HELLO!...tanto tiempo..pueden pasar diez mil años...jajajja...estoy de vuelta!...y con un nuevo capítulo. Sé que he tardado bastante, espero que el cap lo compense y disfruten.

Ante todo quiero dedicarle este capítulo a mi amiga Bárbara, la musa que me inspiró a crear a, obvio, Bárbara Felton, que cumplió años el 14 de mayo y yo le prometí este capítulo. Quería desearte muchas felicidades y que este nuevo año de edad te sea leve y tus sueños se cumplan. Más allá que no nos conocemos personalmente, es más, ni nos conocemos las caras, sé que somos buenas amigas...aunque no nos llevamos tan mal como Kathya y Bar...jajajaja..Disfruta de este cap dedicado solo a vos.. Espero que tu parte con Draco sea un lindo y atrasado regalo de cumpleaños.

Y agradecer los reviews a: Nasirid, Mik Diggory, Flor, Harry, delia, LunaLoonyLovegood, Bar, JKRanIV, Nena Orion, Saria Black..me hacen muy feliz!...

Disfruten y dejen reviews!

"Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas"... Los Merodeadores (LOS AMO) (Harry Potter y el Prisionero de Azkaban)

Capítulo 10: El hombre perfecto.

-LUCIANA PATTINSON, TÚ Y YO DEBEMOS HABLAR-

Bárbara pudo oír los gritos que Kathya profería desde dentro del cuarto. Se detuvo a oír la discusión, apoyándose en la puerta, temerosa. Vaya que Kathya tenía pulmones.

-¿De qué quieres hablarme?-preguntó Lucy con voz queda.

-Dime por qué le coqueteas a Mitzar-

-Yo no le coqueteo a Mitzar...yo tengo encantos naturales-

-LUCIANA-

-¿CUÁL ES TU PROBLEMA? MITZAR NO ES TUYO-

Bárbara tomó aire hondamente y decidió entrar a la habitación. Lentamente tomó el picaporte que, con su relieve de león, (N/A: Sirius cambió la casa un poquito) la observaba detenidamente y con ojos vacíos. La puerta se abrió lentamente y, para su desgracia, rechinó con estruendo. Dos pares de ojos de distinto color la miraron desde el centro del cuarto.

-Hola-dijo con voz apagada. Miró al suelo y se dirigió hacia su cama.

-¿Dónde estabas?-preguntó Kathya irritada. Bárbara la observó con el ceño fruncido.

-Estaba caminando por ahí-

-Pues debiste haberme avisado a dónde ibas-

-Tú no eres mi madre...-

-PERO SOY LA MAYOR Y NO ME IMPORTA-

-¿Qué es lo que te sucede?-preguntó Bárbara levantándose de la cama y enfrentando a la rubia-si Lucy te ha hecho algo no es mi culpa-

-OYE-bramó Lucy saliendo de su ensimismamiento. Se había quedado ida, acariciándose los labios.-YO NO HE HECHO NADA-

-SÍ LO HAS HECHO-bramó Kathya.

-BASTA YAAAAAAAAAA-bramó Bárbara. Las miró fijamente, intentando saber qué era lo que ocurría.-¿No podemos hablar como personas normales?-

-NO CON ESTA ATORRANTA-

-No con esta cínica-

-¿A quién le dices cínica?-preguntó Kathya con los dientes apretados, empuñando su varita.

-¿A quién le dices atorranta?-preguntó Lucy tomando su varita también. Se fulminaron con la mirada durante varios minutos.

-Chicas-ambas la miraron, y Bárbara retrocedió varios pasos. Los ojos de Kathya, de color verde, se habían tornado negros, mientras que la mirada de Lucy estaba roja. –El objeto de esta discordia... ¿es Mitzar?-

-Sí-dijeron a coro.

-Pero...si sabemos que Mitzar es "de" Kathya-

-Mitzar no es de nadie-dijo Lucy, observando la sonrisa de autosuficiencia de la rubia.

-Claro que lo es-dijo Bárbara con voz pausada y calma. Era como ser McGonagall dando clases.-Kathya creó a Mitzar, por lo tanto es de su propiedad-

-Pero eso no quita que no pueda salir con él-se cruzó de brazos con terquedad.

-Lucy, tú tienes novio-dijo Bárbara hastiada mientras alzaba una ceja.

-Bueno, eso no le importa mucho si te enteras de las últimas novedades-dijo Kathya mirándose las uñas.

-¿Qué novedades?-preguntó Bárbara mirando a una y la otra.

-Se besó a Cedric Diggory-

-O.O ¿Cedric Diggory?-preguntó Bárbara.-¿El mismo Cedric que yo conozco?-Lucy asintió con la cabeza-¿el Cedric que fue campeón en el Torneo de los Tres Magos?-esta vez fue Kathya la que asintió-¿Cedric hufflepuff?-

-Sí sopenca, sí ¬¬-dijeron a coro.

-Pero...pero...pero él sale con Cho alias intento de muñeca barbie-dijo Bárbara con voz chillona y estridente.

-Pues debería hablar con él-dijo Lucy pensativa. Miró al suelo.

-¿Vas a contarnos o no?-preguntó Bárbara sentándose fuertemente sobre su cama. Miró con detenimiento a la morena parada en medio de cuarto, que aún observaba fijamente a Kathya.

-Pues...todo ocurrió de forma extraña-dijo. Comenzó a dar vueltas alrededor del cuarto-nos encaminamos al tercer piso, ya que él quería colgar su túnica-Kathya y Bárbara la miraron alzando las cejas-yo le dije que podía colgar su túnica en un armario...y...conseguimos uno..pero era mágico. Estuvimos encerrados bastante tiempo allí dentro...ustedes saben...me dio claustrofobia...-

-¿Y desde cuándo tú eres claustrofóbica?-preguntó Kathya con incredulidad. Lucy se encogió de hombros y sonrió.

-A veces pienso que soy una gran actriz-

-Ya deja tu modestia aparte y sigue contando-dijo Bárbara riendo. No quería incomodar a Kathya, pero sabía que la historia de Lucy era muy interesante.

-Comencé a gritar y a gritar...noté que él me observaba divertido, hasta que me dieron nauseas y sensación de desmayo y..¿saben qué?...ME ABRAZÓ...Merlín, y yo casi muero entre aquellos brazos-su voz se había tornado dulce y soñadora, y sus ojos brillaron. Y en el instante en que Kathya y Bárbara se miraron, comprendieron que por primera vez la morena se había enamorado. Si, así, lisa y llanamente. Y aunque a ambas les pareciese absurdo, esa era la pura verdad.

-¿Y qué harás con Oliver?-preguntó Kathya, en un notorio intento de arruinarle el día a Lucy. La morena se detuvo en su misión de contar la historia "Cedric y Lucy encerrados en un armario". Miró a la rubia que sonreía con satisfacción. Y supo que no tenía respuesta para aquello.

-Creo que lo mejor será que termines con él-dijo Kathya.-A menos que no quieras-

-Espera un minuto...¿qué sucede si Cedric decide seguir con la "tetas de plástico" de Cho?-

-Pues que sería algo muy malo-dijo Kathya mirándose las uñas-aunque creo que te lo mereces-

Silencio.

-¿Cómo puedes decirme eso?-bramó Lucy. Había cerrado los puños y estaba pálida-NO PUEDES DECIR ESAS COSAS, TÚ...TÚ QUE SIEMPRE PROFEZAS QUE LA FELICIDAD DE LOS DEMÁS ES MÁS IMPORTANTE QUE LA TUYA-

-Mientras los demás no arruinen mi felicidad ni se interpongan en mi camino a ella-sentenció con rapidez-y no se habla más del tema-

-Yo hablaré del tema todo lo que se me plazca porque tengo derecho a hacer con mi vida lo que YO quiera-

-No si te metes con MI chico-

-¿Cuál chico?-preguntó Lucy sonriendo malévolamente-ningún hombre en los parámetros de lo normal te miraría-

Bárbara no supo qué ocurrió en ese instante. Solo notó que Kathya tomaba a Lucy fuertemente del cuello contra la pared, mientras la otra profería gritos y lanzaba patadas. Suspiró.

