Disclaimer: Quisiera que fueran míos, pero no lo son, joer... u.u

Ich Liebe dich: I believe!

A Marin.

Pasaron varias semanas y sentí que poco a poco me iba cayendo en un abismo de frustración y obstinación. Había descubierto esa sucia trampa de Aldebarán Saga, Mu y Shura y no pude por menos que gritarles a los cuatro hasta del mal que se iban a morir.

Sé que lo hicieron con la mejor de las intenciones, pero esa visión que me atormentaba no era nada bonita. Más incluso con esos sueños provocados por Athena, que al ser bloqueados por Mu, no podía interpretarlos de una manera más imperiosa. Saga con ese puño del infierno que me provocó esa ilusión de caída libre por casi mil metros. Shura con su presión de que debía entrenar más y más siempre; aunque no viviera con él, siempre recibía ese mensaje con su Cosmo. Y Aldebarán, siempre picándome para que perdiera la poca paciencia que tenía y le atacara.

Ahora, habían pasado dos semanas y aún no les hablaba a ninguno de los cuatro, nada más por motivos del entrenamiento. Males.

Hablé con Alexiel y Chloe (Aleisha estaba fuera del Santuario con Touma y Kanon), llegando a la conclusión de que los hombres del Santuario, además de ser una cuerda de machistas todos, son unos metiches y unos necios. Pero, a pesar de todo y todo, son honorables y muy confiables. La gran mayoría, claro.

Ya había dejado atrás esa timidez que me provocaba el que me miraran directamente a la cara, y ahora caminaba normalmente por Rodorio con el rostro al aire. Por seguridad, nos colocábamos la máscara para ir a Athene, pues aún los aldeanos no conocían sobre la derogación de nuestra Ley Amazónica.

Un buen día que salí a comprar provisiones con Kiki, nos encontramos a una pareja sentada cerca de los farallones que daban al pequeño puerto que comunicaba Rodorio con Kalamákion, cerca de Atenas, y el cual proveía a Athene y a Rodorio de provisiones de la capital griega. Dicha pareja compraba manzanas en el mercado...

Al ver el perfil del hombre, halé a Kiki por un brazo y le susurré al oído lo más silenciosamente que pude.

- ¡Teletranspórtanos de aquí YA!

- Pero...

- Pero nada,. ¡YA! -susurré desesperada. Kiki obedeció, transportando nuestros átomos y materia al techo de uno de los edificios cercanos.

Me senté y solté un suspiro. Por poco nos descubren y se arma la gorda.

- ¿Qué ocurre? -preguntó el chico, preocupado. Yo moví una mano y respiré profundo otra vez.

- Es que... me sentí ahogada en el gentío, es todo... regresemos al Templo, Kiki, por favor.

La verdad era que ese joven era Aioria. Y la chica, aunque tapada la cabeza por un hood, era discernible su perfil sin máscara. Marin.

¡Había decidido mostrar su rostro al León Dorado!

Esto era grande, tenía que regresar pronto al Santuario para contarle a Chloe y a Alexiel. Kiki no me creyó ese vahído que supuestamente me aquejó, pero no podía contarle allí mismo. El chico era capaz de armar un escándalo, del cual quería evitarle el bochorno a Marin a toda costa.

Kiki desapareció enfurruñado en su habitación al llegar al Templo de Aries, mientras yo guardaba lo que habíamos comprado, rumiando el enorme chisme y de paso mi remordimiento al no contarle nada al pequeño.

A mi cabeza llegó una canción, así que comencé a cantar.

I don't believe in trouble
I don't believe in pain
I don't believe there's nothing left
But running here again

I don't believe in promise
I don't believe in chance
I don't believe you can resist
The things that make no sense

I don't believe in silence
'Cause silence seems so slow
I don't believe in energy
The tension is too low

I don't believe in panic
I don't believe in fear
I don't believe in prophecies
So don't waste any tears

Terminé de acomodar los trastos y salí a la Sala Central del Templo con la canción en la cabeza. No podía dejarla, así que comencé a hacer piruetas por todo el salón.

I believe!

Alcé la pierna y la sostuve con las dos manos mientras me paraba en la punta del otro pie. Luego, me proyecté hacia atrás, aún tarareando la canción. Era bastante movida, una de las enfermeras del campamento, que era alemana, vivía cantándola. Me la aprendí de inmediato, je.

