Bueno, aquí estoy con un nuevo capítulo. Espero que perdonen la tardanza, igualmente les quiero comentar que no prometo actualizar cada dos semanas, sino que quizás tarde un poco más, ya saben, la escuela y todo eso hace que mi cerebro esté medio evaporizado. Aunque las vacaciones de invierno me ayudaron a terminar este cap. Ojalá les guste y les aviso que en este capítulo un par de cosas quedarán aclaradas, más si hablamos de cierto triángulo amoroso.
No les pido que me dejen el review más largo de la historia, tan solo déjenme un "ey, que lindo", o "sigue así". Con solo saber que me siguen leyendo soy feliz.
Les agradezco todo los reviews: NazkySnape (reapareciste), Arhis, NymphyLupin, Nasirid (a ver cuando vuelves y actualizas), arcangel negro, MiOnE, Saria Black, Nena Orion, LunaLonnyLovegood, Harry y Bar. Gracias a todos!.
Alguien me pidió un poco de drama, y lo tienen (soy tan complaciente). Pero aviso que solo es un poco, porq este fic es de Romance/Humor..
Proximamente, actualizacion de "Amándote ahora y para siempre". Lo prometo.
Disfruten.
M.O.S
M.O.P
M.O.M
¿Falta decir que soy fana de la escena de Harry en la bañera¿no, bueno.
Capítulo 11: Mi pasado me condena.
Ya era primero de septiembre, y parecía que ninguna de las tres lo había notado. Aunque era difícil aludir el hecho de que ya empezaban las clases en Hogwarts, más si la niña con la que compartían domicilio estaba a los gritos pelados despertando a todo el mundo. Y ni hablar cuando Mitzar le hizo una zancadilla al pie de las escaleras, provocando que ella rodara hasta la sala.
-MITZAR-la potente voz de Sirius resonó por toda la casa, y Kathya tuvo la horrible sensación de que algunos cuadros habían temblado en las paredes. El cuerpo del joven pasó como un rayo por su lado, escondiéndose en su habitación. Aunque no dejó de oír su cantarina risa.
Al bajar las escaleras, y encontrarse con el espectáculo de Deneb llorando en el suelo, con el rostro de Sirius más huraño que había visto en su vida, pensó que el comienzo de clases no era para nada agradable. Menos si se tropezaba con los ochenta baúles que la niña Black tenía pensado llevar a la escuela de magia. Bueno, no ochenta, digamos...setenta nueve y medio.
-¿De veras son necesarias tantas valijas, cielo?-preguntó Sirius, mientras le curaba la rodilla, en donde la pequeña tenía un tremendo hematoma. Deneb, más que sollozar, reía ante la cara asustada de su padre.
-Por supuesto papi, debo estar preparada-Sirius bufó.
-Cada día te pareces más a tu madre-revoleó los ojos al techo, en notoria expresión de fastidio.
-Disculpa que te pregunte, padre, pero...¿qué haré yo?-preguntó Mitzar, observando con detenimiento la cantidad de ropa innecesaria que contenían las valijas-¿cuatro valijas con ropa?-
-La chica quiere estar preparada-dijo Lucy sonriendo, mientras comía una tostada. Tuvo que escupirla al instante-parece que no sirvo para la cocina-Kathya apretó los puños en el mismo instante en que el bello moreno le sonreía a Lucy.
-Bueno-dijo Sirius levantándose del suelo, mientras tomaba la túnica de Deneb, desparramada sobre el sofá-ustedes me acompañarán al Ministerio...-
-¿Qué?-preguntaron a coro.
-Sí-dijo Sirius-ya es hora de que comiencen a trabajar los cuatro-
-Pero si tenemos dinero de sobra-dijo Mitzar haciendo puchero.
-Pero eso no quiere decir que te rasques a dos manos-dijo Sirius con la voz tan seria y decidida que las tres chicas supieron que Mitzar nunca podría discutirle. Ni replicarle. Ni siquiera abrir la boca.
-Llevaremos a tu hermana a la estación de King's Cross, y luego nosotros cinco iremos al Ministerio-entró a la cocina, seguido de los cuatro jóvenes-podrás trabajar de lo que quieras hijo...Ojoloco no tendrá ningún problema en ayudarte para poder entrar en la academia de Aurores-Mitzar suspiró.
Kathya no supo por qué los ojos negros de brillo sombrío del chico se fijaron en ella después de todo un mes sin dirigirle la palabra. Y tampoco supo por qué de repente sus piernas se volvieron de gelatina. Y eso que la gelatina no le gustaba.
Deseó por primera vez en su vida no haber encontrado jamás ese libro endemoniado. Deseó no haber escrito esa historia estúpida en la que Sirius, James y Remus tenían sus respectivas familias. Deseó no haber creado semejante belleza...deseó que Voldemort resucitara y la asesinara a sangre fría. Sintió que su corazón se encogía en el instante en que Mitzar dirigía su mirada a Lucy y le sonreía. Sintió la desolación que le estrujaba el pecho cada vez que se enamoraba de alguien y ese alguien no la tomaba en cuenta. O quizás Mitzar sí la había tomado en cuenta, pero por cosas del Destino, o su estupidez, no se había dado cuenta...o no habia querido hacerlo. Se maldijo mentalmente, y odió a Lucy cuando Mitzar se sentó junto a ella y comenzaron a hablar. Y odió la manera en que la mano de la morena encontraba hueco entre los dedos masculinos, y la forma en que las mejillas de Mitzar se tornasolaban en el instante en que Lucy le besaba la nariz. Y se odió a sí misma, y maldijo el ser tan tonta.
Sabía que haber estado todo el rato observando al joven había llamado la atención del apuesto Sirius, ya que sentía su mirada gris clavada en la nuca. Quizás el adulto Black sabía algo del pasado que ellas tres tenían allí, pero sería muy incorrecto, y completamente absurdo, preguntar por él. ¿Qué iba a decirle cuando Sirius sospechara, el hombre no era para nada idiota, y la respuesta que Kathya pudiese darle iba a sacarlo de sus casillas. Ya se imaginaba su expresión adusta y seria cuando ella le dijera "lo que pasa es que venimos de una dimensión desconocida y nosotras en realidad somos muggles"..Completamente desechable esa idea. Necesitaba saber qué había ocurrido en el pasado con Mitzar. Quería tener la conciencia tranquila y creer que ella no lo había herido. De no ser así... ya lo arreglaría más adelante.
Un ruido la hizo salir de sus cavilaciones. Observó a su alrededor. Risas. Lucy y Mitzar reían sentados en la mesa, observando el desorden provocado por una lechuza parda que acababa de entrar por la puerta trasera. Llevaba una carta en las patas, e iba dirigida a...
-¿Una carta para mi?-preguntó Lucy, mientras dejaba de reír y tomaba el sobre que el ave le entregaba. Lo observó con detenimiento.
-Ábrelo-dijo Sirius con apremio, mientras sonreía.
Lucy frunció el ceño, bajo las atentas miradas de los presentes. El sobre era blanco níveo y estaba muy bien sellado. Lo abrió con cuidado, por miedo a que explotara de un momento a otro. La letra era prolija y de color rojo. Hizo una mueca. Leyó con rapidez las pocas líneas que presentaba la carta. Su ceño se fue acentuando a medida que leía. Era absurdo lo que aquella carta decía.
-¿Qué dice?-preguntó Mitzar al ver la expresión de la morena. Puso una mano en su hombro.
-Dice...dice que...que mis padres murieron ayer-dijo con la voz extrañamente ronca.
-¿Qué?-preguntó Kathya-¿tus padres?-
-¿Muertos?-preguntó Bárbara.-Eso es absurdo-
-¿Qué...qué hacían mis padres en San Mungo?-varias miradas se entrecruzaron en ese instante. Tanto Sirius como Mitzar se observaron con los ceños fruncidos, sin poder entender cómo era que Lucy hubiese olvidado algo tan importante como el paradero de sus padres.
-Pues...tus padres fueron torturados hasta la locura...-dijo Sirius con voz pausada-la última guerra...tu padre luchó de nuestro bando...y, bueno, Snape..él...-Lucy observó el sobre con el nudo de estómago más gigantesco que podría tener. Ya entendía todo. No era necesario que Sirius siguiese explicando lo sucedido. Así que sus padres estaban muertos. Así que habían sido parte de la Orden del Fénix. Algo interrumpió sus pensamientos, y fue la llegada de El Profeta matutino. ¿Por qué las lechuzas tenían que hacer tanto estruendo cuando llegaban? Más si la cabeza dolía como si la estuviesen taladrando con clavos miniatura pegados a cada cabello.
Sirius tomó el ejemplar y pagó a la lechuza, que salió apresuradamente por la puerta. Su ceño se pronunció sobremanera al leer los primeros párrafos de la primera plana.
-¿Sirius?-preguntó Kathya al ver la expresión seria y confusa del hombre.
-¿Papá?-preguntó Deneb. La puerta de la cocina se cerró con fuerza tras el señor Black, que había salido con premura del cuarto.
-¿Qué le sucede?-preguntó Bárbara mirando a sus dos amigas. Kathya tenía el ceño fruncido y observaba detenidamente a los otros dos chicos sentados a la mesa.-Kat-
-¿Mmm?-
-Deja de mirarlos como si se estuviesen portando mal...-
-Yo no estoy mirando a nadie-dijo con voz de fingida inocencia.
-No, claro ¬¬-
Les llegaron voces desde la sala de estar. Sirius debía de estar hablando con alguien. Kathya y Bárbara se miraron asombradas. Se levantaron de la mesa al mismo tiempo, mientras Lucy las observaba fijamente.
-Si quieres venir a ver qué ocurre con Sirius, ven-dijo Kathya con voz dura- a menos que prefieras quedarte con Mitzar y hacerse mimitos-el aludido la observó con detenimiento. Ojos negros cual noche sin estrellas la miraron con fijeza. No supo por qué pero le encantó la forma en que los labios carnosos del chico se cerraban en una mueca extraña, hermética.
-Yo no me...-Kathya había volteado, sin importarle lo que Lucy tuviera que decir.-KATHYA-
Ambas chicas salieron de la cocina, oyendo los rezongos de Lucy.
-Pero no puede ser, James-la voz de Sirius les llegó desde la sala de estar. Estaba agachado frente a la inmensa chimenea, observando el rostro de James entre las llamas.
