Disclaimer: Tirirí, no son míos.
I Still Haven't Found What I'm Looking For
A Lórien de Mizar.
Recuperé la conciencia al día siguiente, donde me encontré con la odiosa sonrisa sarcástica de Saga en lugar de la amable de Mu. Fruncí el ceño mientras me frotaba los ojos, sintiéndome tan cansada como si hubiera corrido de nuevo esa estúpida prueba con Shura.
- Bella durmiente, qué bueno que nos honras con tu presencia nuevamente -se burló el azulejo, mientras yo gemía de frustración.
- ¿Saga, qué carajo haces tú aquí? -le espeté, mientras me sentaba en la cama.
Wait...
Miré a mi alrededor. ¡Estaba en la habitación de Sir Drake!
Qué demonios...
- Me llamaste y vine, Zelha -respondió Saga, muy serio-. Si no te hubiera encontrado en el momento que lo hice, hubieras muerto por parálisis respiratoria, muchacha idiota,. ¿qué demonios estabas pensando?
Me llevé las manos a la cabeza, intentando remitir el dolor. El outburst de Saga lo que hacía era que me doliera más la pensadora, pero por lo visto estaba esperando una respuesta.
- El tipo me tomó por sorpresa, Saga. ¿Qué querías que hiciera? El curare lo noté fue luego de que me había pinchado.
- Esa no es la respuesta que estaba buscando, necia,. ¡quiero saber por qué esperaste tanto tiempo para darle unos buenos golpes para que se le olvidara la idea de destruir esta selva!
Me quedé fría, mirándolo fijamente. Saga estaba furioso, y no sabía siquiera por qué...
- Pero eso no era lo que se había planeado...
- Se trataba de tu supervivencia, muchacha tonta,. ¿es que no te das cuenta que cuando alguien atenta contra un protector de Athena atenta contra la Diosa misma? DaSilva al querer violarte lo que hizo fue disparar una serie de órdenes venidas desde la mismísima Athena. Y luego que escuché tu grito de auxilio...
Respiré profundo varias veces. Tenía que calmar un poco mi confusión, si quería organizar toda la información que el Geminiano me estaba lanzando a la cara.
- Saga, no estoy entendiendo ni la mitad de lo que estás diciendo, en serio -murmuré, frotándome las sienes-. Por favor, explícame qué pasó porque así no puedo, la verdad...
- Está bien. Después de que te desmayaste, le di unos cuantos golpes al imbécil de DaSilva -contó él, y ante mi rostro asombrado levantó la mano-. Tranquila, no lo maté. Sólo le dije quiénes éramos, qué queríamos y lo que él tenía que hacer para no ser objeto de la furia de los Dioses. Porque resultó luego, que esta parte de la misión que les habían asignado a ti y a Mu, era vital para Démeter y para Artemisa, ya sabes cómo son con la Naturaleza. Y también se descubrió otra cosa, pero eso no es mi asunto para decírtelo. Vas a tener que esperar a que Shion te lo diga. Los garimpeiros (esa es la palabra¿no?) entendieron muy claro mi punto cuando nos vieron a ti y a mí con el Cosmo encendido, aparentemente eso fue lo que necesité para que salieran huyendo de allí como ratas asustadas.
- Espera, espera... cómo es posible que los hayas asustado así si eran unos tipos... -mis palabras murieron en mis labios cuando él me lanzó una mirada con la ceja levantada-. Okay, that was a stupid statement... entonces dime,. ¿cómo es que yo estando inconsciente pude encender mi Cosmo para asustarlos?
- No eras tú -respondió él con una leve sonrisa que se desvaneció inmediatamente-. Casiopea tomó las riendas de tu cuerpo cuando caíste desvanecida. Me ayudó mucho, aunque forcejeó bastante cuando traté de despertarte después de todo eso.
¡Maldita seas, Casiopea!, pensé frunciendo el ceño de nuevo y tapándome la cara con las manos.
