Disclaimer: Sin sombra no hay luz, sin luz no hay sombra... (No son míos, duh)
Carnero Vs. Cabra: Heart Match
La vida siempre te pondrá obstáculos para que aprecies lo que deseas cuando lo obtienes finalmente, dijo alguien alguna vez. Para una chica salida de lo más recóndito de la selva, estas palabras fueron incomprensibles, pero al ir aprendiendo con Aldebarán y luego con Shura a leer, escribir, números y demás hierbas, encontré esta premisa extremadamente correcta.
Al siguiente día de mi rato en Tauro con Ice Queen, estuve haciendo ejercicios de meditación y respiración, pero mi fuero interior estaba demasiado intranquilo... como una especie de presentimiento que no me dejaba tranquila.
Era un problema para mí, though.
Unos días después de mi conversación con Blancanieves, pude finalmente ejecutar una serie de ejercicios físicos sin caer desvanecida. Mu me había estado instruyendo, pero al parecer el tremendo choque del ataque de Saga contra el mío hizo que mi Cosmo hiciera ishut down/i terminantemente. Y en orden de despertarlo nuevamente, tenía que ganar de nuevo concentración y alineación entre mi espíritu y mente, conjuntamente con mi cuerpo.
Estaba frustrada. No conforme con los continuos sobresaltos que tenía cuando Mu o Kiki se acercaban a mí sin ruido, comencé a tener pesadillas por las noches. Una nube negra invadía la selva, ahuyentando desde monos a cunaguaros, desde periquitos a enormes guacamayas y gavilanes... y asustando a los humanos, as well.
No era una nube de tormenta cualquiera, era la predicción de Canaima, la declaración del inicio de su batalla contra Churún. Los indígenas tenían sus propios dioses y, a su manera, protegían el mundo en el que vivían, por lo que las profecías de los chamanes y brujos eran de vital importancia para su cultura y "rudimentaria" sociedad.
Claro está que, al ver la nefasta nube, el pánico corriera por las tribus como un reguero de pólvora encendido. Mi visión se nublaba a causa del humo y mis oídos eran prácticamente perforados por los gritos asustados y de horror de los indígenas, y las exclamaciones incrédulas de los hombres blancos. Las águilas sobrevolaban por los campamentos, pregonando como heraldos su proclamación de la última pelea entre el bien y el mal.
La gente corría y lloraba mientras la lluvia caía con fuerza, el viendo vociferaba en mis oídos mientras yo sólo atinaba a ver la aproximación de la nube, llenando todo espacio de oscuridad. Cakere me tomó del brazo y haló, pero mi cuerpo no respondía. Era como si la nube ejerciera un efecto sobre mí, convirtiéndome en una estatua de piedra.
El Cacique se llevó en vilo a su hija en un estado casi histérico, mientras ella me gritaba que me salvara. El cabello cubría mi cara, dificultando mi visión. En pocos momentos, yo era la única que estaba haciéndole frente a la nube que se arrastraba y retorcía, absorbiéndolo todo a su paso.
Cada noche despertaba bañada en sudor frío al soñar que la nube me tragaba en la oscuridad. Y cada mañana sin falta, Mu de Aries se sorprendía de verme sentada en los escalones del Primer Templo, mirando el amanecer. Seguramente al principio pensó que estaba tratando de ganar tiempo para el entrenamiento, pero poco a poco fue dándose cuenta de mi extenuado estado emocional.
Pasaron dos semanas en ese ritual: Pesadilla, levantarme, caminar por Aries embebida en mis pensamientos, sentarme en la escalinata a esperar que saliera el sol y el sobresalto al escuchar a Mu a mis espaldas diciendo: "Buenos días, Zelha."
Durante los entrenamientos tampoco la pasaba bien, pues las meditaciones y los intentos de alinear mis chakras para equilibrar mis sentidos y despertar mi Cosmo eran completamente inútiles. Día a día veía cómo Kiki levitaba juguetonamente a mi alrededor mientras mi piel se empapaba de sudor, al intentar equilibrar mi atormentado interior. Mu siempre me decía que no había problema, pues con semejante combate era difícil una pronta recuperación, pero... ¡maldita sea!. ¡Estuve dos condenados meses en coma y mi Cosmo se había apagado como una vela expuesta a un huracán!
Mi frustración era demasiada, y Mu lo sabía perfectamente. Comenzó a hablarme mientras yo trataba de meditar y él reparaba una que otra armadura, contándome miles de historias, una tras otra, en un intento de tranquilizarme. No dio resultado. Su suave y calmante voz tenía todo el efecto contrario: me aturdía aún más, hasta que mi paciencia se acababa y pedía permiso para irme a Tauro.
