Capítulo 1: Viviendo..lejos de casa.
No supo por qué sonó el despertador aquella mañana. Se sentó en su cama adormilada, se levantó y salió del cuarto. Las persianas de la casa estaban bajas, pero aun así entraban pequeños rayos de sol.
Esperen un momento ¿¿persianas?..su casa tenía postigos.. Miró a su alrededor. Estaba parada en medio de una sala de estar, que por cierto estaba muy desordenada. Pero..era extraño, porque SU casa no tenía sala de estar. Se rascó la cabeza e intentó recordar si se había quedado a dormir en la casa de alguien. No, se había acostado en su cama. No entendía dónde estaba. Se dirigió a la cocina, la cual era un cuarto muy pequeño pintado de amarillo. Había un almanaque colgado en la pared.
Lo observó. No..no podía ser..Tenía que ser una broma o aquel almanaque estaba...atrasado.
Volteó rápidamente y se dirigió a la puerta de la casa. Como era obvio, estaba cerrada con llave. Buscó algo para abrirla. Encontró la llave bajo el felpudo que estaba junto a la puerta. Abrió. Se quedó aterrada mirando la calle. Gritó al ver el cartel al final de la calle.
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Lucy estaba durmiendo plácidamente cuando oyó algo a lo lejos. Abrió los ojos despacio y se movió entre las sábanas. Pero ya no podía dormir. Se sentó y miró a su alrededor. Oyó que su estómago rugía. Se levantó y fue a la cocina. Pero se dio cuenta que estaba desorientada. Desorientada en su propia casa. Chocó fuertemente con alguien al dirigirse a la puerta.
-¿Quién eres?-preguntó.
-¿Lucy?-preguntó la otra voz.
-¿Bárbara?-se miraron. A pesar de que estaban a oscuras podían vislumbrar su expresiones confusas.
-¿Qué haces aquí?-preguntó Bárbara-¿qué haces en mi casa?-
-¿Tu casa?-dijo Lucy-esta es mi casa-oyeron un ruido contra la puerta. Miraron.
-¿Será el diariero?-preguntó Bárbara atemorizada. Notaron que la puerta se abría lentamente.
-Ay Dios-dijo Lucy-alguien está entrando-se escondieron detrás de un sofá que encontraron en lo que ellas supusieron era la sala de estar.
Se quedaron varios minutos acurrucadas cerca de la chimenea. ¿Chimenea?...Sus casas no tenían chimenea. Tras esperar con desesperación, salieron de su escondite.
-¿Crees que ya haya entrado?-preguntó Lucy observando a su amiga.
-Bueno..la puerta sigue entornada-dijo Bárbara. Saltó el sofá con rapidez. Se acercó a la puerta-OH POR DIOS-
-¿Qué sucede?-se acercó a ella. Se asombró al ver a la persona que estaba en el suelo, desmayada.-KATHYA-la tomaron de las axilas y la acercaron al sofá.
El peso muerto del cuerpo de su amiga era tremendo. Como pudieron, la acomodaron. Se miraron asustadas. ¿Qué estaba ocurriendo?. No recordaban haber hecho una fiesta de pijamas...aparte que ya estaban grandes para eso.
-¿Cómo hacemos para despertarla?-preguntó Bárbara. Lucy la miró con el ceño fruncido, y comenzó a abofetear a Kathya.-¿Qué?-
La rubia comenzó a abrir los ojos. Movió la cabeza hacia los lados, intentando acomodar su vista. Miró a las dos personas frente a ella. Levantó las cejas.
-¿Qué?-murmuró.
Las tres se miraron consecutivamente. Sus expresiones eran distintas. En los ojos claros de Kathya se podía ver que su confusión había crecido, y no comprendía del todo lo que ocurría. La mirada color miel de Lucy demostraba que tenía miedo, pero no tanto como Bárbara, que en sus ojos color verde oscuro tenía un extraño brillo. Iba a llorar.
-¿Qué hacen..?-comenzó Lucy.
