Disclaimer: No son míos, aunque quisiera, aunque desearía tenerlos... ¡para hacerlos una fuerza para tomar por la fuerza el gobierno de un país y levantar mi imperio! MWAHAHAHA! XD (Yo si hablo estupideces, por Diox... XD)

Decisions...

Regresamos al Santuario al día siguiente, después de un masaje en mi cuello, más teasing por parte del Santo de Aries... y un buen desayuno preparado por sus habilidosas manos. No podía negarlo, me encantaba su comida.

El calor me golpeó como una bofetada, llenándome de sudor toda la piel y casi sancochándome la cara, debajo de la máscara. Seguí a Mu por Athene, mientras los niños de la villa hacían las delicias del Ariano. Una de las niñas se apartó y vino hacia mí, dándome un panecillo envuelto en un pañuelo. Hinqué la rodilla frente a ella, recibiendo lo que me daba.

- Lo hice esta mañana -dijo, con un toque de timidez encantadora-. Por favor, tómalo...

- Con gusto, linda... – respondí con una leve sonrisa debajo de la placa de metal – Se lo brindaremos a Athena como una ofrenda,. ¿te parece?

La niña sonrió ampliamente y corrió de vuelta con su madre, mientras yo me reunía con un sonriente Mu y caminábamos fuera de la villa, en dirección al Santuario.

- Que no te vea Aldebarán con ese panecillo, pues es adicto a ellos -me dijo, con una de sus características sonrisas-. Tendrías muchos problemas al huirle con eso en las manos.

- Entonces lo esconderé entre tus ropas, para que no me fastidie a mí -contesté con el mismo tono burlón. Los guardianes nos franquearon el paso, mientras se inclinaban respetuosamente en dirección a Mu. Realmente, el respeto que inspiraba este hombre de apariencia delicada era impresionante...

El Templo de Aries se perfiló ante nosotros, imponente, majestuoso, el primero de doce colosos de mármol y piedra, el primero entre doce retos y desafíos ascendentes al que se atreviera a llegar ante Athena, nuestra Diosa de la Sabiduría y Protectora de la Tierra.

Solté un suspiro. Por más que lo negara, consideraba este sitio como mi casa, aunque lejos de la selva... era mi casa.

Kiki sonreía desde lo alto de la escalinata, mientras subíamos la misma hasta llegar donde el chico. Mu revolvió sus rojos cabellos, mientras cerraba los ojos en una sonrisa tierna, dedicada a su pupilo.

- Maestro -dijo el muchacho, palmoteando-. Esta noche hay una reunión con el Maestro Shion en el Coliseo... parece que Athena decidió por fin abolir las máscaras, o eso escuché decir a Marin...

Me quedé fría.

Sin máscara... caminando por el Santuario... ¿sin máscara?

Ahora que tenía la posibilidad a mi alcance... no sabría si podría hacerlo.

- ¿Te molesta si subo a ver a Shura? -pregunté a Mu, ausentemente-. Necesito hablar con él...

- De ninguna manera, puedes pasar sin problemas -respondió Mu, mirándome con un deje de preocupación. Salí de Aries y me mentalicé para llegar a Capricornio sin problemas ni encuentros malsanos, hopefully.

Pasé por Tauro, Géminis, Cáncer y Leo sin ningún problema. Shaka me dio permiso apenas me sintió entrar a su Templo, dejándome seguir hacia Libra.

Encontré a Shura hablando animadamente con el discípulo del Maestro Dohko, cosa que me sorprendió bastante. Tosí para llamar su atención, ganándome una sonrisa por parte de mi Maestro y una inclinación de cabeza por parte del Santo del Dragón.

- ¿Has llegado hoy? -preguntó Shura-. ¿Cómo está tu Cosmo?

- Perfectamente, ya pude despertarlo nuevamente -respondí en español, no quería que nadie más supiera que ya podía hacerlo-. ¿Necesito hablar... vamos a Capricornio?

Shura alzó una ceja, seguido del joven Shiryu.

