Hola, quiero decirles que muchas gracias por esperarme y espero sepan entender el retraso.Ojalá el cap sea de su agrado y compense todo el tiempo que estuve ausente y les pido perdón otra vez, pero es que se había roto mi monitor y luego la escuela me saturó. Pero ya he vuelto a las andadas y la inspiración está conmigo (espero que se quede por mucho tiempo).

Quiero agradecerles una vez más sus reviews a: Barchu, Mik Diggory, delia, Adrianita, Nasirid, NazkySnape, NymphyLupin, Harry, MiOnE, LunaLovegood y Saria Black.

DISFRUTEN Y DEJEN REVIEWS!

M.O.S

M.O.M

M.O.P

Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!...

Cap dedicado a todas las adictas al chocolate!...

Capítulo 9: El chocolate puede ser MUY adictivo.

Llegar a Grimmauld Place con agua hasta dentro de los pantalones no es una experiencia que le guste a mucha gente, y mucho menos si utilizas la red flu y la chimenea está encendida. Imagínense, ceniza embarrada al cuerpo, y fuego hasta en las entrañas. Pero constando del hermoso espectáculo que encontraron sobre el sofá esperándolas, las tres chicas desearon que la lluvia entrase por inmensas goteras y empapara el gigantesco lugar.

Y he de contar: imagínense arribar a una casa llena de magia, mojadas y tiritando de frío, acompañadas de tres bellos jóvenes que, para variar, tienen los bellos encantos de sus padres (hablando de Mitzar y William) y la hermosura de su hermano mayor (nombrar a Vincent y a William de nuevo). Imagínense luego observar que alguien, o mejor dicho cuatro personas, intentan secarse con el fuego de la chimenea. Cuatro cuerpos esbeltos y bien formados daban el increíble espectáculo que, ropa mojada y pegada al cuerpo mediante, dejó a las tres jóvenes obnubiladas, idiotizadas, estúpidas, embobadas, babosas y, y...bueno, muchísimos etc.

-Cuántas veces les he dicho que se secaran con las varitas-Lily apareció cruzando el umbral de la puerta de la cocina con una bandeja y cuatro tazas de té.

-Lo sé mamá, pero es que olvidé mi varita en casa-dijo Harry tiritando de pies a cabeza. Miró a los recién llegados-¿cómo la pasaron?-

Las palabras no salieron de ninguna de las tres bocas. Se habían quedado olvidadas en alguna parte del cerebro, al igual que el pudor y la vergüenza.

Lucy no ocultó para nada la inmensa satisfacción que le dio notar que la remera de James mostraba significativamente su cuerpo de ex cazador, y la de Sirius marcaba de sobremanera su bello cuerpo, ni tampoco la camisa de Remus ni la playera de Harry que, aunque mas delgados que los otros dos, daban ganas de devorar. Sintió un fuertísimo codazo en sus costillas, y vio el ceño fruncido de Kathya.

-Oh vamos-le dijo exasperada-no me vas a decir que no te gustan-

-No es eso-dijo la rubia exageradamente sonrojada. Cielos, claro que le gustaban, eran cuatro Adonis, hermosos. Hacían que los nervios se alteraran y el cuerpo se tornara terriblemente caliente-pero disimu...-otros dos cuerpos mojados. William se había quitado la túnica y se sentaba en el sofá, sin darle importancia a los tres pares de ojos que lo miraban con hambre. Mitzar también se había quitado la túnica y tiritaba ligeramente, mientras se abrazaba a sí mismo (N/A: Dios que te abrazo yo :P).

-Bueno-dijo Vincent carraspeando-me voy a mi casa-

-Usa la red flu-dijo Lily sonriendo. Su cabello aún seguía mojado, aunque sus ropas estaban impecablemente secas-así no te mojarás-volvió a sonreír y oyeron un fuerte suspiro. James moría por los huesos de su esposa en ese instante, por lo que, separándose de su puesto en la chimenea, se acercó a ella y la abrazó fuertemente.

-James por favor-dijo ella riendo, mientras ambos caían sobre el sofá-espera hasta la noche-CIELOS, ese comentario no era necesario, ya bastante con herir los sentimientos de millones de chicas por saber que James era de su propiedad.

-No puedo-dijo él con sus labios en el cuello femenino, aspirando el aroma a jazmines del cabello rojizo de Lily. Hermosa escena si no se sintieran venenosos celos y si no se dijeran comentarios resentidos. Aclaro, las tres son preciosas personas y excelentes..pero, bueno, James, Sirius, Remus, Harry y Draco: PATRIMONIOS DE LA HUMANIDAD..Cedric va por el mismo camino.

Retomemos la historia.

Sintiéndose un tanto enojada por la bella escena que protagonizaban James y Lily (besándose fervorosamente sentados en el sofá, mientras los demás los observaban entre divertidos y asombrados) Kathya miró a las dos chicas junto a ella y articuló: -Nosotras tenemos que hablar-volteó hacia las escaleras, sin importarle en lo absoluto su ropa mojada y su creciente resfriado, y subió al piso superior.

Bárbara y Lucy, mirándose con expresiones confusas, la siguieron, rogando para sus adentros que a la rubia no le diese uno de sus ataques de ira, tan característicos en ella. Llegar al cuarto sin oír ningún grito las asombró a ambas. Se sentaron en sus respectivas camas esperando el estallido, pero éste no llegó. Kathya solo cerró la puerta de la habitación, se sentó en su cama, y tarareó feliz.

Bárbara miró a Lucy con el ceño fruncido, como diciendo "¿qué me ocultas pendeja?", pero la morena sólo sonrió abiertamente y se dispuso a escuchar el tarareo de su rubia amiga. Bárbara carraspeó con fuerza.

-¿Se puede saber qué les pasa?-

-Oh...solo está enamorada-dijo Lucy.

-O.O ¿QUÉ?-

-Sí..enamorada-repitió Lucy sonriendo-¿no es increíble que por solo un beso Kat esté así?-mientras tanto la rubia seguía tarareando, mientras bailaba, dando vueltas alrededor de sus dos amigas.

-¿Qué me perdí?-preguntó Bárbara rascándose la cabeza. Miró a Kathya y se dispuso a sonreír. Sí, Lucy tenía razón, no podía creer que por solo un beso la rubia estuviese así de...estúpida.

-YA BASTA KAT-bramó la morena con toda la voz que poseía. Kathya se detuvo de repente, aunque no notó el pequeño espacio entre su cuerpo hacia la pared, por lo que chocó violentamente contra ésta, cayendo fuertemente al suelo.