-Claro que puede ser, Canuto-
-Pero lo vieron muy cerca-dijo Sirius-es imposible que esté tan cerca...la última vez que investigamos y lo buscamos nos dieron la información de que estaba en Sudamérica...¿me quieres decir cómo es que una persona puede estar en Brasil y unas horas después estar en Ottery St. Catchpole?-
-Sí, lo sé-dijo James abriendo los ojos asombrado-alguien nos estará dando mala información-sonrió-nadie puede aparecerse en semejantes distancias-
-¿Sabes si Harry ya está al tanto?-la cabeza de James se movió afirmativamente-debe de estar con todas las luces-
-Estaba un tanto hiperkinético cuando hablé con él...también un poco nervioso..debía hablar apresuradamente con los Weasley..tú sabes, se lo vio cerca de la Madriguera-
-Iré al Ministerio y hablaré seriamente con los del Departamento de Seguridad Mágica-
-Intenta hablar con el jefe de la División de Aurores...y con Harry, él está encargado del caso-
Kathya observó a Bárbara en la oscuridad del pasillo. La mirada confusa de su amiga la hizo estremecerse. ¿Qué era todo aquello tan importante que estaba sucediendo¿ y qué tenían que ver Harry y los aurores?.
-¿Algo interesante?-
-AAAAAAAAAAHHHHHH-
-Tampoco soy tan fea como para que se asusten así-
-Lucy, nunca más nos asustes así-dijo Bárbara, golpeándole la cabeza con fuerza.
-Bueno perdón...¿y?-
-Pues que James y Sirius estaban hablando seriamente sobre alguien-
-Vaya, cuánta información ¬¬-
-Lo siento soqueta, pero si tú hubieses oído algo por lo menos...-
-No es momento de discutir, debemos pensar-dijo Kathya golpeándolas a ambas.
-Oh, eso es mucho para esta cabezota-dijo Bárbara tomando la cabeza de Lucy con ambas manos. La morena la golpeó en la boca del estómago.
-Cierra la boca-dijo.
-YA BASTA-la bofetada resonó en el pasillo, haciendo eco contra las paredes. Lucy se tomó la nariz con ambas manos. Sangraba.
-Mira lo que me has hecho-dijo, mostrando su mano manchada de sangre.
-Cállate y escucha sino quieres que te haga sangrar más partes de tu cuerpo-dijo Kathya tomándola del cuello de la remera-alguien fue visto muy cerca de La Madriguera..lo que debemos averiguar es quién-
-Mmm...alguien fugitivo de la ley mágica...-dijo Bárbara-pues...no sé..¿cuántos mortífagos están en Azkaban cumpliendo condena?-
-¿Cuántos hay escondiéndose de los aurores?-
-Esa pregunta tapa completamente a la mía-dijo Bárbara perpleja. Sonrió, mirando a Kathya-deberías trabajar en la División de Aurores-
-Si Harry está metido en ese caso, debe de ser alguien sumamente peligroso...-
-Snape-dijeron a coro.
-¿Crees que ese cara de zanahoria esté prófugo aún?-
-¿Será tan peligroso como para que todos los aurores le estén encima?-
-Pues...es Snape...¿no?-dijo Lucy-sabe legirimancia y toda clase de maleficios, eso no es bueno...-
-Chicas¿qué hacen aquí escondidas?-preguntó Sirius asomándose desde la esquina.
-Pues...nada...hablábamos-
-Entonces no digan que no hacían nada-dijo sonriendo-vamos, es hora de ir a King's Cross-se miraron confusas. Conocerían King's Cross, y eso que se suponía que se la sabían de memoria. Aunque en cuanto llegaron se asombraron de haber estado tan ansiosas. King's Cross era una estación de trenes común y corriente, era limpia y demasiado en orden. Gente que iba de un lado a otro, con sus preocupaciones en sus respectivas mentes. Muggles. Todos eran muggles. O eso parecían.
-Merlín, todos los años es lo mismo...tengo que cruzarme con toda esta escoria-oyeron decir a una voz chillona y refinada. Un grupo de tres chicos caminaba apresuradamente hacia la barrera entre los andenes nueve y diez. Eran rubios y de porte elegante, y se encontraban vestidos un tanto ridículos para ser muggles comunes y corrientes.
-Cierra la boca Algieba y camina-dijo el más alto de todos. Y fue en ese instante en que lo reconocieron. Rubio, de piel pálida y ojos grises casi celestes. Kathya miró sonriendo a Bárbara, que se notaba pálida y un tanto nerviosa.
-Ve a hablar con él-
-¿Estás loca?-preguntó Bárbara-¿el otro día lo mandé a volar cual lechuza y ahora me dices que le hable?-su voz se tornó chillona y aguda.
-No tienes que gritarme-dijo Kathya golpeándola. Se estaban acercando al andén nueve y tres cuartos.
Sirius iba con Deneb guiando al grupo, y desaparecieron juntos cruzando la barrera. Las tres chicas se miraron. Mitzar también había cruzado, por lo que se miraron disimuladamente y, silbando, traspasaron hacia el andén.
Ah, el expreso de Hogwarts. Era precioso, de color escarlata, pulcro, enorme. Brillaba de tan limpio que era. El tren más lindo de todos, si se puede afirmar.
El lugar estaba abarrotado de alumnos, tanto de once años como los que prontamente se egresarían. Un par de niños lloraban y forcejeaban con sus padres que, desesperados, intentaban adentrarlos al tren sin ningún éxito.
-Vaya, no creí que te vería aquí-Bárbara se tensó en su lugar, espantada. Kathya tuvo que morderse el puño para no reír.
-Draco¡qué sorpresa!-dijo sonriendo. La mirada que el rubio le lanzó fue de completa perplejidad.-Creí que deberías estar ocupado buscando a tu amiguito Snape-¿le parecía a ella o Draco se veía asustado?.
-Yo no soy amiguito de nadie-
-Sí...eso es cierto-dijo Kathya con sarcasmo.-No creo que nadie quiera ser amigo tuyo-y se acercó a Sirius, que abrazaba fuertemente a su hija. Lucy se encogió de hombros y siguió a Kathya, dejando a solas a Draco y a Bar.
La castaña maldijo a sus amigas por abandonarla en ese momento. Cuando más las necesitaba, más desaparecían. Malditas.
-Pues...-comenzó, volteando. Draco la observaba con el ceño fruncido, rascándose la nuca. Se veía sensual en su túnica negra. Bárbara suspiró. En qué rayos se había metido. Draco le gustaba, pero tenía esa maldita costumbre de ser tan violador. Y también estaban sus estúpidos hermanos, que en ese instante la observaban detenidamente a unos metros. Algieba se acercó a ellos con una sonrisa.
-Disculpen que interrumpa-"si claro basilisca"-pero nosotros dos-se señaló a sí misma y a su mellizo-debemos irnos Draco, por si lo olvidaste-lo golpeó en el brazo izquierdo, y Draco se lo sobó gruñendo.
-Cuantas veces te he dicho que NO ME GOLPEES EN EL BRAZO IZQUIERDO-le amenazó con el puño. Bárbara levantó las cejas y salió de allí disimuladamente, alejándose. Llegó hasta Lucy y Kathya, que reían ante su expresión.
-Sí, ustedes ríanse taradas-
-Es gracioso ver cómo huyes de tu príncipe encantado-dijo Lucy con una sonrisa socarrona.
-Por lo menos tengo príncipe, tú ni siquiera tienes un sapo para besar-
-Sí lo tiene-dijo Kathya, mirándose las zapatillas.
-¿Ah sí?-preguntó Bárbara observando con horror que Draco la miraba fijamente-¿y quién es?-
-Umbridge-
-OYE-Kathya la miró con expresión de "atrévete a golpearme". Lucy se lo pensó mejor y guardó su puño en su bolsillo. Las tres miraron a Sirius.
-¿Tiene que despedirse tanto?-
-Pórtate bien cariño-le dijo a la pequeña, abrazándola con fuerza.
-Papá...-dijo Deneb con voz ahogada- también te voy a extrañar-
-Por favor compórtate-la tomó de los hombros y le besó la frente-sé buena niña y no hagas rezongar a los profesores...bueno a Slughorn sí, es una vieja babosa gigante-volvió a abrazarla-te quiero linda-
-Yo también papi-Deneb subió al tren arrastrando su baúl-Mit te enviaré algo de Hogwarts-
-No seas como tu primo William que le envió a los tíos un inodoro por correo-
-William no es mi primo-oyeron gritar a Deneb en el instante en que el tren avanzaba-adiós-
Vieron alejarse al tren. No supieron por qué pero cierta nostalgia las inundó, de su primer año en Hogwarts.
-¡Qué lindo sería volver!-dijo Sirius sonriendo-bueno-las miró-debemos irnos al Ministerio-se miraron asustadas, confusas, alteradas. Tragaron saliva ruidosamente. Salieron de la estación a paso apresurado, hasta que una lechuza se posó en el hombro de Sirius, entregándole una carta.
-Otra más-dijo Sirius en voz baja, abriendo el sobre y leyendo su contenido-vaya, ya lo sabía-
-¿Qué ocurre papá?-preguntó Mitzar observando la expresión de Sirius.
-No, nada del otro mundo...es decir, Harry quiere hablar conmigo-
Caminaron por Londres con paso decidido, siguiendo a Sirius, que escondía su rostro tras el cuello de su túnica. Y era cierto que eran un quinteto llamativo, como para que no los observaran vistiendo esas túnicas y llevando puestas bufandas de Gryffindor. Sirius se detuvo en una cabina telefónica un tanto maltrecha, llena de grafittis .
-Espera un minuto-dijo Bárbara-¿Sirius sabe utilizar el teléfono público muggle?-
-Cierra la boca y entra-dijo Kathya.
-No vamos a entrar todos ahí-Lucy y Kathya la empujaron violentamente hacia el interior de la cabina, estampándola contra una de los vidrios-estoy apretada-mientras tanto Sirius marcaba un número.
-62442-dijeron a dúo Kathya y Mitzar.
-¿Por qué marcas ese número?-preguntó Lucy.
-Mantente cerca Lucy-dijo Sirius.
-¿Por qué?-
-Vamos al ministerio ¿no?-preguntó Bárbara en esa horrible posición contra el vidrio de la cabina. Una voz salía del destrozado aparato.
-Bienvenidos al Ministerio de Magia. Por favor indiquen su nombre y ocupación-
-Sirius Black, streaper-susurró Lucy. Las otras dos rieron en voz baja.
-Sirius Black, Oficina Internacional de Leyes Mágicas,vengo a hablar con Harry Potter-una tarjeta cuadrada salió del teléfono y Sirius se la colocó en la ropa.
-¿Con quién hablas?-
-Estamos por entrar al Ministerio de Magia-dijo Kathya emocionada. Se tomó las manos contenta y sonrió.
-Oh sí¡qué emoción! ¬¬-dijo Lucy.
