Disclaimer: Cuando los plot bunnies atacan, hay que tener cuidado (No son míos, joer).
Advertencia: Si no has leído the Killer in Me, es el momento. Spoilers sobre lo que pasa en el Diario de Chloe adelante.

Santa de Plata... ¿y ahora?

A Mario.

El contacto del metal contra mi piel era algo difícil de soportar, pues era como tener una máscara alrededor del cuerpo. No hice caso y seguí corriendo sobre las arenas del Cabo Sunion, recordando ese momento en que todo lo que deseaba se quebró como quien lanza un cristal contra el suelo.

- X -

Luego de que la armadura me vistió, sentí una oleada de tristeza y culpa, de humillación y frustración. ¡Debía sentirme feliz y satisfecha por mi triunfo!. ¿Qué rayos pasaba conmigo?

Luego, conforme me inclinaba ante Athena y recitaba ausentemente las fórmulas que me indicaba Shion, pude entenderlo.

Casiopea, reina de Etiopía, esposa de Cefeo, se jactó de ser más hermosa que las nereidas y por ello Poseidón se enfureció y envió un monstruo marino para que arrasase con todo. El Emperador de los Mares, para castigarla aún más, pidió que Andrómeda, la hija de Casiopea, fuera ofrecida ante su monstruo como sacrificio por la vanidad de su madre. Lo que no decía la leyenda, es que Casiopea se arrepintió amargamente de su error. Y aunque Andrómeda fuera salvada por Perseo, no volvería a ver a su madre jamás.

Dos lágrimas cayeron de mis ojos al suelo, haciéndome parpadear de la sorpresa. ¿Estaba llorando?. ¿Por qué?

¿Qué pito tocaba Casiopea conmigo, si mi signo, mi ascendente, mi Cosmo y técnicas no tenían nada que ver con ella ni con la constelación?

Miré hacia Athena de nuevo, quien sonrió benevolentemente y me tendió la mano, encendiendo su divino Cosmo. Las heridas de mi rostro, brazos y el resto del cuerpo fueron curadas por su energía, haciéndome suspirar aliviada... y feliz, deleitada de que Ella se preocupara por mi bienestar.

A una seña de Shion, caminé hasta la plataforma donde estaban Marin y Shaina, tomando posición entre ellas.

- Próximo encuentro: Padma, Aprendiza de Virgo, contra Alexa, Aprendiza de Piscis.

- Oh, esto se pone bueno -escuché que murmuraba Marin quedamente-. He oído que Padma es la alumna más brillante que ha tenido Shaka...

- Por favor -respondió Shaina-, es otra estúpida que no sabe cuál es su lugar, es todo.

- No todo es rosas en los Templos del Zodíaco -repetí la frase de la morena. Era la primera vez que hablaba luego de que Casiopea se fundiera conmigo, por lo que mi voz se antojaba cargada de abatimiento y angustia. Shaina bufó despectivamente.

Finalmente... volví mis ojos hacia allá.

Shura me sonrió brevemente, haciendo que mi corazón se hundiera entre la congoja. Moví las pupilas un poco más... y mi corazón se hundió por completo.

Los ojos de Mu expresaban todo, todo por lo que alguna vez yo luché... mostraban simpatía, compasión, temperancia, calma... y ternura, cariño, amor.

Tuve ganas de salir corriendo y dejar a todo el Coliseo con un palmo de narices. No podía soportarlo, era demasiado...

La pelea entre Padma y Alexa fue, según me contó Chloe después, más violenta que la mía con el alemán, pues siendo ambas mujeres supieron cómo madrearse la una a la otra… resultando ganadora Padma, pues ejecutó el Tenbu Horin de Shaka con una variante que dejó a la pobre Alexa pesadamente inconsciente.

Volví en mí a tiempo de ver cómo la armadura de Pintor cubrió a Padma, una belleza metálica de color salmón con forma alargada, como de pincel. Sorprendentemente, Alexa obtuvo igualmente una armadura, la de Piscis Austrinos…

- X -

La arena no estaba tan caliente a estas horas del día, ya era alrededor de las cinco de la tarde. Pronto oscurecería, pero aún no me decidía a regresar al Santuario. No porque evitara ver a alguien, nada que ver, ni tampoco porque esa pequeña cabaña me fuera asignada junto a la de Shaina… no porque la cabaña fuera fea, pequeña, oscura y húmeda, ni tampoco por las vecinas, faltaba más…

I huffed, annoyed.

Me di cuenta que extrañaba las enormes construcciones de piedra, los Templos de Capricornio y Aries. También llegué a extrañar la fría oscuridad del Templo de Géminis, cuando comencé a despertar bañada en sudor por los rayos del sol entrando por la ventana de la cabaña… la cual daba justo sobre mi cama.

Lo bueno era que al parecer pronto me iría en una misión diplomática, según lo que me había confiado el buen Shun de Andrómeda, el encargado de este tipo de tareas en nombre de la Diosa Athena. Confiaba en que podría respirar de pronto un aire más puro.

