Disclaimer: Si los Santos fueran míos, los utilizara con fines terapéuticos (snif)... heh.

Persecución

Hay momentos en la vida que uno nunca olvida...

Y eso exactamente fue lo que pasó ese día, al regresar del entrenamiento.

Tenía unos cuantos cortes, por un ejercicio de persecución que Shura y yo habíamos practicado, que tenía como la finalidad de incrementar la habilidad de evasión al momento de ser perseguidos. Así pues, yo había sido la presa y Shura el cazador.

Nos habíamos adentrado en el bosque, cruzándolo por completo hasta llegar a la Fuente de Athena; allí, Shura me indicó que el trayecto de la persecución sería desde ese punto... hasta Capricornio. Detrás de la máscara lo miré conmocionada¡era demasiada distancia como para cubrirla corriendo!

- Estoy seguro que idearás maniobras para perderme y tomar algo de aliento -dijo, con una sonrisita-. Además, no es una carrera. Y si así lo fuera, ciertamente yo ganaría.

Esto espoleó mis ganas de derrotarlo en el ejercicio. Nadie, nadie, me decía perdedora. Shura había dado en el clavo, sabía cómo motivarme.

- ¿Lista? -preguntó mientras yo tomaba una postura de carrera a campo traviesa-. Te daré tiempo para que pases la mitad del bosque. En cuanto lo hagas... saldré tras de ti, querida liebre.

Ahogué una risita nerviosa y asentí.

- Ahora... ¡CORRE!

Inicié mi trayecto velozmente. No me importó el trastabillar un poco con las raíces de los árboles, pero no dejé de correr. El calor de la avanzada mañana hizo que el sudor de mi frente se presentara rápidamente.

Corrí como un animal perseguido, que ese exactamente era el sentimiento que debía tener para correr aún más.

Llegué a la mitad del bosque y no me detuve, corrí y corrí. Corrí tan rápida y ciegamente que no reparé en las ramas del follaje, que me hicieron unos cortes en los brazos y hombros, comenzando a sangrar allí mismo.

No me importó. Tenía que ganar.

Salí del bosque con un jadeo, sin dejar de correr. Ahora, tenía que llegar a la Calzada Zodiacal.

Comencé a subir las escaleras cuando volví la cabeza y vi a Shura salir del bosque a toda velocidad. Solté un grito y corrí más, ahora con desespero. Entré en Aries corriendo, saludé a Kiki y volé a la segunda casa.

¡Shura estaba ganando terreno, no podía dejarme atrapar!

Corrí por Tauro, mientras Aldebarán me gritaba los buenos días y me hacía prometerle que pasaría por allí luego. Subí las escaleras hacia Géminis, entrando intempestivamente. Corrí... hasta que lo vi todo oscuro.

¡Maldito Laberinto!. ¡No de nuevo!

- Estás exhausta, deberías descansar un poco -escuché a una voz que me hizo estremecer-. Levantaré el Laberinto cuando hayas ganado algo de aliento.

- No... deberías... ayudarme... es trampa -jadeé, mirando la sombra de cabellos largos. Saga movió la cabeza negando.

- Digamos que te lo estoy haciendo fácil o difícil... puedes correr por el Laberinto o puedes esperar, desorientar a Shura y descansar un poco mientras hablas conmigo.

Lo miré dubitativamente... y me sorprendí a mí misma asintiendo. Me indicó un espacio junto a una columna y nos sentamos. Me sentí algo incómoda estando a su lado, después de todo lo que pasó...

- ¿Te está tratando bien?

- Por un momento pensé que le habías dicho algo, ha estado muy extraño últimamente.

- ¿Yo? -soltó un bufido-. Estás loca, amo mucho mi cuello como para arriesgarme a que Shura lo corte... y de paso te asesine a ti, por traicionarle...

- ¿Traición? -pregunté, desorientada-. ¿De qué demonios hablas?

- Ah, ya sabes, involucrarte en una pelea con una Amazona sin motivo aparente y noquearla con ataques que deberías mantener en secreto, dejarte castigar tontamente por un Santo Dorado, juguetear como una muchachita en la playa con el que supuestamente es tu Maestro en ese momento...

