Disclaimer: Entre las OVAS de Hades Sanctuary Chapter y las de Inferno,. ¡no puedo esperar para ver las que salen ahora! (Y si estoy esperando a que salgan,. ¿de verdad creen que son míos? Gah.Y no es broma, se confirmó Elyssium ya :D)
Someone Said Goodbye
A Pilla-Doll y Diosa Artemisa.
Me levanté temprano el día que iba a recibir a mi estudiante. Estaba algo nerviosa, prácticamente me había recibido de Amazona de Plata cuando ya me estaban endilgando un crío al cual entrenar...
Tendría que preguntarle a Marin cómo lo hizo con la Mula Alada, a ver...
Mis pasos se encaminaron al Coliseo, a sabiendas que allí es donde el Gran Maestro me presentaría al muchachito... o muchachita.
Agradeciéndole interiormente a Athena por hacer el Coliseo debajo de toda la Calzada Zodiacal (realmente no tenía ganas de subir ese imontonononón/i de escaleras ese día), entré en el Coliseo, asomándome a la arena de pasada y encontrándome con un espectáculo que jamás en mi vida hubiese imaginado.
Saga, vestido con la indumentaria usual que vestía Kanon, esto es, leggings oscuros y una camisa azul atada flojamente, con las sandalias griegas que estilaba toda la población del Santuario... entrenando nada más y nada menos que con el Burro Alado, tan laureado y tan celebradamente denominado como El Santo de la Esperanza, quien vestía los usuales jeans y su camiseta rojo comunista.
Atraída por las rechiflas y silbidos, me apoyé a la baranda de piedra, detallando las técnicas y los movimientos de ambos hombres. Bueno, uno más hombre que el otro, pero blah. Males, anyway.
- ¡Vamos, Seiya! -gritaba Shun en las gradas bajas, en el otro lado de la arena-. ¡Si ganas te dirán quién te puso la tinta en el baño!
Holy shit, NO!
Sólo cuando se volvieron hacia mí fue que me di cuenta que había maldecido en voz alta. Oops...
- ¿Eso quiere decir que tú sabes? -me gritó Seiya, mientras detenía una patada de Saga. Yo negué furiosamente con la cabeza, haciéndome la desentendida.
- I was sworn to secrecy, little pony! -dije, mientras observaba que Saga hacía lo posible por no soltar la carcajada, viendo que Seiya no había entendido lo que había dicho-. Eso es lo que pasa cuando no estás pendiente de lo que ocurre a tu alrededor... por eso es que te apalean como una gata ladrona, muchacho.
Seiya bufó y se cruzó de brazos, para ser propulsado hacia atrás producto de un puñetazo del azulejo, quien aprovechó que el chico estaba distraído conmigo para mandarlo a quedar como un anuncio publicitario en la pared. Me mordí la lengua para no reírme, mientras miraba a mi alrededor y localizando al Gran Maestro sentado en lo alto de las gradas, rodeado de cinco niños, entre ellos Kiki.
Con unos cuantos saltos, llegué a las cercanías del grupo, quienes se volvieron al sentirme llegar. Shion me dedicó una sonrisa, mientras le alborotaba los cabellos a un Kiki bastante contrariado.
- Qué bueno que llegas, Zelha... quiero presentarte a tu estudiante. Él es Goran, aprendiz de Santo, viene de Inglaterra... fue encontrado por Shiryu en su viaje de reconocimiento antes de ir a Asgard.
Bajé la mirada, para encontrarme con un chiquillo de a lo sumo ocho años, cabellos color morado oscuro y ojos grises claros, el cual me miraba fijamente. De pronto me sentí incómoda y aparté la mirada, para ver que todos los pequeños me observaban.
- Er... mucho gusto, Goran... soy Zelha de Casiopea -respondí, mirando de nuevo al chiquillo. Éste resopló y miró suplicante a Shion.
- ¿Ella no parece muy fuerte, cómo voy a ser fuerte si mi Maestra no es fuerte?
Alcé las cejas, mirando al Gran Maestro sonreír benévolamente mientras le hacía un cariño al pequeño en los cabellos.
- Vamos, Goran, no seas así... no puedes juzgar por las apariencias, Zelha podrá parecerte una muchacha menuda, pero de hecho es una de las Amazonas Plateadas con más potencial que tiene el Santuario en estos momentos.
- ¡Pero yo quería que mi Maestro fuese un Santo Dorado!. ¡Ése! -añadió, señalando hacia la Arena. En un reflejo, miré hacia el chiquillo apuntaba, para encontrarme con otra sorpresa.
Shura había regresado.