Sobretodo por el último encontronazo que tuve con Shura, luego que fui a buscar unas cosas al Décimo Templo. Nunca lo había visto tan frustrado, luego de que observamos la pelea más vertiginosa de nuestro tiempo en el Santuario.

Chloe peleó contra un hombre tan alto como Aldebarán, de cabellos oliva y ojos color ceniza. Venía de una isla perdida en el Estrecho de Behring, por lo que podía esperarse ataques de hielo. Nada más lejos de la verdad.

Ese tipo, que respondía al nombre de Stalin, redujo a mi gitana amiga a una masita sin forma. Lo que no pudimos prever es la manera cómo se recuperó Chloe, rodeada de un enorme Cosmo dorado, contraatacando a su oponente y luego desvaneciéndolo entre rayos del color de su Cosmo. No hacía falta preguntar dónde lo había enviado, al ver que ella cerraba los ojos e inclinaba la cabeza. El Yomotsu obedecía a una nueva reina, una nueva mano… sutil pero mortal.

Cuando abrió los ojos, pude verlo claramente con la sensibilidad que me aportaba Casiopea. Chloe yacía sin corazón en ese cuerpo, sus ojos estaban desenfocados y sin la luz que los caracterizaba. Tomó un rato antes de que la luz volviese a ellos, aunque su expresión la delataba. El Yomotsu había cobrado un nuevo sacrificio, alimentándose de una nueva alma; y Chloe no sabía cómo manejar esta información, este poder… este pecado.

Chloe cayó de rodillas ante Athena, pidiéndole perdón de todo corazón por haber dejado que su instinto prevaleciera en la batalla en el Yomotsu y se impusiera sobre el de Stalin, dejándolo caer por los abismos desolados y yermos de la antesala al Inframundo. Athena se levantó de su asiento y, por vez primera, bajó hasta la arena y rodeó con sus níveos brazos la temblorosa figura de la pelirroja, envolviéndola con su gentil Cosmo, arrullándola con palabras que no alcanzamos a oír.

De pronto, la Armadura Dorada de Cáncer se formó frente a ellas, dejando a DeathMask hecho de piedra. Dicho ropaje dorado entró en el resplandor formado por el Cosmo de Athena… y cuando por fin bajó la intensidad de la luz, pudimos verlo.

Chloe, investida en una reformada Armadura de Cáncer, con mirada determinada y llena de compasión. Muy distinta a su predecesor, ciertamente.

Escuché que Shura dejaba escapar un suspiro audible. Chloe parecía tan sorprendida como yo por el hecho de que la Armadura Dorada del Cangrejo la hubiese elegido, pero al flexionar los dedos dentro de los guanteletes, vi que sonreía, por vez primera, sin sarcasmo, ni diversión retorcida. Estaba total y absolutamente feliz.

- La ganadora del encuentro y nueva Santa Dorada de la Élite de Athena, Chloe de Cáncer.

La voz de Shion retumbó por todos los rincones de la arena, haciendo que los espectadores cayeran en un respetuoso silencio. Por vez primera en este ciclo, en este advenimiento de la Diosa de la Sabiduría, surgía una Santa femenina, quien tenía el poder de darle la vuelta a la Tierra en siete segundos y medio, correr a la velocidad de la luz, y mover montañas si así lo quisiese.

Sonreí, orgullosa de mi amiga. Una Santa Dorada, poderosa entre poderosos.

Casi hasta le envidio la majestuosa manera que tuvo de hacerle la reverencia y formular las oraciones que le indicaba el Patriarca. Avanzando a su seña, ubicó su posición entre Saga y Aioria, quienes inclinaron la cabeza respetuosamente al abrirle paso. Extrañamente, DeathMask no se veía por ningún lado, por más que traté de localizarlo con la mirada.

Este hecho fue el que disparó la peor de las discusiones entre Shura y yo. Como buenos Capricornios, somos tercos y cabezas duras, incluso cuando se nos muestre que estamos equivocados. Nos fijamos en nuestros argumentos, aún cuando en el fondo, sepamos que estamos equivocados.

- X -

- Hola, quilla -me dijo con una pequeña sonrisa. Era evidente que había estado entrenando, pues sus nudillos estaban magullados y rotos.

- Hola... sólo vine a buscar unas cosas que había dejado aquí... -murmuré con algo de vergüenza. La empatía y la sensibilidad que eran ahora parte de mí por la armadura de Casiopea, me facilitaron la visión. Shura estaba molesto, deprimido, triste.

Até la katana en un bundle de ropas, evitando un poco su mirada. Había reencontrado esa parte de mí, tímida e introvertida, con ese temor a llamar mucho la atención. Shura, sin embargo, como que se había olido mi mutismo.

- Dime,. ¿es cómoda tu nueva casa? -preguntó de la manera más normal del mundo. Yo asentí con la cabeza, ocupada en atar las ropas de manera de que no se me cayeran cuando bajase por la Calzada Zodiacal. No tenía a Casiopea conmigo, pero sus atributos los traía en todo momento, como si la armadura se hubiera metido bajo mi piel.