Comencé a girar sobre mí misma, encendiendo mi Cosmo y aumentando la intensidad de las vueltas. Cuando no pude más por la fuerza centrífuga, me detuve abruptamente y azoté la mano abierta contra el suelo, levantándolo con estrépito mientras mi energía se expandía por toda la Sala. No me di cuenta que mi cabello se levantó por la potencia de mi movimiento, y mi piel se enchinó como si una ráfaga helada me envolviera.

- Buen movimiento, Amazona Discípula de Capricornio -se oyó una voz.

Alcé la mirada y me encontré cara a cara con el Patriarca, Shion de Aries, antes de que mi visión se viera cortada por el cabello que me cayó en el rostro.

- Ah... Gran Maestro del Santuario de la Sabia Diosa, mis respetos, Señor -musité, hincando la rodilla en el suelo.

¿Qué coño hacía Shion en el Templo de Aries? Que yo supiera, el inquilinato lo dejó mudarse unos cuantos pisos más arriba, así que no entendía qué hacía en la planta baja.

- Veo que estás un poco confundida por mi presencia acá, así que seré breve.

OK, esto fue weird.

Incliné un poco la cabeza para hacerle saber que le escuchaba, para luego alzar la mirada hacia él. Qué hermoso se veía, con la túnica blanca con adornos verdes y dorados, sin casco y sin máscara, dejando notar con frescura su origen legendario.

Como que todos los Lemurianos son atractivos,. ¿eh? Kiki va a ser un azote de Amazonas cuando llegue a los veinte, pues.

- Mi apreciado alumno me ha hecho saber que el truco que sugerí funcionó, aunque no con muy buena reacción de tu parte, muchacha -dijo, con un amago de sonrisa.

Ya va... ¿él fue el que se inventó todo ese teatro del oráculo para hacerme conocer mis propias dudas internas?

Yeah, I'm pretty much fucked up then.

- Pero... -de alguna manera encontré mi voz-,. ¿por qué, Gran Maestro?. ¿Por qué hacerme eso?

Seguro que sonaba muy whining, pero no estaba entendiendo ni madres.

- Zelha,. ¿cómo podemos tener una Santa en la Orden Plateada que aún alberga dudas en su corazón? Athena mostró eso porque necesitabas despegarte de la selva, pero igualmente necesitabas cerrar tu círculo y comenzar una nueva vida.

Carajo, ahora menos entiendo. ¿Santa de Plata?

- Perdón, pero... ¿qué tienen que ver Marin o Shaina en esto?. ¿Qué quiere decir con la Orden de Plata?

- Has sido seleccionada para combatir por una armadura de Plata, pequeña -respondió él con una sonrisa al mejor estilo de Mu; ya me daba cuenta de dónde sacaba ese hombre el mischief que lo caracterizaba-. Las Pruebas Vestales Olímpicas son en unos meses, y eres una de las fuertes competidoras para una de las armaduras de Plata. Pelearás por ella contra oponentes de ambos sexos, por lo que te aconsejo que continúes con el entrenamiento.

Santa de Plata… oh, my GOD.

Me incorporé un poco. Shion sonrió, debí haberle parecido como un sabueso que olisquea su presa.

Siendo Santa de Plata, habría completado la meta que me impuse en la Amazonia. Siendo Santa de Plata, podría tener un lugar en la Orden y…

- Seguiré los lineamientos para ingresar a las Pruebas Vestales, Señor -dije con determinación. Él asintió y salió del Templo vía Tauro, mientras yo salía por la puerta del frente en dirección al templete del oráculo.

Allí encontré a Mu, solo. Alcé una ceja al verle levitar por encima del baño para pájaros que utilicé para invocar a Athena.

- No tengo ni la menor intención de irme de aquí -le dije después de dos horas de verlo meditar sin descender de su suspensión-. Tengo que hablar contigo sobre esas Pruebas Vestales Olímpicas que me dijo el Gran Maestro.

- ¿Quieres participar? -escuché que le dijo a mi mente-. Será peligroso, existe la probabilidad de que te toque pelear contra uno de los alumnos masculinos…

- No me importa -repliqué con decisión-. Quiero participar por mí, quiero poner a prueba mi lealtad y demostrarles a ustedes, hatajo de tipos enlatados, lo que puedo ser capaz y hacer con las enseñanzas de ustedes.

Mu abrió un ojo y lo fijó en los míos, para luego descender al suelo lentamente.