Aldebarán tampoco era de mucha ayuda, pero siempre comprendía mis continuos desafíos de pelear. Esquivaba mis puños con facilidad, esperando que yo cayera al suelo cansada para darme algo de comer y retirarse, dejándome sola en modo sulking con mi frustración.
Hasta que un día, el buen Maestro Mu se sentó junto a mí en las escaleras.
- ¿Cuánto hace que no puedes dormir? -preguntó con voz suave. Yo suspiré y abracé mis rodillas, viendo el sol aparecer orondo en el horizonte.
- He tenido un sueño recurrente... más bien, es una pesadilla -respondí al fin. No sabía cómo ni el por qué, pero las palabras salieron de mi garganta como liberándose de mi silencio... ¿por qué tenía que contárselo a él, y no a Aldebarán o a Shura?
Mu asintió, mirando al cielo. De pronto, se levantó y me tendió la mano.
- Sé de un sitio donde podrás relajarte... vamos.
Aún vacilando, acepté su mano y me levanté, siguiéndolo luego por el Paso de los CdC y por el bosque, hasta llegar a la Fuente de Athena. Me sonrió brevemente y se dio media vuelta, para regresar a la Calzada Zodiacal.
- Las aguas de la Fuente no sólo curan heridas del cuerpo, Zelha... también heridas del corazón y del alma... quédate aquí, vendré a buscarte por la tarde.
Dicho esto, se marchó teleportándose. No tardé mucho en quitarme la máscara y la ropa, para lanzarme al agua. El calor era insoportable, pero mi instinto me decía que las aguas de la Fuente tenían la respuesta a mis preguntas.
Llegué al fondo de la Fuente, donde me acurruqué y estuve unos momentos, esperando, esperando... hasta que se me acabó el aire y subí a la superficie.
A la primera bocanada de aire... las lágrimas fluyeron solas.
Me apoyé del borde de la Fuente, sin dejar de llorar. En Cáncer lloré de miedo, desesperación... mientras que en la Fuente... lloré de soledad.
Piezas de un ajedrez gigante, un juego enfermo y retorcido para los Dioses, eso es lo que somos... qué ingenuidad tan grande el pensar que en algún momento de la vida la humanidad podría tener su oportunidad de vivir...
No, las cosas no eran así... cada ser vivo vive como puede, siguiendo sus instintos o libre albedrío... los Dioses son deidades que nos miran desde arriba, juzgando, observando... con ojos bondadosos o severos, ya eso depende de cada uno...
Suspiré profundamente, dejando que el aire griego calara en mis pulmones. Abrí los ojos y alcé la mirada al cielo, donde la mañana sonreía feliz bajo el paso del Carro de Efebo Apolo. Ciertamente, la máscara estaría demasiado caliente como para ponérmela, así que la descarté en un arranque de rebeldía, poniéndome sólo la ropa. Nadie, excepto Mu, sabía que yo estaba aquí, así que nadie vendría a verme...
Escuché pasos pesados por el camino del bosquecillo, lo que no me dejó otra que hundir la máscara en el agua para templarla un poco y ponérmela, hastily.
Aldebarán.
- Me dijo un Carnero morado que podría encontrarte aquí, Zelha... ¿te encuentras bien?
Suspiré de nuevo, sintiendo un nudo en la garganta.
- Alde... ¿puedo abrazarte?
Aldebarán sonrió y abrió los brazos. Me levanté y me lancé contra su pecho. Él no dijo nada, sólo me abrazó mientras yo descargaba todas mis frustraciones y tristezas a través de las lágrimas. Pasado un rato, carraspeó y me miró guiñándome un ojo, rascándose la cabeza como cuando se siente incómodo.
- Vamos a Athene,. ¿quieres?
Sonreí, asintiendo.
Quien diga que Aldebarán es un bruto sin corazón, no lo conoce realmente. Alde es un hombre muy inteligente y bastante intuitivo, lo sé por las mil y una veces que lo vi entrenando en la selva e interactuando con los indígenas. Para él, era fácil pasarse de frontera hasta Venezuela una o dos veces por semana para ir a vernos al campamento. Serio en su entrenamiento y duro con los que querían traspasar las costumbres indígenas, lo llamaban "el Toro del Mato Grosso", por su origen brasileño. Me encantaba escuchar sus hazañas, contadas tanto por blancos como por indígenas.
Ahora, caminando a su sombra, me siento como si volviera a esos tiempos en que él jugaba a ser mi padre y me protegía de los outsiders...