- Luego de todo eso, volé hacia acá según las indicaciones que me había dejado Mu, donde Olga e Ingrid te desintoxicaron el cuerpo y aquí estamos, tres días después.
- What?! ¿TRES DÍAS?
- Sí, tres días. Ese veneno fue lo suficientemente fuerte para que se te detuviera el corazón por un momento, si no hubiera sido por Olga ya estarías tocándole la puerta a Hades y oyéndole las estupideces a Minos.
- Pero el curare... el curare no es así... sólo paraliza, no es un veneno mortal...
- DaSilva lo había mezclado con mercurio -respondió Saga, mientras yo dejaba escapar un sonido de horror-. Consiguió un veneno tan fuerte que hubiera podido matar a Aldebarán con sólo unas gotas. Por eso fue que no pudiste contrarrestar los efectos.
- Mierda...
- Zelha,. ¿qué te he dicho de las malas palabras? -dijo Olga entrando a la habitación con una bandeja metálica llena de instrumentos médicos-. Me alegra mucho que estés despierta, ahora quiero examinarte para verificar que no haya quedado ningún rastro de ese maldito veneno en tu organismo... aunque no lo creo, este señor te ha tratado con su Cosmo por estos tres días, pero nada mal cae una verificación adicional.
Me tomó la temperatura, miró mis ojos y oídos... ya cuando se acercó con una jeringa sacudí la cabeza.
- ¡Olga, estoy bien! Lo único que tengo es un dolor de cabeza pero es producto de mi desmayo. Ahora,. ¿quieren decirme qué rayos pasó con el campamento de los garimpeiros?
- Oh, esos... ya desalojaron el lugar, cruzaron la frontera en menos de lo que un caimán abre la boca cuando te le acercas con un pollo muerto -sonrió ella-. Saga se aseguró de que no se quedaran por el camino... por cierto muchacho,. ¿qué pasó con tu cabello? Es azul ahora...
Miré a Saga sorprendida, mientras él soltaba la risa y movía la mano para restarle importancia al asunto.
- Fue un pequeño truco, una ilusión. No se preocupe, Olga, ya no la asustaré más.
- Gracias a Dios, porque verte con esos ojos rojos fue razón bastante como para que rezara unos cuantos rosarios, aunque yo no soy muy devota que digamos. Vendré después con los resultados -añadió agitando la jeringa llena de sangre a manera de despedida-. ¡Nos vemos!
La puerta se cerró y ni hice caso, ocupada como estaba en mirar a Saga, quien se removió incómodo en su silla.
- Vale, escúpelo de una vez -dijo, cruzándose de brazos.
- ¿Ares aún está...?
- ¡No! Sólo adapté mi apariencia a como la solía mostrar cuando él se manifestaba, es todo -explicó suspirando-. Si él estuviese en mi lugar, créeme que no estaríamos aquí y esta selva ya hubiera sido vaporizada. Casiopea en tu cuerpo hizo que tus ojos tomaran ese color dorado completo tan extraño, mientras que tu cabello... -se inclinó hacia delante, tomando un mechón de mi cabello-. Míralo por ti misma.
Bajé los ojos y vi hebras doradas mezcladas con las castañas. Parpadeé mirando hacia el espejo, mientras me arrimaba hacia el borde de la cama para levantarme. En silencio, Saga se levantó y descolgó el espejo, trayéndolo hacia mí.
Unos mechones dorados en forma de relámpagos. En shock, tomé un mechón entre mis dedos, sin siquiera imaginar cómo demonios había cambiado así.
Miré a Saga, quien volvió a levantarse a dejar el espejo en su sitio.
- En tu furia por alejar a ese hombre de ti, despertaste el Séptimo Sentido.
¿Séptimo... Sentido?
Parpadeé varias veces, tratando de procesar sus palabras.
¿Séptimo...?
Pero, sólo los Dorados podían... y los chicos de Bronce...
Entonces, Casiopea... ella había...
Viendo mi confusión, Saga tomó mis manos entre las suyas y me forzó a mirarlo.
