Hola, he vuelto. Quizás he tardado, pero ocurre que tenía que actualizar mi otro fic. Cambiando de tema, quiero agradecer los reviews a: Harry, Cami, Adrianitay Bar (cuanto te he extrañado

T-T)..y decirles que ojalá me sigan dejando reviews, no sean malitos.

Disfruten y pásense por "Amándote ahora y para siempre"..dejen reviews allá...también.

M.O.S

M.O.P

M.O.M

Capítulo 5: Caminando en la penumbra.

El suelo de Grimmauld Place estaba sumamente frío cuando las tres cayeron en la sala de estar. Sirius las recibió con una gran sonrisa, sentado en el sofá.

-¿Cómo la han pasado?-preguntó, levantándose y acercándose a ellas.

-Bien-dijo Lucy sonriendo-muy bien...aunque ahora estamos mejor-Kathya y Bárbara la miraron con las cejas levantadas.

-¡Qué bien!-dijo Sirius sonriendo también. Era demasiado encantador. Demasiados hombres divinos para un día. -¿Qué quieren cenar?-en ese instante Mitzar llegó hasta ellos, saliendo de la chimenea. Tenía el ceño sumamente fruncido y refunfuñaba entre dientes.

-Hijo...¿te sientes bien?-

Mitzar miró a Sirius con mirada gélida.

-Sí, estoy bien-murmuró mirando al suelo. Sirius lo miró detenidamente y luego dijo, con voz dura-tú y yo hablaremos luego-

¿Qué era eso¿acaso esos dos hombres tenían un secreto entre ellos¿acaso algo estaba pasando y ninguna de las tres debía enterarse?.

-¿Por qué?-preguntó Mitzar.

-Porque debemos-dijo Sirius-ahora vamos a cenar-se dirigieron a la cocina. Allí Sirius había armado una improvisada cena.

-No soy muy adepta a los huevos revueltos-dijo Lucy.

-Oh vamos Lu, te ves muy delgadita-dijo Sirius guiñándole un ojo. La morena se ruborizó extremadamente. Kathya revoleó los ojos al techo, mientras que Bárbara reía. Se sentaron a comer.

-Oye ¿y Deneb?-preguntó Lucy, mirando a su alrededor. Notó que la niña rubia no se encontraba con ellos.

-Debe estar por llegar-dijo Sirius mirando su reloj (N/A: vamos que el hombre tiene que tener algo muggle). Sonó el timbre de la casa. Sirius sonrió. Se levantó de la silla y salió de la cocina, yendo hacia la sala de estar. Oyeron un grito y luego una niña entraba al lugar llena de bolsas y con una sonrisa radiante. Sirius llegó segundos después. Ambos se sentaron.

-¿Cómo lo has pasado?-preguntó él a su hija. La niña sonrió.

-Muy bien, mamá me compró ropa y muchos juguetes-levantó las bolsas.

-Cariño, déjalas en el suelo y ponte a comer-dijo Sirius acariciando el cabello rubio de Deneb. Ella dejó las bolsas y empezó a comer-¿quieres algo más?-

-No gracias papi-

-Come despacio o te atragantarás-dijo él riendo. Una escena muy linda, lástima que no había una madre buena y consentidora (N/A: existe esa palabra?).

-¿Mañana qué haremos?-preguntó Mitzar, saliendo de su "cajita silenciosa". Sirius lo observó con ojos dubitativos.

-Bueno..mañana iremos al callejón Diagon a comprar las cosas para tu hermana-Deneb aplaudió.

-¿Y?-

-Y...que haremos eso..quizás tomemos unos helados...te compraré un libro si quieres-Mitzar hizo una mueca.

-Nosotras..nosotras queremos saber si tenemos dinero en Gringotts-dijo Kathya de repente. Bárbara y Lucy la miraron asombradas.¿Dinero¿ellas con dinero en Gringotts?.

-De acuerdo-dijo Sirius encogiéndose de hombros.

-También nos gustaría saber las notas de nuestros Timos-prosiguió la rubia.

-No es problema, hablaré con Remus sobre eso-la miró con le ceño fruncido-¿no las recuerdan?-

-Y...¿nuestros Éxtasis?-preguntó Bárbara.

-Aún no están las notas-dijo Mitzar-llegarán en cualquier momento-devoró rápidamente un pan de salvado que tenía cerca.

-Trata de no atragantarte-dijo Deneb.

-Tú no me digas nada-bramó Mitzar con la boca llena. Sirius lo golpeó en la nuca y el joven escupió la comida.

