casa, pero debi hablar contigo tambien, debi explicarte la situación y prepararte para lo que venia… Harry te ruego me disculpes, he estado bajo mucha presion y suelo cometer esta clase de errores, pero si me lo permites ahora mismo te pondre al tanto de todo.

Harry aun no comprendia del todo, pero ir con Dumbledore significaba obtener respuestas a muchas dudas que teniam asi que acepto ir con el y escucharlo.

-Harry antes que nada, quiero preguntarte algo… ¿A dónde pensabas ir?

-a ningun lado en especial, en realidad solo queria irme lejos.

-entiendo, eres un chico muy inteligente y valiente, sabes –Dumbledore vio a Harry un momento y sus ojos se iluminaron, después tomo al chico por el brazo y emprendieron el viaje- te sentiras un poco extraño, solo procura mantenerte cerca de mi, de acuerdo?

Harry asintio con la cabeza y se aferro al brazo de Dumbledore, quien lo llevo a la casa de la que acababa de huir, utilizando la "aparicion". Ingresaron a la casa donde ya se encontraba Terry hablando por la chimenea con Sirius comunicandole la desaparición de Harry, cuando los vio en el marco de la puerta.

-amo, que gusto verle amo! –Terry corrio hacia donde estaba Harry y se detuvo en seco a unos paso de el y se echo al suelo en una gran reverencia- ¿esta usted bien amo? Terry mala, Tery debio cuidarlo mas…

-vamos Terry, tranquila –Dumbledore le indico a la elfina que se levantara- Harry se encuentra bien, ahora, si me lo permite, tengo algo que comentarle a Sirius, por favor, vaya a preparar un poco de comida para Harry y para mi, muero de hambre.

-si, como ordene el amo –Terry salio de la habitación y corrio hacia la cocina a cumplir con las ordenes de Dumbledore.

-bien, espera un poco Harry, ahora te atiendo –Dumbledore se acerco a la chimenea, donde se vislumbraba un Sirius bastante preocupado y comenzo a conversar con el- Sirius, no te preocupes, Harry se encuentra bien, lo he traido de vuelta y ahora me dispongo a charlar con el, asi que tu y Remus pueden continuar con sus actividades, yo me hare cargo.

-gracias Dumbledore, estaba a punto de salir a buscarlo –dijo Sirius y entonces se desvaneció de el fuego- te lo encargo.

Dumbledore le propuso a Harry desayunar primero antes que nada, y después charlarían largo y tendido.

-nunca hagas nada con el estomago vacio Harry –comento animadamente Dumbledore- bien, ahora si, es hora de conversar y aclarar todo.

Dumbledore y Harry se retiraron del comedor y se dirigieron a la sala, cada uno tomo asiento en sillones diferentes, uno frente al otro, con la pequeña mesita de centro separandolos, entonces fue Dumbledore quien tomo la palabra primero.

-Harry antes que nada, quiero que me digas, porque decidiste marcharte?

-usted no entiende –Harry derramo un par de diminutas lagrimas- toda mi vida he sido ignorado, pense que al venir aquí, junto a Sirius seria distinto, pero me equivoque, aquí tampoco importo!

-te equivocas Harry –dijo Dumbledore con voz dulce- si hay alguien en el mundo quien le importas mas que otra cosa, ese es Sirius.

-entonces porque nunca esta conmigo, porque?

-ya te lo he dicho, yo le he pedido que no descuide sus labores en el ministerio, es indispensable no bajar la guardia

-y que es todo eso que el tiene que hacer en el ministerio? –Harry sentia una gran curiosidad hacia el trabajo de su padrino- nadie mas puede hacerlo?

-no Harry, tu padrino es de los mejores, es por eso que no puede descuidar sus asuntos. Escucha –continuo Dumbledore acomodandose en el sillon- antes que nada, debes saber cual es la situación actual en el mundo magico… supongo que todo comienza tiempo antes de que nacieras… un mago puede llegar a hacer cosas maravillosas, si sabe como utilizar adecuadamente sus poderes, Harry, lo cual no es el caso del mago del cual estoy obligado a hablarte.

