Hello n.n...he vuelto con un nuevo cap. Sé que actualizo muy rápido pero es que no tengo nada para hacer más que escribir...digamos que estas vacaciones me ayudaron un poco a inspirarme..jejeje.
Quiero agradecerles los reviews a: Bar, delia, Harry, NazkySnape, Adrianita, Nadita, German, Saria Black, MiOnE.
Capítulo 7: Corazón roto.
La mañana siguiente fue algo atareada para las tres chicas. Y todo por culpa de la heredera Black. La niña, de tan contenta que estaba de ir a Hogwarts, comenzó a hacer levitar todo lo que se encontraba a su paso. Y con eso incluimos a las tres chicas, a Sirius y a Mitzar. También las mesas y los sofás, el piano, las camas...bueno, digamos que Grimmauld Place fue una casa "flotante" de Inglaterra.
Sirius no se enojó, por qué hacerlo, orgulloso estaba de su pequeña, pero le confiscó la varita y le prohibió volver a usarla hasta el primero de septiembre. Cosa que molestó a la rubiecita, y comenzó a maldecir y golpear los muebles. Por lo que ahí estaban ellas, sentadas en la mesa del comedor principal, en donde sabían que en una de sus paredes había estado el árbol genealógico de la familia Black, tratando de hacer caso omiso de los gritos de Deneb, y de los rezongos de Sirius.
Mitzar llegó hasta donde estaban con el ojo morado y el cabello lleno de escamas.
-¿Qué te ocurrió?-
-Mi hermanita-susurró, tomando su varita y murmurando. Segundos después, su cabello volvía a ser el hermoso pelo lacio y negro.
-¿Qué podemos hacer hoy?-preguntó Lucy-me aburro soberanamente-
-Bueno, parece que mi pa...papá-dijo él-saldrá con los Potter y los Lupin, así que debemos quedarnos como niñeros-
-Ni lo sueñes-dijo Lucy-no me quedaré a cuidar a tu hermana ni en miles de años-
-Papá dijo que nos pagará-siguió Mitzar, sentándose junto a Kathya-que les pagará a ustedes, a eso me refiero-. Se miraron durante un par de segundos, en los que sus ojos brillaron intensamente. La puerta del lugar se abrió de golpe y por primera vez vieron a Sirius furioso.
-Sirius-
-CIELO SANTO-bramó, sentándose en el sofá, mientras resoplaba. Parecía un niño chiquito-esa niña...-
-Ya Sirius, no estés así-dijo Bárbara sonriéndole. Sirius la miró con el ceño fruncido-es digna hija tuya-esto hizo sonreír al apuesto hombre.
-Creo que tendré que encerrarla-murmuró, mirando a Mitzar.
-No creo que sea buena idea-
-No me importa lo que pienses, el adulto aquí soy yo-dijo él con voz ronca.
-Disculpa que te lo diga-dijo Kathya-pero estás siendo grosero-miró a Sirius frunciendo el entrecejo.
-Al fin y al cabo, te comportas como niño chiquito-dijo Mitzar ofendido.
-¿Se han puesto de acuerdo para insultarme?-
-Oh no Siri-boy, nunca podríamos insultarte-dijo Bárbara sonriendo.
Oyeron ruidos provenientes del segundo piso. Sirius suspiró. Seguidos del estrepitoso sonido, aparecieron gritos y exclamaciones.
-Deneb-murmuró el hombre, apoyando su cabeza sobre la mesa. Sonó el timbre de la casa. Se miraron.
-Em...Sirius...¿se puede llegar a tu casa y tocar el timbre?-
-Claro-dijo él riendo-cualquier mago puede hacerlo...cualquier mago no tenebroso que yo conozca-se levantó de la silla y salió del lugar.
-¿Quién puede venir a esta hora?-preguntó Bárbara-apenas son las once- Kathya abrió la boca para responder, cuando vio que por la puerta entraba un dios con cabellera morena (N/A: no es James...aunque podría serlo).
-Hola hermosas-dijo él sonriendo. Sonrisa seductora y mírenme todos, soy hermoso, divino y tengo sangre Potter.
Bárbara y Lucy se miraron sonriendo, para luego fijar su vista en Kathya que, boquiabierta, miraba al bello joven de ojos cafés.
-Hola-dijeron a coro. Aunque hubo diferentes tonos de voz. Lucy habló con voz sensual y coqueta, Bárbara con voz desmayada y Kathya, con sarcasmo y fastidio.
-Hola William-dijo Mitzar suspirando-tanto tiempo...¿has venido solo?-
-HOOOOOOOLA-dijo un hombre de gafas entrando al lugar. Sonreía con una sonrisa hermosa y radiante.
-Hola James-dijo Kathya, cambiando su expresión por completo. James les sonreía desde la puerta de la sala de estar. Llevaba una remera verde que le quedaba preciosa (N/A: TE AMO JAMES) y unos jeans azules (N/A: bien moderno y encantador nn). Tenía las manos en los bolsillos.
-¿Qué tal?-dijo, sentándose junto a Mitzar-ahijado-
-Hola padrino-dijo él sonriendo. Por primera vez en la mañana sonreía. No sabían por qué pero era como si toda la alegría del día anterior se le hubiese desvanecido en la noche, mientras dormía.
-No te preocupes Sirius-decía Lily mientras entraba junto a él, llevando a Johanne en brazos.
-Hola chicas-dijo, acomodando a la pequeña sobre James, y volviendo a hablar con Sirius-William nos hizo algo parecido...toda una semana trasformando las cosas, haciéndonos levitar..el Ministerio habló con nosotros y nos dijo que lo controláramos o lo meterían en Azkaban..por supuesto no iban a hacerlo o los asesinaría..pobrecito mi bebé-miró a su hijo, que escondió la cara entre las manos, oyendo las risas de los que lo rodeaban. Era vergonzoso que Lily lo llamara así.
-Así que solo sé paciente..luego de un tiempo la emoción de tener una varita se les pasa-dijo James, haciéndole muecas a la niña pelirroja.
-¿Tenemos que esperar a Remus y a Tonks?-preguntó Lily.