-No hables con la boca llena, no seas asqueroso-Mitzar refunfuñó-y no murmures, porque tengo muy buen oído-

Las tres chicas se miraron con las cejas levantadas. No sabían si reírse o salir corriendo de allí. Era..una escena familiar, sí, pero el hecho de que esos dos se lanzaran miradas asesinas no les parecía agradable. Y bue, la relación padre-hijo debía ser así.

-Por cierto-dijo Kathya. Sirius la miró, mientras Mitzar bajaba la cabeza cada vez más hacia su plato-¿qué sucedió con...?-lanzó miradas a sus amigas-..¿con Albus Dumbledore?- Sirius la miró con ojos acuosos. ¿Qué rayos sucedía allí? La misma expresión había puesto James en el instante en que le preguntaron.

-Pues..nada..nada-dijo él pasando su mano por su sedoso cabello (N/A: no sé si es sedoso pero yo me lo imagino liso y brillante)-..nada de lo que queramos hablar, en realidad-

-Pero...queremos saber Sirius-dijo Lucy.

-Ya lo saben-dijo él. Tenía el ceño muy fruncido, formando una línea entre sus cejas.

-Pero...-

-Ya basta-dijo, golpeando la mesa-no quiero hablar de eso-tenía la voz ligeramente ronca.

-Es mejor que no preguntemos más-dijo Lucy en un susurro. Las otras dos asintieron con la cabeza.

La cena terminó a eso de las once de la noche. Deneb bostezó fuertemente y apoyó su cabeza sobre la mesa, en donde antes había estado su plato.

-Deneb, en la mesa no se duerme-dijo Sirius, lanzándole gotitas del agua que usaba para lavar los platos (N/A: este hombre es perfecto).

-Tú te duermes en la mesa-replicó ella. Sirius rió.

-Sí, pero eso es porque soy un viejo-

-¿Viejo?-preguntó Lucy-¿dónde eres viejo mi Dios?-Sirius la miró atentamente durante algunos segundos y luego sonrió. Kathya suspiró resignada y Bárbara, tomando su jugo de calabaza, hizo burbujas dentro del vaso, debido a que estaba riendo.

-Gracias por eso-dijo Sirius sonrojándose.

-Adorable-murmuró Bárbara sonriendo. Kathya volvió a suspirar.

-¿Cómo lo pasaron en la casa de James?-preguntó minutos después, mientras veía a Deneb jugar con los corchos de las botellas de cerveza.

-Bien-dijo Bárbara-Lily nos dio chocolates-Lucy rió fuertemente, y miró a Kathya, quien la observó ceñuda.

-¿Qué sucede que se miran así?-preguntó él, levantándose y preparándose una taza de té.

-Nada-dijo Kathya sonrojándose.

-¿Ser enredada con William no es nada?-dijo Lucy riendo. Kathya la fulminó con la mirada.

-Cierra la boca-

-Y verlo desnu...-

-CÁLLATE-dijo la rubia levantándose de la silla y apuntándola con la varita. Lucy se quedó muda en ese mismo instante.

-Ey-dijo Sirius-magia en mi casa no-

-¿Es en serio?-preguntó Kathya con sorna. Él sonrió. Volvió a sentarse

-¿Cómo es eso de que te enredaste con William?-Kathya miró a la mesa.

-No creo que eso te interese-

-Oh sí, me encantan esas historias-dijo Sirius sonriendo con suficiencia. Ella suspiró. Vio que Bárbara la miraba atentamente, mientras que Lucy estaba cruzada de brazos y movía los labios. Mitzar, en cambio, se mantenía alejado y mirando hacia la pared.

-Bueno...tuve un pequeño accidente con la Hidrus Rictus o algo así-dijo ruborizándose-William me rescató.. luego terminamos enredados juntos-

-¿Eso fue todo?-

-Sí-

-Mmm...bueno, no lo veo nada del otro mundo-dijo Sirius levantándose. Lanzó una mirada a su hijo, que se había apoyado en la mesada y suspiraba-nada del otro mundo- ¿por qué esas miradas¿por qué esas señas¿por qué Sirius miraba a Mitzar como si éste fuera a lanzarse de la torre más alta de la casa¿por qué..?. El joven miró a su padre con ojos acuosos. Suspiró.

-¿Qué hacemos ahora?-

-Mm...¿les gusta el piano?-preguntó Deneb. Las tres se miraron.

-Pues..-Bárbara se encogió de hombros-sí-

-Entonces vengan-dijo la niña, levantándose y saliendo de la cocina. La siguieron.. Lucy seguía haciendo muecas mientras seguían a la pequeña Deneb. Podían oír los pasos de los dos hombres tras ellas. Ellos murmuraban, pero ninguna podía escuchar claramente las palabras.

