Hola !! Aquí está el siguiente capi, esta vez me he dado prisa!! Espero que os guste :) Sino ya sabeis que podeis dejar vuestras quejas en un review...


Me parece increíble que hayan pasado ya tres meses desde que llegamos por casualidad a este pueblo.

Hace tan solo cuatro semanas, me mudé a una casita blanca cerca del río. Me encanta este lugar, algo apartado del resto de viviendas del pueblo, desde donde puedo escuchar el continuo fluir del agua. Lucía viene a verme casi a diario, sigue viviendo en su casa aunque las noches las pasa conmigo. Recuerdo la primera vez que se coló entre mis sábanas… continúa haciendo lo mismo. Cada día la deseo más. ¡Me vuelve loco! Ella lo sabe y lo utiliza contra mí, consiguiendo volverme más loco aún. Me fascina cuando se hace la dura, es irresistible.

Mike y Sara viven juntos en la casa de ella y todo les va estupendamente, es agradable verles abrazados y sentir toda esa felicidad que flota a su alrededor.

La revoltosa de Marta cada día es un poco más dulce y rebelde. Casi siempre anda escondida en algún lugar cercano para salir a mi encuentro en el momento más inesperado. Los fines de semana, se suele quedar a dormir, y durante la semana, hace compañía a Ramón, que también me visita, siempre con un par de botellas de vino bajo el brazo.

Tras darme una rápida ducha, salgo fuera, miro al cielo poniéndome las gafas de sol y sonrió como suele ser habitual estos últimos meses, pero la dicha que me embriaga esta radiante mañana es de otro tipo.

¡Hoy estoy eufórico, voy a ver a mi hijo!


Le pedí a Ramón que me llevara hasta la ciudad, para recoger a LJ en la parada del autobús; acabó dándome las llaves de su coche para que pudiera ir a buscarlo yo solo, dijo que no quería interrumpir un momento tan especial. Michael y Sara han debido de pensar lo mismo porque cuando les ofrecí venir, se excusaron diciendo que mejor nos esperaban en mí casa para comer.

Así que aquí estoy, llegando a la ciudad con unas ganas inmensas de abrazar a mi hijo.

Aparco el coche y me siento en el bar que hay enfrente de la parada. Los veinte minutos de espera se hacen interminables, pero en cuanto escucho el sonido inconfundible del motor del autobús, mi corazón empieza a latir con fuerza. El viejo autocar se detiene frente a mí y emocionado, veo bajar a LJ con una mochila al hombro. Mira desorientado a su alrededor, pero enseguida da conmigo y me sonríe con todo su rostro. Me acerco y le abrazo fuerte, noto su brazo rodeándome y me cuesta soltarlo.

-Papá…

-Hola hijo…

Como no quiero llamar demasiado la atención, me separo de él y apoyando mi mano en su espalda, le llevo hacia el coche. Guardamos su maleta atrás y nos ponemos en camino sin decir ni una sola palabra, pero ambos sonreímos jubilosos. Cuando por fin salimos de la ciudad y estamos en un lugar tranquilo, detengo el coche a un lado de la carretera y me bajo.

-Sal de ahí – le indico quitándome las gafas de sol.

Él se baja sin saber bien porqué y lo envuelvo entre mis brazos como debe ser. Al principio me responde con fuerza y tras unos minutos empieza a reírse. Le suelto.

-Yo también te quiero – dice con ojos dichosos.

-Te he echado mucho de menos.- Juego con su pelo; él no deja de sonreír. – La vida aquí es bastante diferente, hijo. Tu tío Mike y yo estamos muy a gusto pero queremos que si tú no te encuentras, nos lo digas sin ningún tipo de reparo¿De acuerdo LJ?

-Claro papá, pero dudo mucho que no esté bien con vosotros.

No puedo resistirme y le abrazo de nuevo. Esta vez LJ se ríe desde el principio. Me gusta verle tan animado.

En el camino de vuelta le hablo del pueblo, de la gente y de cómo vivimos.

-En casa tengo un par de cuartos libres, el más grande es para ti. El pequeño a menudo es ocupado por una chica, ya la conocerás.

LJ cruza una mirada suspicaz conmigo pero no dice nada.

-O si prefieres puedes vivir con el tío Mike y Sara

-¡Papá! – me interrumpe.

-¿Si?

-Deja de estar inseguro conmigo¿vale? Eres mi padre, quiero vivir contigo.