-Cielo, no le digas Tonks o te asesinará-
-Es cierto, ve con cuidado-dijo Sirius riendo. Acarició el cabello de Johanne-¡qué linda eres!-la niña sonrió.
-¿Acaso ya no le gusta que le digan Tonks?-preguntó Bárbara.
-Claro que no, es la señora Lupin..no le digas su apellido de soltera o terminarás descuartizado-
-Ah.-
-Por cierto, me dijo que tiene que hacerse su primer ecografía-dijo Lily sonriendo. Sus ojos brillaban y sus mejillas se habían tornado rosadas.
-Ten cuidado-dijo Sirius, mirando a James-o te pedirá que la embaraces de nuevo-
-Oh claro que no-dijo ella golpeando a Sirius fuertemente en la cabeza-solo que me da mucha ternura una mamá primeriza-
-Podrías decirle a Harry que te haga abuela-sugirió Mitzar encogiéndose de hombros. Miradas furibundas se posaron sobre el bello chico, que se encogió en su silla, espantado.
-NI LO SUEÑES-bramó Lily-soy muy joven para tener nietos-sonrió-además Harry es muy pequeñito para ser papá-Lucy, Kat y Bar se miraron. Si, era joven, pero si fuese papá...ejem...¡qué papá!.
-Ya basta Lil-dijo James-nuestros hijos ya no son pequeños-susurró fastidiado.
-Yo sí soy pequeña papá-dijo Johanne tomándolo del mentón con las dos manitos.
-Sí, tú si eres pequeñita, amor-dijo James besándole la frente. Lucy miró a Kathya mordiéndose el labio, y Bárbara miró a la rubia como diciendo QUE TIERNO.
-Bueno-dijo Sirius. Miró a las tres chicas-pórtense bien..nosotros saldremos por ahí- sonrió-espero que puedan con Deneb, está algo desquiciada...-
-Oye Canuto, no sé si debería decírtelo, pero...¿Deneb...ya...?-James hizo señas raras. Tanto Sirius, Mitzar y William lo miraron como pensando que debía ser enviado a San Mungo por demencia, pero Lily y las chicas lo miraron cómplices.
-¿A qué te refieres?-preguntó Sirius rascándose la cabeza. Lily rió.
-Lo que mi hermoso marido quiere decir-lo miró de soslayo, haciéndolo sonrojar-es si tu hija ya ha tenido su menarca-
-¿Su qué?- preguntaron los hombres a coro.
-Su menarca, la primera menstruación-siguió Lily con fastidio. Aquellos hombres podían ser muy retardados (N/A: los adoro nn). Sirius se veía descolocado-ya tiene edad-
-Bueno-se había sonrojado-nunca he hablado de eso con Deneb...eso se lo dejo a su madre-
-Yo creo que deberías preguntarle-dijo la pelirroja-esta época es una época de grandes cambios...empezará la escuela de magia y, quién dice, quizás ya se esté convirtiendo en una señorita-Sirius seguía con su expresión de desconcierto.
-Pero...pero ella es pequeña-dijo, simulando llanto.
-Sirius-dijo Lily con sorna-tu hija ya tiene once años-
-Aun no los tiene-dijo él cruzándose de brazos-los cumple en octubre-
-Bueno, al carajo...ya está en edad-dijo Lily frunciendo el ceño.
-Pero ella es pequeña-insistió Sirius con el mismo tono de voz. Lily suspiró hastiada, mientras que James sonreía divertido.
-Mira Canuto-dijo -es..es hermoso tener hijos (N/A: más si vos sos el padre...¿eh?...escribí eso?), pero cuando menos te lo esperas...ya tienen barba, y usan preservativos..o de repente usan sostén y ya se maquillan-Lily levantó las cejas y miró a William.-Pero eso no quiere decir que él los use-replicó rápidamente.
-Ah-sonrió la pelirroja. La misma sonrisa que Harry-porque tú-señaló a William-aún no has tenido novia y que no me entere que andas por ahí retozando con señoritas-hubo un cruce de miradas entre los dos Potter y Sirius. Lily era un tanto ingenua. O no.
Kathya, Bárbara y Lucy rieron. Si como no, William guardando la anaconda en su jaula..jaja. Sonó el timbre, y mirándose, dijeron-Remus y Tonks-
Sirius salió de la sala de estar y se encaminó hacia la puerta. Segundos después, se oía un fuerte estrépito de algo que caía al suelo, y luego un "ouch".
Se miraron. De seguro Tonks había tropezado con algo y lo había hecho añicos.
-Buenos días-dijo Remus entrando al lugar con Tonks en brazos. Ella se tocaba la cabeza y la movía mareada.-Mi esposa se llevó por delante la mesita junto al sofá-sonrió. Las tres chicas suspiraron encantadas-espero que no les haya molestado el ruido-
-Siempre me tropiezo con esa mesa-dijo Tonks con voz apagada-antes era el maldito paragüero, ahora es la mesita-Remus la sentó en una silla que él mismo hizo aparecer. Se arrodilló junto a ella y le acarició la frente.
"Quiero un marido como Remus" pensó Bárbara entre suspiros, "quiero un hombre como él" pensó Kathya sonriendo, "quiero ser Tonks para que Remus me de matraca" pensó Lucy mordiéndose el labio inferior (N/A: AJAJAJAJAJA). La joven de cabello lila (ese día lo llevaba lila y largo) sonrió a su esposo y le besó la nariz.
-Deberías tener más cuidado con las cosas-dijo Remus en forma de regaño-un día terminarás matándote por despistada-Tonks hizo puchero.
-No me regañes papi-
Las tres chicas se miraron. "Papi"..cielo santo, cuántos papitos que habían por ahí..POR TODOS LADOS.
Remus sonrió ante la palabra "papi".
-Hablando de papis-dijo Lily. James la miró con las cejas levantadas-¿ya tienes tu ecografía?-
Tonks sonrió.
-Sí..ya nos la dieron-
-¿Y?-
-Y que es muy pequeño..apenas mide cinco centímetros-dijo Remus con una gran sonrisa. Los adultos dijeron "aaaaaaaaayyyyyy, que lindo". Mitzar y William se miraron pensando que sus padres se habían vuelto idiotas y demasiado cursis. ¿Sería la edad?