- No lo pienses mucho. Shion te explicará todo en cuanto regresemos al Santuario. Ahora, quiero que descanses. Regresaremos a Grecia cuando estés restablecida.
- X -
Di vueltas en la cama como un pollo en brasas. No podía creerlo,. ¿había despertado el Sentido más poderoso, el del poder ilimitado?
No dormí absolutamente nada, ponderando e imaginando qué tendría que decirme el Gran Maestro cuando regresara. Ciertamente, me regañaría por no hacerle caso a Mu y encender mi Cosmo de esa manera agresiva--
Mu...
Me senté en la cama. ¿Dónde estaba el Lemuriano?
Y de paso¿qué habría pasado con él luego de que Saga llegara?
Tendría que preguntarle al mismo Saga en un rato. Y ya que no podía dormir, bien podría ver un rato la luna en el techo.
Costó los Dioses y su ayuda para que lograse subirme a la azotea, pero con un poco de suerte y la escalera que habían dejado convenientemente junto a la pared, llegué a mi usual spot en el techo.
La luna ya se marchaba, zambulléndose entre los árboles mientras el cielo se teñía de rosa gracias a la aurora. Metida en mis pensamientos, examinando y especulando todo lo que había ocurrido desde que subí a ese malhadado avión de los mil demonios. Llegué a una conclusión que me dejó lo suficientemente satisfecha:
Me lleva la grandísima m...
Mu, missing in action; Saga, quedando como el salvador de la misión; Olga, probablemente pensando en sedarme para examinarme o ve tú a saber qué rayos hará; Ingrid y Rex, ni idea porque no los había visto...
Sólo me quedaba algo pendiente.
Alcé los ojos al cielo y le solté una retahíla de palabrotas, como si la bóveda celeste tuviese la culpa de mi clumsiness y demás mala suerte.
Maldita sea.
Satisfecha con mi catarsis, cerré los ojos antes de darle la bienvenida al sol... para luego quedarme jetona en el techo de la casa.
Despertando en el mismo sitio unas horas después, sintiéndome como la tocineta del desayuno. Acalorada y sudada, bajé del techo para encontrarme con un Saga fresco como lechuga, apoyado en uno de los pilares de la casa mientras trataba a duras penas de no soltar la carcajada.
- ¿Qué?
- Pareces una muchachita de Biafra, creo que te pasaste de la mano tomando ese baño de sol -apuntó, mientras snorted burlonamente.
- No seas racista, pendejo, alguien te puede lanzar un dardo con curare por tus palabras -respondí mientras pasaba a su lado en dirección a la habitación y a una ducha que me quitaría el dolor de cabeza provocado por la exposición al sol.
Asshole. Remind me again why I liked him in the first place?
Ah, claro, por su increíble sex-appeal, su mente tan afilada como un puñal y su manera de interactuar conmigo, tan fluida como un río embravecido.
Pero eso no le impide continuar siendo un idiota, sentencié mientras me empapaba bajo la ducha. Realmente extrañaba la tina de Capricornio y la piscina de Géminis, sin contar la frescura de ambos Templos, templados y ventilados. Y también extrañaba la Fuente de Athena con sus poderes curativos...
Para cuando salí de la ducha, sintiéndome realmente bien (aunque aún acalorada), encontré mi atuendo normal sobre la cama. Dándole las gracias silenciosamente a Olga, procedí a vestirme con pantalones negros y un tank top del mismo color. Descalza, me acerqué al espejo.
Tenía la cara bronceada, además de los brazos y hombros. Heh, casi podría decirse que había ido a la playa. Aunque la última vez que fui a la playa bebí con un Santo minusválido emocionalmente, agarrando la peor resaca de mi vida. Maldito vino.
Salí al patio, notando de inmediato que Saga no estaba por todo eso. Olga me hizo señas que me acercase a ella, pero la saludé de lejos y me alejé por el camino a la espesura.
Antes de regresar a Grecia, quería hablar con alguien, alguien a quien le debía todo lo que era en este momento, y mucho más.
