Disclaimer: Yo quiero un peluche de Shin Seijuurou de los White Knights... -sigh-

-

We've Only Just Begun

-

A Adri y Mitsuki, mis queridas Shiroi Sisters.

-

Al abrir los ojos, esperé ver la luz que siempre se filtraba por la ventana de mi habitación. Al no verla, fruncí el ceño, extrañada.

Volví la cabeza, dándome cuenta que no estaba en Capricornio.

Géminis...

Todo volvió a mi cabeza en una oleada, haciéndome sonrojar y horrorizándome al recordar cada movimiento, cada gemido, cada arqueada de mi cuerpo contra el suyo.

Dioses... Athena, qué he hecho...

Mirando a mi alrededor, pude darme cuenta que estaba sola en la habitación. Salté de la cama en un parpadeo, colocándome la túnica lo más rápido posible y apretando el manto contra mi pecho. Tenía que huir de allí, escapar lo más rápido posible...

El Laberinto ya no estaba en la mañana, por lo que me colé hacia la Calzada silenciosamente, mientras mi cabeza gritaba y gritaba, encolerizada y asustada.

Athena... ¿pero qué hice...?

Entré en Cáncer hecha un manojo de nervios. Me veía expulsada de la Orden, humillada... veía a Athena mirándome con ojos decepcionados...

Choqué con algo, pero mi propia angustia no me dejó ver qué era, hasta que me agarró de un brazo y me sacudió. Ahogando un grito, alcé la vista y cerré los ojos de agradecimiento.

- ¿Y a ti qué diablo te persigue? -preguntó, mientras me miraba con esos ojos verdes, interrogantes.

- Chloe... tengo que... tengo que irme... es que... Dioses...

Ella alzó la ceja por respuesta, viéndome trastabillar me tomó por los hombros y me llevó a uno de los cojines, echándome sin ceremonia sobre uno de ellos e inclinándose a verme de cerca.

- Veamos... andas que no puedes contigo misma, tienes la misma ropa de ayer... y tienes un sonrojo que sólo puede significar una sola cosa... -hizo el recuento, mientras me mostraba una de esas sádicas sonrisas-. ¡Hasta que por fin, mija¿Por quién te decidiste al fin, mujer¿Saga o Mu? Porque viendo que los dos viven por allá abajo...

- ¡¡¡CHLOE!!! -chillé, apretándome más contra el manto-. Cómo puedes decir eso... ¿es que no lo entiendes¡La cagué, cometí el error más grande de mi vida!

Sorprendentemente, Chloe no se inmutó, ni sonrió, ni frunció el entrecejo. Movió una mano mientras me tomaba la muñeca con la otra, y en menos de un parpadeo, sentía a mi alrededor ese aullido desgarrador, ese frío que calaba hasta los huesos, esa oscuridad desesperante... el Yomotsu.

Contuve un grito mientras Chloe se sentaba cómodamente en una roca, palmeándola a un lado para hacer que me sentase con ella. Temblando, obedecí. No sabía para qué coño me había traído, pero ciertamente no quería que ella se fuera y me dejara allí.

- Deja de pensar que te voy a dejar aquí, necia... -dijo, poniéndome un brazo alrededor de la espalda-. A ver, cuéntame lo que te está pasando.

Echando mano de la única fuerza que me quedaba, le conté de mi humillación muy por encima. No quería contarle detalles, era demasiado...

- Y cuando desperté... bueno, reacción en cadena...

- Pero mujer... ¿eso es todo? Y yo que juraba que te había amarrado o esclavizado de alguna manera... no que no sea divertido, pero para una primera vez es como demasiado, heh.

La miré fijamente, sin dar crédito a mis oídos.

- Pero, nosotras debemos permanecer vírgenes... las armaduras--

- Gah! Eso es la patraña más estúpida de este Santuario, amiga mía. Fíjate, yo tengo ya tiempo con Camus... a decir verdad, sólo anoche fue que pasamos a otro nivel...

- ¡¡Chloe!!

- ...Y esta mañana llamé a la armadura y ella me vistió sin ningún problema. Vibró un poco más de lo normal, pero era porque nos estábamos ajustando a esto, pues.

- Pero...

- Pero nada. La virginidad del cuerpo no tiene que ver con la pureza del alma, y si elegiste hacer eso, no quiere decir que vas a dejar de lado la misión y el amor que le tenemos a la Diosa.