-Bueno-dijo Sirius-ya es hora de que nos vayamos-miró a sus dos amigos-estoy ansioso por salir un poco de aquí-la puerta se abrió de golpe y una jovencita de cabello rubio y ojos grises entró furiosa al lugar.
-Hola Deneb-dijo Tonks desde su puesto junto a Remus.
-Hola roba padrinos-Remus y Tonks se miraron divertidos.
-No es una roba padrinos-dijo Lily.
-CLARO QUE SÍ-bramó Deneb-yo iba a casarme con Remus-
-NI EN TUS MEJORES SUEÑOS NIÑA-bramó Sirius-él es un hombre mayor y además está felizmente casado con tu prima tercera-
-Sirius-dijo Kathya-no le grites-
-Pero es que me saca...-cerró el puño en el aire.
-Bueno, nos vamos-dijo Lily terminando con la discusión-necesitamos airearnos un poco-miró a James y le guiñó un ojo-aunque no me molesta quedarme en casa-
-Bueno jóvenes-dijo Remus. Sirius y James carraspearon-son más jóvenes que nosotros-
-Pero me haces sentir un viejo de mierda-dijo James golpeando a Remus en la cabeza.
-Cuídense y hagan bien su trabajo, ya saben, les pagaremos cuánto decidan-dijo Lily.
-Sin irse al carajo con la cantidad-dijo James. Las tres rieron.
-¿Les parece bien dos galeones por hora?-
-¿Eso es poco o mucho?-preguntó Bárbara (N/A: de verdad que no tengo ni idea de cómo es la onda con el dinero mágico y eso que me vengo comiendo los libros de Harry Potter desde los doce años).
-Es..normal-dijo Sirius-aunque creo que cuatro galeones sería mejor..¿no lo crees Lily?-
-Yo no tengo dinero para desperdigar, Sirius-dijo ella con voz dura.
-Lo sé-dijo él sonriendo-hagamos esto, serán seis galeones para las tres, dividiremos..cada uno pondrá tres galeones y ya-
-Sigo pensando que es mucho-dijo Lily suspirando-pero bueno, creo que nunca podré contra tu convicción-miró a las chicas-en eso se parece a los Potter, lo que quieren, lo tienen-las tres rieron.
-Deneb, más te vale que te comportes o te encerraré en el desván-dijo Sirius antes de salir por la puerta principal (N/A: es mentira, pero digamos que a mí me causa gracia que Sirius se salga de sus casillas por culpa de su calco versión mujer) -que no me entere nada raro- la rubiecita miró al rincón.
-Compórtate linda-dijo James a Johanne, besándole la mejilla-sé buena niña y hazles caso a ellas tres...y a tu hermano, claro-se despidieron y salieron por la puerta principal.
Se hizo un potente silencio en el lugar. Las personas dentro de la sala de estar se miraron, sin saber qué hacer.
-Bueno, se supone que deben cuidar a estas...-señaló a Deneb y a Johanne-niñas-
-Sí William-dijo Kathya-no es novedad-él carraspeó.
-Bueno, yo tomaré una siestita-dijo, desperezándose-ayer tuve mucho traqueteo-
-¿Qué hiciste?-le preguntó Bárbara.
-Estuve con un joven muy hermosa...y mamá cree que soy virgen-
-¿Qué es ser virgen?-preguntó Johanne de repente.
-Nada linda, nada-
-¿A qué has venido?-preguntó Kathya poniendo sus manos sobre su cadera, en pose muy Molly Weasley-¿a desgraciarnos la vida?-
-No, he venido porque mi madre me obligó a venir...algo sospecha sobre mis fiestas nocturnas en mi cuarto-dijo frunciendo el entrecejo. Se veía mucho más sensual con esa fina línea entre sus cejas.
-Oigan..ya son casi la una-dijo Bárbara-¿por qué no hacemos algo de comer?-los demás asintieron y se pusieron manos a la obra. Fueron hacia la cocina.
-Miren, aquí hay algo-dijo Mitzar tomando un taper de dentro del refrigerador. Lo destapó.
-Cielos, huele a muerto-dijo William. Se acercó a su amigo y lo miró-¿qué tienes ahí¿los sesos de Draco Malfoy?-(N/A: jajajajajaja..Los Potter son unos diosesssssss)
-Oh no-dijo Lucy. Miró fugazmente a Bárbara-no puede tener los sesos de Malfoy porque...ella lo vio ayer- Bárbara le lanzó un cuchillo por la cabeza, el cual quedó clavado en la pared.
-Con armas blancas no-bramó Kathya, mientras subía a una silla y buscaba algo de comida.
-No es blanca, es gris-dijo William.
-Merlín, como puede un Potter tener tan poco seso..¿serás adoptado?-dijo Kathya sarcástica. William gruñó.
-Arma blanca se le dice a las armas que..no son revólveres-dijo Mitzar-o en nuestro caso, varitas-
-Ah-
-Idiota redomado-dijo Kathya, revolviendo entre algunas latas.
-Rubia tarada-dijo William encarándola. Kathya dejó de buscar entre las latas para arrojarle una por la cabeza, que el joven esquivó olímpicamente.
-Lame botas-dijo ella, lanzándole un paquete de arroz.
-Besa culos-dijo él, acercándose a ella y sacudiendo la silla en donde estaba parada.
-PARA IMBÉCIL CHUPA CALZONES-tomó una lata y se la arrojó. Ésta, con mucha fuerza, dio contra la cabeza morena del chico, que cayó al suelo haciendo un ruido seco, chocando contra la mesa.
Hubo un silencio atroz, en el cual todos los presentes miraron al joven que, desmayado, sacaba la lengua hacia fuera.
-MATASTE A MI HERMANO-bramó Johanne llorando a los gritos-QUIERO A MI MAMÁAAAAAAA-
-¿Lo habrás asesinado?-preguntó Bárbara acercándose al cuerpo inconsciente de William.
