Disclaimer: Tengo un problema grave con los peluches azules... (no son míos, coño).

Breathing Free

- ¿Pero para qué nos traes acá?

El whine de Aldebarán me hizo soltar una risita. Estábamos en lo más profundo del Bosque de Athena, en los linderos de Star Hill. Shura respiró profundamente, la mañana estaba bastante avanzada pero aún hacía fresco, sobretodo en el sitio que yo había elegido.

Había salido en la mañana temprano, buscando el sitio perfecto. Y lo había encontrado.

- Por favor, enano, no te hagas el difícil -refunfuñé, antes de intentar (y enfatizo en la palabra "intentar") empujarlo contra una roca para que se sentara.

Al parecer, Shura se olió algo, pues de una mirada calmó las protestas de Aldebarán. El Taurino se sentó y yo crucé las piernas, sentándome a la usanza oriental frente a ellos dos.

Y comencé, sin asomo de duda.

- Soy una niña aún, no sé de qué trata la vida ni por qué estamos aquí. Sólo sé que siento que mi Destino está en proteger a la Diosa, y sé también que sin ustedes, mi vida no hubiese sido la misma. Probablemente ahora estuviera muerta de no haber sido por ti, Aldebarán. Me salvaste una y mil veces de los peligros de la selva y de los peligros del hombre, de aquellos que debemos proteger a toda costa.

Aldebarán se removió en su asiento, incómodo. Sabía que no le gustaba, pero tenía que decírselo.

- No voy a ir por el camino filosófico de nuestra misión como protectores de Athena, ni mucho menos. Sólo quiero que se me entienda cuando digo que tengo miedo de mostrar mi rostro, no por la estúpida Ley abolida ahora, sino porque ahora no tendré dónde esconderme. Shura, siempre me has dicho que afronte todo con entereza y perseverancia, pero no me sentía tan segura como para hacerlo.

Observé que el Capricorniano frunció profundamente el ceño, pero no dijo nada.

- Es por eso que ahora, hoy por hoy, viendo todo lo que he vivido con ustedes y todo lo que he experimentado en este lugar, puedo reciprocarles lo mucho que les agradezco todo lo que han hecho por mí. Soy una Amazona de Athena, soy Discípula de la Fidelidad Guerrera. Soy la hija adoptiva de Aldebarán de Tauro, la alumna de Shura de Capricornio, la amiga de Chloe de Cáncer, Alexiel de Merak y Aleisha del Trueno. Soy Zelha de Capricornio.

Ambos miraron fijamente a mis ojos, descubiertos, sin rastro alguno de metal en mi rostro.

Noté que Shura me miraba con la boca abierta, mientras que Aldebarán sonreía de una manera que no le había visto hacer en años.

Sonreí levemente, sonrojándome un poco. Aún me sentía incómoda bajo el stare de un hombre, fuese quien fuese.

- Sabía que no habías cambiado ni un poquito, muchachita -dijo Aldebarán, lanzándome una brizna de hierba. Yo reí de nuevo y le saqué la lengua, haciéndolo reír a carcajadas. Era el tipo de cosas que le hacía mucha gracia, me imagino que más ahora que me ve ya totalmente hecha una chica grande.

- Papá, no seas un pain in the ass -le dije, sabiendo que me entendería al menos la grosería. Aldebarán entrecerró los ojos y estaba a punto de responderme cuando Shura inclinó la cabeza y bufó quedamente.

- Tienes los ojos como un gato -murmuró, sonriendo-. De todos los colores que me imaginé, nunca pensé que fuera ése justamente el que lucieras en los ojos.

Parpadeé varias veces, sorprendida. Shura me había hecho un cumplido, cosa que no hacía desde que le gané esa estúpida carrera a través de las Doce Casas.

- Er... Shura, yo...

- Es una broma, Zelha, no hagas caso -sonrió él con suficiencia. Esto que acabas de hacer es la máxima muestra de confianza que has podido demostrar que tienes en nosotros... sé lo difícil que es para ti el mostrarnos tu cara, por eso es que aprecio y admiro tu voluntad para esto. Gracias, pequeña, por confiar en mí.