-KAT-bramaron Lucy y Bárbara, lanzándose sobre ella.

-Quiero a mi mamá .-dijo la rubia confundida, mientras se tomaba la cabeza, en donde tenía un pequeño chipote.

-Oye Kat, ya te pareces a James...tienes un cuerno-dijo Lucy riendo..

-AAAAAAAAAAHHHHHHHHHHH-

PUMM

-¿Qué?-preguntó Bárbara, observando a la chica arrojada sobre el suelo, en perfecta horizontalidad, con las piernas muy unidas y una expresión de tremendo dolor-¿qué le has hecho?-

Kathya guardaba su varita con total elegancia, mientras observaba la expresión anonadada de su amiga castaña. Sonrió con lascivia y satisfacción.

-Un Locomotor Mortis, tarada sin cerebro-masculló Lucy desde el suelo. Bárbara miró rápidamente a Kathya, que se miraba las uñas en un acto de intenso egocentrismo. Vivir con Sirius tarde o temprano influye de alguna manera.

-¿Cómo hiciste un conjuro si ni siquiera lo has pronunciado?-la mirada verde de Kathya le hizo redimirse. Y en ese momento se dio cuenta-hechizos no verbales...eres una total perra cínica-

-¿PUEDEN AYUDARME MALDICIÓN?-

-¿Vas a contarme qué es lo que te tiene tan feliz?-preguntó Bárbara, haciendo total caso omiso de los gritos de la morena, mientras se sentaba junto a Kathya en su cama.

-PERRAS AYÚDENME-

-Bueno..-Kathya sonrió abiertamente. Sus ojos brillaban con fulgor, y Bárbara se sintió inmensamente feliz por ella.-Es...William-

-QUIERO A MI MAMÁ T-T-

-SILENCIUS-bramó Bárbara apuntando a Lucy con su varita. La pobre, que lloraba en el suelo, se quedó muda al instante. La castaña, con un gesto totalmente a lo Hermione, se acomodó el espeso y enrulado pelo tras su espalda, y observó a su rubia amiga, que sonreía con diversión.

-Me besó y..estoy muy feliz por eso-

-Pero si él te había besado antes y no estabas así-

-Pero esta vez fue diferente...fue un beso completamente romántico...pero...-su sonrisa se esfumó al instante. Miró el acolchado de la cama, con ojos apagados.

-¿Pero?-

-Es Mitzar-dijo rápidamente.

-¿Qué hay con él?-

-Pues..que me gusta él también-dijo en un murmullo.

-O.O oh vaya-carraspeó-bueno...debo admitir que ambos son muy lindos...más que lindos...hermosos, pero, como sé que tú eres muy...Uhmm...tan...moral, elegirás a alguno y..bueno...todo saldrá..¿bien?-

-Gracias por tu apoyo ¬¬ tarada-

-Oh de nada -ambas miraron a la chica que se golpeaba la cabeza contra el suelo, haciendo un ruido sordo y seco contra la madera-creo que deberíamos ayudarla antes que se rompa el cráneo ¿no?-se levantaron de la cama y en un fluido movimiento de varitas, Lucy volvió a la normalidad, aunque se arrepintieron al instante de aquello.

-MALDITAS PERRAS AMORFAS LAS ASESINARÉ, LES QUITARÉ LAS ENTRAÑAS Y CON ELLAS ME HARÉ DOS BUFANDAS, DIECISÉIS METROS DE INTESTINOS ME SERVIRÁN-bramó lanzándose sobre ambas, tomando a una del cuello y a la otra del cabello. Pudieron haber muerto, pudieron haber sido acuchilladas, pero una presencia salvadora entró al cuarto. Rubio, hermoso, alto, delgado, de bellos ojos color miel. Merodeador.

-O.O válgame-

-Remus-masculló Kathya entre las manos asesinas de Lucy-ayúdanos-

-MUÉRDELA REMUS-bramó Bárbara. A Remus se le cayó lo que llevaba en las manos al oír las palabras de la chica. Las miró con los ojos muy abiertos.

-¿Cómo.?-se notaba nervioso y estaba sonrojado. En otras circunstancias las tres se habrían babeado incontrolablemente al verlo, pero la situación ameritaba otra cosa.

-Tiene una explicación Remus-se apresuró a decir Kathya, dándole un fuerte codazo a Lucy en las costillas-lo..lo supimos por accidente-

-Si..por..¿por accidente?-preguntó Bárbara en un total acto de " soy mala actriz".

-Sí-dijo la rubia con los dientes apretados. Había cerrado el puño y Bárbara notó aquella acción. Peor que un colacuerno con hambre...mucho peor...peor que Voldemort con ansias de asesinar a Harry.

-Oh...oh sí -dijo Bárbara ante la amenazadora mirada de Kathya.

-¿Por...por accidente?-preguntó Remus con nerviosismo.-Y...y..¿cómo?-

-Mi madre-dijo rápidamente Lucy-trabajó un tiempo en San Mungo...una estupidez, por cierto, porque nunca le gustó eso de la medimagia y...bueno...cuando...cuando tú estuviste ahí, hace cuatro años,..se enteró..por casualidad-

-Remus...te adoramos-dijo Kathya al ver la mirada apagada del hombre. Eso no era necesario decirlo, se notaba hasta en la manera en que respiraban cada vez que lo tenían cerca.

-Te queremos y no importa que...que seas lo que eres...-siguió Bárbara. Mirada conciliadora de su parte.

-O si te comes a alguien-terció Lucy, notando que dos pares de ojos la miraban fijamente.-Cómete a Malfoy-Bárbara le lanzó una mirada furibunda. Remus rió ante sus palabras y sonrió animado.

-Pues...gracias- se hizo un silencio sepulcral en la habitación, roto solamente por el ruido que provenía del piso inferior. La gente allí abajo reía entusiasmada.

-¿A qué venías?-preguntó Kathya, intentando romper el hielo.

-Oh..sí -dijo Remus sonriendo. Sonriendo con esa sonrisa tan suya de "me junto con James y Sirius y no lo puedo evitar, ellos me influyen". Baba por todos lados.-Lily hizo un pastel de chocolate y..bueno...dice que bajen a comer- las tres asintieron con la cabeza, sonriendo. Remus volteó, dándoles la espalda, y salió del cuarto con un paso rápido. Las jóvenes se miraron y, tras un momento de tensión, suspiraron largamente. Dios, se habían salvado por los pelos, menos mal que eran convincentes y que Remus les había creído. Decidieron bajar a comer el delicioso pastel de chocolate made in Lily.

Bajaron las escaleras hacia la sala de estar de Grimmauld Place, en donde un grupo de gente conversaba animada... cuando...