- Siento mucho lo que pasó con esto -señaló el oráculo derruido-. Sólo queríamos…

- No te disculpes más, Mu -atajé, riendo por lo bajo-, ya veré cómo se las cobro a cada uno. Por lo pronto, quiero que me entrenes -añadí con una sonrisa.

- X -

Comencé a brincar como loca en un arranque de alegría al ver a Aldebarán levantándose adolorido, producto de mi Llamado de la Selva. Shura aplaudió asombrado, mientras Kiki palmoteaba y reía burlándose de mi padre toro.

- Muchacha, no sabía que podías hacer eso -gruñó Aldebarán mientras me apretaba en un abrazo que me puso a toser buscando aire-. Ya quiero verte en las Vestales, pateándole el trasero a cuanto imbécil quiera imponerse a ti.

- Let me go, damn it! -grité ahogadamente, flaring mi Cosmo.

Aldebarán se echó a reír y me dejó caer, aterrizando sobre mis posaderas pesadamente ante las carcajadas de Shura, Kiki y él mismo. Mu avanzó y me tendió una de sus manos, mirándome con una sonrisa.

Le sostuve la mirada, quedándonos así por un buen rato, o al menos así me pareció a mí. Sus ojos decían muchas cosas, decían sobre sus raíces, sus vivencias, sus experiencias… y denotaban calidez. Una calidez que nunca antes había visto en otros ojos que no fueran los de Sir Drake o los de Aldebarán... pero ésta era una calidez más oscura, más insondable, más misteriosa.

Leí sobre sus secretos, sus confesiones, sus pecados y sus deseos; leí sobre sus metas y objetivos, sobre sus poderes, sobre su niñez y su adolescencia. Contemplé su alma, totalmente descubierta ante mí.

- Eh,. ¡Mu, Zelha! -escuchamos la voz suspicaz de Shura y nos sobresaltamos, rompiendo el contacto visual. No pude evitarlo, me sonrojé al verme descubierta de ese modo, staring at him.

- ¿Te vas a levantar o estás posando para las cámaras? -alcé la mirada y vi a Saga, sonriendo mientras comía unas frutas secas como si fueran palomitas de maíz.

Gruñí y me icé con la mano de Mu, la cual no dejó la mía después de verme en pie. Pude darme cuenta que Shura frunció el ceño, pero no dijo nada.

Me volví hacia Saga y le dediqué una de las mejores enseñanzas de las doctoras del campamento: I gave him the finger.

Saga se echó a reír mientras le pasaba la bolsa de frutas secas a Aldebarán y saliendo del Templo de Tauro. Apreté un poco los dedos de Mu, para luego salir del Templo en dirección a Capricornio con mi Maestro.

Tenía bastante tiempo sin subir, de hecho, desde que había regresado de Jamir. Veía poco a Chloe, tenía tiempo sin ver a Aleisha… y de Alexiel, ni se diga. Estaba totalmente abocada a mi meta de ganarme una armadura en las Pruebas Vestales, por lo que se me había olvidado lo demás. Sentí de repente un cierto remordimiento al haber dejado de lado a mis amigas...

- Ellas están bien, Zelha -dijo Shura mientras terminábamos de cruzar por Cáncer-. Todas están haciendo lo mismo que tú, entrenar para participar en estas pruebas. Las Pruebas Vestales deberían ser para mujeres solamente, pero desde que se abolió la Ley de las Amazonas, parece que se acomodó esa discriminación de géneros en el Santuario.

- Gracias a Athena -murmuré con un resoplido, esas escaleras me sacaban la madre y todo el aire-. ¿Cómo va el entrenamiento de Chloe?

- Va bien.

Alcé una ceja y continuamos subiendo. Shura era bastante seco en cuanto a su vida privada, pero la pregunta no era sobre su intimidad...

No comprendía su tono ni tampoco el profundo scowl que adornó su frente.

Ay... ya, ahora sí entendía.

A Shura le gustan las gitanas,. ¿eh? No lo culpo, la chica era preciosa con ese cabello rojo y esos ojos verdes cuales esmeraldas. Sin contar el carácter endemoniado que tenía Chloe y sin dejarla abrir la boca, podía pasar por una dama inglesa de alta clase, como esas de los libros de historia.

Poor, poor little goat.

Me daba pena con él, porque era tan minusválido emocionalmente y tan torpe mostrando sus sentimientos, que seguro se las iba a ver negras para hacer algún movimiento para llamar la atención de la loca de Chloe. Si es que lo hacía.

