(N/a: Volví!!!n.n Qué, se pensaban q me había ido del todo?? Acá les traigo un nuevo retazo de la historia n.n. Enjoy!!)

Harry y Ron se miraron, se encogieron de hombros y continuaron caminando.

Hermione corrió hasta la huerta de calabazas de Hagrid, rogando que no se hubiera ido…Finalmente lo vio: Draco estaba apoyado de espaldas contra un árbol, con la vista clavada en el suelo. Hermione se le acercó tímidamente, y cuando Draco se percató de su presencia levantó la vista y enrojeció de repente.

-Gracias por haberme salvado del grifo-dijo la chica casi en un susurro, poniéndose muy colorada.

-No tienes…No tienes por qué agradecérmelo.-replicó el rubio desviando la mirada.

Hermione se le acercó lentamente y de pronto le plantó un fugaz beso en la mejilla al chico. Luego de aquello se alejó corriendo.

Draco se quedó ahí parado, atontadísimo, tocándose la mejilla y preguntándose qué demonios había sido eso.

Mientras tanto, en otro lado de los terrenos, Harry y Ron se habían encontrado con Katherine.

-¿Cómo rayos hiciste eso?- le preguntó ella a Harry, asombrada.

-¿Hacer qué?-

-¡Lo del grifo! ¿Cómo hiciste para tirarlo así?-

-Ah.-contestó Harry-Eso. La verdad, no tengo idea. Sólo…sucedió.-

De pronto, una musiquita melodiosa comenzó a brotar del bolsillo de la túnica de Katherine. La chica metió allí la mano y sacó lo que Harry reconoció como un celular muggle, que estaba sonando.

-¿Qué es eso?- preguntó Ron, mirando con interés el artefacto.

-Es un teléfono celular-respondió la pelirroja, abriéndolo-Es un objeto muggle que mi padre hechizó para que funcionara con magia, y así podría comunicarse conmigo.-

Se llevó el teléfono al oído.

-¿Hola?...Hola, papá… ¿Cómo estás?...Si, yo estoy bien…Acabo de salir de la clase de Cuidado de Criaturas Mágicas…Creo que las imparte un tal Hagrid... ¿Lo conoces?...Ah…De acuerdo…

Disimuladamente, Harry y Ron se aproximaron a Katherine para oír la conversación. Al estar lo suficientemente cerca, llegó a los oídos de Harry una voz aguda y fría proveniente del otro lado del teléfono. Una voz que le resultaba familiar, pero que no lograba identificar.

-¿Y hablaste con Dumbledore por el asunto de las casas?-preguntó la voz.

-Papá, en serio, no hace falta- respondió Katherine con fastidio-Estoy bien en Gyffindor.

-¡Tonterías! ¡Tú perteneces a Slytherin!-

-¡Pero e Sombrero Seleccionador me envió a Gryffindor!-

-¡Ya lo voy a agarrar yo a ese sombrero! ¡Conmigo nadie se mete!-

-¡Papá, por favor, déjame en Gryffindor! ¡Siento que aquí encajo mejor que en Slytherin! Ahí son todos tan…no sé…tan fríos…-

-…Está bien, hija. Puedes quedarte ahí. Pero te llegan a hacer alguna cosa rara y me avisas, ¿De acuerdo?-

-De acuerdo, papi. ¡Eres el mejor!...Y…Sobre lo de Hogsmeade…-

-NO.

-¡Por favor…!-

-DIJE QUE NO. ESO SÍ QUE NO.-

-¡¿Pero por QUÉ no puedo ir?!-

-Porque tú al colegio vas a estudiar, no de paseo. Además, es arriesgado para ti ir ahí.-

-Pero papá, al colegio no se viene solamente a estudiar. También se viene a conocer gente, a hacer amigos, a conocer chicos…-

-¡¿CHICOS?!-la voz del hombre se tornó histérica.- ¡¿CÓMO QUE CHICOS?! ¡¿¿EN QUÉ TE ESTÁS METIENDO, KATHERINE??!-

-En nada, pa-…-

-¡¡NO QUIERO LLEGAR A ENTERARME QUE ANDAS EN ALGO RARO, EH!! ¡¡SABES QUE SIEMPRE TERMINO ENTREÁNDOME!! .-

-Pero no…-

-¡¡¡YA SABES, EH!!! ¡¡¡NADA DE CARTITAS, NI NOVIECITOS, NI NADA DE ESO!!! ¡¡¡ERES DEMASIADO PEQUEÑA PARA ANDAR METIÉNDOTE EN ESAS COSAS!!!-