-BASTAAAAAAAAAAAA-su grito no sirvió de nada, ambas seguían peleando a los puños.-De acuerdo, ustedes lo pidieron-sacó su varita y..-INMOBILUS-ambas chicas sobre el suelo se detuvieron al instante.

-Bárbara, quítanos el hechizo-

-No-se sentó en su cama-no hasta que me hayan oído y quizás, si se me plazca, las volveré a la normalidad-

-BÁRBARA-

-ESCÚCHENME-ambas la miraron.-Sé que esta nueva vida para nosotras es demasiado, pero no por eso debemos dejarnos vencer por las circunstancias. A todo esto, creo que tu actitud de atorranta, Lucy, no es algo conveniente, menos para ti, que tanto piensas en tu reputación-negó con la cabeza- y tú Kathya, siempre tan correcta y madura, no entiendo cómo de repente te has vuelto una fiera defendiendo a su león-suspiró-no pueden pelearse por un chico¿qué pasó con "mis amigas son más importantes que los hombres", "ellos van y vienen"?...-tomó su varita y las volvió a la normalidad.

-Bueno-dijo Kathya, sobándose la muñeca-yo no tengo la culpa-

-No, por supuesto que no-dijo Lucy con voz hastiada-Kathya la señora perfecta nunca tiene la culpa de nada-

-ESTÁ BIEN PATTINSON-bramó-¿QUIERES A MITZAR, QUÉDATELO-

-La idea no era que...-comenzó Bárbara.

-CIERRA LA BOCA FELTON-

-NO TE ENOJES CONMIGO POR CULPA DE LA PUTA DEL SIGLO-

-¿A quién llamas puta del siglo?-preguntó Lucy muy a la defensiva.

-A Lily..-dijo Bárbara sonriendo con lascivia.

-Ya vas a ver...-

PUMM

-AAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHH-

-¿Se puede saber qué carajo pasa con ustedes?-bramó Sirius entrando con estrépito al cuarto. Observó con mirada divertida la escena de tres chicas tomándose de los cabellos sobre una de las camas. Sonrió. ¿Qué estaría maquinando ese hombre en su cabeza maquiavélica?-¿no prefieren lucha en el lodo?-

-BLACK-gritaron detrás de él.

-Oh, está bien-dos hombres entraron tras Sirius con sigilo.

-¿Se puede Canuto?-preguntó uno-¿o se están devorando entre ellas?-

-No, pasen, pasen-James y Remus se hicieron paso, observándolas. El señor Potter sonrió, pero Lupin negó con la cabeza y suspiró.

-¿Puedo preguntarles a los tres qué hacen aquí?-preguntó Kathya acomodándose el cabello tras su oreja.

-Es mi casa-dijo Sirius como si eso explicara hasta el sentido de la vida.

-Es la casa de Canuto-dijo James encogiéndose de hombros.

Remus suspiró.

-Me obligaron a venir-

-LUNÁTICO ¬¬-

-Pero si es la verdad-dijo sonriendo.

Bárbara suspiró encantada.

-Es tan perfecto-susurró con los ojos brillosos, mientras miraba a Remus.

-Sí claro, tan perfecto, fíjate en el hombre lobo-murmuró Lucy con suficiencia.

-¿Cuál es tu problema con los hombres lobo?-preguntó Bárbara, mientras los tres hombres discutían no sabían de qué-son peluditos y pachonchitos, y los puede usar como osos de peluche-

-Mírala a la mosca muerta, ahora se le da por la zoofilia-

-LUCIANA-bramó Bárbara.

-Yo creí que el hombre perfecto para ti era Draco-dijo Kathya, saliendo de su ensimismamiento, y observando a Bar. La castaña sonrió y se encogió de hombros.

-Bueno...Draco también es perfec...-

-Ay sí, el ex mortífago soy sobrino de Bellatrix-dijo Lucy-a la primera, te vende a dos knuts-

-¿Por qué siempre tienes que quejarte de lo que a mí me gusta? ¬¬-

-¿Crees que Bar valga tan solo dos knuts?-preguntó Kathya divertida.

-No sé, no haríamos gran negocio-

-OIGAN-bramó la aludida-no que ustedes valiesen muchos galeones-se cruzó de brazos- ni que sus hombres fuesen tan perfectos...míralo a Cedric: tiene novia, que es una gorda y tiene tetas de cinco kilos cada una-

-Eso no quita que sea perfecto-dijo Lucy con voz soñadora.

-El concepto de hombre perfecto lo tienes muy errado, Luciana-dijo Kathya.

-A ver tú, dime quién es el hombre perfecto-dijo con escepticismo.

Kathya sonrió abiertamente.

-Es obvio, es James-

-¿James?-preguntó Lucy-pero si con esas gafas parece "¿dónde está Wally?"..aunque no digo que no sea guapo, lo es, pero...-Bárbara comenzó a reír a carcajadas.-El hombre perfecto es Sirius-

-Naaa...puedes usarlo de amante o de semental...pero no-

-Los hombres perfectos son Mitzar, William y Harry-dijo Lucy con terquedad-y Cedric, por supuesto-

-Si ellos cuatro son perfectos, quiere decir que, por lógica, Sirius y James también entran en el parámetro "perfecto"-

-Habla en español-

Bárbara y Kathya revolearon los ojos al techo.

-Que si Harry y William son perfectos, James también lo es porque es el padre...y si Mitzar...-

-Si, si, ya entendí-dijo Lucy con hastío-igual nadie me quita de la cabeza que Cedric está por sobre todos-

-Creí que el hombre perfecto era yo-dijo una voz que las hizo sobresaltar.

Sirius, James y Remus las observaban divertidos desde la cama de Bárbara.

-Pues...puede ser que sí lo seas-dijo Lucy sonrojándose. Sirius sonrió abiertamente y por un instante, las tres chicas pensaron que tranquilamente él podía ser perfecto.

-Pero tienes un defecto, Canuto amigo mío-dijo James. Los otros cinco lo miraron.-Eres un viejo de mierda para ellas-Sirius frunció la nariz. Encantador.

-Mira quien habla ¬¬-

-Yo...-dijo James-jejeje...no estoy disponible-

-Y no lo estarás ni para tu esposa si no quieres que te corte a tu amigote-dijo Sirius haciendo una "sutil" seña de decapitamiento entre las piernas de James.

-Auch-

-Bueno, Canuto, no seas tan...-Remus suspiró-tan Sirius-sonrió.

-Parece que hoy están muy divertidos ¬¬-

-No te sulfures-dijo James riendo.

-¿Nos van a decir qué quieren?-preguntó Bárbara, en un intento de poder salir del cuarto y quitarse de encima el aburrimiento.

-Una vida nueva, que Greyback nunca me hubiese mordido, mis padres nuevamente conmigo...-

-Cállate Lunático ¬¬-

-¿No eres feliz con Tonks?-preguntó Kathya.

-Eso se puede arreglar Rem-dijo Lucy provocativamente.

-Sí soy feliz con ella...solo estaba bromeando nn-sonrió-¿qué decías Lucy?-

-Nada, Luciana no dijo nada-dijo Kathya apretando los dientes. Codeó a la morena que observaba con ansias de devorar a los tres hombres frente a ellas.

-La torta de chocolate ya está lista-dijo James sonriendo-luego de varios percances...Ginny pudo terminarla-Lucy gruñó la oír ese nombre.

-¿Vamos?-preguntó Remus sonriendo. Al carajo quién era el más perfecto de los tres, era tan difícil saberlo...

Salieron del cuarto, siendo seguidas por los tres encantadores hombres. Bajaron las escaleras hacia la sala, en donde había un reducido grupo de personas sentadas en torno a la pequeña mesa. En el centro, una apetitosa torta de chocolate que los presentes observaban con admiración.

-¿Quieren, jóvenes?-preguntó Lily al verlas acercarse.

-Pues...-la idea de comer un dulce pastel no era mala, pero había algo más interesante que había llamado la atención de las tres chicas. Y era el hecho de que los varones más jóvenes se encontraban sentados en el suelo en círculo, jugando al póker. Pero no a cualquier póker.

Mitzar se encontraba sin pantalones, mientras que Cedric estaba sin zapatos y medias.

-Hola chicos-dijo Lucy acercándose a ellos, siendo seguida muy de cerca por Kat y Bar.-¿A qué juegan?-varias miradas se posaron sobre ella, y Lucy notó dos pares de ojos de hermoso color.