Me siento orgulloso viendo en él a todo un hombre.

-Te quiero, hijo.- pongo mi mano sobre su rodilla y me sonríe tranquilo.

Vuelve la vista hacia la ventanilla y contempla intrigado el paisaje. En el horizonte empiezan a distinguirse las primeras casas del pueblo.


Toco el claxon un par de veces en cuanto llegamos. Hay una mesa montada encima de la hierba y la puerta principal está abierta. El primero en salir es Michael. Alegre, se nos aproxima a paso ligero. Paro el motor y LJ sale disparado a su encuentro.

-¡Tío Mike!

-¡LJ!

Se abrazan riendo y Sara sale de la casa. Michael se gira hacia ella.

-LJ, esta es Sara.

-¡Qué guapa! – exclama asombrado.

Mike le da un capón y Sara se ríe.

-Gracias, veo que llevas los genes de tu padre.

Me río por lo bajo y en cuanto LJ vuelve su mirada hacia mí, me encojo de hombros. Saco su bolsa del maletero y mi hijo me sigue dentro de la casa.

-Es bonita, papá.

-Me alegra que te guste.

Doy un pequeño puntapié en la puerta que hay a la derecha de mi habitación y entramos dentro.

-Este es tu cuarto

Poso la mochila en una silla y me siento a pie de cama.

-¡Es genial papá! – dice dando un giro de 360 grados en medio de la habitación.

Estiro la pierna para hacerle la zancadilla y en el último segundo él da un salto esquivándola.

-Ya no soy un niño¿sabes? – Señala en plan listillo. Suelto un par de carcajadas.

-Ya y tampoco eres más fuerte que tu padre – Inmediatamente lo atrapo contra la cama y empiezo a hacerle cosquillas sin que pueda soltarse.

-Vale vale… - gime entre sollozos de risa.

-Venga, vamos a ayudar a estos dos con la comida.

Nuestra intención de ayudarles queda solo en eso, en el intento… y de alguna forma acabamos arrastrándoles con nosotros fuera de la casa a tomar unas cervezas. Son casi las cuatro de la tarde y con la panza hinchada de cerveza y la comida sin hacer, terminamos preparando unos sándwiches rápidos entre todos.

-Vaya calor, podíamos ir a bañarnos al río. – sugiere Sara.

-¡Si! – apoya LJ entusiasmado.

-Por mi estupendo – accede Mike besando a Sara en la mejilla.

-Voy a por unas toallas.

Nos adentramos por un pequeño caminito oculto en la parte de atrás de la casa y que desemboca directamente a una verde laguna del río.

Sara y LJ entran juntos al agua. Mike y yo los contemplamos atentos mientras nos sentamos en el manto de hierba verde que crece en la orilla. Cuando el calor empieza a picar, nos zambullimos al agua con ellos. Michael comprueba si nos observan.

-Venga, quítate la camiseta, aquí no hay nadie. – le grita Sara

Entramos a bañarnos y LJ no deja de bucear en la parte más profunda de la laguna.

-¡Hey tío Mike, vamos a saltar desde esas rocas! – señala LJ saliendo del agua corriendo y empezando a escalar como una cabra hasta el pedrusco más alto de todos.

Mi hermano le sigue lentamente y cada vez que cambia de roca echa una ojeada hacia abajo inseguro de querer lanzarse desde tan alto.

-No sé, LJ… esto está bastante alto.

-¿Estás seguro de que cubre lo suficiente como para tiraros desde ahí? – grito hacia ellos.

-Si, lo he comprobado, no te preocupes papá.

Mike tiene sus manos en la cintura y no para de inclinarse con precaución hacia el precipicio haciendo sus interminables cálculos. Sara se está mordiendo la lengua y ocultando con una mano la risa que le provoca toda la situación. Me mira y acaba dándoles la espalda para poder reír tranquila. Yo, con una sonrisa, cruzo los brazos y les vigilo agudizando el oído.

-No sé, LJ, lo he calculado y desde esta altura, entre la velocidad a la que caeremos y la densidad que debe tener el agua en esta parte del río… necesitaremos al menos-

-¡El tío Mike tiene miedo! – se burla a gritos LJ poniendo las manos a ambos lados de la boca e interrumpiendo los cálculos de su tío.