Cakere.
Caminando a marcha rápida, confié en mi instinto para alcanzar la presencia de mi amiga de la infancia en donde estuviese. Cakere, Cakere...
Al cabo de unas horas, encontré un sendero escondido. Lo seguí, con la esperanza de encontrar alguna pista sobre la nueva locación de la aldea nativa.
Sentí dos presencias siguiéndome, les permití hacerlo para no mostrar agresión.
Fui rodeada por varios hombres, quienes me apuntaban con machetes y lanzas rudimentarias, preguntándome a gritos quién era y qué quería en esa parte escondida de la selva. En cuanto mencioné a Cakere, uno de ellos avanzó y me hizo señas que le siguiera.
Un par de horas más y estaba entrando a la aldea, después de caminar lo mío desde el Campamento. Me dolían los pies, pero no dije nada.
Sólo cuando vi a mi amiga salir de una de las churuatas, con el rostro anegado por el llanto, dejé que Casiopea me inundase con sus poderes.
Cakere tenía la cara desfigurada, producto de cortes a través de sus mejillas y frente. Ella no podía creer que fuese yo la que estaba allí, por la manera en que cayó de rodillas, jurándole a Churún.
- Cakere -dije, con una leve sonrisa arrodillándome frente a ella-. Que el gavilán nunca deje de volar.
Mi amiga se abrazó a mí, llorando a lágrima viva, mientras yo hacía lo mismo. Habían pasado aproximadamente diez años desde la última vez que nos vimos, y obviamente las dos habíamos dejado atrás a esas niñas que jugaban entre los árboles, perseguidas por un gritón Aldebarán y un severo Shura que amenazaba con dejarme sin cena.
- No puedo creerlo, Churún respondió a mis plegarias... -sollozó la pelinegra entre mis brazos-. Pensé... pensé que estabas muerta, que Canaima te había llevado...
- No, amiga... Canaima no es el peor de los males que he conocido, créeme... pero aquí estoy de regreso, aunque no por mucho tiempo -le respondí mientras le ofrecía un trozo de mi destrozado sari como pañuelo-. Vine a hacerme cargo de DaSilva, Cakere... ya no va a hacer más daño, te lo aseguro.
Luego de contarle todo lo que había vivido desde que nos habían separado, Cakere se mantuvo en silencio, analizando lo que había escuchado. Podía confiar en ella que no dudaría de todo lo que le había dicho, todas las increíbles cosas que había visto...
- Entonces... ¿el Toro era un poderoso guerrero? -asentí a su pregunta-. Y el otro, el de pelo verde,. ¿también?
- Sí, él fue mi Maestro en las montañas, más allá del océano -respondí, muriéndome de curiosidad al ver esas heridas mal curadas en el rostro de mi amiga-. Cakere... ¿quién te hizo eso?
Ella bajó sus ojos oscuros y meneó la cabeza.
- Ya no vive, el culpable. Después de que vimos unas luces en su campamento, nos encargamos de limpiar todo lo que había quedado en ese lugar.
Apreté los dientes. Había entendido sus palabras al vuelo... había sido alguien del grupo de Preto DaSilva quien le había hecho eso...
- Pero no te preocupes, ya Churún lo juzgó... y en su próxima vida él pagará por todos los daños que le hizo a su casa, seguramente convertido en un animal de presa, para que sienta en carne propia lo que es ser cazado -completó ella. Pude ver que no le importaba mucho el haber perdido gran parte de su belleza indígena, pues su paz interior estaba intacta.
- Pero Cakere, dime quién...
- No importa ya, Periquita -sonreí al escuchar ese sobrenombre que me habían puesto desde niña por hablar demasiado-. Está muerto, a los pies de Churún. Y ahora vamos a rogar por nosotros y nuestra gente, como siempre lo habíamos hecho. Aunque... muchos de nosotros ya no confían en los blancos, sabes...
