Disclaimer: Salvación de la bota de yeso, no son míos.

-

Aeon - Salva Nos

-

A Mari C.

-

La vida del Santuario, cuando no andas como si estuvieses caminando bajo pins and needles por culpa de tu armadura, era bastante apaciguada.

Casiopea había sido domada, y yo había adoptado la actitud de un náufrago que regresa a su tierra natal. Alivio, gratitud... sobretodo esto último, para con Athena y Saga.

Saga... me ayudó en más maneras de las que creí posible, pero eso no impedía que discutiéramos acaloradamente cuando Goran se metía en problemas con alguno de los Dorados.

Y lo más extraño era, que yo defendía a mi pupilo a capa y espada.

Habíamos llegado a un entendimiento algo más que diplomático, siendo que los bickerings que tenía con mi muchacho eran tanto o más elaborados que los que tenía con Saga, por lo mucho gusano comelibro que resultó ser el mocoso.

Los días pasaron perezosamente, haciendo que el chico se metiese un estirón tan sorpresivo que en lo que menos pensé ya me llegaba a la nariz. Yo no era muy alta que digamos, pero esa mañana en que lo vi arreglándose la mopa que tenía por cabellera antes de salir a entrenar, me hizo dar cuenta de algo que no había pillado.

Tenía un año entrenando a Goran.

- Oye enano,. ¿te diste cuenta que tenemos un año soportándonos?

- ¿Un año? -respondió con una pequeña sonrisa-. Pensé que había sido mucho más, la vida contigo pasa muy lentamente...

- ¡Pequeño demonio!

- X -

La rutina de nuestros ejercicios siempre se veía interrumpida por alguna pieza de información inútil que alguno de los dos le decía al otro. Mientras Goran se esforzaba por perfeccionar el Jumping Stone, yo distraía su mente con los pasos para trenzar un sebucán, para elaborar el casabe, tan apreciado por los pobladores de la selva.

- ¿Y de qué me sirve un condenado sebucán en Grecia?

- Por lo menos te podrías hacer trenzas jamaiquinas con esa habilidad,. ¿no?

- X -

O cuando yo hacía meditación con la armadura puesta, canalizando sus emociones para convertirlas en energía...

- ¿Tanta hoja de lata junta no es incómoda para sentarse?

- Más respeto con Casiopea, mocoso. Puedo sentir que lo que quieres es joderme la paciencia para que corra contigo. Te jodes, porque el circuito es enteramente tuyo.

- No pedí compañía en la carrera, de seguro me volverías a ganar.

- Y seguiré ganando hasta que logres explotar ese Cosmo, my boy. Mientras, trágate esa respuesta cortante que tienes entre los dientes y mueve esos pies.

- ¡Te acusaré por indolente, Maestra!

- ¡Y yo te acusaré de hereje, muchachito!. ¡Ven acá!

- X -

Un buen día de enero (había hecho unos cuantos favores a los aldeanos de Athene, como ayudarles a llevar algo pesado o arreglar el tejado, por lo que pude ganar algo de dinero con el que me compré un calendario), envié a Goran con Mu, para que me arreglase los guanteletes de Casiopea, que se habían magullado en una sesión de entrenamiento que se me escapó de las manos, literalmente hablando. El mocoso me había picado tanto que acumulé demasiada energía, por lo que cuando fui a zamparle un puñetazo a la roca, casi me entierra.

Tengo que aprender a controlar esos outbursts, eso estaba más que claro.

Por eso me había deshecho de mi estudiante por el resto del día, mandándolo a Aries para que jugase con Kiki un rato, mientras yo me sumergía en una profunda sesión de meditación.

La cual fue rota por el impacto de algo blando que me dio en la cara, rompiendo mi concentración y haciéndome caer al suelo, mallugándome el trasero.

- Auch... joder, Saga,. ¿no tienes mejores maneras de llamar mi atención?

- Lo siento -respondió con ese tonillo de voz que me indicaba que no lo sentía en absoluto-. Quería darte eso antes de irme, como en unos días es tu cumpleaños...

Alcé las cejas. ¿Cómo se enteró de mi cumpleaños...? Y más importante,. ¿irse?

- Debo ir a Atenas con la Diosa, voy a servirle de guardaespaldas y traductor. Quiere entrevistarse con el Primer Ministro.

- ¿Y van ustedes dos nada más? -pregunté extrañada. No era cosa normal que la Diosa quisiese entrevistarse personalmente con gente así... pero pensándolo bien, siendo que vivíamos en este país aunque escondidos en este Santuario... no era tan descabellado.

- No, voy con Milo. ¿Vas a ver lo que te di o vas a seguir sobándote el trasero? -se burló Saga, con una pequeña sonrisa. Bajé los ojos y me encontré con un sari azul oscuro, muy parecido al que había roto en la selva al salvar a aquel pequeño. Sus remates tenían flecos gruesos, mientras que los bordes de la prenda lucían las figuras grecas bordadas en hilo blanco.

En una palabra, era un sari precioso.

- Saga, yo... -no sabía qué decirle, era un regalo a todas luces costoso, y para nosotros, que lo único que nos importaba era Athena, la frugalidad era acostumbrada y aceptada en la Santa Comunidad...

- No digas nada, Zel -me interrumpió él inclinándose y halándome un mechón de cabello-. Feliz cumpleaños adelantado, porque no sé cuándo regrese. Espero te haya gustado.

Y se alejó agitando la mano en despedida.

- ¡¡Saga, espera!! -me levanté a toda prisa. Mientras se volvía, le dediqué una amplia sonrisa. Hacía mucho tiempo que no recibía un regalo por mi cumpleaños, aún cuando ya tenía más de cinco años en el Santuario-. Gracias... me gusta mucho... de verdad, te lo agradezco...