-¿En tu casa?-preguntó Kathya. Sonrió débilmente-no es tu casa-
-¿Es..la mía?-comenzó Bárbara.
-No...-
-Es la tuya-dijeron al unísono.
-Tampoco-dijo Kathya, mirando al suelo.
-¿Y entonces...dónde estamos?-preguntó Lucy.
-En Privet Drive-dijo.
Lucy y Bárbara la miraron como si se hubiese vuelto loca.
-¿Qué?-preguntó la morena de ojos miel, levantándose del suelo-¿tomaste algo que te hizo mal?-
-Dormiste mal y tuviste una pesadilla-dijo Bárbara, desordenándose el enrulado cabello castaño.
-No..-dijo Kathya fuertemente. Su voz se notaba áspera y ligeramente ronca.-Vi el cartel al final de la calle antes de desmayarme-
-Pero no puede ser posible-dijo Lucy enojada. Se notaba que se estaba hastiando de las estupideces que decía su mejor amiga.
-Ve a comprobar-dijo la rubia desafiante, mientras se cruzaba de brazos.
Lucy y Bárbara se levantaron juntas del suelo, y salieron tras la puerta entreabierta hacia la calle.
Kathya, desde su puesto en el sofá, pudo oír el grito aterrorizado de Bárbara. Se oyó la puerta ser aventada violentamente. Segundos después, Lucy se paró frente a ella y, con el rostro colorado y con un ligero temblor de manos, preguntó:
-¿Qué significa esto?-su voz temblaba. Sus ojos estaban humedecidos. Tenía miedo.
-No sé qué significa-dijo Kathya encogiéndose de hombros.
-SÍ QUE SABES-bramó.
-NO ME GRITES PEDAZO DE IDIOTA-
-PAREN-gritó Bárbara. Estaba llorando.
-¿Tú por qué lloras?-preguntó Lucy enojada.
-Está nerviosa, imbécil-dijo Kathya, defiendo a la castaña que lloraba contra la pared-no es...no es normal que nos acostemos a dormir y nos despertemos a miles de kilómetros de casa-en ese momento recordó algo. El libro...ella había escrito una historia en donde las tres vivían en Little Whinging.. Se dejó caer en el suelo, aterrorizada.
-Kat...¿qué?-preguntó Bárbara.
-Bar, esto está muy mal-dijo con voz quebrada. Apoyó su cabeza sobre sus rodillas. No..no podía ser-le tendría que haber hecho caso a mamá..-
-¿Qué pasa?-preguntó Lucy frunciendo el ceño-¿tú tambien vas a llorar como esta niña chiquita?-
-NO ME DIGAS NIÑA CHIQUITA, RESENTIDA-
-NO PELEEN-bramó Kathya, levantándose del suelo e interponiéndose entre ambas. Miró al suelo al notar las miradas de sus amigas fijamente sobre ella.-Todo es culpa mía-
-Lo sabia-murmuró Lucy.
-Di algo nuevamente y te romperé los dientes-dijo la rubia levantando el puño. La morena retrocedió un par de pasos. Kathya cuando se enojaba era peor que un colacuerno con hambre.
-Pero..¿cómo que es tu culpa?-preguntó Bárbara. Su cuerpo delgado temblaba.
-Sí..-dijo Kathya-va a sonar raro, pero yo escribí una historia en donde nosotras vivíamos en Little Whinging..-
-¿Y?-preguntó Lucy.
-Y que mi madre me dijo que el libro que estaba usando tenía magia negra-
Se hizo un silencio. Lucy y Bárbara se miraron.
-Eso es una tremenda estupidez-dijo Lucy.
-No...-
-Kat...no puede ser cierto-dijo Bárbara. Se había sentado en el sofá cercano a la chimenea. La rubia de cabello ondulado miró a su amiga. Era la primera vez en la vida, desde que se conocían, que la castaña le daba la razón a Lucy.
-Si no me quieren creer no me crean..-un terrible estruendo las hizo sobresaltarse. Contra el vidrio de la cocina, observándolas, habia una..
