Capitulo 2
Un poco de celos no le hace mal a nadie…
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Era miércoles y Sesshoumaru estaba saliendo de la oficina, con la intención de buscar Arista para tomar algo. Aunque no podía dejar de pensar en Rin, quería relajarse con otra mujer para probarse a si mismo que haber discutido con su esposa el día anterior no le afectaba. Ya estaba en el estacionamiento cuando sonó su celular. De lo otro lado estaba Jaken hablando desde el baño de un restaurante a 20 minutos de ahí.
"Que pasa Jaken?!"
"Te llamo porque eres mi amigo, pero si Shion se entera me mata…estamos cenando con Rin y un tal Sabusa!"
"Dijiste Sabusa?"
"Ajá, un ex compañero de la universidad o algo así, amigo, el sujeto parece sacado de una revista de modas y no ha probado bocado pendiente de tu mujer!"
Sesshoumaru sintió que la sangre se enfriaba en sus venas y aclarándose la garganta le pidió la dirección del lugar. Antes de colgar le preguntó exactamente que estaban haciendo porque Sabusa era un antiguo novio.
"Ahh con razón tienen tanta confianza, porque terminaron?"
"El se fue a estudiar con una beca fuera del país! Dime que están haciendo?"
"Pues conversando muy de cerca…entonces vas a venir?"
"Tu que rayos crees?"
Jaken guardó el celular y cuando salió del baño Shion lo miró con una sonrisa.
"Que dijo?"
"Que ya venía, estaba furioso!"
"Gracias por ayudarme mi amor!"
"Un placer!"
Jaken esperó que su esposa se adelantara para regresar a la mesa y que Rin no sospechara nada. A 20 minutos de ahí Sesshoumaru respiraba entrecortado imaginando a Rin con Sabusa. No más se había sentado detrás del volante cuando sonó el celular, era Arista preguntando a que hora iban a verse. Tenso, le dijo que estaba ocupado con algo y después la llamaría, al escuchar el tono brusco e impaciente, reaccionó furiosa reclamándole por dejarla plantada.
"Porque ya no quieres salir conmigo?"
"Tengo otras cosas de que ocuparme!"
"Que otras cosas, es tu ex esposa?"
"No tengo que darte explicaciones…y Rin sigue siendo mi esposa!"
Histérica, Arista reventó el teléfono y cuando intentó llamarlo de nuevo para disculparse, Sesshoumaru simplemente lo ignoró. Estaba demasiado furioso para lidiar con ella.
………………………..
Sesshoumaru estaba en la puerta buscando con la mirada a Rin, no se dio cuenta que Jaken estaba a su lado.
"Allá!"
"Maldición!! - al dirigir la mirada en la dirección que Jaken le indicaba, la vio. Rin estaba sonriente mientras Sabusa la miraba absorto y en actitud de conquista.
"Miserable!"
"Que vas hacer? Amigo porque no te calmas un poco primero, ven vamos por un trago no quiero que hagas una escena"
Sesshoumaru siguió a su amigo de mala gana, pero pensó que un trago le caería bien ya que cada músculo en su cuerpo estaba contraído. Sentado en el bar no le quitaba la mirada a Rin y para colmos ella no se había dado cuenta que él estaba ahí. Al ver la forma tan descarada como aquel sujeto admiraba las curvas de su esposa tuvo deseos de golpearlo y dejarlo con la nariz sangrando pero se contuvo y continuó con su trago. Jaken lo miraba como intentando descifrar lo que sentía, dejó escapar un suspiro cuando vio que la mirada se volvió furia líquida, Sabusa le susurraba algo a Rin que inmediatamente la hizo reír.
"Oi!!... Matte Sesshoumaru!"
Con la vista fija en Rin, Sesshoumaru atravesó el restaurante dispuesto armar un alboroto. Shion se hecho una risita cuando lo vio acercarse, pero no alertó a su amiga que estaba muy concentrada hablando, solo hasta que Sesshoumaru estuvo detrás de ella, Shion tosió para llamar su atención.
"Que pasa Shion?"
"Buenas noches Rin!"
Sintiendo un escalofrió en todo el cuerpo, Rin miró a su esposo con la expresión mas serena que pudo, saludándolo con una sonrisa inocente, aunque ya lo conocía y por el brillo en sus ojos, lo más seguro era que aquel encuentro terminara en los puños y con Sabusa y Sesshoumaru rodando por el piso, como cuando estaban en la universidad.
"Hola Sesshoumaru, recuerdas a Sabusa?"
"Como olvidarlo!"
"Que tal Sesshoumaru, tanto tiempo sin verte!"