-No me voy a meter en nada raro, papá (Dios, qué hartante…)-

-Está bien, Confío en ti.-

-Y sobre lo de ir a Hogsmeade…-

-…-

-Papá…-

-De acuerdo, Kathie, de acuerdo. Hablaré con Severus para que te acompañe cada vez que vayan.-

-Muy bien. Esteee…-miró a Harry y a Ron de reojo-Papá, tengo que colgar, es que estoy con mis amigos Harry y Ron…-

-¿Harry…?-la voz del hombre se tornó seca y grave-¿Qué Harry…?-

-Harry Potter.-

-¿¿Harry Pott…?? AH, NO. ESO SÍ QUE NO, KATHIE. ¡¡ALÉJATE YA MISMO DE ESE CHICO, NO QUIERO QUE TE JUNTES CON ÉL!!-

-¿¿Pero por QUÉ??-

-¡¡¿¿ENCIMA PREGUNTAS??!!-

-¡Sí! ¡Encima pregunto!-

-¡¡¡¡PORQUE ES UN MALDITO Y MALNACIDO SANGRE SUCIA!!!!-

-¡¡Ah, mira quién haaabla!!!-respondió la chica con sarcasmo-¡El de la sangre más limpia del muuundo! –

-¡¡¡¡¡VUELVE A DECIRME ALGO DE ESO TE SACO DE ESE COLEGIO, JOVENCITA!!!!! ¡¡¡¡¡Y NO QUIERO QUE TE APROXIMES A ESE POTTER, QUE POR SU CULPA ESTAMOS COMO ESTAMOS!!!!!-

Harry, ya harto, le arrancó el celular de las manos a Kathie y se lo llevó al oído.

-¡Oiga, señor!-le dijo al hombre-¡No sé qué problema tiene usted conmigo, pero yo no le hice nada! ¡Es más: ni siquiera lo conozco!-

Del otro lado del teléfono el hombre enmudeció. De pronto se escuchó un débil "uy" y el hombre colgó.

Katherine le quitó de las manos el celular a Harry, algo contrariada.

-¿Por qué tu padre me trata así?-preguntó Harry, enfurruñado-¿Yo qué le hice? ¡Ni siquiera sé quién es!-

Kathie miró hacia otro lado, nerviosa.

-Es…algo difícil de explicar, Harry. De veras, no puedo hacerlo.-

-¿Pero por qué? ¿Qué, ahora todos piensan que soy demasiado tonto para comprender las cosas?-

-No es eso, Harry, es sólo que…-la pelirroja lanzó un suspiro de exasperación-Mira: no hagas preguntas, y no me veré obligada a mentirte.-

El teléfono volvió a sonar, y Kathie atendió. Harry volvió a oír la voz del hombre.

-¿Quién era ese chico?-

-Ése era Harry, papá. Oyó lo que dijiste sobre él.-

-… ¿Reconoció mi voz?-

Kathie miró de reojo a Harry.

-No, creo que no.-

-Uff, qué alivio.-el hombre suspiró-Hija, sabes que sólo quiero lo mejor para ti, y ese chico puede hacerte mucho daño. Te aconsejo que te alejes de él. Quiero que me prometas que no volverás a hablarle.-

-Está bien, papá, no volveré a hablarle.-

-Promételo.-

Kathie cruzó los dedos.

-Lo prometo.-

-¿Estás cruzando los dedos?-

-No, papá, no estoy cruzando los dedos.-

-¡Más te vale que no hayas cruzado los dedos, eh!-

-No lo hice…-

-De acuerdo, hija. Ya me tengo que ir. Cuídate, pórtate bien y ponte una capa que está haciendo mucho frío.-

-Lo haré-

-Aquí la tía Bella te manda saludos.-

-Mándale saludos a ella de mi parte.-

-De acuerdo. Luego te llamo. Adiós-

-Adiós, papá-

Kathie colgó y miró a Harry y a Ron, nerviosa.

-Es algo hartante-comentó Harry-Y creo que te cuida demasiado.-

-Si, hay veces que se pone realmente fastidioso. Pero yo lo comprendo, pobre. Él está siempre tan ocupado con su trabajo…-

-¿De qué trabaja?- inquirió Ron.