-Oh claro que no-dijo Kathya ofuscada. Se había sonrojado y se sentía nerviosa. Bajó de la silla. Le tomó el pulso al joven sobre el suelo-está desmayado, es todo-
-¿Deberíamos llamar a..no sé..alguien?-
-No-dijo Lucy-¿qué les explicaremos?-preguntó-sí, nuestra amiga Kathya quiso asesinarlo, pero no fue con mala intención-un puño chocó contra su cabeza-ouch, ahora quiere matarme a mí-se sobó el cabello.
-Ahora cierren sus bocas y ayúdenme a llevarlo arriba-dijo la rubia. Sus dos amigas se miraron.
-Debe pesar toneladas ahora que está desmayado-dijo Lucy. Mitzar sacó su varita del bolsillo.
-Mobilicorpus-susurró, apuntando hacia William. El cuerpo inconsciente del joven Potter se elevó en el aire.
-Bien, ahora sé para qué sirven los hombres-él la miró con el ceño fruncido.
-Tú no eres hombre Mitzar, no te preocupes-dijo Deneb con lascivia.
-Cállate, estúpida-
-Bueno Mit, vamos-dijo Kathya, saliendo del lugar.-Traten de callar a Johanne-
Subieron las escaleras hacia las habitaciones. Caminaron en silencio. De vez en cuando William chocaba contra las paredes, pero a ninguno de los dos les importaba. Llegaron al cuarto de Mitzar, en donde dejaron el cuerpo sobre la cama.
-Espero que no le pase nada-dijo Kathya. Mitzar tropezó con una de sus zapatillas, que se encontraba sobre el suelo, en contraste con el orden de la habitación. -¿Te sientes bien?-
-Sí..sí..tropecé con...con esto-se sonrojó excesivamente. Salieron del cuarto y se dirigieron a la sala de estar. Ya todo había vuelto a la normalidad, salvo...
-¿QUÉ HICIERON?-bramó Kathya.
-¿Qué?-preguntó Lucy. La rubia señalaba a la pequeña Potter-dijiste que la calláramos-
-Que la calmaras era la idea idiota, no que la amordazaras y le lanzaras un hechizo silenciador-
-Era la única forma de callarla-dijo Lucy encogiéndose de hombros. Kathya soltó a la niña y le lanzó el contramaleficio.
-MALA TONTA-bramó mirando a Lucy. Se acercó a ella y la pateó en la rodilla. Lucy chilló de dolor durante varios minutos.
-Johi, por favor, no grites-dijo Mitzar. La tomó en brazos-anda, di qué quieres para comer-la pelirroja dejó de llorar y sonrió.
-Quiero papas fritas-Kathya se asombró del cambio de la niña. Ya parecía una mujer de lo rápido que un hombre la convencía para todo. Mmmm...¿sería un don Black?.
-De acuerdo-dijo él. La dejó en el suelo y miró a Deneb-llévala por ahí..miren la televisión..no sé- (N/A: casarse con muggles tiene ventajas: LA TELEEEEEE)
-Ven Johi-dijo Deneb-te mostraré mis nuevas muñecas-y salieron. Mitzar suspiró.
-Bueno, no hay papas, así que..iré a la despensa-dijo. Entró por una puerta y desapareció.
-Yo veré si encuentro algo para su rodilla-dijo Bárbara señalando a Lucy. Se encontraba sentada en el suelo con una gran hematoma en la rodilla. Gritaba y maldecía.
-Llévatela contigo, no quiero oírla-dijo Kathya.
Bárbara y Lucy salieron del lugar, dejando sola a la rubia..o no tan sola. Segundos después de que las dos jóvenes salieran, él entró a la cocina con paso sigiloso. Sonrió con satisfacción al ver la escena frente a él. La joven rubia se encontraba agachada de una forma poco convencional, mostrando su prominente parte trasera hacia cualquier espectador. Él se acercó lentamente a la chica, aspirando su aroma a rosas, disfrutando de la vista. Despacio, lentamente, la tomó de la cintura. Ella se sobresaltó y lo golpeó con una sartén.
-OUCH-bramó William cayendo de sentón en el suelo. Se tocó la nariz, adolorido. Kathya se mantuvo con la sartén en la mano, mirando al chico sobre el suelo.
-NO-VUEL-VAS-A-TO-CAR-ME-dijo ella, amenazándolo con un cuchillo.
-¿Por qué?-preguntó él.
-PORQUE NO-dijo Kathya enojada-no tienes ningún derecho-
-Oh bueno-dijo William levantándose-pero me debes una disculpa por lo de la lata y por lo de la sartén-
-Ni en tus sueños te pediría disculpas-dijo ella volviendo al trabajo de revolver bajo la alacena.
-Oh..está bien-dijo él tomando el taper que contenía la comida podrida. Lo abrió y se lo arrojó sobre el cabello.
-POTTER-bramó Kathya-¿QUÉ HACES?-lo señaló con el cuchillo.
-Te ensucio..-se acercó a ella y la tomó del brazo. Kathya sintió la descarga eléctrica más violenta que alguna vez había sentido.
-PIDEME DISCULPAS-
-No-dijo tranquilamente, cruzándose de brazos.
-PIDEME DISCULPAS-siguió ella, acercándose a él con el cuchillo en mano.
-No lo haré-dijo William sonriendo. Esa sonrisa hizo estremecer a la rubia. Ese chico era demasiado encantador, pero aún asi quería matarlo...o no.
-Pídeme perdón-dijo ella-o te..-hizo una seña en la entre pierna del joven.
-No, no me las cortes-dijo él riendo-muchas se enojarían contigo-
-No hables conmigo sobre tus noviecitas tarado y pídeme perdón-
-Pídeme perdón tú primero-dijo él-me golpeaste dos veces-Kathya tomo aire.
-Perdón...tarado-
-No te oí-dijo William con voz divertida. Kathya cerró los puños y volvió a tomar aire.
-Perdón-dijo en voz alta.
-Dilo más fuerte porque tengo algo en el oído que no me deja...-
-PERDÓN IDIOTA, PERDÓN-bramó ella lanzándose sobre él y golpeándolo.
William la tomó de las muñecas y le quitó el cuchillo, lanzándolo al suelo. La acercó a su cuerpo y se miraron. Kathya respiró hondamente al notar los hermosos ojos cafés del joven, que sonreía con satisfacción, demostrando que todo aquello le divertía.