- Seguro, seguro... perdónanos, Shiryu -dijo en un idioma más general-. Debo hablar con mi alumna.

Shiryu asintió sonriendo y nos dio paso para salir de Libra. Recorrimos el camino por Escorpión y Sagitario en silencio, hasta llegar a Capricornio. Suspiré de nuevo al ver la luz que jugaba contra los bloques blancos de mármol. Adoro este Templo...

- Venga, dispara -dijo Shura tomando asiento en la baranda de los altos de la Décima Casa. Yo subí con él y me senté a su lado, nerviosa, sin saber exactamente por qué.

- Shura, yo...

- ¿Qué te pasa, Zelha? -preguntó, impaciente, repentinamente serio-. ¿Pasó algo?. ¿Ocurre algo malo?

- Tranquilo, no pasó nada de importancia -dije aplacándolo, echando para atrás el pensamiento de dos personas observando el anochecer tomados de la mano en una montaña alta como las columnas del mundo-. Kiki me contó sobre la reunión que hay esta noche en el Coliseo con el Patriarca...

Shura cerró los ojos y asintió levemente.

- Sabía que te ibas a asustar -dijo suavemente, mirando hacia abajo, donde se encontraba la Estatua de Athena con la ofrenda de Excalibur-. Pero de verdad no creo que te hagan quitarte la máscara si no te sientes cómoda con eso... aunque te he pillado más de una vez maldiciéndola, pero no te creo segura de estar confortable cerca de un hombre sin ella puesta,. ¿no es así?

- No puedo evitarlo... -admití, rascándome la cabeza, un poco confundida-. Tal vez si fueras tú, Aldebarán... o inclusive Mu, te lo creo,. ¿pero andar así al aire libre? No... no creo ser capaz...

No pasé desapercibida la mirada de reojo de mi Maestro cuando mencioné a Mu, pero no hice caso alguno.

- ¿Eres capaz de mostrarle tu rostro a alguien si llegan a abolir las máscaras?

Esa pregunta me la esperaba, pero no esperaba que me la arrojara mi Maestro y amigo. Permanecí en silencio unos momentos, retorciéndome un mechón de cabello, volviendo a esa vieja costumbre cuando estaba nerviosa.

- No lo sé... Shura,. ¿acaso me considerarías menos valiosa si me vieras la cara?

El Capricorniano negó con la cabeza, sonriendo sinceramente.

- Aunque anduvieras con una túnica de Espectro de la cabeza a los pies, te consideraría como lo que eres, muchacha... mi alumna, mi amiga y una excelente Amazona.

- X -

Pasé la mayor parte del día con Shura y con Chloe, entrenando y hablando tonterías. Ambos se partieron de la risa cuando hice la imitación del cisne que hice en el Himalaya, lo que me dio el pie para pensar que el chiste era realmente bueno. Si Shura se reía, es que el chiste era MUY BUENO.

Bajando de nuevo a Aries, me encontré con Alexiel, quien se me lanzó encima como si no me hubiera visto en años, mientras Aleisha me tackleaba por la espalda. Las tres rodamos por el piso muertas de la risa, ante la mirada atónita y divertida de dos Santos de cabello azul que nos observaban.

- ¡Ya, basta! -dije, sin aliento-. ¡Déjenme quieta, por Athena!

- Ya pues, mírenla que ahora no juega rudo -se burló Aleisha-. Creo que esa temporada en coma te suavizó, cabrita.

- No me suavizó nada, niña, no hables pendejadas -dije, levantándome. Noté las miradas y alcé la vista, viendo que Milo se encontraba junto a alguien que no me esperaba ver. Saga.

- Y de más -añadió Alexiel, sacudiéndose la cabellera rubia-. Esas vacaciones fuera del Santuario te han debido de sentar de un bien,. ¿no?

- Ah, de eso puedes estar segura, amiga mía -repuse, con un smirk en la cara. No hubo respuesta por parte del Geminiano.

- Eh, Kanon,. ¿nos van a llevar a Athene sí o no? -preguntó Aleisha. Con razón, aún los sigo confundiendo... malditos gemelos... casi grito de alivio.

