Azares del Destino

Por

HiKaRi-09

"Primer Ensayo"

Tomoyo se encontraba tendida en su cama observando el techo de su pequeña habitación como si fuera lo más interesante…

Y es que la verdad, era mejor quedarse en aquella posición. Ya que de esa forma mantenía su mente apartada de los recientes sucesos del día anterior. Pero a pesar de tratar con todas sus fuerzas de olvidar, simplemente no le era posible, eran demasiado importantes como para ignorarlos así como así.

Suspiró frustrada. No estaba dando resultado. No dejaba de pensar en Eriol Hiraguizawa ni por un momento. Eriol…que bien se sentía pronunciar ese nombre aunque fuera en sus pensamientos, luego de mantenerlo olvidado por tantos años.

Cerró los ojos lentamente, no tenía ganas de levantarse aún, se hallaba muy cómoda y además, estaba de vacaciones. ¿Acaso no podía haraganear siquiera unos instantes? Claro que sí, fue su respuesta inmediata, deseaba fervientemente olvidarse de todo y despejar su cerebro por lo menos unos instantes. Tarea imposible tomando en cuenta que tenía mucho en qué pensar.

Y sin querer, lo hizo. Rememoró claramente aquel reencuentro con su amigo de la infancia. Había sido como un sueño, se dijo a sí misma, un bonito sueño del que claro, finalmente había tenido que despertar. Y lo cierto era que ese despertar no le había parecido tan agradable que digamos.

-¿En…en verdad eres tú, Eriol?-murmuró con la voz entrecortada por la… ¿sorpresa¿emoción? Ni ella lo sabía, lo único de lo cual estaba segura, era que había dicho la peor estupidez de la historia. ¡Claro que era él! Estaba allí, parado frente a ella observándola con sus clásicos y bellos ojos azules que en ese momento se le antojaron tan…irreales.

En vez de mirarla cómo si afuera algún tipo de bicho raro, Eriol se limitó a sonreír-Soy yo Tomoyo-dijo con su voz suave, musical.-y no te preocupes, estoy tan sorprendido cómo tú. Jamás pensé encontrarte en un lugar cómo éste. "En realidad, jamás pensé volver a encontrarte."-se rectificó en su mente.

-Yo…tampoco. ¿Y qué estás haciendo en Japón? Creí que…bueno, me dijeron que habías regresado para siempre a Inglaterra.-se atrevió a decir, tomando un poco de confianza. La curiosidad la estaba matando.

-Asuntos pendientes.-respondió, esquivo.- ¿cómo has estado¿Y Sakura?-preguntó informalmente, volviendo la sonrisa a sus labios.

-Muy bien, gracias por preguntar-contestó ella sin prestar mucha atención. Estaba demasiado ocupada observando los numerosos…cambios, que había producido la madurez en el joven-Sakura y yo estamos en la misma facultad, en carreras diferentes, por supuesto.

-Sí, lo imagino-la miró intensamente con una expresión que Tomoyo no supo descifrar.-¿y te decidiste finalmente por diseño?-cuestionó dándole poca importancia.

Daidouji agrandó los ojos, gratamente sorprendida. No se esperaba que él aún recordara sus gustos infantiles-Así es. Pensé pues…que lo habías olvidado.-estaba MUY nerviosa, tanto que no podía conectar sus ideas con facilidad. La presencia de Eriol le provocaba esa sensación de inseguridad. Hablar con él después de no haberlo visto en mucho tiempo, y luego de lo que había sucedido poco antes de que él partiera, le resultaba difícil de creer.

El inglés alzó los hombros-Tengo buena memoria, supongo.

Un incómodo silencio se prolongó por unos cuantos minutos, que Tomoyo aprovechó para darse cuenta de que no quedaba nadie en el salón. Estaba vacío, quedando sólo ellos dos en el centro de él.

-¿Desde cuándo estás aquí? La profesora parece conocerte bien.-afirmó esperando ansiosa que él dijera algo. Tenía muchas ganas de saber porqué, si había estado en Japón, no la había contactado, o en todo caso a Sakura con la que había mantenido una buena relación hasta antes de irse.

-Exactamente desde…

-¡Eriol!-una voz conocida llamó de repente a Hiraguizawa, haciéndolo virarse hacia la puerta, desde la cual una furiosa Kaho lo miraba con reproche.-estaba abajo como me pediste, pero me aburrí de esperar a que te entraran ganas de bajar.-le reprendió irónica.