- Es buena -dije, alzando la cabeza por fin, dándome cuenta de que sólo me dejaría en paz si lo enfrentaba-. ¿Qué se siente ver que uno de tus aprendices ahora es tu igual, Shura?

Un pliegue durísimo se formó en su entrecejo. Había dado en el clavo.

- Es un honor ver que mis enseñanzas llegaron a buen puerto -dijo, con voz dura, haciéndome molestar instantáneamente.

- ¿Quieres decir que todos estos años se fueron al carajo porque no pude obtener una armadura dorada?

- Zelha, controla tu lenguaje, aún sigo siendo tu superior -replicó, dando un paso hacia mí-. No me refiero a--

- Claro, y allí se jodió la bicicleta -I snorted-, porque tú crees realmente que no pude verlo cuando Casiopea vino… pude ver que estabas decepcionado, pero a la vez estabas contento de que no te quitara la armadura... ¿qué enseñanza te deja un Maestro que luego te abandona, cuando él no puede consigo mismo?

- Controla tu lengua, Zelha, te lo advierto -gruñó sin pizca alguna de humor ni paciencia-. No malinterpretes una reacción porque viste lo que quisiste ver, ni más ni menos. Más aún cuando tú misma estabas decepcionada de no haber alcanzado la posición que otras alcanzaron, con tu correspondiente despecho.

- ¿Despecho, yo? -repliqué con sarcasmo-. ¡JA! No me hagas reír, Shura. Tú eres el único que está despechado al ver que yo me independicé, Chloe ahora tiene un Templo para ella sola… y ahora tienes una enorme construcción de mármol para ti solo, cuando siempre habías estado acompañado... loneliness bite much, huh?

- No tanto como ver que los cuervos que crías te sacan los ojos cuando menos lo esperas, por más que les profeses un cariño -contestó, cruzándose de brazos y cuadrando los hombros-. Ya sabes dónde está la puerta, you can show yourself out.

Gruñí levantando mis pertenencias, pero antes de salir alcé la voz, segura de que me escucharía en cualquier lugar del Templo.

- Hay veces en que la vida te enseña que si no te lanzas y peleas por lo que quieres, a pedir te quedas y te vas a llorar al valle. Sólo espero que dejes esa pendejada de andar dándote golpes de pecho un día de éstos y te des cuenta de lo que tienes enfrente, porque Chloe se puede cansar de esperar. And Shura… go to hell.

Llegué a mi cabaña maldiciendo en voz baja. No vi a nadie bajando por los Templos, y menos mal porque el que se me atravesara podía bien despedirse de su aparato reproductor.

Lancé el paquete de ropas sobre la cama, haciendo un extraño sonido metálico. Alzando una ceja, desaté el lío de ropas, desparramando los contenidos sobre la colcha de la cama.

El paquetito de Cakere, el cual nunca abrí, golpeó de nuevo contra el mango de la katana y resonó ese clang nuevamente. Así que sentándome en el borde, procedí a desenvolver el farewell gift de mi amiga de la selva.

Varios brazaletes cayeron, tintineando sobre la mullida colcha. Tenían colores y formas caprichosas, dejando obvio a mis ojos que fue la misma Cakere quien los había hecho. Levantándolos a la luz del sol, pude ver que eran de…

Dioses, eran de oro.

Mordí uno de ellos, comprobando su naturaleza. Efectivamente, eran de oro, pero de un oro tan extraño, pintado de colores en los cuales uno jamás esperaría ver oro… oro rojo, azul, verde, púrpura y uno en especial con destellos de plata.

¿Cómo demonios habría Cakere hecho esta mezcla de colores en un metal noble?

Envolví de nuevo los brazaletes en el rudimentario trozo de tela en los cuales habían reposado por tanto tiempo, colocándolas finalmente en el anaquel donde tenía mis dos únicos libros.

Al salir de la cabaña de nuevo, noté que Shaina estaba en el techo de la suya propia, intentando arreglar algo que no alcancé a ver. Pasé frente a su cabaña sin hacer mucho caso, mientras ella maldecía a los cuatro vientos.

Comencé a correr en dirección a Cabo Sunion, dándome cuenta luego que Casiopea había venido conmigo. Bien, podría poner a prueba la velocidad que una armadura de Plata me brindaba. Incliné mi torso hacia delante y junté los dedos de las manos, intentando el aerodinamismo en mi cuerpo.

No eran ni las once de la mañana aún cuando comenzó a calentar el sol griego con toda su fuerza. Continué corriendo.

Llegué a Cabo Sunion sin aliento, molesta aún por lo de Shura y con un deje de tristeza en mi humor. El calor no me ayudaba en nada, por lo que me quité los guanteletes y mojé las manos en el borde de la playa. Las gaviotas chillaban, dueñas, señoras y carroñeras de las increíbles arenas. Allí fue que me di cuenta que no había visitado esa playa desde que Saga y yo estuvimos allí.