"No lo suficiente, que haces de vuelta en Japón?"
"Visitando a mi familia y disfrutando de la belleza de nuestro país!"
Sabusa hablaba con una sonrisa a medias totalmente concentrado en Rin que sonreía. Al verlo, Sesshoumaru apretó la mandíbula y con tono brusco le recordó a Rin que era una mujer casada. Sin dignarse a verlo, ella soltó una risa diciéndole que únicamente estaba siguiendo su ejemplo, luego se volvió y con tono ácido le pregunto si otra vez estaba teniendo problemas de circulación.
"De nuevo con problemas para que la sangre llegue a tu cerebro? Estoy cenando de lo mas tranquila! A diferencia de otros, Sabusa y yo no estamos haciendo nada de que tengamos que avergonzarnos, verdad?"
"Si preciosa, la estas pasando bien?"
"Mucho!"
Sesshoumaru sintió que la cabeza le iba estallar, al escuchar como le decía preciosa mientras le acomodaba un mechón tras la oreja. En su silla, Rin se reía para sus adentros porque su ex había caído como del cielo. Sesshoumaru tuvo la intención de tomarlo de la ropa y caerle a golpes pero se contuvo y dando media vuelta regresó al bar. Aguantándose las ganas de ver si se iba, Rin se acomodó para seguir conversando con Sabusa. Una vez en la barra, Sesshoumaru pidió un whisky doble y prácticamente se lo tomó de un solo sorbo. Junto a él Jaken lo miraba con los ojos muy abiertos.
"Que quieres?"
"Te vas a quedar aquí, sin hacer nada?"
"Claro que no, quisiera saber que se ha creído esa mujer? Me ignora como si yo fuera cualquier hombre, soy su maldito esposo...se puede saber porque demonios sonríes como un idiota?"
"Te gusta que te ignore, se te nota en la cara!"
Sesshoumaru miró de reojo a su esposa sentía ganas de ir y reclamarle pero se contuvo lo suficiente como para esperar a que fuera al baño y ahí podría encararla, fijándose en Jaken, que parecía tener algo atragantado en la garganta, le pregunto que sucedía.
"Pensé que saldrías con Arista!"
"Si bueno…!"
"Genial! Oye, Rin se levantó!"
Sesshoumaru la siguió con la mirada, admirándola en silencio, recordando la suavidad de su piel cuando hacían el amor. Rin entró al baño con el estomago hecho un nudo de la emoción, sin sospechar que al salir, su marido la estaba esperando. No más había dado un paso fuera del baño cuando Sesshoumaru la sujetó por ambos brazos pegándola contra la pared.
"Que demonios te pasa, me quieres matar de un susto?"
"Necesitamos hablar"
"Para que?"
"Que haces secreteándote con ese maldito?!"
"No se de que me hablas?"
Sesshoumaru entrecerró los ojos y con firmeza la rodeó por la cintura, presionando su cuerpo contra ella, tan cerca, que Rin pensó que la iba aplastar. Se sentía tan bien tenerla entre sus brazos que inmediatamente sintió ardor bajo la cintura y sus manos bajaron a sus caderas para poder acariciarla. Rin se estremeció y lo vio a los ojos como si quisiera decirle mil cosas pero se contuvo, en espera de oírlo hablar, atacado por los celos.
"Ese tipo te estaba seduciendo y a ti parecía no importarte y desde cuando te dice preciosa?!"
"Pero quien rayos te has creído? Tu tienes a la mujer esa, así que yo puedo salir con quien me de la gana y me gusta que me diga preciosa"
"Lo estas haciendo para darme celos es eso?!"
"Jajajaja, no alucines, déjame, me arrugas el vestido!"
"No quiero que salgas con Sabusa, hasta cuando estará ese infeliz en Japón?"
"Que se yo, suéltame o voy a gritar!"
"Grita todo lo que quieras!"
Rin forcejeó un poco pero lo único que consiguió fue que Sesshoumaru presionara más fuerte, viéndola como si quisiera comérsela. Rin sentía el corazón palpitar enloquecido, quería abrazarlo pero tenía que ser fuerte y hacerse la difícil. Dando un resoplido para aparentar indiferencia, Sesshoumaru pudo percibir su aliento a licor y en el acto le reclamó.
"Estuviste tomando?"
"Pues claro, estoy cenando. Que rayos te importa?"
"Mírame Rin, estás ebria?"
"Claro que no, suéltame ya!!"
La actitud insolente y altanera de Rin era una deliciosa incitación que combinado con los celos, lo obligaron a ceder al impulso de besarla y se inclinó con la boca entreabierta rozando su mejilla. Al sentir la suavidad con que la rozaba Rin trató otra vez de zafarse sintiendo que iba perder la compostura en cualquier momento y enmascaró su emoción con una actitud rebelde.