PLAFF

-BLACK-

-U.U lo siento-

Al llegar al lugar, miraron a su alrededor sorprendidas. Se habia hecho un potente silencio entre las personas sentadas alrededor de la pequeña mesa en donde había un..bueno, en realidad quedaban los restos de aquel imaginario pastel de chocolate.

-BLACK ¿POR QUÉ NO ERES MÁS IDIOTA?-

-NO FUE MI CULPA-

-No, claro que no ¬¬U-dijo Remus, intentando quitarse los restos de chocolate de encima.

-Bueno, hombres, no se pongan así-decía Lily con voz calmada-sé que le prometí a Remus un pastel de chocolate pero...-

-PERO EL IMBÉCIL DE SIRIUS LO ARRUINÓ-bramó James exasperado, amenazando a Sirius con un tenedor.

-NO ME GRITES-bramó Sirius.

-Muchachos..-comenzó Remus.

-YO TE GRITO TODO LO QUE QUIERO-bramaba James, sin oír a Remus.

-Muchachos-continuó el licántropo.

-NO EN MI CASA POTTER-

-YA CÁLLENSE-bramó Remus exasperado- SI EL QUE ESTÁ BAÑADO EN CHOCOLATE SOY YOOOOOOOOO-los presentes lo miraron entre sorprendidos y asustados. Las tres jóvenes, aún en sus puestos junto a la escalera, se miraron sonriendo. Eran encantadores hasta cuando gritaban.

-Cierto-dijo Sirius mirando a Remus-estás cubierto de chocolate-se relamió.

-Chicos...-comenzó el licántropo-¿por qué me miran así?..¿con caras de sicóticos?-

-Reeeeeeemus...eres un licántropo de chocolaaaaaaaaate-

-Rico-

-AAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHH-gritó Remus-NOOOOOOOOOOOO-

Les explico. La cosa era así. Imagínense a tres hombres con hambre. ¿Se lo imaginaron, bien. Ahora imagínense a uno de ellos bañado en pastel de chocolate (no babeen), y a los otros dos persiguiéndolo con tenedor y cuchillo, intentando comérselo. ¿Divertido, quizás. Pero no para el pobre Remus.

-Oigan-dijo Lily, observando cómo su marido y el mejor amigo de éste perseguían a un tercer hombre con la notable intención de devorarlo.-Tonks, deberías hacer algo al respecto-

-Oh..sí-dijo la joven mujer sonriendo. Era cierto que no quería quedarse sin marido, pero la escena la parecía increíblemente divertida.

-AUCH, SIRIUS, NO ME MUERDAS UNA POMPA-(N/A: creo que todos saben lo que es, pero para el que no sepa. Música del libro gordo de Petete. Dícese pompa a la parte trasera del cuerpo: culo, cola, ojete, ortis, nalgas, pompis).

Las tres chicas se miraron y comenzaron a reír a carcajadas. Sirius estaba mordiendo a Remus...bueno, AHÍ..en ese lugar en donde todas queremos morderlo, digamos...mientras que James le clavaba el tenedor en el pelo.

-¿Qué acaso estos hombres nunca comen? O.O-preguntó Ginny mirando a su suegro y al padrino de su novio tratando de comerse al pobre de Remus.

-Bueno basta-dijo Tonks interponiéndose entre los "devoradores" asesinos y su esposo.

-Nym, cielo, quieren comerme T-T -

-Aquí la única que se come a Remus soy yo-dijo cruzándose de brazos.

-Jo –dijo Remus sonrojado-eso no ayuda mucho, cielo-

-Sí..jejeje...me imagino- dijo Sirius sonriendo con lascivia.

-Tengo una idea-dijo Ginny de repente. Miró a las tres chicas que se revolcaban de risa, y luego a los tres jóvenes.-¿Por qué no hacemos un pastel nosotros?-

-¿Qué? ¬¬ -preguntó William-yo no sé ni atarme los cordones y.. ¿tú quieres que haga un pastel?-

-Tampoco es que no sabes ni atarte los cordones, sopenco ¬¬ -dijo Harry con fastidio. Miró a su novia y se ruborizó. Tres potentes suspiros fueron ahogados en tres gargantas. Gárgolas galopantes, Harry era divino. Se oyó el timbre de la puerta, y los presentes se miraron.

-Yo no espero visitas-dijo Sirius encogiéndose de hombros, mientras observaba a Remus, al tiempo que éste retrocedía con miedo. Y eso que supuestamente él era el que tenía dar miedo. (N/A: malditos prejuiciosos).

Sirius se acercó a la puerta y la abrió.

Y ahí estaba él. Rubio, alto, de hermosos ojos claros, con un precioso rostro y una sonrisa que, madre mía, haría morir de amor hasta al mismísimo Lord Voldemort (N/A: autora, es decir, yo: para tanto? ¬¬ ... Bar, Lu y Kat: SI ).

-Hola Sirius-dijo, entrando al lugar.

-Hola-dijeron tres chicas a coro.

Kathya codeó fuertemente a Lucy, que se había quedado idiotizada mirando al recién llegado. Tenía la boca ligeramente abierta, el cuerpo tieso, el cabello electrizado, la piel caliente...y tantas cosas más. Él sonrió seductoramente y las tres chicas, asombradas, se miraron con caras cómplices. Su caminata fue sensual y lenta, parecía como si meditase cada uno de sus exquisitos movimientos. Se acercó a Harry y, luego de un breve abrazo, se sentó en el sofá, alejado de los dos fogosos señores Potter.

-Pues...¿a qué has venido Cedric?-preguntó Sirius, que aún tomaba fuertemente al enchocolatado Remus del brazo. Tenía el cabello alborotado y sus ojos grises brillaban con aquella intensidad con la que refulgaban cada vez que alguna travesura pasaba por sus mentes.

-Pues...-Cedric titubeó. Se sonrojó exageradamente al notar tres miradas devoradoras.-He venido a hablar con Harry-

-Oh de acuerdo-dijo Ginny sonriendo, mientras se sentaba sobre las rodillas del moreno de gafas, y adentraba ambas manos bajo la remera. Perra, fue el pensamiento de Lucy, Kathya y Bar, al observar cómo las menudas manos de la pelirroja acariciaban la tersa, cálida, blanca y porcelana piel de Harry.

Y ni hablar de la mano izquierda del moreno adentrándose bajo la corta falda de Ginny. Digamos que, en ese instante, la mera idea de ser las manos de Ginny Weasley no era tan descabellada.