He has to be kidding! -pensé, levantándome de un salto. Estaba desagradablemente atónita.

- Un momento, espera...--

- Escucha, Zelha, yo no voy a decir nada, sólo que...

- ¿Qué?

- Que este Templo tiene muchos pasajes... y alguien pudo escucharnos hablar, o algo...

- ¿Sabes qué? Me molesta que me hablen en medias palabras. ¡Explícate! -exclamé, llegando al límite de mi paciencia-. ¿Me estás chantajeando?. ¿Con qué fin, qué es lo que quieres?

- Es fácil, niña... -murmuró levantándose y acercando su rostro a mi máscara-. Te quiero a ti.

- Pensé que los posesivos del Zodíaco éramos los Capricornianos -dije con sarcasmo-. Además, no es la manera de convencer a una chica que se meta en tu cama,. ¿no te parece?

Parpadeó, sorprendido por mi brutal franqueza.

- Y otra cosa más... -dije, dando media vuelta y alejándome-. Pensé que por ser uno de los Santos de mayor categoría tendrías más clase e inteligencia, pero... visto de este modo, puedo concluir que sólo eres un hombre pasando por la crisis de la edad mediana. Búscate una más fácil... tal vez Shaina te haga el favor.

Comencé a correr de nuevo, mi sangre bullendo de furia en mis venas. Estaba decepcionada de que el dueño de mis pensamientos se comportara como un machista posesivo... eso me pasa por confiada, definitivamente.

Crucé la salida sin ver, dándome cuenta luego que había salido del Laberinto sin mayores problemas. ¿Te llegó lo que te dije, no?

Too bad for you. La verdad duele cuando te encuentra.

Continué corriendo, llegando a Cáncer. Una sombra parecía seguirme por los pasillos, hasta que me detuve momentáneamente y me volví hacia la oscuridad tétrica del Templo de la Muerte.

- Sería buena idea que dejaras de seguirme, estoy en medio de un entrenamiento -dije, más que molesta. Una risita burlona resonó a través de la nave, haciéndome resoplar de exasperación.

- Sólo estaba escondiéndome de mi Maestro, creo que lo hice enojar -rió la voz femenina. Uno de los fuegos fatuos que alumbraban los pasillos del Templo iluminó a la joven dueña de la voz. Piel blanca, con cabellos rojos como el fuego y una máscara con detalles azules y rojos.

- Soy Zelha, aprendiz de Capricornio -la saludé. Ella inclinó la cabeza y extendió una mano, adornada con largas uñas rojas.

- Chloe -murmuró, mirando hacia atrás. Dio un respingo y me haló por un brazo, dirigiéndome rápidamente entre las sombras a la salida-. Es mejor que no estés acá si DeathMask te encuentra, está realmente molesto conmigo... -soltó una risita-. Le hice una travesura a varias de las horripilantes caras de su pared, y me está buscando para mandarme al Yomotsu...

No pude por menos de reírme, asombrada interiormente de su temeridad. ¡No le importaba en absoluto la ira de su Maestro!

- Mañana en la tarde, luego del entrenamiento, me reuniré con algunas Amazonas en la Fuente de Athena... si quieres ir serás bien recibida -ofrecí. Una chica que no le tiene miedo a la muerte es alguien a quien seguro Aleisha y Alexiel estarían interesadas en conocer.

- Très bien -respondió, delatando su origen francés. Me despedí con la mano y continué mi carrera, un poco más repuesta. Mientras corría, mis pensamientos volvieron a Saga.

Es-ou-bi... no comprendo su personalidad ni sus intenciones, de verdad. Llegué a Leo, pasando junto a Aiolia como una exhalación.

- ¡Shura acaba de pasar por aquí, tienes que apresurarte!

¡Maldición!. ¡Tengo que ganarle!

Ascendí hasta Virgo. Corrí de puntillas, para no molestar al joven Buddha. Creo que fue una buena idea, pues encontré a Shura siendo reprendido por Shaka.

- Sabes que no me gusta que utilicen este Templo como pista de carreras, Capricornio, deberías utilizar el Coliseo para este tipo de entrenamientos -decía, mientras Shura se cruzaba de brazos, fastidiado. Decidí tomar un riesgo y caminar quedamente, cruzando la sala central con todo el sigilo posible, a espaldas de mi Maestro.