-No tengo miedo, solo digo que

-¡Venga Scofield, no lloriquees y tírate, queremos ver lo valiente que eres! – le grita Sara muerta de risa.

-Si serás mala – le digo por lo bajo.

Me mira y se desternilla cuando Mike la apunta con el dedo desde ahí arriba.

-¿Nos lanzamos a la vez, tío Mike?

-Sobrinito, como me vuelvas a meter en otra encerrona de estas te mato.

-Pensé que no te asustaba nada.- dice LJ encogiéndose de hombros con cara de angelito.

-Venga saltemos, tu a la izquierda y yo a la derecha¿entendido?

-¡¡¡Siiiiiii!!! – Grita mi hijo con los brazos extendidos hacia arriba.

Sara y yo contamos juntos hasta tres.

-Unoo… Doss… y… Tres!!

LJ no se lo piensa y antes de que terminemos de decir tres ya se ha lanzado de cabeza al lago. Mike le ve saltar y cruza una mirada seria conmigo antes de lanzarse al agua.

Confieso que cuando sus dos cabezas asoman de nuevo, respiro aliviado.

-Papá, ahora que ya sabes que no pasa nada voy a volver a tirarme para que me observes sin miedo¿vale?

Salgo riéndome hacia la orilla. Mike nada hacia Sara que le espera también riendo.

-Eres mala – dice agarrándola de la cintura y hundiéndola en el agua.

Como no puede parar de reír se empapiza y Mike acaba besándola y toqueteándola. Vienen hacia la explanada de hierba y se tumban juntitos a mi lado.

-No sé cómo le quedan ganas de volver a pasar por eso – comenta seriamente Michael.

Sara y yo nos miramos y volvemos a estallar de la risa. LJ se vuelve a tirar y quedo impresionado de la forma en que se lanza al agua.

Michael y Sara ya secos, se levantan y nos dejan a los dos solos. Mi hijo, que parece una rana, está encantado en el río y no para de saltar una y otra vez desde la roca. No parece cansarse nunca. ¡Ah! Dulce juventud.

Observándole orgulloso, oigo unos ruiditos entre las ramas de los árboles. Marta está encaramada en una rama, con las piernas colgando y mirando a LJ. La miro durante un buen rato pero ella no aparta los ojos de él… No me extraña, realmente es impresionante ver cómo se tira.

- Se te cae la baba. – digo ridiculizándola.

Agarra una semilla redonda del árbol y me la arroja con fuerza, por suerte se desvía a mis piernas y la esquivo.

- Tenemos compañía – le digo a mi hijo señalando la copa del árbol cuando sale del agua.

-¡Hola! Soy LJ. – saluda mirando hacia arriba.

Marta se deja caer del árbol delante de él, lo cual parece sorprender a LJ. Sin pestañear, le repasa de arriba abajo y fija su perversa mirada en él. La cara de LJ cambia de color en el acto y baja la cabeza evitando enfrentarse a los ojos de Marta.

Se me ocurren tantos comentarios para dar la vuelta a la situación… pero decido callarme, no sería bueno que hablara por él. Como las ganas de tomarle el pelo a Marta crecen a pasos gigantescos en mi interior decido irme para no soltar alguna.

-Chicos, yo regreso a casa. LJ, vuelve cuando quieras.- informo sin mirarles y echando ya a andar por el estrecho sendero.


- ¿Qué significa LJ?

- Lincoln Junior, por mi padre… ya sabes. – responde tocándose nervioso la nuca.

- ¿Entonces Alex no es tu padre?

- ¿Quién?

- Alex – repito lentamente.

El chico arruga su frente sin comprender nada. No sé si no me entiende o es que es tonto.

- Lo siento pero no sé quién es Alex.

- Alex – Señalo el camino – Si se acaba de ir… pensé que era tu padre.

Aunque ahora recapacito y me doy cuenta que es imposible, jamás tendría un hijo tan poco sagaz.

- ¡Ah! – Sonríe como un idiota que acaba de despertar – Ese es Lincoln, mi padre, no Alex.

- No…

- Claro que sí.

Sin pensar la razón me entran ganas de llorar. Noto una presión en el pecho que aturde todos mis sentidos. Me dejo caer sentada al suelo insegura.

- ¿Estas bien? – se preocupa agachándose a mi lado.

- Pero él… él me dijo que se llamaba Alex… se lo dijo a toda mi familia… todo el pueblo lo conoce por ese nombre… me... es más que un amigo… y ahora… pensé que… no entiendo… se está follando a mi hermana… tengo que contárselo.