-Si te sientas sobre mí no creo que pueda hablar mucho con Cedric..ni pensar con claridad-dijo Harry sonrojado, aunque las tres notaron, para satisfacción inmensa, que al cuerpo del ojiverde le encantaba que Ginny hiciera eso. Y no digo más. Queda a imaginación de cada uno.

-Nosotros...nosotros iremos a hacer ese bendito pastel-murmuró Bárbara. Hizo ademán de dirigirse a la cocina, pero ni Lucy ni Kathya movieron un músculo para seguirla. Las miró con el ceño fruncido.

-Chicas...¿vienen?-

-¿Qué?-

-¿Me acompañan a la cocina?-

-¿Uhmm?-

-QUE VENGAN CONMIGO A LA COCINA, PAJERAS-se ruborizó intensamente al notar que todas las miradas estaban sobre ella-U.U-

-Sí...vamos-dijo Ginny, besando a Harry brevemente (¬¬), para luego levantarse y dirigirse a la cocina, seguidas de las potencialmente asesinas Lucy, Kathya y Bar.

-Esto no me lo pierdo-dijo William, yendo también tras las cuatro mujeres. Mitzar lo siguió segundos después.

La cocina de Grimmauld Place era un laberinto si de encontrar utensilios para cocinar se trata. En la mesa, que había sido alargada para que todos pudieran comer allí, estaba repleta de ollas, cucharas, varios paquetes de harina, una tabla con seis huevos, un jarro con agua, y demás.

Ginny se encontraba parada sobre una silla, buscando no sé sabía qué en una de las despensas. La puerta del lugar se abrió y Tonks, radiante de felicidad, entró estrepitosamente.

-¿Puedo ayudar?-

-Er...-dijo Lucy, observando a la risueña señora Lupin con expresión pasmada y de "qué hago ahora".

-Oh no Nym-dijo Ginny. Llevaba en las manos lo que parecía ser un paquete con polvo para hacer biscochuelo-sabes que a Remus no le gusta que te muevas mucho-

-A Remus sí le gusta que me mueva-dijo Tonks como quien no quiere la cosa. Lucy miró a Kathya sonriendo, mientras que Bárbara reía ante las palabras de la rosada mujer.

-Me imagino-dijo Ginny abriendo un taper-¿dónde demonios tiene Sirius las cosas para cocinar?-

-En la despensa-dijo Mitzar. Llevaba puesta una remera negra que, al estar mojada, se pegaba exquisitamente a su hermoso cuerpo delgado. Su cabello se adhería a su rostro, debido a que aún goteaba agua.

-Mit, deberías secarte-dijo Tonks, sacando su varita de la chaqueta (rosa, para variar).

-No Nym, gracias-dijo Mitzar rápidamente-prefiero secarme solo-

-Oh está bien-dijo Tonks ofuscada. Kathya notó que le molestaba no poder hacer nada.

Segundos después, las tres se mantenían ocupadas haciendo algo.

Kathya aprendió que la cocina no era para ella, prefería leer y escribir. Aunque supo que Bárbara estaba en su salsa. Se divertía y mucho, aunque su cabello estuviera lleno de harina, formando un engrudo terrible. Todos ayudaban en algo...hasta Tonks que, aunque torpe, le daba los utensilios a Ginny para preparar el pastel. El único que se mantenía sin hacer nada era William.

-Potter...¿puedes hacer algo?-le preguntó Kathya con voz hastiada. Él la miró con una sonrisa-por favor-

-Oblígame-

La rubia cerró los puños, mirando al apuesto joven que sonreía con lascivia. Muy bien, si él quería que lo obligara, lo haría. Fue en ese instante en que Ginny dejaba sobre la mesa una gran cantidad de chocolate recién fundido. El contenido de la cacerola humeaba y, Merlín, qué buen aroma que tenía.

Kathya miró detenidamente aquella olla, para luego fijar su mirada en William.

-Potter, haz algo-dijo con voz autoritaria.

-No-

-¿No?-preguntó tornando su voz completamente dulce y empalagosa.

-No-dijo William dubitativo, notando el cambio en la voz femenina.

-Muy bien-tomó la cacerola y se la lanzó encima.

O.O

-KATHYA ¿QUÉ HACES?-bramó

-Ups...fue un accidente-sonrió inocentemente, mientras miraba con detenimiento al joven moreno que intentaba limpiarse el chocolate de encima. Mmm...imagínense a un chico guapo lleeeeeeno de chocolate derretido.

De repente, las tres jóvenes tuvieron una extraña visión de Harry desnudo sobre la mesa, embadurnado de chocolate. Hermosa alucinación.

Kathya sacudió la cabeza, borrando aquella bella imagen de su mente.

-Ten Will, límpiate-dijo Ginny, lanzándole a su cuñado un paño. Tres miradas absortas se posaron sobre el joven que intentaba quitarse de encima un pegote de chocolate.

Kathya tuvo unas ganas increíbles de convertirse en trapo y ser fregada sobre esos brazos, ese cuello, ese torso. ¿Por qué no existían los objemagos?. O simplemente lanzarse sobre el chico y lamerlo enteeeeeeeeero. Oyó risas cerca y notó a Lucy demasiado cerca de su Mitzar. UN MOMENTO.¿Estaba pensando que Mitzar era de su propiedad? (N/A: que linda propiedad...)¿SU Mitzar¿desde cuándo era suyo?. Eso no podía estar pasándole. Porque...ella no era celosa en lo absoluto...bueno, eso sí que no lo sabía con certeza. Aunque, mirando fijamente y con el ceño fruncido a su morena y bien proporcionada amiga, dudaba mucho de su capacidad de autocontrol.

Los observó detenidamente durante varios minutos. Las sonrisas, la forma en que se miraban, la manera en que Lucy lo tomaba el brazo...

CRASH

Los vasos cerca de ambos estallaron, y Lucy la miró con el ceño fruncido.

-Yo no hice nada-dijo Kathya rápidamente.

-Nadie cree que hayas sido tú-dijo Ginny, aunque su mirada decía absolutamente lo contrario.

Kathya frunció el ceño y miró la mesa fijamente. ¿Qué rayos le estaba pasando?..ella nunca había sido celosa...pero imaginarse a Mitzar tan cerca de Lucy...

SPLAFF

La jarra de agua cerca de ella estalló, e ínfimas gotas saltaron por todos lados, empapando a los que se encontraban cerca.

-KATHYA-bramó Tonks-por favor, si estás tan estresada, sal de la cocina-

Matar a Tonks no es un pensamiento agradable ni siquiera para la "pacífica"- ahora estresada Kathya.

