Hola, volví. Este capítulo es un tanto romántico. Además, aquí entra uno de los personajes principales de esta historia y de este delirio amoroso que luego se irá formando a medida que pasen los capítulos.

Ojalá disfruten como yo al escribirlo.

DEJEN REVIEWS.

Capítulo 3: Conociéndote.

Kathya se habia quedado paralizada. Aquel que estaba ahí le apuntaba con la varita con mucha violencia. Su corazón palpitaba, y su respiración estaba entrecortada. Quien quiera que fuese el desconocido, no iba a perder la oportunidad de matarla. Era hora de intentar entablar conversación. No creía que fuese una buena idea, pero no tenía nada que perder.

-¿Quién eres?-preguntó ella con voz temblorosa.

El desconocido respiraba pausadamente, y Kathya podía sentir su cálido aliento.

-No-dijo. Era una voz masculina, y supuso que el otro era joven-¿quién eres tú?-

-Tú me estás clavando TU varita en MI garganta-dijo ella, empezando a retomar la calma..y el carácter repodrido-así que tú me dirás tu nombre-el desconocido rió, y Kathya tuvo la sensación de que esa risa ya la había oído en otra parte.

-No-dijo-esta es mi casa...-

-¿Tu casa?-preguntó ella de repente-esta es la casa de Sirius...-

-Bueno, aún no-replicó enojado-pero será mía cuando muera mi padre-

Kathya se quedó en silencio, intuyendo la respuesta.

-¿Mitzar?-se hizo un silencio que duró varios minutos. De a poco, la varita que estaba siendo clavada en su garganta dejó de apretarle el cuello y desapareció, es decir, fue bajada por su dueño.

-¿Cómo sabes mi nombre?-preguntó. La voz ya no se oía ruda, sino que se había suavizado.

-Pues..em..no me gusta hablar a oscuras-dijo Kathya-¿podrías..no sé...encender la luz?-

Mitzar pronunció Lumos y un haz de luz salió de su varita. Se miraron a los ojos. La mirada de él era hermosa e inmensamente oscura, del mismo color de la oscuridad que los rodeaba. Tenía labios carnosos y cabello negro, que en ese momento estaba terriblemente desordenado. Su nariz era recta y poseía un precioso rostro, y Kathya supo que ese chico había heredado los bellos rasgos Black de su padre.

-Ah-dijo él al verla-eres tú-mantuvo su mirada en el suelo.

-¿Soy yo?-preguntó-claro que soy yo-dijo sonriendo.

-Fuimos compañeros en Hogwarts-siguió él en un susurro.

-Oh..bueno...-dijo ella. Sabía que tenía un pasado en aquel mundo, pero no lo conocía. Sería un problema si no comenzaba a buscar cosas sobre si misma.

-Eras muy inteligente..fuiste prefecta-dijo él. No sonreía, al contrario, su mirada se mantenía en un punto inexistente y tenía expresión seria. ¿ELLA PREFECTA?. Deseaba que Lucy nunca lo supiera, sino...

-¿Puedo preguntarte qué hacías en la biblioteca?-preguntó Kathya.

-Las preguntas las haré yo, Moseley- dijo él levantándose del suelo. Sus malas maneras habían retornado. Si Lucy llegaba a conocerlo serían tal para cual.

-No entiendo por qué eres tan grosero-dijo ella, poniéndose en pie-tu padre es un encanto..¿por qué no eres como él?-Mitzar gruñó.

-No soy como él porque no quiero serlo-dijo apretando los dientes-y si me disculpa Moseley, tengo que irme a dormir-

-Espera un minuto-dijo Kathya enojada. Ese chico comenzaba a sacarla de quicio-¿no podemos tener una conversación decente?-lo miró-por favor-

-Nunca pudimos llevarnos bien en la escuela, no me pidas imposibles-dijo él guardando un par de libros.

-¿Te puedo pedir que enciendas la luz del lugar?-preguntó ella hastiada. No le gustaba la oscuridad.- O porque eres un Black crees que un elfo va a hacerlo por ti-

Él la miró con el ceño sumamente fruncido. Hizo un movimiento con la mano y las luces se encendieron.

-Mi Dios-susurró Kathya mirando a su alrededor. La biblioteca era imponente. Las estanterías eran doradas y había una cantidad ínfima de libros de todo tipo. Las ventanas iban del techo al suelo, y llevaban hermosas cortinas azules. A uno y otro lado de la habitación, había dos gigantescas escaleras para llegar a los libros de las estanterías más altas. -¡Qué belleza de lugar!-

Mitzar se mantenía callado, viendo la reacción de Kathya. La rubia lo miró y se dio cuenta que frente a ella estaba uno de los chicos más hermosos que existían. Lo vio y lo sintió. Era algo extraño. La misma sensación había tenido con William y con Harry.

-Em...tengo sed-dijo ella-¿podrías acompañarme a la cocina, me siento perdida-tenia el presentimiento de que él era sumamente callado o, en el peor de los casos, un resentido. Se asombró por eso, no entendía como siendo hijo de un hombre tan vivaracho como Sirius, aquel chico podía ser tan serio y frívolo. ¿Sería un ex slytherin, porque eso podía explicar su actitud.-¿A qué casa fuiste?-

-¿Disculpa?-preguntó Mitzar mirándola fijamente.

-Te pregunté a qué casa fuiste-dijo Kathya hablando lenta y pausadamente, como si el joven frente a ella fuese un niño chiquito.