-LECHUZA-bramaron al unísono. Se miraron.
-¿Cómo..?-comenzó Bárbara.
-¿Una lechuza?-pregunto Lucy boquiabierta.
-ABRÁNLE-bramó Kathya. Ambas jóvenes se dirigieron a la ventana con velocidad. El ave entró en la casa y, estirando su pata hacia Lucy, le entregó una carta. La morena de cabello lacio tomó el sobre con nerviosismo.
-Está...está dirigida a mí-dijo con un ligero temblor en la voz.
-Fíjate quién la envía-Lucy abrió el sobre. Tomó aire hondamente. Miró la carta, la cual estaba escrita con prolija letra.
-¿Qué dice?-
Los ojos de Lucy se había endulzado (N/A: suena estúpido...pero, digamos como que la mirada de Lucy se había endulzado...como que cambió su expresión). Dejó caer la carta al suelo y, sonriendo tontamente, se sentó en el sofá.
-¿De quién es?-preguntó Bárbara-Lu..¿qué pasa?-
Kathya había tomado la carta y la estaba leyendo cuando comenzó a reír.
-¿Qué?-preguntó Bárbara-¿de quién es la carta?-
-Es..es...es de Oliver Wood-dijo conteniendo la risa.
-¿Qué?-preguntó Bárbara boquiabierta-no puede ser-Kathya le entregó la carta a Bárbara, que la leyó con rapidez. Miró a Lucy, que aún sonreía sentada en el sofá.-¿Desde cuándo eres la mejor amiga de Wood?-
-Desde ayer en la noche-dijo Kathya. Ambas la miraron. Después de varios minutos atontada, Lucy le prestaba atención.
-¿Qué?-su voz sonaba dulce-¿tú escribiste que yo y él somos mejores amigos?-Kathya asintió con la cabeza. Lucy sonrió-gracias-parecía que el ambiente ya se había calmado.
-Bueno...-dijo Kathya-no es que sea importante, pero tengo hambre y aún no hemos desayunado-
-Es cierto-dijo Bárbara.
-Y otra cosa-dijo la rubia mirando a Lucy-aquí dice que Oliver vendrá hoy a verte-ella y Bárbara comenzaron a saltar alrededor de ella, emocionadas. La morena, que aún estaba sentada, comenzó a reír.
-Así que tenemos que limpiar esta pocilga y ponerla decente para cuando llegue...¿tu futuro novio?-dijo Bárbara. Lucy sonrió sonrojada. Aunque...no sabía lo que Kathya había escrito...si las cosas se daban tal cual la rubia las había puesto en el libro, tendría que acostumbrarse a ser la ex de Oliver Wood. Y Kathya intuía que si iba desprevenida, terminaría siendo asesinada por su mejor amiga.
Luego de ir cada una a su cuarto y vestirse, se separaron las tareas. Lucy se encargó de hacer el desayuno y ordenar el living y la cocina. Bárbara limpiaría el baño y los dormitorios. Mientras tanto, Kathya iría a hacer las compras...pero...¿a dónde?.
-Em..chicas...-dijo. Lucy la observó, mientras ordenaba las alacenas. Bárbara salía con un balde con agua desde el sanitario-no tenemos dinero inglés..además..no conozco el barrio-
-Eso..eso es un problema-dijo la castaña mientras se quitaba los guantes.
-Em...yo encontré esto en uno de los cajones-dijo Lucy. Sacó algunas libras esterlinas y...monedas.
-¿Esos...?..¿esos no son galeones?-preguntó Bárbara. Las tres se quedaron aturdidas, observando las monedas que Lucy tenía entre las manos.
-Bueno..pueden ser..pero aquí en Privet Drive no creo que compren usando dinero mágico-tomó las libras esterlinas que tenía Lucy entre las manos y, volteando, salió de la casa. Miró a los lados.