-Visitante al ministerio, se le solicita que se someta a un reconocimiento y presente su varita para registrarla en el mostrador de seguridad que está situado al final del patio-
-Lástima que no traje mi cámara-dijo Bárbara con voz desmayada-podremos ver la fuente de la hermandad mag...-algo se movió y fue en ese instante en que las tres cayeron fuertemente al suelo. En realidad Bárbara cayó de bruces, mientras que Kathya se agarró fuertemente del cuello de Mitzar. Lucy, mientras tanto, tomó a Sirius de no supo dónde. La oscuridad se cernió sobre ellas, y lo único que pudieron oír fue la fuerte respiración de Lucy. Sabían que se estaban moviendo, y en ese momento una luz iluminó sus pies, hasta ensancharse y darles de lleno en el rostro.
-El Ministerio de la Magia les desea un día agradable-concluyó la voz de la mujer.
-Oh sí, pequeña perra mal parida-murmuró Lucy, levantando el puño al aire, amenazando a la voz invisible.
-Bienvenidos al Ministerio de Magia-dijo una voz. Las tres observaron a la pequeña persona que las saludaba. El hombrecito carraspeó. Y en ese momento las tres notaron sus ridículas posiciones.
Kathya notó el fuerte cuerpo de Mitzar demasiado cerca del suyo, y Lucy notó que su mano tomaba a Sirius de la rodilla. Se levantaron del suelo avergonzadas. Bárbara se sobaba el trasero adolorida, mientras que las otras dos se arreglaban sus ropas.
-Así que este es el atrio del Ministerio-susurró Kathya, notando que Mitzar la observaba sonrojado.
El atrio era un lugar enorme, con el suelo de madera oscura y techo brillante de color azul eléctrico repleto de extraños símbolos. Las paredes también eran de madera, y se encontraban llena de inmensas chimeneas. Un apuesto hombre de cabello azabache y ojos almendrados salió de una de ellas y sonrió al verlos.
-Sirius-dijo James acercándose-vaya que te esperamos-miró al hombrecito que se rascaba una de sus orejas-no es necesario que te quedes ahí parado Alcides, ellos vienen conmigo-el enano hizo una reverencia y se dirigió a los ascensores del fondo.-Las cosas están un tanto complicadas ahora-dijo James mientras caminaban hacia los ascensores-Harry está un poco estresado hoy...la gente le envía cartas y lo han llamado sus jefes...pobrecito-
-¿Lily vino también?-James sonrió sonrojado.
-Sí, trajo a Johanne...algo un tanto complicado, le está tocando absolutamente todo lo de su oficina...cuidado con ese memorándum-algo estalló contra la frente de Lucy. Se la tocó gruñendo-dije cuidado-
-¡Qué hermosa!-dijo Bárbara observando la fuente de los Hermanos mágicos-es bonita-
-Es solo una fuente-dijo Lucy hastiada de aquel lugar. Por Merlín que eso era completamente aburrido.
-Anda Lu, pide un deseo y tira aunque sea un knut-dijo Mitzar sonriendo. Algo en el estómago de Kathya le hizo saber que nada andaba bien.
Los revisaron de arriba abajo, y registraron sus varitas.
-Gárgolas galopantes, si tan solo hubiese alguien interesante a quien mi...-alguien salió de una de las chimeneas y fue abordado rápidamente por algunas brujas que se encontraban esperando en la fila.
Llevaba una túnica verde que se cernía con exquisitez sobre su bien formado cuerpo, y combinaba con sus bellos ojos. Estaba más despeinado que de costumbre, y en su expresión se veía cierto aire de fastidio.
-Sirius, muchachos, hola-dijo al verlos, mientras intentaba quitarse de encima al grupo de mujeres (N/A: perras).
-Hola Harry-dijeron a coro las otras tres. Las cosas se estaban poniendo interesantes. Y vaya que sí.
-¿Qué haces aquí Harry?-preguntó James pasando su brazo por los hombros de su hijo.
-Estoy fastidiado, necesito salir a airearme...no aguanto esos estúpidos memorándums interdepartamentales...me persiguieron toda la mañana-justo en ese instante un avioncito de papel de color violeta pasó junto a su oreja derecha-los odio con todo mi alma-
Sirius y James se miraron sonriendo.
-Bueno, vamos al Departamento de Seguridad Mágica-dijo el apuesto señor Potter-no creo que queramos ver a Harry destrozando esos memorándums -subieron a un ascensor que, de no ser porque estaba demasiado repleto, hubiese sido espacioso. El aparato subió lentamente.
-Nivel Siete, Departamento de Juegos y Deportes Mágicos, incluidos los Cuarteles Generales de las Ligas Británica e Irlandesa de Quidditch, el Club Oficial de Gobstones y la Oficina de Patentes Absurdas-la voz de la cabina telefónica volvió a ser oída.
-Voy a matar a esa tonta...-dijo Lucy hastiada-¿cuánto le pagan para decir Departamento de idiotas, piso veintitrés?-James rió, al igual que Sirius. Las puertas del ascensor se abrieron. Vislumbraron un corredor de aspecto desaliñado, con varios carteles de equipos de Quidditch clavados con chinchetas en las paredes.
Kathya gritó emocionada que Oliver Wood estaba allí, mirando a la morena que estaba a su lado con detenimiento y una sonrisa burlona en la cara. Lucy sólo atinó a taparle la boca con un puño en el mismo momento en que el joven miraba a la chica que vociferaba. Las puertas volvieron a cerrarse y el ascensor volvió a subir lentamente. Lucy, mientras tanto, suspiró tranquila. Aunque soltó rápidamente a su amiga cuando ella le mordió el puño con furia.
-Nivel Seis, Sección de Transporte Mágico, incluyendo la Autoridad de Redes de Polvos Flu, Control Regulador de Escobas, Oficina de Llaves y Centro de Pruebas de Apariciones- Lucy miró a Kathya y a Bar con hastío. Observó con detenimiento a los tres hombres guapos que hablaban animadamente. Lindos. Preciosos. Divinos. Un memorándum volaba alrededor de la cabeza de James, pero él no parecía notarlo, al contrario de Harry, que lo observaba detenidamente. El ascensor se sacudió.
-Nivel Cinco, Sección de Cooperación Mágica Internacional, incluyendo el Cuerpo de Normas de Comercio Mágico Internacional, la Oficina Internacional de Leyes Mágicas y la Confederación Internacional de Magos, Sede Británica –la puerta se abrió y una muy atareada Lily entró al ascensor. Miró a los presentes y sonrió, respondiendo a la encantadora sonrisa de su marido.
-Hola cielo-dijo, acercándose a James y besándolo en los labios. Los papeles que llevaba encima se tambalearon. James los tomó, quitándole el peso a Lily. Alguien gritó en alguna parte del ascensor, y todos observaron a Johanne, que se colgaba de la pierna de su hermano mayor.
-Nivel Cuatro, Sección para la Regulación y el Control de las Criaturas Mágicas, incluidas las Divisiones de Bestias, Seres y Espíritus, Oficina de Enlace de los Duendes y Agencia de Consultas sobre Plagas- la puerta volvió a abrirse, y el memorándum que volaba alrededor de James salió disparado al exterior. Aunque alguien inesperado entró al ascensor.
-Diggory-bramó Harry. Algo goteó en la nuca de Lucy, pero no fue un hechizo Desilusionador, fue el malestar y la incomodidad. Cedric los miró a todos y clavó sus ojos fijamente en la cara pálida de la morena, que se escondía tras Kathya. Ella suspiró cuando Cedric les dio la espalda. Notaron un cabello enmarañado cerca, y una risa estridente.
-Hola Hermione-dijo Bárbara-no te habíamos visto-
-Oh...es normal...-dijo ella riendo. Comenzó a hablar animadamente con Harry.
-Nivel Tres, la Sección de Accidentes y Catástrofes Mágicas , incluyendo la Escuadra de Inversión de Magia Accidental, Oficina Principal de "Olvidacion" y Comité de Excusas Dignas de Muggles-al abrirse la puerta pudieron vislumbrar un hombre cubierto en llamas, y una mujer que le faltaban las piernas.
-Escindida-dijo Hermione al ver las expresiones de las tres chicas.
-¡Qué desastre!-murmuró Lily. Miró a James-menos mal que no trabajamos ahí-él sonrió. Alguien se colgó de la pierna del moreno-Johanne, suelta a tu padre-
-Pero quiero que me haga upa-dijo la niña mientras le bajaba lentamente los pantalones a James, que se sonrojaba cada vez más.
-Ya te hace suficiente upa en casa-dijo Lily con una sonrisa-además lo estás desnudando-tomó los pantalones de su esposo del botón y los levantó-te vas a quedar en paños menores cariño-le besó la nariz.
-No te preocupes cielo-dijo James sonriendo. ¿Por qué era tan condenadamente hermoso?. Tomó a la niña pelirroja en brazos y la puso sobre sus hombros.
Las puertas del ascensor volvieron a abrirse.
-Nivel dos, Sección de Entrada en vigor de Leyes Mágicas, incluyendo la Oficina del Uso Incorrecto de la Magia, Cuartel General de los Aurores y Servicios de Administración de los Pergaminos-
-Este es el nuestro, en definitiva, el Departamento de Seguridad Mágica-dijo James mirando a todos los que lo rodeaban. Salieron del ascensor. Caminaron doblando la esquina. Dos inmensas puertas de roble los hicieron detenerse. Cruzaron, adentrándose en un lugar desordenado y lleno de cubículos.
-Ey, Potter, buenos días-
-Hola sí, buenos días-dijo Harry con los dientes apretados. Un memorándum pasó rozando la nariz de Kathya.
Una mujer de cabello rosa apareció tras un cubículo, y sonrió.
-Hola Nym-dijo Lily. Le hizo una seña a James, y el moreno dejó los papeles sobre el escritorio de Tonks. Ella observó la inmensa pila de hojas y suspiró.
-Odio esto del papeleo...¿cómo demonios hago para ordenar todo esto?-
-Gajes de estar embarazada-dijo Lily riendo y sentándose frente al escritorio de la rosada chica-si estuvieras normal te mandarían a perseguir mortífagos-
Kathya observó con detenimiento la oficina de Tonks. Estaba llena de fotografías y no precisamente de mortífagos...estaba repleta de fotografías de Remus, cosa que encantó a Bárbara.
-¿Y tú persigues a Remus?- preguntó Lucy observando las imágenes. Para su asombro, se movían.
-No Merlín, eres más corta que Flitwick-dijo Kathya golpeándola. Cedric se encontraba tras ellos, y reía ante la escena.
-¿Por qué me golpeas?-gritó Lucy mostrándole el puño. Merlín, la mirada de Diggory sobre ella la ponía de los pelos. ¿Por qué no miraba hacia otro lado?.