Suspiré profundamente y me dejé caer en el borde de la playa. Me quité la armadura, colocándola a un lado, la cual desapareció en un parpadeo de luz. No quería más que el agua de mar cayera sobre mí y me hiciera olvidar lo complicadas que eran las personas… sobretodo, los Capricornios.

Escuché unos pasos, lo que me hizo alzar la cara. Una figura caminaba hacia mí, con el cabello azulado al viento.

¿Saga? No… era Camus de Acuario.

Madre Tierra,. ¿y éste qué pito toca aquí en esta calurosa playa, justo a estas horas del mediodía?

Sin saludar ni decir palabra alguna, se sentó un poco más atrás. El cielo estaba azulito, no tenía ni una sola nube.

- Maestro Camus -dije después de un rato. Él se movió y se sentó a mi lado, ya habiéndome yo incorporado y adoptado una postura decente.

- Escuché la querelle que tuviste con Shura -dijo de sopetón. Menos mal que hacía bastante sol, porque mi sonrojo no fue normal.

- Siento haber quebrado su armonía, Maestro -respondí. De verdad lo sentía, pero más sentía haber discutido con quien había vivido tanto tiempo y a quien consideraba mi hermano mayor. En fin…

- Es la primera vez desde que combatió contra Shiryu que lo veo tan alicaído -comentó el Maestro de los Hielos, mirando al horizonte-. Ni siquiera cuando peleamos contra Shaka o Pandora lo noté tan derrotado. Es muy probable que ese intercambio de palabras le haya dolido más que la paliza que nos dio Shaka.

- ¿Entonces usted también considera que me pasé de la raya al decirle eso? -no podía creerlo, hasta aquí en Sunion venía alguien a decirme que estaba equivocada. Él negó con la cabeza.

- Creo que le estaba bien empleado, por idiota. Hay cosas en la vida que por más sutil que seas no vas a lograrlas, a menos que evidencies tus intenciones. Y en referencia a Shura y a su oculto gusto por Chloe, pues, no es ninguna sorpresa que se haya ofendido de esa manera, dado el esfuerzo que hizo por ocultar las ganas que le tiene.

Parpadeé de la sorpresa. ¿Era tan evidente para todos que Shura cuando veía a Chloe parecía un borrego degollado? Solté un snicker al imaginarme un borrego de lana verde con las facciones de Shura. Camus se volvió y me miró fijamente, haciendo que me atragantara la risa para evitar que pensara que me estaba burlando de él.

- Zelha, quisiera hacerte una pregunta… -comenzó, pero al ver que alcé la mano para enjugarme el sudor e hice una mueca de disgusto, se levantó-. Ven, vamos a una sombra, este sol no es nada amable para nadie, ni siquiera para nosotros.

Lo seguí obediente hasta una saliente, donde nos sentamos. Suspiré al entrar en la sombra, mientras él sacaba de una bolsa una botella de vino y la enfriaba con su poder. La destapó y me ofreció un trago, al cual no pude rehusarme.

Ah, qué vino tan bueno. Le hice una seña de que continuara hablando, mientras bebía otro trago.

- Bueno, mi pregunta es la siguiente… ¿Cómo es posible que Casiopea, siendo una armadura de elemento agua, te haya elegido como su portadora, aún cuando tu elemento es tierra, además de que tienes a Excalibur en tu brazo y de paso conseguiste aprender esos ataques de sombras con DeathMask?

Alcé los hombros. No tenía idea de cómo responderle, pues todas esas interrogantes las tenía yo, además de unas cuantas más.

- Realmente, Maestro, son incógnitas que no sé cómo resolver -respondí, suspirando-. Tenía la vaga esperanza que fuera otra armadura la que me eligiera, pero...

- ¿Querías que fuese Capricornio?

Seriously, what's wrong with this people?

Negué con la cabeza tajantemente para zanjar la cuestión. ¡Qué fastidio con eso!

- Quería que fuese otra que explotara mi poder de la selva, Maestro Camus. A diferencia de muchos, yo estimo y respeto mucho a mi Maestro para desear quitarle la armadura, porque sé que el servicio a Athena es su vida, y en mí no está el traicionarle de esa manera.

Creí haber visto una ínfima sonrisita en el azulejo helado, pero lo atribuí al sol. Ya estaba viendo espejismos, definitivamente.

- No te pongas a la defensiva, sólo preguntaba por curiosidad. Has trabajado bastante, y quería saber tu opinión sobre tu armadura de plata.

Otra vez, me encontré sin palabras.

- Sé cuáles son los atributos de Casiopea, mademoiselle Zelha -dijo muy serio, pero pude adivinar un toque de simpatía en su tono de voz-. Ella te está comiendo por la ola de emociones que está haciendo sentir,. ¿no es así? Casiopea es así. Toma y toma, absorbe, haciendo que quien la viste se sobrecargue de emociones. Pude ver que estabas confundida y aterrada en la Arena cuando la recibiste, por lo que le hice saber a Shion las verdaderas características de dicha armadura.