Estaba en Privet Drive..así que...en algún lugar de aquel barrio taaaaaan decente debía de haber un supermercado o algo parecido. Caminó un par de pasos, cuando se cruzó con una mujer sumamente delgada, con cuello un tanto largo y..con cara de caballo. La observó detenidamente durante algunos segundos. Corrió, volteando hacia su casa. Entró en ella con estrépito.
-Vi a..vi a...-
-¿Qué?-preguntaron al unísono Bárbara y Lucy.
-ACABO DE VER A PETUNIA DURSLEY-se hizo un silencio de ultratumba.
-¿En serio?-preguntó Bárbara.
-¿Y qué haces aquí mirándonos con esa cara de idiota?-preguntó Lucy frunciendo el ceño-ve y pregúntale si conoce algún supermercado-
-Ay claro..disculpe señora Dursley..¿sabe usted dónde puedo encontrar un supermercado?-dijo, cambiando su voz y haciéndola sonar demasiado chillona. Bárbara y Lucy se echaron a reír.-Y otra cosa..¿puede darme el teléfono, la dirección y el tipo de sangre de su sobrino Harry?-rieron durante algunos minutos, hasta que Lucy hizo constar que aún no habían desayunado y casi era la hora del almuerzo. Por lo que Kathya salió de la casa una vez más y caminó por las tranquilas calles de Privet Drive.
Era un barrio muy bonito, con casas todas iguales en casa cuadra. Y ahí, en una esquina, su salvación. Un inmenso supermercado, con un cartel un tanto..je..llamativo. Decidió entrar y ver qué onda, así que cruzó la calle y entró el lugar. Un edificio limpio y ordenado, "estos ingleses son demasiado higiénicos"..Caminó entre las góndolas, observando la mercadería. Tras varios minutos de estar entretenida observando los diferentes tipos de cereales, decidió que compraría el más barato. Su canasto estaba un tanto vacío, así que compró leche, yogur, alguna que otra gaseosa, galletitas...se abasteció para todo un mes. Se dirigió a la fila, en donde varias personas esperaban ser atendidas para pagar e irse. Estaba tarareando una canción cuando vio a una persona un tanto extraña dos puestos antes que ella. Era una mujer mayor, tenía una red en el pelo y...olía a gato. La fila avanzaba rápidamente, y la mujer estaba siendo atendida por la cajera.
-Señora Figg..ha vuelto después de tanto tiempo-¿¿QUIÉN?. Kathya miró a la anciana detenidamente.
-Sí he vuelto, han pasado muchas cosas en mi vida pero ya estoy de vuelta-¿qué le podría haber ocurrido a la Señora Figg?... Kathya recordó la Orden del Fénix, Voldemort..la muerte de Sirius, la de Albus Dumbledore y se preguntó a sí misma si todo sería tal cual ella lo había escrito. Ojalá Canuto estuviera vivo...y James y Lily...y Cedric..
Parpadeó varias veces y se dio cuenta que la cajera le estaba hablando. Pagó las cosas y salió del supermercado. Se quedó parada varios segundos en la vereda, cuando vio a Arabella Figg saliendo de una veterinaria en frente. La observó. Y...¿y si le preguntaba?. No perdía nada. Así que cruzó la calle y se acercó a la mujer.
-Disculpe-le dijo cuando la anciana se agachaba a recoger un paquete de comida de gato. Levantó la vista para mirarla-em..me preguntaba si usted es Arabella Doren Figg-la mujer levantó una ceja y miró a los lados. La tomó del brazo y le preguntó-¿cómo lo sabes?-
-Pues...-había que inventar una buena excusa-fui...-recordó lo escrito en el libro-fui a Hogwarts hasta el año pasado..-¿hasta el año pasado?...Pero si era 31 de julio...31..ESE DIA CUMPLÍA AÑOS HARRY...y J.K Rowling...-fui compañera de..de Harry Potter-la mirada inquisitiva de la mujer cambió a una mirada sonriente.
-Oh si, Harry Potter-sonrió-hoy…-
-Hoy cumple diecinueve años-terminó Kathya-lo sé-
-¿Necesitabas algo de él?-Puff..muchas cosas. Que le diera un hijo y le pidiera matrimonio.