Mis pensamientos se fueron volando a ese roce de manos de hacía un rato. Recordé lo que vi en los ojos de Mu y sentí de nuevo esa sensación extraña en la boca del estómago, la misma que sentí al compartir con él ese momento tan hermoso ante el suelo de nubes, en el Himalaya.

No dije más nada hasta llegar a Capricornio.

- X -

- ¡Alex! Alexiel,. ¿dónde estás?

¿Dónde se metía esa rubia necia cuando más la necesitaba?

- Deja de gritar, mujer, vas a despertar a la paleta -me regañó ella apareciendo entre las columnas. Andaba de malas, por lo visto...

- Ya qué, ya me despertó -escuché la voz de Camus al final del Salón Central, haciéndome dar un respingo-. Te agradezco más respeto cuando te dirijas hacia mi persona, Alexiel de Merak.

Ouch, como que vine en mal momento. Ella se encogió de hombros y salió conmigo, sentándonos en las escaleras hacia Capricornio.

- ¿Y eso a qué vino? -pregunté señalando con el pulgar a mis espaldas-. ¿Es el día de su ciclo o algo así?

- Jeje, más o menos -respondió ella-, lo que pasa es que anda de mal humor porque llegué recientemente de Asgard con órdenes de participar en las Pruebas Vestales contra un Santo griego, para que Hilda pueda darme mi Ropaje Divino...

- Pero pensé que tenías ya el rango...

- Lo tengo, pero el Guerrero Divino de Merak es mi hermano, no yo... y tampoco quiero su Ropaje. Quiero el mío propio. Y cuando éste imbécil se enteró, puso todos los peros posibles para que Touma no me entrenara, siendo él el único que podría hacerlo.

Heh, tricky bastard...

- Maldito hielo celópata -murmuré por lo bajo-. ¿Qué vas a hacer, Alex?

- Ajo y agua, schöne... -suspiró-. Aún está molesto conmigo por lo de la bromilla que le hice a sus esculturas, además de lo de Touma...

Claro, no era para menos. Camus parecía un ser frío y desapegado, pero se podía colegir que debajo de esa coraza helada había un ser bastante posesivo y emocional, aunque él no quisiera mostrarse así. Pobre Alexiel, tenía que lidiar con un par de hombres que no se soportaban para poder cumplir con las órdenes de su Princesa...

- Anímate, Blancanieves, por lo menos tienes a dos hombres atractivos pendientes de ti -le dije, guiñándole un ojo. Ella se echó a reír, tapándose la boca.

- Con tal de que no me hagan una escena de novela mexicana,. ¡que hagan lo que quieran!

Las risas de las dos llegaron hasta Capricornio, porque Shura salió y me hizo señas de que regresara. Con un suspiro, me levanté y tendí mi mano hacia mi rubia amiga.

- Suerte en las Pruebas Vestales, amiga... que gane la mejor.

- Auf wiedersen, goat!

Regresé al Templo de Capricornio, preguntándome qué querría Shura.

Algo me decía que me preparara...

- X -

Y mi instinto tenía razón.

Holy fuck.

Shura me esperaba... sujetando dos katanas.

- Dominaste el Excalibur en tu mente -dijo-. Ahora, quiero que la domines en tu cuerpo. Prepárate, porque no seré amable.

No sabía si saltar de alegría o salir corriendo. Avancé lentamente, tomando de sus manos uno de los sables. De vaina negra con detalles plateados, era una espada preciosa.

Observé a mi Maestro desenvainar la suya lentamente, la cual tenía recubrimiento dorado y su funda era de color verde, como el color de su cabello. Se colocó en postura de kata inicial, la cual era la más básica de las poses que me había enseñado en Los Pirineos.

Suspiré profundamente y, acto seguido, desenvainé la mía colocando la vaina en el suelo, apartada de nuestro camino. Una mano junto a la cruz, nivelando la hoja... y una mano en el tope final de la katana, recordé mientras imitaba su stance inicial.

- ¿Tienes algún novio, Zelha?

Antes de que pudiera sorprenderme por la pregunta, Shura atacó.

A duras penas pude detener su movimiento. Se me heló la sangre cuando comprobé que apuntaba a mi cuello.

Shura se recargó con casi todo su peso en la hoja, mientras yo utilizaba toda mi fuerza y balance en las manos para quitarme su espada de la cara.

- What the HELL is wrong with you!