-Porque no puedes hacer semejante pregunta-dijo la rubia lanzando chispas de los ojos-de seguro que en la oficina de James hay fotografías de Lily y sus hijos, y no por eso los persigue, tarada redomada-
Un memorándum entró en el cubículo y se posó sobre el escritorio de Tonks. Lo tomó y lo leyó.
-No es para mí-dijo, entregándoselo a Lily. La pelirroja lo leyó apresuradamente.
-Ooh, cielo, la audiencia es ahora, cambiaron el horario-dijo, abrazando a James.
-Entonces vamos, no creo que nos esperen...por más que seamos miembros-el matrimonio Potter salió del Cuartel de Aurores abrazados. Johanne terminó abrazada a Harry.
-¿Cedric?-preguntó Harry, observándolo. El aludido sacudió la cabeza y por primera vez en la mañana despegó sus ojos azules de Lucy.
-Venía a hablar contigo, Harry..un miembro de mi Departamento dice tener información relevante sobre...cierto tema de esta mañana-
-Ooh-dijo Harry. Se notaba que tenía urgencia por salir de allí lo más pronto posible-bueno...me gustaría hablar con ese amigo tuyo-miró a Kathya-¿puedes quedarte con mi hermana?-ella sonrió, mientras se sonrojaba.
-Claro Harry-su voz sonó horriblemente como la de Myrtle. La niña fue dejada sobre sus rodillas, debido a que Kathya se encontraba sentada frente al escritorio de Tonks.
-Sirius, ven con nosotros-dijo el moreno de gafas, haciéndole señas a su padrino. Sirius los siguió fuera del Cuartel de Aurores, ansioso.
-Bueno, veré cómo ordenaré esto..me voy a volver loca-murmuró Tonks tomando un par de papeles y leyéndolos. Kathya miró a su alrededor, mientras le hacía caballito a la pequeña niña pelirroja.
Aburridísimo, hubiese preferido lanzarse a nadar al Lago Negro y ser devorada por el calamar gigante. Miró al chico que la observaba desde la puerta del cubículo. Le sonrió, aunque lo único que él hizo fue hacer una extraña mueca con el rostro. Era todo tan extraño. Desde hacía días que no se hablaban y Kathya no sabia por qué, y tampoco lo había logrado entender. Quizás el comportamiento de Mitzar se había tornado frío y duro debido a la extraña relación que ella tenía con William. Pero...¿por qué¿no se suponía que el joven Black no sentía nada por ella?. Kathya tenía más que claro que al moreno de ojos negros le ocurrían cosas con su amiga Lucy. No pudo evitar sentir un retorcijón de estómago ante el solo pensamiento de Lucy y Mitzar besándose apasionadamente. Debía actuar, y rápido. Tomar decisiones y acabar de una vez con todo.
Oyó un grito y ruidos cerca de ella, y notó que Johanne ya no estaba sobre sus rodillas. Se levantó con prisa de la silla, haciéndola caer con un ruido seco al suelo, provocando que Tonks la observara con el ceño fruncido.
-¿Te ocurre algo?-preguntó mirándola fijamente.
-Johanne...¿dónde está?-preguntó Kathya desesperada, logrando que tanto Lucy como Bárbara la miraran asustadas.
-Pues...-
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAH-
-Ahí-
Corrió en dirección de donde venían los alaridos de la pequeña pelirroja. La encontró en un cubículo contiguo, sentada en el suelo llorando, con un pequeño chipote en la frente.
-Johi-dijo la rubia tomándola en brazos. La niña tomaba fuertemente un papel en sus manos-suelta, vamos, debemos quedarnos cerca de Tonks-Johanne soltó bruscamente el papel que llevaba en las manos, y salió corriendo en dirección al cubículo de la señora Lupin.
Kathya suspiró hastiada. Observó el papel que llevaba en las manos.
-Kat..Johanne ya está con Tonks-Bárbara miró a su alrededor. Ese cubículo era un completo desorden, papeles en el suelo, mapas con ubicaciones, fotografías de diferentes personas.
-¿De quién es este cubículo?-preguntó Lucy observando el estropicio.
-De Harry-dijo Bárbara, señalando una fotografía en la que el niño que vivió se encontraba besando a su pelirroja novia. Aunque por accidente, y por la mano rápida de Lucy, el marco quedó hecho añicos en el suelo.
Bárbara miró con detenimiento a Kathya, que se mantenía estática, catatónica, en estado de shock.
-¿Kat?-la rubia observaba el papel en sus manos. Su mirada estaba ida, y parecía como si no notase la existencia de sus dos amigas. Bárbara miró a Lucy con desesperación.-Ayuda-
-Kathya-dijo Lucy zarandeándola-KAT-la rubia le mostró el papel que llevaba en las manos. Lucy lo tomó. Era una hoja con datos. Había una fotografía mágica de un apuesto hombre de cabellos castaños que le parecía tremendamente familiar. Pero el apellido fue lo que más le llamó la atención.
-¿Felton?-preguntó la morena en voz alta, observando los nombres escritos.
-¿Cómo que Felton?-preguntó Bárbara acercándose y observando la hoja por sobre el hombro de Lucy.
-Felton, Tom-siguió la morena. Su asombro iba en aumento, más leyendo lo que había debajo de la fotografía. "BUSCADO".
-Es el nombre de mi padre-chilló Bárbara con voz aguda. Kathya miró al suelo y se apoyó contra el escritorio-Kat ¿qué significa esto?-su voz se había tornado quebrada.
-Significa que tu padre es un mortífago, Bar-susurró. Se hizo un prolongado silencio, roto solamente por las respiraciones alteradas de las tres jóvenes. Bárbara se acercó a Kathya, que la observó con los ojos húmedos.
-¿QUÉ?-
PLAFF
Todo se detuvo en el mismo instante en que Bárbara abofeteó a Kathya con toda la fuerza posible. Y la rubia, más que reaccionar a los gritos, o devolverle el golpe, rompió en llanto apenada.
-¿Cómo pudiste?-preguntó Bárbara, aventándole la hoja en el rostro-¿CÓMO FUE QUE SE TE OCURRIO HACER QUE MI PADRE FUESE MORTÍFAGO?-todos los aurores las observaron con los ceños fruncidos. Mitzar apareció en la puerta del cubículo, varita en mano.
-Bar, por favor, todos nos están mirando-susurró Lucy, tomándola del brazo.
-TODO ESTO ES TU CULPA-bramó señalando a Kathya-SI NO FUESE POR ESA ESTUPIDA HISTORIA Y ESE ESTÚPIDO LIBRO QUE ENCONTRASTE-
-YO NO TUVE LA MALDITA IDEA-bramó Kathya-ESTO SE ME ESTÁ YENDO DE LAS MANOS, NO TENGO CONTROL SOBRE LAS VIDAS DE LOS DEMÁS-tomó a Bárbara del cuello y la zarandeó con fuerza. Las lágrimas salían sin control de los ojos verdes de la rubia, mientras que la pequeña castaña intentaba soltarse de sus manos asesinas.-YO NO TENGO LA CULPA-salió corriendo del cubículo, empujando a Mitzar, quien la observó con tristeza. Segundos después, salía tras Kathya.
El silencio volvió a aparecer en el pequeño cubículo de Harry. Lucy observaba la espalda de Bárbara, que sollozaba sentada sobre el escritorio.
-Bar...Kat no tiene la culpa, ella...ella solo quiso hacer una historia en la que nosotras fuésemos protagonistas y nos viésemos rodeadas del hermoso mundo de Harry Potter-apoyó su mano sobre el hombro de la castaña-pero algo se nos está saliendo de control...no creo que ella haya escrito algo sobre tus padres...-Bárbara lloró más ruidosamente, y abrazó a Lucy.
-Quiero volver Lu, quiero volver a ver a mis padres, a mi ganzo (N/A: cuack), a mi hermano-
-Yo...-Lucy observó el suelo. Sinceramente, ella no sabía si quería volver al mundo real o no-no sé-
OoOOoO
Kathya se encontraba sentada en el suelo del atrio del Ministerio. Los magos y brujas que pasaban por allí la observaban detenidamente antes de seguir con sus rutinas diarias. Los odió por verse tan normales, por tener cosas que hacer. Suspiró. Sabía que debía tener los ojos muy hinchados y rojos, pero no podía evitarlo. La situación en la que ellas tres se encontraban la superaba. Ya no sabía cómo actuar, qué hacer. Por Merlín¿el padre de Bárbara un mortífago¿cuándo fue que ella perdió el completo control de su historia?.
Oyó pasos cerca, pero supuso que serían de los magos que entraban y salían de las chimeneas. Aunque cambió de idea cuando una mano masculina se apoyó sobre su hombro.
-No me moleste, quiero estar sola-
-Katy, dime qué te ocurre-esa voz. No podía ser. MERLÍN, se iba a morir. Volteó. Ese aroma ya lo había sentido durante toda la mañana. El par de ojos verdes más lindo de todo el maldito mundo la observaba a pocos centímetros de su rostro. Se sonrojó violentamente al notar que él ya no llevaba puesta la túnica verde, dejando al descubierto una remera blanca demasiado ceñida a su cuerpo.
-Harry-su voz salió demasiado aguda y baja. Muy susurrante.
-Katy-su voz era preciosa-¿por qué lloras?-la mano que Harry había apoyado en su hombro ahora le acariciaba la mejilla. Se iba a morir, se iba a hacer pis encima si seguía así.
-Pues...porque...-¿contarle o no contarle? Esa era la cuestión (N/A¡qué Shakespeare que me levanté hoy!).¿Cómo reaccionaría Harry si Kathya le decía que en realidad todo ese mundo armado a la perfección lo había hecho ella, de alguna manera, en un libro viejo¿cómo decirle que ella lo conocía porque él era su personaje favorito en una saga de hermosos libros?...SI HASTA HABÍA PELÍCULAS.
Sabía que Harry reaccionaría de mala manera y la enviaría a San Mungo. Patético. Bueno, mejor probar con algo ¿no?.
-Pues que...que me he enterado de algo que no tenía idea-dijo. Su voz volvía a quebrarse. Él sonrió, con esa sonrisa tan suya de "no hay problema, que Voldemort te persiga es mucho peor" y la abrazó, provocando en Kathya una reacción en cadena, logrando que todo el cuerpo menudo de la rubia se estremeciera, se tensara sobremanera, sus cabellos se erizaran y una parte de su cuerpo de humedeciera sin control (N/A: vaya reacción en cadena). El aroma masculino era exquisito y tranquilizador. El cuello de Harry tenía un piel tan suave...A LOS HECHOS, A LOS HECHOS. Se soltó con brusquedad de él, provocando que cayera al suelo de traste. Harry la observó con el ceño fruncido.
-Pues..que me enteré de algo que quizás olvidé- dijo. Harry levantó una ceja.