- Claro que sí, Aleisha... venga, muevan esas preciosas posaderas -dijo, haciendo reír a Milo por su comentario machista-. Se nos hace tarde,. ¡así que quiero verles marchar, ya!

Les acompañé por un buen trecho mientras me ponía al día con los chismes del Santuario. Marin había decidido escuchar lo que Aioria tenía para decirle, mientras que se veía más y más a menudo a los Santos de Oro entrenar con las muchachas sin ningún tipo de reparo por comentarios. Bravo, bravo.

Llegamos a Aries luego de una amena conversación, reuniéndome luego con un Kiki que hacía lo imposible por ganar concentración en una sesión de meditación. Mu ya levitaba por sobre nuestras cabezas, haciendo brillar su aura dorada con sutileza.

Empujé el hombro de Kiki al suelo, haciéndolo sentarse de nuevo. Me senté a su lado y cerré los ojos, haciendo que mi mente vagara a su sitio original.

Los ruidos de la selva clamaron mi atención, el sonido de la brisa entre los árboles, el escándalo de los pájaros y el rugir de los depredadores... todo, en una conjunción sonora completamente cautivante.

Sentí cómo se movía mi cabello al son de mi Cosmo despierto, el cual aún me hacía doler la cabeza por el esfuerzo de mantenerlo en un nivel alto y visible. Pero no me importó.

Sentí que mi cuerpo flotaba, no tenía peso alguno. Me sentía libre, como los halcones que sobrevolaban el mar verde que era la selva.

Hasta que sentí un toque en mi pierna, rompiendo mi concentración.

Caí en brazos de alguien, quien me atrapó justo a tiempo de detener el impacto de mi cabeza con el duro suelo de Aries. Abrí los ojos justo para ver a Kanon, mirándome fijamente antes de colocar mis pies en el suelo con delicadeza.

- Discúlpame por romper tu concentración, no fue mi intención -dijo, con esa voz profunda que tanto se parecía a la de su hermano. Mu se acercó, entregándole un par de guanteletes de acero.

- Evita en lo posible usarlos, se sienten muy distintos de los guanteletes de la armadura dorada. Es mejor que uses guantes de cuero para entrenar, como los que usa Zelha.

- Trataré de hacerlo -respondió el azulejo-. No quiero molestarte mucho con los guanteletes de la armadura dorada, por ello estoy evitando usarla lo más posible.

Er... Kanon no tiene una armadura dorada...

¡Maldita sea, este sí es Saga!

Joder, es que no puedo por un momento estar tranquila. Me alejé rápidamente de ellos, pasándome la mano por el cabello. Creo que Mu se dio cuenta, pero no dijo nada. Me reuní con Kiki en el frente del Templo, donde estaba lanzando piedrillas al vacío y luego moviéndolas a su antojo con su poder telequinético.

Respiré profundo varias veces. El tacto de las manos de Saga en mi espalda y en la parte de atrás de mis rodillas, cálido y fuerte, me descontroló más de lo que me atrevería a admitir. Kiki no se dio cuenta de mi nerviosismo, menos mal.

Al poco rato salió Mu. Ya yo estaba calmada para ese momento, pero al alzar la cabeza y mirarle a los ojos... esa mirada.

Guardé silencio y él también. Menos mal que anochecía, pues no podría soportar la tensión entre nosotros por mucho tiempo. Kiki vino corriendo y nos avisó que ya era la hora de la reunión.

Dioses... que sea por decisión propia...

- X -

Las estrellas y la luna hacían complemento a las antorchas dispuestas estratégicamente, iluminando el Coliseo con una luz benévola. Todas las amazonas estábamos allí, esperando el momento en el que Shion nos dijera lo que ya yo me temía.

Sentada junto a Chloe y Alexiel, pude observar que no era yo la única que temblaba ante la posibilidad de desnudar nuestros rostros. Shaina miraba para todos lados, como un animal asustado, mientras Marin apretaba sus propios brazos. Estaba claro, para ellas que tenían tantísimo tiempo usándolas...