Él sólo sonrió, sin un ápice de humor.

- Estoy haciendo una simple pregunta, muchacha -dijo casualmente, imprimiéndole más fuerza a la katana mientras yo sentía mis piernas temblar por la presión sobre mí-. ¿Tienes a alguien que te pretenda, un...Santo, quizá?

- ¡Estás fuera de orden, Shura! -chillé empujándolo como pude, sacándomelo de encima-. ¿De dónde coño sacas eso?

Mi Maestro osciló la brillante hoja sobre su cabeza, colocándose de nuevo en postura de ataque, con la espada sobre su hombro.

- Yo sólo observo, quilla -encajó la hoja sobre mi cabeza de nuevo, forzándome de nuevo a parar su golpe-. Observo que ahora tu rostro se sonroja más a menudo que antes... ¿quién es, Zelha?. ¿Saga, Mu?. ¿O es acaso Camus, Milo o Shaka?

What the FUCK!

Ahora sí me enfurecí. ¡Cómo me arrecha que me tomen por sentado!.

Lo empujé de nuevo y me lancé hacia su cara, llevando la katana hacia atrás y luego hacia delante, encontrando ese feo clang que suena cuando dos metales chocan con violencia.

- Primero que todo, capullo -siseé mientras repetía mi ataque, ciega de la rabia-. Tengo mejores gustos que andar de pendeja tras un tipo rubio que parece una maldita muñeca Barbie de tamaño familiar que ni siquiera responde cuando uno le habla -barrí las piernas, esquivando una patada, para luego estocar hacia su corazón-. Sobre Milo, no me gustan los tipos con uñas largas -añadí con un jadeo echando el cuerpo hacia atrás, observando como en cámara lenta el brillo metálico pasar frente a mis ojos, para corresponder con una patada en su mandíbula con toda la mala intención-. Sobre Camus, ése no mira más allá de un pasaporte nórdico, no eres más que un gilip-- -me interrumpí cuando moví la cabeza hacia la derecha esquivando su katana-. Y sobre el azulejo doble cara y el Lemuriano... ¿QUÉ COÑO TE PASA QUE UNA MUJER NO PUEDE MANTENER AMISTAD NORMAL CON UN HOMBRE O QUÉ?

Mi grito retumbó por el Templo mientras yo aprovechaba un ínfimo instante de sorpresa para embestirle y caer ambos al suelo, yo sentada encima de su pecho apuntándole con la punta de la katana en medio de los ojos.

- Buen movimiento -aprobó con una sonrisa-. Pero te recomiendo que cuando intentes desestabilizar a alguien, no grites tanto que lo puedes dejar sordo.

- ¡Joder contigo, Shura! -exclamé mientras soltaba la espada y me levantaba-. ¿En qué carajo estás pensando cuando me atacas verbalmente de ese modo?. ¿Te volviste loco o es que la falta de hierba para fumar en el Santuario te creó síndrome de abstinencia?

- Cuida tu lenguaje, suficiente tuve con tu wrath mientras peleábamos -reprochó agitando un dedo desde el suelo, sin la menor aparente intención de levantarse-. Un oponente usará contra ti todo lo que pueda averiguar de tus puntos débiles, Zelha. Lo que acabo de hacer es simple estrategia desestabilizadora. Créeme que cuando te enfrentes por tu vida en las Pruebas, no vendrá alguien a preguntarte por un novio, niña, sino te van a ofender, humillar... te van a poner peor que esas doncellas que usa Milo para sus prácticas. Te dirán mujerzuela con las peores palabras, te dirán embustera y tramposa. Esto no es nada comparado con lo que te dirán, pequeña, por eso quería ponerte sobre aviso.

- Shura, go to hell.

Con eso subí a los altos y me encerré en el baño, aún temblando de rabia. ¿Cómo pudo haberme asustado de ese modo?. ¿Cómo es que no podía dejar de temblar pensando en las consecuencias de una posible admisión de mi gusto por algún hombre?

Si Shura o Aldebarán se enteraban que a mí me gustaba Mu, mínimo lo apaleaban o lanzaban el chivatazo con Shion. No, no podía permitir eso, ni siquiera sabía qué era lo que pasaba por mi cabeza como para dejar que este brollo creciera aún más...

- Zelha, abre la puerta.

- NO FUCKING WAY! Tú estás totalmente desquiciado, necesitas que alguien te revise la cabeza.