Y mucho menos si la susodicha pelo estrambótico está esperando un dulce y hermoso varón de Remus Lupin. Porque, entre nos, tenía que ser un bello varoncito igual a Remusin. Las niñas podrían esperar ¿no?.

-Yo no quiero salir-dijo Kathya cruzándose de brazos y confrontando abiertamente a Tonks-que salga Lucy-fulminó a la chica con la mirada. Ambas se observaron con ceños fruncidos y ojos asesinos.

-Está bien, me iré-dijo Lucy soltándose de Mitzar, para su suerte, porque había notado la expresión de Kathya al ver sus manos alrededor del brazo masculino.

Tener celos de una amiga o ganas de asesinarla no es algo que suceda con cotidianeidad.

Y salir de la cocina fue la peor idea que pudo haber tenido. O que le pudieran haber dicho. El encontrarte de frente con dos personas besándose cual posesos no es el problema, el problema es darte cuenta que él es el que quizás podrías llamar tu propiedad secreta, razón de mi ser, alimento de mis más remotas fantasías sexuales..ejem...me estoy yendo del tema.

James (quien otro) y Lily tenían sus bocas pegadas y sus cuerpos tan juntos que era difícil decir cuántas manos tenían...aunque todos sepamos que las personas tiene dos manos cada una...con diez dedos y dos brazos. Una de las manos masculinas se encontraba en la falda de la mujer. Lucy sacudió la cabeza e intentó enfocar su mirada en cualquier otro punto de Grimmauld Place. "Piensa en Cedric, piensa en Cedric". Y, por si fuera poco, el mismo Cedric Diggory en persona se detuvo frente a ella con una sonrisa increíblemente encantadora y made in Diggory.

-Disculpa-dijo. Merlín, su voz era como una campanada. (N/A: aturdía..jajajajaja)-¿sabes dónde puedo colgar mi túnica?-

-Pues...-dijo Lucy. Las palabras se fueron, el cerebro se perdió en alguna parte de la casa, la cordura y la sensatez terminaron escondidas en las profundidades del Lago Negro, la vergüenza devorada por hipogrifos...la..la...bueno, en conclusión, la pobre chica no tuvo manera de responder. Era, DIOS, era imposible poder utilizar la voz frente a ESE joven sin que temblara o que el cuerpo se hiciera de gelatina. La misma y potenciada reacción tenían las tres con Harry (N/A: y con James, con Remus y con Sirius, que mas da. Bar: we, noto que falta Draco ¬¬. Autora: él no viene al caso :P.)

-Lucy...-una voz a lo lejos llegaba hasta el cerebro de la morena.

-¿We? O.o-

-Lucy, te he preguntado dónde puedo dejar mi túnica-así que la voz era la de Cedric. Mmmm...qué hermoso que sonaba su nombre salido de esos labios carnosos.

-LUCY-

-Ehh...qué...jejejeje...hola Ced-se ruborizó intensamente al notar la mirada hastiada del pobre chico. Él suspiró.

-¿Sabes dónde puedo colgar mi túnica?-

-Pues...-una expedición con Cedric Diggory de acompañante no era una mala idea.-Sí, hay un armario en el tercer piso...¿quieres que te lleve?-preguntó con voz muy a lo Myrtle la Llorona (N/A: perra ¬¬..me acuerdo de esa escena del Cáliz y ..ZAK ZAK ZAK...fantasma decapitado..).

-Pues...sí, claro-dijo Cedric observándola con una fina ceja levantada.

Lucy volteó y se encaminó hacia las escaleras. Risas provenientes desde la sala inundaron sus oídos, aunque no pudo captar ninguna palabra en concreto. Su mente y sus pensamientos se encontraban perdidos en el rostro que tenía detrás, o mejor dicho, en el joven que la seguía muy de cerca. ¿Qué hacer¿qué decir, MERLÍN, Cedric Diggory se encontraba a centímetros tras ella y no sabía qué acción tomar. Además, el joven tenía esa novia sopenca cara de rata que se hacía llamar Cho Chang.

Aunque, por suerte, ella no se encontraba en Grimmauld Place, y de haberse encontrado...jejejeje...habría terminado encerrada de por vida en cualquiera de los estantes de la cocina...

El corredor del tercer piso estaba oscuro, como siempre, aunque entraban unos pocos rayos de sol desde una pequeña ventana desde la pared. No oía nada, salvo su respiración y los benditos pasos de Cedric. Ahora que lo pensaba¿había realmente un armario en ese piso?. Mmm...quizás sí en el desván, tenía entendido que Deneb tenía terminantemente prohibido entrar ahí. Y por algo sería.

-¿Falta mucho?-preguntó una voz masculina muy cerca de su oído. Se sobresaltó sobremanera al ver el rostro del joven tan próximo al suyo. Su voz había sonado muy sensual en su oído, y para desgracia de sus hormonas, él sonreía lascivamente.

-Pues...creo que es...-piensa Lucy, piensa, piensa. Señaló una puerta a su izquierda con rapidez-ahí-

Se encaminaron con paso cauteloso a la desvencijada puerta que, notaron, chirrió en el mismo momento en que la abrieron. Observaron detenidamente la habitación frente a ellos. Polvorienta y completamente oscura, sucia y terriblemente desordenada. No había mucho muebles, no, sino que se encontraba repleto de telas y, lo que pudo intuir Lucy, cuadros y recuerdos de la familia Black cuando eran Toujur Pours, (N/A: o, en pocas palabras, la familia de mierda que eran antes, digamos...jajajaja.).

-¿Se supone que aquí guardaré mi túnica?-preguntó Cedric con la voz notablemente horrorizada.

-Merlín, no me digas, señor Diggory, que te molesta que tu túnica tengo un poquito de polvo-

-No es eso-dijo él con hastío-solo que no quiero llegar sucio a la casa de Cho-

Agggg...la casa de aquélla. Ojalá se incendiara con ella dentro.

-Ese es el armario-dijo Lucy, señalando un enorme ropero color ocre contra una de las paredes. Tenía espejos en sus puertos y la morena pudo ver su reflejo sobre él, y la hermosa imagen del bello joven tras ella. Sonrió con suficiencia y se dispuso a abrir la puerta de aquel armatoste denominado armario. Estaba vacío y repleto de perchas.-Guárdala aquí-

Cedric se acercó a ella con la nariz ligeramente fruncida. Su expresión de asco era tal que Lucy pensó si realmente era el dulce, noble y justo Cedric el chico que se encontraba con ella. Tranquilamente podría haber sido Narcisa con esa expresión. Ni que ella oliera a excremento de hocicorto sueco.

