INOCENCIA

Pecado

Allen suspiró por enésima vez, mientras se sentaba en el borde de la cama. Rabi levantó la vista de su libro.

- Esto no está bien – sentenció el peliblanco.

Fue el turno de Rabi para suspirar. Su compañero volvió a hablar:

- Es pecado.

- Lo sé.