- No seas tonta, piénsalo bien... si llegases a pelear contra un hombre,. ¿qué harás? Tienes dos opciones: o dejar que vea lo transparente que es tu rostro con tus emociones y tus pensamientos, o ponerte esa máscara de porquería y retroceder en todo lo que hemos trabajado desde que eras una quilla.

Abrí la puerta y lo miré fijamente, sin dejar de temblar. Mis labios pugnaban por insultarlo, decirle que era mentira... pero sólo se escapó un suspiro de ellos. Hundí la cara en su pecho, mientras él me apretaba en un abrazo.

- Pequeña, a mí realmente me importas mucho -dijo apoyando la barbilla en mi cabeza-, y no me gustaría ver que te vencen en las Pruebas Vestales por hacer hincapié en lo obvio. Te gusta uno de esos dos mamarrachos, y eso puede ser tu perdición, tanto de la armadura como de tu propia vida.

- ¿Cómo puedes estar tan seguro de que es así como lo dices? -mi voz se oyó apagada.

- Podré ser tu Maestro, pero también soy tu amigo -dijo con serenidad-. Sé lo que sientes cuando uno de ellos dos te mira. Sé que Saga te tiene entre ceja y ceja, y pude ver hoy que Mu siente algo también. El punto es... ¿qué sientes tú?

- ¡Nada!. ¡No puedo, no debo sentir nada!. ¡Mi deber es con Athena, no puedo mirar ni esperar otra cosa más!

- A ver chica, cálmate -respondió llevándome de vuelta al baño y haciendo un gesto para que me lavara la cara-. Aunque sobre nuestros hombros llevemos el peso de la misión más sagrada de todas, somos humanos. Sentimos, vivimos, respiramos, amamos y odiamos, como todos los otros que viven fuera de este sitio. Yo sé lo que es amar y no ser correspondido, sé lo que es la culpa, Zelha, sé lo que es el tormento interno por ser un humano... y cometer un error contra uno de los mayores valores de mi vida.

- Shura, yo...

- Déjame terminar. Obedecí una orden de un Dios loco que poseía a otro loco y mira lo que pasó. Maté a mi mejor amigo porque no quise creer en sus palabras y sólo seguí las órdenes, fueran equivocadas o no. Tómate el tiempo para pensar lo que podría pasar si llegasen a ordenarte matar a Alexiel, a Aleisha o a Chloe... ¿qué pasaría entonces, Zelha?. ¿Qué harías, cumplirías las órdenes sin detenerte a pensar que podrían ser erradas o buscarías la manera de corroborar las acusaciones primero?

Temblé al pensarlo. La sola idea de atentar contra la vida de mis mejores amigas era tan enferma que tuve que echarme hacia delante en una arcada.

- Lo mismo pasé yo -escuché la soothing voice de mi Maestro, con tono amable-. Cuando corroboré la muerte de Aiolos me encerré en este Templo por más de tres meses, no quería hablar con nadie... y mucho menos encontrarme con Aioria, por lo que ya sabes... por eso es que ahora te digo, quilla, que abras los ojos, mantengas la cabeza sobre los hombros... pero sobretodo, seas sincera contigo misma.

Lo miré de reojo para luego suspirar.

- Gracias, Shura.

- No hay de qué, pequeña.

- X -

Emprendí el camino de regreso a Aries con el corazón en un puño y la katana en el otro. Si de verdad era así como lo pintaba Shura, estaría bien jodida cuando alguien me dijera todo ese montón de cosas en mi cara, delante de ese montón de gente en el Coliseo, delante de Saga, de Mu, de Shura, de Aldebarán... ¡y delante de Shion y Athena¡No, no podía permitirlo!

Shit, shit, shit, shit.

Pasé por la mayor parte de los Templos sin siquiera verlos. Aunque Shaka hubiera estado con los ojos abiertos tejiendo punto de crochet no me hubiera dado maldita cuenta, de tan distraída que iba. Llegué a Cáncer en piloto automático, sin más notice que la ráfaga de aire frío del Yomotsu para darme el paso por la Cuarta Casa.

Cuando choqué con algo que se me interpuso en el camino, fue que me di cuenta dónde estaba... y quién estaba frente a mí.

I recoiled cuando lo vi. DeathMask me miraba fijamente, con un smirk en el rostro.

- Buonasera, piccola capra -dijo con voz neutra-. ¿Vas a participar en las Pruebas?

- Sí, así es -respondí apretando la katana. Este hombre siempre me ha dado the creeps!