-Lo lamento Eriol, no pude evitar que viniera a buscarte-se escuchó la voz amable de Rika que llegó a la habitación segundos después que su hermana.

-Perdona Kaho, y descuida Rika, igualmente ya estaba por salir.-volteó nuevamente hacia una desconcertada amatista, regalándole una sonrisa de disculpa-un gusto volver a verte Tomoyo. Ya nos reuniremos otro día para charlar con más calma.

-Sí…hasta luego-musitó sin salir de su asombro, mientras veía a Eriol desaparecer detrás del umbral, seguido por Kaho que mostraba una senda sonrisa de satisfacción.

Apretó una almohada con fuerza sobre su rostro, más que molesta. ¿Cómo había podido actuar de una forma tan ridícula¡Y peor aún frente a esa mujer!

Kaho Mitsuki. Sinceramente, no le había caído nada bien. Tal vez era muy linda y refinada. Sin embargo, sí que le faltaba educación, y no le gustaba para nada ese sentido de posesión que tenía sobre Eriol, ni la mirada de superioridad que le había lanzado antes de irse. Se notaba a leguas que era una de las típicas chicas acostumbradas a conseguir lo que querían con sólo abrir la boca. Suspiró por segunda vez en el día. Se preguntaba qué estaba haciendo alguien como ella junto a Eriol, y porqué le fastidiaba tanto verla cerca de él.

¿Celos? Ni en broma. Ya era mayor como para estar sintiendo cosas típicas de adolescentes. Y tenía una razón muy grande por la cual no podía permitirse aquello: Hiraguizawa no era nada de ella y no le importaba en lo más mínimo lo que hiciera o dejara de hacer con su vida. Ni siquiera era capaz de considerarlo su amigo, no cuando él se había ido sin despedirse siete años atrás. Quizás estaba siendo rencorosa, mas no era tan fácil hacer el papel de ingenua y fingir que su relación estaba en perfectas condiciones.

Un minuto…

¡¿Qué relación?! Ya no tenía nada que ver con ese hombre, y eso no había sido su decisión, sino plenamente de él al alejarse de esa forma tan descortés. Por favor…se suponía que era un caballero, y no se había comportado como uno al salir huyendo del país por un simple rechazo. Una sombra de tristeza invadió sus ojos, no se estaba comportando bien, estaba culpándolo a él sin tomar en cuenta que ella también había participado en ese distanciamiento al ser tan orgullosa y no buscar que las cosas se solucionaran y ambos arreglaran sus diferencias. Negó efusivamente con la cabeza, no era momento para filosofar sobre quién tenía la culpa, de todos modos ya no había arreglo.

El fuerte sonido del timbre la sacó bruscamente de sus cavilaciones. Quién podía ser a esas horas de la mañana. Bueno…no exactamente mañana, ya era casi de mediodía, su reloj marcaba las 11 en punto. Frunció el ceño, apostaba a que era Sakura que venía a contarle de su cita con aquel chico Takato, así que era mejor abrirle, su prima solía ser muy impulsiva y prefería contestar antes de que tirara la puerta abajo.

Refunfuñando todavía, se puso las pantuflas y no se preocupó por sacar una bata del armario, no iba a ser la primera vez que Kinomoto la viera en pijama, muchas veces se habían quedado en casa de la otra en sus típicas reuniones de chicas donde casi no dormían por hablar de diversos temas, por lo que no importaba que saliera a recibirla con su camisón aún puesto.

El timbre sonó por segunda vez en el apartamento, crispándole los nervios a su residente. ¿Estaba tan mal pedir un poco de silencio? Tenía que recordar que debía asesinar a su mejor amiga por levantarla sin pensar ni un minuto en que tal vez quería quedarse en su cama por más tiempo.

-¡Ya voy!-exclamó con el volumen de voz suficiente como para que su visitante dejara de llamar con insistencia.

Abrió la puerta rápidamente y asomó la cabeza por ella. La persona que estaba allí no era Sakura como había pensado, sino alguien con el que jamás imaginó encontrarse afuera de su hogar, menos a esa hora.

-¿Qué rayos haces aquí, Eriol?-inquirió con un claro disgusto en sus palabras. Él no debía estar allí, que recordara no lo había invitado.- "¡Genial!"-se espetó con ironía-"lo que necesitaba, que justo al origen de todos mis debates emocionales se le ocurriera venir a hacerme una visita amistosa"

El joven de ojos azul marino la miró por unos segundos como si estuviera loca de remate-¿Eres así de descortés con todos tus compañeros de grupo?-respondió desafiante, alzando una ceja.