-No huelo a mierda de dragón, Diggory, así que cambia la cara-él la miró rápidamente, como si sus palabras hubiesen sido proferidas a gritos ensordecedores.

-No tengo esta cara por ti...no me gusta cómo luce este lugar-

-Y a mí no me gusta cómo luce Cho y yo no digo nada-una línea se formó entre las cejas rubia de Cedric.

-Nadie te ha pedido opinión sobre mi novia-

-Ay sí tu novia-murmuró Lucy cruzándose de brazos. Miró hacia una de las esquinas, intentando no captar por ningún medio la mirada azulada que le fulminaba la nuca. Intentó pensar en cualquier cosa menos en el joven que se encontraba a pocos centímetros, mirándola como si ella fuese el mismo demonio. Aunque algo no la dejó meditar, y ese algo fue el hecho absurdo de que el armario, de repente, los había tragado. Oyó dos puertas cerrarse y luego la oscuridad. Respiraba entrecortadamente, cuando vio un haz de luz salir de la varita de Cedric.

-Bueno..este es el maravilloso ropero en el que yo, como idiota, colgué mi túnica-

-Deja de molestar Diggory-

-Deja de decirme Diggory...en la escuela me decías Ced-se quedó sin aliento al oír aquello. Cedric y su estúpido comentario, 1- Lucy y un aberrante y humillante 0.

-¿Ced?-Ced de mi corazón, de mis más remotas fantasías y futuro padre de mis 800 hijos. –Si que era una tonta sin remedio-

-Podría ser-Cedric y su estúpida sonrisa burlona, 300- Lucy y su boca seca, su corazón acelerado, sus pupilas dilatadas, sus nervios electrizantes, 0.

-Cedric-dijo Lucy con la voz completamente ronca, minutos después. De verdad que ser encerrada en un armario con Cedric Diggory no habría sido mala idea si ella no fuese claustrofóbica.-Ced, por favor, sácame de aquí-

-¿Qué te ocurre?-preguntó él al notar la palidez de las mejillas de la morena y sus vanos intentos por tomar oxígeno. Intentó acercarse, pero el ropero era estrecho y él era tan largo (N/A: nótese el mal sentido de la palabra también) que cualquier movimiento habría supuesto una terrible incomodidad para ambos.

-Me falta el aire Cedric-lo tomó del cuello de la camisa y lo zarandeó violentamente.-TENGO QUE SALIR-

-Tranquila Lu-dijo él de manera conciliadora, pero sólo logró que ella se pusiera roja.

-QUIERO SALIR, QUIERO SALIR-bramó. Comenzó a golpear las puertas, las maderas, el suelo, la pared, hasta al pobrecito Cedric-AUXILIO, HELP, S.O.S, LLAMEN A GREENPEACE, A LA ORGANIZACIÓN DE LAS NACIONES UNIDAS, A LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD...MERLÍN Y TODOS LOS MAGOS MUERTOS AYÚDENME-oyó una risa cerca de ella y notó como Cedric, muy campante, reía ante sus gritos.

-No te van a oír-dijo él. La observaba con expresión satisfecha y completamente lasciva.

-PUES NO ME IMPORTA, TENGO CLAUSTROFOBIA Y QUIERO SALIR-

-Deja de gritarme porque, no sé si ya te lo han dicho, para soprano no sirves-

-¿Qué quieres decir ¬¬U?-

-Que odio tus gritos, me dejarás sordo-

-T-T eres mala persona...-suspiró y comenzó a llorar.

-Lucy...no te pongas así...-

-Me falta el aire Cedric...-aunque supuso que eso no sería en realidad por la claustrofobia, estaba más que segura que la falta de oxígeno se debía a cierta presencia en particular. Para su total sorpresa y para intensificar su falta de aire, Cedric la abrazó.

O.O

DIOS, que linda manera de tranquilizar a la gente tenía ese chico. Lucy pudo sentir contra su pecho el torso musculoso que desgraciadamente se escondía tras la camisa, y vio bello fino y rubio cubriendo aquel lugar.

-Cedric-susurró con voz ahogada. Si se iba a desmayar¿no sería increíblemente de cuento de hadas que lo hiciese por estar en aquellos brazos, aunque si lo pensaba bien la falta de aire ya le estaba afectando el cerebro, y sus pensamientos eran tan difusos y absurdos como que Snape se pusiera un tutú rosa y comenzara a bailar ula-ula, o que Voldemort le regalase a Harry un peluche con un corazón que dijera "Te amo" y lanzara besos. Merlín, no. Absurdo. Aunque lo de Snape no está tan mal.

Como decía, Lucy estaba completamente idiotizada observando al joven que la tomaba con ternura entre sus fuertes, musculosos e increíblemente deseables brazos. Lo observó detenidamente.

-Cedric...¿tienes chocolate en la boca?-¿de dónde carajo sacaban la comida?.

-Sí...¿quieres?-le preguntó él acercándole el paquete a su nariz.

-Sí, me encantaría- y no supo por qué, o en realidad sí lo sabía, besó a Cedric. Un beso tonto, seco y enchocolatado. Dos labios carnosos con chocolate derretido entre ellos era el sueño de cualquier chica con las hormonas como las de Lucy. Al carajo la moral, aunque ella nunca había tenido mucha, al demonio Oliver, a la mierda Cho Chang, y a besar esos labios que, más que separarse, la saborearon como si se le fuera la vida en ello.

El aire volvió, la sangre retornó al cerebro, la temperatura subió y sus manos, sus traviesas y encantadoras manos, se adentraron en la camisa de Cedric.

OoOOoO

Como ya se ha dicho anteriormente, para Kathya la cocina no era algo que le gustara como Harry o James. Aunque nada tenía comparación con esos dos hombres con todas las letras en mayúscula, con luces intermitentes y una flecha tremenda señalando la palabra.

Encontrándose sumamente aburrida y observando a la cocinera y domestica Ginny, pensó que lo mejor sería salir por ahí a caminar. Pero en su afán de escabullirse de aquél lugar, tropezó con una silla, en un gesto muy Tonks, provocando que todo lo que ésta llevaba encima cayera estruendosamente al suelo y varios ojos asesinos la miraran queriendo matarla.

-Kat, quédate aquí vigilando el chocolate-dijo con voz demasiado a lo McGonagall-iré a buscar un par de cacharros...pero QUEDATE AQUÍ-

La expedición por Grimmauld Place tendría que ser aplazada por el momento. Aunque la perspectiva de quedarse como idiota mirando cómo el chocolate iba derritiéndose no era algo que a ella le resultara divertido. Notó que un joven de ojos castaños la observaba ávidamente desde una de las esquinas, sonriendo satisfactoriamente.