-Al póker..el que pierde se va quitando una prenda-Mitzar suspiró-y, como verás, Mit va perdiendo-el joven Black fulminó a William con la mirada.

-Ríete niño bonito-dijo Mitzar cruzándose de brazos.

-¿Quieren jugar?-preguntó William con un tono de voz bastante incitante. Sí claro, como si quisiesen realmente jugar con alguna de las tres.

-No gracias, Will...-Lucy miró al joven que la observaba fijamente. Se hizo un prolongado silencio, roto solamente por el carraspeo del rubio de bellos ojos celestes.

-¿Podemos hablar?-ella asintió con la cabeza, formándosele un nudo espantoso en el estómago. Cedric se levantó del suelo y, tomándola del brazo, se separaron del grupo.

Kathya notó la incomodidad de Cedric al desaparecer con Lucy, y también varias miradas atentas sobre ella y Bárbara. Giró su vista, fijándola en los hombres que la observaban desde el suelo. Merlín que los magos eran los más hermosos sobre la Tierra.

Harry estaba, para desgracia de ambas, totalmente vestido. Sentado con las piernas abiertas y estiradas, parecía un niño pequeño jugando con sus preciados juguetes. Mitzar estaba a su lado resoplando, observando enojado cómo iba perdiendo y sus prendas iban desapareciendo. William se encontraba a su lado, sonriendo como niño chiquito, con las piernas cruzadas. Solo le faltaban los zapatos y las medias, al igual que Cedric.

-¿Esperamos a Cedric?-preguntó Mitzar. Los dos encantadores Potter lo miraron al instante.

-Pues...-

-Yo creo que deberían esperarlo-dijo Bárbara.

-Aunque me parece que ambos tardarán bastante en volver-dijo Kathya. Harry y William rieron, mientras que Mitzar suspiró y miró sus cartas.

-¿Podemos seguir?-preguntó, interrumpiendo la charla de los hermanos-porque no voy a esperar a Cedric todo el día-

-De acuerdo-dijo Harry sonriendo. MERLÍN, el hombre perfecto podría ser él. No, era él. No había dudas.-Sigamos, Cedric perdió por abandono-

Bárbara y Kathya se sentaron cerca de ellos. Los tres chicos se dispusieron a seguir con lo suyo.

-Ten cuidado Mit, porque creo que terminarás completamente desnudo si sigues jugando tan mal-

¿Desnudo¿dónde?. Sí, Black debía perder, porque a ninguna de las dos muchachas sentadas en el sofá les molestaría que terminara en paños menores.

-Púdrete Potter-le sacó la lengua a William infantilmente.

Kathya suspiró. El día se había tornado aburrido y el sueño la estaba venciendo de a poco.

-Kat-dijo Bárbara sacudiéndola violentamente.

-¿Qué?-

-Mañana tengo una cita con Draco-

-We O.o?-Kathya salió con rapidez de su ensimismamiento y su pereza, y observó a Bárbara con los ojos muy abiertos.-¿En serio?-

-Sí nn-dijo la otra sonriendo- y créeme...no lo puedo creer-

-Sí...es como...es como si Voldemort le enviara una carta de amor a Harry...-sintió un fuerte codazo en las costillas.

-No para tanto sopenca ¬¬-dijo Bárbara.

-Oh bueno...es como...es...es...-no pudo terminar la frase, es más, no pudo hacer que su cerebro volviese a funcionar debidamente. Algo captó por completo su atención. Algo que hizo que Bárbara se atragantara con su propia saliva (N/A: una muy buena razón, entonces...mira que atragantarse con la saliva de uno...hay que ser...).

Y no era el hecho de que Sirius estuviese bailando sobre la mesa en un lejano intento de parecerse a Chayanne, ni que una pareja estuviera buscando su cuarto hijo sobre el sofá, no...fue el hecho de ver un torso blanco, liso y espectacularmente tentador a un par de centímetros...lastimeros y molestos centímetros.

-Joder...¡qué bueno está Harry!-dijeron a coro.

Se hizo un potente silencio en la sala. Y Kathya se preguntó por qué todos la miraban a ella y a Bárbara. Y su pregunta fue contestada al notar que un par de ojos de hermoso verde la observaban divertidos.

-Ejem-dijo Bárbara. Su rostro era del color de la bandera de Gryffindor y si no fuera porque ya no iban a Hogwarts, la hubiesen colgado de un mástil. Aunque la cara de Kathya había sobrepasado el escarlata, más bien tenía una interesante gama de rojos desconocidos.

-Bueno...es la verdad...estás jodidamente bueno Harry...¿qué quieres que te diga?-ya lo había hecho, lo había dicho. Y notó una expresión de cierta pelirroja mirándola con el ceño sumamente fruncido, y varias sonrisas, pero no le importó. CARAY, cómo pretendían ellos que no babeara ante ese torso fino, torneado e increíblemente sensual. El quidditch había dado prodigios...y bellos y sabrosos frutos.

Poco a poco el bullicio inicial volvió a su estado normal, aunque todavía había un par de ojos que las observaban con odio.

-Así que...-dijo Bárbara. Su rostro ya se encontraba blanco y normal, como de costumbre. Sonreía-¿jodidamente bueno?-

Kathya se ruborizó. Frunció el ceño e intentó no pensar en los músculos levemente marcados del cuerpo de Harry. Tendría sueños eróticos de por vida con aquél bombón.

-Bueno...¿qué querías que dijera?-preguntó con expresión ofendida.

-Que...que...-se rascó con la cabeza y se encogió de hombros-bueno...no lo sé-

-¿Y entonces?-

-Que nos embarraste mucho-

-¬¬-

-Es cierto nn-

-Por lo menos fui sincera-dijo, notando que su rostro volvía a tornarse caliente. Intentó por todos los medios no captar la espalda blanca que se encontraba frente a ella, ni esos bíceps ni esos pectorales.

MIERDA. ¿Por qué las hormonas son tan activas a cierta edad?. Se llega a pensar constantemente que el hormonazo llega a los quince y, bueno, se detiene paulatinamente a medida que crecemos. Pero para las pobres de Kat y Bar, el hormonazo no había disminuido para nada. Y menos si constamos que se encontraban rodeadas de prototipos de hombres que rozaban la absoluta y divina perfección.

-Harry sigue perdiendo-dijo Bárbara. El tono de voz empleado le hizo pensar a Kathya que la fruta prohibida de Grimmauld Place se había quitado otra valiosa prenda. Y no se había equivocado. Aunque había sido una prenda tan insignificante como una media.

-Chicos, por Godric Gryffindor, dejen de jugar eso que incomodan a las chicas-dijo Lily, observando fijamente a las dos jóvenes. En su mirada había un brillo extraño, y Kathya se preguntó por qué la Naturaleza había sido tan sabia de darle a Harry aquellos ojos. Lo observó con ojos hipnotizados.

-¿Quién dijo que me incomoda?-preguntó la rubia de sopetón. Se calló de repente, mientras sus mejillas se sonrojaban. Changos, otras vez las hormonas. Y todo por mirar a Harry...y cómo no hacerlo, con esa conjunción tan perfecta que formaba su cara, esos labios rosados y finos que provocaban irrefrenable tentación de devorar, ese par de esmeraldas brillantes y fulgorosas, ese...ese TODO que constituía su ser. Joder, joder y más joder.

-Déjalos cielo, pero eso sí, el primero que queda en boxers pierde...no sean desubicados de terminar en pelotas-dijo James pícaramente, con una sonrisa.

Los tres chicos se miraron con ojos cómplices.

-No es por nada chicos, pero este juego es más aburrido que buscador sin snitch-dijo Ginny con voz irritada. Kathya notó la mirada inquisitiva de Harry.

-Palomita-¿palomita?...Merlín, esos dos sí que eran asquerosamente cursis. Aunque viniendo al caso, Kat y Bar sabían que si saliesen con Harry le dirían de todo..mucho más que palomita...-¿por qué estás enfadada?-

-No estoy enfadada, me molesta que otras te miren como si fueras el último hombre sobre la faz de la Tierra-

Tanto Kathya como Bárbara fruncieron el entrecejo. Eso había sido una indirecta muy directa.