- Qué bueno que te gustó -sonrió. No sabía cómo interpretar lo que había percibido, pues el Geminiano emanaba toda suerte de emociones encontradas. Aunque cordial, podía percibir represión y algo de cólera, aunque su cara no lo aparentara.

- Hasta que mis ojos vuelvan a verte, Saga de Géminis... cuídate mucho, y cuida de la Señora Athena -me despedí con una inclinación de cabeza y la mano en el corazón, imitando el saludo respetuoso hacia una figura de mando. Él se volvió y lo repitió.

- Lo haré. Hasta pronto, Zelha.

Mirándolo alejarse, elevé una plegaria por su pronto regreso, y por la seguridad de nuestra Diosa.

Luego volví a mi meditación, aunque me costó bastante entrar en estado alfa, porque lo único que sentía era la suavidad del sari atado en mi cintura.

- X -

Goran consumía todo mi tiempo. Mientras avanzaba a pasos agigantados en la habilidad física, en lo del Cosmo parecía necesitar algo más de motivación. Por eso, lo acostumbré a sentir mi propia energía, mientras le repetía que, para incrementar el poder de las técnicas, el Cosmo debía ser convocado.

Cosa que al mocoso frustraba sobremanera, por no haber podido encenderlo aún.

Era imposible lidiar con el chico cuando andaba molesto, así que me fui a dar un paseo por el Santuario, mientras el muchacho golpeaba un lado de la montaña sin cesar. Menos mal que había repuesto los vendajes y los ungüentos que usaba para tratarle, porque si seguía así pronto necesitaría unos días de reposo.

Sí, el chico me preocupaba,. ¿y qué?. ¡Es mi estudiante!

For crying out loud...

¿Y qué tal si era yo la que le estaba enseñando mal? Porque bien cabía la duda que el muchacho no entendiese el concepto de la Cosmoenergía por entero por ser un necio escéptico, pero que a estas alturas no lo haya encendido... eso era más que extraño, siendo el caso que hasta Kiki hacía unas explosiones de Cosmo que se sentían hasta Rodorio.

Y si era el caso, quién podría enseñarle a encenderlo, si yo misma tuve que pasar de tutor para encender mi Cosmo nuevamente, después del coma...

Suspiré profundamente. Mu no había dado señales de vida después de ese altercado que tuvimos hace bastante tiempo atrás, pero sabía que estaba bien porque el mismo Kiki lo decía cuando venía a visitar a Goran.

Y Saga, tenía más de una semana fuera del Santuario. Después de haberme encontrado a Kanon saliendo del Coliseo y reunir fuerzas para preguntarle por su hermano, me dijo que aún se encontraba en Atenas con Milo y la Diosa...

No tenía de qué preocuparme¿verdad?

Y volviendo a mi self-loathing, tendría que pensar cómo decirle a Goran que su fracaso cósmico era toda mi culpa... porque lo era, qué más podía pensar...

Iba tan ensimismada en mis pensamientos que choqué con alguien, la fuerza del impacto me envió a sentarme al suelo. Al alzar la mirada, abrí los ojos sorprendida y salté de nuevo a mis pies para hacer la reverencia más profunda que pude.

- ¡Gran Maestro! Disculpe usted mi torpeza, mi Señor, lo siento muchísimo...

- No te preocupes, Zelha... aparentemente, tienes mucho qué pensar, si no, no vendrías a este sitio...

Mirando a mi alrededor, noté que estaba en la entrada del Templo de la Fuente de Athena. Fruncí levemente el ceño, preguntándome porqué mis pies me habían traído para acá...

El Gran Maestro se encontraba sentado a los pies de la corta escalinata al Templo cuando me volví a mirarle de nuevo. Tenía una expresión entre divertida y satisfecha, mientras descansaba reclinado entre los escalones de mármol blanco, igual que su blanca toga.

- Siéntate, Zelha, y cuéntale a este viejo Lemuriano lo que te acongoja -dijo con una mini sonrisa a lo Mu. Obedecí luego de vacilar por un momento, observando el reflejo del sol en el agua.

De pronto, me asaltó una horrible idea. ¿Y si por no poder entrenar a Goran me revocaban el tutelaje del crío?

Ya me había acostumbrado a él, a tenerlo cerca y a soportar sus continuas críticas secas e irónicas sobre lo que le enseñaba, pero que seguía, nonetheless.

Y ahora, con el Gran Maestro a mi lado y casi segura que como Lemuriano podía leer mis pensamientos, ya no quería decir nada. No quería que me separasen de Goran, de eso me daba cuenta ahora... ¡no podía decirle nada a Shion!

- Veo que no te hallas, Casiopea. ¿Aún tienes problemas con Goran?

Di un respingo tal que casi me levanto de un salto.

- ¡No! -exclamé sin darme cuenta que le había alzado la voz al Gran Maestro y Patriarca de Athena. Me sonrojé hasta la raíz del cabello y bajé la cabeza-. Lo siento, Maestro, no fue mi intención reaccionar así...

- Entonces, sí tiene que ver con Goran -dijo el siempre perceptivo Lemuriano con una leve y amable sonrisa que me perdí de ver por estar intentando enterrar mi cabeza en el piso cual avestruz-. ¿Qué es lo que ocurre, hija mía?. ¿El chico te está dando problemas?

Suspiré profundamente. No podía mentirle a su Santidad, por mucho que esto me traería un disgusto más adelante, de eso estaba segurísima.

- No, Goran ya no me da más problemas de los que siempre me ha dado since day one -respondí, escogiendo cuidadosamente mis palabras-. De hecho, creo que la del problema soy yo... que aún no he podido ayudarle a despertar su Cosmo...