Me le quedé mirando, notando rápidamente las sombras bajo sus ojos y el ceño profundamente fruncido que traía. Hablaba con Saga palabras rápidas, por lo que no pude ni intentar leerle los labios. Damn.
- ¿Entonces quieres que tu Maestro sea el de cabello azul? -escuché decir a Shion, lo que me hizo volverme de nuevo a ver al crío maleducado que tendría que aguan--digo, entrenar.
- ¡No! Yo quiero a ése, al de cabello verde... se ve tan serio,. ¡un Maestro debe ser serio!
Que Athena me ayude, el niño resultó ser groupie de Shura. Y de un Shura que yo preferiría no tratar, dado nuestro silencio antes del viaje a Japón. No habíamos tenido el chance de limar asperezas, pero mientras él se quedase en Capricornio, no tendría que hacerle mucho el maldito esfuerzo por ser razonable o civilizada, cuando lo que quería era patearle el trasero, por necio y cabezota.
- Ah, pero si Shura fue el Maestro de Zelha, Goran -encajó Shion, mientras le guiaba hacia mí-. Todo lo que ella sabe fue porque él la instruyó. Sólo tienes que darle una oportunidad, estoy segura que pronto cambiarás de opinión...
Y con un ademán de despedida, se alejó con los otros 3 niños, mientras Kiki me miraba interrogante. Me encogí de hombros guiñándole un ojo y me encaminé a la salida, sintiendo la presencia del chico caminando tras de mí, arrastrando los pies.
Luego de que lo guié a la cabaña y le hube mostrado el pequeño catre y las repisas que había preparado para su uso personal, salimos hacia la Calzada Zodiacal. No tenía muchas ganas de ver a Mu, pero tenía que pasar por sus predios para encaminar nuestros pasos hacia donde quería llegar.
Meridia.
El Primer Templo estaba solo, por lo que nos colamos por allí mientras yo le explicaba a un callado Goran sobre la historia del Santuario, tantas veces oída a Aldebarán y a Shura, para luego contarle sobre las batallas que se emplazaron en estos lugares.
Saliendo de Aries, se abría un caminito casi escondido que dirigía al Reloj Zodiacal, donde había pensado comenzar con mi brillante carrera de Entrenadora Poké--- digo, de Santa Maestra. Tuve que morderme el labio inferior para no soltar la carcajada, mientras enrollaba mi largo cabello en un moño circular. El calor hacía de las suyas en Grecia, para variar.
- ...Y la misión se vio limitada por el hecho de que el Reloj estuviese encendido, siendo iniciado por el mismo Patriarca, que era Saga de Géminis bajo la influencia del Dios Ares, imprimiéndole más urgencia a los Santos de Bronce para salvar a la Diosa...
- ¿Pero Athena no es inmortal? Es una Diosa.
Parpadeé y miré encima de mi hombro a Goran. El chico me miraba de la manera más normal del mundo, cuando lo que acababa de decir rompía toda la atmósfera de la historia y de paso mi concentración.
- Ella apenas despertaba sus poderes, en ese momento podía ser una Diosa, pero podía ser herida, como lo fue con esa flecha de Sagitta...
- Pero no fue una flecha de Sagitario,. ¿no?
- No, no lo fue... Aiolos ha estado ausente de este Santuario desde que esta encarnación de Athena estaba recién nacida, digamos unos dieciséis años... mira, ese es Meridia.
Había venido una vez con Shura, recién llegada de España...
- Ven acá, muchacho, te voy a enseñar el Santuario en todo su esplendor... si aguantas subir unas cuantas escaleras.
Dicho esto, salí disparada por la precaria escalinata que llevaba al balcón interior del Reloj de Fuego, haciéndole lo mismo que Shura me hizo a mí.
- X -
Era media mañana cuando llegué arriba. Meridia podía servir de puesto vigía (y según Saga me había contado cuando le comenté, había sido usado para ello en tiempos anteriores), por su altitud y posición estratégica en el medio del Santuario. El Balcón Meridiano tenía una vista de trescientos sesenta grados, interrumpidos brevemente por las columnas que sostenían el enorme Reloj por encima de mi cabeza.
Visto desde el frente, podía ver los Templos Zodiacales desde Aries hasta Cáncer. Desde el lado izquierdo, desde Cáncer hasta la Estatua de Athena, en lo alto de la montaña. Desde la parte trasera, una gran extensión de macizo de piedra, más la meseta rocosa llamada Star Hill... y desde el lado derecho, podía apreciarse el Bosque de Athena, parte de la Fuente y el Coliseo a lo lejos.