-De…-Kathie dudó un poco-Trabaja de…Auror.-

-¿Auror?-Ron se entusiasmó-¡Entonces mi padre debe conocerlo, él también trabaja en el Ministerio!-

-No-Katherine volvió a ponerse nerviosa-Es que no trabaja en el Ministerio porqueee…porque trabaja encubierto.-

-Ah-dijo Ron.

-¿Cómo se llama tu padre?-preguntó Harry, sospechando.

-Se llama T...-Kathie enmudeció de repente.

-¿"T" qué?-continuó Harry.

-…Theodoro.-dijo Kathie, dudando-Theodoro MacDonald.-

La campana los interrumpió, y los tres salieron corriendo hacia el aula de Pociones, en donde se encontraron con Hermione y Metalik.

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Durante toda la clase de Pociones, el profesor Snape notó que Draco Malfoy casi no le prestaba atención a lo que él decía, sino que miraba constantemente a la castaña de Gyffindor, Hermione Granger. Por eso, al final de la clase, le pidió al rubio que se quedara para hablarle.

-¿Quería hablar conmigo, profesor?-preguntó Malfoy cuando el aula se vació.

-Sí, Draco. Siéntate, por favor.-dijo Snape, indicando la silla que había frente a su escritorio.

El rubio se sentó, confundido. ¿Para qué lo habría llamado?

Snape se sentó en el escritorio, cruzando los dedos frente a sí y miró a Malfoy con mirada penetrante.

-He notado que durante toda la clase has prestado muy poca atención al trabajo, y que en cambio te has dedicado a observar a cierta Granger-dijo en tono acusador-¿Puede saberse por qué?-.

Draco bajó la vista, muy colorado.

-Estoy esperando la respuesta…-dijo el profesor-Ah ¡Y que ni se te ocurra mentirme, eh! Sabes que siempre termino enterándome de la verdad.-

Malfoy levantó la vista.

-Estoy enamorado de ella-dijo con voz temblorosa.

El profesor Snape levantó mucho las cejas, sorprendido.

-¿De una Gryffindor?-.

-Sí-.

-¿De una…sangre sucia?-

-Sí-.

-¿Y ella…?-.

-Me odia-sentenció el rubio con pesar.

Snape se quedó mirándolo.

-Te entiendo-dijo, finalmente.

-¿Qué?-.

-Que te entiendo. Comprendo perfectamente lo que sientes. Yo también estuve, en una época…enamorado de una chica que jamás podría tomarme en cuenta-.

Draco lo miró, asombrado.

-¿¿Usted??-.

-Sí-afirmó Snape-Yo-.

-¿Quién era la chica?-.

-Una alumna de Gryffindor, llamada Lily Evans-.

-¿Lily Ev…? Un momento… ¿Esa no es…la madre de Potter?-.

-Sí-afirmó el profesor-Éramos buenos amigos, aunque a escondidas. En sexto año, me enamoré de ella. Pero ella estaba enamorada de otro…hombre-.

-Sí-dijo Draco, comprendiendo-Del padre de Potter-.

-No, de él se enamoró después. Ates, desde quinto, estaba de novio con otro…-.

-¿Quién era?-.

Snape dudó al responder.

-No sé si contarte esto, Draco. Sólo prométeme que no se lo dirás a nadie-.

-Prometido-.

-Bien-el profesor se paseó por la habitación, como buscando fuerzas para decir lo que iba a decir-El…la persona…no era alumno de Hogwarts, en realidad…era un hombre mucho mayor que ella…-suspiró-Su nombre era…o más bien es…Tom Marvolo Riddle-.

Draco sintió que la boca se le secaba de la impresión.

-¿¿¿Lord…Lord Voldemort???-.

-Exacto-.

-¿¿¿Pero…es decir…cómo???-.

Snape volvió a sentarse en su escritorio, mirando muy fijo a Malfoy.

-¿Nunca te has preguntado por qué el Señor de las Tinieblas se volvió tan malvado?-.

-Sí-confirmó Draco.

