Disclaimer:. ¿Será que Cosmo y Chakra es la misma cosa? Tendré que preguntarle al tensai Itachi... cuaj cuaj cuaj (por cierto, I don't own anything... ¡todo es de Kurusapo! ARGH!)

Versus

- Dovè va, Caprina?(1)

- Nessuno luogo, Maestro DeathMask.(2)

- Ecco. Avanti, vanno al Coliseum. É il tempo della gioia.(3)

¿Tiempo de la alegría? Er... no me creo eso ni por asomo. Yo creo que el súbito deseo de DeathMask de ir al Coliseo es ver a Chloe entrenando, pues no hemos sentido Cosmo alguno de la Casa de Géminis en todo el día.

Es impresionante. Ha pasado más de un mes de nuestro castigo, pero aún mi sangre bulle de la rabia y a humillación cuando pienso en las circunstancias por las cuales nos atraparon. No sabía nada de Alexiel, Ninah o Alexa, sólo sabía de Aleisha pues ella vivía en Géminis y siempre la podía ver saliendo del Templo antes de que el sol se asomara en el horizonte, en dirección a la Fuente de Athena. En cuanto a Chloe, podía sentir su Cosmo ganando sustancia y poder, a medida que entrenaba más y más con el Santo de la Tercera Casa.

A mí tampoco me iba tan mal, though. Por lo menos ya le había perdido el miedo a la oscuridad y a los continuos chillidos y gritos que se dejaban oír en las noches en los pasillos de Cáncer. De hecho, por si acaso, no me asomaba fuera de mi habitación desde el momento que DeathMask me mandaba a dormir, hasta el día siguiente. Gracias a Athena, el sueño me llevaba apenas tocaba la cama.

Los entrenamientos de DeathMask estaban enfocados más que todo en la fortaleza de espíritu y las agallas, diferenciándose muchísimo de las rutinas de entrenamiento de Saga, que se dirigían más que todo al mejoramiento del Cosmo y el equilibrio de dicha energía. Shura, en cambio, me hacía rutinas que tenían como finalidad el encontrar la estabilidad entre la mente, el cuerpo, el Cosmo y el espíritu, explorando poco a poco la fuerza de cada uno y probando la interacción de la naturaleza con los seres humanos. Aprendí con Shura a sentir el Cosmo de cada objeto, animal y planta que existiese en la Tierra; aprendí con Saga a incrementar mi aura cósmica y a enfocarla en un punto específico, para luego liberar todo su poder... y ahora aprendo con DeathMask, técnicas de evasión y de utilización de los elementos de la oscuridad para beneficio propio.

¡Me estaba volviendo loca!

Cioè, tantas técnicas me estaban confundiendo excesivamente. A loscinco días de estar en Cáncer, intenté el Jumping Stone en contra de DeathMask en una pelea de entrenamiento, lo que me valió un susto tremendo en el momento en que abrió el Yomotsu y mi técnica hizo que casi fuera a parar al Inframundo. Solté un chillido desesperado antes de darme cuenta que DeathMask había cerrado el portal y estaba aullando de la risa.

Bromas como ésta estaban a la orden del día en los entrenamientos. Pude darme cuenta, however, que DeathMask estaba distraído en los descansos, siempre con el ceño fruncido y murmurando siempre cosas en una jerigonza italiana que no podía comprender pero ni un poquito.

Fuimos, entonces, al Coliseo. Encontramos a varios Santos Dorados hablando en un grupo apartado, mientras sus pupilas combatían las unas con las otras. Mi corazón saltó de alegría al ver una cabellera rubia brillando como el oro bajo los rayos del sol. ¡Alexiel!. ¿Podría acaso hablar con ella?

Encendí mi Cosmo repentinamente, dejándole notar mi presencia. Tres cabezas más voltearon al momento de que DeathMask y yo pisábamos la arena.

Shura, Saga y Mu.

Entrecerré los ojos al ver a Saga, sentado junto a su hermano mientras observaban la pelea entre Marin y Aleisha. Pude notar que me observaba fijamente de reojo, mientras DeathMask se dirigía a Kanon y hablaba con él. Me crucé de brazos, esperando. Mis ojos recorrieron los demás rostros, fijándose en las finas facciones de mi Maestro.