- ¿Por qué Athena tiene en su Orden una armadura tan...?

- ¿Parásita? -intervino Camus, echándose al coleto otro trago de ese sabroso vino-. Casiopea es una increíble aliada, siempre y cuando el usuario sepa canalizar su poder empático. Por eso es que todos los que la han vestido han sido Acuarios, pues ningún otro signo podría manejarla. Y con lo que ha ocurrido contigo, veo que tienen razón.

Realmente no me puedo molestar, porque todo lo que dijo es cierto... aunque la manera de decirlo deja mucho que desear, es demasiado blunt para mi gusto.

- Gracias por la parte que me toca -dije nonchalantly-. Pero, no puedo refutar nada de lo que ha dicho. Es cierto, Casiopea me desestabiliza demasiado por esa empatía que me inspira.

- ¿Por qué no hablas con el Maestro Shion? Es probable que ya esté enterado de tus problemas y pueda echarte una mano, es decir, una Amazona que no puede armonizarse con su armadura no puede ser una buena guerrera,. ¿no es así?

Me volteé a mirarlo. Recordando lo que me había contado Alexiel, no podía por menos que sorprenderme por esta faceta amable y sociable de Camus de Acuario. Alex decía que este hombre era "un témpano por dentro y por fuera", aludiendo a su simpatía y todo lo que ocurrió con ella.

Y es una verdadera lástima que lo hayamos juzgado sin conocerlo, porque todo lo que salía por esa boca era inteligente. No era como DeathMask, con sus sarcasmos y palabras hirientes, ni como Shura, inteligente pero un minusválido emocional. Aunque, nadie aseguraba que éste no lo fuera, pero realmente eso era algo que no iba a averiguar.

Caminamos de regreso al Santuario a eso de las cinco de la tarde. Nos habíamos bebido la botella entera de vino, por lo que tuve que equilibrarme bastante cuando caminaba. Me sentía deliciosamente embotada, como si caminara entre algodones.

Camus dijo unas cuantas cosas más, pero no le presté mucha la maldita atención. Me sentía demasiado feliz en ese momento para seguir ponderando las palabras del Maestro de los Cubitos de Hielo, así que asentí con la cabeza y desvié mi camino a la cabaña que me servía de hospedaje, y a la cual nunca, jamás, podría llamar hogar.

Cerré la puerta tras de mí de un portazo, dejándome caer en la cama con pesadez. Todo giraba a mi alrededor a una velocidad increíble, así que hice lo que había visto hacer a tantos alemanes en la selva: puse el pie en el piso. La pequeña dosis de frío que recibí con el pie desnudo me sirvió para que el mundo me dejara de dar vueltas.

Esa maniobra de lanzar el ancla se la había visto hacer también a Alexiel y a Ninah, cuando nos emborrachamos ese día en Escorpio. Solté un quejido al recordar los Templos Zodiacales.

Maldita sea mi suerte. No conforme con aguantarme una armadura que no va con mis poderes y temperamento, también tengo que soportar ser blanco de miradas y murmuraciones por ser yo la decepción de los Santos Dorados que me impartieron enseñanza. Murmuré una grosería y me coloqué el brazo en la cara, tapándome de la claridad de la tarde.

- ¡Estás borracha, no puedo creerlo! -la voz profunda de un hombre no me sobresaltó como debiera. Alcé un poco la cabeza y me encontré con los divertidos ojos oscuros de Saga. I groaned y me coloqué los brazos sobre la cara.

- Déjame en paz, azulejo -murmuré-. Quiero dormir.

- ¡Pero no puedes dormir, tienes una audiencia con el Patriarca! -exclamó en una tromba el Santo de Géminis. Tanto fue el sobresalto de su grito y el contenido de sus palabras, que me senté como impulsada con un resorte... para casi caer de cara al suelo. Saga me sostuvo, conteniendo a duras penas la carcajada.

- Creo que voy a...-- -de inmediato volé al cuarto de baño, vaciando mi estómago de vino y la comida del desayuno. Saga entró tras de mí y sostuvo mi cabello, mientras yo ejecutaba una de las funciones del cuerpo más asquerosas de la vida. Vomitar, ciertamente, no era una tarea digna ni tampoco feliz.

- Creo que no puedes soportar mucho la bebida -comentó Saga, mirando lo que dejaba en la taza-. ¿Pero qué estuviste bebiendo, sangre? Todo esto es rojo...

- Sí, me convertí en vampiro, mamarracho -siseé antes de que otra arcada me callara. Saga frotó mi espalda en un movimiento tranquilizante, haciendo que poco a poco mi organismo retornara a su estado natural-. Maldito vino, maldito Camus, maldito Shura...

- Hey, cálmate... respira profundo... -murmuró él con suavidad-. Intenta encender tu Cosmo, eso ayudará a que las toxinas del alcohol se desvanezcan.