Recordé que la historia que me había contado Shura sobre las Guerras Sagradas, cobró real importancia y vida en este exacto sitio donde me encontraba sentada, en el lado frontal del Balcón, mirando el tiempo pasar y el sol arriba, corriendo perezosamente.
Realmente... el amor hacia la Diosa era enorme. Sólo las personas que realmente la amaran podían hacer ese último sacrificio, entregándole sus vidas por la Misión de protegerla y luchar por esas verdades que proclamaba con entereza y énfasis, enfrentándose a cuanto enemigo osase cruzarse en el camino a la verdadera paz...
Suspiré profundamente, revisando mentalmente todo lo que había pasado desde que había llegado a este místico lugar que ahora llamaba hogar. Porque lo quisiese o no, la Selva ya no podía ofrecerme nada, ni seguridad, ni confianza... mucho menos el calor de hogar que antes me regalaba.
Entonces fue que me di cuenta. Sir Drake.
La muerte de Sir Drake había llevado consigo una sensación de desesperanza con el trozo de papel que figuraba con mi nombre encima de la mesa en ese pequeño cottage en Los Pirineos. Poco podía saber Aldebarán que esa fue la primera razón por la cual dejé de creer en Churún y en Canaima. Entonces llegó Shura con sus cuentos y narraciones épicas, de una época tan lejana y cercana como el tiempo cíclico mismo, y tan tangible e incorpórea como la presencia del calor en la piedra del suelo donde me sentaba o la frescura del mármol de la columna que me servía de apoyo.
Luego... la sensación de pérdida y confusión que me asaltó cuando pisé estas tierras griegas... sin contar el cálido recibimiento de Shaina y el resto de los hardships que había soportado, el confinamiento en Géminis, las batallas, el tiempo de oscuridad en Cáncer, el período de rehabilitación luego del coma... la batalla con Friedrich y luego, mi sempiterna pelea bajo cuerda con Casiopea.
Me las había visto negras, sí, pero no tanto como para decir que había perdido mi humanidad. Sí, aún era lo suficientemente inocente, tanto que rayaba en lo simple o lo medio pendeja, pero había cambiado radicalmente de esa pequeña que tanto gustaba de trepar a los árboles y silbar como una paraulata.
Y... no todo había sido tan malo, después de todo...
Un resoplido fuerte hizo que mi cabeza girara hacia el inicio de las escaleras, notando la mata morada que yacía en el frío suelo del Balcón.
- Luego que hayas recuperado la capacidad de respiración, Goran, ven y observa esto.
Los pasos pesados del exhausto muchacho repiquetearon por el suelo de piedra, hasta que se dejó caer al lado mío, aún jadeando por el esfuerzo de subir más de mil quinientos escalones diminutos. Y luego, silencio.
- Esto es por lo que pelearon, por este rincón donde la Diosa puede ser Ella y descansar hasta la próxima Guerra Sagrada, y donde nosotros podemos vivir preparándonos para ese momento... donde usaremos todo para defender este mundo, aunque la mayoría de sus habitantes no lo merezcan.
Goran guardó silencio por un momento, mientras ponderaba lo que yo le había dicho.
- Es extraño -dijo, rascándose la cabeza y respirando profundo varias veces-. En Glastonbury siempre nos habían dicho que la Tierra era la Madre Diosa de todas las cosas, y luego vienes tú y me dices que Athena es la Defensora número uno de este mundo... no puedes esperar que me convierta con esas pocas palabras,. ¿no?
... No sabía por qué, pero me esperaba algo así, así que encendí mi Cosmo por toda respuesta, envolviéndolo con su luz, aunque afuera aún brillase el sol de la temprana tarde.
- ¿Qué sientes cuando mi energía te envuelve, Goran?
- No mucho. Siento calor, pero nada más.
Suspiré mentalmente,. ¿este muchacho no sabía lo que podía hacer el Cosmo¿Me entregaron un chico cero kilómetros?
- Esa calidez que sientes con mi Cosmo, es la fuerza de la energía. El Cosmo puede mantenerte con vida aún cuando tus sentidos estén perdidos, te puede mantener en pie aún cuando tus fuerzas ya te hayan abandonado, te puede hacer darte cuenta de muchas cosas que a simple vista no puedes notar... y, si tienes suerte en conocerla, el Cosmo de Athena puede hacerte sentir más vivo que estar parado en este sitio, observando esta maravilla.
El perolito se quedó callado de nuevo. Aunque era medio contestón, ponderaba bien sus respuestas, aunque fuese algo impertinente para mi gusto.