El silencio sólo fue roto por unos pescadillos salteando en la superficie de la Fuente.

- Entonces, aún no ha despertado su Cosmo... -murmuró Shion, como para sí.

- No es porque el crío no lo quiera, se está esforzando bastante con los ejercicios, los circuitos y las rutinas de combate que planeo para él -contrarresté a la defensiva, como queriendo defender las habilidades del chico-. Creo que soy yo la que no me he sabido explicar en los principios conceptuales del Cosmo... la culpa es mía, mi señor, he fallado como Maestra de un muchacho muy prometedor...

- Espera, espera... tranquilízate muchacha, no te estoy emplazando a que me des razones... -dijo Shion colocándome una mano en el hombro-. No te culpes porque el chico aún no enciende su Cosmo, es algo bastante común en muchachos de su edad. Aún es muy joven para saber cómo canalizar esa energía, pero estoy seguro que la tiene. Es normal que aún no lo haga. Y en cuanto a los principios del Cosmo... no hay nada más fácil de entender que eso, es la lección más sencilla que puedes impartir. El truco está en que el estudiante la comprenda, según su nivel de raciocinio.

- Y si es así, Maestro... ¿cuánto tiempo tardaron sus estudiantes en comprender la lección y encender sus Cosmos?

- Mu tardó unas... dos horas -respondió Shion con una sonrisa-. Pero vamos, que el muchacho era un pequeño genio desde que me topé con él. Y según su dicho, Kiki comprendió en pocos días, unos dos o tres. Y en cuanto a Alexa... se tardó un poco más, pero pronto le agarró el truco a mis ambiguas lecciones.

Suspiré de nuevo, torciendo la boca mientras ponderaba sus palabras.

- Eso quiere decir¿que sólo Goran puede comprender el significado del Cosmo, por sí mismo?. ¿No puedo ayudarle?

- Me temo que no, muchacha... el chico tiene que comprender la grandeza de su misión por sí solo, no puedes llevarle de la mano por todo el camino... aún cuando tu propio camino está a medio recorrer.

Alcé la cara y lo miré a los ojos, confundida. Shion me sonrió con ese pequeño smirk marca registrada de Lemuria, para luego estirar los brazos y bostezar como un gato.

- Cómo quisiera que Athena regresara de Atenas -comentó off-handedly y sonriendo luego por la redundancia de sus palabras-. Eso me daría algo de respiro, mantener en orden este Santuario no es tarea fácil, que te lo digo.

Asentí, mientras alzaba la ceja. No iba a responder a semejante comentario pero ni loca, así que guardé un silencio amable.

- ¿Estás segura que eso es todo lo que te tiene confundida, pequeña?

- Sí, mi Señor... eso es todo -respondí, sin saber bien a dónde quería llegar ahora.

- Pues bien... te puedo dar un consejo, sin embargo: deja que tu corazón te guíe cuando tu razón parezca dividirse. Sólo eso te llevará a la verdad, Zelha, no lo olvides. Cuando todo parezca adverso, Athena te llevará de vuelta a la Luz. Y en cuanto a tu pupilo, tengo la sensación de que pronto te llevarás una agradable sorpresa. Es un muchacho bastante intuitivo, puedo sentirlo. Créeme que tus palabras no han caído en oídos sordos.

I nodded, sin comprender del todo lo que me decía. Primero lo del árbol... y ahora la guía del corazón dividido. Este hombre me quiere matar todas las neuronas, y si añadimos lo de "hacer crecer las rocas", podía concluir que el gusto por hacer enigmas horrorosamente difíciles era el trademark de Lemuria.

- Cuando una puerta se cierra, pequeña, otra se abre -dijo Shion en tono suave, casi soñador-. Sólo queda mirar bien dónde está la puerta, para saber aprovechar la oportunidad.

Ladeé la cabeza, mientras mi mente trabajaba a marchas forzadas.

Otra puerta...

- X -

Y pasaron los días.

La mañana del día de mi cumpleaños, un Kiki bastante pesado me cayó encima del estómago, despertándome rudamente, sacándome el aire y poniéndome en la cara un paquete envuelto torpemente.

- ¡¡Feliz cumpleaños, Zelha!! -dijo alegremente, sobresaltando a Goran en el proceso, el cual aterrizó en el suelo al lado de su cama.

- Kiki... -dije ahogadamente-. A little air, please...

Riéndose apenado, Kiki se alzó de mi estómago, dejándome respirar. Después de una profunda inspiración, me levanté con una disculpa y entré al cuarto de baño, cerrando la puerta.

Había pasado mala noche. Una mezcolanza de risotadas burlonas marca DeathMask, la discusión con Mu, las peleas con Saga, la bronca con Shura... todo me estaba llegando ahora acumulado gracias a Casiopea, haciéndome pasar muy malos ratos al dormir.

Nada que un baño caliente no quitaría. Me sumergí en la bañera, destrenzándome el cabello para mojarlo por completo, mientras a mi mente regresaban, una vez más, las palabras del Patriarca Shion. Las había estado ponderando desde ese día, pero aún no encontraba respuesta para las extrañas parábolas de su Santidad.

Después de mis abluciones y varios toques irritados a la puerta por parte de Goran, salí del baño ya vestida, peinada y demás. Era mi cumpleaños, por lo que me iba a mimar todo el día. Y si eso implicaba fastidiar a mi querido y nunca bien ponderado estudiante, pues...

Sonreí y le di un suave coscorrón, mandándolo a bañarse mientras preparaba el desayuno y Kiki se reía de él.

Pan, queso y unas naranjas exprimidas. Yum, delicioso.