-Fui a Slytherin-contestó él mirando al suelo-¿no lo recuerdas?-

-Y…¿no estás orgulloso?-preguntó Kathya acercándose.

-No..yo no quería ser slytherin-dijo Mitzar con un ligero carraspeo en su voz-papá se decepcionó mucho-

-Me imagino-dijo ella acercándose tanto como para poder aspirar su aroma. Un exquisito perfume de hombre. Apoyó su mano sobre el hombro masculino. Una extraña descarga eléctrica le recorrió la médula espinal. ¿Sería porque ese joven era su "creación"?.

-¿Sentiste eso?-preguntó él separándose un par de centímetros.

-Sí-se miró la mano-que extraño-miró al suelo-¿me ayudas a ir hasta la cocina?-

Se miraron detenidamente y salieron de la biblioteca. Mitzar caminaba rápidamente por el corredor, dejando atrás a Kathya. Ella, mientras tanto, observaba con detenimiento los retratos móviles, que en ese instante dormitaban dentro de sus marcos (N/A: MARCOS MIK, MARCOS..JAJAJA).

-Este lugar es...-

-¿Un infierno¿un suplicio? O, mejor , aun¿un purgatorio?-

-NO nada de eso-dijo Kathya con el ceño fruncido-este lugar es fascinante-

-Tú porque no vives aquí-llegaron a unas escaleras pequeñas.-Si bajas por aquí llegaras a la puerta trasera de la cocina-dijo-así que adiós-

-OYE ESPERA-bramó Kathya-¿me vas a dejar aquí?-él sólo la miró con esa mirada tan sombría y frívola que solo un slytherin puede obsequiarle a alguien que odia y aborrece con todo su ser.

-Esa es la idea-dijo Mitzar-necesito acostarme en mi cama-

-Pero...pero..SÉ CABALLERO Y ACOMPÁÑAME-

-No grites-dijo él apretando los dientes-no quiero despertar nada-

-¿NADA?-

-Shh, cierra la boca-le tapó la boca con las manos-si te acompaño, prométeme que mantendrás el pico cerrado-Kathya asintió con la cabeza-muy bien, vamos-

Bajaron las pequeñas y estrechas escaleras. Eran demasiado empinadas y podías caerte en cualquier momento, por lo que recorrieron sus escalones con calma. Llegaron a una puerta gris. Mitzar estiró el brazo y le dejó paso a Kathya.

-De noche este lugar da miedo-dijo ella, observando alrededor. Ya no estaba aquella mesa asquerosa que se describía en el quinto libro, sino que había sido reemplazada por un mueble rústico y bonito.

Era una mesa pequeña, redonda, y tenía tan solo tres sillas. En el techo ya no colgaban cacerolas y cosa extrañas, sino que en él había una hermosa araña llena de velas, las cuales en ese instante estaban consumidas. Las paredes eran de color escarlata, y combinaban con las alacenas, las sillas y la mesa.

Mitzar se habia acercado a un candelabro sobre la mesada de mármol.

-Cuando te acostumbras a Hogwarts y a Grimmauld Place, nada te da miedo-encendió la vela con un soplido. Kathya levantó las cejas-y cuando te acostumbras también a un fin de semana en el castillo de los Potter, ya te curas de espanto-

-¿Cómo hiciste eso?-

-¿Hacer qué?-

-Encender la vela soplándola-

-Oh..bueno-se ruborizó-un truquito que mi padre me enseñó de niño-

-¿Tu padre?-preguntó ella sentándose en una de las sillas junto a la mesa-¿por qué tanto..?-

-¿Respeto?-

-Distancia-

-Oh..bueno...sé que me ama, soy su hijo, y yo lo amo también-miró al suelo-pero pretende que seamos igual en todo, y yo no puedo ser como él-

-¿Por qué?-preguntó Kathya. No supo por qué pero tuvo una extraña sensación de vacío en el pecho-eres su hijo, debes parecerte en algo a él-

-Sí..solo físicamente-dijo Mitzar. Tomaba el candelabro con demasiada fuerza-somos distintos en maneras de ser..a mi me encanta encerrarme en una biblioteca, quedarme mirando a los pájaros en un día de sol...-

-Eres parecido a mí-y, por primera vez en esa noche, vio en el rostro del joven Black una preciosa sonrisa. Una sonrisa real, sincera. Su expresión había cambiado radicalmente. Ahora sí le recordaba a Sirius.

-Y bueno, el hecho también de que mis padres estén separados no ayuda mucho-dijo Mitzar.

-¿Estuvieron casados?-

-No creo que deba contártelo-

-Anda vamos-

-No-

-Por favor-dijo Kathya con mirada de perrito abandonado-¿estuvieron casado?-

-Sigues siendo igual que antes-suspiró-no-rió. Tenía una risa contagiosa y alegre-mi padre nunca se ha dejado atar por ninguna mujer..ni siquiera por su madre-estaba feliz y sonreía-estuvieron "juntados"-

-¿Dónde se conocieron?-

-Eres entrometida-enarcó una ceja-bueno..creo que se conocieron gracias a Lily...-

-¿Lily Potter?-preguntó Kathya. La historia resultaba interesante. Sabía que estaba bombardeando al chico con preguntas, pero quería saber.

-Si..mi madre es muggle-dijo Mitzar. Tenía expresión avergonzada. ¿Estaba avergonzado de que su madre fuese muggle?.

-Oh...y es amiga de Lily-

-Es su prima hermana-

-Eso empeora las cosas-dijo Kathya. Una nueva sonrisa había aparecido en el rostro masculino frente a ella. Ese joven, a pesar de que era frívolo, era encantador.