- Eso quiere decir -dijo, haciéndome apretar los dientes al ver la ínfima sonrisa que llevaba-,. ¿que los Santos de Athena son superhéroes?. ¡OUCH!
- Bien merecido te lo tienes por burlarte de los Santos, muchacho necio. Ojalá te oyera Chloe para que supieses lo que es bueno, ella sí te pone a mover esas pailas rapidito... pero, como you're stuck with me, bien te vale que pongas atención, mocoso, si quieres llegar a algún lado en este sitio. Luego me lo agradecerás.
Cuando vi que Goran hacía todo lo posible por no contestarme, me levanté y me encaminé a la salida con una leve sonrisa.
- Mientras piensas eso, vamos a trabajar tu resistencia. Vivimos hacia allá, un poco más lejos del Coliseo. He aquí tu primera tarea: bajarás los escalones y correrás hacia allá. Si llegas antes de la cena, cocinarás tú lo que te dé la gana, si no... comerás lo que yo tenga a bien preparar. Y te añado que en la selva mucha gente come insectos y bachacos, así que puedes darte una idea de lo que se me puede antojar cocinar.
Dicho esto, desaparecí en un blur de Cosmo.
Entré a Aries intentando no reírme, encontrándome de frente con Dohko de Libra, quien venía entrando con su armadura a cuestas.
- ¡Pero si es Casiopea! -exclamó, con su característico buen humor-. ¿Cómo has estado, pequeña?
- Vamos a decir que bien para no entrar en detalles, esto de ser Maestra es...
- ¿Te dieron a tu estudiante entonces? -sonrió él mientras volvía sobre sus pasos y nos sentábamos al pie de la escalinata frontal de la Primera Casa-. Shion me había dicho que habían advertido que fuiste una alumna-esponja de Shura, por lo que se figuraba que serías tan buena Maestra como lo fue él cont igo...
- Aprecio el voto de confianza, Maestro Dohko, pero el niño es totalmente insufrible -siendo él un Maestro de uno de los Santos más fuertes, brillantes y valerosos del Santuario, bien podía contarle mis cuitas-. Seguro es buen oyente, pero como que no se toma muy en serio la historia que se respira en el Santuario...
Dohko de Libra se echó a reír de buena gana, ante mi cara confundida y enfurruñada.
- Ah, Zelha... -rió, sacudiendo su melena castaña-. Todos los niños son así cuando los conoces por vez primera. Recelosos, respondones... ¡y con ese encanto que lo que provoca es tirarles de cabeza por una alta cascada! Si Shiryu fue así desde el primer momento que llegó a Rozan... si ni hubiese sido porque yo estaba viejo, seguro le daba unos cuantos coscorrones para que aprendiese.
Tuve que echarme a reír, aunque realmente no me imaginaba al estoico Santo del Dragón siendo tan fastidioso como el brat de Goran.
- ¿Y cómo fue que se convirtió en el alumno modelo?
- Pues, creció un poco y se dio cuenta de su destino, aunado a que Shunrei estuvo allí para ser la espectadora de sus progresos. Tal vez al inicio hiciere los ejercicios por impresionarla, pero luego lo hizo por entera convicción, estoy seguro de ello.
Mmm... ¿dónde conseguiría un clon de Shunrei de la edad de Goran?
Ah, no, eso no iba a funcionar. El mocoso era inglés y de seguro con sangre irlandesa o escocesa... nah, eso no serviría.
Aunque si apelo a su sentido flemático de civilización probablemente pueda hacer que haga las cosas, aún con ese maldito sarcasmo e irreverencia que tanto me molestaban.
- Muchas gracias, Maestro,. ¡creo que me acaba de dar todo el plan de entrenamiento con sus palabras! Por lo menos sé que si no me hace caso lo colgaré del barranco y lo obligaré a hacer unas cuantas flexiones.
- No seas muy dura con el chico, Zelha, recuerda que la mayoría de los pequeños que entran a este Santuario son huérfanos...
- Lo sé, Maestro, yo misma me cuento entre esas estadísticas. Pero, que no se diga que Zelha de Casiopea maltrata a su estudiante. Sólo lo pondré en el carril un poco, heh... ¿o me va a decir que Shiryu nunca se rebeló o le respondió irrespetuosamente?
- Ah,. ¡claro que lo hizo! Y su castigo era estarse bajo la Cascada de Rozan hasta que yo le dijese.
- ¡Que no se diga tampoco que Dohko de Libra maltrataba a su estudiante! -exclamé riéndome-. ¡Gracias por sus palabras! -añadí, levantándome y corriendo en dirección al Coliseo.
