Hola chicas y chicos del club, aquí de vuelta con un mini capítulo de ésta que será una historia cortita (quizás 3 capítulos más, o no sé jejeje, no quiero presionarme) ¿Qué propició que me decidiera a escribir? Pos el cumple de mi rubio. ¡¡¡ FELICIDADESSS QUE CUMPLAS MUCHOS MAS ¡!! Cof, cof… Bueno, como iba diciendo. Todavía ando con la musa Potteriana por los suelos, pero decidí darles gusto a aquellas personitas que me pidieron que continuara con Luz de luna. ¿Ok?
CAPITULO 2
-Harry, es tarde. ¿Todavía piensas quedarte más tiempo?- Su pelirrojo amigo daba un par de bostezos y se rascaba el trasero con mucho entusiasmo.
- Mucho me temo que sí. Ron ¿podrías decirle a Molly que…?
- Le diré. Pasarás mañana por Cissy. Descuida, ya sabes que a mi madre le encanta cuidarla y a Ginny también. Siempre dice que es su sobrina preferida… Pero te diré una cosa amigo- Ron se acercó a Harry y le susurró al oído- Son un par de mujeres consentidoras, sino les pones un alto, tu hija se volverá una malcriada.
-Sé que no paso el tiempo necesario con ella Ron y que muchas veces tu madre hace el trabajo que debería hacer yo- Harry se levantó de su lujoso escritorio- Pero no he encontrado un colegio adecuado para ella, antes de que llegue el tiempo de que entre a Hogwarts. Ninguna me convence, y a eso súmale a que es "la hija de Harry Potter", no le dejarían hacer una vida normal y no puedo permitir que mi niña pase por el mismo suplicio que yo.- Se dirigió hasta la cafetera mágica que descansaba justo a la entrada de su despacho, y se sirvió una gran taza de café- Pedí un par de semanas de vacaciones pero me las negaron… El maldito de Scrimgeour rechazó mi petición alegando que los brotes de delincuencia han aumentado alarmantemente los últimos días y que yo, como su brazo derecho, debo estar siempre disponible...
-Es un cabrón, anda dame una taza - Harry se la acercó- Solo quiere fastidiarte, no puede digerir el que tengas más éxito que el. ¿A quién recurren los aurores de clase c, cuando necesitan algún consejo o algún permiso especial? A ti por supuesto. Y eso es lo que no lo deja dormir. El será el jefe, pero tú eres…
-Ya, no me recuerdes lo que soy.- Harry terminó su bebida y de inmediato se sirvió otra. La cafeína lo mantenía alerta-. Te veo cansado y no es para menos, las redadas estuvieron a la orden del día. Descansa ahora que puedes o terminarás como yo. Estas manchas oscuras debajo de mis ojos no combinarían con tu cabello-. A pesar de su cansancio físico y mental, Harry se daba tiempo para hacer alguna que otra broma- Mañana por la tarde pasaré por Cissy. ¿Está bien?
- Correcto. Pero… Harry, sé que no te gusta hablar del tema pero deberías tomarte más en serio la propuesta de la señora Malfoy. Después de todo es la abuela de Cissy. Podría pasar unos días con ella.
-Y también es la esposa de Lucius Malfoy. No quiero que mi hija tenga nexos con ellos. Bastante daño me han hecho. Yo no creo en su repentino arrepentimiento. ¡Nunca pondría la custodia de mi hija a una familia de bastardos…! Por cierto me extraña tu comentario. Si mal no recuerdo odiabas a… Ély a todo lo que estuviera ligado.
-Bueno si, pero…Tu hija queda excluida.
-Pero nada, ahora largo de aquí señor Weasley o le daré una semana de detención. Es una orden.
-Odio cuando utilizas ese tonito conmigo. Sin embargo obedeceré. Tengo planes para el fin de semana y no pienso perderlos por nada del mundo.
-¿Saldrás con Hermione?- Preguntó Harry volviendo a tomar asiento para revisar los cientos de documentos que llegaban a su escritorio-.
-Eh, no p-precisamente.
Harry levantó su rostro como en cámara lenta. El rostro de su amigo hacía gala de un tono rojizo tres veces más subido.
-Mi mente está comenzando a enredar miles de cosas, non santas Ron Weasley, así que por tu bien será mejor que me digas todo de una buena vez, a menos que me dejes seguir imaginándote en un oscuro pasillo de la central, metiéndote mano con el chico nuevo del sector seis.
La mueca de horror que hizo Ron, Harry no la cambiaba ni por cientos de galeones de oro.
-P-pero… Pero tú no… No habrás sido capaz…
-Oh, así que después de todo, no fue producto de mi calenturienta imaginación. Eras tú quien se apareaba en el sexto piso, ala sur, cubículo tres.