-Sí, digamos que sí-dijo él-mi madre no sabía nada sobre Hogwarts..y cuando conoció a mi padre se enamoró de él al instante-Kathya sonrió. Sí, Sirius solía producir eso.-Él sintió lo mismo, y a pesar de que Lily insistía, eso no era necesario, porque estaban enamorados uno del otro sin ayuda de ninguna celestina-miró al suelo-se pusieron de novios al poco tiempo-tragó saliva, pensativo-mi padre tenía...veinte dos años y mi madre...diecinueve-

-Eran jóvenes-

-Sí-dijo Mitzar. Abrió una alacena y sacó un tarro de lo que parecían galletas de chocolate-al año, ya eran padres-abrió el tarro, tomó una galleta y se la devoró-luego tuvieron a mi hermana-

-¿Cuándo se separaron?-preguntó Kathya-¿y por qué?-

-Pueden haber muchas razones-dijo él. El tarro de galletas ya estaba medio lleno. Comía muy rápido- una de ellas puede ser que mi madre quería casarse y ser la noble y honrada señora Black-Kathya sonrió-pero mi padre no quería casarse, él decía que tener un anillo en el dedo anular no demostraba nada, él y mi madre se amaban y una alianza no iba a cambiar las cosas-ella comenzó a reír.

-Eso no debió gustarle a ella-

-No-dijo él. Dejó el tarro en la alacena. Estaba vacío-otra de las razones, y la preponderante, fue que ella no sabía nada sobre nuestro mundo-

-Pero...¿no vivían aquí?-

-No..vivían en una casita en Londres-sonrió-vivíamos en una casita en Londres-

-Y...¿cómo supo..?-

-Cuando me llegó mi carta para Hogwarts-dijo Mitzar-recuerdo aquél día-miró al suelo-es uno de mis recuerdos más remotos, creo que fue la primera vez que vi a mi padre de esa forma-

-¿Cómo?-

-Bueno..ella empezó a gritar y a decir que él era un anormal-a Kathya eso le recordó muchísimo a Petunia Dursley..con razón eran primas hermanas-y que le había infectado la herencia-

-¿Qué?-

-Culpó a mi padre de que yo fuese mago-dijo él. Su sonrisa se había desvanecido-él perdió los estribos y...-

-¿Qué pasó?-

-La golpeó-dijo Mitzar. Sus ojos estaban humedecidos-la golpeó muy fuerte-

-Pero...¿le pidió perdón?-

-Sí, pero no remediaba nada-tenia un ligero carraspeo, y sus ojos brillaban -ella estaba dolida y, bueno, se había pasado con todo lo que le había dicho-sonrió débilmente-pero no era excusa para que la golpeara-

-Pero...él no es violento-dijo ella prevenida.

-No, nada de eso-Kathya lo miró durante un par de segundos. Ese joven tenía un remordimiento.

-¿Te culpas por la separación de tus padres?-él asintió con la cabeza-pero no tuviste la culpa, tu madre es una muggle estúpida..y Sirius, bueno, se pasó de la raya-

-Ella casi no quiere verme-dijo con voz quebrada-ella aún ve a mi hermanita porque espera que sea muggle al igual que toda su familia-

-Ella es tu madre...no puede...no puede renegar de ti-se levantó de la silla y lo abrazó. Decisión estúpida porque apenas se conocían, pero qué más daba. Mitzar necesitaba un poco de cariño.

-Salgamos de aquí-dijo él, ya repuesto. Salieron de la cocina hacia la inmensa sala de estar.

-¿Hicieron separación de bienes?-preguntó Kathya.

-No, al no estar casados no pudieron hacerlo-dijo él, agachándose para encender la chimenea-eso enfureció a mi madre..le habría encantado quedarse con la mitad de este lugar-Kathya rió.

-Eso quiere decir que es una perra-dijo. Él la miró con el ceño fruncido-si me permites que le diga así-

-Oh bueno, quizás tengas razón..es una perra que no se merece ni dormir en la tierra..-

-¿Se sigue llevando con sus primas?-preguntó ella sonriendo. Le asombró la forma de hablar del joven sobre su madre.

-Solo con Petunia-dijo Mitzar- dejó de hablarle a Lily cuando supo que ella y su marido eran magos igual que mi padre-

-¿Puedo preguntarte qué hacías en la biblioteca?-preguntó Kathya cambiando radicalmente el tema.

-Dormía-

-Pero...¿no tienes habitación propia?-se asombró que teniendo una casa tan grande y tan imponente el chico se dignara a dormir en el frío suelo de la biblioteca.

-Sí...duermo en el cuarto que era de mi padre-dijo-Deneb duerme en el cuarto que perteneció a mi tío Regulus-miró al suelo. Miró el reloj de péndulo-ya es tarde, vamos a dormir, necesito mi cama-

-¿Por qué no estuviste en la fiesta de Harry?-preguntó ella mientras subían las escaleras.

-Porque estaban ellos-

-¿Ellos?-preguntó extrañada.

-William, Fred y George-dijo Mitzar-me molestan por haber sido un slytherin-miró al techo-los mellizos más que nada. William es mi mejor amigo-sonrió-nos conocemos desde niños, el Sombrero Seleccionador nos separó-habían llegado a una rústica puerta de roble.-Aquí es mi cuarto-dijo él-te veré en la mañana-le besó una mejilla-un... gusto volver a verte, Katy-

-Igualmente-dijo ella con voz desmayada. Se dirigió a su cuarto, pensando en que ese joven era muy Black, a pesar de haber sido un slytherin. Llegó a la habitación, se echó a su cama y se durmió.