-Bueno…Es una larga historia…-el profesor se rascó abrumado-Comienza, creo yo, cuando se conocieron: Lily estaba en cuarto año, y Tom ya había comenzado a ganar su mala popularidad como asesino psicópata. El plan inicial de Voldemort era manipularla y usarla, ya no recuerdo para qué. Para acercársele y que ella no descubriera su identidad se disfrazó. Pero luego fue conociéndola y… pasó lo que te dije. Él continuó viéndola durante quinto y sexto año, y nunca le mencionó su verdadera identidad. Lo que sentían el uno por el otro era como lo que tú sientes por Hermione, pero 10 veces más fuerte, para que te des una idea. Luego, en sexto año, Lily…quedó embarazada de Tom. Tuvo que irse del colegio, porque Dumbledore consideró que una estudiante embarazada sería "una imagen negativa para el colegio". Lily buscó a Tom para darle la noticia de su futura maternidad, pero mientras lo hacía descubrió quién era en realidad su novio. Ella tuvo miedo, se separó de él y no le dijo nada sobre su embarazo. Tendrías que haber visto a Voldemort cuando Lily lo dejó, Draco-.

-¿Estaba destrozado?-

-Destrozado es poco decir. Con ganas de morirse se acerca un poco. Aquello lo golpeó tan fuerte, que desde entonces cualquier muestra de cariño o afecto lo daña de manera tremenda, como un veneno. Eso es lo único que en verdad lastima a Voldemort: el amor…

Luego se enteró de que Lily estaba embarazada de él, y decidió hacer algo al respecto. Cuando Lily fue a San Mungo a tener a su bebé, Tom reemplazó a la parturienta por Bellatrix (que en ese entonces ya estaba de su lado) disfrazada. Cuando nació el bebé, Bella se lo llevó a Voldemort y le dijo a Lily que el bebé, o más bien la bebé, había nacido muerta. Tom se llevó a su hija y la crió, mientras que Lily volvió al colegio, rehizo su vida, se casó con James Potter y tuvieron a Harry. La hija de Lily creció normalmente hasta que, para la fecha en que nació Harry, un accidente con la varita de su padre la dejó en una especie de estado vegetativo que estancó su cuerpo y su mente en una edad aproximada de 14 años. Un año después, Voldemort sucumbió ante el hechizo que rebotó contra Harry; y hace dos años, cuando "revivió", su hija también salió del estado vegetativo-.

Malfoy quedó con la boca abierta, pensando. No podía creerlo: Lily Evans, una hija de muggles, y Lord Voldemort, el peor enemigo de muggles de la historia. Y habían tenido una hija…

-Profesor-dijo Draco-La hija de ellos dos, ¿Por las dudas no es…?-.

Snape sonrió.

-Katherine Natasha MacDonald-sentenció-Su verdadero nombre es Katherine Natasha Riddle-.

El rubio calló, pensativo.

-Por eso es que, desde que se enteró que estabas enamorado de Granger,-continuó Snape-cada vez que te llama a su presencia Voldemort te tortura: porque tú le recuerdas a él cuando estaba enamorado de Lily…Y creo que aún lo está…

Sólo hay cuatro personas en el mundo que saben de la relación entre Tom y Lily: Dumbledore, Bellatrix, una chica de Gryffindor llamada Metalik y que también es mortífaga como tú, y yo-suspiró-Y ahora que lo sabes, debes prometerme que no le dirás de esto a nadie, y mucho menos a Potter-.

-Prometido-.

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Harry se durmió casi con miedo esa noche. Y sus miedos no fueron infundados: de pronto se encontró parado otra vez frente a esa extraña criatura, mitad pájaro y mitad dragón, aunque al menos esta vez no tenía el pico manchado de sangre. Al verlo, el ser le sonrió amistosamente.

-Hola, Harry- le saludó alegremente.

El chico lo miró asombrado.

-¿Cómo sabes mi nombre?-.

-¿Cómo no saberlo…-respondió el ser-…si yo soy tú?-.

-¿Qué?-

-Así es- afirmó la criatura- Vivo en tu alma y soy tan parte de ti como tus ojos o tus manos-

-¡¿Qué rayos eres?!-preguntó Harry con brusquedad.

-Me llamo Ryder, y soy una Bestia-.

-¿Una qué?-

-Una Bestia-el ser rió por lo bajo-No soy yo el indicado para decirte qué es una Bestia. Tendrás que averiguarlo tú mismo-.

-¿Pero por qué estás dentro mío?¿¿Qué soy yo??-.

-Muy pronto lo sabrás, Harry. Muy pronto lo sabrás…-.

Todo se desvaneció en una nube de color y ruido, y Harry se halló acostado en su cama, de cara al dosel. El chico se sentó, ya amanecía. Se puso los anteojos, se levantó y se llevó puesto uno de los pilares del dosel.

Harry se acomodó los anteojos, parpadeando. Veía borroso a través de ellos. Se los quitó, los limpió y se los volvió a poner. Seguía viendo borroso.