Subieron las escaleras hacia el tercer piso (N/A: dicen que Grimmauld Place tiene cuatro o cinco pisos). Llegaron a una puerta al final del extenso pasillo. Ese corredor era diferente a los otros que habían recorrido. Estaba casi vacío, al contrario de los corredores principales, que estaban llenos de cuadros y fotografías. Era más oscuro que los otros, y tenía pocas lámparas. Aún así, era bonito y acogedor. Entraron a una sala inmensa.

-Bueno, esta es la sala de música-dijo Sirius al cerrar la puerta. Y eso era, una sala de música. Había un piano y un sofá tapizado de rojo, una chimenea, una lámpara pequeña sobre una mesa redonda, la cual tenía un mantel blanco. Contra una de las paredes habían un arpa, un violonchelo y una guitarra. Había un armario enorme, también. Las chicas supusieron que allí dentro habría más instrumentos musicales.

-Bueno-dijo Sirius. Miró a sus hijos-hagan lo que saben hacer-Mitzar suspiró, mientras que Deneb sonrió feliz. Corrió hacia el sofá y se sentó. El joven de ojos negros se sentó en la sillita junto al piano.

-¿Qué van a hacer?-preguntó Bárbara a Sirius.

-Van a cantar-dijo él sonriendo. Se acercó al sofá y se sentó junto a su hija. Las tres chicas lo imitaron. Segundos después, Mitzar tocaba una bella melodía, mientras que Deneb, con su voz fina y chillona, cantaba. Si olvidamos el hecho de que la niña Black desafinaba bastante, era una hermosa canción. Aunque las tres, echándose miradas, preferían oír a Remus aullar en las noches de luna llena que tener que romperse los tímpanos escuchando a la pequeña. Miraron a Sirius. Reía y aplaudía a su hija, y la observaba con ojos orgullosos. Era tan encantador. Y se merecía ser feliz. Aunque..sabían que lo de Azkaban no había pasado y lo de James y Lily mucho menos. Suspiraron aliviadas cuando Mitzar dejó de tocar y Deneb dejó de "cantar".

-Maravilloso-dijo Sirius sonriendo. Miró a las chicas junto a él.

-Por supuesto-dijo Bárbara. Había una sonrisa en su rostro.

-Encantador-dijo Kathya. Lucy se encogió de hombros, pero al ver la expresión de Sirius sonrió y asintió con la cabeza.

-Bueno-dijo Sirius luego-ya es hora de dormir-miró a su hija y luego a las tres chicas.

-Claro papi-dijo Deneb-mañana iremos a comprar-

-Claro-dijo él sonriendo-pero ve a dormir o mañana tendrás mucho sueño-la niña sonrió y salió del cuarto. Sirius miró impaciente a las tres jóvenes. Ellas, lanzándose miradas, se levantaron y siguieron el mismo camino que Deneb. Se encontraron con el oscuro corredor. Se miraron de nuevo.

-Eso me sonó muy raro ¿y a ustedes?-preguntó Bárbara mientras se dirigían a las escaleras. Lucy se encogió de hombros. Aún estaba muda.

-Sí, a mí también-dijo Kathya pensativa-me parecieron extrañas esas miradas y...y todo lo que Sirius dijo-

-Fue como si le lanzara indirectas a Mitzar-hicieron silencio. Oyeron las voces de los dos hombres proviniendo de algún lugar. La puerta al final del pasillo se abrió y ambos salieron.

-Hablaremos en mi cuarto-le decía Sirius al joven. Ellos se acercaban a las tres chicas paradas al comienzo de las escaleras. Ellos las vieron en el mismo instante en que llegaron junto a ellas.

-¿Qué hacen aquí?-preguntó Sirius ceñudo-deberían estar en la cama-

-A eso íbamos-dijo Kathya.

-Bueno, háganlo rápido-dijo él. Las empujó ligeramente para que descendieran las escaleras. Y ellas así lo hicieron. Bajaron apresuradamente. Caminaron en silencio por el segundo piso, buscando la puerta de su cuarto. Entraron en él con velocidad. Bárbara se lanzó sobre su cama, mientras que Lucy se quedó apoyada contra la pared. Kathya cerró la puerta y las miró.

-¿Qué fue eso?-preguntó Bárbara sin poder contenerse-no fue normal-

-No-dijo Kathya pensativa-parecía como si Sirius tuviera urgencia de hablar con Mitzar-

-Sí-murmuró Bárbara, mirando el tapizado de las paredes. Lucy golpeó la pared. La miraron.

-Lo siento Lu-dijo Kathya, acercándose a ella-te lo tenías merecido-

-¿No puedes quitárselo?-preguntó Bárbara.

-El problema es que no sé cómo hacerlo-dijo la rubia encogiéndose de hombros. Lucy suspiró y se rascó la cabeza.