-KAT LEVÁNTATE MIERDA-bramó Lucy en su oído.

-¿Qué hora es?-preguntó la rubia, moviéndose lentamente en la cama.

-Son las doce y Sirius dice que te levantas para desayunar los seis juntos-dijo Bárbara sonriente.-VAMOS A CONOCER A SU HIJO, KAT-

-Me duele la cabeza, dejen de hablar-dijo la rubia. Se levantó de la cama y salió, seguida por Lucy y Bárbara. Bajaron las escaleras y fueron hacia la cocina. Un exquisito aroma a huevos inundaba el lugar. Miraron a su alrededor. Casi se mueren de la impresión al ver a Sirius. Imagínense. Tres chicas con pleno hormonazo, viviendo en la casa de Sirius Black, que además de guapo, inteligente y bromista, sabe cocinar, lavar, limpiar, y muchos etcéteras. Pero eso no fue lo que les causó impresión. Después de pensar en todo lo que acabo de decirles, imagínense a Sirius con el torso al descubierto, cocinando tu desayuno. Para morirse. Es como ver a James recién salido de un entrenamiento de quidditch o a Remus en la ducha.

-Hola chicas-dijo Sirius mirándolas sonriente-¿waffles¿huevos revueltos¿té¿café?-ellas se sentaron en la mesa, que habia sido alargada y tenía seis sillas-ustedes eligen-en ese instante entró un vendaval con cabellera rubia.

-Hola hermoso papi-dijo Deneb acercándose a Sirius y poniéndose en puntitas de pie para besarle a su encantador padre la mejilla.

-¿Hermoso papi?-pregunto Bárbara en un susurro.

-Sí, hermoso, hermoso papito-dijo Lucy en voz baja. Kathya y Bárbara rieron.

-Que tal Pulcherrima-dijo Sirius tomándola en brazos y sentándola sobre la mesada.

-¿Pulche qué?-preguntaron a coro.

-Pulcherrima en latín significa bellísima-dijo una voz detrás de ellas. Las tres voltearon. A Lucy se le cayó el tenedor de la mano, y Bárbara hizo una exclamación. Solo Kathya se mantuvo callada y sonriente, mirando a Mitzar, que acababa de entrar por la puerta.

-Hola hermano-dijo Deneb desde la mesada.

-Hola-dijo él, sentándose junto a Kathya. Miró a las dos chicas que lo observaban atónitas.

-Él es Mitzar, mi hijo-dijo Sirius-no seas maleducado y preséntate-su voz había cambiado. Parecía como si de pronto se hubiese tragado a Grawp, el hermano de Hagrid, o peor aún, a Snape.

-Si ya me presentaste tú, no creo que haga falta-dijo el joven con el ceño fruncido y respondiendo de mala manera.

-Mitzar-dijo Sirius señalándolo con la sartén. Les hizo recordar a McGonagall.

-Soy Mitzar Alphard Black, mucho gusto-dijo, sonriendo forzosamente-ustedes deben ser Lucy y Bárbara, las recuerdo, fuimos compañeros de Hogwarts-

-Ibas a Gryffindor..¿cierto?-preguntó Bárbara.

-No, mi hermano fue a Slytherin-dijo Deneb-mala suerte-

-Por lo menos fui a Hogwarts-respondió socarrón.

-¿Qué quieres decir?-preguntó Deneb, temblándole la voz.

-Uhmm..no sé, me asombra que aún no recibas tu carta de Hogwarts-dijo él sonriendo maléficamente. A las chicas les recordó horriblemente a Lord Voldemort-tranquilamente podrías ser una squib-

-PAPÁ-bramó la niña.

-Mitzar, no digas idioteces-dijo Sirius-Deneb, no lo busques, que lo encuentras-las jóvenes rieron.

Minutos después, la mesa se encontraba repleta de zumo de calabaza, tarta de manzana, huevos revueltos, un pastel de chocolate y fresas...Lucy se sirvió de todo un poco, y disfrutó de su té verde. Kathya prefirió solo comer pastel de chocolate y tomar su café con leche y Bárbara tomó leche sola y comió tarta de manzana. En cuanto a los Black, bueno, tenían apetitos voraces.

-Bueno, los dejo, me voy a vestir-dijo Sirius.

-NO-bramó Lucy. Las cinco personas junto a ella la miraron con diferentes expresiones. Los tres Black la miraron confusos, Bárbara la miró con una sonrisa y Kathya la miraba con el ceño fruncido.

-¿No?-

-No..que..no te vayas, quédate a desayunar con nosotras-al ver a Sirius sonreír, suspiró.

-No puedo-dijo él-debo prepararme y preparar a estos-Mitzar bufó-hoy tienen salida con su madre-

-No quiero ir con aquella-

-Mitzar, no hables así de tu madre frente a tu hermana-

-Pero si es una zorra-

-MITZAR NO LO REPETIRÉ-el joven Black prefirió callarse.

-Ella no me quiere-dijo segundos después. Demasiado Black, hasta que no podía callarse.

Sirius lo miró con ojos inmensos.

-Claro que te quiere-dijo con voz dulce.

-No, no me quiere- Sirius hizo un extraño gesto con su rostro y luego, sin previo aviso, abrazó a Mitzar.

-Mi madre tampoco me quiso, pero no tiene que importarte eso, yo te amo y eso es lo que importa-Mitzar estaba sonrojado.