Me quedé mirándola de hito en hito, mientras ella fijaba la vista en el abismo frente a nosotras.

- No le des tantas vueltas... si no me crees, pregúntale a Athena.

Chloe...

- X -

Me las arreglé para colarme por el resto de la Calzada sin que me viesen. Tal vez fue porque era aún temprano por la mañana, y de seguro todos los demás estaban durmiendo la borrachera de vino, grappa y ouzo.

Llegué a Capricornio justo a tiempo para ver cómo las nubes cubrían el azul del cielo y se ennegrecían, casi instantáneamente, en una bóveda celeste que presagiaba una espantosa tormenta.

El clima de Grecia estaba más loco que una cabra, joder.

Mi estado de ánimo estaba por los suelos. Subí los escalones hasta el cuarto de baño, donde me despojé de todas las telas y me introduje en la espaciosa tina, ponderando y cavilando las cosas con una perspectiva más centrada, o eso intenté.

Tal vez si no hubiese bebido tanto vino...

Mentirosa, escuché una voz en mi cabeza. Tenías demasiado tiempo esperando por eso, por demostrarle a Saga todo lo que sientes por él...

Frené ese pensamiento inmediatamente, apenas se me ocurrió.

¿Qué sentía por Saga, específicamente?

Sí, nos llevábamos bien; sí, los contrapunteos de palabras eran deliciosos; sí, podía comprenderlo con tan sólo una mirada...

¿Qué sentía por él?

Y luego estaba Mu. Mi cabeza me estaba pasando factura por todo lo que había evitado solucionar desde hacía tiempo, aunque con lo de Mu era... más una ternura inspirada, un apoyo incondicional...

¿Qué sentía por Mu?

Echando la cabeza hacia atrás y dejando que el agua caliente ahogase mis pensamientos, comencé a analizar todo, escena tras escena, palabra tras palabra, momento tras momento, pelea tras pelea.

Y me sentí culpable por no comprender la timidez del Lemuriano en su momento, por no aceptar lo que éste me ofrecía sutilmente, por no ver sus ojos cuando éstos más me enseñaban.

La había cagado en todo momento, y no me había dado cuenta. Mu era un pilar enorme, gigantesco, en el cual pude apoyarme cuando más lo necesité... ¿pero qué hice? Nombrarle a Saga.

Y volviendo a ese hilo de pensamiento con un suspiro, descubrí que mi susto no era más que la aprensión de siempre... el miedo al rechazo, el miedo al abandono. Huérfanos todos, yo siempre había puesto una cara comprensiva ante las vidas de los demás, sintiéndome agradecida que Sir Drake había hecho lo posible por criarme lo mejor que pudo, conjuntamente con Olga e Ingrid. Me habían enseñado lo suficiente como para saber que lo que había pasado la noche anterior fue entera decisión mía, por lo que ya no valía llorar por el cántaro roto, literalmente hablando.

Aunque yo por dentro sangraba por el abandono de esos padres desconocidos, extranjeros de algún lado del mundo el cual probablemente había visitado, sin saber que era mi homeland.

... Y descubrí que no sentía el menor remordimiento, al recordar una noche de entrega por ambas partes, donde se demostró que él, el mismo Saga de Géminis, aún con sus tonterías, pecados, culpas e ironías, había dejado todas las barreras de lado en cuanto se despojó de la túnica que lo cubría.

Hundiendo la cabeza para quitarme el resto de la espuma del cabello, luego de una buena remojada, me vestí y caminé sin rumbo por los pasillos de mi Templo, deteniéndome cuando advertí el uso del adjetivo posesivo en lo que se refería a la Décima Casa.

Mi Templo... mi armadura...

Tal vez las palabras de Chloe no eran tan erradas después de todo. Aunque se sentía egoísta, nosotros también teníamos derecho a ser felices, más porque no sabíamos si el día de mañana tendríamos que morir.

Siempre le tuve miedo a la oscuridad. Valiéndome de mi Cosmo, encendí unas cuantas antorchas por donde caminaba, pero pronto mis piernas me llevaron donde no me esperaba.

El altar donde Capricornio reposaba, en su forma de Macho Cabrío.

