Chapter seis: Un estupefacto Yami.
Yugi estaba bastante molesto con su primo, después de todo, había estropeado el "regalo sorpresa" de su, ahora, novio. Ambos estaban en el baño haciendo algo y en ese entonces entra Yami alarmadísimo preguntando donde estaban hasta que… ya se imaginarán ¿verdad?
Yugi: ¡Yami! No tienes porque ser tan sobre protector, además, acéptalo, Marik es MI novio te guste o no y no permitiré que lo arruines – Decía Yugi con evidente frustración.
Yami: Yugi, solo me preocupo por ti como un buen hermano mayor, ¿o quieres que no diga nada y simplemente observe como follan?
Yugi: No, simplemente que no lo hagas, mira, yo no ando diciéndote cosas como "si no te cuidas terminarás embarazado" simplemente déjame vivir Yami, o al menos intenta no tirar a mi pareja por la ventana.
Flash Back
Estaban Yugi y Marik en ropas menores y Yami había entrado al baño descubriéndolos al instante. Su primer acto reflejo fue tomar a Marik de la muñeca, aplicarle una llave con la fuerza de RA sabe donde la consiguió, y tirarlo por la ventana… del segundo piso.
No pasó nada grave, solo llevaron a Marik al hospital a que le vendaran el brazo pero ya está bien, unos cuantos rasguños, uno que otro colapso nervioso causado por Atemu, pero todo todito perfecto jeje.
End of flash back.
Yami: ¡Fue un accidente! Además, ¿Quién no estaría así al ver en ese estado a su hermano?
Yugi: Pues tú deberías empezar a comportarte así, sin preocuparte por mí, ya soy mayor ¿sabes? Puedo cuidarme solo.
Yami: Suspirando – Tan vez tengas razón Yugi, es solo que me preocupo por ti, no es fácil para mí verte en este tipo de situaciones, me haces recordarme, es algo que no veo en ti, siempre fuiste muy puro, delicado, y pensar que eres un hombre ya y con deseos, pues afecta mi mente.
Yugi: Comprendiendo la situación en que se encontraba su hermano - ¿Por qué dices eso Yami? Estoy muy orgulloso de ti, siempre me has protegido y te estoy eternamente agradecido por eso, solo que ahora, ya soy mayor, y tengo mi vida – Sonriéndole.
Yami: Está bien, ahora ve sal de aquí – Estaban en la habitación del hotel – y ve a ver como se encuentra Marik, y pídele disculpas de mi parte.
Yugi: Está bien – Abre la puerta y ve a Bakura – Hola Bakura
Bakura: Hola Yugi, ¿se encuentra tu hermano?
Yugi: Si claro, pasa.
Bakura: Gracias.
Yugi: ¡Yami! ¡Tienes visitas! – Gritando.
Yami: ¡Voy! Demonios no puedes avisarme bien antes de gritar… Hola Bakura.
Bakura: Hola – Ve que en el cuello de Yami aún cuelga la gargantilla que alguna ves había sido suya.
Yami: ¿Qué te trae por aquí? – Dirigiéndose a Yugi que ya se iba – ¡No te acerques al baño!
Bakura: Me preguntaba si estarías libre esta noche.
Yami: ¿Esta noche? – Dudoso, pensaba, realmente tenía pensado volver al mismo club de la otra noche y ver i había alguien disponible, ya le estaba empezando a urgir.
Bakura: ¿Y bien? – Ansioso por la respuesta del joven empresario, casi gritaba desesperado "¡Por amor a RA! Dime que no hay nada"
Yami: No, no hay nada hoy – Para alivio del Peliblanco.
Bakura: Entonces, ¿quieres salir conmigo?
Yami: ¿Salir contigo? – Todo rojo ya que había creído que el peliblanco le había propuesto ser su novio
Bakura: Si, digo no, no es lo que piensas, salir como amigos, ya sabes, a bailar o hacer algo, esta noche sería aburrida porque Ryou no me deja entrar a la habitación porque Malik lo llamó y no quiere que nadie lo escuche.
Yami: Jeje, entonces está bien, ¿a que hora nos vemos? – Para así tener tiempo de ponerse algo más decente y arreglarse, porque tenía pensado seducir al peliblanco.
Bakura: Pues ahora mismo, es que ya me aburrí.