Hice lo que me decía y de inmediato comencé a sentirme mejor. Pero, mi Cosmo no pudo curar el dolor de cabeza que arremetió contra mi pobre cráneo en milésimas de segundo.

No volveré a beber en mi vida, maldición.

Saga escondió una sonrisa y me dirigió de nuevo hacia la cama, donde hizo que me sentara. A continuación, colocó dos dedos en cada una de mis sienes y comenzó a hacer un movimiento circular repetitivo. O para los que no entendieron, un masaje antiestrés.

- Ahora -dijo mientras ahuyentaba la maldita resaca-. ¿Me quieres decir qué fue lo que pasó para que te pusieras en este estado de borrachera absoluta?

Le conté de mi discusión/pelea con Shura y mi posterior conversación con Camus. Saga parpadeó de la sorpresa cuando le conté de la armadura.

- Claro... ¿cómo no lo pude ver antes? Casiopea... Casiopea es una armadura muy temperamental, por eso y otras cosas fue que nunca la otorgué cuando... -dejó la idea al aire, más que obvia para mí. Lo pasé por alto y abrí los ojos.

- ¿Y cómo es que ella me eligió, sabiendo que no somos compatibles? -pregunté suspirando mientras él me infundía pequeñas dosis de Cosmo para terminar con mi dolor de cabeza. Él sonrió de nuevo y meneó la cabeza.

- Como te dije, es una armadura temperamental, y como tú eres una de las Amazonas más emocionales, pues me imagino que vio eso como una salida del Templo del Patriarca para poder volver a ver la luz del sol...

- Wait, wait... -alcé la mirada mientras él me tendía una toalla-. ¿Eso quiere decir que me eligió como capricho?. ¿Qué clase de armadura es esta que se permite tener ese tipo de arranques?

- Una armadura muy loca, por lo que habrás visto -respondió apuntando con su dedo hacia el baño-. Anda, refréscate y vamos al Templo del Patriarca. Es en serio que te convocó, así que tenemos que volver lo más pronto posible.

- Pero por qué no me lo dijiste antes, you moron? -protesté mientras cerraba la puerta del baño tras de mí. Lo escuché suspirar dramáticamente y sonreí.

Una audiencia... ¿será que el Patriarca sabe de mis problemas con Casiopea?

Damn...

- X -

Subimos los Templos hablando esporádicamente, Saga de pronto se había vuelto taciturno y no quería interrumpir mis propios pensamientos para averiguar qué bicho le picaba. Aries estaba solo, Tauro igual... cuando pasamos por Géminis no hizo el menor movimiento para echarnos encima el Laberinto, por lo que pude concluir que la vaina en el Templo del Patriarca era grande.

Cáncer, solo... Leo, solo... dejé de buscar al dueño de cada Templo cuando observé que Virgo estaba solo igualmente.

Llegamos al Templo del Patriarca dos horas después, habiendo hecho uso del Cosmo para subir ese montón de escalones con algo de rapidez. Pude notar que prácticamente todo el Santuario estaba allí, esperando por las palabras del Patriarca... o de Athena.

Localicé a Chloe conversando plácidamente con Mu. Como no quería que Mu se diera cuenta de las dificultades que tenía con Casiopea, me situé del otro lado del gentío. Ya de por sí era difícil para mí el vérmelas con la armadura para hacer el ridículo con sus poderes empáticos delante de todo el mundo.

Vi que Saga me había seguido, colocándome una mano en el hombro.

- Tranquila... no era necesario que la trajeras, como te dije. Mejor era que la hubieses dejado en la cabaña, no sabemos cómo pueda reaccionar...

- Lo que no sé es cómo pueda reaccionar mi cabeza, después de todo. Mis nervios me tienen mal, Saga.

Era la primera vez que admitía una cosa así delante de él, por lo que se inclinó hacia mí y me susurró al oído.

- Es una verdadera lástima que hayas elegido al Lemuriano, porque con esos poderes hubieras sido bien interesante... en otro tipo de menesteres, claro está.

Mi mano encontró la parte de atrás de su cabeza en un momento, smacking him y haciéndolo reír a carcajadas. Kanon se volvió hacia donde estábamos alzando una ceja, mientras que Mu nos miraba intensamente.

- Deja de decir guarradas, azulejo, que no estoy de humor para respondértelas como bien te mereces -advertí a Saga, mientras él sonreía amplia y maquiavélicamente-. Y deja de estar pensando que puedes hacerme algo aquí, porque lo que vas a encontrar es tu corazón palpitando en mi mano, zopenco.

Saga dejó de reír y me guiñó el ojo, aún en modo psycho grinning.

- Pues, por lo menos cambiaste tu estado de ánimo, que era lo que quería. Ahora cállate, que el Patriarca va a hablarnos.

Abrí la boca para responderle, pero la cerré al ver que Shion paseaba su mirada por todos los Santos y Santas reunidos frente a él.