Un paso, otro... y otro más... escondiéndome detrás de los pilares, mientras Shaka hablaba y Shura lo miraba fijamente.

- En lo sucesivo espero que no recurras a la Calzada Zodiacal para las carreras del entrenamiento, Shura.

- Sí, sí, ya entendí... -¡Demonios!

Salí de la Casa de Virgo, casi sintiendo a Shura comenzar a correr dentro del Templo. ¡Dioses¡Esto es desesperante! Entré a Escorpio con toda la velocidad que me dieron mis piernas, maldiciendo en todos los idiomas que conocía.

- ¡Eh, cabrita! -llamó una voz conocida-. ¿Estás entrenando?

- ¡Alexiel, no puedo ahora, Shura me persigue!

- ¡No te preocupes! Alexa y yo lo distraeremos -dijo con una risita. Volví la cabeza y vi a una joven de cabellos negros... de facciones y fisonomía casi iguales a la de Alexiel. Me detuve trastabillando, lo que generó risas en las dos chicas.

- Vamos, vamos... ¿te sorprende?

- ¿Cómo es que--? -aventuré a preguntar, sorprendida. Ellas se miraron y me sonrieron. Allí pude darme cuenta que los ojos de la otra chica eran verdes, brillantes como una esmeralda, mientras que los de Alex fulguraban como un par de zafiros.

- Parecerían hermanas gemelas si no fuera por los colores de sus cabellos y ojos -opiné, mientras aguzaba el oído, tratando de escuchar los pasos de Shura.

- Alexa es la aprendiza de Piscis, acaba de llegar -nos presentó la rubia-. Me tropecé con ella esta mañana luego del desayuno. Quería invitarla a la Fuente mañana,. ¿estás de acuerdo?

- Sure thing -respondí yo ausentemente-, igualmente invité a la aprendiza de Cáncer, me topé con ella hace un rato.

- ¡Excelente! Ahora seremos cinco, contando a Aleisha. Ninah está castigada, luego de lo que pasó con Shaina -respondió Alexiel-. ¿Después del entrenamiento entonces, cabra loca?

- Allí estaré, Blancanieves -dije riendo, mientras daba media vuelta y reanudaba mi carrera, riéndome al ver la mirada de reojo que me lanzaba la rubia. Odiaba que le dijeran Blancanieves, lo que Aleisha y yo aprovechábamos para fastidiarla con más saña.

- ¡Cabra mensa!

Salí de Escorpio, preguntándome cómo es que una Amazona novata no lucía la máscara correspondiente. Alexa ciertamente era muy bella, así que inferí que seguro era por orden de su narciso Maestro... o por la misma Athena, quién sabe.

¡Faltaba sólo Sagitario para llegar a mi meta!

Entré en la silenciosa Novena Casa, adoptando la misma manera de correr que en Virgo. No quería molestar al espíritu del caído Santo de Sagitario, Aiolos. Marin me había comentado una vez que Aiolia había hablado con su hermano mayor en el Inframundo, siendo la decisión del Sagitariano de permanecer muerto, ya que ahora sí podría descansar en paz.

Me detuve ante el altar de la armadura más buscada del Zodíaco. "Os encomiendo a Athena", rezaba la pequeña placa dorada. El testamento de Aiolos inmortalizado en mármol y oro por orden de la misma Athena, en memoria de uno de los Santos más fieles de su Orden, aún más que Shura si cabe.

- Que los Dioses velen tu descanso, Aiolos de Sagitario...

- Él descansa en paz ahora -murmuró una voz. Salté en redondo, encontrándome con mi Maestro cara a cara. O cara a máscara, técnicamente.

Sus ojos denotaban claramente esa culpabilidad por todo lo que ocurrió. Chasqueé los dedos y comencé a correr.

- ¡Aún no termina la carrera!. ¡El último en llegar hace la cena!