Me levanto del suelo y me propongo echar a correr en busca de Lucía pero el tal "Lincoln Junior" me agarra del brazo. En eso, sí que se parece a su padre, pienso.

-¿Qué? – le grito enfadada.

-Yo… mierda, si seré imbécil… ¡No puedes decírselo a nadie! – Suplica con temor – ¡Joder! Acabo de llegar y ya he metido la pata… ¡lo he estropeado todo!.

-Suéltame, claro que lo voy a decir.

-No… espera, por favor… por favor no lo digas o…

-¿O qué?

- … te daré lo que quieras, haré lo que quieras con tal de que guardes el secreto, por favor…

Verle tan desesperado me da miedo. ¿Qué ocurre, tan grave, como para que él insista en que no se lo cuente a mi propia hermana?

-¿O qué?

Me suelta y me mira atormentado. Está tan pálido que creo que se va a desmayar.

-Si descubre que lo sabes, que alguien lo sabe… Se irá… - dice el chiquillo abatido.

-¿A dónde¿Por qué?

-No sé dónde, pero no volverá a poner los pies en este pueblo, jamás.

Sé que habla en serio y la idea de que Alex, bueno Lincoln, se vaya me deja sin aire.

-El porqué no te lo puedo explicar… yo… no puedo contarte mas cosas… pero te pido por favor que confíes en mí.

LJ coge mis dos manos y se las lleva hasta su corazón que late con fuerza.

-Hoy he sido muy feliz, ha sido un día realmente estupendo, por favor deja que pueda seguir disfrutando con mi padre en este lugar, de esta vida…

Sus ojos, sus manos, su corazón… Su sinceridad me convence y afirmo suave con la cabeza. Emocionado, me estruja entre sus brazos y alzándome giramos en redondo. En esto, vuelve a parecerse a su padre. Acabo por sonreír un poquito.

-Gracias, te debo una – me asegura tendiéndome la mano.

Decido darle la mano y me la estruja con aplomo.


Sentado con Mike y un par de cervezas a la puerta de la casa les veo volver del río y no es difícil notar que algo va mal.

No debí dejarle solo con ella tan pronto, a saber de que manera lo habrá zarandeado.

LJ está totalmente decaído, lo cual no me sorprende con alguien como Marta cerca pero lo extraño es que ella… Ella también lo está… Esto es nuevo…

Le doy un codazo a Michael para eche un vistazo. Enseguida repara en lo mismo que yo y los escudriña en busca de pequeños detalles que le puedan dar una idea de lo que ocurre.

-¿Qué pasa? – les pregunto directamente.

La mirada cómplice que se lanzan el uno al otro no pasa desapercibida para nadie. Estos dos traman algo.

-Voy a darme una ducha – dice LJ entrando en la casa.

Marta que camina como un fantasma, le sigue, pero antes de que cruce la puerta la agarro de la mano y la siento encima de mí. Da la sensación de estar a kilómetros de aquí, está fría y ni siquiera me mira.

-¿Te encuentras bien? – susurro dándole un besito en la frente y abrazándola.

Lentamente desplaza sus ojos hasta enfocar los míos y se queda en bavia.

-Me siento mal… Estoy cansada – Se abraza a mi cuello y cierra sus ojos.

-¿Quieres que vaya a buscar a Sara? – pregunta Mike

-No – responde Marta rápidamente. La pena empapa su voz.

Le hago un gesto negativo a mi hermano para que no traiga a Sara y él se levanta y nos deja a solas.

-¿Quieres quedarte a dormir con nosotros?

Niega con la cabeza y noto como se esfuerza por contener las lágrimas.

-Mi niña… dime que te ocurre… - pido meciéndola en mis brazos mientras acaricio su pelo.

-No puedo

Se le corta la voz y cada vez que intento hablar con ella se pone peor. Decido seguir consolándola pero sin decir nada.

-¿Te importa cuidar de ella un momento?

-Claro que no – responde Mike saliendo de la casa.

Voy a la habitación de LJ.

-Papá…

-¿Qué ha pasado?

Se lo pregunto serio, sin broma alguna, dejando bien claro que me tiene que dar una respuesta.

- Nada

-Está devastada, así que dime que ocurre y no me vengas con respuestas estúpidas.