-Me gustaría..tener su dirección y, si tiene teléfono, mejor..me gustaría visitarlo, le perdí el rastro cuando terminó Hogwarts-la anciana sacó un papel y una lapicera "no supo de dónde" y escribió un par de cosas. Se lo entregó a Kathya sonriendo.
-Si algún día necesitas otra cosa-
-Gra..gracias señora Figg...so...somos vecinas-
-Oh genial...algún día podría mostrarte las fotografías de mis gatos-
-Me encantaría..adoro los gatos-se despidieron.
Kathya, satisfecha consigo misma, caminó las tres cuadras que la separaban de su nuevo y mágico hogar. Entró en la casa con una sonrisa de oreja a oreja.
Bárbara y Lucy estaban sentadas, jugando un juego que Bárbara había encontrado tirado bajo su cama.
-Hola, volví-dijo Kathya llegando hasta ellas. Ambas la miraron.
-¿Y por qué traes esa cara de idiota?-preguntó Lucy.
-Porque-les mostró el papel-me encontré con Arabella Figg y le pedí la dirección de Harry-Lucy la observó boquiabierta, y Bárbara se había caído de la silla. Se le lanzaron encima, quitándole el papel de entre las manos.-Y adivinen qué-dijo, una vez que se sentó en el suelo, mientras sus amigas observaban absortas la nota-hoy cumple diecinueve añitos-
-TENEMOS QUE LLAMARLO-bramó Bárbara-¿te imaginas?-
-¿Cómo lo vamos a llamar?-dijo Lucy-NO NOS CONOCE-
-Quizás sí nos conozca-dijo Kathya-si Oliver te conoce, Harry también-
Lucy se sonrojó.
-Bueno..quizás-se lanzaron las tres sobre el teléfono. Lucharon para ver quién tomaba el tubo primero.
-YO CONSEGUÍ EL NÚMERO, YO LLAMO-bramó Kathya. Lucy y Bárbara la soltaron de inmediato.
-Bárbara, ve a cocinar-dijo Lucy.
-Ve tú-bramó la castaña, con el ceño fruncido.
-Bárbara a la cocina-dijo Lucy enojada.
-Lucy al inodoro, pedazo de mierda-
-BASTA-gritó Kathya-si pelean, las dos en penitencia-ambas levantaron las cejas. Tomó el tubo y marcó. Su corazón latía a mil por hora. Sonó el tono varias veces. Su respiración se entrecortó cuando atendieron y oyó una voz de mujer.
-¿Hola?-Kathya tapó el tubo para que no la oyeran-una mujer-les dijo a sus dos amigas, que estaban expectantes.
-¿Una mujer?-preguntó Bárbara.
-¿Quién será la yegua..?-preguntó Lucy.
-SHHHHH-
-Ejem-dijo Kathya-hola..¿quién habla?-la mujer del otro lado suspiró.
-No, usted llamó, ¿quién habla ahí?-
-Oh cierto...¿se...se encontraría Harry?-
-Él no está en este momento-dijo la mujer. Su voz era joven-pero si quieres dejarle un mensaje-a Kathya se le había ocurrido quién podría ser la chica del otro lado.
-¿Ginny?-se hizo un silencio que duró varios minutos.
-Sí-contestó-¿quién es?-
-Ka...Kathya Moseley-se volvió a hacer un silencio.
-KATY...-bramó Ginny de repente-oh Katy, que lindo que hayas llamado-¿¿¿Katy?. ¿¿Eso quería decir que Ginny la conocía?.
-Em..sí-dijo la rubia. Lucy y Bárbara la miraban con las cejas levantadas.
-¿Por qué no vienes un día a casa?-
-Pues..no creo que sea...-se quedó en silencio-¿vives en la Madriguera?-Ginny hizo una risita.
-No..ya no-su voz se había tornado dulce y melosa.