-Aún no respondes a mi pregunta, quiero saber qué haces en la puerta de mi departamento y…

-Ensayo-se limitó a interrumpirla serenamente.-quedamos en que el ensayo sería hoy, y ofreciste tu casa, por si tienes mala memoria. Como no especificaste la hora creí que estaría bien venir más o menos temprano.

-¡Es imposible! Me olvidé completamente del ensayo. Lo siento mucho…-bajó la vista decepcionada consigo misma.

-A cualquiera le pasa-la consoló haciendo un ademán con la mano-¿Y bien?

-¿Y bien, qué?-preguntó Tomoyo confundida.

-¿Me vas a invitar a pasar o…?

-¡Sí! Que torpe soy, disculpa-gruñó por lo bajo al darse cuenta de su incompetencia como anfitriona. Se corrió de la puerta, abriéndola totalmente para que el peliazul pudiera entrar. Luego de que éste hubo ingresado, procedió a cerrarla con cuidado.-Listo. Ya podemos empezar supongo.

Eriol la observó de arriba abajo con una mirada burlona, pero interesada-¿no prefieres cambiarte antes? Aunque si no, no me importaría que te quedaras así.-curvó los labios en una sonrisa de diversión.

-¿Cambiarme¿A qué te refieres?-dirigió su vista hacia su persona, descubriendo con horror las pantuflas blancas y el usual camisón de seda azul que utilizaba para dormir en el verano. Así le fue fácil comprender la expresión de Eriol, su pijama no era exactamente larga ni encubridora-le llegaba hasta mucho más arriba de las rodillas, no tenía mangas, además de que poseía un amplio escote-y no dejaba gran cosa para la imaginación. Sus mejillas se tiñeron de rojo carmesí.-Enseguida vuelvo-anunció avergonzada, caminando a paso rápido hacia su cuarto, y conteniéndose para no gritar: "¡Pervertido!", haciendo uso de sus dotadas cuerdas vocales.

Eriol rió como nunca, era la primera vez desde que la conocía que veía a la siempre calmada y perceptiva Tomoyo Daidouji en una situación como esa. Se le estaba haciendo muy complicado resistir a la tentación de divertirse a costa de la joven.

Inspeccionó el lugar con curiosidad. Tenía que admitir que era un lindo departamento, algo pequeño pero muy bien arreglado y ordenado; desprendía calidez y buena vibra por donde se le mirase. Tomoyo había sido siempre una persona con un gusto excelente para la decoración, tanto así que le era fácil convertir una aburrida oficina en un agradable salón; entendía bien porqué había elegido diseño como su futura profesión.

Lo más seguro era que Dadouji iba a tardar en vestirse y arreglarse, las mujeres podían demorarse horas eligiendo la ropa que iban a usar, dudaba que su antigua compañera de clases fuera la excepción.

¿Y qué iba a hacer mientras la esperaba? Uno de los defectos que llevaba consigo desde niño era que se aburría fácilmente. No pretendía quedarse sentado hasta que la joven terminara de prepararse. Así que se dedicó a mirar las fotografías que adornaban las paredes de la sala. En la mayoría, la pelinegra salía acompañada de Sakura, otras aparecía Syaoran con ellas, como en el día de la graduación de secundaria dónde los tres vestían las típicas túnicas para la ocasión y estaban abrazados sonriéndole a la cámara. Una mueca de nostalgia surcó su apuesto rostro, le hubiera gustado compartir esa fecha con ellos, pero ya no era tiempo de lamentarse, él había tomado su decisión y no se arrepentía…demasiado. Volvió su vista a las imágenes, e identificó en una a la madre de Tomoyo, Sonomi Daidouji, tanto ella como su hija salían en la foto, sentadas en el comedor de la mansión donde solía vivir la amatista.