-Creo que tiene algo que decirnos-dijo Bárbara acercándose a ella.

-¿No hay nada para que anote?-preguntó Kathya mirando a su alrededor. Comenzaron a revolver los cajones y a buscar algún papel y una lapicera.

-Aquí-dijo Bárbara, encontrando un anotador, un tintero y una pluma en un baúl. Se lo dieron a Lucy. Ella escribió rápidamente.

"¿Por qué en vez de estar aquí no intentamos averiguar qué carajos pasa?".

-Creo que tiene razón-dijo Bárbara.

-¿Desde cuándo te pones de su lado?-

-Desde nunca-contestó riendo-pero tú sabes, alma de merodeadora-levantó la mano derecha como si estuviera jurando. Kathya y Lucy rieron.

-Está bien-dijo la rubia-vayamos a averiguar qué sucede- salieron en tropel de la habitación. El corredor estaba oscuro y silencioso. Caminaron despacio, intentando no llevarse por encima nada ni tropezarse con sus propios pies. Podían oír sus respiraciones entrecortadas y sus pasos. El pasillo estaba frío, y eso que hacía calor. Anduvieron otro trecho.

-¿Cuál es el cuarto de Sirius?-preguntó Bárbara. Trató de encontrar a sus amigas con la mirada, pero la oscuridad era tal que no veía ni sus propios pies.

-No lo sé-le contestó Kathya a unos centímetros. Caminaron un poco más, pero en un momento la rubia se detuvo y, tomando a las dos chicas de las muñecas, señaló hacia una puerta, debajo de ella salía luz.

-Esa debe ser-murmuró.

-Sí-se acercaron en puntas de pie. Kathya apoyó su oído contra la puerta.

-¿Qué oyes?-

-Shhh-trató de no captar ningún otro sonido más que las voces que oía venir del otro lado. Sus dos amigas esperaban noticias con ansias. Bárbara retorcía las manos mientras que Lucy caminaba en círculos.

Kathya agudizó el oído. Oyó la voz potente de Sirius.

-¿Y si abro un poco la puerta?-preguntó.

-Ni se te ocurra-dijo Bárbara-si se dan cuenta nos matan-la rubia hizo un ademán con la mano y, tomando el picaporte, abrió ligeramente la puerta. O eso trato. En realidad no pudo abrirla. El picaporte se quedó duro.

-No me digas que está imperturbado-

-¿Qué?-

-Sí, con un encantamiento imperturbable..o quizás no-

-Si tuviera el encantamiento imperturbable ni siquiera nos habríamos podido acercar-dijo Bárbara con sensatez.

-Tienes razón-volvió a pegar el oído a la puerta-estoy oyendo algo-suspiró-si tan solo tuviéramos las Orejas Extendibles de Fred y George-la voz de Mitzar era la que se oía.

-Está pasando de nuevo-

-Shh-dijo Kathya-escuchen-las otras dos se acercaron y, como pudieron, se pegaron a la puerta.

-¿De nuevo?-era Sirius el que hablaba.

-Sí-dijo Mitzar. Su voz se escuchaba triste.

-¿Y qué sientes?-

-Vacío-dijo-como la última vez-

-La última vez-suspiró Sirius-recuerdo cómo te sentías-

-Sí-respondió-y sabes que hice todo lo posible para lograr algo..algo...pero por culpa de William...-

-William no tenía ninguna culpa, hijo-

-Lo sé-dijo Mitzar. Se hizo un silencio.

-Sabes que para lo que necesitas yo estaré siempre-

-Lo sé padre-

-Y deja de llamarme padre-dijo Sirius-dime papá o Canuto-las tres jóvenes sonrieron.

-De acuerdo...papá-se hizo otro silencio, mucho más denso que el anterior.

-Mitzar-dijo Sirius-sé que lo que estás pasando es complicado y quizás sufras por ello-oyeron una silla correrse. Seguramente Sirius se estaba sentando.-Y espero que no sea como la última vez-

-Creí que ya estaba olvidado..-suspiró el joven-pero ahora...ahora todo vuelve..-su voz se estaba quebrando-hoy casi me vuelvo loco..-

-¿Qué le estará sucediendo a Mitzar?-preguntó Bárbara en voz baja.

-No lo sé-dijo Kathya.

-¿Qué están haciendo?-preguntó una voz desde las escaleras.

-AAAAAAAAHHHHHHHH-bramaron. Se hizo un potente silencio dentro del cuarto de Sirius.

-Deneb-dijo Kathya. Oyeron a Sirius murmurar algo-sácanos de aquí-

-Vengan a mi cuarto-dijo la niña. Las tres corrieron tras Deneb, que se adentraba a una habitación a unos metros. La puerta del cuarto de Sirius se abrió en el mismo instante en que la pequeña Black cerraba la puerta de su dormitorio. Escucharon los pasos de Sirius a través del pasillo.