Miré fijamente la armadura, la cual aparecía brillando como si tuviese luz propia, añadiendo más luminosidad al salón y poniéndome la piel de gallina.

Alzando una mano que fue a tocar una de las piernas de la armadura, la cual brilló más por el roce, como intentando pedirme que la vistiese. Bajé la mano.

- Realmente... Capricornio,. ¿no estás molesta conmigo?

Una vibración cálida y resonante en mi pecho fue la respuesta.

Suspiré profundamente, como si me hubiese quitado una tonelada de peso de encima. Las armaduras eran extensiones de la voluntad de Athena, así que no había más razón para que yo anduviese en esa angustia.

Encendí mi Cosmo gradualmente, bañando el salón con el resplandor dorado y armonizando mis vibraciones con las de mi armadura, la cual respondió brillando con más fuerza, con más visión. Estaba viva, casi podía sentirla respirar.

Extendiendo los brazos hacia ella, dejé que viniese a mí, cubriendo mi cuerpo con presteza, solícita, vibrando feliz sobre mi piel. Abrí los ojos al techo de mármol y piedra, dejando por fin que una sonrisa se abriese paso en mi rostro.

- Gracias, Capricornio... -murmuré un rato después, antes de dejarla en su sitial de reposo, respirando más tranquila.

- X -

Las almohadas de mi cama eran varias, aunque encontré algunas en el piso cuando desperté. Había abrazado unas cuantas por la noche, de eso estaba segura... y había dormido bien, por lo que...

Parpadeando y conteniendo un bostezo, hundí la cara en una de ellas, aspirando e incorporándome luego.

Saga...

Se había colado en mi Templo, reposando un rato a mi lado mientras lo usaba de osito de peluche, dormida. Pasé el día meditando el por qué no me había despertado, prefiriendo dejarme roncar. Resolví preguntarle cuando lo viese, sólo para encontrarme con Kanon bajando del Templo Patriarcal con un pouch parecido al que tenía Saga cuando llegó de Atenas de la última misión.

...Quien me dijo que Saga y él irían en una misión especial a la Atlántida, llevándole un pergamino sellado por Athena a Julian Solo y pensaba que esto tardaría un poco.

- ¿Por qué lo preguntas?

Lo miré alzando una ceja, a lo cual él sonrió aviesamente y sacudió la cabeza.

- Nos vamos por Cabo Sunion, así que...

Parpadeé y salí disparada en un flash dorado, dejando a Kanon atónito en la puerta de Géminis. Llevaba la ropa de siempre, aunque en mi indumentaria faltaba algo... algo.

Llegué a Sunion en menos tiempo de lo que esperaba, sólo para darme cuenta que la playa estaba completamente sola. Maldiciendo en voz baja a Kanon, comencé a caminar por la arena, mirando ausentemente hacia el horizonte.

Un blur azul pasó por mi lado en dirección al rompeolas, haciéndome dar un respingo. Comencé a correr, hasta llegar al sitio y mirar lo que tenía enfrente.

Saga, Kanon y un tipo con cabellos color lila, reunidos en el tope del rompeolas... y en el fondo, un enorme remolino que encabritó la marea en pocos momentos.

Jadeando por la carrera y por la ansiedad, no atiné a darme cuenta que había llamado a Saga en voz alta, quien se volvió hacia mí.

Nos miramos por largo rato, o eso pensé, hasta que él parpadeó y yo bajé la cabeza, sonrojándome un poco.

Siendo prácticamente arrastrado por Kanon, Saga abrió la boca para decirme algo, mientras yo unía las manos en mi pecho y le hacía leer mis labios, en una silenciosa petición, sólo para él.

- Hasta que mis ojos vuelvan a verte... ¡vuelve pronto!

Él cerró la boca y asintió, dejándome ver una leve sonrisa.

Al regresar al Décimo Templo, encontré el sari, limpio y doblado junto a la armadura.

Sacudí la cabeza, maldiciendo a Kanon entre dientes y preguntándome quién sería ese tipo de cabello moradito.

- X -

Pasaron los días... y aunque estaba relativamente preocupada, todas las noches elevaba una plegaria a Athena por la seguridad de ese par de necios azulejos que andaban en los dominios del Emperador de los Mares.

Pero sobretodo, rezaba por su pronto regreso.