Sin embargo, hubo una fotografía en particular que llamó de inmediato su atención y lo hizo dirigirse hacia donde ésta se hallaba colgada, no es que estuviera enmarcada en oro o algo por estilo-es más, tenía un sencillo marco de madera nada ostentoso-mas lo que había captado su interés, habían sido las personas que aparecían en ella. Salía Tomoyo como era de esperarse, y a su lado estaba…él mismo, los dos lucían muy felices. Sonrió melancólicamente, recordaba perfectamente la vez en que se habían hecho esa foto, en el primer paseo escolar al que había asistido con sus compañeros de colegio al llegar a Japón, cuando estaba en sexto grado de primaria. Un viaje a las montañas, para practicar esquí, por lo cual, tanto la hija de Sonomi como él, salían con lentes para protegerse de la nieve y enormes abrigos. Esa excursión había sido especial, al menos para él, pues había servido para fortalecer su recién iniciada amistad con Tomoyo, pasando de conocidos, a amigos.

Los pasos de la ojivioleta, sirvieron para traer su mente de vuelta al presente. Se apresuró a sentarse en el sillón más cercano y aparentar que había estado allí todo el tiempo que ella había estado fuera, prefería no arriesgarse a que lo pillara viendo sus retratos.

-Ya terminé de alistarme.-dijo sonriente al llegar frente a él. El baño caliente que se había dado le había quitado todo rastro de mal humor, y ahora se sentía más tranquila.

Eriol se quedó sin palabras apenas la divisó por completo. Sin saber cómo, se encontró comparándola con un ángel. Y es que realmente el color de sus ropajes la hacía parecer uno. Llevaba un veraniego vestido blanco sin mangas que se adecuaba a su figura, unas sandalias marrones y el cabello suelto ataviado únicamente con un pequeño prendedor de mariposa a un lado. Todo en conjunto resaltaba su belleza natural y delicada. Hiraguizawa se reprendió mentalmente por su reacción, no iba a permitirse quedar embelesado con aquella joven, no de nuevo. Se aclaró la garganta antes de hablar.

-Entonces creo que podemos iniciar con la práctica de hoy.-le sugirió amablemente.

-Está bien. Aunque tengo un ligero inconveniente…la verdad es que nunca había asistido a un curso como éste y no sé qué es lo que debemos hacer.-se notaba que estaba desconcertada.-aunque eso no es exactamente lo que preocupa sino que…no canto desde que estaba en secundaria, y temo que ya no lo haga adecuadamente.-expresó con preocupación.

-Tomoyo, sabes que no es así, tenías la voz más hermosa del coro de la escuela. Esa cualidad no se pierde fácilmente.

La morena bufó incrédula-Eso lo dices porque tú no has dejado de practicar piano. Hablo en serio, ya no es lo mismo. Quisiera saber para qué me metí en este taller-murmuró desanimada.

-Antes de que saques conclusiones apresuradas, probemos. Quiero escucharte cantar-la retó, sonriendo al notar su cara de espanto.-Vamos, no será tan malo.

-Como quieras, no pierdo nada con intentarlo. Pero estoy convencida de que va a ser un asco.-confirmó resignada.

-Verás que soy yo el que tiene razón. Y lo más importante es, el acompañamiento desde luego.-dijo con suficiencia.-¿no tienes piano, verdad?

-No…lo que sí tengo es un teclado electrónico. ¿Eso sirve?

-Es mejor que nada-bromeó. Tomoyo dio unos cuantos pasos hacia el armario del que sacó un moderno teclado negro, estaba muy bien conservado, y no mostraba señas de haber sido usado.-¿es nuevo?-cuestionó Eriol prestando atención al recién nombrado objeto.

-Tiene unos cuantos años-contestó Daidouji, terminando de conectar el artefacto.-tomé varias clases, y me di cuenta de que no es lo mío.-se rió suavemente.

Eriol acercó una silla al teclado y se preparó para tocar-dime¿qué deseas interpretar?

-No lo sé, ya te dije que no lo hago desde que era niña.-le recordó exasperada-estoy abierta a sugerencias. Recomiéndame alguna canción. ¡Ah! Y que no sea tan complicada, por favor.

-Uhmm…tengo una. Solías cantarla en el coro, debes recordarla.-le sonrió cálidamente haciendo que el corazón de la heredera de los Daidouji se acelerara.

Una dulce melodía fue invadiendo poco a poco el ambiente, y Tomoyo descubrió sorprendida que ¡recordaba la canción! Habían pasado tantos años, pero la letra se conservaba intacta en su memoria, como si no hubiera dejado de cantarla. Tomó aire lentamente y expiró. Podía hacerlo, después de todo, su timbre de voz no había cambiado tanto, quizás era capaz de recuperar su talento para la música. Sin embargo, los nervios la traicionaron al último instante, y las primeras notas salieron quebradas de su garganta.