-No..no quiero que me ames tanto-dijo sofocado-menos cuando hay visitas-Sirius sonrió. Le besó la frente y se levantó de su silla.

-Hija, apresúrate-dijo-tienes que darte un baño y vestirte para..-oyeron un ruido contra la puerta que daba al parque. Se miraron. Sirius se dirigió hacia la puerta y la abrió. Una lechuza parda entró en la cocina y se posó sobre el hombro de Deneb. Ella se espantó y la golpeó. El ave ululó enojada y dejó caer una carta sobre la mesa. Estaba escrita con tinta verde y el sobre era amarillento y pesado.

-Den...-murmuró Mitzar. Sirius tomó la carta y, luego de abrir el sobre, la leyó. Sus ojos se iluminaron y sonrió.

-Mi pequeñita, vas a ir a Hogwarts-dijo, abrazándola y entregándole la carta. Deneb estaba aturdida y leyó la hoja con rapidez.

-VOY A IR A HOGWARTS-bramó, saltando sobre su silla.-No soy una squib, idiota-le sacó la lengua a Mitzar, quien le devolvió el gesto. Las tres jóvenes sentadas sobre la mesa rieron ante la situación. Sirius estaba en ese momento abrazando a Deneb, y le besaba el pelo y las mejillas. Era una imagen muy tierna.

-Bueno, ahora sí, a vestirse-dijo él, dejando a la niña en el suelo-hoy sales con tu madre-miró a Mitzar.

-Yo no iré-dijo él-me quedaré aquí en casa-

-Está bien, pero se lo dirás tú-dijo Sirius-yo voy a vestirme-las tres jóvenes pusieron caras de perrito, expresión de "oh no, no lo hagas". El señor Black tomó a su hija de la mano y ambos salieron de la cocina.

Se quedaron en silencio. Mitzar comía despacio sus huevos, observando a las dos jóvenes junto a Kathya. La rubia intuyó que quizás el joven estaba en ese instante recordando momentos en la escuela.

-¿Nos llevábamos bien?-preguntó Bárbara.

-No-contestó él mirando su plato.

-Entonces no nos llevaremos bien nunca-dijo Lucy.

-Kathya parece buena amiga-dijo Mitzar. Kathya sonrió y se sintió complacida. Eso había sido un cumplido. El joven se levantó de la silla y salió de la cocina.

-¿Qué crees que irá a hacer?-preguntó Bárbara.

-¿Ese es otro de tus personajes?-preguntó Lucy. Kathya asintió con la cabeza-me encanta como escribes-rieron.

-Sí, es muy atractivo-dijo Kathya.

-Aunque me gusta más William..este es muy serio-dijo Lucy-¿tú decidiste que fuese slytherin?-

-No-

-Bueno..siguió con la tradición familiar de los Black, sus abuelos, desde el infierno, deben estar orgullosos-dijo Lucy.

-No digas eso-dijo Bárbara-él no se ve feliz-

-Sí-dijo Kathya-salgamos de aquí-salieron de la cocina y subieron las escaleras. Caminaron por el pasillo. Se detuvieron de repente. Se oía algo desde uno de los cuartos.

-¿Oyen eso?-preguntó Bárbara.

Hicieron silencio.

-UNA DUCHA-bramó Lucy-entremos-

-NO-bramó Kathya-¿qué crees que haces?-

-Oh vamos¿te imaginas a Sirius duchándose?-

-No, me imagino a James duchándose-dijo Kathya con voz melosa.

-Kat, se te cae un chorrito de baba-dijo Bárbara riendo.

-Oh al demonio, vamos-dijo Lucy, empujando la puerta. Caminaron dentro del cuarto. Era muy masculino..y demasiado azul.

-Creo que este no es la habitación de Sirius-dijo Kathya. Lucy se había encaminado a la puerta de donde salía vapor-LU-

-Dios, vengan a ver esto-dijo la morena sonriendo. Las otras dos se acercaron. Se asomaron por la puerta.

-Oh mi Dios-dijo Bárbara.

-Katy, me encanta como escribes-dijo Lucy nuevamente. Kathya la silenció. Mitzar se estaba duchando de espaldas a ellas. En ese instante se enjuagaba el cabello negro frenéticamente. Ínfimas gotas de agua resbalaban por su cuello, espalda, y cola, y las tres chicas que lo miraban desde detrás de la puerta estaban a punto de morir de éxtasis.

-Me quiero casar-dijo Lucy riendo.

-Yo también-dijo Bárbara.

-Manga de pajeras, salgamos de aquí-dijo Kathya, (N/A: es algo cortamambo la niña) aunque tenía que reconocer que el paisaje era inmensamente encantador.

-Oh no, quedémonos-dijo Lucy-y mira quién habla-

-Tenemos que irnos-repitió Kathya.

-No seas cortamambo-dijo Bárbara.

-VAYÁMONOS-

-NO-algo estalló cerca de ellas y gritaron. El candelabro que estaba sobre la mesa de luz había caído con estrépito al suelo por culpa de Bárbara, que había chocado contra el mueble y había hecho caer todo lo que tenía encima.

-Dios, nos vio-dijo Bárbara al ver que Mitzar se detenía y miraba hacia la puerta.

-Salgamos de aquí-dijo Lucy en el mismo momento en que Mitzar cerraba al grifo y salía de la ducha-no, mejor quedémonos-

-Lu, tenemos que..-dijo Kathya-oh vaya...¿Sirius lo tendrá del mismo tamaño?-

-¿De qué están hablando?-preguntó Bárbara. Miró a Mitzar-cielos..la naturaleza fue muy buena con él-

-Sí-dijeron a coro, mientras babeaban.