Se hizo el más absoluto silencio al mostrarse en el palco la túnica blanca con púrpura, insignia del máximo de los Santos, Shion de Aries, quien tomó la baranda de piedra y respiró profundo, antes de comenzar a hablar.

- Amazonas de Athena, las he reunido esta noche porque nuestra Diosa ha tomado una decisión con respecto a esa pieza de metal que llevan todas en sus rostros. Nuestra líder siente que no es justo para ustedes que lleven una máscara cuando los demás habitantes del Santuario Sagrado camina con sus caras descubiertas, por lo que ahora será un nuevo desafío para ustedes... y para los Santos masculinos.

Miré a Alexiel y luego a Aleisha. ¿Qué tan cómoda me podría sentir de tener el rostro al aire así?

No lo podría saber... no me creo capaz.

Shion continuó.

- Por lo que ahora podrán quitarse las máscaras, bajo su propia discreción. Podrán mostrar sus femeninos rostros, y los hombres tendrán que luchar para resistirse a su belleza de mujeres. Tendrán que pensarlo muy bien, pues nuestra Diosa está segura de que ésta no es una decisión fácil. Pero Ella confía en que podréis salir de ésta airosas, como Amazonas de Athena.

Observé que Chloe se quitó la máscara ni bien terminó el Patriarca de hablar, ni corta ni perezosa, al igual que varias más. Shaina se quedó con la suya, Marin igual...

¿Podría hacerlo?

Me llevé la mano a la máscara. La sentí cálida por la transferencia de calor de mi propia piel.

¿De verdad podría hacerlo?

- X -

Llevaba un buen rato en las escaleras hacia Tauro cuando sentí a Mu detrás de mí. Como llevaba el cabello suelto y desordenado (una manía mía de retorcerlo cuando estaba preocupada), no se había dado cuenta que aún llevaba la máscara.

- Siento tu Cosmo perturbado, Zelha... ¿qué te ocurre?

- No puedo hacerlo -I blurted out-. No me siento cómoda, no puedo hacerlo...

- Nadie te está forzando, tranquila -he soothed, pero aún tenía los nervios en mi estómago-. Ninguno de nosotros podrá convencerte de quitarte la máscara si eso no es lo que tú deseas, Zelha... si quieres conservarla, así como Marin, pues es tu decisión y sabremos respetarla.

- Así es, mi garotinha -se dejó oír la voz de Aldebarán. Aún no comprendí como pudo bajar los escalones de su Templo sin hacer ningún ruido. Me recliné sobre mis rodillas y suspiré audiblemente.

- No es eso... tú has visto mi rostro, papá -murmuré, haciendo que Aldebarán se enderezara. Hacía demasiado tiempo que no lo llamaba así, por lo que pudo darse cuenta de mi estado de confusión-. No recuerdo si Shura lo hizo alguna vez... lo único que sé es que me parece como muy apresurado, demasiado...

- ¿Y tienes miedo, no es así?

La voz de Shura.

Alcé la cabeza, para ver que estaba parado frente a mí. Irónico, tenía tres Santos Dorados a mi alrededor, demostrando lo mucho que me apoyaban y lo único que yo pensaba era en el terror que me daba el mostrarles mi verdadero rostro.

No es necesario que tengas miedo -dijo Shura, cogiendo un mechón de mi cabello y retorciéndolo entre sus dedos-. Sabes bien que tu verdadero rostro ya nos lo has mostrado. Tu manera de ser, tu personalidad, tu risa y tu inteligencia... esos son atributos de tu verdadera cara, Zelha.

- Y yo sé que detrás de esa máscara se esconde la cara de una muchacha muy bonita -añadió Aldebarán, gruñendo divertido al sobarse el brazo donde automáticamente lo golpeé.

Mu sonrió tiernamente y no dijo nada. Shura soltó una carcajada al ver que el bíceps de Aldebarán portaba ahora un lindo y enorme hematoma, producto de mi puñetazo. Tal vez sí podría... tal vez sí... sólo necesitaba tiempo para pensarlo, es todo...