Me sentí de repente un poco culpable por haber sido tan negligente con el chico, pero al recordar sus palabras escépticas sobre el estado divino de Athena, olvidé toda culpabilidad. Bastantes lecciones me había dado Shura en Los Pirineos sobre esto para dejar que un mocosín viniera a primeras de cambio a darme pico y pala porque no se cree el cuento.
Moviendo la cabeza para tronarme las vértebras, entré en la calurosa cabaña. Definitivamente¿acaso en este país del demonio el verano era todo el año?
Bloody hell.
Inspeccionando mis reservas de comida, noté que tendría que bajar a Athene al día siguiente para abastecer mi alacena si queríamos alimentarnos. Por lo pronto, la presencia del chico arribando al Coliseo hizo que me moviera un poco más rápido en hacerle algo de comer. No porque quisiera realmente, sino porque no me agradaba comer frente a alguien hambriento.
La cara de Goran al abrir la puerta era todo un poema. Alcé la vista y la ceja del libro mientras se sentaba, su rostro estaba más pálido que el de un muerto y sus ojos tenían toda la pinta de salírsele de las órbitas.
- ¿Y a ti qué bicho te picó? -pregunté, mientras me llevaba un tenedor lleno de ensalada a la boca. Goran sacudió la cabeza y posó su mirada en la mía, antes de bajar la vista hacia el plato.
- Siento mucho haber sido tan incrédulo con la historia del Santuario, Maestra -mis cejas se dispararon más allá de la línea de mi cabello-. Creo que tendré que abrir un poco más mi mente si quiero llegar lejos...
Fruncí el ceño y torcí la boca, mientras veía al chico, aún pálido, con la vista fija en la ensalada que le había puesto para que cenara.
- Dime,. ¿por el camino no te encontraste con una pelirroja de ojos verdes con muy mal carácter y con cara de maniática? -el sonido de sorpresa fue más que suficiente respuesta-. Ella es la Santa Dorada de Cáncer, te convendría escuchar lo que quiera decirte, si se digna a dirigirte la palabra... y sobretodo, trata de no hacerla molestar o veras algo que REALMENTE no querrás ver nunca jamás.
- ¿Y qué es eso? -ah, definitivamente la curiosidad mata al gato y al humano de retruque-. ¿Por qué dices eso?
- Porque ella tiene el poder de mandar tu alma al Inframundo si es de su gusto y placer; así que te aconsejo, no como tu Maestra sino como alguien que sabe de lo que está hablando, que no le busques las cinco patas al gato con ella. Chloe tiene el carácter muy jodido, además, fue la última (y única) alumna del antiguo Santo de Cáncer, DeathMask.
Al ver que Goran palidecía de nuevo, supe que había dado en el blanco al nombrarle al Psicópata. Ofreciéndole un cubilete de agua azucarada y agradeciéndole silenciosamente a Chloe su timing al asustar al mocoso, continué comiendo, hundiéndome de nuevo en la lectura épica.
- X -
Pasaron los días, donde más que enseñar, lo que hice fue regañar al muchacho por su irreverencia y sus continuas observaciones y críticas sobre las "raídas costumbres del Santuario". Ciertamente, esos días probaron ser los más insoportables en cuanto a criar/entrenar a un chico. Casi hubiera preferido enseñar a una chiquilla, pero ya no se podía hacer nada.
La verdad era, que el muchachito era todo un challenge para mi mente... pero eso no me impidió atarle al tronco del barranco y mandarle a hacer unas cuantas flexiones suspendidas, por sabelotodo.
Un día en el que particularmente me hartó, lo mandé a comprar no sé qué carrizo en Athene, yéndome yo por mi lado hacia nuestro lugar de entrenamiento favorito, un terraplén medio secluded, rodeado por tres lados de barrancos, donde podía enseñarle las técnicas que me había enseñado Shura sin la preocupación por ser observados.
Tenía ganas de destrozar algo. Mi paciencia no era tanta, pero mi aguante sí, aunque Goran se las arregló para hacerme perder la compostura más de una vez. Así que, poniéndome los guanteletes plateados, procedí a ejecutar furiosos movimientos de kata manos libres, imaginándome la cara de cualquier pendejo desconocido al cual podría vapulear sin sentirme culpable. Casiopea no se había manifestado mucho, pero algo me decía que no pasaría mucho tiempo más sin saber de ella.
Patada, gancho, upper, patada, round kick...
Y en cuanto sentí que algo se aferraba a mi tobillo, abrí los ojos con irritación, dispuesta a patear el trasero del intruso.
Sólo que no me esperaba que el intruso fuese Mu.