- ¿Y qué es esto? -pregunté con la boca llena al tiempo que levantaba el paquete que había traído Kiki.

- Es de parte de Mu y Aldebarán, por tu cumpleaños -respondió el muchacho-. Aldebarán mandó a decir que siente mucho no venir a felicitarte, pero está saliendo para Portugal de misión con Dohko. Por eso me envió a caerte encima del estómago -añadió con una sonrisita al estilo Lemuria que me hizo menear la cabeza.

- Ah sí... -respondí ausentemente mordiendo lo último del pan y desenvolviendo el paquete. Definitivamente, esto lo había envuelto Aldebarán, porque no me creía que hubiese sido Mu, con lo handy que era ese hombre con las armaduras.

La tela blanca se desenrolló ante mi pequeño jalón, desplegando la toga más linda que hubiese visto. Con broches plateados en los hombros y un largo sobremanto azul, el cual tenía pequeñas estrellas bordadas.

- Qué hermoso... -murmuré, mirando más de cerca las estrellas. Sí, eran de plata.

Wow.

Qué vaina con Aldebarán... sabe que no me gusta que me regale cosas caras, pero...

- La hicieron las vestales de Aries y Tauro, aunque el manto fue trabajado por el Maestro Mu. Las telas sí la compró Aldebarán -dijo el chico después de beber un trago del zumo de naranja-. ¿Te gusta?

- Está preciosa... -murmuré con una sonrisa. Papá, eres un necio, pero un necio que quiero mucho, pensé con cariño. Y Mu... no me esperaba que me obsequiase con piezas de su habilidad, pero... podría tomar esto como una disculpa por la querella del otro día.

- ¡Vamos, póntela!

- Oh no, hoy no... no la quiero ensuciar -negué con la cabeza, sin dejar de mostrar mi pequeña sonrisa-. Hoy vamos a hacer rabiar mucho a Goran, y no quiero llenar de su sangre esta vestimenta.

- ¡Hey!

- ¡Ah, ya estás listo! Si te tardas, chico... -le dije a Goran con tono mordaz mientras me encaminaba hacia la puerta-. A ver si te despiertas más temprano si te vas a tardar tanto en el baño.

Antes que Goran pudiera replicar, salí de la cabaña con una risita, para encontrarme con Chloe que venía caminando por el sendero del Coliseo. Al verla, Goran se situó detrás de mí disimuladamente, mientras Kiki corría a saludarla y se acercaban ambos a mí.

- Bonjour! -saludó mientras sonreía sádicamente, seguro porque se dio cuenta que mi mocoso le tenía miedo-. Joyeux anniversaire, petite Chèvre!!

Alcé la mano para atrapar el bultito que me lanzaba, mientras Kiki levitaba por encima de nuestras cabezas. Al destaparlo, descubrí un brazalete de plata, que lucía en su centro un ámbar ovalado engarzado. Miré la pulsera de hito en hito, mirando a intervalos a Chloe, quien no aguantó y se echó a reír al ver mi cara.

- No te rías, necia -protesté-. Esto es muy bello, pero muy costoso... ¿de dónde lo sacaste?

- Se lo robé a un turista en Athene -respondió Chloe con su típico ismirk-. ¡Lo compré, necia!. ¿Qué creías?

- Yo sólo pregunto porque contigo nunca se sabe, Molusca -repliqué con una carcajada, para luego darle un abrazo de oso-. ¡Gracias, necia!

- Tómalo como un presente por aguantar mi locura durante tantos años -dijo ella, mientras se sacudía el cabello, el cual noté que había crecido algo.

- Si es así, te seguiré soportando hasta que tenga el juego completo -me burlé, sacándole la lengua-. ¿Quieres entrenar con nosotros? Vamos al Coliseo.

- Seguro, esto será divertido -si no supiera cómo era Chloe, hubiera jurado que esa sonrisa de psicópata la había aprendido de DeathMask. Claro está que Goran palideció y se fue a la carrera con Kiki, tartamudeando algo sobre un calentamiento.

Nada más llegar, nos dimos cuenta que era muy temprano para que los otros estuvieran por acá. Excelente, así podríamos practicar técnicas sin preocuparnos por ojos curiosos.

Mientras que Chloe se sentó en las gradas con Kiki, mientras que yo me ubicaba con Goran en el centro de la arena. Era gracioso que las pocas veces que había estado en el Coliseo era para pelear por mi vida y por ganar la armadura, más que por prácticas.

- Venga chico, enséñame esos upper.

Pronto estábamos concentrados en la batalla, mientras yo detenía sus puños Goran intentaba darme en la cara y en el pecho, encima del corazón. Utilizando los guards de los antebrazos, paraba golpe tras golpe, mientras avanzaba a pequeños pasos, haciendo retroceder a mi estudiante.

- No es suficiente, muchacho, tienes que avanzar con los pies y darle más fuerza a las caderas -le dije mientras balanceaba mi puño sobre su cabeza, al menos era bueno agachándose para esquivar-. Si te arrincono contra la pared, vas a perder y me voy a burlar de ti hasta el próximo año, así que ponte las pilas.

Motivación my ass, nada como la amenaza de burla para hacer que los chicos hiciesen lo que debían hacer. Goran entrecerró los ojos con un gruñido y comenzó a incrementar fuerza y empuje en sus golpes, para mi satisfacción. Pero aún no era suficiente.

Con una barrida de piernas, lo mandé al suelo.

- No bajes nunca la guardia -le regañé mientras me alejaba unos cuantos pasos-. De nuevo, y esta vez ponte serio.

- ¿Qué más serio quieres, Maestra?