Eriol paró de tocar, y frunció los labios en una muestra de desagrado-Tomoyo…sé que no estás cómoda, pero confío en tu capacidad. Intentémoslo de nuevo¿sí?

La amatista asintió levemente. En realidad, lo que la hacía sentir insegura no era cantar, sino el público. Inspiró de nuevo. Si Eriol no estuviera mirándola tan atento, posiblemente lograría hacerlo mucho mejor, su sola presencia tenía el poder de hacer que le flaqueara la fuerza de voluntad. La melodía comenzó a sonar por segunda vez. Tomoyo sonrió dulcemente, pensando en los hermosos recuerdos que le traía la tonada. Cerró los ojos en un intento por concentrarse, y se imaginó en otro lugar, diez años atrás, en su primer concierto como solista. Sirviendo esto para despejar todas sus dudas y miedos.

Sabishii toki ni wa nukumori sagashi

Cuando estoy sola, busco calidez,
haruka ni tadoru yo natsukashii kioku wo
remontando la distancia a mis queridos recuerdos.

El primer estribillo terminó sin que lo notara. Si no se equivocaba, continuaba un pequeñísimo solo de piano antes de que siguiera con la canción. Duraría unos segundos, mas se dio tiempo para abrir los ojos y observar a Eriol. Tocaba sin apretar demasiado las teclas, casi rozándolas y con los ojos cerrados, como perdido en los recuerdos al igual que ella.

Haha ga ai shi ko wo kaina ni idaite

Sosteniendo a su amado hijo en sus brazos,
hidamari no naka de komoriuta wo utau
una madre canta una canción de cuna bajo el sol.

Yumeji ni asobu osanako no hoho ni

En la mejilla de un pequeño jugando en el país de los sueños,
yousei ga tsukuru shiawase no ekubo
un hada hace hoyuelos de felicidad.

Yume kara samete mo emi wo nokoshite 'ku

Incluso después de ser despertada del sueño, una sonrisa se queda,
sonna yasashisa no tane ga kokoro ni aru
pues la semilla de la bondad sigue en el corazón.

Sus labios permanentemente curvados en una sonrisa se ampliaron en otra aún mayor. Se acercaba el coro, la parte más importante. Se sentía tan feliz, tan…realizada. Las cosas no habían cambiado como creía, esas sensaciones de alegría y libertad que la llenaban cuando cantaba de niña, seguían presentes hoy que ya no lo era. Los momentos más preciados de su infancia volvían mientras vocalizaba los acordes del canto.

Haritsumeta kokoro hodoite agetara

Cuando un corazón extendido es liberado, puede volar.
yasashisa no tane wo hitotsu maite okou
Es la semilla de la bondad que se ha puesto en libertad.

Yagate me wo dashi tsubomi wo hokorobu

Mucho antes, mis ojos verán el festival flotando y las flores abriéndose
utsukushii basho wo kokoro ni motsu nara .
y mi corazón será llevado a este hermoso lugar.

Sólo faltaba la última estrofa. No quería que terminara, necesitaba todavía esa calidez que obtenía cuando cantaba. Como si no existiera nada ni nadie, como si tuviera su propio mundo en el que únicamente estaban la música y ella.

Itsuka wa dare mo ga sunda aozora wo

Algún día, en el claro cielo azul,
omoikiri takaku jiyuu ni habatakeru
todos volarán libremente tan alto como puedan.

Jiyuu ni habatakeru sono mune ni hana wo sakasete…
Volarán libremente con flores abriéndose en sus corazones…

El verso final continuó sonando en su interior sin importar que ya hubiera concluido la melodía. Fue abriendo los ojos despacio como si temiera que la luz la sacara de su ensimismamiento. El conocido sonido de los aplausos la hizo voltear de golpe hacia el teclado, donde Eriol sonreía abiertamente, felicitándola por su magnífico trabajo. Sus ojos se cristalizaron ligeramente, durante el rato que había durado la interpretación se había sentido conectada a él por un lazo que no podía describir, como antes de que dejaran de hablarse…

-"Yasashisa no tane"-pronunció Tomoyo distraídamente-no la había cantado desde que estaba en primaria.

-Lo sé, a mi me ocurría lo mismo. No entiendo como hemos hecho para recordarla todavía-rió.

La de ojos violetas se unió a las risas, aunque seguía algo perdida en el pasado, pensando en aquellos días que no volverían y que habían sido muy valorados por ella en el tiempo que habían durado, pues había sido en su época de colegiala cuando había conocido a sus mejores amigos.