- Ciertamente, niña, muchas gracias -apoyó Aldebarán, ya sabía yo que él no sabía cómo expresar lo que quería decirme-. Es algo impresionante, lo que acabas de hacer...

- No, esperen -dije, moviendo la cabeza y pasándome la mano por el cabello-. Fíjense que aún cuando hayan abolido esa Ley, yo les tengo a ustedes mucho cariño... y si he de elegir entre matarlos o amarlos por ver mis ojos, prefiero amarlos a ambos, pues son toda la familia que tengo...

Shura asintió y no dijo nada. No era necesario, como buenos Capricornios nos entendíamos muy bien. Aldebarán presentó otra reacción, que casi me rompe los huesos, pues se levantó y me abrazó fuertemente, haciendo crujir mi columna vertebral y mis costillas.

Solté un grito y halé sus cabellos, pero la risa de Shura seguida por la del mismo Alde fue algo que no pude soportar, soltando yo la carcajada también.

Al menos ahora podría respirar libremente...

- X -

Casi llegando al borde del Bosque, Shura observó que me volví a poner la máscara.

- ¿Por qué...?

- Porque me falta una persona, y quiero que sea algo bueno -respondí, sacándole la lengua antes de ajustarme de nuevo la placa de metal. Después de pasar casi toda la tarde compartiendo historias con Aldebarán y Shura, no me quedaba la menor duda de lo que había hecho.

No volvería a dudar de mi familia.

Entré a Aries y me despedí de Shura y Aldebarán, yendo a una de las columnas del templo y sentándome a sus raíces. Al cabo de un rato, escuché el alegre parloteo de Kiki y las divertidas pero calmadas respuestas de Mu.

¿Cómo le haría, cómo...?

- Buenas noches -escuché que dijo junto a mí. Obviamente, me había sentido.

Alcé la cara y él sonrió levemente. Me tendió la mano, ayudándome a levantarme del suelo. Sin mediar palabra, ni sonido, caminamos juntos por el Templo, hasta llegar a nuestro spot favorito. La entrada de Aries, desde donde podíamos ver el sol ocultándose tras las montañas.

- Tengo algo que mostrarte, Mu -dije, sin temblor alguno en mi voz. Él hizo un sonido para indicarme que me escuchaba, mientras tomábamos nuestras viejas posiciones, él sentado en el final de la escalinata y yo junto a la pared de roca. No me senté allí, though.

Caminé hacia la escalinata y me senté junto a él. Respiré profundo, mientras sentía que Kiki se sentaba a mi lado. Jeje, tanto mejor.

- Vamos a caminar... ¿Athene?

La noche cayó lentamente sobre nosotros, poblando el cielo de destellos y titilaciones. Caminamos hacia la villa, haciendo fácil la conversación y los comentarios, tan fluidos como el agua de los ríos.

Pude observar que nuestro rato en las montañas del Tíbet fue decisivo para nuestro trato diario, pues se apreciaba mucho más relajado y propenso a contarme historias que antes. Me decidí incluso a contarle de mis travesuras cuando Aldebarán me visitaba en el campamento... además de las que le hice a Shura cuando me entrenaba en Los Pirineos.

Lo miré divertida cuando se echó a reír a carcajadas, mientras le contaba que una vez Shura había ido al pueblo por comida y yo me había subido a un pino negro que estaba cerca de la cabaña. Cuando regresó y no me encontró (ya había aprendido a ocultar mi presencia y mi Cosmo, jo) pensó que había ido al Monte Perdido, pues había estado nagging at him por una expedición a dicha montaña. Nuestra locación era en una de las vertientes españolas de Aragón, por lo cual el Monte no estaba muy lejos.

- Lo escuché maldecir en perfecto castellano antes de salir de volada para el Monte... -conté a Mu mientras caminábamos por Athene, ya el calor nocturno me estaba volviendo loca-. Lo esperé por un buen rato, para luego hacer lo que quería, que era bajar al pueblo para comprar este sari. Cuando regresó hecho un energúmeno y me vio con el sari puesto, me echó un regaño y me mandó al dichoso Monte para ejercitar los brazos... me salí con la mía por partida doble, pues tenía la tela y pude ver la montaña que quería, jiji.