-SALGAMOS DE AQUÍ-bramó Kathya. Corrieron hacia la puerta y salieron, en el preciso instante en que el joven Black salía del cuarto de baño. Las tres jóvenes se quedaron pasmadas, apoyándose contra la pared del corredor. Sus respiraciones estaban entrecortadas y aceleradas.

-Dios, quiero verlo desnudo más seguido-dijo Lucy con voz extasiada.

-Se supone que tú tienes novio-dijo Bárbara con sorna-déjanos algún hombre a nosotras-

-Sí...déjanos a William y a Mitzar-dijo Kathya.

-Ni loca, ustedes se quedarán con los mejores-dijo Lucy-estoy pensando cortar con Oliver...o meterle los cuernos-rieron.

-¿Qué hacen aquí?-preguntó una voz detrás de ellas.

-AAAAAAAAAAHHHHHHHHH-bramaron, sobresaltadas. Aunque el sobresalto inicial fue olvidado por completo al ver el "paisaje" que tenían en frente. Mitzar había salido del cuarto en toallón. Tenía el cabello negro mojado y pegado a los laterales de la cara, e ínfimas gotas de agua resbalaban por su hermoso torso y divina espalda hasta su cola y...bueno, hasta la maravilla que Dios les ha dado a los hombres...cosa que las tres chicas notaron con ojos abiertos de par en par.

-Hola Mitzar-dijo Kathya asombrada de lo que un Black podía provocar con un toallón enredado en la cintura.

-Hola-dijo él con las cejas levantadas-¿qué hacen aquí?-

-Er...tomábamos aire-dijo Bárbara. Mitzar enarcó una ceja.

-Ah..bueno, no creo que tomen demasiado aire-no sonaba convencido. Sonó el timbre. Mitzar suspiró-esa debe ser mi madre-

Sirius salió en ese instante de una puerta a la izquierda. Miró hacia los lados.

-¿Irás tú a abrir?-preguntó, mirando a su hijo. Mitzar hizo una mueca. Kathya sonrió ante ese gesto. Era cierto, no quería mucho a su madre.

-Yo no quiero ir-dijo con desgano. Ante la expresión de su padre, prefirió no replicar-me tengo que vestir-

-Está bien-dijo Sirius. Salió del cuarto y bajó las escaleras. Se oyó la puerta abrirse..

-Buenos días-dijo Sirius. Las tres jóvenes oían la conversación desde el piso superior. Mitzar también oía, y hacía muecas de disgusto, seguramente pensando en lo que podía llegar a ocurrir con sus padres abajo "charlando".

-He dicho buenos días-oyeron que Sirius repetía.

-Será mejor que bajemos-dijo Lucy-no me quiero ni imaginar la equatombe que puede armarse-asintieron con la cabeza.

-Mitzar, nosotras bajaremos-dijo Kathya-tú ve a vestirte-él enarcó una ceja.

-Está bien, mami-dijo sonriendo, mientras entraba a su cuarto. La rubia sonrió. Ese joven era encantadoramente Black.

Se miraron y bajaron hacia la sala. Allí, Sirius se encontraba observando a una bella mujer rubia, de cabello lacio y radiante, con unos ojos negros muy oscuros. Era sumamente delgada, y tenía muy buenas formas. Su cara era bellísima. Y Kathya, observándola, supo de donde había heredado el bello Mitzar la expresión altiva y los hermosos ojos negros.

-Vaya-dijo la mujer, mirándolas fijamente-no me digas, Black, que estás tan desesperado que caes tan bajo de acostarte con niñitas-

-¿A quién le dices niñita?-preguntó Lucy, cruzándose de brazos. La mujer la miró con las cejas levantadas.

-No empieces Elizabeth-dijo Sirius con voz dura-no me acuesto con ellas, son amigas de nuestro hijo-

-Tu hijo, querrás decir-dijo ella-desde que es mago no lo quiero como hijo-

-Que lástima-dijo Kathya-eso quiere decir que tampoco quiere a Deneb-.la mujer rubia la observó con las pupilas dilatadas. Sirius también miro a Kathya, pero con una extraña sonrisa de satisfacción.

-Sí, Deneb recibió su carta para Hogwarts-dijo Lucy. Las tres sintieron una rara sensación de odio repentino hacia esa mujer estirada y demasiado pálida.

-Es...es...¿es eso cierto?-preguntó Elizabeth con voz apagada, mirando a Sirius.

-Sí, Deneb recibió su carta para ir a la escuela de magia-dijo él. Tenía los brazos detrás de su espalda, y se veía increíblemente tentador. En ese momento, una niña rubia, tan rápida como un vendaval, corrió hacia la sala de estar, y abrazó a su madre con fuerza.

-Mami...recibí mi carta para ir a Hogwarts-dijo Deneb feliz. Pero su madre no se veía igual. Volvieron a oír pasos, y esta vez fue el bello Mitzar quien bajó las escaleras. Miró sombríamente a la mujer rubia y se detuvo a observar a cada una de las personas en la sala.

-¿No vas a saludarme?-preguntó Elizabeth con voz dura.

-No-

-¿Tú le enseñaste esas cosas?-Sirius levantó las cejas.