El chico corrió hacia mí, lo esquivé, saltó, salté en paralelo, sacó el puño, lo detuve... y pronto fue a parar al suelo de nuevo.

- No estás concentrado -dije-. Olvida que Chloe está aquí y focus en la pelea. ¿Y con eso querías que un Dorado te entrenara? Si un Santo de Oro te hubiese tomado bajo su tutela ya estarías muerto si te comportaras con ellos como lo haces conmigo.

Vi cómo apretaba la mandíbula controlando una maldición y volvía a correr hacia mí, mientras se escuchaba un grito de Chloe en el fondo.

- Chica,. ¿para qué pierdes tu tiempo con este gosse?. ¡No merece ni la mitad de lo que le has enseñado!

Y como si hubieran disparado un detonante en mi pupilo, sus golpes se hicieron más veloces. Comenzó a usar las piernas, en un combo completo. Su rostro delataba la rabia que le había dado el comentario de mi amiga.

"Dile algo más, Chloe, esto está interesante."

Las carcajadas burlonas de la Molusca llenaron el Coliseo, mientras Goran afirmaba el agarre de sus pies en el suelo y se inclinaba agresivamente hacia mí. Parecía haber encontrado su ritmo: puño, patada, puño, patada, patada. Se apoyaba en ambos movimientos para intentar desestabilizarme, mientras yo me limitaba a detener sus embates, nunca esquivando.

- ¡Vas bien, Goran! -gritó Chloe, despectivamente-. ¡Si sigues así, puede que llegues hasta CdC!

Uh... eso fue un golpe bajo.

Con un rugido de frustración, el chico corrió hacia mí... y una energía comenzó a emanar de su cuerpo. Un Cosmo pálido, color verde platinado, envolvió su cuerpo y cargó su ataque con fuerza. Apenas me dio tiempo de cruzar los brazos, dejando que su puño impactara en mis antebrazos. Ouch.

Y Goran había encendido su Cosmo al fin. No tenía mucho nivel ni se veía mucho, pero eso se corregiría pronto. Sonreí ferozmente orgullosa, mientras lo inmovilizaba de las muñecas.

- Mantenlo encendido, no dejes que se apague -dije urgentemente-. Ahora, cierra los ojos y concéntrate en esa fuerza que fluye por tu cuerpo. Siente cómo el Cosmo te revitaliza, te da vida, te reanima del cansancio. El Cosmo lo es todo, es nuestro himno y nuestro credo, nuestro escudo y nuestra arma contra los enemigos de Athena. ¿Lo sientes, Goran?. ¿Sientes el Cosmo inundando y aguzando tus sentidos?

El chico asintió, con los ojos aún cerrados. Lo solté y retrocedí unos cuantos pasos, encendiendo mi propia energía cósmica e intentando armonizar ambas.

- Athena, Goran, Athena es la Guía, la Protectora Protegida,. ¡la Luz Eterna!

De pronto el chico abrió los ojos y dirigió su rostro al cielo, soltando todo el aire de sus pulmones en un grito que reverberó en todo el recinto.

- ¡¡ATHENA ES LA ESPERANZA!!

Me mordí el labio inferior, controlando a duras penas el torrente de emociones que percibía del muchacho. Parecía haber encontrado la Verdad que tanto le habían mostrado mis palabras, por lo que se sentía maravillado y feliz, pero a la vez terriblemente culpable por su escepticismo.

Sólo allí entendí las palabras de Shion sobre Goran.

Una serie de aplausos se escuchó en el lugar, haciéndome dar la vuelta. Chloe y Kiki seguían en el mismo sitio, aunque teníamos más público. El Patriarca, Shura, Milo y Camus se encontraban en las gradas igualmente.

- Felicidades, Goran -dijo Shion con una sonrisa amable-. Has encontrado el camino del Cosmo. Que no te separen nunca de tu norte ni tu guía, porque Athena es la Luz que iluminará tu sendero.

Sonreí. ¡Ese era mi muchacho!

- Zelha, tu Maestro ha pedido realizar la Batalla de Emancipación en este día -continuó el Gran Maestro, dejando la amabilidad de lado-. En cuanto estés lista.

Batalla... ¿de Emancipación?

What the...

Miré a Shura instintivamente, como tratando de encontrar una respuesta en sus ojos. Su expresión era seria a muerte, y sus ojos mostraban algo que nunca había visto en él, algo que no supe identificar.

Fruncí el ceño, confundida as hell.

Shura saltó a la arena y caminó hacia mí, encendiendo su Cosmo de una manera agresiva como nunca antes. Reaccionando, empujé a Goran fuera del área mientras Shura convocaba su armadura.

- Ándate para allá.

- ¡Pero!

- Pero nada, chico. Esto es entre Maestro y alumna, y sabes bien las reglas.

Goran se echó hacia atrás a tiempo de salir de la línea del golpe que me encajó Shura. Crucé los brazos maquinalmente sobre mí, en la misma postura de defensa que había mostrado a mi estudiante. No such luck though, pues los golpes de Shura eran infinitamente más fuertes que los de mi chico.

Echándome hacia atrás un buen espacio, encaré a mi Maestro.

- Shura, what the hell are you--

- Pelea, Zelha. Esta será la última vez que batallemos como Maestro y alumna. Y esta será la última lección que te daré. Pelea, porque esta vez no habrá holding back. Uno de los dos va a morir hoy.

Dicho esto, vino hacia mí a toda velocidad, impactando un puñetazo en mi cara que me mandó al otro lado de la arena.

Jadeando, me levanté con el llanto a mil por hora. ¿Qué demonios estaba haciendo Shura? Está bien que estemos peleados,. ¿pero darme con todas las fuerzas?

