Disclaimer: Un Saga, dos Sagas, tres Sagas... ñaaaajajaja (No, no es mío, damn it!)
Passions & Doubts...
Saga la vio estirando los brazos en la nave central del Templo. Hoy se cumplía el mes de ese castigo fantasma, esa excusa impuesta de manera tan déspota. Hoy tendría que dejarla ir, de vuelta a su Maestro y a su entrenamiento de Amazona.
Suspiró. Luego de haberle visto el rostro, se sentía como un adolescente, nervioso y culpable.
Carraspeó un poco, haciéndole saber que estaba allí detrás de ella. Zelha se volvió en redondo e inclinó la cabeza.
- Saga de Géminis... -murmuró.
- Zelha de Capricornio -respondió él, inclinando la cabeza igualmente-. Hoy se cumple el plazo de tu castigo, por lo que volverás al Décimo Templo al final de este día.
- Oh... está bien... -respondió, en un murmullo vacilante-. Me había hecho a la idea de que sería más tiempo, no sé por qué...
Saga tuvo que hacer un esfuerzo para no arrinconarla contra la pared, quitarle esa maldita máscara y hacerla suya allí mismo. Apretó la mandíbula enterrando este pensamiento y finalmente habló.
- El último entrenamiento será en Cabo Sunion. Debemos ir allí lo antes posible.
Ella asintió silenciosamente y lo siguió hacia la puerta del Templo. Mientras caminaba, Saga levantó las barreras del Laberinto de Luz y Sombras y, finalmente, Zelha pudo respirar el aire griego con tranquilidad.
"Creo que necesitaré de un baño de sol luego de esto..." -sonrió para sí misma, detrás de la máscara.
Bajaron por la Escalinata Zodiacal, pasando por un vacío Templo de Tauro y llegando al Templo de Aries. Fueron recibidos por un taciturno Mu, quien les franqueó el paso sin decir palabra. Ella estaba extrañada por el cambio de comportamiento del Lemuriano, pero no lo dejó translucir.
Luego de una intensa y larga caminata, llegaron al Cabo. El mar les dio una bienvenida plácida, dejando reflejar el sol en sus aguas, tan tranquilas como una balsa de aceite.
Saga se dio cuenta de la profunda inspiración que tomó ella.
- ¿Lista? -preguntó, tratando de mantenerse bajo control. Ella asintió.
- ¿Cuál será la lección de hoy?
- Explotarás tu energía cósmica y la direccionarás hasta esas rocas de allá -señaló unos monolitos-. Luego, intentarás alguno de tus ataques para despedazarlas.
Si ella se sorprendió por esas instrucciones, Saga no pudo saberlo. Se dirigieron a los monolitos, tan enormes como el océano que parecían guardar con celo. No pudo evitar sentir una dolorosa punzada de remordimiento al ubicar en un parpadeo la celda donde encerró a Kanon. Cerró los ojos y sacudió la cabeza, alejando esos pensamientos nefastos.
- ¿Estás bien? Parece que hubieras visto un fantasma.
Él abrió los ojos, tomando conciencia de dónde (y con quién) se encontraba. Le ofreció una pequeña sonrisa, al darse cuenta de la fina burla detrás de sus palabras.
- Estoy bien. Ahora, colócate en posición de ataque.
Ella hizo lo que le ordenó. Su postura de ataque era una mezcla entre las poses de Marin y de su maestro, Shura de Capricornio. Brazos arriba, puños cerrados. Piernas separadas haciendo balance en su centro de gravedad.
- Enciende tu Cosmo lentamente. Date cuenta de lo que tienes a tu alrededor. Sé una con la naturaleza y con el ambiente. Deja que el viento pase a través de ti.
Su energía vital se encendió, mientras Saga la observaba unos metros más allá. Su energía era incolora, así como el vapor que desprende el suelo un día de sol recalcitrante. Gradualmente, el Cosmo de Zelha fue incrementándose, llenando el aire con un rumor, como el del viento a través de los árboles. También fue adquiriendo un color. Su Cosmo era del color de la plata fundida.