- Me imagino... -no era para menos. El asunto de DaSilva casi se sale de control, si no hubiera sido por Saga... y por Casiopea, for that matter. Podría decirse además que era bastante obvio que la misión hubiera fracasado irremisiblemente si Saga no hubiera respondido a mi llamado.
Traté de no hundirme en auto-recriminaciones, no podía permitirme eso, no ahora. Miré a Cakere, quien me ofrecía una taza de barro llena de chicha.
- Bebe... y luego regresarás a tu gente, y no contarás a nadie de nuestra nueva casa, porque sé que tú más que nadie ha sentido lo que nuestra gente ha sufrido. Lo siento mucho, Zelja... pero es tiempo de que nuestros caminos tomen vías separadas, y no volverán a cruzarse.
- X -
Había caído la noche cuando regresé al Turpial, con los ojos ya secos y con el alma llena de plomo.
Cakere tenía razón, no podían seguir teniendo contacto con esta gente si querían mantener sus costumbres y cultura, como siempre habían hecho. La chicha estaba fermentada, lo que me dejó algo mareada y no me permitió memorizarme nada del camino de regreso.
- ¿Dónde demonios habías estado? -preguntó Saga apenas abrí la puerta de la oficina de Olga-. Estaba a punto de barrer esta selva con mi Cosmo, pero...--
- Está bien, andaba con Cakere... despidiéndome -murmuré, echándome el cabello hacia atrás-. Olga, manda a decir que muchas gracias por todo, pero la nueva locación de la aldea permanecerá en secreto...
- Entiendo, entiendo... -respondió ella tristemente.
- ¿Lo entiendes? Pues explícame, porque yo no lo entiendo -repliqué, mirando por la ventana con los brazos cruzados-. Explícame cómo es que Cakere fue objeto de la violencia de ese malnacido de DaSilva, explícame cómo es que alguien tuvo la abominación de mente de desfigurarle la cara de esa manera... ¡a ella!. ¡A alguien que nunca tuvo el valor de dañar nada ni nadie, ni siquiera una culebra de esta selva! Explícame,. ¿cómo es que no hay nadie vivo del campamento de los garimpeiros, porque los indígenas los mataron a todos, clamando por venganza?
Olga frunció el ceño, con los codos apoyados encima de la mesa.
- Entonces eso fue lo que pasó... varios militares sobrevolaron la zona con helicópteros y dieron cuenta que la estructura estaba abandonada y destruida, como si tuviera años así... y en cuanto a Cakere, pues... ella fue una de las primeras víctimas del abuso de DaSilva, pero el compañero que tiene ahora, Moti, la defendió y por eso el brasileño no pudo ponerle las manos encima. De eso ya hace unos años, pero eso fue lo que disparó la vena violenta de los indígenas, quienes atacaron a cuanto blanco se acercase a su aldea... hasta que hablé con Cakere y le dije que lo mejor era que se fueran para otro lado, si iban a seguir tirando flechas sin mirar primero.
Me pasé la mano por la cara, tratando de dominar mi temperamento.
- ¿Entonces fue ese perro quien la intentó violar?. ¡Maldita sea!. ¡Hubiera sabido eso antes y me lo echo al pico para que se meta con alguien de su tamaño!
- Zelha, no podías saberlo, no sabíamos nada hasta esta mañana, que vimos a Moti cruzando el río...
- This is worthless -dije, cruzando la oficina y abriendo la puerta-. Buenas noches, Olga, Saga... ya me siento perfectamente, regresaremos cuando tú lo dispongas.
Y cerré la puerta con suavidad.
- X -
Las pesadillas me mantuvieron despierta el resto de la noche. Apenas cabeceaba un poco, las imágenes de DaSilva cerca de mí y el rostro otrora hermoso de Cayere flotaban en mi cabeza, haciendo que recuperase la conciencia. Hacía calor.
Casi extrañaba esa cabaña que me habían asignado cuando recibí la armadura.