-¿Supiste algo que...que no recuerdas?-
-Sí-tragó saliva. Se le hizo muy doloroso hacerlo. La mirada de Harry era muy transparente y...de rayos X. ¿Qué acaso era Superman?. No. Era Harry James Potter. Pero el chico no tenía vista de rayos X, así que a no alarmarse (N/A: que delirio!). Algo extraño surgió en la mente de Kathya-Harry..¿sabes legirimancia?-los ojos verdes frente a ella se abrieron de par en par-no intentes leerme la mente-
-Sí...-sonrió-luego de la última lucha me vi con la obligación de aprender-se encogió de hombros-tú sabes, por los interrogatorios-
-¿Por qué no me dijiste que ibas tras Tom Felton?-Harry la observó apenada.
-Porque no sabía cómo se lo tomarían-dijo él- Tom es un mortífago peligroso...se escapó de San Mungo...todos creían que con un tratamiento lograría rehacer su vida y, bueno, estar con su hija-
-¿Qué fue lo que...ocurrió para que el padre de Bar hiciera cosa semejante?-
Harry tomó aire. Los magos y brujas a su alrededor seguían como si nada, caminando, entrando y saliendo de las chimeneas y los ascensores. Memorándums por allí y por allá. Frunció el entrecejo.
-Entregó a su familia a Voldemort-
Kathya sintió como si algo duro golpeara contra su pecho. Las manos comenzaron a sudarle y le temblaban descontroladamente.
-¿Cuándo ocurrió eso?-
-En la segunda batalla...la Orden del Fénix...ustedes eran parte de ella, activa..en realidad no, eran demasiado jóvenes para ser parte...fueron parte del ED, y creímos que nos serían de ayuda..- ¿dónde estaba el maldito aire que no lo encontraba?.
-Creo que me voy a desmayar, Harry-él notó que la joven que se encontraba sentada a pocos centímetros se ponía cada vez más pálida. La tomó de la cintura y la apoyó contra sí.
-Sigue contándome sobre Tom-
-Bueno-dijo Harry dubitativo-Voldemort quería a toda la familia Felton con él...Ashley era...era una gran auror.. fue parte de la primera y la segunda Orden y una de las pocas personas que me ayudaron a buscar los Horcrux (N/A: u Horrocruxes, según). Todos sabíamos que Bárbara tenía un gran potencial, y que si Voldemort la tenía consigo estaríamos en problemas...-Kathya sollozó-Tom quiso obligar a su esposa a pasarse al Lado Oscuro..ella dijo que no...que su lugar estaba junto a Dumbledore...pero él..él ya estaba muerto-
-¿DUMBLEDORE ESTÁ MUERTO?- ahora sí todos la miraban. Se tapó la boca con ambas manos y susurró-lo suponía...Snape...¿verdad?-
-Merlín, Kat, fuiste a su funeral-dijo Harry perplejo, asintiendo con la cabeza. Kathya tragó saliva ruidosamente. Sí, el maldito funeral de Dumbledore.
-Él...él no puede...-
-Pero lo está, y eso pasó hace añares-dijo rápidamente. Se veía incómodo.-Voldemort la asesinó personalmente-
-¿A Ashley Felton?-
-Sí-dijo Harry, observando el suelo-digamos que solo ciertas personas son muy importantes como para que ese maniático las asesine él mismo.. -
-Como...como tú-"como James y Lily".
- Bárbara huyó de su casa días antes del ataque-la observó detenidamente-la acogimos en el Valle de Godric-suspiró.- Y ahora tenemos miedo...miedo por ella-
-Ella sabe la verdad-susurró Kathya mirando sus zapatillas.
-Lo sé, y no me parece mal...tememos que su padre la busque-
-Eso no voy a permitirlo...nadie va a hacerles daño a mis amigas-
-Es por eso que preferimos que se queden en Grimmauld Place antes que en cualquier otro lugar, hablé con Sirius sobre eso...Tom puede estar buscándola...-la observó detenidamente. Y Kathya se sintió de repente completamente desnuda (N/A: vieron que a veces pasa que la gente tiene los ojos tan claros y penetrantes que te sentis observada hasta las entrañas) y se sonrojó a más no poder. ¡Qué mirada hermosa!.
-Y en cuanto a los padres de Lucy...-
-Los padres de Lucy estaban bien...los atacaron...-tomó aire y suspiró-en verdad...ellos...-alguien carraspeó muy cerca de ellos. Voltearon. James, Lily, Sirius, Mitzar, Lucy, Bar, Tonks y la pequeña Johanne los observaban con distintas y extrañas expresiones. James y Lily los observaban con los ceños fruncidos, como reprochándole algo a su primogénito; Mitzar y Sirius los miraban con tristeza y decepción; Tonks estaba tan sorprendida que su boca podría haber llegado al suelo, y Lucy y Bar sonreían enigmáticamente.
Harry se levantó del suelo, ayudando a Kathya a hacerlo también. Se miraron apesadumbrados, aunque él le sonrió como forma de disculpa.
-Katy no se siente bien...-comenzó Harry.
-Ahora mismo iremos a San Mungo a ver...-Sirius miró a Lucy-a ver la situación de los padres de Lucy-
-De acuerdo...-Sirius tomó a Kathya de la cintura y la acercó a él. "Merlín, hoy es mi día de suerte".
Caminaron hasta la puerta que los conducía a la cabina telefónica que los llevaría al exterior. Se despidieron de los Potter, que los saludaron desde el atrio. Una vez que todos se encontraron dentro del pequeño lugar, comenzaron a ascender hacia la sucia calle. Salieron hacia la luz del día, que los obnubiló. Sirius tomaba a Kathya del hombro, intentando que no se cayera al suelo. Ella sonrió agradecida, sonrojándose.
Bárbara caminaba mirando al suelo. Notó la mirada atenta de su amiga rubia, que la observaba con pena. Sabía lo que Kathya estaba pensando. Que todo eso que estaba ocurriendo era terrible. No la culpaba, luego de varios minutos de hablar con Lucy, habían llegado a la conclusión de que toda esa historia no daba para más. Y que quizás lo mejor sería buscar la forma de volver. Volver a la maldita realidad, y dejarse de embromar. Tal vez esa era la mejor solución. Notó la cercanía de Kathya, y sus miradas se cruzaron. Era increíble cómo podían leerse las mentes entre ellas. Sabía cada palabra que la rubia pensaba, cada oración que enarbolaba en su mente. Era telepatía de amigas.
-No te culpo-le dijo. Su voz había sonado cansada.
-Hay cosas que debo contarte-le respondió Kathya-cosas que debes saber-
-Es sobre mi padre...¿verdad?-
-Sí-
Se habían detenido frente a un edificio de ladrillo rojo, llamado Purge y Dowse S.A.El mostrador consistía en unos pocos maniquíes saltados con sus pelucas chuecas, parados aleatoriamente y modelando modas de al menos 10 años atrás.-Horribles-murmuró Lucy, haciendo que Sirius profiriese una risa triste, pero risa al fin.
Habían largos letreros en todas las polvorientas puertas donde se leía: "Cerrado por Restauración"
-San Mungo-murmuró Mitzar observando a las tres jóvenes. Su mirada oscura se posó durante segundos prolongados en Kathya, que se sintió enrojecer contra su voluntad (N/A: suena tonto porque nadie se sonroja por voluntad..). Sirius se puso cerca del mostrador, hablándole al maniquí, que por cierto, era muy feo.
-Venimos a ver a...a los Pattinson-dijo en un susurro, mientras la gente seguía caminando tras ellos, sin notar que cinco personas raras mantenían conversación con un maniquí. Éste asintió levemente e hizo señas con su dedo.Caminaron a través de lo que se sentía como una cortina de agua helada, sintiéndose tibios y secos del otro lado. Se encontraron en lo que se parecía ser una estrecha área de recepción donde filas de brujas y magos estaban sentados sobre raquíticas sillas de madera, leyendo revistas.
Kathya frunció el ceño y miró a Sirius, pero él observaba hacia otro lado.Brujas y magos con túnicas verdes andaban arriba y abajo de las filas, haciendo preguntas y anotándolas, y en sus túnicas llevaban un emblema: una varita mágica y hueso, cruzado.
-Esos son los médicos-dijo Lucy.
-¿Los qué?-preguntó Mitzar. Kathya codeó fuertemente a Lucy.
-Los...los sanadores-
-Oh, sí-
-Vamos al cuarto piso-murmuró Sirius, observando a Mitzar.
-Pero se supone que los padres de Lucy murieron ayer-
-Silencio-chilló un retrato. Bárbara se sobresaltó y tomó a Kathya del brazo. Fue en ese entonces que vislumbraron la guía de pisos.
ACCIDENTES DE ARTEFACTOS Planta Baja.
Explosión de calderas, petardos de varita mágica, escobas, choques, etc.
HERIDAS CAUSADAS POR CRIATURAS Primera planta
Mordeduras, picaduras, quemaduras, espinas clavadas, etc.
BICHOS MÁGICOS Segundo piso
Enfermedades contagiosas, por ejemplo viruela de dragón, enfermedad de desaparición, scrofungulus, etc.
POCIÓNES Y PLANTAS VENENOSAS Tercer piso
Erupciones, regurgitación, incontrolable, risa tonta, etc.
DAÑOS POR ENCANTAMIENTOSCuarto piso
encantamientos, maleficios, encantamientos aplicados incorrectamente, etc.
CAFETERIA DE VISITANTES / TIENDA DE HOSPITAL Quinto piso.
Kathya suspiró, siguiendo a la comitiva. El hospital era un lugar frío y bastante deprimente.
Caminaron a través del corredor, entre un set de puertas dobles y encontraron una desvencijada escalera, la cual subieron con miradas apesadumbradas. El cuarto piso era lúgubre, iluminado sí, pero cierta sensación de tristeza y abandono se plasmaba en los visitantes. Sirius suspiró y metió sus manos dentro de los bolsillos de su larga túnica. El sol entraba por las ventanas, iluminando el pabellón.
Una mujer joven salió de una de las puertas a la izquierda, acomodándose el cabello. Al levantar la mirada y encontrarse con los ojos grises de Sirius, se sonrojó y sonrió.
-Señor Black-se lanzó sobre él y le besó la mejilla muy efusivamente, mientras Mitzar levantaba las cejas, notando las miradas socarronas de las tres jóvenes junto a él.
-Amanda..hola-dijo Sirius, intentando soltar a la joven mujer de sus brazos. Lucy levantó las cejas a más no poder, de seguro habían terminado en el techo. ¿Quién era esa...esa...esa perra?. Era rubia y bonita, de ojos azules enormes y busto prominente. Era preciosa. Digamos, una perra con todas las letras (N/A: Lucy es tan sutil).
-Así que ella es Amanda-susurró Mitzar con una extraña expresión.