-Creo que eso será todo por hoy. Y… ¿Ya estás preparada?-le cuestionó Eriol sonriendo de medio lado.

-¿Eh¿A qué te refieres?-Al parecer el despiste de Sakura se le estaba contagiando a la amatista.

-Para ir conmigo a almorzar, obviamente-dijo divertido-te prometí que nos reuniríamos para conversar con más calma y nunca incumplo mis promesas.

-¿Almorzar…contigo?-Tomoyo lo miró con desconfianza, seguramente había entendido mal, no era para nada normal que luego de no verse por 7 años, Hiraguizawa la invitara a salir tan campante.

El inglés asintió-Pensaba invitarte a cenar, pero creo que dada la hora que es no sería lo más adecuado-contestó tranquilamente riendo por la estupefacción en la que se encontraba la nívea.

-Bueno…está bien-aceptó finalmente, no quedándole más remedio. Se habían agotado los víveres para preparar el almuerzo, y viendo que Eriol le estaba ofreciendo tan amablemente que lo acompañara¿por qué no aprovechar? Además, no quería ser descortés.

-Perfecto.-esbozó una radiante sonrisa-apresurémonos antes de que se llene el restaurante.-luego de decir esto se acercó velozmente a la salida, la cual abrió de inmediato.

Tomoyo caminó hacia él no muy convencida. Eriol examinó su expresión unos instantes, para después ponerse a un lado, cediéndole el paso con galantería, y ocasionando un leve sonrojo en la japonesa.

Pasados unos cuantos minutos, ambos llegaron al estacionamiento de la residencial, donde se dispusieron a dirigirse al automóvil de Eriol. Ya dentro de él, enrumbaron hacia el local del cual el peliazul hablaba maravillas, y que era en el pensaban comer esa soleada tarde.

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Tomoyo bajó grácilmente del coche que poseía su acompañante, era un auto muy lujoso que se notaba excelentemente cuidado-no tenía ni un rasguño-de un color azul acero muy intenso, el favorito de Eriol. La primera impresión de la violácea había sido de mudo asombro, francamente no se esperaba que su antiguo amigo tuviera un transporte tan caro, ya que desconocía la ocupación de sus padres, nunca se había molestado en averiguarlo y la verdad era que ni siquiera los conocía, cuando de niña iba a casa de él, ninguno de los dos estaba allí, y por no ser indiscreta no le había comentado nada a Eriol.

-Aquí es-informó Hiraguizawa.

La prima de Sakura giró su rostro hacia la fachada del elegante restaurante del que antes no se había percatado, las paredes eran melón claro y se apreciaba sobre el portón un enorme letrero de luces de neón en el cual se hallaba el nombre del lugar. Se veía acogedor y sencillo, sin llegar a perder el encanto. Tomoyo agradeció en silencio, no le apetecía para nada ir a un restaurante exageradamente conocido donde la gente no pararía de mirarlos y de inventar rumores sobre ellos, pues era sabido que ella era la hija de la importante y famosa empresaria Sonomi Daidouji, por lo que tendía a ser el centro de atención algunas veces y eso no le gustaba ni un poco.

Apenas ingresaron, una bonita camarera se les acercó dispuesta a atenderlos, sin dejar de enviarle ciertas…miradas insinuantes al joven inglés, que no fueron bien recibidas por la pelinegra. La mesera los ubicó en la única mesa para dos personas que quedaba y procedió a tomar su orden. Pidieron un plato típico nipón para compartir acompañado de una bebida personal, no tenían mucha hambre y no necesitaban ordenar lo que no consumirían.

La comida llegó sin que fuera necesario esperar mucho, hasta más rápido que las de clientes que habían llegado antes que ellos, Tomoyo sospechaba que la exageradamente amable camarera tenía algo que ver, ya que antes de retirarse no había perdido la oportunidad de sonreírle nuevamente al atractivo inglés.

Daidouji gruñó incómoda al captar el "detalle" de la rubia que les servía.

-¿Qué pasa, Tomoyo?

-¿No has visto cómo te mira?-contestó incrédula-te come con la mirada…y eso no es agradable de ver-se explicó al notar un atisbo de burla en los ojos azules de su interlocutor.

-¿Celosa?-le picó con un aire travieso.