Extrañamente, Casiopea se había mantenido en silencio desde mi encuentro con Cakere. Me imaginé que Saga pensó que mi outburst en la oficina de Olga se debía a ella, pero nada más lejos de la verdad. Me sentía tan frustrada por no haberle dado una lección bien merecida al jefe de los garimpeiros que tenía ganas de gritar.
No podía esperar para regresar al Santuario y acabar con esta farsa. La misión podría haber sido cumplida, pero me sentía tan fracasada como si nunca hubiera hecho nada útil en la vida, pensé mientras me paseaba en la habitación como un león enjaulado.
Maldita sea.
No podía dormir, eso estaba más que claro. No podía hacer más que sentarme en el alféizar de la ventana y mirar la noche pasar.
Y lo que más me entristecía era... que ya nada me ataba a este lugar.
Soltando un suspiro, escuché a Saga moverse a mis espaldas y colocar sus manos en mis hombros.
- ¿No puedes dormir?. ¿Aún estás molesta?
- No, y sí. Estoy que si me pinchan no sangro -respondí, sin mirarlo-. ¿Dónde demonios está Mu?
- Fue llamado de regreso al Santuario, hubo una batalla en el Norte con Camus, Shiryu y Hyoga, resultando en varios pedazos menos para la armadura de Acuario. Parece que Alexiel tuvo que ver en la última paliza que le dieron a Camus, no sé...
- Alex anda formalita con el Ikarus -dije, mientras sentía los dedos del Geminiano deslizarse por mis hombros y dar comienzo a un masaje-. Parece que ese pelirrojo le brindó el respeto que ella quería, por eso le dio calabazas a ese témpano.
- Y tú no que respetas a nadie,. ¿no? Siempre tienes un sobrenombre para todo el mundo.
- Sólo le pongo el nickname a quien se lo merece, azulejo -contesté moviendo el cuello para darle más espacio a sus manos-. Sobretodo si es alguien que se busca la ira de la Madre Tierra, heh.
- Tienes muchos humos en la cabeza -dijo Saga suavemente, mientras masajeaba mi cabeza. Ya me sentía mucho más relajada, olvidando poco a poco los pensamientos funestos que plagaban mi mente.
- No más que tú, Goldie -murmuré antes de reclinarme contra él. Era una atmósfera tan pacífica, que no pude por menos que maravillarme por lo fácil que era llevarme con él. Saga podía ser un pain in the ass, pero estaba más que clara que su inteligencia, sabiduría y sentido del sarcasmo era muy challenging para mi propio sentido del humor. No muchos podían estar sin inmutarse ante varias de mis malacrianzas, por eso es que Shura, y hasta el mismo Aldebarán, me propinaban tantos regaños.
- Zelha, si las cosas no hubieran pasado así... -el murmullo llegó cerca de mi oído-. ¿Crees que me hubieras hecho más caso?
- Mmm...
Saga sonrió contra mis cabellos y me levantó en brazos, para posarme en la cama. Me había quedado dormida, por fin.
- X -
El día asomaba ser encapotado, pues no se veía ni un trozo de azul en el cielo. Un día perfecto para equipararse con mi humor y estado de ánimo.
Olga había ido de allá para acá, chequeando los pacientes de caney en caney, mientras yo la observaba desde mi puesto en el borde del pozo en el centro del Campamento. Ingrid ayudaba diligentemente, pero podía adivinar que la alemana se sentía mal por todo lo ocurrido. Sus labios marcaban una línea tensa en su rostro, sólo esbozando una leve sonrisa al paciente que atendía. Y Rex, sentado en una mesa a la sombra, tecleando como loco en una computadora portátil.
Al echarme el cabello para atrás, el tintineo de los brazaletes que Cakere me había dado hacía tanto tiempo llamó mi atención. Eran de oro, recordé, pero de un oro tan extraño...
Alcé la mirada para encontrarme con Saga, quien asintió con la cabeza a manera de saludo.
Mientras, me entretuve haciendo sonar las pulseras, asombrada de sus colores y su musicalidad. Sonaban como unas campanitas pequeñas, de las que usaba Sir Drake para entretener a los niños de la tribu de Cakere cuando les ponía las vacunas de gripe y demás.