-Ejem-
-Disculpa, pero hemos venido a ver a los Pattinson-dijo Sirius sonrojado, mientras Amanda le besaba la mejilla.
-Oh, sí, los Pattinson...necesitábamos que los viniera a reconocer un familiar...usted sabe como son las leyes del hospital-
-Sí-murmuró Sirius, observando a la joven con poco disimulo.-¿Dónde están?-
-En la sala de nuestros residentes a largo plazo-dijo la chica. Sonrió al ver a Mitzar-oh, señor Black, este apuesto joven debe ser su hijo-lo tomó de las mejillas y lo sacudió maternalmente, aunque al joven Black eso no le gustó demasiado. Kathya carraspeó molesta, logrando que la mirada negra del chico se posara en ella y frunciera el ceño.
Entraron al pabellón. Había varios pacientes dormidos, por lo que Amanda les pidió que caminaran despacio, sin hacer ruido.
-Están tras esas cortinas-señaló los doseles al fondo de la habitación-usted sabe, señor Black..la mujer era muggle, pero tenía tal grado de inconciencia que debimos traerla aquí..era grave su estado-Sirius hizo una seña con la mano, para que se callara.
-Sí lo sé-dijo, observando a Lucy, que se había acercado a las camas en donde se encontraban sus padres. Observaba los doseles floreados con ojos acuosos. Lo que había del otro lado sería un gran golpe para su juicio. Miró a Sirius, quien se había acercado y apoyaba su mano sobre el hombro de la chica.
-Sé fuerte-susurró-sé una gryffindor-
Tomó los doseles y los descorrió, manteniendo los ojos fuertemente cerrados. Kathya hizo una exclamación y se tapó la boca con ambas manos, mientras que Bárbara sollozó. Lucy abrió los ojos. Tragó saliva ruidosamente, mirando con mirada llorosa al hombre que la observaba apenado. Miró la cama.
Kathya cerró los ojos y dejó escurrir sus lágrimas al oír el alarido lastimero de Lucy. Sabia que su amiga debía sentir su corazón resquebrajarse lentamente, y que seguramente los pasos que oía retumbar hacia el pasillo debían ser los de la morena que salía del cuarto. Suspiró. Abrió los ojos, mirando a Sirius y a Mitzar. El señor Black se apoyaba contra la pared, mirando el cuerpo inerte que yacía sobre la cama. Mitzar observaba con pena a Bárbara, que lloraba sin control. Kathya se acercó a ellos, y abrazó a su amiga.
-Kat...es el padre de Lu...es el padre de Lu-repetía constantemente-Katy...-
La rubia apretó a Bárbara contra sí, mirando al suelo. Podía oír los sollozos de Lucy en el pasillo, el ligero carraspeo en la garganta de Sirius, la respiración descontrolada de Bárbara, y los suspiros de Mitzar. Kathya observó la cama. Sus piernas se tambalearon y se convirtieron en gelatina. Sintió las manos de Sirius en sus axilas, sosteniéndola.
El hombre en la cama era una persona que pasaba los cuarenta. Su cabello era oscuro y lacio, y sus ojos, aunque se encontraban cerrados, supo que eran de color negro. Era, como había dicho Bárbara, el padre de Lucy, el mismo hombre que les había enseñado a jugar al truco de niñas, el mismo que las había llevado a jugar a la plaza, el mismo que les había contado historias sobre dragones, duendes y brujas.
-John-suspiró Sirius-fuiste un gran hombre-
La sanadora, que había observado todo desde la puerta del pabellón, se acercó a Sirius y apoyó una de sus manos en el hombro masculino.
-Señor Black, necesito hablar seriamente con usted-
Kathya miró a su alrededor, arrodillada en el suelo, tocando suavemente la piel fría del cuerpo sin vida. Tuvo que morderse el puño para no romper en llanto descontrolado. El rostro del padre de Lucy se veía tan apacible, tan feliz, como si no supiera las circunstancias en las que había muerto.
-Katy-la voz de Mitzar la hizo levantar la mirada- no...no estés mal-ella sollozó-esté donde esté...debe estar mejor-
-No digas eso Mit-él sonrió.
-Ya extrañaba oír tu voz-la voz del joven era dulce y pausada, lo que hizo sonreír a la muchacha.
Kathya lo miró con el ceño fruncido. Y de repente se dio cuenta que la ausencia del joven le había dolido, que había sentido tristeza y celos, provocados por su inseguridad, esa que había aparecido tras saber que Lucy le había puesto los ojos encima al bello joven Black.
-Igualmente Mit-dijo ella con la voz ligeramente quebrada. Él se arrodilló junto a ella y la abrazó-te extrañé tanto-susurró Kathya. El aroma masculino la embriagaba, y podía sentir los latidos frenéticos del corazón del joven retumbar. Sintió la tersura de la piel del cuello, y sin poder contenerse, le propinó un suave beso. Notó un estremecimiento en el cuerpo del chico, y cruzaron miradas. ¿Por qué aquellos ojos le gustaban tanto¿por qué brillaban de esa manera¿por qué las mejillas masculinas se habían tornado rosadas?.
-Me gustas Mit-
-¿Qué?-la soltó bruscamente.
Kathya lo observó frunciendo el ceño levemente. Sus nervios le recorrían absolutamente todo el cuerpo, haciendo que sus manos temblaran descontroladamente, y que su cabello se erizara. Lo hecho, hecho estaba, ya no había manera de retractarse. Levantó la mirada y se encontró con los ojos temerosos de Mitzar, que esperaba una explicación.
-Que...que me gustas-
Mitzar carraspeó y se rascó la nuca.
-Eso..-rió-eso no es cierto-
-¿Por qué no¿acaso no puedes gustarme?-se había levantado del suelo y miraba al joven frente a ella como retándolo.
-Ay por favor Kathya-bramó él. Su voz retumbó en el cuarto.-Yo...yo no puedo gustarte-
La rubia levantó las cejas.-A ti...siempre te gustó William-
-¿Qué...?-un grito la hizo callar.
-NO PUEDE SER¿PERO ACASO NO TIENEN SEGURIDAD? NO PUEDEN DEJAR QUE LA GENTE ENTRE Y SALGA DE ESTE HOSPITAL ASÍ COMO ASÍ, ES ABSURDO-la puerta del despacho de la sanadora fue aventada con fuerza, y vieron a Sirius caminar furioso hacia ellos.-¿Dónde está Lucy?-ambos jóvenes señalaron al pasillo, de donde provenía la voz de la morena, que repetía-Bar, era mi padre-
-Señor Black, por favor-dijo Amanda, lanzándose sobre él, intentando detenerlo-será muy duro para ella-
Kathya frunció el entrecejo. Miró al chico junto a ella. Miraba al suelo, y se notaba incómodo.
-Sirius-el aludido la miró. Sus ojos grises centelleaban, y se encontraba despeinado-¿qué es lo que Lucy no puede saber?-Sirius se acomodó el cabello, peinándose. Miró fijamente a Amanda, que carraspeó, y luego observó con dulzura a Kathya.
-Hay algo sobre la muerte de los padres de Lucy que ella debe saber- Amanda hizo una exclamación de protesta-es de suma importancia que ella lo sepa-
-No sabemos realmente...-comenzó la sanadora.
-¿Qué es?-preguntó Kathya.
-No murieron de forma natural-susurró Sirius-los asesinaron-
-Señor Black, eso no es...-
-¿Ah no?-bramó. Amanda se retorció las manos-¿y cómo explicas que un hombre desconocido entre a esta sala para ver a los Pattinson y minutos después los encuentren muertos?...dime cómo lo explicas-
-¿Qué?-Kathya miró el cuerpo de John Pattinson con horror. La puerta se abrió, dejando ver el rostro compungido de Bárbara, que llevaba a Lucy tomada del brazo. La morena lloraba.
-Lucy, debo decirte algo importante-dijo Sirius-por favor, acompáñame al pasillo-la abrazó, y salió del cuarto.
-¿Asesinados?-murmuró Kathya-Bar..-la castaña la miró-los padres de Lucy fueron asesinados-la mirada verde de la chica se humedeció.
-Lo supuse-susurró. Se acercó a la cama-¡que triste!..¿verdad?-se abrazó a sí misma-de repente te encuentras en tu cama, durmiendo, y segundos después alguien acaba con tu vida sin pedirte permiso. No muchos tienen la suerte de morir durmiendo-
Kathya suspiró.
-Quería pedirte perdón por lo de tu padre-
-No te culpo-susurró Bárbara. Se lo repetiría mil veces si fuese necesario. De verdad, no la culpaba.
-Debes saber lo que hablé con Harry-dijo Kathya con premura-él me dijo que tu padre te está buscando...que es peligroso que nos alejemos de Sirius, y que en Grimmauld estaremos bien-
-¿Qué sabes de mis padres?-la miró fijamente a los ojos.
-Pues que él entregó a tu madre a Voldemort...y que tú escapaste de tu casa, y terminaste en el Valle de Godric, con Harry y Ginny-
-¿Sabes?-dijo Bárbara enjugándose las lágrimas-todo esto es una mierda-
-Sí...lo sé-
-Quiero volver-
-¿Qué?-
-Busca la forma de volver-dijo, señalándola con el dedo-tú nos trajiste, tú nos sacas-Kathya tragó saliva ruidosamente. Y por primera vez en su vida, sintió miedo.
-¿DÓNDE ESTÁ MI HERMANO?-se miraron. Lucy entró hecha una furia al lugar, y descorrió fuertemente el dosel de la segunda cama. Y ahí estaba su madre, con sus cabellos castaños tras su nuca, y su bello rostro adormecido para siempre-¿dónde está mi hermano?-preguntó, mirando a un desconcertado Sirius y a una eufórica Amanda.
-Pero Lucy, tú nunca tuviste un hermano-susurró Mitzar.
-¿CÓMO QUE NO?...YO TENGO UN HERMANO QUE TIENE DIECINUEVE AÑOS-
-Lucy por favor-dijo Bárbara.
-¿DÓNDE ESTÁ?-
-DESMAIUS-
-SEÑOR BLACK-bramó la sanadora aterrorizada.
-SIRIUS-bramó Kathya.-No era necesario que la desmayaras-Sirius la observó seriamente.
-Tú vas a explicarme por qué Lucy dice que tiene un hermano que no existe-Kathya tragó saliva.
-Nos vamos-
Bárbara y Kathya se miraron. Salieron del lugar, siguiendo a Sirius, que llevaba a Lucy en brazos. Mitzar caminaba tras ellas, observando el suelo. Caminaron por el pasillo, oyendo el repiqueteo de sus pasos en el suelo limpio del lugar.