-¡Oye, estuviste espiando¡No es justo! Se suponía que nadie estaría observando…
-No grites por favor, que me duela la cabeza…Además no hables de lo que es justo y de lo que no. Una falta como esa te hubiese costado una expulsión. Agradece que no se haya corrido la noticia. El tipo es bastante boquiflojo… Chiquilín.
-¡No me digas así! No me gusta…
-Pues aquella noche no parecías estar demasiado enfadado… "Oh sí, así, chiquilín" ¡Oh si, oh, oh…!.
La taza de plástico que Ron llevaba entre las manos, fue a parar al rostro de Harry- que para su fortuna- ya estaba vacía-. El auror rió como poseso.
-A veces eres insoportable Harry. Sabiéndolo tú, es como si lo supiese todo el mundo mágico. Te conozco y sé que me fastidiarás el resto de mi vida- Ron dejó escapar un suspiro de frustración- Bien, para satisfacer en su totalidad tu curiosidad, te diré que saldré con Blaise el fin de semana.
Harry aplaudió con ganas.
-¡Bravo! Ya era hora. Por fin te armaste de valor, te costó todo un año el decidirte. ¡Déjame felicitarte!- Harry abrazó con mucho entusiasmo a su amigo- ¿Cuándo lo vas a hacer oficial?
-Apenas acordamos en intentarlo. No queremos precipitarnos… Querernos conocernos más. Tú sabes…
-¿Conocerse más¡Pero si ya se conocen todo! O me vas a decir que andan por la vida agarrados de la mano, suspirando por los rincones, regalándose miraditas de corderitos enamorados.
-Aunque no lo creas Harry. Esta vez va muy en serio. No quiero que la pasión se anteponga al amor…
-¡Wow¡Qué frase! Permíteme que la escriba en mi diario.
-¿Te estás burlando de mi?- El rostro de Ron había adquirido una seriedad nunca antes vista-. Harry se dio cuenta de que se había pasado de listo; muy en el fondo sentía un poco de envidia por la felicidad de su amigo. Una felicidad que le había dejado atrás hace muchos años-.
-Siento si te ofendí. Discúlpame, creo que mi estúpida broma, estuvo de más… Me da gusto por ti, en serio. Ojalá que Blaise sea el indicado. No me gustaría verte sufrir.- Las disculpas de su amigo parecían sinceras, así pues, el pelirrojo volvió a ser el mismo de antes-.
-Ya luego te contaré- Porque sé que vas a preguntar- Bien Harry me voy, y tú deberías hacer lo mismo, ya pasan de las dos de la madrugada. El trabajo en exceso es malo para la salud…
-Nos vemos al rato entonces… Oh, creo que no, tendrás un fin de semana movidito. Entonces nos veremos el lunes para que me cuentes todo con lujo de detalle, chiquilín.
-No sé si con lujo de detalle- Puntualizó Ron- Solo te contaré lo que me convenga. No quiero darte más armas para fastidiarme la existencia.- Dándole un golpecito en el hombro salió del despacho, dejando a Harry en completa soledad. Aunque segundos más tarde apareció su rostro pecoso por el marco de la puerta, haciendo que el moreno brincara en su asiento.
-Una última cosa Harry. No le digas nada a Hermione. Ya me daré tiempo de ponerla al tanto. Creo que será un duro golpe para su ego, ya sabes cambiarla por un hombre y todo eso… Ahora si ya me voy. Hasta luego… ¡Ah! –Otro respingo de Harry- Haz favor de no llamarme nunca más chiquilín. Lo detesto.
-Está bien, no te diré chiquilín, i chiquilín. /I
-¡Muérete Harry!- Ron hizo una seña obscena con la mano-.
Media hora más tarde, el trasero de Harry pedía a gritos un masaje. Llevaba horas en la misma posición y las tazas de café ya habían hecho efecto. Siguiendo el consejo de su vejiga, fue hasta los sanitarios a descargar la orina.
El edificio estaba completamente en silencio y Harry agradecía internamente por ello. Durante las horas de servicio parecía un completo hervidero de gritos y jaloneos. Por tal motivo, sus horas "efectivas para trabajar sin presión" eran aquellas pasadas de la media noche. Gustaba de la soledad. Un alma solitaria. Y así vivía "feliz" o creía serlo.
Mejor solo que mal acompañado. Ese era su lema.
Y ya era conocido en la central de aurores como eleterno solitarioA pesar de ser un padre soltero, era muy codiciado entre la comunidad mágica. Hombres y mujeres deseosas de formalizar algo con el salvador del mundo, le lanzaban arteras propuestas; algunas de buena fe, algunas otras completamente indecorosas.
Pero todas ellas eran rechazadas.
Harry no deseaba formalizar nada. No deseaba a nadie a su lado. Había sufrido una gran pena y su corazón estaba partido en dos. Muerto- según sus palabras-. Nunca volvería a amar. Una vez había entregado el corazón y lo habían maltratado, lo habían engañado vilmente…
Me alegro por Ron, se lo merece. Pero compadezco a Hermy, pondrá el grito en el cielo cuando se entere.Tendrá que buscar a otro hombre que cumpla con sus berrinches de niña mimada.
