Aquí alexiel con el segundo capitulo de esta historia de romance, espero que sea de su agrado… primero que nada quiero dedicar esta historia a una persona muy especial… a mi sempai Eiri con el que pase los mejores momentos de mi vida este fic es un homenaje a esos días que pasamos juntos… gracias por tus enseñanzas y por estar siempre conmigo te quiero mucho… GRACIAS

BENDITA TU LUZ Bendito el lugar y el motivo de estar ahí bendita la coincidencia.
Bendito el reloj que nos puso puntual ahí bendita sea tu presencia.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino y de quitarme esta soledad de mi destino.

Aun lo recuerdo no hacia mucho que había vuelto de NY, me sentía aliviado, libre de todo, pero algo sucedía en mi interior, sentía una soledad¿Por qué¿Por qué me estaba matando este sentimiento¿No se suponía que tenía a Shuichi a mi lado?, me sentía devastado, no entendía nada, creí que lo mejor seria llegar a casa, aun era temprano así que decidí ir a buscarlo a NG, jamás me imagine lo que pasaría ahí.

Comenzaba a oscurecer, pero algo me atraía a esa parte, no pensaba en nada mas que llegar, entre al lugar sin importarme nada, y ahí fue donde te vi por primera vez, lucias tan hermoso.

Como si fuera obra del destino acababas de llegar, con tan solo ver tu presencia acababa con mi soledad, una calidez me invadía, así como una tranquilidad, extrañamente una sonrisa sincera se escapaba de mis labios, en ese instante quería saber todo sobre ti. Tu nombre, tu sentir, todo sin excepción, al fin oí mencionarlo por uno de los encargados, fue como si llamaran a un ángel desde el cielo.

-Sa-ku-ma Ryu-ichi- repetí tu nombre en un susurro que se llevo el viento.
Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada desde el alma.

Tu luz resplandecía en todo el lugar, lo único que deseaba era hundirme en el mar de tu mirada, que me vieras a los ojos, que te acercaras a mi que me amaras… camine hacia ti, quería tocar tu rostro acariciarlo con ternura, pero fui detenido por Shuichi que me recibía feliz, y emocionado.

-Yuki ¿En verdad eres tu?- dijo con lagrimas en sus ojos

– No sabes cuanto gusto me da verte-

Me abrazo con fuerza y me beso de pronto y al alzar la mirada para verte nuevamente ya no estabas, te habías ido llevándote contigo mi dolor y mi soledad.

Benditos ojos que me esquivaban,
simulaban desdén que me ignoraba y de repente sostienes la mirada.
Bendito Dios por encontrarnos en el camino y de quitarme esta soledad de mi destino.

Volvimos a casa, pero yo hacia lo posible por estar lejos de Shuichi, al besarlo, al tocarlo, hasta al mencionar su nombre solo pensaba en ti, estabas muy dentro de mi corazón, tu alma se había hecho una con la mía, ya no podía resistirlo mas, tenia que acabar con este sentimiento tenia que dejar a Shuichi…

Fue una tarde que volvía de trabajar, como siempre lo espere en mi estudio, el llego y se acerco a mi quería recibir mi afecto, mi atención pero a cambio de eso le di mis desprecios.

-Shuichi debemos hablar- le dije fríamente

- ¿Qué ocurre Yuki?- me respondió preocupado

- Quiero terminar contigo- sin cambiar mi expresión

- ¿Qué…¿Qué has dicho yuki?- con lagrimas en sus ojos

- Lo que oíste, quiero terminar contigo, ya no te soporto, no quiero volver a verte nunca… ah y no es necesario que te vayas lo haré yo-

Di media vuelta y salí de ahí, no me importaban los sollozos de Shuichi, el cual se derrumbo en cuanto le di la espalda, ni siquiera tome las lleves de mi auto, quería dejar todo atrás y verte de nuevo, confesarte lo que sentía.
Y al llegar ahí estabas tú, saliendo de la empresa, mi respiración estaba agitada, camine hacia ti pero tu mirada me esquivaba, o al menos eso aparentaba tenia que hacer que me miraras de alguna manera, y tan solo mencione tu nombre, el cual sonó como si estuviese llamando a una estrella del cielo, que bañaban el cielo con su esplendor.

-Ryu-i-chi- dije entre murmullos, pero tu me escuchaste ya que volteaste ligeramente hacia mi, así que decidí volver a mencionarlo solo que ahora con mas fuerza pero a la vez con delicadeza.

-Ryuichi- al escucharme me miraste directamente a los ojos, me sonreíste y caminaste hacia mi sin quitar tu mirada de la mía.

- ¿Eiri-san cierto?- yo solo asentí y un ligero rubor invadió mis mejillas, tu solo sonreíste, acariciaste mi rostro y yo tome tu mano y la bese, después la baje, hasta tu cintura para rodearla con mi brazo, me acerque hasta tus labios y con un rocé te dije las palabras que nunca pude decirle a Shuichi - Te amo- sellándolas con un apasionado beso, tu liberaste tu mano y rodeaste mi cuello con tus brazos, dejándote llevar por completo por mis impulsos, rodee completamente tu cintura, sin dejar de besarte hasta que la falta de aire me obligo a separarme ligeramente de ti. Tus bellos ojos azules se quedaron mirando fijamente los míos y sin decir nada mas volviste a unirnos.