-¿Quieres que me lance un encantamiento de conjuntivitis?-preguntó Kathya con voz fría.

-No-dijo Ginny. Su mano derecha sobre la varita le dio mala espina a Bárbara.

-Entonces no te quejes-

-Yo me quejo todo lo que yo quiero-dijo la pelirroja. Su tono de voz se había vuelto áspero. Se cruzó de brazos y desafió a la rubia con la mirada.-Pero no te metas con mi chico-

-Nadie se está metiendo con tu chico-dijo Kathya con voz potente.

-¿Ah no?-preguntó. Ahora sí estaba gritando-¿y cómo llamas a lo que tú haces?-

-Simplemente yo observo la belleza natural de los paisajes ingleses-dijo Kathya con completo cinismo.

Ginny se mantuvo callada por segundos.

-¿Cómo te atrev...?-la varita de la pelirroja voló por los aires en el instante en que ella pretendía tomarla de su bolsillo. Harry las observó a ambas con el ceño fruncido.

-Basta-

-Pero...-dijo Ginny.

-He dicho basta-dijo Harry. Su voz era pausada y tranquila-hablaremos luego Ginny-

La pelirroja volteó con notorias ganas de cerrar sus manos alrededor del níveo cuello de Kathya. Sus ojos marrones brillaban con intensidad y si no fuera porque Kat ya había visto ese brillo en los ojos de sus enemigos, no le habría prestado atención. Pero sí lo hizo. Odio, repentino odio se traslucía en los ojos de Ginny.

-No me odies-dijo.

-No te odio-

-Esa expresión la he visto en otras personas-remató Kathya-no puedes enojarte conmigo-

-Me enojo todo lo que quiero...Harry es mío y no quiero que lo mires-

-Pues déjame decirte que eso es imposible...no puedes pretender que las demás no lo miren porque aunque te moleste saberlo, tu novio es condenadamente perfecto y perversamente atractivo-Ginny gruñó al oír aquello-y tú-le golpeó el pecho con un dedo-deberías estar feliz de que te lo deseemos tanto porque eso denotaría una envidia colectiva-tomó aire.-MERLÍN, lo tienes todas las noches durmiendo junto a ti en la misma cama...puedes tocarlo y acariciarlo a tu antojo...usan la misma ducha en donde, estoy segura, se bañan juntos...haces el amor con él...te vas a casar con él y tendrás a sus hijos...¿QUÉ MAS QUIERES? TÚ NOVIO ES EL HOMBRE PERFECTO Y UNO DE LOS MÁS DESEABLES QUE CONOZCO-la tomó de los brazos y la sacudió violentamente.

Ginny se había quedado muda y simplemente se dejaba zarandear por Kathya. En el momento en que la soltó, la pelirroja frunció el ceño y, dando una vuelta, se alejó de ellas.

Silencio. Miradas absortas sobre ella.

-Sigan en lo suyo-dijo con voz ronca. Se sentó de forma majestuosa sobre la silla, ignorando por completo cierta mirada muy cerca de ella.

-Eres..eres...-comenzó Bárbara cuando llegó a su lado. ¿Insultos¿gritos¿golpes?.No...

-ERES MI IDOLA-se lanzó sobre ella, abrazándola en esos típicos abrazos rompe costillas.

-¿Qué?-

-Nunca te había oído decirle tantas cosas ciertas a la gente que te disgusta-

-Pero si Ginny no me disgusta-

-No, claro que no-dijo Bárbara escéptica- y yo me encamo con Snape-su tono de voz se tornó completamente sarcástico.

-Guacale...tú...tienes unos gustos de mierda-

-OYE-

-Bueno...-dijo Kathya riendo. Giró su vista hacia la derecha, y se encontró con tres de los hombres más perfectos de aquel mundo encantador. Debía pensar seriamente si Mitzar, William y principalmente Harry no eran perfectos. Se suponía que, siendo reales, debían tener defectos.

-Son perfectos-susurró.

-Cuando le cuente a Lucy...-dijo Bárbara riendo, completamente en su mundo. Aplaudía contenta.

-Hablando de Lucy...¿dónde está?-

OoOOoO

Luego de caminar por varios minutos por Grimmauld Place y sentirse realmente perdida, Lucy se preguntó si Cedric pretendía volverla loca. ¿Dónde estaban, el lugar era oscuro y sucio y si no fuera porque estaban en la casa de Sirius, hubiese pensado que se encontraban en la cueva de una acromántula.

-Ced...¿qué?-

-Quiero que hablemos-dijo él, con un tono de voz áspero. Los nervios de la morena se acrecentaron al notar que los ojos celestes del joven frente a ella se veían tristes y confundidos.

-Ced...-

-Quiero que hablemos sobre lo que pasó-Lucy lo miró con el ceño fruncido.

-¿El beso?-

-Sí, exacto, eso...sí, el beso...quiero que hablemos de eso-

-Para mí fue..fue hermoso Ced-dijo ella ruborizándose. Se acercó a él, en un notorio intento por besarlo, pero Cedric se alejó varios pasos. Lucy sintió una punzada muy dolorosa en el pecho. Y una oleada de recuerdos le invadió la mente. Recuerdos de Hogwarts, en los terrenos, con ella y un joven de ojos azules que le decía algo que no lograba oír...

-Pues..para mí...-suspiró-para mí fue algo que no tuvo que ocurrir jamás-dijo con decisión.

Las pupilas de Lucy se dilataron y los nervios más espantosos que alguna vez le atacaron el cuerpo aparecieron en un momento bastante inoportuno. ¿Había oído bien¿Cedric...Cedric había dicho que el beso no tendría que haber sucedido?.

-¿Qué quieres decir?-preguntó con voz pausada y ligeramente quebrada. Notaba un ligero dolor en su garganta, y sentía a sus ojos arder.

-Ese beso...fue algo que no preví..algo que nunca tuvo que haber sucedido-

-¿Por qué dices eso?-algo resbalaba por sus mejillas, pero ni en sus más remotas imaginaciones creía que fuesen lágrimas. Pero sí, estaba llorando. Por primera vez en su vida, el mal de amores le afectaba el corazón y el alma. Ella que siempre había dicho que no necesitaba de hombres...ella, la misma que había jurado y perjurado que ningún amor le conmovía ni le doblegaba el orgullo...ella, estaba llorando. Sí, derramaba lágrimas que recorrían sus mejillas para terminar mojando sus labios, saboreando el intenso gusto a sal.

-Porque yo tengo novia, Lucy, y no voy a arruinar un noviazgo de tantos años por...por una calentura del momento...y tampoco creo que tú dejes a Oliver-

-¿Calentura del momento?-su orgullo comenzaba a salir a la luz-¿cómo te atreves a decirme eso?-su voz se había tornado áspera, seca y potente.

-Trata de no perder los estribos...-

-No me digas lo que tengo que hacer Diggory-dijo casi a los gritos. Sentía su cuerpo demasiado caliente y su corazón demasiado acelerado.

-Mira Luciana-dijo él con voz dura-yo...yo ya te lo había dicho...lo nuestro pudo haber sido bonito si tú hubieses cumplido tu parte del trato-

-¿Qué?-preguntó. Se había apoyado contra la pared para no caer al suelo desmayada. Le faltaba el aire y sentía que la sangre no llegaba a su cerebro.-¿Trato?-

-Sí...no te hagas la que no lo recuerdas...porque yo lo recuerdo muy bien-frunció el entrecejo.

-¿De qué estás hablando?-

Cedric rió con una risa lúgubre y fría. Una risa falsa y seca, sin emoción.

-Que tú lo hayas olvidado no es problema mío Pattinson-dijo-pero te lo volveré a decir, como aquella vez: yo no dejaré a Cho de nuevo, que eso te quede claro-

Lucy tragó saliva ruidosamente. Había dejado de llorar, tan solo se limitaba a respirar y observar al chico que estaba frente a ella. Merlín, no se parecía al Cedric risueño y noble que conocía, no, parecía más bien una reencarnación demasiado bonita de Barty Crouch Jr.