Pasamos la mañana en Athene, yo observándolo mientras él jugaba con los niños de la villa... ¡qué de recuerdos me venían a la mente cuando lo veía reír tirado en el suelo con ese montón de niños encima!
Pero ahora estábamos grandes, o al menos yo ya lo estaba... ya no podría subirme a la espalda de Aldebarán y decirle que me llevara a caballito... era un Santo Dorado, y yo una Aprendiza.
Pero siempre quedaban los recuerdos, hermosos, tristes, alegres...
Regresando, Aldebarán me condujo a una roca y me indicó que me sentara.
- Oye¿aún estás segura de tu decisión de ser Santa de Athena? Me preocupa verte de nuevo así...
Ah, no podía engañarlo. Suspiré y le conté de mi sueño / pesadilla. Aldebarán se sentó en el suelo y comenzó a rascarse la barbilla, pensativo.
- ¿Crees que sea un presentimiento? Porque no hemos recibido malas vibraciones ni Cosmo que provengan de allí... ¿quieres que se lo plantee al Patriarca?
- No, enano... sólo es un mal sueño, creo... no quiero que molestes al Patriarca por eso...
- Eres una chica muy intuitiva, Zelha... ¿de verdad estás segura que no es algo más lo que te molesta?
- ¿Algo como qué? -pregunté, viendo que Aldebarán tenía algo más en mente y que me lo quería preguntar desde hace un tiempo. Él se encogió de hombros, mirándome.
- He estado preocupado por la falta de tu Cosmo... y de verdad me gustaría que dejaras que Mu te ayudara. Me ha contado que no estás durmiendo como debes, y que más de una vez te ha visto deambular por el Templo por temor a volver a dormir.
Damn it.
- ¿Cómo quieres que me deje ayudar? Aún no sé qué pasa por mi cabeza, Alde... estoy confundida... creo que esa Galaxian Explosion me explotó la cabeza, porque ya no pienso coherentemente.
- Deja el sarcasmo, sabes que conmigo no va eso, igarotinha/i -me reprendió, apuntándome con un dedo-. Lo digo es porque siento que tu aura está ahogada... como si la chispa de tu Cosmo se hubiera apagado... por eso es que te insisto que dejes que Mu te ayude, Zelha... él será gentil contigo, te lo prometo...
- Aldebarán, no dudo ni por un momento de las habilidades del señor Mu¿pero cuál es tu urgencia? Él mismo me dijo que necesito trabajar en mi subconsciente si quiero que mi Cosmo se encienda de nuevo...
- ¿Y es que acaso tienes que hacerlo sola¡Él te lo dice es para que dejes que te ayude, Cabrita terca!
- ¿Y por qué no decírmelo claramente?
- ¿Y yo que sé? -replicó, con una mini sonrisa. Hn... tú sabes algo, torito...
No quiso decir nada más. Llegamos a la Fuente, donde me revolvió el cabello y se fue riéndose al escuchar mi iwhining/i por despeinarme.
Aún estaba sola, la Fuente. Me quité las botas e introduje los pies en el agua, humming.
Se me habían olvidado las canciones que me enseñaron las doctoras que atendían a los exploradores y a los indígenas de las tribus cercanas. Una, en especial, me gustó desde que me la enseñaron. Ellas fueron las que me enseñaron a hablar en inglés, complementando un poco lo que me enseñó Sir Drake, un antropólogo que fue muy bien recibido por la gente de Cakere... y para mi sorpresa, por su padre.
Sir Drake era muy bueno conmigo... lástima que murió a los pocos meses de una mordedura de serpiente. A partir de ahí creo que comencé a odiar todo lo que se arrastrara... ¡Ah!. ¡Encontré la razón de mi recelo hacia Shaina!
Solté la risa. Qué buen delirio el mío... aunque no tan desfasado, creo yo. Me puse a pensar en Aldebarán y sus intentos de imatchmaking/i... ¿Cuál sería el interés de éste para que yo me deje ayudar por Mu? Ciertamente, algo tiene que saber Aldebarán para que ande con ese empeño. Aunque... si él me lo pidiera...
Escuché pasos leves detrás de mí. Me levanté rápidamente y alcé las manos, sólo para bajarlas al ver quién era.
- ¿Cómo te fue en Athene? -preguntó Mu, sonriendo levemente. Yo asentí y le devolví la sonrisa, a sabiendas que no podría verla. La suya se ensanchó un poco más y me hizo señas para volver al Templo.
Caminando detrás de él, vi que se detuvo abruptamente. Yo me detuve igualmente, pensando en un peligro, algo...