Sentí la mandíbula un poco desencajada, así que la moví con la mano mientras me acomodaba de nuevo. Shura me miraba fríamente desde el centro de la arena, la capa de la armadura ondeando al viento. Se veía como todo un caballero, no como el bastardo que estaba siendo en ese momento conmigo.

- Convoca tu armadura, Casiopea. Si no te proteges te mataré más rápido de lo que pensaba.

- Shura, pero qué--

- ¡¡HAZLO, MALDITA SEA!!

Me enfurecí como reflejo de su propia cólera. Mis poderes empáticos estaban percibiendo toda suerte de emociones de su Cosmo, por lo que me confundió aún más, oportunidad que aprovechó para cargar contra mí de nuevo y mandarme hacia el lado opuesto de la arena, haciéndome sentir como una pelota de tenis.

- Te mataré, Zelha, no creas que estoy jugando -dijo mientras caminaba hacia mí-. Nunca podrás ser una verdadera Santa si no tratas a tu oponente con toda la seriedad que amerita el combate. Y si no peleas con verdadero deseo de matarme, la que va a morir irremediablemente serás tú.

- ¡Esto es absurdo! -estallé mientras me arrodillaba para incorporarme-. ¿Qué coño te has creído para tratarme de esa manera?. ¿Dónde está tu honor?

- Lo dejé en el Inframundo, cuando destruimos el Muro de los Lamentos.

No podía más. Hice que mi Cosmo explotara mientras invocaba a Casiopea. Menos mal que la cabaña no estaba tan lejos, por lo que ella podría escuchar mi llamado.

En lo que a mí respectaba, Shura había perdido la chaveta y quería matarme sin razón alguna. Pero viendo que los espectadores no se perdían detalle de nuestra batalla, mi argumento se fue al caño. Si Shura de verdad se hubiese vuelto loco ya lo hubiesen detenido... ¿verdad?

¿Verdad?

Casiopea llegó, cubriéndome con su cálido metal. Los guanteletes se fijaron firmemente a mis dedos, mientras que todas las demás piezas encontraban su respectivo lugar.

- Bien, esto equilibra un poco las cosas... sólo un poco -se burló Shura con desprecio-. Veamos qué has hecho desde que te fuiste de Capricornio, a ver si eres digna de una pelea justa.

- Vete a la mierda, Shura -escupí con rabia contenida-. Percibo todo tu inner turmoil, puedo sentir que te duele hacer esto... ¿por qué lo haces, ah?. ¿Por qué querer matarme, si por dentro lo que sientes es una enorme pena y pánico ante la idea de verme muerta?

- Porque así son las cosas, niña -respondió Shura, sin perder el paso. Mi armadura no tenía capa, pero mi cabello hizo las veces de la tela al flotar con la ráfaga de viento que nos rodeó-. Es la ley del Santuario el que un alumno supere al Maestro, en orden de ser su digno sucesor.

- ¿Y quién coño te dijo que yo quería ser tu sucesora, you sick fuck? -repliqué mientras movía las manos frustrada-. ¡Yo soy Santa de Plata! Yo nunca pedí una armadura dorada,. ¡suficientes problemas tuve para adaptarme a mi propia armadura!

- Eso es lo de menos -dijo él, mientras adoptaba la postura de ataque que tanto conocía-. Si quieres probarme tu valía, mátame.

- ¡Shura!

- ¡¡MÁTAME, MALDITA SEA!!

El grito de mi Maestro hizo eco en el silencio del Coliseo, sólo interrumpido por el resonar de nuestros Cosmos.

- No... no puedo... Shura, esto es estúpido...

- Entonces, tú vas a ser la que muera en este día.

Corriendo hacia mí y encendiendo su Cosmo, apenas vi cómo cruzaba el brazo delante de su pecho. Reaccionando por instinto, salté fuera de su alcance mientras Excalibur cortaba el suelo donde me había encontrado hacía cosa de 1.3 segundos.

Echándome hacia atrás lo más posible, forcé mi cuerpo y mis poderes a calmarse. Sí, esto iba en serio, así que iba a necesitar de toda la fuerza de Casiopea y todas mis técnicas. Shura vino hacia mí de nuevo, por lo que me costó unas hebras de mi cabello el descuido y la falta de concentración.

- Si sigues esquivándome sólo retrasarás todo -dijo mientras se daba la vuelta-. Mátame, mátame y podremos descansar ambos en paz.

- Fuck it!!

Vamos, Cosmo, no me desampares ahora... ¡no puedo fallar ahora!

- ¡¡Te juro que vas a desear haberte quedado muerto cuando termine contigo, Cabrón!!

El grito de Chloe resonó en mis oídos, mientras estaba en esos momentos retenida por Camus, el cual batallaba con la Molusca que estaba hecha una fiera y a todas luces con unas ganas enormes de patear a Shura into oblivion.

Concéntrate, Zelha, concéntrate. Expande tu Cosmo y tus sentidos, hazte una con la naturaleza, fusiónate con el viento y la Madre Tierra. Deja que Athena te guíe.

Recordé de inmediato las palabras de Shion. Athena es la guía, Athena es la Luz. Athena... sólo Ella es y será la respuesta.

Respiré profundamente, mientras dejaba que Casiopea me inundase con su poder. La rabia de Shura y los deseos de muerte, el [ibloodlust[/i, la pena y la tristeza que irradiaba su Cosmo era para abrumar a cualquiera.

Athena, tú eres la respuesta... y si tengo que levantarle la mano a mi Maestro... así sea.

Shura vino de nuevo hacia mí, mientras yo expandía mi Cosmo por toda la arena, alcanzando las paredes de la misma y elevándolo todo cuando podía. El rumor de la selva llegó a mis oídos nuevamente, mientras notaba levemente que mi Cosmo mezclado con el de Shura tomaba un leve color dorado claro.