-Yo que creí que tú eras el hombre perfecto-dijo Lucy con voz quebrada- distas mucho de serlo... es más, estoy segura que para llegar a ese parámetro te falta mucho Diggory-

-No intentes hablarme de moral precisamente tú, Pattinson...porque no eres la indicada-

-Púdrete-volteó, tomando el pomo de la puerta. Salió del cuarto con la respiración entrecortada. Se detuvo en el pasillo, mirando al suelo. ¿Qué rayos había sido eso?. Sollozó. No, ante todo, el orgullo bien alto. Caminó apresuradamente, intentando encontrar las escaleras y desaparecer de allí. Dolor, resentimiento, odio...tantas cosas se llegan a sentir cuando alguien a quien amas te hiere sin consideración alguna, haciendo caso omiso de los gritos de tu corazón.

Sentimientos que la confundieron y la hicieron sentirse mal, sentimientos que no supo qué significaban, que no pudo distinguir...pero lo que sí pudo notar, fue su creciente sed de venganza. Que asombroso es el cambio y que efímera puede ser la línea entre el odio y el amor. Un día eres completamente simbiótico al otro, y al siguiente día, prefieres lanzarlo al cráter de un volcán en erupción.

Debía hablar con Kathya...muy seriamente. Algo pasaba. Y estaba más que segura que la rubia lo sabía, o lo intuía.

Caminó un trecho, intentando lograr que su respiración se acompasara, en vano. Le temblaba el cuerpo y si no fuera porque caminaba tomándose de las paredes, habría caído al suelo. Nunca se puede saber cuánta distancia podemos tener con el objetivo, pero Lucy supo que entre donde ella se encontraba y las escaleras había, mas o menos, treinta metros. Y no era una gran distancia.

El bullicio y la luz de la sala de estar le aturdieron la vista y los oídos. Observó a su alrededor con los ojos entrecerrados, oyendo las voces que, en ese instante, le parecieron demasiado potentes. Le dolía la cabeza y no sabía si el dolor era por causas físicas o porque psicológicamente algo la estaba dañando.

Intentó encontrar a Kathya y a Bárbara, pero lo único que logró fue tropezarse con mesas, sillas, y todo lo que estuviera a su paso. Se detuvo en el momento de notar dos manos alrededor de su cintura, y un perfume que ya había olido antes le llenó las fosas nasales. Miró fijamente al joven frente a ella, quien la observaba con el ceño fruncido.

-¿Cedric?-

-No...soy Vincent..acabo de llegar-dijo el chico. La miró nuevamente.-¿Te encuentras bien?-

-No-dijo ella tomándose las sienes. Se tambaleó peligrosamente, y sintió aquellas suaves manos tomarla más fuertemente de la cintura.-Ced...-

-¿Algo ha pasado con mi hermano?-

-Sí..sí...-

-Ven, vamos a hablar a otra parte-la tomó del codo y la sacó de la sala, sin notar siquiera un par de ojos que los observaban fijamente.

Lucy no supo a dónde iban ni por qué Vincent tenía semejante semblante. Lo único que supo fue que todo lo que le estaba ocurriendo era por su propia culpa. Aunque no entendía bien qué culpa. Quizás Cedric había sabido sobre su relación con Oliver y eso le había molestado. O tal vez...ella se había comportado mal con ambos en ese pasado mágico que para ella era inexistente y absurdo, y por eso Cedric no le perdonaba nada.

Se habían detenido en el tercer piso. Vincent la había soltado segundos antes, y en ese instante la miraba con expresión preocupada.

-Dime-

Lucy notó que su garganta estaba seca y que su corazón palpitaba fervientemente. Le sudaban las manos y sabía que debía verse muy pálida.

-Pues..que hemos discutido-dijo ella. Tomó aire hondamente, sin entender por qué de repente Vincent estaba interesado en sus problemas con Cedric.

-¿Qué te dijo?-preguntó él, zarandeándola. Sus ojos claros se veían confusos e interesados.

-Discutimos...dijo algo sobre un trato- notó el cambio de semblante de Vincent, y lo observó con el seño fruncido-¿tú sabes algo?-

-Pues...tú y Cedric hicieron un trato-

-¿Pero qué clase de trato?-preguntó ella casi con histeria.

-En la época en que tú y él coincidieron en Hogwarts, aquélla en la que tú salías con Oliver Wood..-

-¿Qué fue lo que sucedió?-de repente una idea se le había ocurrido en la cabeza-¿él cortó con Cho por mí?-le parecía estúpido, pero de un instante al otro su corazón le había palpitado feliz dentro de su cuerpo.

-Bueno...es tonto que me lo preguntes, si tú ya lo sabes-

-Cedric me dijo que no dejaría a Cho una vez más...eso quiere decir que ya había terminado con ella...y sé que no fue por Harry-

-¿Por qué me preguntas qué sucedió con Cedric?-Lucy tragó saliva violentamente-es como si hubieses olvidado tu pasado...-

-¿Puedes contestarme lo que te pregunté?-preguntó con hastío-necesito saber por qué me trató cómo lo hizo-

-Es lógico que esté enojado...tú le prometiste terminar tu relación con Oliver si él dejaba a Cho...-las manos de Lucy resbalaron por el brazo masculino, y se tomó el rostro con desesperación.

-¿Qué yo le prometí... ?-el semblante escéptico de Vincent la hizo callar-¿Ese fue el trato?-

El joven asintió con la cabeza-pero...-

-Tú y él se gustaban mucho, pero Oliver era amigo suyo...fue muy complicado...pero tú le prometiste dejarlo si él terminaba con Cho-dijo Vincent-y no lo hiciste-

La cabeza a Lucy le empezó a dar vueltas. De repente, muchas imágenes de recuerdos inexistentes le bombardearon el cerebro. Vio un parque y a Cedric, oyó gritos y discusiones, y notó la mirada triste de Oliver Wood. Absurdo. ¿Cómo podía recordar algo que no había vivido? Era increíblemente patético.

-Pero..si él dejó a Cho por mí...¿por qué no volvió con ella rápidamente?-

-Porque se había enterado de que ella andaba tras Harry-

-¿Y por qué luego sí volvió con ella?-

-Ella salió con Corner-dijo Vincent con voz misteriosa.-Luego volvieron...Merlín, Lucy, tú esto ya lo sabías-

-Es que...no...no importa Vins..-

Oyeron pasos resonando por el corredor. Y luego una voz masculina que llamaba a Vincent.

-Vins...-Cedric se detuvo a observar la escena, con los ojos levemente entornados. Miró fijamente a Lucy, y ella sintió que él podía verle las entrañas. Carraspeó, miró a Vincent, se despidió de él y volteó a las escaleras, intentando olvidar la expresión de la mirada de Cedric, esa expresión de perro desvalido y triste.

Así que un trato con Cedric...pero no entendía por qué ella no lo había cumplido. Las promesas, para Lucy, eran irrompibles.

No, Cedric Diggory, aunque muy lindo, no era perfecto.

OoOOoO

Aburrimiento. Eso era lo que sentía Bárbara. Los párpados pesados, los ojos cansados, el cuerpo tremendamente exhausto. No entendía qué objeto tenía encontrarse sentada observando a Kathya dormitar sobre el sofá, ni mirar a los jóvenes que, en ese instante, se encontraban vistiéndose debido a que el famoso póker ya había finalizado. No negaba que era un juego muy interesante y demasiado tentador como para no participar de él, pero en el momento en que Harry, William y Mitzar decidieron terminarlo, la diversión se había ido lejos. Y ni hablar de la decepción al ver que los torsos de los jóvenes Potter habían sido cubiertos por sus respectivas ropas. Notó la llegada repentina de Vincent a la sala, y una sonrisa se le dibujó en el rostro. Esa estupidez del hombre perfecto la hacía pensar constantemente. Mientras los dos hermanos Potter y el joven Black se habían dignado participar de ese pintoresco póker, se había preguntado fuertemente cuál de los tres era el hombre perfecto. También se había cuestionado si alguno de los tres hombres guapos y maduros denominados "los merodeadores" podrían entrar en ese parámetro, y la respuesta había sido un potente y llamativo SÍ.

Pero en ese momento, observando al bello joven Diggory, la pregunta había retornado a su mente.

Digamos que estar en un mundo rodeada de hombres perfectos es el sueño de cualquier chica..cualquier chica que tenga preferencias sexuales hetero, es decir, que le gusten los hombres (N/A: y qué pesados de hombres!) ¿no?. Aclaremos.