- Y perdí una amiga... -murmuré ausentemente, pensando en ella. Saga no dijo nada, haciéndose el que no me había escuchado. Hice una mueca con los labios y toqué su hombro con un dedo-. ¿Alguna vez perdiste a un amigo, Saga?
El Santo de Géminis guardó silencio por un buen rato, mientras observábamos el cielo clarear y mostrar una tonalidad de azul clarísimo, como si la misma bóveda celeste no quisiera llamar mucho la atención.
- Los perdí a todos cuando Ares se posesionó de mi cuerpo -respondió después de un rato. Ya pensaba que no me respondería y me estaba regañando por hacerle esa pregunta tan personal-. Maté a varios, de hecho, cuando el Dios de la Guerra se hacía presente en mi furia. Otros eligieron escapar de mí, pero uno por uno fueron cayendo en mis trampas...
No me atreví a interrumpirlo. Sabía que ese tipo de recuerdo era imborrable, por lo que intenté mostrarle algo de apoyo entrelazando su brazo con el mío y reclinándome contra él.
- Luego vinieron Seiya y los demás y lograron que yo pudiera salir de mi prisión mental, mirando los ojos de Athena, una jovencita con Cosmo de Diosa que mi cuerpo había intentado asesinar, por más que mi mente no lo quisiese... y después... liberación.
- Saga... -murmuré, mirando su perfil serio y lejano.
- Está bien, Athena dice que tengo que hablar de esto si quiero superarlo -susurró él de vuelta-. Conseguí a mi Maestro luego que volví a la vida, pero nunca pude pedirle perdón por todos los pecados que había cometido contra él, contra mi misión, contra sus enseñanzas y contra mi misma vida... pero lo soporté, porque era la tarea que nos había impuesto para lograr la redención final, advertirle a Athena sobre el peligro de Hades...
Fruncí el ceño, atando cabos--... acaso era... ¿Shion?
- Tu Maestro... ¿era el Patriarca?
- Sí, era mi Maestro, el de Mu y el de Aiolos -respondió en voz baja-. Era justo, estricto, amable, poderoso... nunca nos maltrató. Nunca nos regañó sin propósito. Nunca nos reprochó sin razón... y nunca, jamás, nos golpeó de manera que dejase huella. Todas sus lecciones tenían un modo, un hecho, una verdad... y luego yo se lo agradecí hundiéndole un puñal en el pecho.
Por asombroso que fuese, Casiopea se mantuvo al margen de esta historia cargada de emociones. Pude mantener la compostura al tiempo apretaba el brazo de Saga, mientras sus palabras surcaban el aire con profundidad, llevándome al sitio de los hechos que contaba, sintiendo lo mismo que sintió él. Frío, soledad, oscuridad... confusión, desesperación.
- Luego... Athena nos trajo de vuelta, luego de haberse enfrentado con más Dioses que nos tacharon de herejes y de pecadores... y aún no sé si realmente me merezco esta vida, esta recompensa... fui cruel, fui despiadado, fui un... asesino.
- Saga, el soldado que mira más allá de sus órdenes se tropieza con sus propias botas -murmuré, citando a uno de los próceres de mi país-. Tal vez fue el Destino el que estableció que tú tuvieses que hacer todo eso, ser verdugo, ser justiciero, ser suicida, ser Santo y pecador... míralo de este modo, Athena no te hubiese traído de regreso, a ti y a tu hermano, si no hubiese visto la valía que tiene tu corazón y tu alma...
Saga volvió la cara abruptamente y me miró fijamente, clavando esa mirada azul oscuro en mis ojos amarillos, permitiéndome ver en sus profundidades insondables, turbulentas como el fondo del océano.
- Gracias -dijo luego, con una pequeña sonrisa, que otra persona no hubiera visto pero yo, conociendo sus expresiones, pude ver claramente-. Creo que eso era lo que necesitaba escuchar. ¿Nos vamos?