- Eres terrible, Zelha -dijo meneando la cabeza. Ya habíamos entrado al Santuario, atravesando el Paso de los CdC-. Recuerdo que yo era un poco rebelde cuando era un niño, pero pronto entendí que Shion hacía bien en reprenderme y enseñarme a canalizar mi energía en otra cosa, como entrenar o hacer crecer las rocas.

- ¿Qué? -pregunté, atónita-. ¿Hacer crecer las rocas?. ¿Qué diablos es eso?

Mu sonrió y no respondió, al tiempo que comenzábamos el ascenso al hermoso Templo de Aries.

- Come on, tell me!

- I'm not going to tell you anything, you will have to experience it! (1)

Me detuve a medio camino, mirándolo asombrada. Hablaba inglés con un suave matiz, que le daba a su acento algo de desenfado. No lo dominaba perfectamente, como Shura o Sir Drake, pero se hacía entender.

- You are such a liar! You speak English! (2) -acusé, agitando un dedo frente a él y haciéndome la ofendida. Él cerró los ojos en una sonrisa inocente.

- You never asked, dear one -respondió mientras nos sentábamos finalmente al pie de las columnas del Primer Templo-. ¿Y bien, qué me ibas a mostrar?

- Hoy -dije, respirando profundo-, mostré mi rostro a dos hombres. Dos hombres que han significado mucho para mí a lo largo de mi vida. Hoy, mostraré mi rostro de nuevo, a otro hombre que se ha sabido ganar mi confianza con sus consejos y la amistad incondicional con la que me obsequió.

Lo miré a los ojos. Éstos brillaban con un fulgor intenso, que no supe identificar. Sonrió, haciéndome entender que continuara.

- Hoy, quebraré la voluntad antigua de portar una máscara. Mostré mi cara a Shura y a Aldebarán, pues son mi Maestro y mi padre... a ti, te la mostraré por simple decisión. ¿Quieres verme, Mu?

No hubo respuesta, sólo una mirada insondable.

Su mano subió y rozó los contornos de la placa de metal, encontrando los bordes con la punta de los dedos.

Mu retiró la máscara de mi rostro, despacio, como si saboreara el momento. Sentí la piel enchinada por el aire templado de Grecia, después del calor que se sentía dentro de la máscara. Cerré los ojos mientras él me quitaba la máscara, y aún no los había abierto.

- Zelha... -escuché, un susurro breve, sin prisa-. Abre los ojos...

Obedecí lentamente, fijando por primera vez mi mirada en la suya, sin trabas y sin reservas.

Permanecimos en silencio, mirándonos, hasta que un ruido lejano nos sobresaltó. Tosí nerviosamente, olvidando el repentino calor de mis mejillas y aclarándome la garganta disimuladamente.

- Dioses, niña -dijo casualmente, tratando a duras penas de ocultar la sonrisa burlona-. Tienes unos ojos muy extraños, parecen los de un felino,. ¿lo sabías?

No shit?

- Claro, porque los lunares de tu frente son la cosa más natural del mundo -repliqué-. No porque sean lindas esas marcas quiere decir que sean comunes entre la gente.

- Ojos de gato... no te estoy censurando, sólo te digo que son inusuales... de hecho, creo que son muy bonitos.

- Oh please, leave me alone -dije, empujándole en un hombro. Mu soltó una risita.

- ¿Sabes quién se va a sentir feliz de verte?

- Sí, es que lo puedo ver lanzándoseme encima como un buitre cuando me vea, jeje.

Y así fue. Kiki soltó un grito de alegría tan grande que han de haberlo escuchado hasta en el Santuario del Norte.

Por fin, luego de tanta emoción en el día, pudimos compartir una cena amistosa, donde los tres comimos mirándonos y haciendo bromas.

- X -

El escándalo en el Coliseo a la mañana siguiente fue impresionante. Casi todas las mujeres lucían su rostro al aire, con excepción de Shaina y Marin. Chloe me saltó encima, felicitándome por "dar un paso al modernismo".