-¿Crees que se de cuenta que estamos fuera del cuarto?-preguntó Bárbara a Deneb. La niña se sentó en su cama y en ese momento se percataron de que se encontraban en un cuarto muy rosa. La cama era enorme y tenía doseles y cubrecama rosa, y sobre él estaba lleno de almohadas blancas. Había un gigantesco armario de color rosa pálido y una ventana grandísima con cortinas floreadas. Un tocador blanco lleno de peluches y una puerta blanca, seguramente debía ser la puerta hacia el baño personal. Había un baúl en el cual había muñecas sonrientes. Una pequeña alfombra a los pies de la cama y un sofá en una de las esquinas terminaban de decorar el cuarto. También habían dos mesas de luz rosas con cajones, y sobre ellas dos candelabros dorados. Bonito cuarto.

-Demasiado femenino-masculló Kathya. Deneb rió.

-Papá dijo lo mismo-se acostó en la cama. Llevaba puesto un pijama celeste que le llegaba hasta los talones.-No creo que note su ausencia-

-¿Qué?-

-Que no creo que se atreva a entrar al cuarto donde supuestamente están durmiendo-dijo Deneb mirando el dosel de su cama.-No es estúpido, eso sí, seguramente mañana les preguntará qué hicieron en la noche-

-Será fácil evadir los verdaderos hechos-dijo Bárbara. Deneb volvió a reír.

-Oh no-dijo-papá tiene un gran método para enterarse de las cosas-sonrió-tengan cuidado-

-¿Crees que se enoje?-Deneb parpadeó varias veces.

-No lo creo-dijo-tratándose de ustedes-se cruzó de brazos-una de las pocas veces que me encontró vagando por la casa me castigó una semana entera-

-¿Y eso?-

-Fue muy aburrido-dijo Deneb sonriente-me confiscó todos mis juguetes para amedrentarme...tuve que aprender a leer-rió. Las tres chicas se miraron con las cejas levantadas. Esa niña era digna hija de Sirius.

-¿Qué habías hecho?-preguntó Kathya.

-Había intentado oír una conversación altamente secreta que mantenía con James-

-Ah-

-Me había amenazado con cortarme las orejas si me encontraba con los oídos pegados a la puerta-sonrió-no me las cortó porque no usé los oídos..no los míos-Lucy rió. Oyeron pasos otra vez. Retuvieron sus respiraciones.

-¿Qué estaban haciendo?-preguntó Deneb con ojos inquisidores.

-Pues...-comenzó Bárbara.

-Tratábamos de oír una conversación-dijo Lucy. Había recobrado la voz.

-¿Ah sí?-preguntó la niña. Las tres asintieron con la cabeza-entonces nos llevaremos bien-

Esa chica era muy Black. Y no solo en el porte elegante y en los ojos ávidos, sino también en la inclinación a romper las reglas y desobedecer órdenes.

-¿Qué crees que le suceda a tu hermano?-preguntó Lucy, sentándose en el pequeño sofá, arrojando el gigantesco oso rosa que tenía éste encima. Deneb frunció el entrecejo y arrugó la nariz ante esto. En ese instante les recordó muchísimo a Tonks.

-Bueno..nunca lo he sabido realmente-dijo ella-pero mi hermano ya pasó por algo parecido-

-¿A qué te refieres con eso?-preguntó Bárbara.

-Pues que hubo una época en la escuela en que estaba deprimido...muy silencioso-dijo-mi hermano, aunque haya sido un slytherin, nunca fue tan callado...no tenía muchos amigos en su casa-

-¿En su casa?-

-Exacto..tenía amigos en Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw..pero jamás en Slytherin..-dijo Deneb con mirada seria-eso no sorprendió a nadie...todos creyeron que por ser el hijo de Sirius Black sería un gryffindor y rompería las reglas de la escuela..pero al contrario de eso, mi hermano terminó en la casa menos estimada por papá y fue un alumno modelo-

-Eso le molestó a tu padre...¿cierto?-dijo Kathya.