-no entiendo –dijo Harry bastante confuso- porque debo saber sobre ese mago, crei que hablaria de Sirius…

-a eso voy Harry –interrumpio Dumbledore- todo se relaciona, ya entenderas cuando termine… como te decia, este mago, a quien no me gusta llamar de otra forma mas que por su nombre, Lord Voldemort, ha hecho hasta lo imposible por dominar completamente las artes oscuras, ha viajado por todo el mundo y ahora tiene muchos seguidores que cometen crímenes atroces a cada instante, se autonombran mortifagos, gente desagradable por cierto… en fin, no quiero adentrar mucho en el tema de sus actividades, solo quiero darte una idea de la situación que se vive alla afuera… bien, solo dire que estos mortifagos odian a la gente normal, muggles, como se les llama en el mundo magico, los asesinan sin piedad, y lo que es pero, sin razon.

-los asesinan? –Harry se quedo helado ante estas palabras- pero… que clase de gente puede hacer eso, sin motivo alguno?

-solo gente de mente cerrada y retorcida como los seguidores de Voldemort, y porque no decirlo, el mismo Voldemort… en el mundo magico hay leyes al igual que en el mundo muggle, y el encargado de ver que estas se cumplan es el ministerio de magia

-es algo asi como la policia –aseguro Harry, quien visiblemente trataba de digerir cada palabra que escuchaba.

-asi es, y los encargados de regular las actividades de los mortifagos son los aurores.

-¿aurores?... eso es a lo que se dedican Sirius y Lupin!

-una vez mas has dado en el clavo Harry, tanto Sirius como Remus son aurores, y todos los dias se enbarcan en diferentes misiones con el proposito de detener a los mortifagos antes de que cometan alguna barbaridad –Dumbledore tomo un poco de agua de una jarra que descansaba en la mesita de centro- un trabajo extenuante, debido a el gran numero en aumento de mortifagos y el numero en descenso de aurores, es por eso que le he pedido a Sirius que no descuide sus labores Harry, es indispensable frenar esta ola de crimenes que se cierne sobre el mundo magico y muggle.

-es como si desearan exterminar a la gente que no sabe nada de magia –Harry aun no podia creer del todo que existiera gente con esa clase de pensamiento.

-algo asi, ellos creen que solo los de sangre pura merecen vivir, solo aquellos hijos de magos, lo cual es absolutamente absurdo.

-pero que relacion tiene esto conmigo? –Harry recordo palabras de conversaciones entre Lupin y Sirius- porque mataron a mis padres, porque quieren matarme?

-tus padres fueron aurores tambien Harry, lo cual significa que se oponian a Voldemort, algo que el no tolera… la noche en que el mato a tus padres, tambien intento matarte a ti, pero fallo en su intento.

-la… la luz verde –Harry revivio aquel sueño que habia tenido desde que tenia memoria- por eso ella gritaba, era eso.

-asi es Harry, pero la maldición que le quito la vida a tus padres, no surtio efecto contra ti, al contrario, se volvio contra el mismo Voldemort, debilitandolo enormemente y dandole un ligero respiro al mundo magico, pues desaparecio, no se supo nada de el durante cinco años, pero ha vuelto, y junto con el han vuelto sus mortifagos, lo cual ha puesto de nuevo en alerta permanente a todos, en especial a los que te rodeamos… no hay que ser muy inteligentes para adivinar que Voldemort desee vengarse de ti, de alguna manera, tu fuiste una pieza clave en su caida y atrasaste por largo tiempo sus planes. No estoy seguro, pero creo que el aun no se recupera del todo de aquella noche, hace ya siete largos años.

-pero porque no pudo matarme?

-eso es algo que no se con certeza Harry, no creo ni que el mismo Voldemort lo entienda, pero podria asegurar que fue la magia mas pura y noble la que te salvo aquella noche, la magia que corre por tus venas, la magia que solo tu madre con su infinito amor hacia ti pudo pasarte para protegerte contra semejante conjuro.