Esquivando su puño con el antebrazo y desviándolo hacia arriba, subí mi pierna y le encajé un rodillazo en la mandíbula, para luego meterle un roundhouse kick en el pecho y rechazarlo hacia atrás. Funcionó para darme espacio, mientras corría hacia él con toda la rapidez que me daban las piernas.

- ¡¡Llamado de la Selva!!

Shura esquivó el ataque, lanzando un puño que me envió de vuelta a mi lugar. Me levanté de nuevo, apretando los dientes para evitar escupir la sangre que subió a mi boca.

- Sabes bien que ese ataque no va a funcionar conmigo -dijo, frunciendo el ceño más, si cabe-. Tienes que usar tu Excalibur contra la mía.

¿Qué?. ¡¡Este se volvió loco!!

- No voy a usar Excalibur en tu contra, you prick -mordí las palabras de vuelta-. Terminemos esto de una vez por todas, y que sea lo que Athena quiera.

- So be it.

- Aiolos debe estar revolviéndose en su tumba, al ver que no eres ni la sombra de lo que eras antes.

Shura abrió los ojos ante mis palabras, chance que aproveché para descargarle una serie de combos puño/patada. Esquivó algunos, paró otros y dejó golpearse por el resto, mientras acumulaba Cosmo en ambas manos.

- ¡¡Esta vez llegaste demasiado lejos con tu insolencia!!. ¡¡Excalibur!!

Salvé mi cuello por milímetros, porque salté verticalmente a tiempo. Poco a poco fui dándome cuenta que podía ver los movimientos de Shura, sin explicarme por qué.

No iba a desaprovechar la oportunidad, por lo que extendí las manos y ejecuté la técnica del Shadow Attack, esperando echar el capote sobre toda la brillantez del día. Lo conseguí a medias, confundiendo un poco a Shura, quien inmediatamente cerró los ojos y comenzó a guiarse por el oído.

- Esto no va a detenerme por mucho tiempo -me provocó, elevando el poder de su Cosmo con la correspondiente punzada en mi cabeza-. Vi lo que pasó el día que le hiciste este truco a Saga, y a diferencia de los demás, yo aprendo de lo que veo.

Fuck, fuck, fuck!!

Me dolía demasiado la cabeza, por lo que levanté las sombras sin perder el tiempo, iluminándonos a ambos. Shura meneó la cabeza reprobadoramente, mientras se cruzaba de brazos.

- Esa técnica es infame, Zelha. Somos criaturas de la Luz, déjale ese ataque de sombras a los que están habituados a ella.

Escuché al fondo la retahíla de groserías y maldiciones de Chloe, obviamente insultada por el remark de mi Maestro.

Un momento... ¿por qué seguía pensando en él como mi Maestro, si lo que quería era decapitarme con su Espada?

"Tú puedes."

"No puedo..."

"Sí que puedes, Zel. Demuéstrale de qué estás hecha. Demuéstrale que a ti no se te toma por sentado."

Fruncí el ceño. Saga tenía razón al decirme eso cuando superé los poderes de Casiopea. Estiré el cuello, encarando al Capricorniano con toda la determinación que fui capaz.

- ¡Esto se acaba aquí, Shura!

Ambos corrimos a toda velocidad, mi mano vibraba con esa sensación que me provocaba la técnica de la Espada cuando se manifestaba.

- ¡¡¡EXCALIBUR!!! -gritamos ambos, para darnos cuenta demasiado tarde que ambas Espadas hacían clash la una con la otra, cancelándose mutuamente. Salimos despedidos en direcciones opuestas, estrellándonos contra las paredes del Coliseo.

Ah, mierda. Si con Excalibur no podía... entonces,. ¿qué podría usar para vencerlo?

Me levanté y estiré la espalda, oyendo un feo crack en el medio. Tenía que resistir... por favor, aguanta un poco más...

Noté que Shura ya se había levantado, limpiándose la barbilla de sangre. Hacía rato que se había quitado la capa, por lo que sólo fueron sus largos mechones disparejos los que se movieron al viento, como la grama alta de los jardines.

- Una vez más, Zelha, una vez más.

- Vamos a ponerle punto final a esto -repliqué con los dientes apretados.

Corrimos de nuevo convocando todo el poder de nuestros Cosmos, llenando todo el sitio con nuestra dorada energía. El rumor de la selva volvía a mí, salvaje, lleno de vida, lleno de poder.

Estiré el brazo antes de lo previsto, por lo que Shura se adelantó y soltó su ataque.

- ¡¡EXCALIBUR!!

- ¡¡FURY OF THE STORM!!

Mi puño le dio en todo el estómago, abriendo su carne a su paso.

Y todo fue silencio.

Las lágrimas arrasaron mis ojos, mientras Shura recargaba todo su peso en mi brazo y cuerpo, su cabeza cayendo en mi hombro. Caí de rodillas, retirando mi mano en el proceso y volteando su cuerpo en el suelo. Al ver la sangre en mi mano solté un grito.

- ¡¡¡SHURAAAA!!!

- Lo... hiciste bien, Zelha... -murmuró, entre jadeos. Comenzó a toser, manchándose más de sangre la cara y la pechera de la armadura-. Justo como quería que fuese...

- ¡¡No se te ocurra morirte ahora, maldito capullo!! -contesté presa de la histeria, poniendo las manos sobre su herida y recordando frenéticamente lo que me había enseñado Mu en el Turpial. Convocando de nuevo mi Cosmo con un jadeo y cargando mis manos de energía, me concentré en el agujero de su estómago, mientras las lágrimas caían de mi rostro al suyo.