- Por fin -decía ella dramáticamente-. ¡Por fin podremos encararnos con los hombres de este lugar y decirles a su cara lo imbéciles que son!

Aleisha y Alexiel corearon mis carcajadas; los ojos de Chloe chispeaban de picardía, haciendo más gracioso el chiste.

Varias personas aparecieron en las gradas del Coliseo. Al volvernos, notamos que el espectáculo de las mujeres "destapadas" era uno que muchos no se querían perder.

Mu de Aries, Aldebarán de Tauro, Saga y Kanon de Géminis, DeathMask de Cáncer, Aiolia de Leo, Dohko de Libra, Milo de Escorpión y Shura de Capricornio, además de Touma de Ikarus estaban sentados en las gradas, como asistentes del entrenamiento de las Amazonas.

Fruncí levemente el ceño. ¿Pero qué se creían esta caterva de machitos?

- ¡Oye, Marin! -escuché que Milo le gritaba al Águila-. ¡Dile a esta partida de chiquillas que se pongan a trabajar!

Un coro de risas masculinas llenó la Arena. Alexiel y yo nos miramos, entendiéndonos al instante.

- ¿Por qué no nos haces trabajar tú, pedazo de bicho? -la respuesta de Aleisha salió automática, haciendo saltar a Milo, mientras nosotras reíamos burlonas. Miré a Saga y luego a Kanon. Ahora, viéndolos a la luz del día, podía apreciar que los colores de sus cabellos eran ligeramente distintos... ya no volvería a confundirlos.

- Más respeto, niñita salida de los cielos -replicó el Escorpión, amoscado-. ¡Alguno de nosotros te podría dar una lección de respeto a tus mayores!

- Estoy esperando eso, muchachote -respondió Chloe. DeathMask alzó una ceja, mientras que Shura frunció enormemente el entrecejo. Ay... ya lo vi todo, jojo.

- ¿Te valdría lo mismo si fuera cualquiera de nosotros? -intervino Saga, con una sonrisa sardónica y mirándome fijamente-. Porque al fin y al cabo, ustedes siempre serán más débiles que nosotros.

¡JA!

- ¿Pero por qué no lo demuestras, azulejo? -solté yo, sonriéndole ampliamente. Abrió los ojos y se quedó mudo-. Ah, lo que pasa es que no se quieren rebajar a pelear con una pandilla de chiquillas¿no? A ver -añadí, señalando con un dedo a Mu-. Santo de Aries, os reto formalmente a un match físico, sin uso de Cosmo.

Mu me devolvió la mirada de diversión.

- I'm going to show you why I'm the First Golden Saint (3) -dijo, levantándose y saltando a la Arena-. ¡Pagarás por tu insolencia, Capricornio!

- Ay, pero qué belicosos son estos hombres... -respondí, echándome hacia atrás para darnos espacio-. ¡Y pensar que fueron apaleados por cinco chiquillos que no llegaban a los dieciséis años!

Aldebarán fue el único que soltó la carcajada. Mi querido Taurino era amante de los sarcasmos, pero me imagino que a los demás les tuvo que haber dolido.

- ¿Sangrando por la herida, mon cher? -dijo Chloe, mirando a DeathMask y dedicándole una sonrisota deslumbrante-. Apuesto que no eres capaz de alcanzarme en una carrera sin tu preciosa armadura de Cangrejito.

- Chloe, no empieces -ay, como que le dolió-. No quiero que pases tres meses en coma como lo hizo aquella Cabrita.

- Ah, pero a mí no me compares con ella -intervine, guiñándole un ojo a Shura-. Presumo que tienes un mínimo conocimiento de las capacidades de tu alumna... ¿no?

Pobre Cancerígeno. No vio luz ante sarcasmos de lado y lado. Qué risa.

- ¿Y tú qué miras, gatito? -se oyó la voz de la propia Marin, sorprendiendo a todos los presentes-. ¡Ven aquí y pelea, si eres tan Caballero como dices ser!