-Suéltame-dijo ella forcejeando. Esto solo provocó que William la acercara más a él, si es que eso era posible.-William-sintió el aliento del joven sobre su cuello, y los latidos de su corazón.
-Tienes unos ojos hermosos Kat-dijo él mirándola atentamente. Sus enormes ojos almendrados la observaban fijamente. Y quizás era cierto que ella tenía bellos ojos, eran verdes y grandes, pero eso no quería decir que la apretara tanto contra él. Sintió los músculos marcados que se escondían bajo la musculosa azul, y los fuertes brazos de él alrededor de su fina cintura, y se sintió desfallecer. Y en ese momento, sin pensarlo, sin poder creerlo, sin saber por qué, se besaron. Mantuvieron sus labios uno junto a otro, saboreando sus cálidas bocas, hasta que Kathya, temerosa, introdujo su húmeda y rojiza lengua dentro de la boca masculina. William no tardó en responderle, y fundieron sus bocas en un apasionado y fervoroso beso. La temperatura de ambos empezó a subir de tal manera que no se veía cerca un final; ella metió sus dedos dentro de la suave cabellera azabache de William y la sensación más perturbadora que jamás había sentido lo inundó. Tuvieron que detenerse al oír un gran estrépito de cosas que caían al suelo y se rompían al llegar a él. Se miraron.
-Mitzar-susurró William al ver al joven parado junto a la puerta que daba a la despensa, con los brazos estirados hacia abajo, mientras que un montón de platos hechos añicos se esparcían por el suelo alrededor de él.
-Tra..traje las papas para..el almuerzo-dijo, mirando al suelo. Caminó hacia la mesada de mármol, intentando hacer invisibles a los dos jóvenes que, aún abrazados, lo observaban con detenimiento.
-Lo siento-dijo William. ¿Lo siento?.¿Cómo que lo siento¿por qué William le pedía perdón a Mitzar como si hubiese hecho algo malo?.
-No...no digas nada Will-susurró Mitzar. Hizo un movimiento de varita y las papas comenzaron a pelarse solas.
Segundos después, Lucy y Bárbara entraban a la cocina. La morena se veía mucho mejor. Bárbara le había puesto una improvisada venda en la rodilla. Observaron a los dos jóvenes que se abrazaban, y luego a Mitzar, que cortaba con demasiada fuerza una zanahoria.
Lucy alzó las cejas al notar que los cuerpos de Kathya y William estaban muy juntos. Sonrió con suficiencia. Kathya notó la mirada de su amiga, y se separó rápidamente del joven. Se sonrojó excesivamente y, acomodándose el cabello, que lo llevaba lleno de esa asquerosa y podrida comida, salió del lugar con paso firme.
-¿Qué le sucede?-preguntó Bárbara, mirando a William. Él miró a Mitzar.
-Mit-
-No molestes Will, tengo que cocinar-dijo con voz dura.
-Mitzar necesitamos hablar- dijo él, tomando al joven de ojos negros del brazo. Dos llamas se clavaron en su mirada color café (N/A: es una metáfora, las llamas serían los ojos de Mitzar)-por favor-
-Chicas, déjennos solos-dijo Mitzar mirando a la pared.
Lucy y Bárbara se miraron. Salieron de la cocina. Bárbara ya se acercaba a las escaleras cuando notó que Lucy se quedaba apartada, cerca de la puerta.
-¿Qué haces?-le preguntó.
-Trato de oír la conversación-Bárbara puso los ojos en blanco.
-No puedes hacer eso-dijo con voz de mamá regañona. (N/A: voz de Molly Weasley)
-Merlín, que poca alma merodeadora tienes-
-Tengo alma noble-dijo Bárbara enojada.
Lucy la miró con sorna. Se acercó a la puerta. Apoyó su mano sobre ella. Todo pasó en décimas de segundo. De un momento a otro, Lucy se encontraba estampada contra la pared opuesta a la puerta.
-LUCY-bramó Bárbara corriendo hacia ella. La morena tenía expresión desencajada y los ojos en blanco-Lucy-
-Estoy bien-dijo ella tocándose la cabeza. Miró a la puerta de la cocina-creo que está imperturbada..y con un hechizo silenciador..malditos pendejos-
-Ah-dijo Bárbara-por eso rebotaste-
-Sí-dijo la otra-bueno, mejor vayamos a buscar a Kathya- se levantó y se encaminó, junto con Bárbara, hacia los dormitorios (N/A: yo, de verdad, no tengo idea de cómo es Grimmauld Place, por más que en el libro la describan...me resulta confuso). Caminaron apresuradas por el pasillo del segundo piso, cuando una niña rubia, saliendo de su dormitorio, las apuntó con la varita.
-Diffindo-gritó apuntando a Lucy. La remera de la joven se rasgó, cayendo al suelo, dejándola en sostén.
Lucy apretó el puño y, gritando, empezó a lanzar hechizos a diestra y siniestra por el extenso corredor.
Bárbara se quedó apartada, sentándose sobre el suelo, observando a las dos chicas que luchaban. Deneb tenía tentáculos en vez de piernas, cabello azul y crespo, margaritas en su trasero y colmillos. Lucy, sin embargo, solo tenía la remera hecha pedacitos en el suelo.
A Bárbara le asombró que supiera tantos maleficios. Era cierto que siempre había sido una alumna brillante, pero...Sonó el timbre de la casa, y Lucy, en un intento desesperado, le lanzó un Levicorpus a la jovencita rubia. Deneb terminó colgada boca arriba en el aire. Lucy, sintiéndose satisfecha, bajó las escaleras, dirigiéndose hacia la puerta principal. Abrió. Vincent Diggory la miró boquiabierto.
-Hola-dijo ella sonriendo. Notó la cara de desconcierto del chico-¿qué te pasa?-
Él la señaló y Lucy, mirándose, se dio cuenta de que solo llevaba puesto su sostén. Se sonrojó excesivamente.
-Disculpa-susurró, intentando taparse con sus manos.
-No te disculpes-dijo él-te ves encantadora-entró al salón-¿y Mitzar?-
-En la cocina teniendo una seria charla con William-Vincent frunció el ceño.