Vincent se acercaba a ella, sonriendo. Aunque Bárbara pudo vislumbrar el semblante preocupado que llevaba en el rostro. Se detuvo frente al sofá en el que ambas chicas se encontraban sentadas. El joven abrió la boca de repente para hablar, cuando Lucy, con ojos acuosos, se le lanzó encima a Kathya.

Vincent observó la escena asustado, y volteando, se alejó de las tres, para desgracia de Bárbara, quien gustosa habría hablado con él.

-Kat, por favor, Kat-

-Mmmmm-

-Kat, despierta-

-Ya voy mami-

-KATHYA-

-We O.o?-la rubia se sobresaltó, propinándole una "ligera" patada a Lucy en las costillas. Bárbara, mientras tanto, reía a carcajadas.

-IDIOTA ME GOLPEASTE-Lucy tomó a Kathya fuertemente del cuello. El tremendo zarandeo hizo despertar completamente a la rubia, quien tomó, a su vez, a Lucy del cabello.

-Merlín-suspiró Bárbara, observándolas. Nadie podía creer que esas dos chicas tuviesen diecisiete años, respectivamente. Negó con la cabeza, al tiempo que se desperezaba. Sonrió, pensando en la cita con Draco. Mañana sería un gran día.

Un apuesto hombre de ojos color miel y cabello dorado que Bárbara supo que era tremendamente atractivo, se acercó al sofá.

-Creo que ya es hora...-Remus observó la escena en que Kat y Lucy aún se golpeaban entre ellas, frunció el ceño, luego miró a Bárbara y sonrió-creo que ya es hora de que se vayan a dormir-

La joven que lo observaba embobada pensó seriamente si él sería el hombre perfecto. Y la respuesta era afirmativa. Pero irremediablemente, un joven de cabellos dorados y ojos grises se coló en sus pensamientos, provocando que Harry, Remus, James, Sirius y compañía fuesen desplazados parcialmente...solo parcialmente eh!. Y esa figura divina dibujada en su mente le hizo saber que el hombre perfecto estaba al alcance de su mano. Aunque supo que tal vez no fuese él concretamente.

Sino que quizás se encontrase sentado junto a Sirius, observando el suelo; o quizás usase gafas y tuviera hermosos ojos verdes; o estuviese, desgraciadamente, felizmente casado con una mujer pelirroja; o fuese hombre lobo; o muchísimos, muchísimos quizaces..pero, a pesar de eso, supo que SU hombre perfecto tenía arrogancia para prestar, altivez para derrochar y gran belleza para ser una gran envidia.

Notó que a su lado, las fieras, dícese Lucy y Kathya, habían parado de pelear en el mismo instante en que el bello Harry Potter había pasado frente a ellas sonriendo. ¡Y qué sonrisa!.

-Remus dice que es hora de dormir-dijo, levantándose del sofá como si fuera un resorte. Lucy la observó con el ceño fruncido, mientras que Kathya, semidormida, cerraba los ojos y roncaba casi imperceptiblemente. Bárbara miró a la morena que sollozaba en silencio.

-¿Te sientes bien?-

-No-dijo Lucy, con la voz quebrada-tengo algo que contarles-se levantó del sofá lentamente, mirando fijamente a ambas chicas. Bárbara zarandeó a Kathya, despertándola bruscamente. Entre ambas tuvieron que tomarla de las axilas y obligarla a caminar hasta las escaleras. Aunque cierta intromisión las hizo detenerse junto a la puerta.

-William, necesitamos subir a los dormitorios, si no te molesta-dijo Kathya con voz apagada. Sus ojos estaban enrojecidos y se podía ver que en cualquier momento caería redonda al suelo.

-Necesito decirte un par de cosas-dijo el moreno, con una mirada seria.

-¿Qué?-preguntó Lucy con hastío-apresúrate porque no tenemos todo el día-William la miró de tal forma que tuvo que cerrar la boca rápidamente.

-Creí que era yo tu hombre perfecto-dijo, mirando a Kathya fijamente. Las expresiones de las tres chicas mostraron, conjuntamente, cuán estúpidas les resultaron esas palabras. Era bien cierto que William era un hermoso ejemplar, pero no creyeron jamás que tuviese semejante arrogancia y egocentrismo...y tal estupidez.

-Podrías ser perfecto si no hablaras tanto-dijo Kathya, soltándose de sus dos amigas, y caminó, con paso tembloroso, hasta las escaleras. Bárbara miró a Lucy, quien observaba a William. Sabía lo que vendría a continuación. La morena se acercó al joven contoneándose (Bárbara revoleó los ojos al techo) y, acercándose al oído masculino, dijo:

-Para mí sí eres perfecto-

Merlín, cuando lo supiera Kathya ahorcaría a la morena con sus propios intestinos.

William miró a Lucy detenidamente, serio, siguiéndola con la mirada mientras ella subía las escaleras.

Bárbara siguió a la morena y, al pasar junto al joven Potter, murmuró: -Si realmente amas a Kathya, como tú dices, compórtate como hombre..y cuídala, porque creo que alguien cercano puede quitártela-volteó altivamente, y siguió a Lucy hasta el dormitorio.

El cuarto estaba lleno de luz y, por lo que notó, lleno de gritos. O de voces altas. Solo supo que al entrar, la voz de Lucy la aturdió terriblemente. Hablaba de Cedric.

-¿Qué sucedió con tu hombre perfecto?-preguntó Bárbara desvistiéndose y yendo al armario a buscar su camisón.

-Cierra la boca Felton, él no es el hombre perfecto-

-¿No?-preguntó Kathya-hace unas horas dijiste que sí lo era-Lucy frunció la nariz.

-Pues cambié de opinión-dijo cruzándose de brazos y dándoles la espalda.

-¿Qué fue lo que ocurrió con el Príncipe Azul?-preguntó Bárbara socarronamente.

-Me dijo...me dijo que no dejará a Cho de nuevo...menos por una...-tragó saliva, y ambas jóvenes sentadas en sus respectivas camas, notaron cierta humedad en sus ojos color miel-calentura del momento-

-Ah no-dijo Bárbara.

-¿Calentura del momento?-preguntó Kathya. Miró a Lucy con expresión confusa-¡qué original!-

-Pero...¿qué pasó?-volvió a preguntar Bárbara.

-Dijo que el beso había sido algo que él no había previsto..y que nunca más tenía que ocurrir...-sollozó-YO NO CREÍ QUE FUESE TAN IDIOTA-golpeó fuertemente la pared. Algo retumbó del otro lado. -¿por qué él es así?-

-¿Quieres que te responda?-dijo Kathya, mirándose las uñas-simple: es hombre..y por más perfectos siempre tiene algo en común...-

-Patanes, engreídos, hijos de sus madres, infieles...-dijo Lucy-sí, lo sé-

-No iba a decir eso específicamente-dijo la rubia sonriendo-iba a decir que estaban todos buenísimos y aunque no queramos, nos atraen como estiércol a las moscas-.

-En vez de insultar tanto al pobre Cedric..-dijo Bárbara. Dos miradas gélidas se posaron sobre ella-deberíamos analizar los hechos y por qué él dijo eso...-miró a Lucy-¿hay algo que quieres contarnos?-

-Sí...-dijo dubitativamente-hablé con Vincent-

-Oh, eso me interesa-dijo Bárbara sonriendo.

-Dijo que...que Cedric y yo habíamos hecho un trato...que yo no cumplí-

-¡Qué raro!-dijeron a dúo Bárbara y Kathya, sonriendo.

-Oigan-dijo Lucy enojada-escúchenme-las otras dos dejaron de reír.-Me contó que él me había prometido terminar con Cho si yo cortaba con Oliver...-miró a Kathya rápidamente, y la rubia la enfrentó con los ojos-¿tú lo sabías?-

-No-dijo, fuertemente-yo escribí que tú lo dejabas a Oliver...pero no puse razones...-

-Quizás la razón por la que cortaste con Oliver fue por Cedric...pero lo que no entiendo es qué pasó en el medio que ni tú ni él terminaron juntos-dijo Bárbara casi a los gritos.