Yami: Desesperado – Está bien, solo déjame cambiarme de ropa y ponerme algo de colonia.
Bakura: Como quieras.
Ya estaban saliendo ambos del hotel, Bakura llevaba un pantalón negro y una remera del mismo color desabrochada en los primeros botones, ajustados, unos zapatos negros y muñequeras rosas, jaja no broma, negras también.
Yami en cambio llevaba una camisa blanca desabrochada solo en el cuello, pantalones negros y la gargantilla, que le hacía recordar al albino por alguna extraña razón, tal ves porque ni él mismo dejaba de mirarla, refiriéndose al peliblanco.
Yami: ¿Te gusta? – Señalando la gargantilla.
Bakura: Viéndose muy sorprendido por haber sido descubierto – Sí, es muy linda, ¿Dónde la conseguiste?
Yami: Ahh, pues alguien me la regaló, no recuerdo bien quién era pero tenía tus ojos, eso te lo puedo asegurar – Dijo con nostalgia – Era un chico que me gustaba en la escuela.
Bakura: Sonrojado porque había sido él – ¿Así que no lo recuerdas?
Yami: No, oye, ¿Por qué no entramos aquí? – Señalando un antro, o algo por el estilo – Yo pago.
Bakura: No es necesidad, yo invité así que yo pago.
Yami: No es necesario, yo pagaré mi entrada
Bakura: No seas necio, insito, así tu pagas las bebidas.
Yami: Aprovechado.
Bakura: ¿Y quién dijo que no?
Así, ambos entraron al lugar y el encontrarse adentro, válgase la redundancia, se acercaron al barman, pidieron dos martines, era un pub de clase, y se acercaron a la pista, Bakura notó esto y rechazó la oferta de Yami de bailar.
Yami: ¿Por qué no? ¿Tienes miedo?
Bakura: Me quedaré un rato aquí, ya más tarde iré contigo, cuando tenga doce copas de martines bien adentro de mi estómago.
Yami: Procura no desmayarte amor…
Yami bailaba con una sensualidad increíble, tanto que los demás hicieron un círculo y lo dejaron bailar, Yami pasaba sus brazos sobre su pecho, su rostro y sobre su cabeza, y cuántas erecciones había ocasionado ya, Bakura veía esto, y también que Yami cerraba sus ojos, imaginando RA sabe que cosas. Entonces pasó lo inesperado, una mano firme se asió a su cadera por la espalda y acarició suavemente su cuello con los dedos, Yami se dio vuelta asustado y vio unos frívolos ojos rojos que lo miraban con lujuria.
Yami: ¡Bakura! Pensé que no vendrías nuca.
Bakura: Me deleitaba más viéndote bailar, pero viendo lo mucho que te miran los demás, decidí hacer algo que ellos no se atrevían – En eso, plantó un beso suave en los labios del menor y un sonrojo apareció en la mejilla de ambos, sin dejar de bailar.
Yami: ¡Bakura! – Separándose del beso y mirando fijamente sus ojos – Ahora recuerdo, ¡eras tú! El chico que me regaló esta gargantilla – Tomándola en las manos.
Bakura: Sí, era yo, y tú prometiste no alejarte de mí nunca, fue una promesa y tú la rompiste, mil noche esperé por ti y nunca apareciste.
Yami: Bakura entiende, éramos solo unos niños, no sabía de verdad lo que significaba el amor, además, mis padres y yo nos tuvimos que mudar de ciudad por motivos laborales, y ahí…
Bakura: y ahí conociste a ese chico.
Yami: Si – Bajando la mirada – Lo lamento Bakura, pero ya terminé con él, nunca más volverá a pasar.
Bakura: Claro que no, nunca más te dejaré escapar.
Bakura se lleva a Yami a una de las habitaciones del antro, los demás solo observaban, ya que en ningún momento ambos habían dejado de bailar al ritmo de esa música tan sensual, y ambos lo hacían de tal manera que chicos, chicas y demases se entretenían perdiéndose en sus movimientos. Y se cerró la puerta.
To Be Continued.
EN ESTE CHAP NI EN EL OTRO HABRÁ LEMMON DE YAMI BAKURA, ASÍ QUE QUÉDENSE TRANQUILOS. PERO SI ABRÁ ALGO MÁS EN EL PRÓX.