"Suéltame atrevido, porque me besas?"
Viéndola a los ojos Sesshoumaru soltó una risita maliciosa y le dijo que porque era su esposo y podía besarla cuando le diera la gana. Abriendo la boca asombrada, Rin le pidió una vez mas que la dejara ir y cuando se negó le dio una sonora cachetada, que a Sesshoumaru le supo a gloria y sin pensarlo, la besó en los labios con desesperación. Rin levantó la mano para cachetearlo otra vez, pero Sesshoumaru le sostuvo la mano.
"No seas arisca Rin!"
"Entonces déjame, con que derecho me besas?!"
Sesshoumaru se carcajeó y justo antes de separarse la estrechó por la cintura como si quisiera transmitirle todas sus emociones, luego le habló con un tono de superioridad que la emocionó.
"Ese infeliz no tiene derecho a susurrarte nada, solo yo!"
"Como te atreves?"
Con los ojos fijos en ella Sesshoumaru movió su mano libre, le acarició la mejilla y la tomó por la barbilla para besarla, dos segundos mas tarde, regresó al bar y vio con una sonrisa como ella regresaba a la mesa. Al sentarse de nuevo junto a Sabusa, la única que supo que algo le pasaba era Shion pero no dijo nada. Esa noche Sesshoumaru se fue a la cama recordando todo de Rin y decidió que la vería el fin de semana para comprobar que lo que sentía no era cosa de un solo día. Hizo una nota mental de invitar a Arista a comer el viernes para no ser un completo patán.
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Viernes….
Era viernes y Rin le había dado permiso a su ayudante de irse temprano para que pudiera asistir a una fiesta familiar, por lo que le tocaba cerrar el local ella sola.
"Rin-sama son las 4, ya me voy!"
"Que te vaya bien Kari!"
"Muchas gracias por el permiso!"
"No hay de que, diviértete mucho!"
La joven se puso el abrigo y salió pensando en todo lo que necesitaba hacer perdiéndose entre la multitud del centro comercial. La tienda era un elegante local que ofrecía desde comida gourmet y juguetes hasta accesorios para las mascotas mas consentidas. Después que la joven se fue llegaron dos clientes y luego estuvo sola, por lo que decidió aprovechar el rato para acomodar las latas de comida de gato. Estaba de espaldas a la puerta cuando escuchó que alguien entraba y dijo que enseguida lo atendería. Cuando se volteó y vio a los clientes, el corazón le dio un brinco. Frente a ella estaban dos hombres con la cara cubierta apuntándole con una pistola cada uno.
"Danos todo el dinero!"
Rin tardó en reaccionar presa del miedo, su movió cuando uno de ellos se aproximó agitando el revolver, advirtiéndole que no hiciera nada estúpido si quería salir ilesa. Con la mano temblorosa, presionó los botones de la caja pero no se abrió y el nervioso asaltante la sujetó por la nuca con fuerza, presionando el revolver contra su mejilla.
"Te dije que nada de estupideces preciosa!"
Al escucharlo, Rin sintió nauseas porque la forma de decirle preciosa la hizo sentir sucia y deseó que todo terminara en el momento que les entregara el dinero. Frente a ellos, el otro hombre se revolvió inquieto y le dijo que se apresurara. Respirando profundo, logró calmarse lo suficiente como para abrir la caja y entregarle todo el dinero que había, que no era mucho, lo que enfureció al ladrón.
"Tan poco, porque?"
Rin balbuceó nerviosa y le dijo que había sido un día flojo. Entregándole el dinero a su compañero, sujetó a Rin del brazo y la condujo a empujones a la parte de atrás de la tienda, diciéndole que se llevaría un premio de consolación; un sudor frío le bajó por la espalda, sintiendo su cuerpo adormecerse porque en un esquina de su mente, se avivaron los recuerdos del asalto que había cobrado la vida de su madre y hermano cuando era una niña. El sujeto la puso contra la pared pero no reaccionó hasta que sintió el aliento sobre ella intentando besarla. Dominada por la rabia forcejeó con toda su fuerza, pero solo logró enfurecerlo y que le diera una cachetada tirándola al piso. Aturdida, trató de ponerse de pie, pero la detuvo poniéndose sobre ella al tiempo que le daba un puñetazo en la boca que le partió el labio y le sacó sangre. Soltando una carcajada se quitó la máscara, luego le rompió la blusa y empezó a tocarla mientras Rin lloraba suplicándole que se detuviera.