-¿Se dan cuenta?-preguntó Kathya-nuestros pasados están saliendo a la luz...y por lo que parece no fuimos muy buenas-.

-Debemos saber qué hicimos-dijo Bárbara-alguien tiene que saber-

Las tres miraron al suelo, pensativas.

-¿Saben?...mientras Vincent me hablaba de mi pasado, tuve recuerdos...es absurdo-

-¿Qué recordaste?-

-Me recordé besando a Cedric en los terrenos de Hogwarts...-

-Vaya...me gustaría recordarme haciendo chanchadas con Harry...-dijo Kathya.

-¿Tú sola?-preguntó Bárbara riendo. Miró a Lucy-no sabes la discusión genial que tuvo Kathya con Ginny...-oyeron ruidos provenientes del pasillo. Se silenciaron de inmediato, oyendo los pasos. La puerta se abrió lentamente.

-Buenas noches muchachas-

Suspiro general. Baba, fantasías, y muchos etcéteras.

-Buenas noches Harry-dijo Kathya con la poca voz que le quedaba, mientras les propinaba a sus dos amigas codazos en las costillas para que reaccionaran y se sacaran esas caras de imbéciles. Lo único que pudo hacer Bárbara fue levantar la mano y mover un par de dedos, mientras que Lucy sonrió tontamente. El extraño momento terminó en el mismo instante en que Harry decidió cerrar la puerta y desencantar el cuarto de su bella anatomía. Aunque su exquisito perfume perduró en la habitación.

-¡Qué hermoso es!-murmuró Lucy, haciendo una seña muy poco disimulada de limpiarse la baba de la comisura de los labios.

-Ahora entiendo por qué Cedric no dejará a Cho por ti-dijo Kathya adentrándose entre las sábanas de su cama. Bárbara miró a ambas chicas con precaución. Sabía lo que vendría a continuación.

-¿Qué insinúas?-preguntó Lucy con una voz que sonó exageradamente peligrosa. Aunque la castaña que observaba todo desde la cama contra la pared derecha, supo que Kathya no se asustaría. Y fue cierto.

-Insinúo que si no empiezas a comportarte como una chica con moral, ningún hombre querrá terminar contigo..solo eso-se encogió de hombros, como si lo último dicho fuese algo sumamente estúpido y trivial.

Lucy gruñó e hizo una seña grosera con su mano derecha. Que, por supuesto, Kathya no vio.

-De verdad Luciana, demuéstrale a Cedric lo que vales, y quizás de esa manera crea que valga la pena estar contigo-murmuró la rubia con voz adormilada. Se hizo un potente silencio, en el que la morena observaba con expresión extraña a Kathya, que dormía.

-Es mejor que vayamos a dormir Lu-dijo Bárbara-mañana será un gran día-

Gritos. Oía gritos en sus sueños. Insultos y terribles exclamaciones. ¿Quién gritaba de esa forma?. Pedazos de pulmones que tenía la chica que profería a voces semejantes cosas. Abrió los ojos lentamente. Y algo suave, tibio y...pesado, le golpeó la cara fuertemente. Se sobresaltó y se sentó en su cama, cuando esa cosa suave, que ciertamente era una almohada, la golpeó nuevamente. Despertar de esa manera no es bonito, pero poder lanzarle a tu atacante un zapato y darle de lleno, te transforma la mañana en algo gratificante.

-PERRA MAL PARIDA-la voz de Lucy le llegó completamente a los oídos.

-Buenos días Luciana-dijo Bárbara con voz socarrona. Los gritos de Lucy se oyeron por todo el cuarto.

-¿Puede ser que grites desde esta hora de la mañana?-preguntó Bárbara hastiada. Le dolía la cabeza y sentía los latidos en las sienes.

-Del mediodía, querrás decir, Bar...es la una-dijo Kathya con voz dulce y cantarina.

MOMENTO. ¿Kathya había dicho la una?. Oh, oh...eso estaba mal.

-¿La una?-preguntó saltando de su cama al suelo.-POR MERLÍN..YO TENGO UNA CITA-corrió rápidamente al armario y se adentró en él. Lucy y Kathya se miraron con expresiones divertidas.

-No te sulfures Barbie Tonks-dijo Kathya al ver que la castaña se tropezaba con una docena de zapatos-aún faltan dos horas para tu cita-

-Igualmente quiero saber qué ponerme-dijo Bárbara desde el suelo, acostada de espaldas y observando a Kathya, que le sonreía.

-Podrías ponerte una armadura...o llevar una flauta..-dijo Lucy mirándose en el espejo.

-¿Para qué?-preguntaron a dúo las otras dos.

-Para encantar serpientes, sopencas-dijo sonriendo-Draco es un basilisco desplumado..-su expresión cambió como si de repente se le iluminara una lamparita en el cerebro-puedes pedirle a Harry la espada de Gryffindor y el Sombrero Seleccionador...-

Bárbara y Kathya se miraron con miradas sarcásticas.

-Y tú puedes pedirle a Cho que mantenga bien atendido a Cedric...-dijo la rubia.

-No empieces-dijo Lucy con voz dura.

-Yo no empecé..Luciana-volteó, con la intención de salir del cuarto, cuando un hechizo le rozó el brazo izquierdo. Su varita fue desenvainada de inmediato, y segundos después, Lucy colgaba de un pie sobre el aire.-Escúchame bien-dijo con voz ácida y con una expresión que Bárbara, observándola, creyó que Kathya era la mismísima reencarnación de Lord Voldemort. Daba miedito–Te diré algo y quiero que lo entiendas-Lucy la miró desde su puesto en el aire-a mi no me gusta empezar las peleas...pero sí me gusta terminarlas...así que la próxima vez que quieras atacar a alguien...ataca a la idiota de Cho, o al inescrupuloso de Cedric..-volteó, dándoles la espalda a ambas, y salió del cuarto dando un portazo.

Se hizo un silencio. Bárbara observaba el techo como si las lámparas que de él colgaban fuesen de mucho interés.

Lucy seguía boca arriba, y se había cruzado de brazos tras al haberse cerrado la puerta del cuarto.

Kathya tenía un carácter de temer, más si tenía una varita entre sus manos. Imagínense, peligrosa siendo muggle...mortífera siendo bruja. Ahora entendía. Mitzar había tenido razón al decir que la varita de la rubia era excelente para duelos. Colgada de un pie en el aire eso le resultaba realista.

Bárbara siguió observando el techo, y se preguntó seriamente qué era lo que ocurría con sus amigas. Era bien cierto que su relación no había sido nunca como la relación de Sirius y James, que eran como siameses. Pero no entendía por qué esa irritación en la mirada de Kathya, o ese repentino desprecio por parte de Lucy...o el simple hecho de que estar juntas hiciese que ambas sacaran sus varitas de sus respectivos bolsillos y se lanzaran maldiciones una a la otra. Al levantarse y observar detenidamente a la morena, que aún flotaba...y lo seguiría haciendo, pensó que quizás esa relación ya no tendría arreglo.

Salió del cuarto sin importarle la mirada de reproche de Lucy. Seguramente había esperado que la bajase de ahí.

Ya habían sonado las tres cuando se dio cuenta de que tenía que irse. Gracias a Merlín, o mejor dicho a la amable Lily, se había preparado en menos de lo que canta el gallo y, ya lista, se encontraba sentada en el sofá de la sala de Grimmauld Place. Era verdad que estaba ansiosa, pero sus nervios se debían más a la incomodidad de sentir un par de ojos miel sobre ella que por tener la inminente futura salida con Draco. Y, a pesar de todo, esa mirada no era de atracción o de deseo, sino más bien los ojos de un padre orgullos observando a su niña en su primera cita. Lástima.

-Te ves muy linda Bar-dijo Remus sonriendo. Sí. Mirada paternal. Y ya había aparecido de nuevo la preguntonta. Y su conciencia había contestado con un hastiado "sí, es perfectísimo". Al igual que Sirius

y James...que Cedric y Vincent..que Harry y William..que Mitzar y Draco. ¡Qué mundo tan perfecto!.

-BÁRBARA QUE HACES AQUÍ YA SON LAS TRES-bramó Deneb acercándose a ella.

-Ya...ya voy-dijo. Nervios. Las piernas le temblaban, el estómago se había contraído y sus cabellos se había electrizado. Oyó pasos apresurados desde las escaleras, y al voltear a mirar, vio a Kathya bajando a la sala.