Kiki salió de Aries y se reunió con nosotros, saltando sobre mis piernas y aplastándome. Mencionó algo sobre la cena, lo que hizo que Aldebarán alzara la cabeza, interesado.

- ¿Quién cocinó? -preguntó, olisqueando el aire que provenía del Templo.

- Nadie -respondió el chico, mirando de reojo al Taurino-. Le toca a Zelha cocinar...

- Cierto, cierto... y creo que haré una ensalada aderezada con bachacos, así como la hacía en la selva -dije casualmente, riéndome por dentro al ver la palidez repentina en los rostros de Shura y Aldebarán-. Recuerdo que hay algunos bachacos rojos que sirven para hacer un picante bastante fuerte... ¿recuerdas, papá?

Shura se excusó pobremente, seguido por Aldebarán. Ambos subieron hacia Tauro mientras los Lemurianos y yo entrábamos a Aries. Solté la carcajada al recordar lo poco que le gustaba a Aldebarán comerse esos insectos de la selva... por más que la tribu de Cakere lo convidara. Y a Shura, ella misma intentó darle de comer... para luego presenciar al gran Santo Dorado de Capricornio correr buscando un matorral... para devolver todo lo que había comido en el campamento.

Entré al recinto donde se preparaban los alimentos. No podía llamarlo cocina, porque no era tal, sino un cuarto fresco donde se guardaban las cosas que se recolectaban en Athene. Tomé unas cuantas verduras y las eché en un caldero sobre el fuego, después de haberlas picado menudamente.

Kiki se asomó a la puerta, temeroso.

- Oye, no vas a hacer esa cosa con insectos,. ¿verdad? -preguntó, rascándose la parte de atrás de la cabeza.

- ¡No, para nada! -me reí, mientras vertía arroz y agua en el caldero-. Sólo dije eso para ahuyentar a Shura y Aldebarán, pues sé por experiencia lo mucho que comen... y no quería estar cocinando mucho,. ¿ves?

Las carcajadas de Kiki resonaron por el pequeño recinto, acompañadas de mis propios giggles, haciendo que Mu asomada la cabeza igualmente a la "cocina".

En cuanto Kiki le contó sobre mi plan para espantar a un toro y a un macho cabrío, Mu escondió la boca tras su mano y soltó la risa igualmente.

- Eres terrible, Zelha -dijo, con ese tono de teasing que tanto me gustaba.

- Hey, no me ofendas o comerás bachacos con el arroz -dije amenazadora, apuntándolo con la cuchara de madera-. Hay gentes a las que le gusta eso... tal vez puedas probarlo.

- No, gracias, yo considero mucho lo que como... la salud y eso, tú sabes -podía ver cómo miraba al techo, haciéndose el desentendido. Kiki soltó otra serie de risotadas y ambos se sentaron a la mesa, esperando que se cocinara el arroz con verduras.

Mu cortó algo de pan, mientras Kiki buscó los vasos de metal. Pronto los dos estuvieron sentados a la mesa, comiendo lo que había hecho con aparente apetito. Les había gustado, qué bueno. Luego que comieron, ambos salieron de la "cocina", dándome la soledad necesaria para comer en paz.

Poco rato después, me reuní con Mu en la escalinata frontal. Hacía una noche clara, las estrellas brillaban en su máximo esplendor.

Sentándome a su lado, disfrutamos del panorama en perfecto silencio. Desde lo alto, podía apreciarse el Paso de los CdC, el Bosque de Athena, un poco de la Fuente de Athena, las montañas circundantes del Santuario y a lo lejos, las luces parpadeantes de la villa de Athene. Arriba de nosotros, una sábana titilante de animales fantásticos, mitología, historia y poder.

- En serio que... -comenzó dudoso, en un leve murmullo-. ¿No quieres mostrar tu rostro?

Dudé de pronto. Tenía unas ganas horribles de mostrarle mi verdadero yo, pero luego de escuchar a Shura...