-¿Por qué pensaron que Sirius era culpable?

-veo que no hay conversación que se te escape –comento animadamente Dumbledore, para luego volver a su tono normal- tus padres se ocultaron al sospechar que Voldemort haria algo en su contra, pero habia un guardian, el unico que podia decir el lugar exacto en donde ellos se encontraban, todos pensabamos, erróneamente, que aquel guardian era Sirius, por lo que se llego a la errada conclusión de que el era uno de los mortifagos de Voldemort, y habia revelado el paradero de tus padres al mismo, pero todo se aclaro hace ya tres años, casi cuatro.

-y Alexia?

-Alexia… cmo bien sabes ella es mi sobrina, fue compañera de tu madre en el colegio…

-porque Alexia intento llevarme ante ese… Voldemort? –interrumpio Harry.

-comprendo… veras, existen conjuros muy poderosos pero a la vez muy terribles, uno de ellos es la maldición bajo la cual se encontraba Alexia, bajo esta maldición se pierde la voluntad propia, la persona solo obedece lo que el que ha conjurado el hechizo desee, es por eso que Alexia obedecia las ordenes de Voldemort, supongo que el motivo por el cual la envio por ti fue para probar algo, no se, tal vez… bueno, eso no importa, cualquiera que haya sido su plan no dio resultado, afortunadamente.

-pero ahora Alexia esta en prision –dijo con tristeza Harry.

-si… asi es –la mirada de Dumbledore se nublo un poco al escuchar esto- pero esperemos que la liberen pronto. Ella tambien fue un auror antes de que Voldemort se la llevara, y realizo muchas cosas a favor del ministerio, supongo que eso contara… no te preocupes, ya veras que eso se solucionara tarde o temprano.

-Sirius la quiere mucho, desde que ella esta en prision no hay dia que no llore por eso.

-ellos solian ser muy unidos –afirmo Dumbledore.

El silencio reino por un rato en el cual Dumbledore se limito a ver hacia la chimenea y Harry solo se concentraba y asimilaba todo lo que acababan de informarle. Después de este lapso por fin Dumbledore hablo.

-espero que ahora entiendas el porque no puedes salir –Dumbledore miro fijamente a Harry- y en cuanto a la escuela… bueno, en el mundo magico comienza a los once años, pero si tu lo deseas podemos programar visitas a bibliotecas o traerte material para que te entretengas, que opinas?

-bien… me parece muy bien –Harry se preguntaba como era que Dumbledore se habia enterado de todo eso.

-bien Harry, no me gustaria, pero tengo que retirarme –Dumbledore se puso de pie y agrego- Remus no debe de tardar en llegar, hasta luego Harry.

Entonces Dumbledore se puso de pie y se acerco a un Harry mas tranquilo, un Harry que habia obtenido las respuestas que buscaba, respuestas que por lo menos, le permitirian resistir la vida de encierro que le esperaba.

Dumbledore tomo a Harry por los hombros y lo miro tiernamente, era una mirada casi paternal, entonces sonrio ligeramente y dijo :

-si algun dia tienes alguna queja sobre este par, no dudes en decirmelo Harry, veras, en el mundo magico utilizamos, como ya te habras dado cuenta, lechuzas para comunicarnos a distancia, si necesitas algo solo escribeme, y vere que puedo hacer, de acuerdo?

-si, gracias –dijo Harry regresando la sonrisa- gracias por todo.

-bien, ahora si, me voy.

Dumbledore se despidio y se dirigio a la puerta la cual se abrio poco antes de que llegara a ella, era Remus Lupin que llegaba de su medio turno un poco antes de lo habitual.

-que bueno verte Remus –dijo jovialmente Dumbledore- siento no poder quedarme a charlar, tengo unos asuntos que resolver en Hogwarts, pero me alegra saber que no dejo a Harry solo.