- ¿Por qué caminas detrás de mí?
- Er... Maestro, es parte de mi--
- Como tu Maestro, te ordeno que camines a mi lado.
Me quedé fría. Obedecí, caminando unas cuantas zancadas hacia él.
- Te contaré una historia. Cuando Kiki estaba más pequeño, me preguntó sobre los niveles de los Santos y el respeto que debía haber para con los Santos Dorados, por ser nosotros los de más alto rango. Le expliqué que no importaba el rango, pues hasta los soldados comunes merecían respeto, por ser seres humanos igual que nosotros. Kiki me preguntó entonces sobre los enemigos, si les debíamos mostrar respeto... ¿tú que le hubieras respondido?
Lo pensé un momento.
- Le hubiera dicho... que el respeto se le da a todo el mundo, pero a los enemigos más que eso, nunca se les debe subestimar, tengan la apariencia que tengan... pero sobretodo a los enemigos a los cuales uno les cuesta o no puede vencer... a esos además de que no se les debe subestimar, se les debe respetar, porque son los que dan el empuje final para la superación de las propias fuerzas...
Mu sonrió al voltearse para mirarme.
- Esa fue la misma respuesta que le di yo. ¿Y a qué crees que se debieron esas preguntas?
Lo miré, subiendo los hombros.
- Me preguntó porque escuchó a Alexiel hablar con Aleisha, sobre cómo la pasaste en el Templo de Cáncer -me detuve, sorprendida-. Me dijo que estabas al borde de un colapso, pero que nunca le hablaste mal a nadie de DeathMask ni tampoco le hiciste ver a él tu molestia. Y luego, viendo el tiempo que estuviste en coma, me preguntó si te había tocado pelear contra él. Finalmente, me preguntó anoche si se podría hacer algo para hacer despertar tu Cosmo, a lo que no tuve respuesta.
Me quedé de piedra. ¿A qué quería llegar? Mu me miró fijamente con esos ojosvioletas que tanto me... ¿Incomodaban?. ¿Intrigaban?
- ¿Será que le podrías dar una respuesta?
- Creo que necesito ayuda para despertarlo de nuevo... -murmuré. Él sonrió suavemente y sentí su Cosmo envolviéndome con gentileza.
- Te ayudaré si así lo deseas... ¿Quieres que te ayude, Zelha?
Mi nombre salió de sus labios como un susurro. No pude dejar de mirarlo, mientras mi cabeza asentía sola. Recibí otra sonrisa, más grande y radiante. Comenzamos a subir los escalones.
- Vamos, Kiki te preparó la cena... estará un poco quemada, pero la hizo con mucho esfuerzo.
- Entonces me encantará -respondí-. Después de comer lo que hace DeathMask para comer, todo me sabe buenísimo, así esté crudo.
He... chuckled.
Dioses, Mu se rió de un chiste mío. ¡Esto es para marcarlo como un evento inolvidable!
Llegamos al Templo y fuimos recibidos por un Kiki lleno de harina de la cabeza a los pies. La visión del pelirrojo enharinado fue demasiado para mí. Me eché a reír con muchas ganas, desde la vez que me emborraché con las muchachas en el Templo de Escorpión y jugamos a Verdad o Reto, perdiendo yo y perdiendo Alexiel. Kiki me miró divertido mientras yo intentaba quitarle harina del cabello sin dejar de reír.
- ¡Ya sabía yo que tu risa era bonita!. ¡Misión cumplida, Maestro!
Me volví hacia Mu y éste lucía una sonrisita traviesa.
- ¿No sabías que la risa es una de las mejores medicinas?
Oh, fuck it. Me rindo,. ¡no puedo con ellos!
- Vamos, Kiki, que la cena se enfría...
La cena estaba un poco (mucho) quemada, pero no me importó. Comí de espaldas a ellos, para poder quitarme la máscara. De vez en cuando participaba en la conversación, pero como giraba en torno a un sitio llamado Jamir, no podía decir mucho anyway.
Después de comer Kiki pidió permiso para ir a ver a Alexiel, marchándose saltando. Estaba contento porque tanto Mu como yo habíamos comido lo que había hecho sin problemas ni comentarios, lo cual lo hizo muy feliz. Apenas se fue, Mu sacó una botella de vino y me ofreció.
- Ah... no, gracias, no acostumbro beber...
- Sí, claro -me dijo, mirándome de reojo. Seguro se enteró de la fiestita en Escorpión y las consecuentes situaciones, por lo que mi mentira estaba más que descubierta. Tomé el vaso y fuimos a sentarnos en la escalinata frontal de Aries, disfrutando del frescor de la noche y la suave brisa nocturna.