- Es bien sabido que a partir de este momento tendremos un tiempo para establecer lazos de paz con muchos países del mundo, por lo que algunos de vosotros tendréis que partir del Santuario en misiones diplomáticas en nombre de nuestra Diosa y Señora. Por favor, pasad al Templo en cuanto mencione vuestros nombres.

Y a continuación, nombró a varios Santos de Plata y otros de Oro.

Me encontré dentro del Templo Patriarcal, junto a Shiryu de Dragón y Chloe. Ella me guiñó un ojo, pero alzó una ceja al ver que no le correspondía el amistoso gesto. Estaba demasiado preocupada por no querer hacer una escenita con Casiopea.

- Muy bien -continuó el joven Patriarca Shion-, os informo que necesitaréis de todas vuestras habilidades para hacer de estas misiones un éxito, pues deben estar conscientes de que no podéis utilizar vuestro Cosmo ni técnicas, a menos que os veáis en un peligro de muerte segura. Muchos países del mundo quieren asegurarse que es un hecho de que Athena es una realidad, y que no estamos bromeando. Además, Ella desea ayudar a los más necesitados del mundo, por lo que necesitaremos de vuestra ayuda en todo.

Miré hacia los lados. Un total de seis Santos Dorados más ocho Santos de Plata y Bronce... esto no podía ser bueno, tomando en cuenta que están retirando la mitad de los Guerreros de Élite de la Diosa para este tipo de misiones...

- Os iréis en parejas, para cubrir más terreno. Si os veis en peligro, ayudad a vuestro compañero en cuanto sea posible. Sabed que vuestra fuerza es más peligrosa en el mundo que vive la humanidad más allá de nuestras puertas que acá adentro. Por lo pronto, estad pendientes de ir aprendiendo todo lo que podáis con respecto a las nuevas tecnologías y los nuevos estilos de vida de nuestros protegidos.

Levanté la mirada y me topé con los ojos rosáceos del Patriarca. Me estaba mirando fijamente, como queriendo mirar dentro de mis pensamientos. Bajé la mirada instantáneamente, sintiendo de nuevo ese torrente de emociones gracias a Casiopea.

- Iréis en primera instancia a Japón, donde la Fundación Graude os estará esperando. Allí, el Santo Shun de Andrómeda os dará instrucciones y claves para pasar desapercibidos en un país tan vertiginoso, así que espero le escuchéis con mucha atención. Luego, os separaréis en parejas, yendo a los siguientes destinos: Chloe y Shura, iréis a Francia y España. Contactaréis a los respectivos gobiernos y haréis todo lo posible porque no se involucren en el conflicto nuclear con Estados Unidos. Vuestros idiomas os servirán de mucho en aquellas tierras. Poneos de acuerdo en un itinerario adecuado con las especificaciones de la misión.

La cara de Chloe no la puedo describir. No por haber sido asignada a volver a su Francia natal, sino por haber sido emparejada con Shura. Me imagino que el estado de shock fue por partida doble, pero no me atreví a mirar a mi Maestro. Aún tenía presente la molestia por la discusión de la mañana, por lo que me lo pensé mejor y mantuve la cabeza baja, aunque por dentro lo que quería era hacerle una muequita burlona.

- Los siguientes serán Padma y Shaka, quienes irán a Pakistán, Irán e India, sin olvidar que los países del Medio Oriente están en pie de guerra por sus distintas religiones y tomando en cuenta que Irán está muy envuelto de lleno en pruebas nucleares.

Alcé la cara, Casiopea me había dado la patada que necesitaba para comprender la magnitud de estas misiones. No era sólo diplomacia, era una necesidad de vida. Si seguían los conflictos nucleares a nivel mundial, no sólo la Naturaleza moriría, sino el planeta entero... nuestro mundo...

- Zelha irá con Mu a los Estados Unidos, donde ya tenéis una reunión pautada en el Congreso de dicho país. Como verán allí, una sola palabra del líder norteamericano y el mundo se hundiría en la guerra, por lo que os suplico vayáis con mucho tiento. Luego, exploraréis Sudamérica por las habituales situaciones bélicas entre fronteras, sobretodo en las fronteras de Colombia.

Levanté los ojos y los fijé en Mu, quien me devolvió la misma mirada preocupada. ¿Realmente seríamos los indicados para esta misión tan delicada?

- Camus viajará con Hyoga y Shiryu al Cinturón Nórdico, compuesto por Alemania y Siberia. Haréis contacto con nuestros aliados de Asgard, quienes os darán nuevas instrucciones para ayudaros con el área de la Europa Occidental. La Princesa Hilda os estará esperando, así que podéis poneros en marcha sin pasar por Japón.

Parpadeé pensando en Alexiel. Desde que regresó a Asgard no habíamos oído nada de ella, sólo una carta que le llegó a Aleisha y que nos leyó antes de irse al Olimpo. Dos de nuestras amigas nos habían dejado, pero eso no indicaba que dejásemos de quererlas y extrañarlas.