- Buena suerte entonces, la necesitarás.

- ¿Qué quiere decir con eso, Maestro, que no me cree capaz de ganar una armadura?

- Ah, sí creo que puedas hacerlo... ¿pero a qué costo, bambina?

Pasé a su lado rápidamente y seguí caminando.

- El costo es lo de menos. Mi alma pertenece a Athena, así como mi cuerpo y mi Cosmo.

- Qué pena que Saga y Mu opinen lo contrario,. ¿no?

Cerré los ojos sin dejar de caminar. Respiré profundo varias veces y me volví a verle, sonriendo malévolamente con sus asquerosas máscaras de fondo.

- Y qué dirá Shura,. ¿verdad? Chloe será una Santa de Plata, quizás de Oro... y al primero que se lo deberá agradecer es a él, por ser tan buen Maestro...

Cuando sentí su Cosmo estallando con furia, sabía que había struck a nerve.

- Espero que si no te ganas la armadura por lo menos consigas un trabajito con las cortesanas de las afueras de Athene, estoy seguro que tendrías una clientela de clase dorada.

- Then I will be the greatest among the bitches, huh?

Dicho esto, salí de Cáncer sin darme cuenta que llevaba la katana tan apretada que los kanji grabados en plata se habían hundido en mi carne, haciendo relieve en mi mano.

Saga me vio entrando a su Templo y de inmediato lo cerró con el Laberinto, viniendo a mí con la ceja levantada.

- ¿Y a ti qué ray--...?

La punta de la katana brilló en la oscuridad junto al cuello del Geminiano. Éste abrió los ojos de la sorpresa.

- No me busques la lengua ahora, azulito, no estoy de humor para réplicas de ningún tipo. Suficiente tuve con el asshole de DeathMask. Déjame pasar por este armatoste de Templo y luego hablamos.

- Por lo menos dime qué fue lo que te dijo ese imbécil, para decirle unas cuantas cosas...

- Que no, joder. Este es un asunto que voy a solucionar yo. Y además, yo no soy doncellita frágil para que me estés defendiendo como si te llamaras San Jorge. Métetelo en la cabeza, Saga... no soy ninguna dama.

- Go ahead, then.

Salí de Géminis, pasé por Tauro sin ver a Aldebarán (menos mal) y llegué a Aries, fuming.

Mu levantó la vista de un libro y lo cerró, pero al ver mi cara de molestia se lo pensó mejor y se hundió de nuevo en la lectura. Llegué a la Sala Principal y comencé a dar estocadas rápidas con la katana, dando salida a mi furia y a mi frustración. Por lo menos, le había pagado a DeathMask con la misma moneda, cosa que me hizo sentir un fresquito.

De pronto, la hoja del sable impactó contra un guantelete.

- ¿Qué te tiene así tan molesta? -preguntó con suavidad, desviando la katana hacia el suelo-. ¿Te peleaste con Shura?

Respiré profundo varias veces y envainé el sable, evitando su mirada.

- No, no discutí con Shura.

Suave pero firme, su mano tomó mi barbilla y me forzó a mirarlo a los ojos.

- Talk to me, please...

Lo miré sin saber qué decir. No podía decirle de mi angustia por lo que me había dicho Shura, y obviamente tampoco le podía decir de las insinuaciones de DeathMask.

- Es que... estoy molesta porque DeathMask se puso pesado, es todo...

- Pero no le hagas caso, pequeña -dijo, ofreciéndome una de sus sonrisas tranquilizadoras-. Ese tipo le encanta torturar a la gente con sus cosas. Aunque lo que te haya dicho sea verdad, no debes dejar que te afecte o le darás ideas erradas.

- Eso fue lo que pensé, por eso lo insulté de vuelta -respondí con una mini sonrisa-. Podrá ser un Santo Dorado, pero ciertamente carece de la gallardía de la Orden... aún sigo sin ver cómo es que Athena pudo confiar en él para darle a Chloe para que la enseñara...

- Las razones de Athena son misteriosas, mi niña... no dejes que eso te atormente. Ven, Kiki trajo unos dulces de Athene, y si no comemos ahora se los acabará todos.

- Ese niño está pasado de dulcero... si sigue así,. ¡su Cosmo será más empalagoso que el de Afrodita!

He chuckled y yo me sentí mejor al escucharle.

Creo que debo decírselo...

¿No?