Parpadeé, sintiendo que mi sangre se enfriaba como por ensalmo. Después de una muda inclinación de cabeza, fui hasta donde tenía un jarro de barro y un trozo de tela.
- Siento haber interrumpido tu entrenamiento...
- No hay problema.
El silencio se estiró mientras me re-hidrataba con largos tragos de agua. Viendo que no podía evitarle más y notando que ya había bebido agua como para llenar el Sahara, bajé el jarro y lo miré a los ojos.
...Los cuales evitaron los míos, disparando mi furia de nuevo.
- OK -dije, sin importarme lo que salía de mi boca-. Primero, me engatusas a que te diga lo que pensaba de ti; luego, me besas, para luego dejarme más sola que la una en la selva... para que ahora, después de más de dos meses de haber regresado,. ¿evites mi mirada como muchachito regañado? No me jodas, Mu, pensé que eras más maduro.
- ¿Quién te dice que no soy maduro? -replicó sin perder el paso-. Si me retiré de la misión es porque era necesario. Fui llamado de regreso por mi Maestro.
- No me hacen falta tus razones ni tus excusas, Mu -contesté apretando los dientes-. Realmente ya no importa...
- Sí, sí que importa, muchacha -dijo mirándome por fin, evidenciándose en sus ojos violetas su frustración y confusión-. Lo que pasó en la selva...
- Está olvidado -interrumpí, súbitamente hastiada y más que incómoda por la situación. Parecíamos dos novios discutiendo-. Eso estuvo fuera de orden, así que lo mejor es olvidarlo.
Destapada la lata de gusanos, no podía esperar en cerrarla tan fácil...
- ¿Olvidarlo? -preguntó, endureciendo el tono de su voz-. Entonces,. ¿tengo que olvidar que me gustas porque a ti te da la gana? No voy a olvidarlo, Zelha, porque hay cosas en la vida que no se pueden olvidar tan fácil.
- Ajá,. ¿y quién te dijo a ti que ese pisa y corre de besar y huir estuvo nice de tu parte? Si no hubiera sido por Saga hubiera vaporizado toda la selva... ¿dónde está el que me ayudaría con Casiopea? Perdido en acción,. ¿no?
- Tal vez te suene como una excusa barata, pero cometí un error al besarte -dijo, cuadrando la mandíbula-. No fue apropiado de mi parte, así que vine a disculparme por ello. Pero, ya que veo que aún estás ofendida, no puedo hacer mucho por aliviarte.
Dio media vuelta y comenzó a alejarse, para mi sorpresa.
- ¡Oye!. ¿Eso es todo?. ¿Un ERROR?
No podía creer lo que estaba oyendo...
Mu me miró por encima de su hombro, asintiendo brevemente, para luego continuar.
- Sí. Un error.
- X -
Cerré la puerta de la cabaña con llave. Dirigiendo mis pasos al baño, me arranqué la ropa metódicamente y me introduje en la bañera, sin importarme que el agua estuviese fría, sin importarme que todas las velas de la cabaña estuviesen apagadas, sin importarme que el crío estuviese por más de una hora tocando la puerta llamándome, y sin importarme que había adornado la puerta, así como parte del camino, el interior de la cabaña y el agua de mi baño, con buena parte de mi sangre.
Había dado rienda suelta a mi arrechera quitándome los guantes y arremetiendo con cuanta piedra, roca y vaina contundente se atravesase en mi camino, quebrando unas, rompiendo otras y mandando a volar a las demás, mientras maldecía en sotto voce en cuanto idioma cruzase mi mente, así fuese inventado. Estaba lívida, tanto por el rechazo como por la tonta excusa que me había dado para alejarse.
Por ende, había roto mis manos y uñas, me había quebrado dos o tres dedos, amoratado y magullado antebrazos, rodillas, piernas y demás.
Lo que me quedaba por hacer, es darme un buen soak, esperando ahogarme en el proceso.
¿Por qué carajo mi vida estaba tan complicada y vuelta sereta?
Apoyando la cabeza en el filo de la bañera, me olvidé de mi alrededor, dejando que la oscuridad me rodease en el oblivion.
No sé cuánto tiempo estuve inconsciente, sólo supe que alguien me sacudía fuertemente por los hombros intentando hacerme reaccionar. Luego, un par de brazos me izaban y me envolvían en una enorme toalla, posándome después en una superficie mullida.
Luego, no sentí más nada.
- X -
Desperté con el sol en la cara. Soltando una pequeña maldición, me levanté medio dormida para cerrar la cortina de la ventana, para encontrarme con un precipicio que se abría bajo mis pies. Hubiese caído al vacío si no me hubieran sostenido por la cintura, trayéndome de vuelta a la tangible superficie de...