-¿Por qué?-
-No lo sé-dijo Lucy. Miró al bonito joven que la observaba atónito.-Debo ir a vestirme...-se dirigió a las escaleras-por cierto, la hermana de Mitzar tiene varita, ten cuidado con ella-subió las escaleras. Se encontró con Deneb, aún colgada patas arriba.
-Si prometes comportarte, te bajaré-le dijo. La rubia se cruzó de brazos.
-No puedo prometerte eso-
-Está bien, entonces-dijo Lucy, caminando hacia su cuarto. Deneb comenzó a gritar-solo si lo prometes-entró a la habitación. Bárbara se encontraba observando por la ventana las nubes que se acercaban, amenazando con provocar un aserradero. Kathya estaba sentada sobre su cama, con lágrimas recorriendo sus mejillas.
-¿Qué sucede?-preguntó la morena. Kathya sollozó.
-No me lo dijo-dijo Bárbara encogiéndose de hombros-la dejé llorar porque de vez en cuando es bueno descargarse-
-Bueno, mejor..mejor dejémosla sola-dijo Lucy. Kathya la miró.
-¿Aún no te has vestido?-preguntó.
-No-
-Hazlo-
-Tú no te has bañado...y deberías-la rubia miró hacia la ventana.
-Vamos Bar-dijo la morena, tomando una remera de uno de sus cajones y saliendo de la habitación. Se miraron.
-¿Tendrá que ver con Mitzar?-
-Yo más bien pienso que se trata sobre William-
-¿Pueden bajar a Deneb de ahí?-preguntó Johanne, acercándose a ellas.
-Claro linda-dijo Bárbara sonriendo. La pelirroja la miró frunciendo el entrecejo.
-¿Siempre hablas así o solo porque yo soy pequeña?-Lucy tuvo que contener la risa, puesto que Bárbara hizo una mueca de vergüenza.
-Es...es solo porque tú eres pequeña-
-Eso no es verdad, siempre hablas como idiota-dijo Lucy riendo. Bárbara la golpeó con la palma abierta.
-No peleen-dijo Johanne-bajen a Deneb-
-Ella se portó mal-dijo Lucy-se quedará ahí hasta que yo lo decida-
-Liberacorpus-dijo alguien desde detrás de ellas. Deneb cayó al suelo fuertemente. Lucy y Bárbara miraron a Kathya, que apuntaba a la jovencita con la varita.
-Tú siempre arruinándome la fiesta-dijo Lucy enojada.
-Si quieres fiesta llama a tu novio-dijo Kathya guardando su varita. No supieron cómo, pero de un momento a otro las tres se encontraban semidesnudas y con sus ropas en llamas. Tardaron varios segundos en darse cuenta que una niña rubia les lanzaba hechizos, riéndose de sus expresiones.
Lucy apretó la varita, que tenía firmemente en su mano. Bárbara se miró a sí misma e intentó apagar el fuego con sus manos, mientras que Kathya fruncía el ceño y seguramente saboreaba algo en su mente. Levantó el brazo y- Expelliarmus- la varita de Deneb salió disparada de su mano, dando contra la frente de Lucy.
-OYE-bramó, mirando a Kathya. La rubia masculló algo y, con paso lento, tomó la varita que se encontraba en el suelo.
-Mira Deneb-dijo con voz dura-empieza a comportarte porque haré que tu nariz se vuelva el pico de un tucán-la rubiecita se toco la nariz instintivamente, con expresión horrorizada.-Y en cuanto a esto-movió la varita de la joven Black, tomada fuertemente por su mano izquierda-me la quedaré...y si la quieres de vuelta, promete comportarte-volteó y bajó las escaleras. Bárbara, con su ropa aún en llamas, y Lucy, con su cabello oliendo a cebolla, la siguieron. Llegaron a la puerta de la cocina, que ya no estaba imperturbada. Se encontraron con tres jóvenes sentados a la mesa. Se podía oler un exquisito aroma de papas fritas, aunque ninguno de los chicos notaba que el aceite saltaba alocadamente. Cuando ellas entraron, los muchachos levantaron las miradas.
-¿Qué les ocurrió?-preguntó William. Y en ese preciso momento las tres notaron sus ropas en llamas...mejor dicho, sus torsos en sostén. Porque ya no quedaba nada de sus camisetas, solo sus pantalones aún estaban encendidos. Mitzar se levantó de la silla y, acercándose a Kathya, murmuró -Aguamenti-
-Gracias-dijo la rubia sonriendo. Pero él rehuyó de sus ojos, y miró al suelo. Volvió a sentarse.
Bárbara y Lucy hacían lo mismo que Mitzar había hecho segundos antes, y el fuego en sus ropas se apagó. Se sentaron a la mesa junto a ellos. La tensión era tal que podía ser cortada con un cuchillo.
Ninguna entendía por qué William observaba a Mitzar con el ceño fruncido, y éste solo se dignara a mirar hacia la mesa. Vincent se mantenía callado, observando a los otros dos jóvenes. En el instante en que notó dos miradas atentas sobre él, sonrió.
-Bueno, cuenten algo chicas-dijo.-Estoy aburriéndome aquí-
-Pues, Deneb nos atacó-dijo Lucy con tono de voz casual. En ese momento tres pares de ojos se posaron en ella. La morena se encogió de hombros-fue ella la que nos encendió la ropa-
-Bien hecho-dijo Vincent, con una raro tono de voz. Había levantado una ceja y sonreía coquetamente.
-¿Disculpa?-preguntó Kathya-¿te parece correcto que una niña de once años nos ataque?-Vincent parpadeó varias veces antes de contestar.
-No..no dije eso-
-Entonces no entiendo por qué el bien hecho-
-Fue un decir Kat-dijo Lucy con voz dura-no empieces a discutir-se fulminaron con la mirada durante segundos.
-Bueno, el almuerzo ya está-dijo Mitzar acercándose a la mesada. Sirvió en una bandeja de vidrio varias ensaladas y las puso sobre la mesa-llamen a Deneb y a Johanne-la puerta fue azotada violentamente y dos niñas, una rubia y otra pelirroja, entraron al lugar.