Descubrí justo al día siguiente que lo extrañaba, que me entristecía no sentir su Cosmo en la Tercera Casa, que imaginaba su presencia a mi lado, siempre con ese odioso smirk en la cara cuando buscaba picarme por alguna tontería.

Lo extrañaba, maldición.

Chloe había estado algo ocupada con Goran, dejando que Camus se tomase un descanso del muchacho. Conociendo al chico, había presionado más de una vez los botones del icicle, aunque éste tenía experiencia enseñando, no quería decir que le soportaría sus pendejadas.

Me pregunté cuántas veces le habían disparado Polvos de Diamante a Goran para que aprendiese a callarse. Dejé escapar una risita, mientras alzaba la katana de nuevo. Moviendo la katana perpendicularmente, haciendo que ésta silbase al cortar el aire, sentí una conexión con el Maestro Shion.

- "A todos los Santos Dorados, preparaos para recibir un comité procedente de las Tierras del Norte."

What the...

Convoqué mi armadura en un dos por tres, intentando contactar a Mu para pedirle detalles de lo que pasaba allá abajo. Nada.

Intenté luego con Aldebarán. Nada.

Chloe. Silencio absoluto.

Crap.

No resignándome a quedarme a oscuras, salí un momento a mirar Calzada abajo, sintiendo enseguida varias explosiones de Cosmo. Una en Tauro, una en Cáncer y dos en Leo... y una más en Virgo.

¿Qué demonios estaba pasando, por el Escudo de Athena?

Entré de nuevo al Templo, dejando la katana a los pies de la Estatua de la Recompensa y llegando a la baranda del piso superior de un salto. Emulando a Shura, sólo me quedaba esperar a que los oponentes pasaran hasta el otro lado del Templo... si es que llegaban hasta allí. Pero viendo que Mu había dejado pasar a esa gente... al igual que Aldebarán, Chloe y Aioria... no sabía qué pensar.

Intenté asimismo contactar a Aiolos y a Camus, sin éxito...

Dos presencias se adentraron en mi Templo al rato, erizándome la piel con la anticipación de la batalla. Deslizándome en absoluto silencio, bloqueé la salida de Capricornio hacia Acuario de un salto, haciendo que las dos figuras se detuviesen, sobresaltadas.

- Cuento cinco y llevo tres -dije, elevando mi Cosmo-. Identifíquense o aquí se quedan.

Una sonora risotada recibió mi amenaza, haciéndome entrecerrar los ojos con irritación.

No me esperé, de todos los oponentes que me imaginé (y eso que elaboré una buena lista mental, desde Bersekers, pasando por Generales Marinos, hasta Ángeles del Olimpo), no pensé que me encontraría de nuevo con...

- ¡Cabrita! -chilló con alegría, para lanzarse encima de mí en un abrazo que me cortó la respiración.

- Al-cof- ¿Alexiel?

- ¡Te ves increíble con esa armadura! -dijo ella con una sonrisa, deslumbrándome y riéndose cuando me sonrojé un poco por el cumplido-. ¡Qué de tiempo ha pasado!

- Más de dos años, amiga... -dije en un murmullo, mirando fijamente a mi nórdica amiga y sintiéndome ridícula al no procesar bien el aviso de Shion. Alexiel vestía ropas bastante abrigadas de color azul claro, nada acordes con los calores de Grecia, acompañadas de unas botas de piel grises.

Parecía salida de un cuento épico, eso sí. Se había cortado un poco el cabello, aparecía más llena de vida, más alegre... más feliz, si cabe, además de verse crecida, más alta.

- Dos años... qué desastre, por Odín -dijo ella mirándome de arriba abajo-. Aunque se ve que el tiempo fue amable contigo, Cabrita -añadió soltando la carcajada al ver que fruncía el ceño-. No, es broma, tonta... ¿qué hay de nuevo por estos calurosos lados?

- Bueno, además de que Shura me delegó el Templo y la armadura, no mucho, de hecho -respondí sacándole la lengua, para luego acordarme de que había otra persona con Alexiel-. ¿Por cierto, quién es este?

Alex se volvió hacia su acompañante, mientras por fin podía verle claramente. Un tipo alto, de cabellos color arena y ojos azulísimos, vestido de gris y negro. Parpadeé y luego incliné la cabeza, tratando por todos los medios de que no se me soltara la quijada.