Sorprendido, el Santo de Géminis se acercó a ella sigilosamente y susurró en su oído.
- Ataca...
Fue como si rompieran un dique. Como si un huracán tomara parte en su Cosmo. Como si... una manada de animales salvajes irrumpieran en un sitio, destrozándolo todo con su furia incontenible.
- ¡Llamado de la Selva!
La fuerza del puño de Zelha destrozó la roca, partiendo el monolito en seis enormes pedazos.
Saga se maravilló del sonido de su Cosmo y el poder de su ataque. ¿Cómo se podría anular un ataque como ése, tan enorme y tan devastador como una avalancha?
Zelha se volvió, ladeando la cabeza. Él sonrió ampliamente.
- Shura te ha enseñado bien. Tu ataque es invencible, yo no podría detenerlo.
Saga tuvo la impresión de que ella sonreía debajo de esa placa metálica.
- ¿Quieres nadar?
- ¿Estás seguro que podemos?
- Digamos que es entrenamiento de sobrevivencia en el mar -sonrió él, impregnando su tono de diversión-. Como aún estás bajo mi mando, te ordeno que nades conmigo, o te echaré yo mismo al mar.
Ella soltó un sonido ahogado y corrió al mar con Saga detrás, lanzándose juntos al agua. Él impulsó agua hacia ella, empapándola por completo. Zelha soltó una carcajada e hizo lo propio, pronto ambos salpicándose agua como unos niños pequeños.
- ¡Ya!. ¡No, basta! -rió ella, hundiéndose y desapareciendo bajo el agua. Saga buscó su sombra, pero no la encontró. No se dio cuenta hasta muy tarde, que algo lo tomó por las pantorrillas y lo hundió.
Zelha salió a la superficie, riendo a carcajadas al ver al gran Santo de Géminis con su larga cabellera mojada y escurriendo agua. Saga rió también, sorprendiéndose un poco al sentirse por primera vez... libre.
- ¡Ahora verás, niña! -protestó, bromeando-. ¡Nadie hace eso con un Santo Dorado!
- Primero tendrás que alcanzarme... ¡y he de decirte que nado tan rápido como un delfín!
Se sumergieron de nuevo, Saga braceando bajo el agua velozmente, tratando por todos los medios de alcanzar a la figura que nadaba frente a él. Pronto, se las arregló para sujetarla por un tobillo, iniciándose así un forcejeo debajo del agua. Sintiendo ya el ardor por la falta de aire, Saga apresó a Zelha entre sus brazos y la guió hasta la superficie, tomando ambos un gran respiro de aire purificante.
- ¡Está bien, está bien, tú ganas! -dijo ella tratando de zafarse, pero él no la soltó.
- Yo gano... y tú pierdes...
- Ok, está bien,. ¿qué quieres de mí?
- Quiero que te quites la máscara.
Un silencio siguió a sus palabras, únicamente roto por el rumor del oleaje.
Zelha no podía salir de su asombro. Saga... ¿quería ver su rostro?
Un súbito calor, un deseo de besarlo se apoderó de ella. Jaloneó sus brazos, liberándolos. Llevó sus manos a su cintura, desatando el trozo de tela azul que llevaba siempre atado, a manera de cinturón. Lo torció, doblándolo un poco, para luego vendar los ojos de un sumiso Saga, quien se dejó hacer sin protestar de algún modo.
Ella se quitó la máscara... y posó sus labios sobre los de él.
Saga apretó su cintura con sus brazos, dominándola de inmediato. El beso se convirtió en una danza furiosa de sus lenguas, acariciándose y recorriéndose mutuamente, con pasión.
Zelha dejó escapar un gemido, sintiéndose como arcilla entre sus manos. Ambos terminaron el beso, respirando agitadamente. La marea los había alejado bastante de la orilla, pero ellos no se dieron cuenta.