Kathya miró al joven que caminaba tras ella. Sintió una sacudida de estómago al recordar lo que le había dicho. Merlín, había sido demasiado lanzada, y había provocado una reacción inoportuna en el chico: distanciamiento por parte de él, e incredulidad. No había esperado que él creyera en sus palabras, debido a cierta escena comprometida con William, pero había aguardado y anhelado cierta esperanza de que Mitzar olvidara aquello y le diera una oportunidad. Aunque a decir verdad, no sabía realmente si quería que lo ocurrido pasara a la historia. Miró al frente, y se encontró con el rostro desfallecido de Lucy, que tenía la boca abierta y los ojos entrecerrados.
-Sirius, yo creo que deberías despertarla-
-Hazlo-dijo él, deteniéndose y apoyando a Lucy contra el suelo. Kathya carraspeó incómoda. Sacó su varita del bolsillo de su túnica y pronunció-Ennervate-la morena abrió los ojos rápidamente y miró a las personas que la rodeaban.
-¿Te encuentras bien?-preguntó Sirius tocándole el hombro. Lucy tragó saliva ruidosamente y se acarició la garganta.
-Me duele la cabeza-susurró. El señor Black sonrió tristemente.
-Ven...volveremos a Grimmauld, pero primero debo hablar con el director de este hospital-Amanda se estremeció-no te preocupes-dijo-tú no tienes la culpa bonita-ella sonrió ruborizada.
Bajaron las escaleras hacia la recepción, la cual se estaba vaciando de a poco. Sirius se acercó al escritorio en donde una mujer rechoncha y rubia leía El Profeta. Carraspeó fuertemente.
-Quiero hablar con el director del hospital-la mujer levantó las cejas, y miró seriamente a Amanda, que temblaba detrás de Sirius.
-Él no se encuentra-y continuó leyendo. Sirius puso su mano fuertemente sobre el mueble, sobresaltando a la mujer-¿Quién lo busca?-preguntó la recepcionista con voz socarrona.
Sirius sonrió de forma malévola-Sirius Black, dígale-
La bruja se sobresaltó y soltó El Profeta, lanzándolo al aire.
-Señor Black..ahora..ahora mismo...-le hizo una seña, y Sirius la siguió tras el escritorio, mientras las tres jóvenes y Mitzar se sentaban en las sillas, esperando. Lucy se abrazó a sí misma, mientras sollozaba levemente. Mitzar, que se encontraba sentado junto a ella, la abrazó, acercándola a su cuerpo, al tiempo que apoyaba su cabeza sobre la de la morena.
Bárbara miró asombrada a Kathya, la cual miraba al suelo, frunciendo los labios fuertemente. La castaña volvió a mirar a los dos chicos que se abrazaban. ¿A qué jugaba Lucy¿no se daba cuenta que lo que estaba haciendo hería a la rubia?. Miró al joven encapuchado que entró a la recepción con paso apresurado. Se había acercado al escritorio. Tocó la campana varias veces, y esperó impaciente.
-Disculpa-dijo Bárbara. El joven la miró-la recepcionista tuvo un ligero problema y fue con el director-los ojos del chico le parecieron familiares-¿qué necesitabas?-
-¿Oliver?-dijo Kathya con voz susurrante. Lucy y Mitzar se separaron bruscamente, notando la mirada fulminante del encapuchado.
-Hola Kat-dijo él, quitándose la capucha. –Bar-su rostro se veía pálido, pero aún así se encontraba bonito-Lucy-
-Oliver...hola-
-Supe lo de tus padres...iba a ir a verte a Grimmauld, pero Harry me dijo que estabas aquí-se arrodilló frente a la morena y le acarició la mejilla dulcemente. Eran tan tiernos.
Kathya sonrió ante la romántica escena. Algo en su garganta le impedía tragar con normalidad. Una extraña circunstancia provocó que levantara su mirada y se encontrara con los hipnotizantes ojos de Mitzar, que la observaban fijamente. Miró al suelo, sin poder retener la vista del chico. Suspiró tristemente. Mitzar debía estar mirándola detenidamente, fijando la bella mirada oscura que poseía sobre su frente ceñuda. Y es que sus palabras aún retumbaban en su cerebro. "A ti siempre te gustó William". Así que eso debía ser lo que la hacía tan famosa. Kathya Moseley: la enamorada de William Potter. Los sollozos de Lucy la quitaron de su ensimismamiento. Observó a su amiga, que lloraba sobre el hombro de Oliver.
-Los mataron Oliver, los mataron...Sirius me dijo... no murieron por enfermos...alguien los asesinó-
-Tranquilízate...ya pasó, no te preocupes más..deja que los adultos hagan lo que tienen que hacer- le besó el cabello suavemente, apoyando su cabeza sobre la de ella.
-Chicos-dijo Sirius apareciendo de improviso y sobresaltando a todos-vamos, ya hablé con el director-
-Señor Black..en cuanto a lo que hablamos...-un hombre regordete y bajito se acercó a Sirius con paso apresurado. Llevaba puesta una túnica escarlata y un extraño sombrero puntiagudo. El emblema de San Mungo brillaba sobre su pecho.
-Discúlpeme, señor director-dijo Sirius con voz ronca-pero lo que ocurrió en este hospital con el matrimonio Pattinson es inaceptable...los aurores serán enviados, y créame que yo mismo los mandaré a investigar sobre este suceso tan particular-
-Pero...eso provocaría un escándalo...-dijo con voz chirriante.
-Me importa un bledo-contestó Sirius, enfrentando al hombre que lo miraba estremecido.
-Pero...-
-Menos hablar y más actuar Sigmund...menos charlar y más investigar-dijo, golpeándolo con el dedo sobre el pecho-si usted quiere seguir con su carrera de sanador y director de este hospital, más le vale que me de información fehaciente sobre quién entró a ese pabellón...los Pattinson serán revisados, les harán autopsias y estudiarán sus cuerpos para saber qué fue lo que los mató-
-Señor Black...-
-Señor Black un cuerno de unicornio-dijo Sirius casi a los gritos-dos personas fueron asesinadas bajo sus narices-
-NO FUERON ASESINADOS-
-Pues si me equivoco, le pediré perdón públicamente, no se preocupe..pero si no, demuéstrelo. Las autopsias me darán la razón, reconozco cuando alguien fue asesinado por el Avada Kedavra, señor-la última palabra la hizo resonar. Sigmund se estremeció visiblemente, y volteó apresurado.
Salieron de San Mungo. Sirius y Mitzar iban primeros, el señor Black abrazaba al joven por los hombros. Debían estar hablando sobre algo, porque Kathya oía sus voces. Observó a la pareja de tórtolos que caminaba tras ella. Vislumbró las mejillas ruborizadas y mojadas de Lucy, y la mirada ausente de Oliver. No sabía qué cosas podía estar pensando el chico, pero supuso que debía ser algo malo o triste, porque su expresión estaba abatida.
-¿Cómo llegaremos a Grimmauld Place?-preguntó Bárbara.
-Nos apareceremos-dijo Sirius.
-¿Qué?-preguntó Kathya. Miró a Bárbara, que se encontraba a su lado-pero si nosotras no sabemos aparecernos-Mitzar la observó con el ceño fruncido.
-Sí sabes-dijo él-aprobaste el examen-la miró fijamente, y Kathya se sintió enrojecer-Destino, Determinación, Decisión-
-Suena como Hermione-dijo Bárbara riendo, viendo que Kathya había puestos los ojos en blanco.
-Pero gracias a Dios, no es Hermione-susurró la rubia, haciendo reír estruendosamente a Bárbara.-Ya estaría matándola-
-Como para no aprobarlo-Sirius la miró de soslayo-una gran alumna-Kathya se sonrojó exageradamente. Se detuvieron de repente. Se encontraban en un callejón, alejado del bullicio de la calle principal. –Fórmense alrededor mío-hicieron una ronda alrededor de Sirius.-Oliver, tú sabes aparecerte-
-Sí señor Black-
-Pues entonces toma a Lucy...-
-Ella sabe también aparecerse, pa-dijo Mitzar. Lucy frunció el entrecejo.
-Como sea, me quedo más tranquilo si la ayudas Oliver-sonrió-por lo menos sé que todos terminaremos en Grimmauld-
-Claro-dijo él, apretando a Lucy contra sí. Kathya y Bárbara se miraron sonriendo, viendo el excesivo sonrojo de la morena. Lo bien que debía sentirse.
-Concéntrense en su destino-dijo Sirius. –Bar, toma mi brazo-ella asintió con la cabeza, con un ligero temblor en las manos.-Mit, toma a Kathya-el joven se acercó a la rubia. Y ella se ruborizó violentamente, sintiendo la cercanía del tibio y musculoso cuerpo masculino, con ese aroma tan característico que tanto le gustaba, y la tersura de su piel. Carraspeó, intentando no mirarlo a la cara.
-Muy bien-dijo Sirius mirándolos fijamente. ¿Por qué sonreía de esa forma?. Le bajaría los dientes si seguía mirándola así, se sentía tan incómoda. –A la una...-
-¿Y si nos escindimos?-preguntó Bárbara temerosa-SIRIUS-
-A las dos-susurró Mitzar en el oído de Kathya. Sus narices se rozaron cuando ella levantó la mirada.
-A las tres-
De repente, todo se volvió negro. Sintieron una horrible sensación de ser apretadas fuertemente por todos lados.
Kathya tomaba fuertemente el brazo de Mitzar, con los ojos cerrados. Bárbara se sentía mareada, y rogaba que llegaran pronto a la casa de Sirius. En cuanto a Lucy, qué se puede decir, se sintió tremendamente apretada contra Oliver, pero deben imaginarse que eso no le molestó en lo absoluto.
Sintieron el frío suelo de Grimmauld Place llegar bruscamente a sus pies. Kathya se tambaleó ligeramente y cayó sobre Mitzar, que la atajó caballerosamente. Sintió el aliento del joven sobre sus labios, y observó la mirada oscura que brillaba frente a ella. Los labios carnosos de Mitzar se entreabrieron con sensualidad, y Kathya se aferró fuertemente a las mangas de la túnica del chico, con expresión confusa, intentando controlar sus impulsos.
-Ejem-
Se soltaron bruscamente. Sirius los miraba con una ceja levantada y una sonrisa muy socarrona. Lucy y Bárbara se sonreían tímidamente, mirándose, mientras que Oliver los observaba asombrado.
-¿Quieren tomar-comer algo?-preguntó Sirius.
-No gracias, no tengo hambre-el estómago de Kathya rugió en ese instante-olvídalo, sí tengo hambre-
Se dirigieron a la cocina. La casa se encontraba lúgubre y fría. El eco de sus pasos y sus voces era espeluznante, y les hizo sentir que se encontraban en un lugar vacío y muerto.