- Zel, conoce a Siegfried de Alpha Duhbe, Capitán de los Guerreros Divinos -dijo ella, mientras estrechábamos las manos-. Ellos dos -apuntó hacia dos gemelos idénticos, de ojos como los míos y cabellos verdes-, son Syd y Bud de Mizar y Alcor Zeta... y éste -señaló a un hombre idéntico a ella- ya lo conoces, mi hermano Hagen de Merak Beta.

- Es un placer -dije inclinando la cabeza y moviéndome hacia un lado-. Supongo que vienen a ver a Athena, así que no los retendré por más tiempo. Pueden pasar por Capricornio con la venia de su Custodia.

Mientras los hombres avanzaban hacia Acuario después de los saludos de rigor, Alexiel se quedó conmigo debajo del dintel, mirando hacia arriba con el ceño semi fruncido.

- ¿Y qué ha pasado con la paleta? Se le siente tranquilo, su Cosmo...

Arrugué la boca hacia un lado, sin saber propiamente cómo decirle que Camus ahora andaba empatadito con Chloe. Miré hacia Acuario igualmente, ordenando mis ideas, mientras Alexiel estornudó ruidosamente, sacando un pañuelo y cubriéndose la mitad de la cara.

- ¡Maldito resfriado! -protestó con voz nasal-. No puedo creer que después de vivir casi en el condenado Polo Norte, el cambio de temperatura me resfríe...

- Así pasa cuando uno cambia de latitudes, Blancanieves -dije con una sonrisita, advirtiendo que el pañuelo que sostenía no tenía sus iniciales grabadas, sino un par de alas pequeñas, bordadas en una esquina-. Así me pasó cuando llegué de los Pirineos...

- Maldición... ahora Touma me va a regañar por no aclimatarme con el Cosmo, como me dijo que hiciera...

Alcé las dos cejas, sorprendida.

- ¿Explicación, por favor?

- Ah... bueno -rió Alexiel, mientras doblaba el pañuelo con cuidado y lo guardaba en un bolsillo-, Touma y yo hemos estado juntos desde que me fui del Santuario... de hecho, Artemisa le dio permiso de que viviese conmigo en Asgard, así que... bueno, ya sabes...

- No, no sé... ¿elabora un poquitín más?

- Condenada Cabra -Alexiel glared at me y yo solté la carcajada-. Estamos juntos, pues. No nos hemos casado porque no he querido, pero ahí vamos... creo que siendo Defensores del Mundo, tenemos por lo menos el derecho de ser felices mientras vivamos¿no? Eso fue lo que me dijo Touma, de hecho fueron palabras de Artemisa... ¿qué te parece, Zel? Mientras seamos puros de corazón...

Parpadeé un poco y bajé la mirada, ponderando lo que acababa de escuchar. Y por segunda vez.

- Felicidades, Blancanieves... -dije sonriéndole suavemente-. Por lo menos conseguiste un resplandor de felicidad, así como Chloe...

Le conté de lo que había entre la Molusca y Don Paleta, haciendo a Alexiel soltar la carcajada y sacudir la cabeza como loca.

- ¡Y yo que pensaba que ese Témpano iba a morir vistiendo Santo, literalmente hablando! -exclamó con una risita-. Quién diría que Chloe tendría más paciencia que nadie con ese bobo... ¿y tú qué, Cabrita?. ¿Te emparejaste con Mu por fin?

- Ahora que lo mencionas... no -dije, sacándole la lengua-. He dumped me, de hecho.

Le conté lo que había pasado y le añadí lo de Saga, a lo que ella frunció profundamente el ceño.

- Por Gungnir... no me imaginé que Mu viese más allá de tu propia percepción... pero siempre fuiste una despistada en lo que a sutileza concernía -alzó la ceja condescendientemente, mientras yo bufaba, irritada-. Aunque no me cuadra lo del azulejo mamarracho ese, de verdad te digo. Y que me entere que te hace algo, porque vengo expresamente de Asgard a quemarle el culo, por maldito imbécil -completó con entusiasmo, apretando el puño en alto.

- Eso si aún lo consigues vivo después de la mutilada, jaja -me burlé mientras me quitaba la tiara-. Aún no sé si... bueno, si yo...

Alexiel me miró de reojo y me dio un leve codazo.

