Disclaimer: No, no soy dueña de nada... pero si lo fuera¡créanme que esa pila de Santos Dorados estarían en otro tipo de menesteres! XD
La Ley de las Máscaras
Llegó al Coliseo sin más inconvenientes. El estómago le rugía, pues no había comido nada desde el viaje al Santuario y además, al llegar a la Décima Casa, Shura la aleccionó con tantas historias de la fidelidad de los Capricornios que cuando por fin le dio un respiro, se quedó dormida.
¿Dónde podría encontrar comida en este lugar desolado?
- Toma.
Zelha se volvió, encontrándose con uno de los hombres de cabello azul, quienes viera en la Tercera Casa. Uno de los gemelos... ¿pero cuál?
El hombre movió la manzana frente a ella.
- ¿La vas a querer o no?
Zelha tomó la manzana, recelosa. El suave aroma a manzana verde invadió su olfato a través de la máscara.
- Gracias, señor...
- Kanon, mi nombre es Kanon -sonrió aviesamente-. Me gustaría saber algo, aprendiza. ¿Vienes de España, como Shura?
- No, señor. Vengo de América... soy suramericana.
Vio que Kanon parpadeó de sorpresa.
- ¿Vienes de la misma región que Aldebarán?
- Er... técnicamente, sí. Él es de Brasil, mientras que yo soy de la selva amazónica venezolana.
- Entiendo.
Un silencio siguió a esta respuesta. Zelha miraba la manzana sin saber qué hacer. Por suerte, vio a una de las Amazonas salir del Coliseo y dirigirse hacia ellos. Pero... ¡esta chica no tiene máscara!
Su cabello negro azulado jugaba con el viento y sus ojos verdes la miraron con curiosidad. Luego, sonrió al joven que estaba a su lado de manera solapada.
- Kanon, buenos días...
- Bu-buenos días, Aleisha... -escuchó al joven responder con un tartamudeo, lo que hizo que Zelha sonriera con picardía, olvidando de momento el detalle de la joven sin máscara.
- Tú debes ser Zelha -dijo la chica-. Te estamos esperando ahí dentro desde hace un rato... mejor te apresuras, pues te vas a tener que enfrentar a la furia de una de las Amazonas de Plata. Además, Shaina anda de muy mal humor hoy, sabrá Zeus el por qué.
- Sí, entendido... voy para allá. Gracias...
Zelha entendió ese guiño en los ojos de Aleisha de inmediato. Inclinó brevemente la cabeza y se dirigió a la puerta, entrando a las gradas del Coliseo. Mirando a su alrededor, vio un nicho oculto entre los bloques, a la sombra de uno de los pilares. Empinándose un poco, escondió la manzana allí y luego se dirigió a la arena, donde un gran número de mujeres se golpeaban unas a otras.
- ¡Tú!
Oh oh. Problemas. Se volvió y vio a una chica peliverde con una máscara con detalles morados. Lucía unos guantines de cuero, similares a los guantes de práctica de los boxeadores, dejando ver en sus remates lo enorme de sus uñas. Zelha intuyó que estaba ante Shaina, una de las Amazonas de más rango.
- Buenos días, Sha--
- ¡Olvídate de buenas maneras y explícame inmediatamente por qué llegas tarde a tu primer entrenamiento! -rugió la otra, aproximándose amenazadoramente hacia ella-. ¡Esto lo vas a pagar!
Sin previo aviso, Shaina voló hacia ella encendiendo su Cosmo y golpeándola con una patada en la cara, que la tiró al suelo. Las otras chicas detuvieron sus entrenamientos para observar cómo Shaina pateaba sin cesar a la nueva, mientras la otra maestra, Marin, miraba la escena aparentemente imperturbable.
Zelha aguantó las patadas por un rato, pero pronto se enfadó. Rodando por la arena, se puso fuera del inmediato alcance de los pies de Shaina y se levantó. Moretones y raspones poblaban su piel, pero no le importó. Ya había tenido suficiente con los atropellos de esta Amazona, fuera de Plata o de chicle bomba.
- ¡Ah! Quieres pelear,. ¿eh?. ¡Pues vamos! -la conminó la belicosa Shaina-. ¿Qué esperas, cobarde!
Por toda respuesta, Zelha encendió su Cosmo. Aún le faltaba mucho entrenamiento y meditación para alcanzar el color dorado como el de Shura, pero se apreciaban unos filamentos amarillos en el aura plateada.
Shaina rugió de nuevo y atacó, alzando la mano de uñas filosas contra ella.
Pero la mano nunca llegó. Fue detenida por la mano derecha de Zelha, quien sujetó la muñeca de Shaina con fuerza, mientras la envolvía con su Cosmo. Estaba realmente enojada.
- ¿Sabes qué? De donde yo vengo, nunca, nunca, se toman atribuciones como las que te has tomado hoy. No tengo excusa para mi tardanza, sólo que no encontré el camino -su voz se impregnó de sarcasmo-. ¡Discúlpame por ser nueva! Pero no por ello, vas a creer que no sé un truco o dos. Jumping Stone!