-Sí, al principio-dijo Deneb-además estaba el hecho de que mamá y papá se estaban separando..creo que eso tuvo mucho que ver con el temperamento de mi hermano-

-¿Pero por qué?-

-Bueno..digamos que se sentía culpable-

-Pero tú no eres así-dijo Bárbara-seria, quiero decir-

La rubiecita se encogió de hombros-digamos que a mí no me importa...sé que mi madre es una falsa, pero tengo bien en claro que mi padre me ama y pase lo que pase siempre estará conmigo-sonrió.-Además, soy muy buena candidata a estar en Gryffindor-miró el acolchado de su cama-mi hermano se parece mucho a nuestro tío Regulus-sonrió tristemente-eso, aunque no lo crean, pone muy nostálgico a papá...creo que es por eso que protege tanto a Mit-

-Pero lo protege porque es su hijo-

-Sí por supuesto-corroboró Deneb-pero a mí no me protege tanto como a él...-

-Es porque sabe que tú sola puedes con las cosas-

-Y eso que apenas tengo diez años-dijo Deneb-y a Mitzar lo ve como su hermano, indefenso...-miró a la puerta de su cuarto-¿quieren salir a caminar?-asintieron y, levantándose cada una de su asiento, salieron de la habitación siguiendo a la niña. El pasillo las recibió más oscuro que antes.

-Bueno-dijo Kathya-sigue contándonos sobre tu hermano-

-Oh bueno..digamos que papá siempre quiso que su único hijo varón fuera de renombre al igual que él...pero mi hermano fue todo lo contrario...era un ratón de biblioteca y muy introvertido..nadie podía creer que fuese el hijo de Sirius Black-

-Pero cuando los ves juntos se nota que son iguales-

-Sí, pero solo físicamente-dijo Deneb. Estaban caminando por el tercer piso ya. –Creo que eso frustró un poco a papá..-sacudió la cabeza-pero con el tiempo se acostumbró. Rápidamente mi hermano se convirtió en el alumno favorito de todo el mundo, serio, estudioso...Hermione es su mejor amiga-

-¿Hermione?-

-Sí, digamos que se hicieron amigos en la biblioteca-dijo Deneb riendo-luego conoció a otra chica-esto lo dijo en un susurro.

-¿Conoció a una chica?-preguntaron a coro. La rubiecita asintió con la cabeza.

-Sí, una chica gryffindor-dijo-ella era prefecta al igual que mi hermano...al igual que Ron y Hermione-

-Y...¿qué pasó con ella?-preguntó Bárbara.

-Bueno, era una chica muy inteligente y simpática...Mitzar moría por sus huesos-dijo Deneb riendo-pero ella gustaba de alguien más...-

-¿Sí?-preguntaron a coro. Estaban intrigadas y muy interesadas por aquel tema.

-Sí..y ahí entra William-

-¿William?-preguntó Lucy-¿el bombón hijo de James?-

-El mismo-dijo Deneb. Abrió una puerta y entraron a lo que supusieron era la biblioteca, pero como estaba oscuro no podían distinguir bien-él y Mitzar son amigos desde que nacieron prácticamente...James es el padrino de mi hermano...y William es..bueno, la clase de hijo que papá quería que Mitzar fuera: extrovertido, bromista, mujeriego...un merodeador con todas las letras...pero Mitzar terminó siendo parecido a Remus: estudioso, prefecto, serio y callado-sonrió-igualmente siempre fue muy apuesto, pero como era tímido, William llamaba mucho más la atención..y esa chica notó más al hijo menor de James que a mi hermano-encendió la luz del lugar y Kathya sonrió al reconocer a la biblioteca-también estaba el hecho de que Harry era muy famoso...ustedes saben, por todo eso de Voldemort..y por el hecho de que además era muy apuesto-sonrió-es muy apuesto-miró al suelo-Harry fue un gran apoyo para mi hermano esa época, a pesar de todo lo que él estaba viviendo-

-Sí-murmuró Kathya mirando al suelo.

-Y bueno..ambos pelearon por aquella chica..en realidad Mitzar peleó con William-Deneb sonrió tristemente-desde esa vez no volvieron a ser tan amigos, aunque igualmente son mejores amigos...pero entre ellos las cosas cambiaron-

-Y por esa chica-

-Sí...a Mitzar le molestó mucho saber que ella estaba tras William-

-Pero...-dijo Bárbara.-ella no estaba tras Mitzar porque le pareciera feo ¿no?-

-No-dijo Deneb-ella le explicó que le gustaba William pero que igualmente él, Mitzar, era muy lindo y seguramente conseguiría a alguien-

-Perra-dijo Lucy.

-Sí tal vez-dijo Deneb sonriendo-después de eso, mi hermano se volvió tan serio a tal punto de no querer salir de su cuarto-suspiró-eso preocupó mucho a papá, y fue entonces que Mitzar le contó lo ocurrido-

-Estaban hablando de...de que le estaba sucediendo lo mismo-dijo Kathya-¿se referían a lo de esa chica?-

-Seguramente-dijo Deneb. Tenía cierta mirada extraña cuando clavaba sus ojos grises sobre Kathya, y eso incomodaba a la rubia.

-¿Y quién era esa chica?-preguntó Lucy.