- Lo sabrás, amiga, lo sabrás... cualquier cosa que te haga dudar ahora, se aclarará, como esta tormenta del demonio¡algún día!

Echó a correr hacia Acuario, al mismo tiempo que comenzaba a llover copiosamente. Los rayos mostraban su usual horqueta, para luego escucharse el estruendo de los truenos. Zeus parecía estar practicando tiro al blanco, allá arriba.

Entonces...

¿Qué sentía?

Suspiré, enviando a Capricornio a su sitial y acomodándome en la baranda del piso superior, mirando por una ventana.

¿Cuál es el verdadero significado de la misión, si Athena permite que el amor florezca en el Santuario, entre sus Santos, así como pasaba con Camus y Chloe, como con Aioria y Marin?

Más de una vez había visto a la Diosa sonreírle dulcemente al Pegaso, mientras éste le respondía con una mueca graciosa, haciéndola reír por equis tontería que le dijese. Ella estaba destinada a permanecer virgen, para conservar su Cosmo divino... ¿acaso no debíamos seguir su ejemplo y mantenernos puros o eso era pura pendejada?

Estaba más que claro que Athena, o por lo menos su identidad como Saori Kido, estaba enamorada perdidamente de su Salvador por excelencia. ¿Qué significaba esto en palabras humanas¿Que su lado mortal podía amar, pero que a su lado divino le estaba vetado ese sentimiento?

Me parecía ridículo, dado que el amor era la primera palabra en la Visión de la Diosa... amor por todos los seres vivos, por el prójimo, por el humano, por tu vecino, por tu amigo...

¿Allí también cabría el amor romántico?

Todo esto me confundía un poco...

El amor de Athena... ¿podría ser que ella nos permitiese amarnos entre nosotros, para observar que ese amor que ella no podía sentir por Seiya, era al menos sentido y expresado por los demás en el Santuario¿Por eso es que permitía los encuentros entre esos dos necios franchutes y el griego con la japonesa?

Y Artemisa, permitiendo a Touma ir como petirrojo raudo y veloz a Asgard para encontrarse con la rubia, iniciando una vida de pareja aunque era más que seguro que no podrían formalizar nada... ¿por sus respectivas misiones, creencias y Dioses?

¿Qué pudo ver la Diosa de la Caza y de la Luna, Artemisa, en esa felicidad que embargaba a su ángel cuando lo observaba con Alexiel, aún cuando ella misma era una Diosa Virgen, así como lo es Athena?

Esto... ¿qué quería decir?

Pero qué loco...

De pronto... mis pensamientos me llevaron de nuevo hacia él, casi estirándose para alcanzarle.

¿Qué sentía por ti... Saga?

------ :D ------

¡¡Y no más queda un solo capítulo!! -tira confeti por todos lados-. El epílogo no cuenta porque lo postearé justo detrás del final. Ha sigo una larga jornada,. ¿verdad?

Ophelia Inmortal: XD No tengo culpa que FFnet sea tan mojigato, hahahaha. No me ahogues, si no no podrás leer lo que queda :P
Sí, Chloe con Camus. No fue idea mía, sino de Argesh Marek/Katrina. Dejemos que sea ella la que explique ese WTF. Shura se hace querer,. ¿no?. :D
¡Saludos y gracias!

Emi de Kaliz: Hahahaha bueno, esperemos que las hormonas no tomen control porque si no se embarra todo, hahahahaha XD
¡Gracias por tu comentario!

Elena: Haha sí... lo que pasa es que odio cuando tengo que decidirme por un solo par. Mu probó ser muy difícil de escribir para mí, dado lo controlado/tímido/reservado que es, así que parte de las razones de haber elegido a Saga sobre Mu para Zelha fue ciertamente deux ex machina, además de mi eterno miedo por hacerlo ver OOC si lo pongo a perder el control o a hacer cosas que difícilmente lo veremos haciendo. Mucho me costó hacer esta elección¡de hecho la vine posponiendo por toda la historia! DX
¡Gracias por tu comentario y tu constancia!

Angel del Apocalipsis: Así que te hice cambiar de opinión sobre Saga,. ¿eh?. ¡Pues entonces logré lo que quería! X3
¡Apapacho de dragón con enrrolle de cola para ti, preciosa!