---------------------

I Believe, tema de Franka Potente, del OST de Corre, Lola, Corre. Derechos reservados a ella únicamente :-P

--------------------------

Navarhta: Jajaja, muchas gracias... aunque aún no se sabe por quién se decidirá la Cabrita, por lo menos próximamente habrá una interacción con el Lemuriano bonito, espero que te guste, jaja. Seguro que actualizaré pronto,. ¡tengo que terminar esto antes de que termine el año!. :-P

Pilla Doll: De hecho, Zelha dominó Excalibur en su mente, como podrás haberte dado cuenta en este capítulo... :-PJajajaja, eso de "Caritino Buenrostro Muchopegue" me hizo reír demasiado,. ¡sobretodo relacionando esos términos con Saga! Muchísimas gracias por tu review,. ¡de verdad que me encanta leerte! -sonrisa enorme-

Elena: Pues sí, aunque aún quedan enredos y problemas por delante... :-P ¡Gracias, amiga!

Diana Artemisa: Wow... tu review me dejó, como dicen mis amigos más allá del charco, flipando. En la extensión del mismo, te diste cuenta de muchas cosas que dejé allí para que las notasen...
La primera que comenzó con los Diarios de las Amazonas fue una que escribe a una que no es Amazona, la genial Hyuuga Temari, quien lleva el diario de Alexiel de Merak, Ice Queen. Ahora remasterizándose, ella fue la que nos transmitió a Argesh Marek y a mí la inspiración necesaria para hacer una historia múltiple, con varias autoras. Yo también crecí con Saint Seiya, así que debes andar por la misma edad mía, hahaha.
Me agrada mucho que se vea que mi personaje tiene ese "sabor" dices, pues yo también soy acérrima enemiga de los Mary Sues, a pesar que esta historia podría llamarse como un Mary Sue, pero muy suave.
Sobre Aldebarán y Shura, soy firme partidaria que en la serie no se les hace justicia, y siendo ambos unos personajes tan carismáticos, pues este es mi pequeño aporte para que se les conozca un poco más, según la visión de una fan.
Mi feminismo es muy fuerte, como se podrá haber visto en la historia y en el personaje de Zelha, pero es algo que he venido explicando hace tiempo: Hay demasiados hombres en ese Santuario, por eso es que hay que introducir mujeres para equilibrar la cosa, más que todo por el enredo,. ¿no es así?. :-P
En cuanto a Aleisha, me encargaré personalmente de decirle a la dueña de ese personaje tu requerimiento, pero no estoy muy segura si ella inicie una historia... sólo ella podrá decidirlo. Pero sí le dije a Hyuuga Temari que continuara Ice Queen, lo cual ella está haciendo con mucho esfuerzo y ahínco, así que no me sorprendería que la vieses pronto posteando una actualización.
En cuanto a Chloe y el Cabrón (XD, amo a Saga por hacerlo encabritar de ese modo xD), sólo Argesh Marek podrá responderte esa pregunta, sí...
Es impresionante tu review, fue uno de los más extensos que he tenido a lo largo de esta historia, y te invito a que continúes conmigo en este viaje por el Santuario visto desde los ojos de una chica, pues de verdad te ganaste una bolsa de galletas, mi respeto y... un abrazo desde Venezuela. ¡Muchas gracias!

Taurus no Hator: Puedes estar tranquila, amiga, que los diarios no serán abandonados a la mitad, pues mientras escribo esta respuesta, estoy en contacto con las otras autoras, quienes me aseguraron de nuevo que no abandonarán las historias, pues hemos conseguido mucha diversión (entre otras cosas) de escribirlas. Muchísimas gracias te doy, en nombre de Argesh Marek y Hyuuga Temari, por tus bellas palabras y tu ánimo por nuestros Diarios, de verdad que se agradecen mucho. En cuanto a Shura liado con alguien... pues, no sé, eso habría que decírselo a Argesh... xD En cuanto a Aleisha... ay Dios, pondré la queja en el debido apartado, a ver si sacudo la modorra de cierta hermana DarkSide (somos como una logia, somos las peores, jaja xD), a ver si se anima a hacer la historia de Aleisha y su azulejo...

¡Muchas gracias a todos!. De verdad que me asombra muchísimo la cantidad de reviews a los que ha llegado Lux Aeterna... ¡más de 80 reviews! O: de verdad, que me tienen sin habla... sólo puedo reiterarles las gracias, una y otra vez.

¡Gracias mil!