-Quién es, querrás decir-dijo Deneb-porque por lo que sé, aún vive-rió. Miró fijamente a Kathya-Mitzar nunca me dijo su nombre..-miró al suelo al decir esto.

-No es cierto-dijo Kathya-sí te dijo su nombre, pero tú no nos lo quieres decir-

Deneb la miró enarcando una ceja.

-Sí sé su nombre-dijo luego, dándoles la espalda-pero no creo que deba decírselos-

Se quedaron en silencio durante un tiempo. Deneb estaba sentada en el suelo mirándolas una por una, como analizándolas. Esto incomodó a Kathya, que sentía que la niña, desde el momento en que entraron en su cuarto, la observaba con ojos atentos, como si supiera algo escabroso y que ella no tuviera ni idea. Como digo a veces, mi pasado me condena. Aunque la rubia no sabía nada sobre SU pasado mágico, y si había hecho algo condenatorio, no lo sabia. Algo se le vino a la cabeza en ese instante.

-Deneb-dijo. La niña suavizó su mirada al mirarla-tu hermano dijo que yo y él nos llevábamos mal en la escuela...¿por qué?-

-Pues...no lo sé-dijo ella encogiéndose de hombros. Pero Kathya tenía la sensación de que sí sabía por qué. Aunque prefirió no preguntar más.

-Creo que ya es hora de que nos acostemos a dormir-dijo Bárbara. Las otras tres la miraron-ya saben, si bajamos a desayunar semidormidas, se dará cuenta de todo-

-Sí es cierto-dijo Lucy. Salieron del lugar en silencio. Sus pasos hacían eco por el corredor.

-Caminen despacio-dijo Deneb-las maderas están viejas y chirrían-caminaron con tranquilidad, oyendo sus respiraciones. Andaban en fila india. Deneb iba a la cabeza, seguida por Bárbara, Lucy y, al final, Kathya. Bajaron las escaleras al segundo piso. Hacía calor en ese corredor, y las personas de los retratos se movían y algunos roncaban.

-Bueno-dijo Deneb-aquí es mi cuarto-abrió la puerta. Volteó a mirarlas con ojos pícaros-espero que puedan encontrar su habitación sin perderse- y riendo, cerró la puerta. Las tres jóvenes se quedaron un tanto atontadas y atónitas.

-Esa niña es...-comenzó Lucy.

-Digna hija de Sirius-terminó Kathya-y por eso no podemos decirle nada-

-Vayamos a dormir-dijo Bárbara somnolienta.

Caminaron los pocos metros que las separaban de su cuarto. Kathya se detuvo en la puerta del dormitorio de Sirius. Ya no salía luz de debajo de la puerta, que estaba entreabierta.

-Chicas-dijo la rubia llamando a sus dos amigas. Las otras dos voltearon a mirarla.

-Vayamos a dormir-dijo Lucy con fastidio.

-La puerta está entreabierta-dijo Kathya. Las otras corrieron hacia ella.

-¿Entramos?-preguntó Lucy con ojos ansiosos.

-No creo que debamos molestar a Sirius-dijo Bárbara.

Kathya hizo una mueca y entró a la habitación. Estaba completamente a oscuras. Divisó la cama enorme en medio del cuarto, contra la pared. Una pequeña chimenea y una armario más allá, y una gigantesca ventana, la cual estaba abierta. Las cortinas color borgoña se mecían debido al viento veraniego.

-Este cuarto me gusta-dijo Lucy en un susurro.

-A ti te gusta el que duerme en la cama-murmuró Bárbara. Hubo risas casi silenciosas. Sirius dormía boca abajo. Estaba completamente desarropado. Los doseles, de color borgoña al igual que las cortinas, estaban descorridos y podían ver el bien formado cuerpo del señor Black, que dormía tan solo con boxers.

-Es lindo cuando duerme-dijo Bárbara parándose junto a la cama y observando a Sirius.

-Es lindo todo el tiempo-dijo Lucy. Sirius tenía el cabello desordenado y los brazos sobre su cabeza. Respiraba pausadamente. Suspiraba de vez en cuando entre sueños.

-Ejem-oyeron de algún lugar del cuarto. Kathya tuvo que lanzarse sobre Bárbara para que no gritara.

-Si gritas se despierta y se nos arma-le dijo. La castaña asintió con la cabeza, mientras tragaba saliva.

-¿Quién habló?-preguntó Lucy buscando alguna presencia humana.

-Yo creo que nadie humano nos habló-dijo Kathya separándose de Bárbara.

-¿Disculpa?-preguntaron a dúo Lucy y Bárbara.

-Shh-camino despacio hacia una cortina que colgaba sobre la chimenea. La corrió. Miraron detenidamente el cuadro.