- Dioses, Zelha...
- Er... debemos regresar a la playa... estamos muy lejos... -dijo ella, soltándose de su abrazo y metiéndose bajo el agua.
"Damned Saint..." -pensó, mientras dejaba que el agua enfriara su cuerpo excitado-. "He's a really good kisser..."
Saga dejó que ella se alejara, para luego quitarse la venda.
- No importa cuánto tiempo pase... pero serás mía, cabrita... mía, mía... -pensó, antes de seguirla a la orilla braceando lentamente.
Sin decir palabra, regresaron al Santuario, donde fueron recibidos por un Shura realmente molesto. Indicó las escaleras con la cabeza a la joven, siendo obedecido inmediatamente. Zelha inició el ascenso, volviéndose a mirar a Saga -eso pensó él-, antes de correr escaleras arriba.
- Gracias por escarmentar a mi estudiante, pero a partir de ahora yo me haré cargo -dijo el Capricorniano, con tono de voz contenido-. Me aseguraré que ella no vuelva a importunarte, Saga -añadió alzando una ceja al ver el estado de las ropas del Tercer Santo.
- No la castigues más -dijo, haciéndose el desentendido-, suficiente tuvo con el entrenamiento en el Cabo Sunion...
Shura lo miró de hito en hito. Decidió que era mejor no preguntar y comenzó a remontar las escaleras en dirección a Cáncer, no sin antes volverse.
- ¿Se comportó bien?
Saga recordó sus labios cálidos y los sonidos suaves escapados de su garganta.
- A la altura, Shura... es una honorable estudiante.
"Aunque aún no sé cuál es el color de sus ojos..." -pensó, suspirando.
Zelha llegó jadeante a la Décima Casa, empapada en sudor. Fue directo a su pequeña habitación, donde se aseó apresuradamente y se puso ropa limpia. Salió justo a tiempo para recibir a Shura, quien tenía el ceño fruncido y aire ausente.
- ¿Qué ocurre? -preguntó, asustada. ¿Saga le había dicho algo?
- El Santuario de Athena está aceptando más aprendices de otros Santuarios -dijo, con voz no muy convencida-. Llegó una joven de Asgard... y llegó una jovencita para ser entrenada por DeathMask...
- ¿DeathMask? -exclamó Zelha-. ¡Eso no es posible!. ¡Todo el mundo sabe que él es un psicópata asesino!
- Sí, todos lo sabemos... pero Athena le asignó una chica para entrenar, aún no entiendo el por qué. ¡Y la chica de Asgard va a ser entrenada por el idiota de Milo! Esto es inaudito...
- Tal vez Athena vio en ellos el potencial para impartir conocimientos, Maestro Shura... así como lo vio en usted...
El argumento de Zelha dio en el blanco. Él mismo había sido un traidor pero la Diosa, con su infinita sabiduría, le había sonreído y le había dicho que no existía nada en el pasado que cargara contra él... aunque Aiolos había decidido quedarse en el más allá, su Cosmo le había indicado que no existían rencores por seguir órdenes que debía seguir.
- Vete a dormir, Zelha. Mañana entrenaremos con las nuevas chicas.
- Sí, Maestro.
De vuelta en su habitación, ella se quitó la máscara y tomó aire. Se tocó los labios levemente con los dedos, recordando que hacía sólo unas pocas horas, un Santo Dorado, uno de los hombres más famosos del Santuario, la había besado con pasión desbordante, casi consumiéndola.
"Damn you, Saga..." -pensó-. "¿Por qué yo? No lo entiendo..."
Sin otro pensamiento, se quedó dormida.
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Se me había olvidado comentarles, que esta historia está cuadrada conjuntamente con una llamada Ice Queen, propiedad de Princesa Athenea, la cual pueden leer en este mismo site con ese mismo pen name, bajo el url:http/ También hay otra persona que tiene una historia referente a la vida en el Santuario, pero hasta que no suba la historia no les diré quién es xD
¡Saludos!