La Dama de las Estrellas: Ah!. ¡Gracias por leer el lemon, espero que no te haya abochornado mucho! XD Ahora, con respecto a las palabras en griego... mira:
Oraios
: Bonita.
Elkystiki: Bonita, bella, depende del contexto.
Avrio: Mañana.
Parakalo: Por favor.
Siga: Despacio.
Espero que eso te ayude :P

Charm Baby: No pues sí XD
Creo que ya muchos se esperaban el ascenso de la niña,. ¿no? Gah. No supe elegir a uno de los dos sino hasta el final, básicamente por las razones que di arriba. A mí también me da mucha pena, pero realmente el condenado carnero no se quiso dejar escribir conmigo, creo que ese fue el castigo por no haberlo elegido a él en un principio T.T Sobre lo de Camus y Chloe, no puedo más sino decirte que vayas a tocarle la puerta a Argesh Marek XD
Me seguirás leyendo, cómo no :D Sólo estoy buscando a mi conejito muso para continuar con más historias.
¡Saludos y un abrazo!

Guardiana:. ¡¡HOLA!!. :D Espero que te haya gustado la historia :D Y noooo, no podía ni podré matar a Shura, lo adoro demasiado, hahaha xD De hecho, Mu tenía oportunidad hasta el capítulo antes del pasado, que fue cuando decidí finalmente... fue difícil para mí u.u
¡Gracias por tu review!

Zg13:. ¡Sí recibí tu dirección, linda! No te he podido escribir porque no he tenido mucho tiempo, pero ahí le vamos. Escríbeme tú a mí,. ¿anda? xD ZelhaSaga en Gmail y con eso seremos las dos felices :D ¡Espero leerte de nuevo con tus comentarios!

Pilla Doll: Seguro, te envío a Mu para que lo cuides de su corazón roto ;D En cuanto a Camus, aún no se sabe lo que ocurrió allí así que habrá que esperar que Argesh Marek diga lo último que hay que decir. :P
¡Gracias por tu comentario!

¡Lechucita!. ¡Gracias por leer mi historia! De verdad me halagan mucho tus palabras, me hace mucha ilusión ver que a otras personas les gusta lo que escribo. Y sí, definitivamente habrá consecuencias, esperemos que no muy devastadoras, como habrás leído en este capítulo. ¡Gracias por leer!. :D

Artemisa Ravenclaw: Hahahahaha! Bueno, no te puedes quejar sobre la montaña rusa emocional, porque bastante que sufrí yo escribiendo como tú leyendo, hehehe. XDDD Frankestein! Me dio mucha risa esa referencia, hahaha. Bueno, referente a la OVA 25, sí les dieron unas buenas y emotivas líneas a los hermanos, pero a mi juicio no fueron suficientes. Pero luego, cuando Aioria le dice a los otros que vayan al muro y éstos obedecen, es como una manera de hacer notar que Aioria quiere morir junto a su hermano, como último deseo feliz. ¡Me encanta que te haya gustado Shura!. :D Ciertamente, ahora que Zelha es una Dorada todo comienza a formarse para una nueva aventura, pero eso va en Domina Justitia ;P
Mis canciones favoritas de SS son más que todo instrumentales, como las del OST del Tenkai o el IV de la OVA de Dolbare, son canciones épicas con mucho sentimiento, muy inspiradoras :D
¡Gracias por tu comentario y un abrazote para ti también, linda!

Melina no Suukorpion: Goran es un lindo muchachito cuando tiene la boca cerrada, haha. Esperemos verlo más a menudo, sí... Mu no es ni tanto lo que dices, sólo que tiene en la cabeza muchos detalles por eso es que se pierde entre tanta ponderación, hehe. ¡Espero que te hayan gustado los drabbles!. ¿Milo y Zelha? HAHAHAHAHAHA no hombre, ella es muy introspectiva y necia para estarle haciendo caso a un necio casanova como Milo, aunque como crack me encantan, te diré xD ¡Me encanta que te gusten las cosas que escribo!. ¿Te tiré del asiento?. ¡Pobre gato!. ¡Besos linda!

Whoa, esta vez se aplicaron XD ¡Veremos qué dicen la semana que entra con el final de Lux Aeterna y su epílogo!
¡Saludos a todos y mil trinche mil gracias por su apoyo! X3