-Ay por favor, no me eches la culpa de cosas de las cuales no tengo nada que ver-dijo-si Mitzar no te saluda, no es problema mío-

-Además, señora, su hijo ya está bien grandecito-dijo Lucy. Miró a Mitzar con ojos devoradores-muy grandecito-Kathya revoleó los ojos al techo y Bárbara comenzó a reír. No supieron por qué pero el joven Black se ruborizó, mientras que Sirius levantó las cejas.

-Bueno-dijo-¿te vas?-

-Pues..sí-Elizabeth miró a su hija, que sonreía feliz.

-¿A dónde vamos a ir?-

-No lo sé hijita-dijo con voz apagada. Miró a Mitzar-¿vienes?-él negó con la cabeza.

-Prefiero quedarme en este infierno-Sirius lo miró con el ceño fruncido-este infierno es mejor que el tuyo-

-ESTÁ BIEN-bramó colérica-me llevaré a mi hija-miró a Sirius.

-NUESTRA hija Elizabeth-la mujer hizo un ademán de impaciencia-¿a qué hora me la devuelves?-

-No lo sé-dijo. ¿Tenía lágrimas en los ojos¿se sentía triste?. Bueno mujer, si dejas a Sirius, ahora no te vengas a hacer la arrepentida, pero tengo solo una cosa que decirte: BOLUDA.

Deneb se soltó de su madre y se lanzó sobre Sirius.

-Cuidate hijita y pórtate bien-

-Sí papi-dijo ella, besándole las dos mejillas.

-Mañana iremos a comprar los útiles para la escuela-Deneb sonrió contenta.

-Bien-fue con su madre y, haciendo señas con la mano, se despidió de todos los que se encontraban en la sala. La puerta se cerró cuando ella y la mujer salieron a la vereda. Oyeron que Sirius suspiraba.

-Ya Sirius-dijo Bárbara acercándose a él. Apoyó su mano sobre el hombro masculino.

-No estés triste-dijo Lucy. También se acercó a él y lo abrazó. Kathya suspiró resignada. Manga de...Menos mal que salía con Oliver Wood, menos mal que Bárbara era pura inocencia. ¿Le parecía a ella o los tres la miraban como esperando a que ella también se acercara y le hiciera algo a Sirius?. Suspiró.

-Para lo que necesites-dijo con voz hastiada.

-Eso Sirius..para todo lo que necesites-dijo Lucy. ¿Le había guiñado un ojo a Sirius¿él se lo había retribuido?. Que Kathya no se enterara de nada extraño porque a Lucy la degollaba.

-Bueno, yo tengo cosas que hacer-dijo Sirius mientras sonreía-cosas del trabajo, ya saben-

-¿De qué trabajas?-preguntó Kathya.

-Soy auror-dijo-bueno, ahora trabajo en otro departamento, pero de vez en cuando me piden favores de parte de la División de Aurores, y no me puedo negar porque yo era parte de ese lugar-se encaminó a las escaleras-así que, diviértanse-y subió hacia el piso superior. Las tres lo miraron babosas.

-Dios que es un dios-dijo Lucy, aún atontada y mirando fijamente por donde Sirius había desaparecido.

-Es un hombre muy atractivo-dijo Bárbara.

-Lástima que tenga la edad de nuestros padres-suspiró Kathya-aunque de los merodeadores es el único disponible-

-Sí, pero no es nuestro padre-respondió Lucy-y por lo de disponible, asesinamos a Lily y a Tonks y ¡bingo!..camino libre-

-Ejem-dijo alguien-yo aún estoy aquí-se sobresaltaron.

-Oh, Mitzar, lo..lo olvidamos-dijo Bárbara, sonrojándose y tapándose la boca con las manos.

-¿Cómo pudimos olvidarnos de este bomboncito?-preguntó Lucy-sí que somos idiotas-Mitzar se ruborizó.

-Bueno...¿quieren leer?-

-No, por las barbas de Salazar Slytherin¿leer?-dijo Lucy-¿qué clase de Black eres?-notó la mirada ceñuda de la rubia-¿qué?-

-¿Qué quieres que leamos?-preguntó Kathya. Mitzar miraba al suelo.

-Si no quieren leer..pueden hacer otra cosa-

-Si me dejas llamar a Oliver, puedo hacer muchas cosas-

-Lucy cierra la boca-dijo Bárbara.

-Tú no vas a callarme, niña-dijo la morena.

-Oh sí, sí voy a callarte porque siempre andas hablando de tu novio y no te has dado cuenta de que todos sabemos los cuernos que ese pobre chico debe tener...no pasa por la puerta de lo grandes que los tiene-

-CÁLLATE-

-BASTA-bramó Kathya-SE CALLAN LAS DOS O LAS GOLPEARÉ-Mitzar las miraba apartado y con las cejas levantadas.

-Chicas...-

-¿QUÉ?-bramaron las tres.

-Oh, Mitzar, lo sentimos-dijo Kathya al ver que el joven retrocedía, intentando entrar en la cocina y huir de ellas.

-No, está bien-dijo, tratando de sonreír.

-Bueno...nosotras podemos...oír como tocas el piano-dijo Bárbara, buscando apoyo en Lucy. Pero ésta solo se miraba las uñas. La castaña suspiró.

-Bueno...jejeje...sé tocar el piano, pero molestaré a mi padre-

-No...podríamos...ir a la biblioteca a leer un rato-dijo Kathya. Miró a las dos jóvenes a su lado-ustedes mientras tanto, podrían ir a casa a ver si todo está bien-Bárbara y Lucy hicieron una mueca de aburrimiento-sí, lo harán-miró a Mitzar-nosotros iremos a la biblioteca-

-Sí claro, a la biblioteca-dijo Lucy con sorna-¿qué clase de chica eres teniendo a este bombón y lo único que quieres hacer con él es leer un estúpido libro?-Mitzar se había vuelto un tomate.