¿Meridia?
Volví la cabeza a tiempo de ver suspirar a Saga aliviado por haberme atrapado a tiempo. Estaba vestido como lo vi ese día en el Coliseo, mientras que yo sólo estaba cubierta por una enorme toalla de color azul oscuro.
- Er...
- Tranquila -murmuró llevándome en vilo de nuevo al colchón que yacía en medio del Balcón Meridiano-, era la única manera de tratar tus heridas sin tener que responder las preguntas idiotas de tu alumno. No sé cómo lo soportas, en serio...
- ¿Heridas?
Saga me miró fijamente, para luego posar el dorso de su mano en mi frente, tomándome la temperatura.
- ¿No lo recuerdas? -preguntó a continuación, frunciendo el ceño.
Gemí por toda respuesta y me llevé una mano a la cara, notándola limpia.
- No... ¿qué pasó?
- Esperaba que pudieses darme razón, de hecho -respondió mientras pasaba las manos por mis brazos, restañando los arañazos y demás rasguños, para luego frotarme con un paño húmedo-. Te encontré en la bañera, casi totalmente sumergida. El agua estaba tan roja como el vino tinto de Camus, así que me asusté y te saqué de allí a toda prisa.
Todo regresó a mi mente en una oleada, haciendo que soltara una nueva maldición y me tomase la cabeza con ambas manos. Shit...
- Qué... ¿qué pasó con Goran?
- Lo dejé con Kanon. Aunque por eso tendré que hacerle la cena por una semana, pero me pareció que valía la pena por darte un poco de paz y silencio.
Suspiré profundamente, antes de gemir de nuevo por el dolor increíble de mi cabeza. Saga colocó el paño húmedo en mi frente. Estaba ardiendo en fiebre.
- Tengo que bajarte la fiebre, Zel... -dijo, mientras reemplazaba el paño al cabo de unos minutos-. ¿Zel?
No respondí. En ese momento corría feliz por entre los árboles de Churún, por lo que no escuché su voz, llamándome.
- Zelha, no te atrevas a quedarte dormida, quédate conmigo -dijo, sacudiéndome fuertemente, ganándose un gemido de mi parte que le bastó para saber que me había traído a la consciencia de nuevo-. No te quedes dormida, vamos, háblame -añadió mientras me levantaba en brazos una vez más-. ANOTHER DIMENSION!!
El agua de la Fuente estaba tan fresca como el primer día, pensé incoherentemente al sentir que Saga me sumergía casi enteramente en ella, mientras me soltaba el cabello y dejaba que se empapara igualmente.
- Zel, abre los ojos -me ordenó mientras encendía su Cosmo y me rodeaba con su energía, haciéndome reaccionar un poco-. Dime¿cuál es tu armadura?
- Cas...Casio...Casiopea...
- ¿Y qué poderes tiene? Vamos, no te quedes dormida,. ¡contéstame!
- Puede... hacerme sentir las emociones de los demás... y amplificarlas... en mi propio set de emociones...
- ¿Y por qué no has aprendido a canalizar ese poder, muchacha mensa?. ¿No ves que Casiopea te está consumiendo la vida?
- No puedo... Saga... ella es demasiado...
- Sí puedes.
Quédate conmigo
- No puedo...
- Tranquila, yo te ayudaré...
No me abandones
- Casiopea... ella me... me está matando, Saga...
- Sí que puedes, demuéstrale de qué estás hecha. Demuéstrale que a ti no se te puede tomar por sentado.
Sácame de aquí
- Me matará...
- No lo hará, Zel... te juro que usaré todo mi poder si es necesario, pero vas a dominar esa armadura...
Sigue hablando
- Ella quiere... ser libre...
No te alejes
- Tranquila, yo estoy aquí para protegerte...
Llévame a la Luz...
- Enciende tu Cosmo, Zel... armonízate, abre los ojos y concéntrate, reúne tu poder y domínala. ¡Mano dura!
Un grito resonó en mi cabeza en cuanto exploté mi Cosmo. Furia, frustración, desesperación...
No me sueltes
Mis dedos se contrajeron solos en puños, apretándose y temblando visiblemente. De pronto sentía la total necesidad de golpear a Saga, verlo en el suelo, boqueando por aire, pidiendo misericordia...
¡NO!
Frustración, ese agarrotamiento en el pecho que no me dejaba respirar, haciéndome jadear mientras lloraba, intentando arrancarme el corazón para poder descansar, queriendo hacerme daño, queriendo sentir dolor, queriendo ver y no ver...