-Hace frío aquí, y eso que estamos en verano-dijo Sirius, encendiendo la caldera-¿qué quieren?-
-Pues...no hemos almorzado..en realidad ya tendríamos que cenar-susurró Mitzar, sentándose a la mesa. Un sobre se encontraba sobre el pulcro mueble-pá, tienes correo-
Sirius tomó el sobre y lo abrió apresurado-es de Remus-
Bárbara levantó la mirada rápidamente del suelo, y miró a Sirius con interés. Sonreía.
-Tu hermana quedó en Gryffindor-
-Lo supuse-dijo Mitzar tristemente.
-¿Y sabes qué?-continuó Sirius-ya le restaron puntos por pelearse con un slytherin..toda una merodeadora-
-Ay sí...que lindo-apoyó su cabeza entre sus brazos, dejando ver solo sus ojos negros. Kathya lo miró apenada. Ella sabía lo que era ser desplazada por un hermano menor. Se sentía tan horrible.
-Mit-Sirius se acercó a él y lo abrazó por los hombros-tú eres único y te amo así como eres-le besó la frente-ahora dime qué quieres almorzar-
El almuerzo-cena, o lo que fuera, fue silencioso. No hablaron en todo el rato en que comieron, sino que se preocuparon solamente por llenar sus estómagos. Los últimos en terminar fueron los hombres Black.
-Quieren...¿hablar de algo?-
-¿Jugar Gobstones?-
-¿Snap explosivo?-tanto Sirius como Mitzar intentaban levantar los ánimos. Oliver aún abrazaba a Lucy cuando se sentaron en la sala de estar.
-Sirius-la voz de la morena se oía quebrada y baja-¿te dijeron cómo era ese hombre?-Sirius pasó su mano por su rostro, con expresión desesperada.
-Sí-contestó con voz ronca.
Lucy miró al suelo. Luego levantó la mirada y miró a Oliver, que le sonrió. Se sentía reconfortada con la presencia de aquel chico.
-¿Cómo era él?-
Sirius suspiró. Sus ojos grises ya no brillaban, ya no eran joviales, todo lo contrario, era como si de repente toda esa juventud que su espíritu portaba se hubiese ido lejos de él.
-Tengo cierta hipótesis..no solo yo, sino también...-
-¿Qué hipótesis?-preguntó Kathya, encontrándose interesada en la conversación. Sirius la miró.
-Ustedes deben saber, más tú Bar, que alguien estuvo en Ottery St. Catchpole anoche-
-Lo sabíamos-dijeron a coro. Sirius se asombró al oír esa respuesta.
-Pues...la hipótesis es que esa repentina aparición fue planeada-
-¿Quiénes?-preguntó Lucy. Oliver miraba fijamente a Sirius, al igual que Kathya y Bárbara.
-Tenemos la idea, no solo yo, sino también Harry, Lily y James, de que alguien apareció en Ottery para despistarnos, mientras otro entraba con sigilo a San Mungo...-miró a Lucy-para asesinar a tus padres-la morena carraspeó, y Oliver la abrazó más contra sí.
-Pero...¿quién querría asesinar a los Pattinson?-
-Ahí entran ustedes dos...-dijo Sirius-hablé con Harry sobre esto y me dijo que ustedes deben saber todo-
-Dinos entonces-dijo Bárbara-¿qué tengo que ver yo..?-abrió los ojos como si se le hubiese prendido una lamparita en el cerebro-mi padre asesinó a los Pattinson-
Sirius negó con la cabeza.
-No..él apareció cerca de La Madriguera..-
-¿Entonces quién..?-
-Según lo que me dijeron...fue Snape-
Se hizo el silencio. Lucy miraba con ojos idos a Sirius, que le mantuvo la mirada.
-¿Snape?-
-¿Snivellus?-
-¿Nariz ganchuda-pelo grasiento?-Sirius sonrió muy a su pesar.
-El mismo-
-¿ESE IDIOTA?-bramó Lucy, levantándose con brusquedad del sofá-LO MATARÉ-
-Lucy, por favor...no sabes lo que estás diciendo-dijo Sirius.
-Lucy, por favor, siéntate y tranquilízate-dijo Oliver-debes escuchar lo que Sirius va a decirte-
-El único, o uno de los pocos, que pudo hacerle frente..fue Harry-Lucy abrió la boca para hablar, pero Sirius se lo impidió-él ya tiene suficientes problemas, pero quiere que te quedes tranquila...-
-Pero...-
-Confía en Harry-dijo Oliver con solemnidad-es un gran auror-
-La mayor parte de Azkaban se llenó gracias a él..y a Moody, claro-
Sonó el timbre. Se sobresaltaron y miraron a la puerta de calle. Sirius se levantó, seguido de Mitzar. Ambos tenían sus varitas. Kathya sintió la tensión que se produjo, y miró a Bárbara con mirada aterrorizada. La puerta se abrió.
-Cedric, bendito seas-susurró Sirius. Respiraba tranquilo al ver el rostro sonrosado del bello Diggory.
-Hola-dijo él, entrando al lugar. Miró a los dos hombres Black-¿qué ocurre?-
-Tú...tú sabes las últimas noticias-
-Oh sí-dijo-a eso vine, vine a ver a Lucy-
La morena se tensó en su lugar, mirando la espalda de Cedric, que hablaba con Sirius. Sintió a Oliver apretarla más contra sí, Merlín, como si eso fuese posible. Notó la ceja arqueada de Kathya, y el desconcierto de Bárbara. ¿A qué iba Cedric a Grimmauld, después de todo lo que había dicho, había que ser muy caradura para atreverse a buscarla.
-¿Qué quieres Diggory?-preguntó cuando él volteó y la miró detenidamente.
-Hablar contigo sobre lo ocurrido-
-Ya estoy bien, gracias-dijo Lucy. Su voz sonó muy convincente-no te necesito-
Cedric los observó detenidamente a cada uno. Kathya notó la incomodidad del chico al darse cuenta de la presencia de Oliver, y ni hablar cuando la miró a ella, observando su ceño fruncido. No lo odiaban, no podían odiar a ese joven tan lindo y bueno, pero lo que había dicho y hecho con Lucy...eso no se perdonaba, por más que la morena fuese la peor del mundo, la amistad era irrompible y de hierro, y nadie tenía el derecho a herirla.
-Cedric, ya tenemos bastantes problemas, puedes irte-dijo Bárbara. Él sonrió, carraspeando ligeramente.
-Sí, de acuerdo, Bar..-miró a Lucy-que estés mejor Luciana-
-Lo estará-dijo Oliver. Cedric volteó, y salió de la casa segundos después.
Las tres chicas se miraron.
-¿Qué fue eso?-
Kathya observó a su alrededor, y vio a Mitzar subir las escaleras, seguramente yendo a su cuarto. Se levantó del sofá, palmeando la espalda de Bárbara. Se dirigió rápidamente a las escaleras, siguiendo al joven. El pasillo del segundo piso la sorprendió por estar demasiado oscuro. Caminó a tientas, recordando con precisión la ubicación de la habitación de Mitzar. La puerta estaba entreabierta. La entornó, mirando en el interior del lugar. Mitzar se encontraba sentado en la cama, quitándose la remera. Válgame que tenía muy buena espalda. Kathya carraspeó, logrando que él volteara a mirar. Las mejillas masculinas se colorearon al notar los ávidos ojos de la chica recorrerle el torso desnudo.
-¿Qué quieres?-la pregunta sonó muy brusca para la rubia.
-Quiero hablar sobre lo que pasó en San Mungo-los ojos negros de él se veían encantadores a la luz de las velas del candelabro que brillaba sobre la mesa de luz.
-No pasó nada, olvídalo-dijo Mitzar, dándole la espalda.
-No-dijo Kathya, apoyando su mano sobre la torneada espalda masculina. Se sintió enrojecer cuando la conocida descarga eléctrica le recorrió la médula.
-No me toques-bramó Mitzar, mirándola y tomándole las manos.
-¿Por qué no puedo tocarte?-
-Porque me haces estremecer-se miraron. Kathya acarició sutilmente el pezón de Mitzar, rozando los pectorales y los abdominales levemente marcados. Tuvo que contener un suspiro de gozo-Ya basta-
-Por favor Mit-
-No quiero hablar contigo, sal de mi cuarto-la voz de él sonó aguda...y excitada.
-No voy a salir de tu cuarto-dijo ella con voz chirriante. Le dolía la garganta, mala señal.-Quiero que hablemos-
-¿De qué?-dijo él, sentándose sobre la cama-lo que pasó quedó en el pasado, lo olvidé-
-Quiero que me expliques..-
-Mira-dijo Mitzar hastiado-tú...tú no puedes gustar de mí, ni siquiera entro en el parámetro de tu hombre-
-¿Qué estás diciendo?-preguntó ella-¿cómo puedes saberlo?-
-Sal de mi cuarto, Moseley-
-NO ME DIGAS MOSELEY-
-¿Por qué?-bramó él-así querías que te llamara en Hogwarts-el silencio que se produjo entre ellos era roto solo por los sollozos de Kathya.
-¿Qué?-
-Mira, ya me cansé de este juego-dijo Mitzar con voz pausada-a ti siempre te gustó William, Kat, por favor...los vi besándose...vi cómo se miraban aquella vez que fuimos a su casa...por Merlín, él te ama..habló conmigo, me dijo que si yo no te quería que me hiciera a un lado-sonrió de forma triste-lo lograste-
-¿Qué logré?-preguntó ella llorando-Mitzar no entiendo nada-
-Tú siempre estuviste enamorada de él, me lo dijiste..no juegues conmigo Kathya-
-Yo no...-
-Estuve enamorado de ti durante los siete años que pasamos juntos y tú siempre decías que no por William, quien jamás te prestó atención...-
-¿Qué?-algo en su cabeza hizo clic, y recordó la conversación con Deneb, esa en que la niña le decía que ambos jóvenes habían peleado por una chica. Esa joven había sido ella, ella había estado enamorada de William, y Mitzar, a su vez, de ella. ¡Qué complicado!.-No puede ser-
-Sal de mi cuarto-la voz de Mitzar se oía quebrada.
-¿No piensas darme una oportunidad?-lo oyó reír.
-No...-volteó. Sus ojos brillaban-tú no me la diste a mí-suspiró-sal de mi cuarto-señaló a la puerta-ya sabes el camino-
Kathya volteó, sollozando. Eso estaba mal. Se sentía putrefacta, sucia, mugrienta. Ella era la culpable de que la amistad entre esos dos estuviera resquebrajada, ella era la culpable de toda la tristeza de Mitzar. Salió al pasillo. Volteó a mirar al apuesto joven Black.
-Mit..-pero él le aventó la puerta ruidosamente en la cara.