Se los quitó, y comprobó que veía perfectamente bien sin ellos. Se los volvió a poner: otra vez veía borroso. Extrañado, se los quitó y los colocó en su mesita de noche. Luego se vistió y bajó al Gran Salón para el desayuno.

Encontró allí a varios madrugadores que ya estaban sentados en sus respectivas mesas, entre ellos Ron, Hermione y Metalik. Harry se sentó en un banco vacío que había entre ellas dos.

Metalik se le acercó, como olfateándolo, y luego sonrió.

-Siii- afirmó- Ya casi se dio cuenta-.

Hermione se acercó a Harry, extrañada, y también hizo como si lo olfateara. Luego lo miró, asombrada.

-¿No me digas que…? ¡Harry!-.

-¡¿Qué?!-preguntó él, confundido.- ¡¿Qué hice ahora?!-.

-Créelo, Hermione.-continuó Metalik-Porque es cierto-.

-¿Qué es?-preguntó Hermione.

-Dragón Águila-contestó la vampira, triunfante.

-¡Perdón!-dijo Harry, harto ya de ser ignorado-¿Se puede saber de qué están hablando?-

-Esteee…Hermioneeeeeee ¿Me acompañas a llevar de paseo a Ofidy?...-preguntó Metalik, nerviosa.

-Seguro que sí- contestó la castaña, mirando de reojo a Harry.

La vampira agarró al udjat, que estaba comiéndose una medialuna arriba de la mesa, y ambas chicas se marcharon rápidamente. Harry se levantó y comenzó a caminar en dirección contraria a la que habían tomado las chicas. Al pasar junto a Ron le agarró del hombro.

-¡Eh, Harry! ¿Qué pasa? ¿Adónde vamos?- preguntó su amigo, atragantándose con un pedazo de torta de frutas y saliendo junto a él.

- A la biblioteca.-respondió el chico de mal talante.

-¿A la biblioteca? ¿A esta hora? ¡Harry, ya te empiezas a parecer a Hermione!-

-¡Es que ya estoy harto de escuchar las conversaciones entre ella y Metalik, y no entender nada!-.

-¿Y se puede saber qué te hace pensar que vas a averiguar eso en la biblioteca?-.

-Estoy seguro de que es algún tipo de "código vampírico" que usan para hablar entre ellas de cosas que no quieren que sepamos-

-Y si es un "código vampírico, como tú dices, ¿Cómo explicas que Hermione lo conozca, si ella no es una vampira?-.

-Muy simple: porque ella se sabe de memoria cada uno de los libros de la biblioteca, y seguro que en alguno de ellos está ese dichoso código. Por eso vamos allá-.

Llegaron a la biblioteca y se pusieron a revolotear entre los estantes, aprovechando la ausencia de Madame Pince. Luego de quince minutos de búsqueda infructuosa, Ron llamó a Harry desde la otra punta del estante más alejado.

-Creo que hallé algo interesante-le espetó cuando su amigo llegó adonde estaba.

Levantó un viejo y polvoriento volumen(N/a: Pregunta: ¿por qué todos los libros de Hogwarts tienen que ser "viejos y polvorientos"?...) titulado "Vampiros: ¿monstruos o seres incomprendidos?", y que llevaba en la tapa el mismo símbolo del cuaderno que Metalik leía en el expreso a Hogwarts…

Harry y Ron llevaron el pesado libro hasta una mesa y se sentaron a hojearlo.

-¡Hallé algo!-anunció Ron luego de una rápida lectura Escucha: "Existen ocho razas o clanes vampíricos conocidos: Demon (rata); Tigger (gato); Bat (murciélago); Owl (lechuza); Raven (cuervo); Wolf (lobo); Drake (dragón) y Eagle (águila)."

-¡Metalik…Metalik llamó a Hermione "lobita" y a Malfoy "cuervo" en el tren!-dijo Harry.

-¡Si!-afirmó Ron-¡También llamó a Kathie "águila" en el expreso, y te llamó "dragón águila" esta mañana…!-.

Se hizo un silencio muy embarazoso. Ninguno de los dos sabía bien qué pensar.

-Continuemos-sugirió Harry.

Siguieron leyendo.

-"Existen tres tipos de vampiros"-recitó Ron-"Los vampiros conscientes son vampiros que han conocido su condición toda su vida, ya sea porque sus padres son vampiros (cosa poco usual) o porque su naturaleza se manifestó desde el principio.