- Por último, Marin irá con Aioria a Japón, peinando toda la zona de las Filipinas y las islas japonesas por actividades nucleares. En Japón recibiréis ayuda de Ikki de Fénix, quien os servirá de ayuda en cuanto a los asuntos que ya os he hablado. Vuestro Cosmo os servirá de radar, pero me temo que tendréis que utilizar las fórmulas corrientes de viaje y transportación. El tiempo corre en contra nuestra, pues la amenaza puede resultar inminente. Estando todos acá, reciban la bendición de nuestra Señora Athena, Diosa de la Sabiduría, la Paz y el Amor, e idos pronto.

Ya nos había despedido cuando me detuvo.

Zelha de Casiopea, acercaos ante mí.

Con una última mirada hacia Mu, las puertas del Templo se cerraron, quedando a solas el Patriarca Shion y yo.

---------------------

Navarhta: Heheh, espero que con este chap entiendas qué es lo que pasa con Zelha -te paso un peine para la peluca-. XD ¡Qué bueno que te gustó la pelea! Es algo difícil escribir una secuencia de acción que no aburra o sea aparentemente inverosímil... pero por lo visto aún mantengo la suerte, heheh.
En cuanto a Friedrich... Friedrich es el epítome del cerdo machista chovinista, que además de misógino es envidioso. ¿Pero qué se espera de uno salido de la Isla Death Queen? El único que salió de ahí que sirvió es Ikki, pero porque es un prota... y porque es el Fénix ;P
Aún no sé nada de la historia de Kanon, la amiga dueña de Aleisha aún no se me ha reportado... vamos, que la niña tiene dos nenas a su cuidado, hay que tenerle algo de paciencia.
¡¡Gracias por tus comentarios, meldir!! De verdad que me hacen mucha ilusión. :D

Pilla Doll: Sí, bueno... Casiopea va a probar ser bastannnnte difícil a partir de ahora... este arc no me gusta para nada, de hecho, está escrito porque así iba el plot que tenía planeado... pero comienzo a disculparme de una vez si ven algo que no les cuadra, heh. Alexiel... sí, la armadura de Polaris es una que se creó especialmente para ella, así que puedes ir donde la autora de Ice Queen y protestarle por un update, jajaja. ¡Gracias por tu comentario, amiga! Espero que te quedes conmigo para lo que viene.

Shadir: Sí, las emociones van a ser todo un problema de ahora en adelante... :P ¡gracias, amiga!

Lyly:. ¡Jajajaja no te ahogues, chica! XD Bueno, muchas y sentidas gracias por tu comentario tan cute, haha, es que de verdad me dio risa que te hayas puesto a titubear así, heh... en cuanto a con quién se queda, aún queda algo más (todo un arc, de hecho :P) que cubrir, así que ya te veré cambiando de opinión o reafirmándola... cuas cuas. Te agradezco que te guste la mezcla de idiomas, aparentemente no a muchos le parece gracioso, pero allí vamos, es un estilo que adopté para esta historia. ¡¡Gracias por tu comentario!! Espero que te siga gustando lo que sigue, aunque este arc no me gustó mucho como me quedó :P

Damaris Anna:. ¡Hola! Pues muy honrada de tenerte por acá, una reader de The Killer in Me que pase por aquí es toda un honor, heheh, sobretodo porque con esto confirmamos que tKiM tiene lectores independientes de Lux Aeterna, cosa que alegró mucho a su autora. No te infartes (al menos, no todavía :P), que aún queda mucha tela qué cortar... y reiterándote de nuevo un agradecimiento, te envío un abrazo y mis más sentidas gracias. YOSH, GIRL POWA!! XD

Angel del Apocalipsis:. ¡Jaja, amiga! No te lances al monitor de la PC, mira que pega duro (aparte de ser caro, pero eso es otra cosa, heh :P)... así como dije más arriba, el machismo de Friedrich es el más obvio y descarado del mundo. Lo quise plasmar así como una burla hacia todos esos hombres que se sienten muy machos y divinos por maltratar a las mujeres, porque no hay nada más feo que un hombre pegando a una mujer. Como dice mi mamá, a las mujeres ni con el pétalo de una rosa, y así es que debe ser. Pérdidas de sueño y ojeras... acabas de describir mis hábitos nocturnos, jajaja XD. ¡¡Gracias por tu comentario!! De verdad que me asombra y me alegra lo indecible que estés tan emocionada con los Diarios de las Amazonas, que traemos con tanto cariño (y sueño perdido xD). ¡Y nada de maestra, que me sonrojo!

K!tTy: De hecho, lo que pasa por la mente de Zelha con respecto a lo de Casiopea lo verás en este y los demás capítulos... heheh. ¡Gracias por tu comentario!

¡Gracias a todos! Aún sigue abierta la Encuesta en mi LiveJournal, así que pasen por mi profile y clickeen por allí, que más adelante les traeré algo que a muchos les va a encantar. O por lo menos eso espero, jaja.

Meep!