Veo la impotencia en el rostro de LJ durante unos instantes.

-Creo que se ha llevado un chasco…

-Es demasiado fuerte para llevarse disgustos que la dejen así de abatida.

Mi hijo me mira serio y sin palabras.

-¿Es por tu culpa? – le pregunto intentando mostrarle la confianza suficiente para que me pueda responder con la verdad.

Él desvía la mirada y abre las manos como si desconociera la respuesta a mi pregunta.

-Creo que uno de sus mejores amigos la ha defraudado… o algo así…

Hay algo de cierto en sus palabras pero sigue ocultándome cosas.

-Mira, ella no quiere hablar conmigo… no sé porqué, pero si vuelve a hablar contigo quiero que la ayudes, vale hijo? – LJ afirma con la cabeza – Es la primera amiga que hice al llegar y le tengo demasiado cariño, no quiero verla así…

Le dejo que se vista y vuelvo con Marta.

-Me voy a casa – anuncia al verme aparecer.

-¿Seguro que no te quieres quedar? Podemos hacer cositas ricas de cena. – Sólo quiero intentar animarla.

-Otro día, adiós… - y con una sonrisa nostálgica se despide de nosotros con la mano.

Antes de que desaparezca LJ sale corriendo tras ella. Michael y yo volvemos a intercambiar miradas.


-Marta…

-¿Sí?

-Mi padre te quiere de verdad… aunque no te haya dicho su nombre.

Y yo a él también, por eso no comprendo porqué me oculta su nombre… Miro a LJ y veo que se preocupa por mí, por el dolor que me pueda causar nuestro secreto… Me acaba de conocer y ya siento que me aprecia, justo como me ocurrió con su padre.

Le sonrío despidiéndome. Triste por no poder gritar a Alex que sé su nombre. Triste por percibir el vacío que eso me produce y no poder disfrutar sus juegos como antes… Triste porque mi risa ya no acompaña a la suya y porque al mirarle veo a otro, un ser falso… Sobretodo me siento triste porque su amistad ya no entra libre en mi alma y porque su cariño ya no calienta mi corazón.

Lentamente me marcho a casa.

-Hermanita – me llama Lucía.

Al verla acercarse me quedo petrificada. Con tantas sensaciones espoleando mi cuerpo no puedo controlarlas para evitar que se preocupe.

-¿Estas bien? Iba a casa de Alex pero si prefieres me quedo contigo, no tienes buena cara.

La miro y me veo a mí, hace unas horas, cuando vivía feliz en la ignorancia del engaño. Quiero sentirme como ella y tal como he afrontado la situación no lo conseguiré, tengo que pensar en algo… De todas formas, si Alex se va… solo pierdo lo que tengo ahora… y es horrible lo que siento estando cerca de él… tengo que arriesgarme. No quiero estar triste. Quiero el brillo en los ojos que tiene mi hermana, la vida que recorre su rostro. Mañana acabaré con esta estúpida congoja, si… Sólo pensarlo me anima un poquito.

-No, tranquila, voy a casa de Ramón. Hasta mañana.

Lucía me da un beso en la cara y me desea buenas noches.


-Espero que estéis hambrientos – comento a Linc y LJ – Creo que a Sara y a mí se nos ha ido un poco la mano con la comida.

-¿Está todo? – Escuchamos preguntar a Sara desde la cocina.

-Si.

-Que buena pinta tiene – celebra Linc haciéndosele la boca agua mientras nos sirve el vino.

-¡Qué hambre¿Me pasas el pan, tío Mike?.

Sin decir ni palabra, engullimos ansiosamente la mayor parte de la comida hasta que vamos saciando el hambre y las conversaciones vuelven a surgir.

-¿Qué tal te han ido los estudios, hijo?

-Marta me ha dicho que te follas a su hermana.

Sara y yo soltamos un par de carcajadas y Linc se recupera del sablazo antes de que nosotros dejemos de reír.

-Entonces los estudios mal¿eh? – dice Lincoln sospechando del cambio de tema tan radical de sus hijo.

-¿Sólo folláis o hay algo más? – pregunta como respuesta LJ con la más pícara de las sonrisas.

Linc nos mira. Sara y yo dejamos de comer y con los codos clavados en la mesa le prestamos toda nuestra atención, interesadísimos en lo que pueda contestar.

Mi hermano agarra su servilleta y me la arroja en la cara.