-¡Para nada!-negó furiosamente-lo digo porque no quiero estar en el medio de un conflicto amoroso. Ya sabes…las mujeres solemos malinterpretar, y esa pobre chica puede creer lo que no es y odiarme sin motivo.-mintió ágilmente.

-Lo que digas.-murmuró risueño-y te informo que tu teoría es totalmente desacertada, yo no me liaría con alguien que acabo de conocer.-Tomoyo alzó los hombros inocentemente como diciendo: "Quien sabe".

-Dejando ese tema… ¿me responderías una duda?-dijo ansiosa

-Si está en mis manos¿por qué no?

-Seré directa¿cómo conseguiste la dirección de mi nuevo departamento? No te la di ayer.-musitó haciendo memoria, quizás sí se la había facilitado y no se acordaba.

-Fue Syaoran. Le llamé apenas llegué a casa y se la pedí.-replicó como si fuera cosa de todos los días.

-¿Sya-Syaoran?-tartamudeó atónita. ¡Es cierto! Había comprado su apartamento antes de que su amigo chino regresara a Hong Kong, por lo que era evidente que tenía la dirección de su domicilio.

-Sí, no veo porqué te sorprendes. Tú has mantenido relación con Sakura sin importar el tiempo, qué te hace creer que yo no he hecho lo mismo con mi mejor amigo.-le espetó fríamente a la amatista.

-No se me ocurrió.-aceptó vencida.-pensé que como no te habías comunicado ni con Sakura ni conmigo, tampoco lo habías hecho con Syaoran.

-Te equivocaste entonces.-Eriol estaba irritado, y Tomoyo no comprendía la razón para su enojo, no había hablado inadecuadamente¿o sí?

-Yo…-trató de excusarse, mas justo llegó la mesera con la cuenta. El de gafas se limitó a pagar sin consultarle a la joven que estaba al frente de él, indignada por no ser tomada en cuenta.

-Vamos.-le ordenó imperativamente levantándose de la silla, siendo seguido por Tomoyo que lo imitó como quien no quiere la cosa.

-¿Me vas a decir a dónde?-preguntó ácidamente, odiaba la actitud que estaba adoptando el albino.

-Lo verás cuando lleguemos.-susurró con un tono cortante.-apresúrate, no quiero hacerlo esperar.-agregó aligerando el paso hacia su flamante vehículo.

La amatista lo miró interrogante, pero no deseando discutir, optó por continuar con su extraño juego e ir detrás de él, totalmente intrigada y con unas enormes ganas de descubrir qué tramaba ésta vez Eriol Hiraguizawa.

-----Fin del 3er capítulo-----

¡Holaaa! Ya estoy de regreso con un nuevo capítulo de este fic, como siempre, espero que sea de su agrado y cumpla con todas sus expectativas. :) Lamento mucho haberme demorado más de lo esperado con ésta actualización, lo que pasa es que últimamente no he tenido mucho tiempo y a pesar de que ya tenía imaginado todo en mi mente no podía dedicarme como hubiera querido a tipearlo. Ojalá que haya quedado bien, personalmente me divirtió mucho escribirlo, ya que es un capítulo sólo de ExT, ya verán pronto cómo sigue desarrollándose todo entre ellos. ¡Ah! Y si alguien pregunta por la canción que incluí, es como dije más arriba "Yasashisa no tane", cantada por Junko Iwao, la seijuu que interpreta a Tomoyo en CCS. Ahora sí, mejor no me alargo demasiado y vamos a las respuestas de los reviews:

Dark Angel: ¡Qué bueno que el fic te gustara:3 Eriol y Tomoyo también es una de mis parejas favoritas y Yue me encanta, así que no pude resistir la tentación de ponerlo en la historia, pronto quizás aparezca de nuevo jeje. Y si yo tuviera que elegir entre ambos pues…sí que sería un lío! xD Gracias por leer y por enviarme un review, te dejo el 3er cap, espero que también te guste y lamento la tardanza. ¡Besos!

Medea of Scripio: ¡Te agradezco mucho tu comentario! ñ.ñ Llegamos al primer ensayo, espero que te guste :D Para descubrir lo de Tomoyo y Yue…vas a tener que esperar un poco más y lo mismo con Syaoran jejeje. Gracias por los ánimos! Finalmente pude subir la actualización, espero que puedas leerla y decirme qué opinas. ¡Saludos!

Maguie: ¡Hola! Siento mucho la espera, creo que ha sido mayor que la del 2do capítulo, en serio lo lamento. U-U Y qué bueno que te gustó el cap. anterior, estaré esperando tu review para saber que opinas de éste. ¡Gracias por comentar!