La técnica aprendida en los Pirineos, aunque modificada por la ejecutora, estrelló a la sorprendida Amazona de la Cobra contra un enorme peñasco que estaba en el medio de la arena. Al impactar contra él, se oyó un crujido seco y el cuerpo cayó pesadamente al suelo. Las jóvenes se aproximaron rápidamente a Shaina, mientras una jadeante Zelha trataba por todos los medios de controlarse. Sentía cómo su Cosmo hacía que su piel se enchinara y muchas cosquillas la recorrían.
- ¿Estás bien?
No se había dado cuenta que la pelirroja, Marin (a quien había visto hablando con Aiolia la noche anterior desde la ventana de su cuarto en Capricornio), se había acercado silenciosamente y le susurraba.
- Sí... sí, estoy bien.
- Estás sangrando.
- No me importa. ¿La maté?
- No, sólo está sin sentido. Pero cuando recupere la conciencia te matará, de eso no hay duda.
- Que lo intente.
- ¿Vas a pelear contra ella? Es mucho más fuerte que tú...
- No me importa. Tomaré esto como la paga de mi afrenta. Nadie me patea en la cara y sale campante. Ahora, con tu permiso, me voy de este sitio.
- Si te vas, Shura lo sabrá y te castigará.
Esto detuvo sus pasos en seco. Maldición, lo había olvidado. ¿Y ahora?
- ¡Amazonas de Athena!
La poderosa voz del Patriarca Shion de Aries llenó el recinto. Zelha se volvió a ver la majestuosa figura envuelta en una túnica blanca y verde, combinando con su cabello. Aunque él también cubría su rostro con una máscara, Zelha supo inmediatamente que la estaba mirando a ella. Y también supo instintivamente, que había presenciado y visto todo lo que ocurrió con Shaina.
- Son una parte fundamental de este Santuario de la Diosa de las Guerras Justas, así que espero que entrenen mucho y con dedicación para defender nuestro hogar y este mundo de las continuas amenazas de los malvados que quieren destruirlos...
Zelha vio que Shaina, ya más o menos consciente, empujaba a la aprendiza que la intentaba ayudar a incorporarse y se levantaba con dificultad.
- ...Es por ello que las exhorto a continuar con sus entrenamientos, ustedes son más valerosas que los mismos Santos, pues ustedes tienen que ocultar su rostro para pelear...
"Y tan divina que es la temperatura bajo la máscara,. ¿no?" -pensó Zelha con sarcasmo, pero se quedó paralizada al ver que Shion la miraba directamente, como si hubiera escuchado su pensamiento. Decidió no pensar más tonterías y se enderezó respetuosamente.
- ... y he venido hoy a traerles una noticia de nuestra Líder divina: se está estudiando la posibilidad de abolir la Ley de las Amazonas, la cual hace que cualquier hombre que vea sus rostros sea objeto de amor o de muerte por parte de ustedes. Sean pacientes, hijas mías, veamos qué es lo que ocurre. Sólo les he traído este pensamiento para que tengan fe en sí mismas y continúen siendo como son... las Santas de la Diosa de la Sabiduría.
Todas las chicas, a un solo movimiento en conjunto, hicieron una profunda reverencia al Patriarca Shion de Aries mientras éste se retiraba. Luego, al estar solas, escuchó a una de las jóvenes, una rubia de cabello desordenado, preguntarle a Shaina sobre lo dicho por el Gran Maestro.
- ¿Tendremos que quitarnos la máscara?
- ¿Podremos caminar por el Santuario sin ella?
- ¿Será posible que podamos ser libres?
Los murmullos y preguntas fueron en aumento, hasta que Shaina explotó.
- ¡Basta¡Dejen de pensar esas tonterías! Somos Amazonas, tenemos que lucir la máscara porque somos mujeres, imbéciles¡tenemos que ser fuertes y ocultar nuestra feminidad a los hombres!
Bah. Para ser fuerte no es necesario tener una placa de metal ahogante en la cara. La que está pensando estupideces es ella, pensó Zelha cruzándose de brazos y aguantando el dolor que le produjeron las patadas.
Esto se veía mal, contimás Shaina estaba "mirando" en su dirección.
Bien, que comience la danza, pensó Zelha caminando hacia ella.
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Bueno, me tardé un poquito en actualizar, pero fue por causas de fuerza mayor¡lo juro!
- ¡Gracias, acuinipuini! Espero que te siga gustando mi historia :D
- ¡Muchas gracias, Manquehuito! Después de ver las XII Casas, te juro que no quise subir escaleras por un buen tiempo... ¡qué espanto! xD... ¡Espero que te siga gustando mi historia!
- De verdad, goldenlight, no se le puede censurar... jijiji xD ¡Gracias por leer mi historia!
- Miguel Angel, no es un one-shot, de hecho, lleva 16 capítulos (por ahora, jeje), y los iré subiendo con regularidad, así que no te pierdas... ¡Gracias por leer!
- Nadesiko, me encanta que pienses eso, pues por ahí vienen sorpresas con respecto a esos temas del feminismo y blá... pues a mí también me parece injusto (algo razonable, pero injusto de todas maneras) ese asunto de las máscaras... y lo dijiste correctamente¡es retrógrada! xD ¡Gracias mil por leer mi historia!
¡Espero que continúen conmigo en el siguiente capítulo!