- Con una condición -replicó Aiolia, saltando a la Arena-. Si gano, tú sales conmigo.

- Hell yeah! -dijimos Aleisha, Chloe y yo-. Marin,. ¡enséñale que por ser mujeres no precisamente somos unas delicadas flores!

- Te reto -dijo Aleisha a Aldebarán-. Quiero ver qué tan fuerte eres.

- Está bien, garotinha -respondió él, saltando a la Arena.

- Zelha,. ¿estás lista? -me volví a mirar a Mu, quien sonreía como un niño travieso-. ¿Recuerdas nuestro entrenamiento en la Torre?

Asentí. Ya tenía una idea de lo que me esperaba.

Extendí los brazos en una suerte de ele, torciendo mi cintura para adoptar una posición de combate marcial. Mu se quedó parado, mirándome. Alcé una ceja.

- ¿Y entonces?

- ¿Quieres que tome la iniciativa, Zelha?

Alcé las dos cejas, lanzándole una mirada sarcástica. Conque esas tenemos,. ¿con innuendos a estas horas de la mañana?

- Show me what you got, darling -le respondí, sonriéndole.

Un puño vino casi directo a mi cara, el cual esquivé echándome hacia un lado. Comencé a desviar los puños del Ariano con los cantos de las manos, mientras caminaba hacia atrás para darme más movilidad, hasta que salté lateralmente y lancé una patada a su espalda, para encontrar sólo el aire.

- ¡Oye, no vale que te teleportes!

- ¿Es que acaso no sabes que en las luchas todo se vale?

- De hecho, es en las guerras, tramposo -corregí mientras le intentaba dar con varios movimientos a su plexo solar y a su cara, sin poder atinarle-. ¡Deja de esquivarme!

Lancé una ronda de patadas y saltos, siendo esquivados por teleportación o desviados rápidamente, hasta que sentí la misma mano en mi tobillo, repitiéndose la misma situación que en el Tíbet.

- Suelta mi pie -dije, sin dejar de sonreírle. Él negó con la cabeza, sonriendo igualmente.

- Záfate por ti misma, si es que puedes.

- ¡Vamos, Zelha! -escuché que me gritaban, era Shura-. ¡Enséñale a ese Carnero tonto lo que es verdadero poder en las montañas!

Ah... mi rostro cambió instantáneamente, notándose el mischief en mis ojos. Mu alzó un lunar y tironeó de mi pie, haciéndome dar saltos para no caer al suelo.

Shura se refería a un truco que me enseñó en los Pirineos...

Salté, dirigiendo mi otro pie hacia la cara de Mu. Éste tomó el tobillo, inmovilizándome las dos piernas. Esto me dio el chance de echar mi peso hacia delante y tomar sus tobillos, flipping us both hacia delante.

Mu cayó de espaldas al suelo conmigo encima, mientras yo soltaba la carcajada. El truco se parecía a un iJumping Stone/i pero a la inversa, y sin uso de Cosmo.

- ¡Bravo! -se oyó a Milo-. ¡Por fin alguien logra que Mu muerda el polvo!

- Técnicamente, no -dije yo en voz baja, incorporándome y mirando al Lemuriano-. Por lo menos era algo para distraerte... lo que seguiría en este caso es un Excalibur directo al corazón, pero no poseo esa habilidad... aún -rematé, sonriendo. Éste soltó una risita.

- Levántate, Mu -dijo Saga con voz terminante. Miré hacia abajo y pude ver que la posición en la cual estábamos no era nada inocente, pues mis piernas rodeaban el cuerpo del Ariano, y las suyas el mío-. Ten algo de dignidad, por los Dioses.

- Eh, Shura -llamé yo, mientras me levantaba-. ¿Cómo es que se dice "deja de meterte en lo que no te incumbe", en catalán?

Shura largó la carcajada y yo lo coreaba, mientras me echaba para atrás el cabello. Cada vez que alguien se inmiscuía en nuestras conversaciones yo le salía con la misma pregunta, haciendo que el metiche se callara.

