- CAPITULO 11 - "En el restaurant - Parte 2"
"No... no... Estoy segura de que está fingiendo. Está fingiendo. Eso es lo que sucede. Seguiré con mi plan".
"Su comida, señor" dijo el mozo, colocando los platos de comida en la mesa. Y luego, se dirigió a la barra para colocar las Mora Flora en sodas. "¡Bon apetite!".
"Gracias. Aquí tiene cinco billetes", agradeció Carl, depositando cinco dólares en el bolsillo del mozo.
"Gracias, señor". Y con esto, el mozo regresó a la barra.
Cindy estaba estupefacta al ver la amable demostración de las acciones de Carl. Tanto, que pensó en si seguía su plan, continuarlo o no. Pero, ya que esto era un truco de Jimmy, decidió intentarlo. Levantó la soda enfrente de su cita.
"Dedico esto a... ¿cuál sería la ocasión?", preguntó Cindy a Carl.
"N-no lo sé¿tal vez porque esta es nuestra cita?", respondió Carl.
"Creo que eso es suficiente. Por nuestra cita". Cindy levantó la soda un poco más y la chocó con la de Carl.
Estaba a punto de beber su soda, cuando la espuma se derramó en su vestido. "¡Oh, no...!" dijo, sobreactuando un poco, mirando a Carl con una risa nerviosa y luego mirando a su vestido. "¡Mira mi ropa¡Mi vestido nuevo! Oh... discúlpame un segundo. ¡Iré al baño a limpiar este... errr... desastre!".
"¡Por supuesto!", dijo Carl.
"Volveré" dijo Cindy.
Rió nerviosamente y se dirigio directo al baño. Abrió la puerta, se paró adentro, y luego cerró la puerta despacio. Miró a ambos lados para asegurarse de que nadie vigilara sus movimientos. Pensó acerca de su 'cita'. Descubrió que Carl era en realidad un buen muchacho, a pesar del hecho de que lo odiaba por sus acciones anteriores cuando supo que era un truco de su hermano. Pero parecía que ella estaba totalmente equivocada. No había señal de Jimmy. Parecía como que la cita era algo real.
'¿Qué estoy haciendo?', pensó Cindy. '¿Qué debo hacer ahora? Creí que esto iba a ser fácil, pero esta cita no está tan mal después de todo".
Abrió lentamente la puerta del baño para ver que Carl aún la estaba esperando. Se congeló cuando vio que el mozo caminaba a su mesa para darle la cuenta. '¡Oh, no¡Está frito¡Debo ayudarlo!' pensó Cindy. Corrió a la mesa con desesperación. "¡Está bien, tengo todo bajo control!" dijo, tratando de sacar su tarjeta 'Visa'.
"No, en serio, corre por mi cuenta", dijo Carl. "¿Cuánto es?".
"Doscientos setenta y cinco dólares con cincuenta centavos, por favor", dijo el mozo.
Carl sacó una billetera repleta de dinero. "Aquí tiene", dijo, depositando el dinero en la mano del mozo.
"Que tenga buenas noches, señor", dijo, y se retiró.
El asombro de Cindy crecía a cada momento. "¿D-De dónde sacaste todo ese dinero?", preguntó.
"¡Lo robé de mi papá!", dijo Carl, riendo.
"Oh... ya veo..." dijo Cindy, tomando su asiento lentamente.
"No, sólo bromeaba. Gané todo este dinero porque tengo un trabajo relacionado a criar llamas", dijo Carl, riendo y roncando al mismo tiempo.
"¡Eso es... grandioso!", dijo ella.
"Entonces¿vas a terminarte tu cena?", preguntó él.
"Sí... sí... jeje", dijo Cindy.
Miró su cena. Se veía deliciosa. Luego miró a Carl y sonrió. Y comenzó a comer. Luego de una gran cena, ambos se dirigieron a sus respectivos hogares.
"¿Quieres que te lleve a tu casa?", sugirió Carl.
"Claro¿por qué no?", respondió Cindy, con una sonrisa nerviosa.
Ambos caminaron silenciosamente a la casa de Cindy. Finalmente, cuando llegaron, Cindy subió las escaleras y miró a Carl. "Tuve una grandiosa noche. Gracias" dijo Cindy.
"Está bien. ¡Te veré pronto¡Adiós!", dijo Carl.
"¡Espera!" dijo Cindy. Carl se detuvo en seco. "¿Podemos salir de nuevo algún día?", preguntó.
"Seguro. Tienes mi número, sólo llamame y ahí estaré", respondió él.
"Sí... claro... Bueno¡adiós!", dijo Cindy.
Saludó a Carl y abrió la puerta de su casa. La cerró y suspiró entre sueños. Pero luego, se dio cuenta de algo.
"¿Tendré otra cita con el gordo de aquí al lado?", se preguntó a sí misma. "¡¡¡¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH!!!".