Caminamos hacia tu auto, tomados de la mano, como si de dos adolescentes enamorados se tratase, conducimos sin mencionar palabra alguno, a pesar de eso no dejaba de mirarte por el espejo, al notarlo solo volteaste a verme y me sonreíste colocando tu mano sobre la mía haciéndome estremecer.

Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada, oh.

Nos detuvimos en una vereda, bajamos del auto y nos sentamos bajo un Sakura, te abrase para estar mas cerca de ti, te acercaste a mi, tomaste mi rostro y lo besaste con delicadeza, yo te recosté sobre el pasto sin dejar de mirar la luz de tu mirada.

- Quiero estar contigo siempre- mientras quitaba una flor de cerezo de tu bello rostro.
- Juro amarte siempre, por este bello astro que como testigo mira nuestra unión.
- Yo también quiero estar contigo siempre Eiri-

Después de tus palabras te entregaste a mí bajo la luz de la luna, fue tan maravilloso despertar tú lado recostado en tu pecho y descubrir que no solo había sido un sueño.

Nos dirigimos a tu departamento, decidimos caminar juntos, abrazados, comenzaba a hacer frío, me quite la gabardina y te la coloque, te sonrojaste y sonreíste, tomaste a kumagoro y lo colocaste frente a mi rostro, como si fueras un niño pequeño jugando, tan solo te devolví la sonrisa y te abrase; hace tanto tiempo que no lo hacia, me sentía tan feliz, y la soledad de mi corazón había desaparecido.

Gloria divina de esta suerte,
del buen tino,
de encontrarte justo ahí,
en medio del camino.
Gloria al cielo de encontrarte ahora,
llevarte mi soledad y coincidir en mi destino,
en el mismo destino.

Muy pronto cumpliríamos un mes de estar juntos, te encontrabas tan feliz y emocionado, siempre sonreías cuando estabas a mi lado, y a mi me encantaba verlo, tu rostro siempre tan sereno eh inocente, tan hermoso, o al menos para mi lo era, pero algo dentro de mi estaba cambiando sentía que no merecía tanta felicidad, ni mucho menos a ti, quería quitarme esa idea de la cabeza, si era tan afortunado de tenerte, el haberme rescatado de ese abismo en el que me encontraba, para mi solo había un camino el cual tenia que seguir, recorrer sin titubear , pero jamás pensé encontrarte a ti, no sabes cuanto agradezco que estuvieras ahí en medio del camino.

Llegue a tu departamento, tu me esperabas en el comedor, habías preparado una cena maravillosa, para los dos, velas encendidas dos copas de vino, música suave un entorno muy romántico, me viste entrar y corriste a mis brazos, yo solo te abrase y bese delicadamente tus labios, me tomaste de la mano y me llevaste a la mesa, yo me detuve , tu me miraste confundido, de cualquier manera yo solo quería mirarte a los ojos, yo te abrase con fuerza me sentí feliz de que hayas coincidido en mi destino en mi mismo destino.

Bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada bendita la luz,
bendita la luz de tu mirada.
Bendita mirada, oh,
bendita mirada desde el alma.
Tu mirada, oh oh,
bendita, bendita,
bendita mirada,
bendita tu alma y bendita tu luz.
Tu mirada, oh oh.

- Ryuichi yo… te- te dije confundido, tu me abrazaste con fuerza como queriendo aprisionarme, y aun que no hubieras querido admitirlo se que lloraste, que lagrimas brotaron de tus ojos, que su luz se apagaba con cada una de ellas, se que presentías algo y no me lo dijiste, de cualquier forma no tenia caso, te tome de la mano y te conduje a nuestra habitación, te senté sobre la cama y yo a tu lado, volví a abrazarte y hundí mi rostro entre tu hombro y tus suaves cabellos, tu me devolviste el abrazo, me separe un poco y mire tus bellos ojos los cuales brillaban mas que nunca, me acerque a ti y te bese con desesperación, y después volví a abrazarte pude darme cuenta de tu confusión.
- Por favor no me sueltes no me dejes- te dije con un nudo en la garganta.
- No, no lo haré nunca, Eiri, yo te amo y jamás te dejare-

Volví a besarte y te recosté sobre la cama, me acerque a ti y rocé tus labios antes de dejarme llevar por el llanto que me carcomía por dentro, aun te agradezco que estuvieras conmigo en ese momento, solo quería ser parte de ti, uno mismo contigo y eso hice esa noche antes de marcharme de tu vida para siempre.

Oh oh, te digo es tan bendita tu luz amor.
Y tu mirada oh, oh.
Bendito el reloj y bendito el lugar,
benditos tus besos cerquita del mar.
Y tu mirada, oh, oh.
Amor amor, qué bendita tu mirada,
tu mirada amor.

Me levante de lado de tu regazo, acaricie tu rostro retirando tus cabellos, para poder verlo mejor, mire el reloj eran las 6:00 la misma hora en la que te vi por primera vez, tenia miedo de que despertaras, ya que así no podría irme de tu lado, me senté a tu lado y bese tu frente y después baje hasta tus labios, y los bese delicadamente.

- Eiri te amo- dijiste entre sueños, yo me quede parado frente a la puerta, por unos instantes, con los ojos cerrados, y una lágrima recorrió mi mejilla, gire la perilla y salí de ahí sin decir nada más.

CONTINUARA…

Bueno esto es todo por hoy les agradezco haberlo leído, gracias por sus mensajes me dan ánimos para continuar, prometo actualizarles pronto …