Miré a mi alrededor y cerré los ojos.
- Sí... es hora de regresar a casa.
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Aquí como que vuelvo a retomar las riendas de la historia, heheh... ciertamente perdí el control de la historia sacando a los Santos del Santuario, por lo que pudieron notar. Así que esta es mi reivindicación por el fume del arc anterior. Disculpen las molestias causadas, jaja... a mí también me supo mal.
Decidí alargar un poco más la historia, viendo que el plot final sólo lo podré develar en cinco capítulos más, no en dos como había pensado. Veremos qué me depara el Oráculo, pues. Tenía que postear esto el 10 de enero, que es el día de mi cumpleaños, pero a la final me sacaron de la casa y no pude, haha. Un secreto que les comparto: Shura cumplió años el 12 y le regalé un drabble porno. ¡Vayan a mi LJ a leerlo! XD
Melina no Sukoorpion:. ¿Ahora eres Melina von Garuda?. ¡Cómo te gustan los clones de Milo, mujer! X'D
Heheheh, bueno, espero que sigas conmigo y que la calidad no baje, con este capítulo que es el último del arc de la Selva, regresamos al Santuario para más emociones. ¡Gracias por tu comentario, amiga!
Shadir: Hahahaha bueno, Casiopea tampoco se lo pone fácil... xD
¡Gracias por tu review, linda!
Ophelia Inmortal: Hahaha, bueno, no te hago nada X'D
Es un honor que nos elijas para hacer una historia, linda, pero el plot de Lux Aeterna está desarrollado en su entera totalidad y terminado. Sólo queda postear lo que queda... aunque, te invito a que escribas lo que quieras,. ¡Argesh Marek y yo lo leeremos!. ;D
Pilla Doll: Bueno, ya el tipo tuvo su castigo, esperemos a ver qué más pasa... :P
¡Gracias por tu comentario!
Astarot: Okay, gracias por la información ;D
Navarhta: esquiva los tomates podridos lanzados por Navi Espera, espera, te dije que aún no se definían las cosas, mujer, cálmateeeeeee o.oU
checa la habitación por el eco Oh oh, ohhhh ohhhhhhhhh... Bueno, espera un poco y veremos qué tiene que decir Mu acerca de eso... sí, las alertas no estaban llegando, me imagino que estuvieron jurungando por ahí los admins de FF. Esperemos que esta sí llegue Oo
Pues, sí, me dio bastante risa el comentario, además... gracias por tu apoyo, linda, sabes que se hace lo que puede para brindar un rato de entretenimiento, y espero que esa computadora se le quite lo gay y te deje escribir, hahaha X'D ¡Gracias por tu comentario!. ;D
Hyuuga Temari: Pues Nena-chan, no hace más falta el que nadie espera, y como nadie lo espera, nadie lo pela. Becho nena, no hay que hacer caso de los mirones de palo. -apapacho-
Damaris Anna: Bueno, ya el trama de la Selva llegó a su fin, ahora lo que toca es regresar al Santuario y enfrentar las consecuencias de lo ocurrido,. ¿no es así?
Yo también tendría unas gríngolas puestas, haha, aunque la chica está confundida, lo cual es obvio, por todo lo que está viviendo y lo que ha pasado, lo cual es más obvio, además de que Casiopea siempre la molestará, para añadirle la cereza al heladito, haha.
Yo tampoco entiendo a los pedófilos, es... demasiado enfermo lo que hacen con los niños. ¡Gracias por entender un poco mi motivo para hacer de DaSilva un personaje odiado!
Pues... muchísisisisisimas gracias, mi linda, por tu comentario tan halagador. Me emociona en verdad saber que el mensaje que promovemos con el proyecto de los Diarios de las Amazonas está llegando, además de pasar un rato agradable con nuestros escritos. A ti, Damaris, muchas gracias por tu constancia para con nosotras, muchas gracias por tus palabras y muchas gracias por tu incondicional apoyo.
¡Gracias a todos! -waves-