-¿Puedes dejar de mirarme con esa cara de idiota?-

-La cara de idiota la tendré siempre-

-Lástima-suspiró. Por Godric Gryffindor, ese chico sí que tenía vida para rato para molestarla. Suspiró de nuevo, observándolo por encima de su hombro. Era muy atractivo e intuía que él sabía que lograba reacciones varias entre las chicas. Aunque la expresión en los ojos masculinos era de completa lascivia y autosuficiencia.

-Creo que el chocolate ya está-dijo él, sonriendo. Se acercó a la olla y, con una sonrisa infantil, la tomó, haciendo el intento de quitarla de sobre la hornalla...

-Will...-

-AAAAAAAAAAAAHHHHHHH-chocolate manchando las paredes, la mesa, las alacenas...y hasta a los dos chicos que se observaban con distintas expresiones-ESTÁ CALIENTE-miró a Kathya con el ceño fruncido-¿POR QUÉ NO ME AVISASTE?-

-PORQUE NO ME DISTE TIEMPO IDIOTA-

-NO ME GRITES-

-TÚ EMPEZASTE-

-CÁLLENSE-bramó Mitzar entrando al lugar, con el gesto más enfurecido que alguna vez había visto Kathya en su bello rostro-¿se puede saber qué les pasa?-

-El idiota de William se quemó-

-¿Otra vez?-

-YA ES LA SEGUNDA VEZ QUE ME QUEMO-bramó, provocando que los cabellos rubios de Kathya se desordenaran debido a sus gritos.

-YA NO ME GRITES-

-OIGAN-gritó Mitzar, golpeando la mesa. Los observó con dureza. –No entiendo cómo pueden gritar tanto-

-Ella es mala-dijo William, señalando a Kat, en un intento de ser una víctima.

-Cierra la boca sopenco ¬¬-dijo ella. Lo miró de soslayo-ayúdame a limpiar este desorden-

-¿Crees realmente que YO limpiaría esto?-bueno, si se analizaba detenidamente, era muy problemático limpiar todo aquello. Aunque sentarse sobre sillas con chocolate que se te pegue terriblemente al trasero era mucho peor.

-Vamos, ayúdame-

-No-

-William, tú provocaste esto ¬¬-dijo ella con voz hastiada y cerrando los puños. Autocontrol por sobre todas las cosas.

-Yo no provoqué nada-dijo él moviendo la cabeza majestuosamente, con una voz muy infantil.

-Ejem-dijo Mitzar. Ambos lo miraron-¿por qué no usan magia?-

-Pues es obvio que utilizaremos magia-dijo Kathya casi a los gritos, sonrojándose. Era patético pero, honestamente, nunca se le había cruzado por la mente usar magia para limpiar eso. Repito, patético.

-Fregotego-dijo, moviendo delicadamente su varita. Al instante, la cocina quedó impecable...tan impecable como podía estar la cocina de Grimmauld Place, obvio. Notó la mirada atenta de William, y volteó a observarlo. ¿Por qué esa sonrisa de gilipollas? (N/A: me encanta esa palabra! ..en serio, no me miren así, de verdad, me parece una palabra graciosa) ¿por qué ese brillo en sus ojos¿por qué..por qué la miraba así?.

-¿Se puede saber por qué me miras así?-

-¿Así cómo?-preguntó él sonriendo con esa sonrisa tan made in Potter. Kathya sintió una corriente caliente recorrerle el cuerpo completo y alojarse, para su desgracia, en sus pálidas mejillas.

-Así...como un condenado gilipollas-

-Es que..-le acarició el rostro y la nariz, para luego dirigir su mano hacia los labios femeninos.

Escalofríos, temblores, nervios. Segundos después, se chupó el dedo seductoramente-tenías chocolate en la nariz-Kathya lo miró y pensó "ojalá hubiese tenido chocolate en todo el cuerpo".

-Chicos...hay lugares para eso-dijo Mitzar con voz apagada. Suspiró y, dándose la vuelta, salió de la cocina dando un portazo.

-Bueno...-dijo Kathya sonrojada-creo que...tendremos que avisarle a Ginny de que volviste a arruinar el chocolate-

-De acuerdo-dijo, encaminándose hacia la puerta trasera de la cocina. Se detuvo en el marco, y la miró sonriendo.-Aunque yo no arruiné el chocolate la primera vez-le guiñó un ojo, provocándole un terrible sonrojo, y desapareció tras la puerta.

Kathya tuvo que sentarse para no caer al suelo., Las piernas le temblaban y si no fuera porque su corazón seguía tras su caja toráxica, habría pensado que se había ido lejos. Aunque lo sentía latir retumbantemente. Las manos le sudaban, DIOS, cómo podía ese chico provocarle tantos síntomas de desmayo., ni que fuera un dementor...aunque William, más que quitarle las alegrías, se las aumentaba al ciento por ciento...y más. Oyó que la puerta se cerraba de un portazo. Volteó. Una niña rubia la observaba sonriendo desde el portal.

-Hola Kat-

-Hola Deneb-

-¿Qué haces aquí?-preguntó, mirándose las uñas.

-Estoy..estoy esperando a William-

-Aaah-dijo. La miró con un extraño brillo en los ojos que a la rubia le preocupó demasiado.-¿Y mi hermano?-

-Salió-dijo. ¿A qué venía el interrogatorio?..

-¿Y Lucy?-eso ya era el colmo.

-No sé dónde están, tengo cosas más importantes que hacer además de perseguir a tu hermano y controlar a mi amiga-

-Bueno...-sonrió-no te sulfures...sólo preguntaba-

-PUES NO ENTIENDO A QUÉ VIENE TU ESTÚPIDO E INÚTIL INTERROGATORIO-

-No es inútil-dijo Deneb frunciendo ligeramente el entrecejo-y procura no gritarme a menos que quieras que te haga tragar la lengua-su voz cambió completamente de la dulzura inicial a la mortífera de "no te metas conmigo o llamo a mi tía Bellatrix".

-A mí no me amenaces borrega-dijo Kathya con voz potente y cruzándose de brazos. Deneb refunfuñó.

-Sólo te preguntaba porque me gustaría saber si están juntos o no-

-¿Disculpa?-

-Que deberías vigilar a Lucy..-sonrió. Y Kathya deseó poder golpearla y borrarle esa estúpida sonrisa-porque el otro día los vi muy juntos en la cama de Mitzar-dijo, como quien no quiere la cosa, mirándose las uñas.