-¿Está el almuerzo?-preguntó Deneb-porque muero de hambre-
Comieron en silencio. Solo el ruido de los cubiertos chocando contra los platos podía oírse.
-Cielos, digan algo-dijo Bárbara hastiada del silencio. Ella era tan bulliciosa y ruidosa que no soportaba tanto mutismo.
-Em..-comenzó William. A él tampoco le gustaba el silencio, pero en ese instante no quería ni dirigir palabra. Se veía algo nervioso cada vez que cruzaba miradas con Mitzar, que, por insólito que parezca, había tornado su expresión a una de total aberración y odio. Y no solo hacia William. También hacia Kathya. Había intentado hablar con él, pero Mitzar solo había corrido su mirada a otro lado.
-Yo ya terminé mi almuerzo-dijo minutos después. Se levantó y salió del lugar.
Kathya y William cruzaron miradas. No supo por qué, pero la rubia se sonrojó con solo observar el hermoso rostro frente a ella y recordar dos labios que la besaron apasionadamente. Tragó saliva ruidosamente y sintió un pie que la golpeaba en la rodilla. Miró con el entrecejo fruncido a Lucy, que sonreía con lascivia.
-Yo también terminé-dijo ella, levantándose. Dos ojos color café la miraron atentamente mientras dejaba su plato, su vaso y sus cubiertos en el lavaplatos. Salió de la cocina sintiendo dos ojos clavados en su nuca. Se dirigió a la escalera, cuando sintió una mano tomarla del codo.
-Will-murmuró. Su voz se había tornado dulce.
-Katy-susurró. Se acercó a ella con la intención de besarla. Sus labios se rozaron, cuando oyeron pasos provenientes de las escaleras. Mitzar los observó desde el pie de las escaleras con ceño fruncido.
-Podrían hacer eso en otra parte-dijo con tono exasperado y con una extraña mueca en su bonito rostro. Se podía decir que aquella mueca afeaba su cara.
-Lo siento Mit, no era nuestra intención-dijo Kathya con una sonrisa. Él la miró con ojos sombríos y gélidos, ya no era el Mitzar sonriente y risueño de días anteriores, ahora era un Mitzar frío, con corazón de piedra...digamos, un Black-slytherin. Caminó un par de pasos hacia ellos.
-Mi hermana me dijo que le quitaste la varita-
-Lo hice porque nos atacó, no voy a permitirlo-dijo ella frunciendo el entrecejo. Mitzar la miró altivo.
-Quiero que se la devuelvas-
-Va a volver a atacarme-dijo Kathya.
-No lo hará-y se dirigió a las escaleras. Kathya siguió su recorrido. Luego miró a William.
-¿Qué hablaron?-
-Hablamos sobre ti-dijo él, acomodando un mechón rubio tras la oreja de la joven.-Katy, si me dejas, prometo cambiar para hacerte feliz-
-¿Qué fue lo que hablaron?-preguntó sin hacerle caso a las palabras del chico.
-No creo que deba decírtelo-dijo él. La puerta de la cocina se abrió y las dos jóvenes salieron junto con Vincent del lugar, riendo y charlando. Los miraron atónitos. Vincent sonrió y se encaminó a las escaleras, seguido de William, el cual le guiñó un ojo a Kathya, provocando un sonrojo.
-Dime qué es lo que sucede-dijo Lucy-porque me resulta extraño la actitud de Mitzar-
-No lo sé-Bárbara comenzó a tararear, señal de que algo sabía.
-Di lo que sabes-dijo Lucy. Se sentaron en el sofá.
-Escuchen-dijo la castaña. Se acomodó la larga falda celeste-yo creo que la razón de toda la discordia, eres tú Kat-
-¿Qué?-preguntaron a coro Lucy y Kathya.
-Eso no puede ser posible-dijo la morena riendo. Notó una mirada fulminante-oh vamos Bar, Kat siempre fue muy reservada como para crear problemas entre dos bombones-
-Eso es cualquiera-contestó Bárbara-dime que no has notado las miradas que William y Mitzar se lanzan-
-Oh sí, eso se nota a millas-
-Y dime que no has notado también cómo brillan los ojitos de ambos al mirarla a Kathya-
-Oh bueno-dijo Lucy sonrojándose.
-Lo que sucede es que siempre quieres ser tú la que llame la atención y te has dado cuenta de que ella-señaló a la rubia-es mucho más llamativa e importante que tu ser-Lucy se levantó rápidamente del sofá.
-ESO NO ES CIERTO-
-CLARO QUE SI-
-NO-
-SÍ-
-NO-
-SÍ-
-BASTA-bramó Kathya. Las miró con el ceño fruncido-puede ser que lo que digas sea cierto..pero resulta raro-
-¿No has pensado que la joven que creó todo ese..embrollo...seas tú?-preguntó Bárbara. Tanto Lucy como Kathya la miraron con asombro.
-Oh bueno-dijo la rubia-nunca lo pensé-
-Yo tampoco-dijo Lucy.
-Pues yo sí-dijo Bárbara solemne-además de bulliciosa, dulce y vulnerable, soy atenta y detallista (N/A: cuanta modestia)-..y he visto cómo te miran Deneb y Sirius miró a Kathya-y esas miradas por algo son-la rubia se encogió de hombros. Abrió la boca para hablar, cuando dos niñas salieron de la cocina, lanzándose platos y vasos. Tuvieron que arrojarse al suelo para que no las golpearan.
-BASTA NIÑAS-bramó Lucy, perdiendo la paciencia. Miró a Kathya-y eso que no tienes su varita-
Las dos chicas comenzaron a lanzar los retratos sobre la chimenea, y todo lo que estuviera a su paso. Reían y estaban de los más divertidas, al contrario de las tres chicas sobre el suelo. De repente, todo se detuvo. William apuntaba a las dos niñas con su varita, mientras que ellas dos se encontraban estáticas e inmóviles.
-Will, deja que me mueva-dijo Johanne en un sollozo.
-No, porque siempre te portas mal-dijo él con mala gana. La pelirroja se puso a llorar.
Lucy miró a las dos chicas junto a ella con mirada resignada.
-Recuérdenme que nunca más sea niñera, por favor-
-Está bien-dijo Kathya.