Shura inclinó la cabeza, mirándome. Hundí las uñas en mis brazos al ver el 'lo siento' escrito en sus ojos verdes. Asentí imperceptiblemente la cabeza, indicándole que no había ningún rencor entre él y yo. Shura curvó levemente sus labios y continuó su conversación con Aiolia de Leo, mientras mis ojos se desplazaban hacia otros predios.

Mu de Aries hablaba con Aldebarán, quien al verme hizo señas para que me acercara. Miré un momento a DeathMask, quien no hizo el menor caso. Caminé lentamente hacia Aldebarán, saludándolos a ambos con una inclinación de cabeza.

- ¿Cómo estás, pequeña? -saludó, sonriendo. Yo me encogí de hombros.

- Podría estar mejor, pero eso sería indolencia. Y tú,. ¿cómo te encuentras?

- A decir verdad, muy aliviado de verte. La noche que tú y la otra niña...--

- Estoy bien, Aldebarán, en serio. No hay problema alguno con el guardián del Cuarto Templo.

Mu pareció convencerse de mis palabras, pero el Tauro me conocía bien. Sabía que cuando mi tono de voz era frío, era porque estaba furiosa o sencillamente me estaba conteniendo de algo. Asintió alzando las cejas y parpadeó cinco veces seguidas, seña secreta que me indicó que alguien estaba a mis espaldas.

- ¡Cabrita!

Me volví hacia Alexiel, quien me miraba con una sonrisa de oreja a oreja. Pero pude ver en sus ojos que estaba tensa y aprensiva. Miré de reojo a DeathMask, quien finalmente me hizo una seña con la cabeza. Ve a entrenar.

A la muda indicación de la rubia, caminamos hacia el otro extremo de la arena, donde nos colocamos en nuestras poses iniciales.

- Zelha.- ¿cómo estás?

- Harta. No soporto ese Templo, estoy a punto de perder la cordura.

- Por Odín... muchos dijeron que DeathMask era del tipo que da palizas sin sentido, por lo que nos preocupamos mucho... y más cuando Chloe no podía darnos razón de nada... Aleisha no pudo sonsacarle nada a Kanon, por lo que nos imaginamos lo peor...

- Estoy bien, Blancanieves, en serio -dije, haciéndole señas para que me atacara. Así lo hizo, y continuamos la conversación en susurros mientras peleábamos-. He de decirte algo. Corté el cabello. Ahora, quiero pagarle de vuelta por el chivatazo.

- Y no es para menos -acordó Alexiel, volando una patada hacia mí-. Los rumores dicen que Chloe y él han tenido unos encontronazos muy feos, por lo del Patriarca...

- Yo lo que sé es que he pasado el peor tiempo de mi vida. No creo que haya peor castigo que vivir con un psicópata que tiene la llave del Infierno. Preferiría mil veces ser encerrada en la peor de las prisiones. DeathMask me tiene los nervios destrozados.

- Venga, anímate, no puedes demostrarle que le tienes miedo, Cabrita, sería como ponerle fuego a un pozo petrolero -respondió bloqueando mis puños con sus antebrazos-. ¿Es tan malo así, Zelha?

- No es malo, está loco, que es muy distinto. Para una persona que está acostumbrada a vivir en un sitio lleno de luz, la oscuridad puede parecer inhóspita y desesperante. Es un asesino, pero no es un matón inconsciente. Sabe lo que hace, Alexiel... DeathMask es un Maestro en quebrar el espíritu y el alma de los que están a su alrededor.

Ella se detuvo por un momento, abriendo los ojos sorprendidos. Me lancé hacia ella, rodando por el suelo.

- Dioses... ¿no tienes miedo?

- Francamente, no. Chloe no lo tomaba muy en serio, y ahora ya entiendo por qué. DeathMask es una persona que tiene muchos problemas, pero su lucidez para enseñar y mostrar de lo que es capaz en batalla es tan aguda como las flechas de Apolo. Cambiemos el tema,. ¿cómo has estado?. ¿Le jugaste la broma al helado de limón del hermano de Ninah?

Un gong sonó en el Coliseo, deteniendo nuestro entrenamiento y conversación. El Patriarca avanzó en la arena, Alexa siguiéndole unos pasos más atrás. Miré a las chicas presentes. Todas éramos discípulas de los Santos Dorados, sólo Marin y Shaina eran las que se encontraban de la otra Orden.

- Ha llegado la hora de demostrar qué es lo que valen. ¡Que comiencen las pruebas!