A Kathya no le costó ni cinco milésimas de segundos entender las palabras de la víbora de cabello rubio. Su expresión estaba hermética y se encontraba estática, tensionada, sin poder mover ni un solo músculo. Su respiración estaba acelerada y sus nudillos, blancos, apretaban el mantel.

-Bueno, eso era todo-dijo Deneb, sonriendo con la sonrisa más grande que podría haber, casi no le cabía en la cara. Volteó, lanzando una risita, y salió del lugar, no sin antes notar que Kathya, enfurecida, le lanzaba un Levicorpus.

OoOOoO

Aunque el cielo seguía en las gamas del gris y el negro, Bárbara decidió salir a caminar un rato por la desolada y sucia calle Grimmauld Place. Era un barrio muggle un tanto sucio y solitario, y caminar por allí no era, lo que ella había creído, un gran paseo. Pero qué mas daba.

Hacía frío y, aunque se había cambiado aquella ropa exhibicionista y de prostituta que Lucy le había prestado, sentía la ropa húmeda. Aunque en las circunstancias en las que la había usado no fueron para nada catastrófica y de eso no se iba a arrepentir jamás.

Caminando con tranquilidad, y acomodándose la bufanda, notó que más allá de los números 7 y 6 de Grimmauld Place, se encontraba, en una esquina, una linda cafetería. Parecía que la gente allí dentro se divertía y no se moría del frío. Suspiró, apoyando su cara contra el vidrio, cuando dos manos le taparon los ojos.

-Adivina quién soy-

-Mmmm...¿Lord Voldemort?-las manos la soltaron rápidamente.

-No digas su nombre nunca más-dijo Draco con voz chillona, sobándose el brazos izquierdo frenéticamente.

-Oh, lo siento, olvidé que...-él la miró de tal forma que decidió mantenerse callada.-¿Qué hacías?-

-Oh..bueno, estaba por aquí y, decidí dar una vuelta-la expresión escéptica de Bárbara lo hizo sonreír.

-Tú...¿por Grimmauld Place?-

-Sí..yo…-pasos se acercaron a ellos, saliendo de la cafetería. Bárbara levantó las cejas al notar a las dos personas que llegaron junto a Draco.

-Draco¿no nos presentas?-

-Ya nos conocemos-dijo Bárbara-nos hemos visto en Las Tres Escobas-

Sí, ya los había visto. Algol y Algieba. Los mellizos Malfoy.

-Sí, ya nos hemos visto-dijo la rubia. Merlín, tenía la misma expresión de asco de Narcissa. Bárbara sonrió falsamente, intentando igualar la expresión burlona de aquella chica. ¿De qué carajo se reía?.

-Estoy cansada Draco, además estoy harta de caminar por lugares tan...digamos, muggles-

Draco la miró con las cejas levantadas y con una notable expresión de odio.

-Hermanita, yo no estoy harto ni nada por el estilo. Si quieres irte a casa, que Algol te lleve..o ir sola-Algieba refunfuñó, mientras que Algol frunció el entrecejo.

-¿A ti no te molesta enredarte con medias sangres y muggles?-preguntó con voz estridente segundos después, en el mismo momento en que Draco abría la boca para hablar con Bárbara.

-NO-bramó-no me molesta, y haz el favor de dejar de molestarme-

Algieba sonrió con suficiencia y, acomodando su cabello tras su oreja, continuó-digo, porque desde hace rato he notado como frecuentas lugares como este-miró a Bárbara-y chicas como ella-

-OYE-bramó Bárbara-para tu información, basilisco desplumado, soy tan sangre pura como tú...y por lo menos mi padre no está en Azkaban por haber sido partidario de un maniático asesino-le sacó la lengua infantilmente. Algieba hizo ademán de lanzarle un maleficio, pero Algol la detuvo inmediatamente, murmurando-nos causará problemas con Draco-

-Váyanse-dijo el joven Malfoy, mirando a Bárbara detenidamente. Los mellizos se miraron con ojos fríos, y, tras un atolondrado saludo de Algol hacia la castaña (dos sonoros besos en las mejillas, para horror de Draco y de Algieba), ambos desaparecieron del lugar.

El tenso silencio que reinó alrededor de ellos fue espantoso para Bárbara. Aunque con sinceridad, ella no quería hablar con Draco...utilizar la lengua sí, pero no para charlar en todo caso.

-Ejem...-dijo ella, intentando, aunque sea, con ruidos, lograr que el chico hablase.

-¿Quieres un chocolate caliente?-preguntó él-hace frío-

UN MOMENTO. ¿Draco Malfoy alias hurón saltarín le estaba pidiendo para tomar un chocolate¿qué acaso el mundo se había vuelto completamente demente?. Ella siempre había creído que él la invitaría a beber sangre de dragón en vez de chocolate.

-Pues...-su imaginación le jugó una muy mala pasada al tener una rara visión de Draco lamiéndole el mentón repleto de chocolate derretido. Tuvo que golpearse la frente para borrar aquella imagen tan cautivadora.-No gracias Draco, yo...tengo que volver-sonrió como disculpa. Merlín, qué no habría dado ella por besar los labios finos frente suyo. Embadurnarlo de dulce de leche y en su ombligo colocar una cereza. Cielos. Que imaginación.

-Está bien, será otro día-dijo él. Su expresión no era fría como un hielo, sino que era cálida como el fuego de la chimenea. Si alguna vez alguien le hubiese dicho a Bárbara que conocería personalmente a Draco Malfoy y que él la invitaría a tomar un chocolate caliente, lo habría mandado a Rumania a ser tragado por Norberto.

-Pero no puedes rechazar esto-sacó un caja de su espalda-son para ti-

Desmayo, falta de aire, calor...cuántas cosas podía llegar a provocar ese bombón de túnica negra ajustada al cuerpo y cabello tan claro como los primeros rayos de sol (N/A: a la mierda, qué metáfora!).

-Son...-abrió la caja de color rojo.

-Chocolates-dijo él sonriendo. Baba incontrolable. Una notita había sobre los bombones-un bombón para otro bombón-murmuró segundos después, tomándole el rostro y propinándole un casto y rápido beso en los labios. Sonriendo satisfactoriamente, volteó, y con un plop, desapareció de su vista.

Bárbara, recomponiéndose de la situación, abrió la nota y le leyó.

"Doy por comenzada la misión conquistar a Bárbara

Mañana a las tres en este mismo lugar.

No faltes.

Eres hermosa.

Draco."

Si alguien se encontraba cerca observando, pudo haber visto a una chica gritando con una caja roja en sus manos, saltando de felicidad.