-Si seréis…

-Queremos una respuesta – dice Sara.

-¡Pues claro que es algo mas, idiotas!

-¿El qué, qué más? – insiste el entrometido de LJ.

-Hijo, cállate – le aconseja Linc entre dientes con una sonrisita maligna.

LJ se ríe.

-Linc, es tu hijo, se merece una explicación – Puntualizo sin la seriedad oportuna.

-Es cierto papá, ahora que vamos a vivir juntos, tienes que contarme estas cosas – explica LJ mucho mas convincente que yo.

-Anda, mira quien viene por ahí – ríe Sara – ¡Qué bien! Así podréis hablarnos de ello juntos.

Linc se gira y ve acercarse a Lucía. Algo pálido señala a Sara amenazadoramente.

-Tú… calladita – Sara se descojona.

-Vigílala – me ordena a mí, al ver el poco efecto que surte su amenaza.

Nervioso por culpa nuestra, se levanta al encuentro de Lucía. Cuando la besa, nuestras risas despiertan a todos los pájaros del lugar, que alzan el vuelo asustados.

-Han bebido demasiado – se disculpa a Lucía sin darle importancia mientras a nosotros nos aniquila con la mirada consiguiendo que nos riamos aún más.

Lincoln le da un toque en el hombro a LJ para que se levante.

-Mi hijo LJ, Lucía.

-Qué bien conocerte al fin. Alex te ha echado mucho de menos estos meses.

En cuanto escuchamos "Alex", la voz de alarma se ciñe sobre nuestras tres cabezas. Gracias a Dios, LJ está tan atontado mirando a Lucía que dudo mucho que haya escuchado algo de lo que ha dicho. Un sonido inidentificable sale de la garganta de LJ como toda respuesta y se sienta en cámara lenta sin poder apartar la vista de ella. Le doy una patada por debajo de la mesa para que reaccione.

-Ya puedes cerrar la boca, LJ – le susurro.

Lincoln me hace señas para que me lleve a LJ dentro y le cuente lo de su nombre.

-Ayúdame LJ – pido recogiendo algunos de los platos.

En la cocina se lo explico.

-No sé si lo escuchaste… dado tu estado de shock. - bromeo y LJ se avergüenza – En el pueblo todo el mundo conoce a Linc como Alex.

-¿Por qué?

-Bueno, ya sabes lo desconfiado que es tu padre…

-¿Alguna cosa mas que deba saber?

-Mmm… de estas no, de las mujeres, por lo poco que he visto… ¡todas!

-Sé de mujeres – protesta.

-Niñas, sabes de niñas, no de mujeres – le corrijo.


El sol empieza a colarse por las rendijas de la ventana inundando la habitación de luz. El cuerpo de Lucía desnudo aun descansa adormecido junto al mío. Aparto su melena y la beso en la nuca, luego un poquito más abajo, entre los omoplatos… Deslizo mi dedo por toda su columna hasta donde termina y planto ahí otro beso… Sin pensármelo dos veces le doy un mordisquito en el culo y ella se despierta gruñendo a la vez que aprovecha para golpearme con la almohada.

Salto de la cama y poniéndome unos pantalones cortos salgo al jardín. Me siento en la mesa de madera, con los pies sobre una de las sillas y me como un par de galletas.

Veo aparecer a Marta con algo entre los brazos. Parece que ya está de mejor humor.

-¿Qué es lo que traes ahí? – digo con la boca llena

-Es un gatito – Se inclina para que lo pueda ver mejor.

El animal es pequeñísimo, tanto como una de las manos de Marta. Todo gris y tembloroso con una mancha blanca en la cola. Ella empieza a hacerle carantoñas frente a mí y el gatito abre su minúscula boca intentando morderle el dedo.

- ¿Y de donde has sacado a nuestro amiguito… rata traicionera? – pregunto tocándole la minúscula barriguita al animalito.

-¡No se llama así! – protesta ofendida.

-¿Ah no? Pues eso es lo que me ha dicho a mí.

-Te habrá dicho su apodo entonces porque a mí ya me ha dicho su nombre de verdad.

-A ver… ¿y cuál es su nombre? – Sigo su juego mientras me zampo otra galleta.

-Lincoln… Lincoln rata traicionera.

La mirada de Marta es fría y punzante. Los trozos de las galletas se quedan incrustados secamente en mi garganta.


Continuará...