Shura alzó la cabeza y salió disparado detrás de mí. Ya no me importaba perder la carrera, con tal de hacer salir a mi Maestro de su mutismo y depresión. Sabía muy bien cómo trabajaba su mente, luego que me contó lo que ocurrió esa fatídica noche en que el falso Patriarca le enviara tras su mejor amigo, matándolo por cumplir las órdenes de un Dios psicópata escondido en el cuerpo de... Saga.

Damn.

Escuché la pesada respiración de Shura, acercándose cada vez más. El Templo de Capricornio, nuestra meta, estaba a tan sólo dos sets de escalones.

- ¿Sabes qué?. ¡Creo que voy a querer paella para la cena! -dijo Shura, casi alcanzándome. Solté un grito y encendí mi Cosmo, imprimiéndole más velocidad a mis piernas-. Paella con ese pescado que venden en el mercado de Athene, que es de agua dulce... -apreté los dientes y seguí corriendo, dándole más fuerza a mi Cosmo-. Creo que aún está el puesto del pescadero, con suerte habrá aún pescado para comprar...

- ¡No! -exclamé mientras finalizábamos la escalera y corríamos a las puertas del Templo. Shura me rebasó fácilmente, llegando al umbral y deteniéndose. Me detuve jadeando, sudorosa y enfadada.

- ¿Lo ves? Haciendo uso de tu Cosmo puedes darle más fuerza y ánimo a tu cuerpo para continuar corriendo -dijo tomando aliento-, aún cuando te sientas desfallecer de cansancio.

- Muy bien, lección aprendida -repliqué, caminando despacio hacia la puerta-. Pero técnicamente no has ganado, Maestro.

Shura alzó una ceja.

- ¿Qué quieres decir con eso?

- Que aún no cruzas las puertas del Templo -dije mientras las cruzaba yo misma-. Y tú no especificaste que la meta era a la entrada de Capricornio, sino en el Templo. Quiere decir, que es dentro de Capricornio la meta. Therefore my Master, I win, you lose -añadí con una sonrisa cínica debajo de mi máscara.

Shura soltó un rugido y corrió detrás de mí, entrando al Templo. Yo reí a carcajadas mientras él me inmovilizaba en el suelo, producto de un empujón.

- Eres muy astuta,. ¿eh? -rió, para su pesar, dándose cuenta que había perdido por ser tan ambiguo en sus instrucciones-. Está bien, está bien, yo cocinaré esta vez -dijo mientras me liberaba y se dejaba caer al suelo. El frío de las piedras del piso nos ayudó a retomar el aire perdido.

- Con el debido respeto, Maestro, creo que esta actividad es la muerte -resoplé, mientras tronaba los dedos de mis manos. Él soltó una carcajada.

- Es la última vez que hacemos algo así, te lo prometo -respondió, sacudiendo el sudor de su cabeza-. Además, no quiero escuchar otra vez a Shaka reprochándome por pasar corriendo por su Templo.

- Bah -me senté, moviendo el cuello. Varios sonidos de los huesos de dejaron oír, mientras los nudos producto de la carrera comenzaban a manifestarse. Me llevé las manos a los hombros, encontrando cada uno y aflojándolo bajo la punta de mis dedos-. El problema está en que no tiene aprendiz, pues el Santo del Fénix mató a la Florecita y al Pavo Real. Está celoso de toda la actividad que se ve desde que Athena abrió las plazas de asistencia en los Templos Zodiacales.

Shura sonrió y estiró los brazos. - ¿Estás queriendo decir que el Santo de Virgo, reencarnación de Buddha, se siente solo en ese vasto Templo?

- No lo vería de ese modo... pero ciertamente aquí hay un elemento de annoyance hacia todos los Maestros... Alexiel me comentó que Milo tuvo un encontronazo con Shaka, al igual que Kanon, a cuenta de que sus alumnas son de las pocas que andan sin máscara por el Santuario.

- Y Shaka cree que es una falta de respeto, me imagino -completó él-. Yo me encogí de hombros.

- Es posible. Aunque también Marin ha comentado que se ha sentido el Cosmo de Shaka en el Coliseo, en los días de entrenamiento de las Amazonas.

El Santo de Capricornio soltó una carcajada.

- ¡Te pasas!. ¿De verdad crees que sea por ganas de ligar?