-Está vacío-dijo Bárbara.

-No, no lo está-el hombre del cuadro las miró con las cejas levantadas. Era anciano y tenía un porte muy elegante.

-Señor...-comenzó Lucy.

-Phineas Nigellus-dijeron a coro él y Kathya.

-Me asombra que me conozca señorita-dijo-pero me gustaría saber qué hacen en el cuarto de mi tataranieto-

-Er...-comenzó Bárbara.

-Hemos venido a molestar-dijo Lucy cruzándose de brazos.

-¿Ah sí?-dijo el hombre acomodándose los guantes-muchachas entrometidas que no saben qué hacer en las noches-

-No es así, señor-dijo Kathya-vinimos porque estamos perdidas-

-Esa mentira la honra-dijo Phineas. Kathya se sintió enrojecer.

-Díganos, señor-dijo Lucy con cierto sarcasmo-¿qué hace usted aún aquí?-

-¿Como que aún aquí?-

-Sí, esta casa no era de los Black-

-Oh sí que lo era...cuando una mujer se casa sus pertenencias pasan a su marido-notó las expresiones de las tres chicas-y viceversa-agregó. Las miró fijamente. Sus cejas eran demasiado finas y estaban extremadamente levantadas. No supieron por qué, pero la expresión de aquel hombre, si es que se lo podía llamar así, les recordó a la pequeña Deneb.-Sé que quieren saber algo importante-

-No, solo hemos venido a mo...-comenzó Lucy.

-Mitzar, mi tataratataranieto se encuentra en su cuarto, por si les interesa-

-¿A qué viene eso?-preguntó Kathya.

-A que intuyo que le interesa-dijo Phineas-ahora, debo irme-se acomodó los guantes-tengo una reunión en Hogwarts-y desapareció. Las tres chicas se miraron.

-¿Para qué nos dijo lo de Mitzar?-preguntó Bárbara. Sirius masculló algo dormido. Suspiraron tranquilas cuando corroboraron que seguía durmiendo.

-Mejor vayámonos de aquí-dijo Lucy corriendo hacia la puerta. Las otras dos la siguieron. Bárbara y Lucy se veían tranquilas, pero en la mente de Kathya se formó una nube de pensamientos, densa y oscura. ¿Por qué tenía que interesarle a ella que Mitzar estuviese en su cuarto¿por qué Phineas la había mirado de esa forma¿por qué, de repente, estaba tan interesada en ir al cuarto del joven Black?.

Observando a sus dos amigas caminando con pesadez hacia el dormitorio, sintió unas refrenables ganas de ir hacia el cuarto de Mitzar. Se apartó un poco de Bárbara y Lucy. Esperó a que desaparecieran tras la puerta. Volteó y corrió hacia la puerta del dormitorio del joven. Estaba cerrada. Aunque no le costó abrirla y entrar al lugar. El cuarto estaba oscuro, con las persianas bajas. Supuso que era un cuarto azul, muy azul. Sobre la cama, acurrucado, se encontraba un joven semidesnudo. O semivestido, como prefieran. Kathya se acercó a él. Oyó un sollozo. Lo observó con detenimiento. Se encontraba despierto, y tenía los ojos cerrados. Lentamente, Kathya se adentró en la cama, acostándose junto a él.

-Mit-susurró ella en su oído. Sintió que el cuerpo del chico se tensaba al oírla.-Mit dime qué te sucede-

-No me sucede nada-dijo. Su voz estaba ligeramente ronca.

-Mit-dijo ella-no llores-se acercó más, y lo abrazó. Él volteó a mirarla, y en ese instante Kathya pudo ver a los hermosos ojos negros del chico. Se encontraban hinchados y enrojecidos. Tenía las mejillas mojadas y respiraba entrecortadamente. Le acarició el cabello y le besó la frente.

-No llores-le dijo abrazándolo más.-Cualquier cosa que te esté ocurriendo no le hagas caso-se miraron, y supo que ese chico era uno de los hombres más hermosos que conocía. Incluyendo a William, a Harry y a los merodeadores. Le besó la nariz. Mitzar cerró los ojos y apoyó su cabeza sobre el hombro de Kathya. Ella notó las manos masculinas rodearle la cintura, y las piernas del chico enredarse con las suyas. Sonrió.

-Duerme-dijo-todo estará bien-

-Ojalá tengas razón-dijo él en un susurro.

Kathya cerró los ojos. Podía sentir cómo el pecho masculino subía y bajaba, los latidos del corazón, la respiración cálida. Y, entre aquel abrazo y aquellas manos, se durmió, sin saber que Mitzar, sonriente, le decía algo al oído, en un murmullo.