-¿Y dónde vives?-
-En el Valle de Godric, con Harry-
-¿¿¿QUÉEEEE?-se le cayó el teléfono al suelo, haciendo un gran estruendo. Tomó el tubo rápidamente.- ¿¿Vives..vives con Harry?- Lucy y Bárbara abrieron sus ojos de par en par.
-¿¿¿Quién?- preguntó Bárbara. Kathya le hizo señas para que se callara.
-Y..¿y cómo es la vida..?..¿matrimonial?-Ginny volvió a reír.
-Oh no, aún no estamos casados, sí comprometidos...-
-Contesta mi pregunta-notó que su voz sonaba dura-contesta mi pregunta pillina-
Ginny río nuevamente.
-Es genial..es tan perfecto-se notaba enamorada.
-Me imagino-murmuró Kathya apretando los dientes.-Oye Ginny...em...tengo que irme a almorzar-tomó aire. Sentía algo muy raro en el pecho.-Mándale saludos a Harry por su cumpleaños-
-Espera..¿por qué no vienes hoy a la fiesta en Grimmauld Place?-Kathya se quedó sin habla.
-Espera un momento-se quitó el tubo de la oreja y lo puso sobre la mesa.
-¿Qué pasó?-preguntaron a coro Bárbara y Lucy.
-Ginny nos invita a la fiesta de cumpleaños de Harry-se miraron, sonriendo.
-¿Y qué esperas?-preguntó Lucy-DI QUE SI-Kathya volvió a tomar el teléfono y..
-De acuerdo-oyó que Ginny reía.
-Muy bien-dijo la pelirroja-ven esta noche a Grimmauld Place 12..-
-¿Cómo llego allá?-preguntó Kathya.
-Oh..es cierto...-se quedó en silencio-haré que te vayan a buscar, no creo que Sirius tenga algún problema en pasarte a buscar y...-
-¿¿Sirius?-preguntó Kathya con voz quebrada, en un murmullo casi inaudible.
-Sí, Sirius...-dijo Ginny sin darle importancia-te pasará a buscar por tu casa, no te preocupes, le enviaré ahora mismo una lechuza y le diré..¿puedes darme tu dirección?-
-¿Cómo vendrá?-preguntó la rubia-¿vendrá en auto?-
-Oh claro que no...Sirius usando un auto-dijo Ginny con sarcasmo.-Irá por la red flu, conectaremos la chimenea de tu casa con las nuestras-Kathya le dio la dirección a Ginny y, luego de despedirse, cortó. Se quedó pensativa y mirando al suelo.
-Kat...-la rubia se largó a llorar.-¿Qué pasa?-
-No me digas que es porque Harry vive con Ginny-dijo Lucy-porque si es eso, cualquier día pueden terminar-
-No...Si...Sirius está vivo-Lucy y Bárbara se miraron. Sonrieron. Abrazaron a Kathya, consolándola.
En ese instante, sonó el timbre. Se miraron entre ellas.
-¿Quién será?-preguntó Bárbara. Se levantó del sofá y fue a la puerta. La abrió. Un chico estaba parado del otro lado, esperando a ser atendido. Al ver a la castaña de rulos tras le umbral, sonrió abiertamente.
-Hola Barbie-la joven levantó las cejas-traje comida-entró a la casa, sin ser invitado. Igualmente, Bárbara se había quedado pasmada observándolo. El joven llegó a la sala de estar. Miró a las jóvenes que estaban en el sofá.
-Hola-
-Ho..hola...-
-OLIVER-bramó Lucy.
-Sí-dijo él sonriendo aún más. Levantó los paquetes que tenía en las manos-traje comida y algo de beber-las tres lo miraron asombradas.
-Pues...no te esperábamos tan..temprano-dijo Kathya.
-Sí, lo sé-dijo Oliver. Se sentó frente a ellas.
-Bárbara, trae platos, vasos y cubiertos-dijo la rubia levantándose-acompáñame-
-Pero...-dijo Bárbara, mirando a Lucy y a Oliver.