-Voy contigo-dijo la rubia, acomodándose lo que parecía ser una camisa.

-¿Por qué?-

-Porque quiero vigilar al sopenco de Draco-

-Ni lo sueñes-gritó Bárbara.

-Cierra la boca Felton-dijo Lucy, acercándose-iremos contigo y no se habla más...o te lanzaré un Silencius-

-¿Por qué...estás de tan buen humor?-preguntó Bárbara ya fuera de Grimmauld Place. Lucy pronunció su sonrisa.

-Porque no hay mal que por bien no venga-

-O.o ahora se le dio por la Filosofía-un fuerte golpe le resonó en la cabeza.

-NO SOPENCA...no es que se me de la Filosofía...es que...-sonrió pícaramente-Sirius me bajó del aire cuando y la otra me abandonaron...-y caminó alejándose de ellas-y he comprobado que sí es el hombre perfecto-Kathya y Bárbara se miraron. Hormonas. Aunque al observar a la morena de nuevo, notaron que había chocado con alguien. El joven las observaba detenidamente.

-OLIVER-

OoOOoO

Draco se veía lindo. No, hermoso...no..más bien era la personificación humana de un ángel...aunque fuese uno medio malito. También podía decir que fuese como un segundo Diablo, ya que ella sabía que cierta historia que alguna vez le habían contado decía que éste había sido el ángel más lindo del cielo...y Draco tenía muchas características de poder serlo. Un ángel hermoso y malvado. Aunque esa maldad le atraía. El cuello alto le quedaba precioso, camisa azul ajustada. Piel de porcelana y ojos grises.. más una hermosa sonrisa de dientes blancos y parejos. Le había tomado del brazo para entrar a la confitería. Un brazo musculoso y torneado. Se sintió enrojecer cuando Kathya la observó sonriendo cual mamá orgullosa desde unos metros a la izquierda, mientras Lucy observaba al suelo, oyendo a Oliver hablar. A saber lo que él le estaba diciendo.

El lugar en que se encontraba sentada en ese momento era sobrecogedor. Las mesas eran de madera oscura y manteles blancos e impecables. Había un exquisito aroma a café y chocolate. Y ni hablar de las parejitas embelesadas que se besaban y observaban como si eso fuese el sentido de la vida. Y a decir verdad, se sentía incómoda, porque estaba segura que Draco quería besarla, mucho más con tanta gente a su alrededor haciéndolo. Tragó saliva y carraspeó fuertemente. Sintió una mano fría sobre la suya. Y miró con detenimiento los ojos frente a ella. ¿Cómo podía ser que esos ojos que personificaban al helado invierno le gustasen tanto? Esa mirada gris era preciosa, excitante, atrayente...y fría. Y a ella no le gustaba el frío. Aunque, si lo pensaba, cualquier cubo de hielo con un poco de calor, se derrite. Cosa clásica de físico-química.

-Bar..yo..-

-Draco, me siento incómoda estando aquí-dijo Bárbara observando las demás mesas cono ojos nerviosos.

-¿Qué¿por qué?-preguntó Draco observando a su alrededor-oh-sonrió con malicia. Y Bárbara sintió unas manos recorriéndole su pierna derecha. Escalofríos, estremecimientos y calor. Sí, mucho calor.

Draco se había acercado cuando ella, inconscientemente, había cerrado los ojos. Sintió sus labios tibios sobre su cuello, y luego unos dientes mordiendo la zona. Suspiró encantada. Draco sabía hacer chupetones. Eso la hizo sonreír, mucho más al sentir que la misma mano que le había acariciado la pierna se adentraba dentro de su remera, tocando su espalda, haciéndole cosquillas. La mano era delicada, se movía con un movimiento sensual. Algo extraño le nació en el estómago y el bajo vientre.

Un extraño cosquilleo que la hizo sentir mucho más incómoda de lo que ya estaba. La otra mano de Draco se adentró en su pollera.

-DRACO-bramó. Se hizo un potente silencio en la confitería. Todos los observaban con detenimiento, algunos con el ceño fruncido, otros sonriendo. Sabía que estaba roja, y que Draco sonreía satisfecho.

-Quiero irme-dijo, levantándose. Él se levantó al mismo tiempo que ella.

-Bar...-

-Por favor, dejemos la cita para otro momento, hoy no estoy de humor-dijo. Su voz se oía ronca. Estaba mintiendo, no estaba de mal humor, se sentía acosada y tenía miedo. Tenía miedo de las cosas que Draco podría hacerle...de cuánta amor podía darle.

-Creí que yo te gustaba-dijo Draco cuando salieron del calor del lugar. Se abrazó. Maldito verano inglés.

-Tú...tú me gustas Draco, pero me incomoda que cada vez que estás cerca de mí aproveches para meter mano-suspiró-más si yo no te he dado permiso-las finas cejas albinas de él se elevaron en un gesto incrédulo y amenazador. Una extraña idea surgió en la mente de Bárbara-deberías pedirme perdón por ser tan violador-

-¿Disculpa?-preguntó él con escepticismo.

-Pídeme perdón Draco-dijo Bárbara con testarudez.

-No te hecho nada-dijo Draco con voz chillona, mientras se cruzaba de brazos.

-No seas terco y hazlo-dijo ella señalándolo con un dedo.

-NO-bramó.

-Draco...-murmuró amenazante.

-NO LO HARÉ-

-PIDEME PERDÓN-se lanzó sobre él, pero las manos masculinas fueron mucho más rápidas. Y su fuerza mucho mayor. Sus manos terminaron en su espalda, enlazadas por las de Draco, mientras sus torsos se encontraban, el firme y musculoso tórax de él con sus cálidos y tibios senos. Dos labios buscaron los suyos, besándola con violencia, con fiereza. Y besaba tan bien. Sabía que Draco no era perfecto, pero besaba de las mil maravillas...y estaba tan bueno. Gimió al sentir las firmes manos masculinas aferrando su trasero como si éste fuese la orilla y él el naufrago. Intentó apartar al cuerpo masculino del de ella, pero eso solo provocó que Draco succionara su labio inferior como si fuese un chupetín. Maldijo la oxígeno y a sus pulmones cuando él se separó. Sus respiraciones estaban entrecortadas.

-Draco...-

-Ve a tu casa si quieres-dijo él. Esas palabras dejaron a Bárbara estática. ¿Eso era todo¿no pensaba decirle nada más?...

-Claro que me iré a casa...y tú vete a la mierda-dijo con voz chillona. Draco, más que ofenderse, sonrió.

-Tú también me gustas-lo oyó decir, y eso, más que enfurecerla, la hizo sonrojar.

Draco era hermoso, pero no perfecto.

OoOOoO

Las tres se encontraban en su cuarto. Kathya leía "Romeo y Julieta", mientras que Bárbara tarareaba una canción mirándose al espejo.

Lucy observaba el techo con el ceño fruncido. No había querido contarles nada sobre lo ocurrido con Oliver, aunque Kat y Bar sospechaban que había sido algo un tanto brusco...pero al ver el chupetón en su cuello la idea se había desmoronado.

-¿Saben?-dijo Bárbara sentándose en la cama de Kathya-hoy estuve toda la tarde preguntándome cuál de todos estos hombres que nos rodean es el perfecto...y no llegué a ninguna respuesta-

-Yo sí llegué a una conclusión-dijo Kathya. Lucy la observó, apoyando su cabeza sobre su mano.

-Yo también-dijo la morena.

-¿Cuál?-preguntó Bárbara súper intrigada. Kathya y Lucy se miraron sonriendo.-El hombre perfecto es...-

-Harry-dijeron a coro las otras dos.

-¿Harry?-preguntó la castaña-oh sí-sonrió-pero hay un problema..-

-¿Cuál?-preguntó Kathya-solo míralo...-

-Tiene novia-dijo Bárbara a los gritos, opacando las voces de las otras dos.

-Es cierto-dijeron Kat y Lucy. Aunque saberlo, más que frustrarlas, las hizo saber que a pesar de todo, se encontraban de hombres rozando la divinidad.

Moraleja: Ningún hombre es perfecto...pero hay muchos que se le parecen...