Me senté más hacia la sombra de una columna, quitándome la máscara. Ya me estaba cansando de ella, pero no podía hacer más que lucirla. ¿Qué habría sido de esas consideraciones de Athena de abolir esta maldita pieza de metal?
Burocracia, burocracia...
- ¿Cómo empezaríamos a trabajar para despertar mi Cosmo? -pregunté a Mu. Vi que abrió los ojos un poco al escuchar mi voz clara, sin la máscara. Sin embargo, no se volvió.
- Primero tendrías que hacer meditación y trabajar en la alineación de tus puntos vitales, para luego trabajar en la armonía de tu parte física con tu parte cósmica...
Me tomé el vino de un trago y me puse la máscara, levantándome.
- ¿Podemos empezar ya?
Se levantó y caminó hacia mí. Por un momento sentí un poco de miedo al ver esos ojos tan intensamente verdes.
- ¿Confías en mí, Zelha?
Lo miré sorprendida. Asentí con la cabeza lentamente.
- Sí... confío en usted, Maestro.
- Entonces comencemos... y llámame Mu, por favor...
Sentí la cara un poco caliente mientras entrábamos al Templo y me indicaba que me sentara en el suelo. Se sentó frente a mí y encendió gradualmente su Cosmo.
- Relájate y deja que mi Cosmo fluya por tu cuerpo... -murmuró suavemente, sin dejar de mirarme-. Cierra los ojos y escucha el sonido de tu corazón...
Hice lo que me decía. Mi mente vagó por varios recuerdos, quedándose en el sueño. Mi cuerpo se tensó y comencé a sudar, mientras me veía a los pies de un risco, con la oscuridad que todo lo engullía acercándose a mí. Los gritos, el viento... y de pronto, el silencio. La oscuridad me envolvió, ahogando mi grito, mi aire, mis forcejeos.
Salí del trance por la sacudida que le dio Mu a mis hombros. Estaba temblando, sudando frío. Abrí los ojos y miré los suyos, llenos de preocupación.
- ¿Por qué no me dijiste, Zelha?. ¿Por qué?
- Se lo dije, Maestro... -murmuré, intentando calmarme-. Ésa es la pesadilla que no me deja dormir... -añadí, dándome cuenta que él había visto lo que yo.
- Tranquila, ya pasó -dijo luego de un rato, motioning me para que me levantara del suelo y guiándome hacia mi habitación-. Quiero que descanses, mañana te llevaré a entrenar.
- Pero...
- Tranquila, yo te ayudaré a dormir -dijo en la puerta. Entré en la habitación sin saber exactamente a qué se refería, hasta que un súbito cosquilleo invadió mis sentidos, provocándome un sueño espantoso.
- No pelees, Zelha... es sólo mi Cosmo -murmuró detrás de mí. Yo caminé pesadamente hasta la cama y me tendí en ella, mientras sentía cómo el Cosmo de Mu me inducía un sopor relajado y sin pesadillas. Pesadillas... no, no quiero más...
- Maestro... Mu... por favor, no quiero volver a soñar...
- Tranquila... no dejaré que nada malo te pase, lo prometo... yo te protegeré...
Sentí que mis labios se curvaban en una sonrisa, la primera sonrisa verdadera en muchos días.
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Eva-cion:. ¡Muchas gracias! Es un verdadero halago que pienses que mi historia es un vicio, jaja,. ¡espero continúes conmigo en más aventuras! Y bueno... el Carnerito procederá a ver qué es lo que ocurre con su inquilina, cuaj cuaj xD ¡Gracias por tu comentario!
Pilla Doll: Parece que no eres la única que piensa que Mu es peshosho, jaja... ¡Gracias por tu review! Trataré que no pasen dos meses más para el próximo capítulo... xD
Elena: Pues si son los arquitectos, veremos cómo construyen el mundo del mañana, jajajaja xD... gracias por tu comentario, me hizo sonreír :-D
Lissbeth-ZN: Mis tardanzas se deben más a trabajo que a exámenes, jeje, pero trataré realmente de no tardarme tanto... con la historia casi completamente escrita (y digo casi, porque faltan como 5 o 6 capítulos) no creo retrasarme más. Romance seguirá habiendo, al mejor estido de las Amazonas y los Santos, así que no te preocupes por eso. Leeré tu fic, lo prometo, sólo necesito un poco más de tiempo libre y el regreso de la conexión en mi casa.
¡Gracias a todos por sus reviews!