¡NO!
Desesperación, la sangre se hace hielo en mis venas, se hace rápida, se hace líquida, mi garganta se cierra, la angustia me carcome, quiero halar mis cabellos, quiero chillar, quiero mandar todo al demonio, mis lágrimas corren cálidas por mis mejillas pero no me doy cuenta...
¡NO!
Rechazo, tristeza, decepción...
Mis puños se sacuden de nuevo, la humillación puebla mis sentidos, no puedo ver, no puedo oír, no puedo sentir, no puedo vivir... el aire me falla, la mandíbula me duele de tanto apretarla...
¡NO!
Vuelo directo hacia el suelo, acabando con todo, acabando con este peso que me ahoga el alma, esta sencilla aguja que taladra mi corazón y lo hace sangrar lentamente, lo hace llorar en su más ínfimo estado de desolación...
¡NO!
Muerdo mis labios hasta romperlos, quiero gritar, quiero hacer que todo se vaya, que todo se aleje, que todo sea nada, cero, olvido, maldiciendo todas y cada una de las veces en que...
¡NO!
Abrí los ojos.
- X -
Y al despertar, pude sentir claramente que Casiopea se sometía a mis comandos.
Y pude respirar tranquila.
---------
Antes de que empiecen con los tomatazos, Tengo una o dos cosillas qué decir...
Shadir: Efectivamente, las misiones (según la visión de Shion, al menos) tienen una cierta razón de ser. Ya verás, ya verás...
Y sí, me gusta poner a Athena como lo que es, una Diosa con todas sus letras. Recordemos que estoy planteando un Santuario más equilibrado, y hay que darle a Saori el beneficio de la duda. En la animación de Hades fue madura y aguerrida, como la Athena que debía ser. Así que, la Saori del Amazon Project tiene que ser una Diosa, adorada por sus guerreros como su guía espiritual. De otro modo,. ¿cómo pueden arriesgar sus vidas por una chiquilla malcriada?. :P
Angel del Apocalipsis: Nela querida, todo el Santuario necesita muchos clones de Freud para terapia y psicoanálisis, pero ya eso es harina de otro costal. XD Hahahahahaha Naruto y Sasuke, hahahahahahaha XDD, bueno, no es tanto la discusión de mala sangre entre esos dos ninjas, pero el bickering entre Saga y Zelha viene a demostrar que están cómodos el uno con el otro. A ella no le importa burlarse de su cabello, y a él no le importa fastidiarla para ver las caras que pone. XD Una vez más, mi adorada, gracias, muchísimas GRACIAS por tu constancia y tu apoyo para con esta historia. Ya te dije por otro lado que LA, KiM, KV e IQ tendrían una secuela, pero te lo reafirmo por este lado. La continuación de LA se llama Domina Justitia (Señora Justicia), así que por ese lado, puedes quedarte tranquila, que yo continuaré con el proyecto. Un beso, bella, y gracias por un review tan precioso.
Charm Baby: Heeeee! Tranquila que las uñas de los pies las puedes guardar para más adelante :P Sigo dejando en X la pregunta del millón, pero honestamente,. ¿tú qué crees ahora? Aún faltan cinco capítulos :P Prometo no tenerte en estado catatónico por más tiempo, en serio :D
Blue Dragon: Gracias por el nombre para la alumna, pero como sabrás, ya LA está totalmente terminada, y sólo me falta subirla, además, que el alumno resultó ser chico :P. De todos modos, tendré en mente el nombre porque tengo otra cosa en mente :P No te preocupes, que no pienso perderme por más tiempo, haha, me gusta mucho la luz del sol ;D
May21: Heee!. ¿Tienes un bebé? Debe ser hermoso :3 -sonrisa-.
Ophelia Inmortal: Hahahahahahahaha bueno,. ¡tú me dirás por quién sientes pena ahora! -esquiva el zapato-.
Artemisa Ravenclaw: No me jod! XD Y yo que pensé que habías arreglado ya tu problema con la computadora, auch. ¿Me extrañaste?. ¿En serio?. :3 Sobre las burradas de Chloe, no puedo hacer/decir mucho porque ya eso lo responderá Argesh en KiM, haha. Lo mismo me pasó a mí con historias como las del Amaterasu y el Tsukiyomi, luego investigué como debe ser y me di cuenta que el mangaka de Naruto se había fumado un trapo sucio con mitología japonesa, así que no te preocupes, así siempre nos confundimos todos XD. ¡Gracias por leer, linda!
-huye corriendo antes de que la fusilen/acribillen/masacren/linchen- ¡Esperen, que no he terminado! X3