- Está bien si no quieres hacerlo -continuó, sabiendo que no podía responderle de momento-. Lo que dijo Shura hace rato es verdad, tu verdadero rostro es el que nos has mostrado. Tu sentido del humor, tu manera de enfrentar las adversidades... aún cuando no muestres tus rasgos faciales, esos son tus atributos más hermosos, creo yo.

I blushed.

Escucharle hablar tan halagüeñamente de mí, aún cuando sea para animarme o algo, me hizo sentir cosquillas en el estómago.

Tan ocupada estaba tratando de responderle que no me di cuenta cuando se levantó.

- Buenas noches, Zelha de Capricornio...

Dicho esto, entró al Templo.

Suspiré profundamente, sintiendo más confusión que antes, cuando Kiki nos dio esa noticia apenas llegar de Jamir. Jamir... me encantó ese lugar, tan parecido pero a la vez tan totalmente distinto a mi querida selva...

Y sólo entonces, miré al cielo y pude verlo. El Carnero, la constelación de Aries. Poderosa, imponente... aunque sólo consistiera de cuatro estrellas.

Tomando finalmente una resolución, sonreí y entré al Templo.

Mañana sería un día de descubrimientos.

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Wow,. ¡qué montón de nuevos reviews!. -brinca de la emoción-

Liza Nightroad: Pues, te cuento que Zelha no se queja de los ejemplares masculinos del Santuario, créeme... xD ¡Muchísimas gracias por tu review! Me hizo sonreír mucho ;D

GeneSkold:. ¿Leíste 16 capítulos en una mañana?. ¡WOW, eso es impresionante! Heheh, bueno, eso de resistirse a los hombres no es más sino una baladronada del tamaño del Santuario entero, hahaha, no cayó con Saga porque le dio rabia su acto de machista, y en cuanto a Mu... ¡yo también quiero uno así! XD
¡Gracias por tu comentario! De verdad me cayó muy bien :D

Lyra-Acuario: Lo de adentrarse en la mente del personaje es más que todo tratar de entender la personalidad que muestra en la serie, ya sea animé o manga... ahora, es mucho más fácil si es un personaje que uo mismo crea, puedes añadirle muchas cosas sin que parezca extraño, ya que es un personaje propio :P
Realmente agradezco tu comentario, me halaga muchísimo ver que por lo menos logré que la historia se mantuviera en carácter... aún faltan capítulos, no te preocupes... ¡aún quedan más enredos y situaciones qué explorar!. ¡Muchas gracias:D

Elena: Hahahahaha "huele a peligro"... me encantaba esa canción, o por lo menos cuando mi mamá la escuchaba, hahaha XD
Muchas gracias amiga, cómo sabes darle al clavo con tus comentarios ;D

¡Maytelu, amiga!. :D Muchas gracias por tu review, siempre me contenta saber que aún andas por allí leyendito y que te sigue gustando la historia como va, ofreciéndote de antemano una disculpa por la mezcolanza de idiomas, jaja... por lo menos resultó algo útil¿no?. ;D
Digamos que el triángulo ya se está formando más evidente, pero aún queda mucho camino por recorrer... jijiji ¡Gracias por leer!. :-D

Momichilee: Jajaja,. ¿verdad que se ven lindos? Aún no se perfila nada en el futuro, vamos a ver qué pasa ;D
Y no, te aseguro que no va a aparecer un tercero... pero se oyen sugerencias, por qué no xD
Le pregunté a Argesh Marek lo que querías, y respondió que aún no sabía si emparejaría a "Death-chan"... dice que DeathMask es muy sádico para que alguna mujer le guste... no es por la apariencia, sabemos que está bueno, sino su simpatía, jaja... ¡Gracias por tu comentario!

SM-Karen: Heheh, sí... Mu es lindo en verdad, incapaz de hacer algo malo... Saga es del tipo más "kinky", por eso es que levanta tantas pasiones entre las fans, veremos quién gana a la final, jaja... Shaka es un buen santo, pero no de mi devoción, en serio... jajaja, aquí está la actualización, pondré otro capítulo pronto,. ¡lo prometo!. ;D

¡Saludos y gracias a todos!