-ACOMPÁÑAME-bramó Kathya. Bárbara la siguió corriendo.
Lucy notó que ella y Oliver se habían quedado a solas. Lo miró. Se veía hermoso con su musculosa azul. Era alto y fornido, castaño y tenía unos precioso ojos marrones. Tenía un rostro muy lindo, y en ese momento sonreía contento.
-Pues...-empezó ella.
-¿Cómo has estado?-preguntó él.
-Bien...-dijo-¿y tú?-
-He estado trabajando-
-¿De?-
-En el equipo nacional de quidditch-dijo Oliver sonriendo-me gustaría tener un puesto-
-Ah-
-Lu-dijo él tomándole una de sus manos. Lucy se sonrojó excesivamente-quiero que hablemos-
Ella tragó saliva.
-¿De qué?-
-De lo nuestro-ella levantó las cejas. En ese instante, Kathya y Bárbara entraron en la sala de estar con lo que Oliver había llevado para almorzar. Comieron en silencio, riendo de vez en cuando ante algunas frases que Oliver decía para romper el hielo. Mientras Kathya y Bárbara levantaban los platos y todo lo demás, Lucy y Oliver habían salido a caminar. Se sentía extraño caminar por la calle con un chico que no conocía pero que en realidad sí. Y además él había dicho que ellos tenían algo. "De lo nuestro" sonaba en su cabeza desde que Oliver lo había dicho.
-Lu-
-Dime-
-¿Quieres que hablemos?-
-Pues...¿sobre lo nuestro?-él asintió con la cabeza-dime-
-Pues...yo..sé que tú y yo fuimos novios hace mucho tiempo-ella levantó las cejas y abrió los ojos asombrada ¿Qué?...no podía ser...¿Cómo pudo ser tan tonta?...y en ese momento recordó..La historia, el libro..IBA A MATAR A KAT.-Y quería saber si..si no hay posibilidad de que..volvamos-
Lucy observó al chico frente a ella. Se veía encantador con los ojos brillosos y las mejillas ruborizadas.
-Pues...déjame pensarlo-sonrió.
-De acuerdo-dijo él. Miró su reloj-creo que ya es hora de que me vaya-se veía triste. Volteó, alejándose de ella.
-Oliver-él volteó a mirarla.
-Si-dijo Lucy. Él sonrió abiertamente y, para sorpresa de la morena, corrió hacia ella y, abrazándola, la besó. Lucy se sintió flotar en el aire. Estuvieron varios minutos saboreándose, hasta que les faltó el aire y se separaron.
-Ahora sí, me voy-dijo Oliver sonriendo-te amo-
-Ehh..yo también-dijo Lucy atontada.
Se despidieron. Ella lo miró irse, sonriente. Se dirigió a su casa. Entró. Vio que Kathya y Bárbara miraban por la ventana. Al oír la puerta cerrarse, saltaron asustadas y se sentaron apresuradamente.
-Lo vieron-dijo Lucy.
-¿¿Qué cosa?-preguntaron las otras dos inocentemente.
-Sí, lo vieron-dijo la morena suspirando. Sonrió. Sus amigas hicieron lo mismo.
-Te..te besó-dijo Kathya.
-Sí...pero por poco y te mato-dijo Lucy. La rubia sonrió como disculpa.-Somos novios-sus dos amigas se lanzaron sobre ella riendo.
Ya estaba anocheciendo (N/A: si lo sé, el tiempo pasa demasiado rápido..), y fue en ese instante que una lechuza entró por la ventana. Tomaron el sobre que entregaba la lechuza, y leyeron.
Kathya:
Ginny me dijo que tú y tus amigas han sido invitadas a la fiesta de Harry. Muy bien, las pasaré a buscar a las tres a las nueve de la noche. Estén preparadas y alejadas de la chimenea.
Saludos cordiales, Sirius.
Se miraron. Kathya tenía los ojos humedecidos.
-Bueno, es hora que empecemos a ver qué ropa ponernos-y así, cada una, fue a su habitación.