Sentí cómo la sangre se helaba en mis venas. Las pruebas para ver si nos quedábamos o nos íbamos. Hice memoria rápidamente, mientras nos formábamos en una fila. Según Shura, las pruebas las revisaba el mismo Patriarca en persona, para vigilar de cerca ese proyecto de Athena, que era el de hacer que los Santos Dorados impartieran sus conocimientos a aprendices femeninas, intentando demostrar que las mujeres tenían tanto o más valía que los hombres, teniendo el mismo derecho de ellos para optar por una Armadura Dorada. Damn it!

Mi mirada voló ansiosamente hacia Shura, quien tenía las líneas de su mandíbula tensas, mientras escuchaba su voz en mi cabeza.

"Muy bien. Sabes lo que tienes que hacer. Sólo mantén tu cabeza fría y sabrás qué técnicas usar. Tienes todo mi apoyo. Mantén los ojos abiertos."

"¿Cómo pretende que use técnicas que no he perfeccionado?"

"Tranquila, sólo es una prueba. El verdadero problema será en las pruebas finales."

"¿Cómo puede estar tan seguro?"

"Porque confío en ti, Zelha. Sigue tus instintos. Que el orgullo perseverante de Capricornio te guíe y que Niké te corone."

Apreté los puños, enterrando mis uñas en las manos. Cerré los ojos, tratando por todos los medios de calmar mi mente y encontrar el balance que necesitaba para esto. Fue entonces, que escuché al Patriarca nombrar:

- Adelante, Alexiel de Merak y Maestro Camus de Acuario.

Por la Sagrada Excalibur... si era elemento contra elemento... ¿acaso mi oponente sería Aldebarán? Era lo que la lógica me indicaba, pero mi aprensión y nerviosismo no me dejó ver la otra posible respuesta.

Vi cómo Alexiel tomaba su postura, mientras que el Acuariano alzaba sus manos y se colocaba en actitud de defensa.

Comenzó su pelea, viéndose obviamente la furia contenida en los ataques de Alexiel. Me di cuenta inmediatamente que había pasado algo entre ellos dos. Me escabullí disimuladamente hacia donde estaba Aleisha, quien no perdía detalle del combate. Pellizcando suavemente su brazo, nos deslizamos hacia atrás, observando a Alexiel esquivar los Polvos de Diamante de su contrincante.

- ¿Qué ocurrió con Alex? -le pregunté en susurros a la Generala de Zeus-. Está claro que se está conteniendo apenas de desmigajar al témpano...

- Intentó hacerle un detalle y él le salió con una de las de él -respondió brevemente. Esto sólo podía significar que Alex había intentado ser amable con Camus y éste le había dicho o hecho algo... maldito desgraciado. Todos los hombres son iguales, pensé cruzándome de brazos.

- Me gustaría ver a ese tipo mordiendo el polvo, para que aprenda... -murmuré secamente-. No entiendo de verdad cómo es que de un tiempo para acá todo nos sale mal...

- ¡Oh, mira! -exclamó Aleisha, inclinándose hacia delante. Alexiel había convocado su Cosmo, pero éste no era de color blanco, como siempre había sido. Era rojo, como el sol hundiéndose en el horizonte...

- ¡Great Ardent Pressure!

Vimos con ojos atónitos como una ola de fuego rodeó a Camus, levantándolo y azotándolo con violencia contra el suelo. El calor intenso del ataque de Alexiel había chamuscado las puntas de sus cabellos, mientras que su armadura despedía volutas de humo bastante evidentes. Se levantó con un vago conato de sonrisa y se inclinó ante Alexiel, dándole la victoria.

Blancanieves se echó el cabello hacia atrás y se cruzó de brazos, abandonando el espacio del combate, mientras un jovencito al que yo no había visto nunca le salía al encuentro. Pelirrojo... y usaba una media máscara que dejaba al descubierto gran parte de su cara y sus ojos, azulísimos como los de Alexiel.

De pronto vi cómo la rubia se derrumbaba en brazos del jovencito, exhausta por el combate contra Camus. Sonreí, iamused/i, al ver a Camus apretar los puños disimuladamente ante la vista de Blancanieves en los brazos del bermejo que no conocía. iI snorted/i.

- Je -bufó Aleisha igualmente-. Buena atrapada, Touma...

- ¿Touma? -repetí-. ¿Quién es?