- Pues no sabría decirle, pero todo es posible en este lugar donde las hormonas juveniles están prácticamente flotando en el aire -Shura asintió ante mi razonamiento.

- Venga, voy a bajar a Athene a buscar el condenado pescado -dijo, levantándose. Yo me levanté a mi vez y lo detuve por un brazo.

- Yo no le dije que quería comer paella, Maestro -dije con voz divertida-. Yo tengo más ganas de comer... una lasaña, o algo así.

Shura me miró de reojo, sabiendo que le llevaba la contraria a propósito.

- ¡Tú no comes carne, niña!

- Ah, pero se puede hacer una lasaña de vegetales,. ¿no?

- ¡Contigo no se puede! -refunfuñó. Yo solté la risa.

- No es cierto, Maestro. Una paella o un asopado estarán bien, nos dará energías para el entrenamiento de mañana.

- Está bien -aceptó sonriendo-. Pero he de recordarte que mañana tienes todo el día libre, pues tengo que reunirme con Milo, Saga, Camus, DeathMask, Kanon y Afrodita. Tenemos que idear nuevas rutinas para atormentar a nuestras aprendizas... -fruncí el ceño y puse los brazos en jarras-, así que podrás reunirte con ellas e inventarse nuevas maneras de atormentar a sus Maestros¿no lo crees?

- Non posso con te -dije riendo-,. ¿aún piensas que fui yo la que le colocó tintura de metileno al baño de Seiya?

- No, pero estoy segurísimo que fue una de ustedes, pero como no dirás quién fue...

- En eso está muy cierto.

- Entonces mejor dejamos eso así. De todas maneras, yo no me baño en esa terma, allí se bañan únicamente los Santos de Bronce... el Patriarca Shion... y Athena, eventualmente.

Mi boca se abrió de tal manera que mi quijada casi sale del emplazamiento de la máscara. Shura se echó a reír.

- Ah, novata, tienes mucho que aprender de las bromas pesadas que se pueden jugar en este Santuario. Deja ir por el bendito pescado, y te contaré mientras comemos,. ¿vale?

- Su sabiduría sea iluminada por los Dioses, Maestro -contesté con ironía, mientras él soltaba una risita.

Ya sola por fin en el Templo, me quité la máscara e hice muecas para desentumecer mi cara. Me encaminé a mi habitación, donde tomé una túnica y una toalla, yendo luego al baño. Un pequeño estanque, con capacidad para tres personas, era lo que utilizábamos para asearnos.

Sumergida en el agua templada, ponderé sobre los acontecimientos del ejercicio. Había conocido a dos de las chicas nuevas, había forjado una amistad con Alexiel y Aleisha, se añadió a Ninah a nuestro grupo, descubrí un lado de mi Maestro que no conocía, el del bromista pesado... y me di cuenta del otro lado de la personalidad de Saga.

Cuál sería su verdadero rostro, then?

Hay momentos que uno nunca olvida... pude darme cuenta que, aún en este rincón apartado del mundo, había personas en las cuales confiar... o en las cuales equivocarse.

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Disculpen la tardanza, pero se me habían juntado el hambre con las ganas de comer, jajaja... en fin, on with the answers:

Aninnis: Jejej, tranquila quetodo se irá develando con el tiempo... con respecto a Afrodita, pues aún no he tenido chance de meterme en su cabeza, pero más adelante podría ser... deja ver qué hago. ¡Gracias por tu adorable review!

Manquehuito: De hecho,. ¡ODIO a Shaina! Me cae demasiado mal xDDDDDDD. Verás pronto a la alumna de DeathMask con más detalle, en cuando Argesh suba su propio diario... espero que este setup del FF no se la coma de nuevo, jaja. En cuanto a los vehículos, tendrías que unir cabos con Ice Queen, llevado por Princesa Athenea, para que entiendas. ¡Un abrazo, amiga, y gracias por el review!

Elena: Créeme que los descalabros apenas comienzan, sí señor... ¡Gracias por tu comentario!

Milly: Oh, una nueva lectora! Pues muchas gracias por tu comentario, espero que te vaya gustando y te quedes por ahí para lo que viene...

¡Gracias a todos!. :D