- Déjalo... déjalo, Zel... por lo menos podré morir orgulloso de ti, de cómo has crecido. Así podré pedirle a Aiolos perdón personalmente por la atrocidad que cometí...

- No seas imbécil, Shura de Capricornio -repliqué mientras ponía todo mi esfuerzo en cerrar la enorme herida-. Tú no te mueres hasta que un enemigo te mate, no me dejes hundida en la culpabilidad, so mamarracho, no me hagas esto...

Poco a poco... Shura perdió la conciencia. Yo grité de frustración, llamando de nuevo mi Cosmo, todo mi Cosmo... ¡no podía perderlo!

La energía nos rodeó, brillando con un resplandor dorado. Mi Cosmo había cambiado de color y de nivel, podía sentir su poder, su inmensidad.

- ¡¡SHURA!! -chillé, al darme cuenta de lo que esto significaba-. ¡¡NO TE MUERAS!!

Casiopea se despegó de mi cuerpo, yéndose a ensamblar de nuevo sobre Goran.

-------------------

Un cliffhanger... sé que más de uno me va a mentar la madre X'D

Angel del Apocalipsis: el problema con las enseñanzas del Santuario (así como todo lo del Seiyaverse) es que la letra con sangre entra. Todo se aprende a base de golpes, así como lo vemos mil veces en la serie. ¿Por qué ha de ser distinto con las muchachas? Nada que ver, hahahaha XD
Recuerda que la vida nunca es fácil, así que... -esquiva más tomates y sale corriendo-.
¡Gracias por tu comentario, preciosa!. :3

Charm Baby: HAHAHAHA!!! GRACIAS!! XD De hecho espero que sigan conmigo para la continuación de esta saga, porque la estamos creando para diversión de todos. Con respecto a Mu, creo que le diste en el blanco en cierta forma, aunque pronto te asegurarás de eso o no. :P
El enigma, como lo has llamado (xD), lo resolverás tú misma más adelante. LA no se acaba sin atar todos los cabos posibles. Como este es un cabo grande, no les puedo dejar eso para Domina Justitia, haha XD
Goran es un mocoso adorable,. ¿verdad?. :E Me encanta, heheh. Con respecto a Casiopea, pues, dándole esa virtud es muy posible que muchos la pasen mal... aunque espero que en este capítulo se te resuelva todo con Casiopea :P
Sé de esos programas de dictado a PC, pero sinceramente, con lo acostumbrada que estoy yo a escribir y luego editar y re-editar lo que escribo (además de ser beta-reader de varios autores, incluyendo a Argesh Marek y a Rei Kinomoto), pues prefiero continuar con los métodos normales, pues además de ser una nazi de la gramática (como se podrán haber dado cuenta xD), me la paso editando mis cosas a cada rato... hahaha, no puedo evitarlo, soy demasiado picky con la ortografía XD
¡Espero que tu corazón se haya recuperado del estado catatónico!. ¡Gracias por tu review! X)

Elena: Ciertamente, el quid de la cuestión es hacer a Athena lo que es, una Diosa. Saori recibe mucho bashing porque no se comporta como tal (hasta Hades, en mi opinión). Por lo menos, aquí la reinvindico porque el personaje no es malo, sólo que es demasiado terrenal.
Heheheh,. ¡espero no me mates con este capítulo! XD

BlueDragon:. ¿Sabías que me encanta tu nick? Soy una obsesa fan de los dragones, hahaha XD
Las letras en cursiva del último capítulo son... uhm, podría verse como el alma de Zelha tratando de alcanzar una tranquilidad que le están ofreciendo las palabras y el ánimo de Saga de superar y dominar a Casiopea. Son sus emociones, sí, de una manera bastante básica. Esa escena fue mi primer intento de angst, espero no haberme sobrepasado XD
No te preocupes, no hacen falta más amenazas porque ya sólo quedan cuatro capítulos... :P
¡Gracias por tu comentario!

La Dama de las Estrellas:. ¡Hola! Sí, sólo quedan cuatro capítulos, espero que te quedes conmigo para lo que viene! Saludos!

Pilla Doll: Digamos que Mu aún no ha dicho su última palabra... :P
¡Yo soy inocente, lo juro! No hago a Zel sufrir por nada, todo tiene su razón de ser, así como en la vida real :D
PD: Googlemaps es una buena herramienta para encontrar la cascada que buscas... :P ¡Gracias por tu comentario!

Zg13:. :O! Hiciste wallpapers?! Yo quiero verlos!!! Te enviaré un email para añadirte a mi msn,. ¿vale?
¡Gracias por tu comentario, y muchas gracias por el apoyo!. :D

Artemisa Ravenclaw: Sí, FF a veces hace esas cosas u.u. HAHAHAHAHAHA te dio risa lo del pokémon? Qué bien XD
¡Qué bueno que te gustó el capítulo linda!. ¡Espero que este también te guste! X3

May21: Sabrás más de Goran en cuanto escriba el sidestory de su vida. Hasta ese momento, sólo veremos a Goran en cameos en la historia principal de LA... ¡gracias por tu comentario!

Ihdril: O.O!!! Te leíste todo de una sola sentada?! OMG!!!
Te agradezco de todo, todo corazón el reconocimiento, se hace lo que se puede para brindar una historia que guste. ¿Qué dices ahora de lo de la armadura?. ;D
Not only therapy, hahaha XD
¿A las Bahamas? Para allá es que deberían mandarme a mí! Qué estrés es escribir tanto, hahahahahaha!!!

Y a los demás, cómo no, muchas gracias por seguir leyendo. ¡Quedan sólo tres capítulos más el epílogo!. ¡Qué nervios!