- Ten un poco más de respeto, muchacha -dijo el Maestro Dohko, quien entendió la broma al vuelo-. Muchos de nosotros no tenemos la vitalidad de los jóvenes...

- Ah, Maestro, pero si usted está tan fresco como una lechuga -dijo Aleisha, quien había terminado su match con Aldebarán (el cual no pude ver, damn) y batiéndole las pestañas coquetamente. Observé que Kanon fruncía el ceño-. Es más, para tener más de doscientos años está como para invitarle a salir¿no es cierto, chicas?

- Ciertamente -dijo Alexiel, guiñándole un ojo a Touma-. Lo que pasa es que la juventud se lleva en la cabeza y en el corazón, no en el cuerpo...

- Oiga Maestro¿me aceptaría una taza de té? -gritó Chloe desde el final de la Arena, sonriendo mientras DeathMask trataba de alcanzarla-. ¡Le prometo que no le pediré que me muestre su tatuaje a menos que usted quiera!

Solté la carcajada, acompañada por Mu y Shura, las demás comenzaron a silbar el bonito sonrojo que adornó las mejillas del Santo de Libra, mientras Chloe llegaba a las gradas y le hacía una reverencia. DeathMask se detuvo en la carrera, dio media vuelta y salió del Coliseo sin decir una palabra.

- El que se pica, pierde -sentencié mientras lo observaba salir-. Y mucho más si no sabes manejar una broma que se vuelve contra ti.

- ¿No vas a decirle nada al Maestro Dohko? -preguntó Shura con una sonrisita de las de él-. Faltas tú...

- No, supieras que yo respeto mucho a Dohko-san -respondí, mientras me acercaba al grupo conformado por Dohko, Saga, Kanon y Aldebarán-. Prefiero invitar a salir al más atractivo de los Santos Dorados... Aldebarán,. ¡vamos a ir a bailar... twist!

Todos soltaron la carcajada mientras me trepaba a la espalda de Aldebarán y me sentaba en uno de sus hombros.

- No puedo contigo, chica -dijo él, sosteniéndome-. Me voy a ver en serios problemas cuando uno de estos mamarrachos quiera pretenderte...

- Ah, pero eso no pasará... o por lo menos, no te enterarás -repliqué, sacándole la lengua y guiñándole un ojo a Shura-. Soy una Amazona, tengo mis mañas para guardar secretos, jojo.

- Pequeña demo--

- Oh, vamos, vamos -dijo Dohko, mientras tomaba a Chloe por la cintura, para sorpresa de todos-. Con la abolición de la Ley de las Amazonas, se respira un aire más relajado en el Santuario... hemos de agradecer a Athena, claro, pero no debemos olvidar que nuestra misión es protegerla¿no es así?

- ¿Ves? -dije, sacudiendo un dedo frente a la nariz de papá Toro-. El Maestro Dohko es muy sabio, muy sabio... y apuesto a que sabe lo que significa "hacer crecer las rocas".

- Pero él no te dirá qué es lo que significa eso, bribonzuela -dijo Mu-. Es algo que tienes que averiguar por ti misma, no preguntándole a los demás.

- Ains, aguafiestas -repliqué haciendo un puchero, mientras que Aldebarán me colocaba en el suelo-. Ahora me voy tener que asesinar unos cuantas miles de neuronas para enterarme de eso.

- ¡Zelha! -llamó Alexiel, quien se alejaba con Touma-. ¡Vamos a Rodorio!

- Ah,. ¡espérenme! -grité-. Santo Mu, Santo Shura, Santo Aldebarán... Santo, Santo, Santo... mucho Santo para tan poca limosna, creo yo... see ya!

Corrí tras Alexiel, escuchando a la salida las maldiciones de Shura y Aldebarán, con las sonoras carcajadas burlonas de Dohko de Libra.

Fui con Alexiel, Chloe, Aleisha y Touma a ese pueblito llamado Rodorio. Era consejo del Patriarca Shion el que tratáramos de no acercarnos a Athene sin las máscaras, pues podríamos sobresaltar a los pobladores, no precisamente por nuestra "belleza", sino porque es gente muy supersticiosa. Si ven a las Amazonas sin máscara, se imaginarán lo peor por parte de Athena y los demás dioses del Olimpo.