Dokuro: ¡Nuevamente te agradezco por el review:D Me alegro de que te haya gustado el reencuentro, a mi personalmente me encantan! xP Y sí…Tomoyo no se portó nada bien, pronto ya te enterarás qué fue lo que le pasó con Yue y cómo irán las cosas con Eriol, tengo mucho planeado para ellos jaja. Perdona por demorarme tanto, no fue la inspiración lo que se me fue, sino que el tiempo no me alcanza. Espero que de todas formas puedas dejarme tu opinión, me gustó mucho recibir tu comentario!

Basileia Daudojiu: ¡Holas! No sabes lo feliz que estoy de que no te haya defraudado el 2do capítulo jeje no estaba muy segura respecto a él, gracias por decirme qué te pareció n-ñ Y apareció Kaho, aishh…a mí también me está empezando a molestar realmente ò.ó Y la relación de Eriol yTomoyo (aunque ella diga que no hay ninguna x3) pues ya va ir mejorando poco a poco, claro que tendrán ciertos problemillas jejeje. Te dejo el tercero, sé que tardó más de lo debido, pero ojalá y puedas leerlo y dejar review. ¡Besitos y suerte con tus fics que ya me muero por leer las actualizaciones!

Gabyhyatt: ¡Te agradezco por el comentario! Qué bueno que te guste, espero que ésta actualización también. ¡Saludos!

Ayin: Hola:) Tienes razón, los dos se impresionaron bastante al verse otra vez, especialmente nuestra querida Tommy jaja. A mí mucho no me gusta tampoco que Kaho esté merodeando por ahí, pero va a tener un papel medio importante en el fic, y tal vez no agradará mucho x3 Te dejo la actualización, espero seguir contando contigo en la historia. ¡Gracias por el review!

Sonylee: ¡Konichi-waa! Gracias por el review, y estoy de acuerdo contigo! Tomoyo sí que actuó como como…no tengo palabras para definir la manera jeje. Yo ni loca me atrevería a Eriol pero bueno, si ella no lo hubiera hecho no tendríamos fic xP Ya verá cómo mejora todo con el tiempo. Espero que puedas leer este cap. y decirme qué te pareció ñ.- ¡Un beso!

Lirio Negro: Hola de nuevo!! Muchas gracias por el review! Me encantan tus comentarios, son muy divertidos jejeje, qué bueno que pudiste darte un tiempo para dejar tu opinión y qué gusto que te agradara el capítulo anterior. Tienes unas cuentas dudas¿verdad? No te preocupes, pronto ya podrás resolver la mayoría de ellas y en cuanto a la "querida" Kaho…a mí mucho no me cae tampoco xD Pero ya verás cual es su papel en la historia, y no aseguro que te vaya a gustar n.nU No hay problema con lo de contestar los review, es una de las cosas que más me gusta de los fics, y me emociona hacerlo :P Lamento haberme demorado tanto, trataré de subir la próxima actualización más rápido, y ojalá puedas comentar también en este cap. ¡Te agradezco de nuevo por lo que dices! Tu opinión es una de las más valoradas para mí, y estoy muy segura de que no me voy a cansar de leerla n.n ¡Saludos y besos!

Shami: ¡Te agradezco el comentario:D ¡Y sí! Eriol ya regresó, y yo ya me encargaré de que no se vuelva a ir, no hay problema x) Tomoyo sí que tendrá que ponerse las pilas, porque con Kaho (y contigo claro:P) rondando por ahí…bueno, mejor ya no digo nada que arruino la sorpresa jajaja. Aquí está la continuación, espero que también te guste ñ-ñ

Luna-Box: ¡Qué bien que te gustara! En serio gracias por tu review y el ánimo que me das jeje, estaré esperando tu opinión sobre éste capítulo. Besoss!

Les repito¡muchas gracias a los que se dan la molesta de comentar! Sus opiniones son muy importantes para mí, me fascinan todos sus reviews ñ-n

Y ya tengo que irme, me agradaría saber lo que piensan de la actualización, así que no duden en decírmelo, recibiré con gusto sus críticas, quejas, consejos, halagos o lo que quieran, no tengan miedo de ser sinceros con su opinión. :) Prometo subir el cuarto capítulo en menos tiempo!

¡Hasta pronto¡Cuídense!

Hikari