- El hermano de Marin, además de uno de los Ángeles de la Luz de los Dioses Apolo y Artemisa.

Ah, ahora sí entendía el por qué de tan extraña vestimenta que llevaba el chico. Hermano de Marin¿eh? Con razón fue ella a asistirle con la desvanecida Alexiel. Milo acudió y levantó a la rubia en brazos, saliendo con Marin y Touma del Coliseo. El Patriarca asintió a unas palabras que le dijo Dohko de Libra, y llamó:

- Adelante, Aleisha, Generala de Zeus y Maestro Kanon de Géminis.

Aleisha suspiró profundamente y avanzó. Me quedé sola, mientras observaba cómo Kanon y Aleisha iniciaban su combate de manera rápida y eficiente, bloqueando los movimientos de cada uno. Concentrada en la pelea, no me di cuenta que alguien se paraba detrás de mí.

- Es probable que te toque pelear contra mí -murmuró una voz-. ¿Estás preparada?

Me volteé a mirarlo por encima de mi hombro. Saga. Bufé por lo bajo, mirando el combate.

- Quiero que sepas que no seré condescendiente contigo -continuó. Rodé los ojos con fastidio.

- Tampoco quiero que lo sea, señor. Mis Maestros me han enseñado bien.

I sneered. Si se daba la pelea, podría vengarme. Pero si no, pues igualito me vengaría. Caminé lentamente hacia Aldebarán y Mu, alejándome de ese arrogante Geminiano. Estaba a punto de estallar de furia, pero sentía esa sensación que una vez sentí al responder uno por uno a los golpes de Shaina. No me iba a dejar pisotear por nadie, mucho menos por un Santo Dorado, fuese quien fuese.

Aldebarán me miró de reojo y me preguntó con la mirada si estaba bien. Hice los cuernitos con una mano, indicándole que no podía estar mejor. Pero había alguien a quien, por más que yo quisiera, no podía engañar.

"Cálmate. Te veo nerviosa y tensa. ¿Qué rayos te ocurre?"

"Sólo espero mi turno, Maestro Shura."

"No seas tonta, Zelha. Te conozco bien. Sé que algo te molesta mucho... ¿ha pasado algo¿DeathMask te hizo algo!."

Sentí que el Cosmo de Shura fluctuaba con furia. Negué con la cabeza.

"No me ha hecho nada, no ha pasado nada. Tranquilízate, estoy bien."

El repentino tuteo tuvo el efecto deseado. Shura se calmó y se cruzó de brazos. Continuó luego de respirar varias veces.

"Es probable que tengas que pelear contra alguno de los que te hemos entrenado. Quiero que no bajes la guardia en ningún momento, así estés combatiendo contra mí. Recuerda que en la batalla tienes que tus sentidos deben estar tan afilados como una espada."

"Tranquilo, Shura... sea quien sea, lo haré desayunar polvo."

Shura smirked. Así es que me gustaba verle.

La pelea entre Kanon y Aleisha terminó en un empate, lo que dio pie al Patriarca para llamar a un nuevo espectáculo.

- Adelante, Aprendiza Chloe de Cáncer y Maestro DeathMask de Cáncer.

Ay... esto se puso interesante. Yo jamás había visto a Chloe peleando, así que esto sería una enseñanza para mí. Tal vez podría cogerle el truco a las técnicas de las sombras que DeathMask me había venido inculcando...

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(1):. ¿A dónde vas, Cabrita?

(2): A ningún lugar, Maestro DeathMask.

(3): Exacto. Adelante, vamos al Coliseo. Es el tiempo de la alegría.

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Elena: Pues sí, le tocó duro... vamos a ver qué pasa ahora con la cabrita, jojo... ¡Gracias por leer!

Aninnis: Pues es una buena idea, hacer un muñequito vudú con el cabello de Saga para que luego él haga lo que querramos... lo tendré en cuenta, jajajaja :-P ¡Gracias por leer!

Pilla Doll: Pues me alegra muchísimo que te haya gustado,. ¡y mucho más si te dimos inspiración! Eso es lo más cool que nos has podido decir... ¡muchísimas gracias por tu review!

Bueno, a los que se olvidaron de poner un mensajito, acuérdense de mí y del hecho de que yo vivo para los reviews... meh, no vale, mentira, pero sí me gustaría leer sus opiniones sobre esta historia, que tanto cariño escribo.

¡Gracias a todos!