-Cierra la boca Luciana Pattinson, o te coseré la boca con hilo para matambre-dijo Kathya enojada. La morena prefirió callarse. Mitzar sonreía.

-Bueno, vamos, subamos-dijo. Subieron las escaleras, sin darle importancia a los rezongos de Lucy.

Caminaron por el corredor en silencio. Llegaron nuevamente a la puerta de ébano. Entraron.

-Bueno...tú decide qué leer-Kathya caminó al centro de la sala.

-Es...es que será difícil que encuentre algún libro...tú sabes, debo subir a esas escaleras y escoger- Mitzar estaba sonriendo. Era una enigmática y hermosa sonrisa. Bellísimos dientes blancos en una tentadora boca de labios carnosos.

-¿Te gusta la poesía?-Kathya titubeó.

-Sí..quizás-dijo ella-escribo versos e historias-

-Ah..interesante-dijo él. Se sentó en el suelo-dí alguno-

-¿Qué?-

-Que digas uno de tus versos-Kathya tragó saliva.

-Pues..- se sentó junto a Mitzar. Sus rostros estaban muy juntos. Era extraño, pero un repentino deseo de probar aquella boca que le sonreía se apoderó de sus intenciones. Se aclaró la garganta y comenzó a hablar.

-Este "verso" lo escribí hace mucho tiempo-dijo-en esa época estaba enamorada de un bello joven de preciosos ojos negros- vaya la coincidencia-y lo hice pensando en él-sonrió-ojalá te guste-Mitzar se veía expectante. Había apoyado la cabeza sobre sus manos, y miraba a la hermosa rubia con las cejas levantadas.

-De tus bellos ojos negros se alimenta mi pasión, de tu hermosa sonrisa es dueña mi corazón-sonrió. El verso era algo estúpido-de tus labios me gustaría beber, la miel del que me hará renacer-Mitzar también sonreía-algún día me gustaría ser la ninfa de tus sueños y tu mujer-se echó a reír-aunque lo que realmente quiero esconder, son mis deseos de besarte y de querer-el joven hizo el ademán de aplaudir, pero Kathya lo detuvo-pero lo que necesito aprender, es a ocultar mis ganas de caer en la profundidad de tu oscura mirada...y de besar tu boca, manjar que los dioses me regalan...-se quedó muda al notar que estaban muy juntos. Sus rostros estaban a escasos centímetros..-¿puedo preguntarte algo?-dijo en un susurro.

-Lo que quieras-contestó él en el mismo tono.

-¿Por qué nos llevábamos mal en la escuela?-él hizo una mueca triste.

-Eso no tiene importancia-dijo Mitzar-una de las razones era que yo fui slytherin y tú gryffindor-

-Mit-dijo Kathya. Era raro, pero sabía que de esa forma ella lo había llamado en Hogwarts. Se sentía desfallecer teniendo ese hermoso rostro tan cerca-lo que sea que haya hecho, perdóname-él sonrió, mientras miraba al suelo.

-Está olvidado-dijo mirándola a los ojos. Y no supo por qué, pero Kathya se perdió en esa inmensidad oscura que la miraba atentamente. Era como una noche sin estrellas, profunda y negra, agobiante, fría..pero extrañamente soñadora y hermosa. Sus rostros se acercaron. Los labios del joven Black estaban muy cerca..Podía sentir su cálido aliento entremezclarse con el suyo...

-Ejem, tórtolos-dijo una voz desde la puerta de la biblioteca. Miraron. Sirius se encontraba observándolos con expresión divertida.

-Er..padre-dijo Mitzar-estábamos leyendo-

-Si claro-dijo Sirius-leyendo las líneas de sus bocas-ambos chicos se sonrojaron.

-¿A qué has venido?- preguntó Mitzar de mala manera.

-Oye, oye, esta biblioteca es mía-dijo Sirius-así que no me hables de esa forma, niño maleducado-

-Mira...-

-No peleen-dijo Kathya-por favor-miró a Sirius-¿qué necesitas?-

-He venido a buscar un libro sobre encantamientos y contramaleficios-se acercó a un estante y sacó un enorme libro color negro-este es-los miró-sigan en lo suyo-les guiñó un ojo coquetamente. Ambos se ruborizaron-y ya sabes hijo, cualquier cosa que necesites, toca a mi puerta-

-YA VETE-bramó Mitzar, arrojándole a Sirius un libro por la cabeza.

-MITZAR-bramo Kathya-eso no se le hace a tu padre-Mitzar, mientras tanto, murmuraba "entrometido".

-Bueno...creo que debemos salir de aquí-dijo Kathya minutos después.

-Pero si no hemos leído nada-replicó Mitzar.

-No importa-dijo ella-podemos oír música-

Salieron de la biblioteca. Caminaron por el pasillo. Kathya se sentía nerviosa y extrañamente feliz.

Estaba confusa. Cuando se encontraba cerca de Mitzar, una rara sensación de cariño se le hacía en el estómago, como si tuviera que amar a ese joven. Aunque, pensándolo bien, eso no era problema.

Oyeron pasos apresurados.

-KAT-bramó Bárbara acercándose a los dos jóvenes.

-¿Qué ocurre?-preguntó la rubia.

-La casa, la casa-

-¿Qué sucede con ella?-

Lucy le mostró una nota.