Subió el cierre de su pantalón, lavó sus manos y aprovechó para enjuagar su rostro secándolo después con una pequeña toalla. Sus lentes pasados de moda también recibieron su dosis de agua. Al momento de ponérselos, una sombra se reflejó en el espejo del baño, lo que motivó que girara con rapidez, para darse cuenta de que allí no había nada. Situación que le pareció sospechosa. Su sentido de alerta comenzó a mandarle señales de advertencia. Harry casi nunca se equivocaba. No estaba solo. Podía sentir una presencia con mucha energía muy cerca de él, sin embargo no podía ubicarla, pues ésta se movía con mucha velocidad. Y sus ojos, a pesar de ser los de un mago poderoso y audaz, no podían seguir la trayectoria de la sombra.
Sacó su varita.
Salió sigilosamente del sanitario, volteando en distintas direcciones a cada paso que daba, agudizando el oído. Los pasillos que habían permanecido a oscuras, se vieron iluminados por la luz verduzca de la varita de Harry.
Hay alguien aquí, pero… Es extraño. Su aura es distinta, es fría… No es un mortífago, eso está claro… Un inferi… Tal vez…
La sombra volvió a pasar justo a un costado, empujándole hacia la pared.
Harry descargó varios hechizos mortales pero ninguno dio al blanco. Solo logró hacer daño a un par de estanterías con decenas de miles de papeles que quedaron esparcidos por el pulcro y encerado suelo.
Maldición.
-¡Reparo!
Desgraciadamente para él, "el ente" se había esfumado. Ya no podía sentirlo.
¿Pero en realidad hubo alguien ahí?
Harry se formuló mentalmente la pregunta. Los últimos meses había tenido algunas "visiones" y algunos sueños extraños, que Hermione atribuyó a su raquítico estado de salud y a la extraña anemia que no parecía dar tregua y que curiosamente había comenzado la noche de la gran fiesta de fin de año. Aquella ocasión cuando lo encontraron casi al borde del congelamiento, hacía ya un año.
Sin tener una respuesta coherente, Harry regresó al despacho. Bebió su décima taza de café y… Su mirada de centró en el último cajón de su escritorio. Dudó varias veces en abrirlo, pero su ansiedad pudo más. Con mucha delicadeza extrajo las dos máscaras que fueron halladas en sus manos, asidas fuertemente, aquel día. Las miró con mucho detenimiento y la que más le intrigaba era la más afilada, la plateada. ¿Cómo había llegado a su poder¿A quién habría pertenecido? Con esa duda se había retirado a la cama muchas noches; noches en las que no podía conciliar el sueño tratando de encontrar una solución a sus problemas existenciales y a su insomnio crónico.
Será mejor que regrese a casa, no tiene caso seguir aquí. Por hoy he terminado.
Las máscaras regresaron a la oscuridad. Colgó su chaquetilla de auror y la colgó en el perchero. De donde tomó su gabardina y una bufanda con los colores de Gryffindor. Regalo de cumpleaños de su pequeña y que no soltaba por nada del mundo.
Apagó la luz y se dirigió a las escaleras traseras que conducían a un pequeño callejón. Los aurores no "podían" desaparecerse de la central, pues estaba prohibido. Un poderoso hechizo bloqueaba totalmente la posibilidad. Así los maleantes no tenían ninguna oportunidad de escapar.
Muchos empleados habían protestado ante el estatuto- Harry entre ellos- Pues lo consideraban totalmente inadmisible –En algunas áreas-. Cuando surgía un código rojo, debían correr hasta la azotea (de un noveno piso) o por la puerta trasera para poder desaparecerse y eso restaba minutos valiosos. Muchas vidas se habían perdido por ello. Por eso todos odiaban a Scrimgeour. "El ojos verdes" en especial.
Con mucho desgano se encaminó hacia la salida. Estaba bastante oscuro y frío. Al bajar los últimos escalones tropezó estrepitosamente, dándose un buen golpe en la puerta. Tardó en reaccionar y cuando lo hizo, invocó su varita para alumbrarse de nuevo… Y lo que encontró le heló la sangre. Había un cuerpo tirado en el suelo, justo al lado del último escalón. Con cautela se acercó y lo giró. Se trataba nada más y nada menos que del velador del último turno. Harry trató de encontrar su pulso pero fue inútil, El hombre estaba muerto. Al principio supuso que habría resbalado por la escalera- puesto que era un hombre viejo y de movimientos torpes- Pero lo descartó en cuanto le revisó minuciosamente y encontró dos marcas extrañas en su cuello.
El viejo estaba totalmente vaciado.No tenía ni pizca de sangre.
Continuará.
Ejem. Nos vemos prontito. Espero que el capítulo- a pesar de ser corto- No les haya disgustado-.