-A menos que sea Cedric Diggory al que tenga que cuidar-
-Cierra la boca tonta-dijo la rubia, mientras que Bárbara sonreía.
-Oh vamos, si William te pide que lo cuides..-
-CÁLLATE-
-Bueno de acuerdo pero...jejejeje...no trates de negarlo-
-Basta Luciana, o me veré forzada a lanzarte a una olla con agua hirviendo- la morena la miró con sarcasmo.
-Odio que me llames Luciana-
-No es mi culpa que te hayan puesto ese nombre, Luciana-dijo Kathya haciendo mucha entonación en la última palabra. La morena gruñó.
Kathya miró al joven de ojos café que le sonreía desde las escaleras y, sonrojándose, subió hacia el segundo piso. Lucy y Bárbara se miraron con extrañas y poco disimuladas sonrisas.
-Creo que...creo que iré a la biblioteca-dijo Lucy. Bárbara la miró con rapidez, y frunciendo el ceño.
-Tú...¿en una biblioteca?-preguntó con sorna-¿qué te has fumado?-
Lucy la silenció con la mirada.
-A veces, idiota, para conquistar a alguien, debes...jeje...sacrificar ciertas cosas-
-Sí claro, como tu inteligencia-
-Cállate Felton- Bárbara suspiró.
-Eres demasiado perspicaz-
-Y tú demasiado tonta-dijo Lucy-si quisieras, Draco Malfoy ya estaría a tus pies-
-Sí, a mis pies, pisoteado-murmuró. Aunque estaba segura que no lo pisotearía en realidad.
Kathya se había dirigido a su cuarto. Los sucesos de aquel día, además de haber sido inesperados, para ella habían sido como pesadas baldosas en su pecho. No entendía los actos de William, ni las reacciones de Mitzar. Esos dos iban a terminar volviéndola loca. Se sentó en su cama, observando el cielo despejado e increíblemente claro, en donde el sol brillaba fervientemente. Suspiró. ¿Qué era lo que estaba sintiendo¿atracción hacia William¿atracción hacia Mitzar¿se había enamorado de los dos?. Sentía al corazón latirle demasiado aprisa cada vez que tenía a William cerca, y se esmeraba por esconder los escalofríos si se rozaban por accidente. Era como si algo dentro de ella hubiese nacido y le estuviera gritando que se diera cuenta de cómo eran las cosas realmente. Lo quería, aunque lo odiara.
Era una situación estúpida. Pero, en el medio, estaba Mitzar. Volvió a suspirar. Ese chico era totalmente diferente a Potter. Era tierno, callado, inteligente, caballero. Recordar el brillo de sus ojos negros era todo un privilegio para Kathya, pero siempre, cada vez que pensaba en aquella mirada, dos ojos café de forma almendrada, con una nariz recta llena de pecas, se le cruzaba en la mente, borrando por completo la visión del joven Black. Suspiró y se acostó en su cama, mirando el dosel. Cerró los ojos. Fue en ese instante que sintió un peso sobre su cama. Abrió los ojos.
-AAAAAAAAAAAHHHHHHH-
-Shhhh-el joven frente a ella le tapó la boca con las manos. Sonreía y se encontraba sentado de chinito a su lado.
-William..¿qué haces aquí?-
-Solo quería verte-dijo él. Kathya casi desfallece al ver el rubor en las mejillas masculinas. Se acercó a ella, acomodándose sobre su cuerpo.
-Intenta cualquier cosa y gritaré-dijo ella, viendo como el joven la apretaba contra la cama, en una incitante posición (N/A: ya saben, él arriba de ella).
-Aún no te has bañado-dijo William en un susurro, acercando su rostro al de ella. –Eres linda-Kathya sintió dos hábiles manos recorriendo su torso, el cual estaba tan solo con su sostén. Su respiración se aceleró, su cuerpo se tornó de repente insoportablemente caliente y sus mejillas se sonrojaron.
-Will-murmuró, sintiendo los labios del joven recorrerle el cuello, para luego morder sus clavículas y seguir bajando.-WILLIAM-
-¿Qué?-preguntó él mirándola.
Kathya se separó. Caminó hacia una de las paredes, mirando el tapizado verde. Intentó hacer que su respiración se acompasara y se tornara normal, pero no lo lograba. Dos manos la tomaron de la cintura, y un cuerpo bien formado la acorralaba contra la pared.
-Kat-susurró William a su oído-quiero preguntarte algo-ella se resistió a su abrazo.
-Di lo que tengas que decir Potter-él la volteó hacia sí, para que lo mirara a los ojos. Y Kathya pudo ver dos ojos cafés que brillaban con intensidad, y dos mejillas que se tornaban rosadas.
-Me gustas, Katy-susurró el joven, volviendo a acercarse a ella. La tomó del rostro y la besó. Un beso lento y dulce, sabroso. Kathya solo pudo atinar a cerrar sus ojos y disfrutar de aquello, mientras le rodeaba el cuello con ambos brazos. –Prometo cambiar si me aceptas-
-Cosa imposible, Potter-dijo ella empujándolo.
-No es imposible-dijo él, tomándole la mano. La besó tiernamente-estoy enamorado de ti -
-¿Qué?-preguntó ella, separándose con brusquedad-¿qué has dicho?-
William se sonrojó y, sonriendo, dijo: -que estoy enamorado de ti-
-Sal de mi cuarto, Potter-
-Pero..-
-Sal por favor-dijo sollozando. William caminó despacio hacia la puerta y, dándole un último vistazo, salió.
No, eso no podía ser cierto. ¿Enamorado de ella?. Eso no podía estar pasándole, no...ahora todo se derrumbaba. Toda aquella coraza, esa armadura contra todo, se iba abajo tan solo por cuatro tontas palabras que el joven Potter había dicho. ¿Y ahora qué?. Una nube de confusión se formó en su cabeza.
Sabía que su corazón estaba roto en dos. Pero no por sufrimiento o dolor, sino porque éste se había separado y se había hecho posesión de dos jóvenes: William y Mitzar.
-Oh no-se tomó la cabeza con las manos-estoy enamorada-y se dejó caer lentamente sobre el suelo, apoyando la espalda contra la pared.