Los vampiros inconscientes son aquellos que creen ser personas normales y no saben que en realidad son vampiros, hasta que, alrededor de la adolescencia, comienzan a experimentar "síntomas" de su verdadera naturaleza.

Los contagiosos son el equivalente vampírico a un asesino psicópata. Son vampiros que, por una razón u otra, se han vuelto adictos a la sangre. No poseen razonamiento ni conciencia, y están completamente dominados por su instinto depredador. Éste es el único tipo de vampiro que, al morder a un ser humano, lo convierte en un ser igual a él; aunque es casi imposible sobrevivir al ataque de un contagioso, ya que viven solamente para matar."

Ron tragó saliva. Hojearon un poco más.

-"El clan Drake-comenzó Harry- es uno de los clanes vampíricos más poco usuales. Se caracterizan por ser criaturas sumamente agresivas y temerarias, y pueden llegar a ser muy vengativos. Son innatos habladores de la lengua pársel, y tienen una fuerza y resistencia equiparable a la de un dragón. Su habilidad más notoria es la de poder transformarse en serpientes y dragones (sobre todo en dragones cola de látigo), aunque poseen otras virtudes para nada menospreciables, como la levitación, la telequinesis, el control mental, la metamorfomagia y la animagia. La única forma de matarlos es con una flecha cuya punta hubiese sido fabricada con una pluma de una paloma nocturna; de cuya especie se sabe que hay sólo un ejemplar vivo. Se dice que la mordedura de un vampiro dragón es la más dolosa de todas, y éstos son asesinos natos, ya que la única forma que sus cuerpos asimilen la sangre que beben es matando a su antiguo portador"-.

Ahora Ron miraba a Harry con franca preocupación.

-"El clan Eagle-continuó Harry- es un clan tan raro que sólo se tienen registros de dos integrantes vivos actualmente, y a causa de eso se sabe muy poco de ellos. Se dice que su inteligencia, astucia y maldad sobrepasa por mucho a la de los demás clanes de vampiros, y que sienten una gran afición por la sangre humana. Sólo se los puede matar con "rayos negros", una especie de gema esférica muy rara, y que sólo se encuentra en ciertas zonas de la Antártida y Groenlandia."-.

Hojearon un poco más y hallaron los símbolos de los clanes: el del clan Drake era el contorno de un dragón visto de perfil idéntico al de la tapa del libro; y el del clan Eagle era el contorno del perfil de la cabeza de un águila. Luego se encontraron con un capítulo que les llamó la atención, y a Harry el corazón le dio un vuelco al leer el título:

Las Bestias

-"Las Bestias son seres semicorpóreos o híbridos,-leyó Ron-ya que pueden vivir tanto en un universo espiritual como en uno real. Son criaturas que habitan el alma de los vampiros, están hechas con una parte del alma de éstos, y son estos seres los que les indican a los vampiros, por medio de diversas formas de agresión, cómo y cuándo atacar a humanos. La forma física de las Bestias es diferente en cada vampiro (no hay dos Bestias iguales), pero todas comparten una característica común: alrededor del cuello, en las patas, la cola y las alas (si tienen) poseen una especie de argollas de metal macizo por medio de las cuales se las puede dominar, en cierto sentido; ya que si se les quitan las argollas a una Bestia, ésta enloquece y transforma a su vampiro en un contagioso. Las Bestias pueden comunicarse con su vampiro portador, y tomar forma en el mundo real; y ya que la Bestia está hecha de gran parte del alma del vampiro, si se la mata, el vampiro también muere; ya que éste último no puede sobrevivir sin su Bestia.

Los vampiros son los únicos, entre todas las especies de criaturas mágicas, que poseen Bestias."-.

Harry se paró de un salto, mirando fijo a un punto del aire, con la cara de piedra.

-¿A dónde vas?- le preguntó Ron, preocupado.

-Voy a la torre…- dijo Harry en un susurro, y salió corriendo hacia la torre Gyffindor. Ni bien llegó se encerró en el baño, con la cara pálida del miedo; se quitó la túnica y la camisa y se miró en el espejo: plasmadas sobre su pecho desnudo habían dos cicatrices, como marcadas por un hierro candente: el contorno del perfil de un dragón, y debajo, el contorno del perfil de la cabeza de un águila…

(N/a: Hasta aquí por hoy. No me odien por dejarlos aquí ('. Ni bien pueda lo sigo. En el próximo capi: Vamos a ver cómo reacciona Harry o.O…)