Tal chisme nos lo contó Aleisha, siendo corroborado por el mismo Touma. Era extraño, siendo el único hombre en nuestro grupo presente, era también el único que portaba una máscara, así fuera un antifaz que sólo le tapaba los laterales de la cara y el puente de la nariz.

Era impresionante como un joven como él fuera tan calmado y a la vez tan divertido, recordándome a veces la travesura de Kiki con la picardía de Mu. Ya entendía mejor cómo es que Alexiel había dejado a Camus con un palmo de narices, prefiriendo al Ángel de la Luz sobre el Maestro de los Hielos.

Al vernos, los niños corrieron hacia nosotros, pidiéndonos unos trucos para divertirlos. Viendo que no tendríamos escapatoria, Chloe comenzó a hacer lo que mejor sabe: impresionar a los espectadores con sus habilidades de gitana. Leyéndole la mano a un niño, le dijo que sería un gran guerrero al servicio de los dioses, pero que tendría que encontrar la verdad de su dios en su interior, pues esa sería su guía a lo largo de su vida.

A Touma se le ocurrió hacer algunos movimientos acrobáticos con Alexiel, mientras yo les acompañaba con algunos silbidos aprendidos en la selva. Imitando un arrendajo, silbaba mientras Touma lanzaba a Alexiel en el aire y ella convocaba sus dos Cosmos, el de fuego y el de hielo, para hacerles a los niños un show de luces bastante colorido.

Muerta de la risa y sin aire por tanto silbar, me excusé y caminé buscando una fuente donde beber, evitando los ojos de los aldeanos. Aún estaba fresca mi decisión de no portar la máscara, por lo que me incomodaban todavía las miradas y los stares.

Encontré la fuente en una pequeña plaza. Me incliné y observé el agua, límpida, antes de beberla, utilizando un poco de mi Cosmo para purificarla. Luego me incliné y rocié mi rostro, ya un poco sonrojado por la acción del sol intransigente de Grecia.

Al incorporarme, sentí una presencia poderosísima tras de mí, poniéndome inmediatamente en guardia.

Respiré profundo y me di media vuelta, encarándome con él.

- ¿Qué quieres? -siseé con rabia, observando los oscuros ojos azules de Saga.

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(1).- I'm not going to tell you anything, you will have to experience it! : No te voy a decir nada,. ¡tendrás que experimentarlo!
(2).- You are such a liar! You speak English! ¡Eres un mentiroso!. ¡Hablas inglés!
(3).- I'm going to show you why I'm the First Golden Saint : Te voy a enseñar el por qué soy el Primer Santo Dorado.

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Bueno, vamos con los reviews, heheh.

Shadir: Tienes razón, las complicaciones cuando se hacen costumbre son muy difíciles de romper. Y aún quedan más enredos, un arc que me salió enteramente fumado y algo más, veremos qué les parece... ;P
¡Gracias, amiga!

Pilla Doll: Yo creo que lo de los gafetes no sería mala idea, si ellos fueran meseros vestidos con pantalones negros pegadillos y camisetas blancas... diox, eso sí que sería una babeada segura, jajaja xD
¡Gracias por tu comentario! (no le hales mucho el cabello a Mu, que tiene el cuero cabelludo muy sensible :P)

KyonAquario: De hecho, Camus sale más adelante, veremos si mi impresión de la paleta te gusta un tanto, jejej... ¡gracias por tus líneas!. :D

AnnaAKAFallen Angel: Heheh, bueno, espero subir los próximos capítulos pronto, siempre y cuando mi vida real no se ponga tan pesada... ¡muchas gracias por tu comentario!

Ophelia Mayfair: Pues mujer,. ¡muchísimas gracias por tu comentario!. ;D
Me encanta ver que aún hay gente que lee mi historia y que le gusta, además de hacer notar de que los personajes están in character, que es lo que más me importa. Mi email es zelhasaga en gmail, para que me consultes con toda confianza.

¡Gracias a todos!