Desesperada por huir, trató de quitárselo de encima arañándole el rostro; azotado por el ardor, el bandido le dio otro puñetazo en el ojo, casi de inmediato Rin sintió como la piel se le hinchaba nublándole la vista. Afuera, el otro ladrón permanecía inmóvil escuchando las suplicas de Rin como agujas en su oídos, estaba a punto de irse cuando escuchó el grito de dolor de su compañero, seguido por un golpe seco. Resoplando, se guardó el dinero en la chaqueta y caminó hasta la parte trasera, era un ladrón pero no deseaba ser cómplice de una violación. En el momento que abrió la puerta, vio como forcejaba para desnudarla mientras Rin suplicaba que la dejara ir.
"Quédate quieta! Te va gustar lo que te voy a dar!"
"No, por favor! NO!"
"Cállate perra!"
Frustrado por no poder someterla, le lanzó un puñetazo al cuerpo con tanta furia que la dejó inconsciente, estaba a punto de ultrajarla cuando sintió a su compañero sujetarlo, diciéndole que no volvería a la cárcel por su estupidez.
"Déjala, ya tenemos el dinero!"
"Es muy poco!"
"Maldito salvaje, hazte a un lado!"
Apartándolo de un solo empujón, se arrodilló sobre Rin y le quitó el reloj y demás joyas que llevaba encima, incluidos sus anillos de compromiso y matrimonio; deteniéndose un instante, le tomó el pulso para comprobar aliviado que seguía con vida. Al levantarse, el otro sujeto insistía que lo dejara terminar con ella, pero desistió con el recordatorio de lo que le hacían a los violadores en prisión.
"Vámonos ya antes que alguien venga!"
Ambos salieron del local dejando la puerta abierta. Rin permaneció sin sentido unos cuantos minutos pero cuando recupero la conciencia se quedó hecha un puñito llorando pero feliz de estar viva y con su integridad intacta. Con la cabeza zumbando, se tocó el ojo hinchado y gimió de dolor, por lo que se quedó como estaba y cerró los ojos buscando fuerzas para levantarse. En ese momento se abrió la puerta y Rin escuchó una voz preguntándole si estaba bien.
"Señorita esta usted bien, señorita?"
El hombre frenó sus pasos al verla con la ropa rasgada, por lo que se quitó el abrigo y al arrodillarse junto a ella la cubrió con mucho cuidado. Con gentileza la ayudó a levantarse y la llevó fuera, la sentó y le dedicó una gran sonrisa escondiendo la impresión de verla tan golpeada y con un solo ojo abierto.
"Llamaré a la ambulancia, quiere que llame alguien de su familia?"
La única persona que se le vino a la mente fue Sesshoumaru y con voz entrecortada le dijo que numero marcar. Sesshoumaru estaba en su apartamento preparándose para salir, cuando el celular sobre la mesa del comedor timbró.
"Aló?"
"Sesshoumaru Youkai?"
"Si, quien habla?"
"Su esposa tuvo un accidente, la están atendiendo los paramédicos!"
"Que clase de accidente?"
"Asaltaron la tienda de mascotas!"
Sesshoumaru cerró los ojos al escucharlo, conocía muy bien la experiencia de Rin y le preguntó si la llevarían a un hospital y cuan mal estaba. El hombre le dijo que estaba golpeada, pero no se atrevió a decirle que probablemente la habían violado y le pasó el teléfono a uno de los paramédicos. En cuanto cerró la llamada, Sesshoumaru marcó un número, al otro lado de la línea una voz femenina contestó emocionada.
"Hola, ya casi vienes por mí?"
"Tendremos que dejarlo para otro día, tengo una emergencia!"
"Te pasó algo?"
"No, es una emergencia familiar!"
"Quieres que te acompañe no me importa!"
"No gracias, demo irme!"
"Te llamo mas tarde!"
Sesshoumaru no escuchó eso último porque ya había colgado. Con los pensamientos revueltos, tomó sus llaves, revisó la billetera, se puso el abrigo y salió rumbo al hospital. Al llegar, buscó en emergencia y le dijeron que la tenían en una habitación privada en el piso de arriba.
"La atendió la Doctora Duverge, en seguida la localizo!"
"Gracias!"
Se sentó a esperar y en 5 minutos una hermosa y esbelta mujer de ojos castaños se presentó como la doctora Mizuho Duverge. Después de asegurarle que aunque Rin estaba muy maltratada estaba fuera de peligro, le pidió que lo acompañara para explicarle con detalle lo sucedido.
"Aunque recibió una golpiza no tiene ninguna fractura en el rostro, sin embargo le dieron un golpe en el torso que le rompió dos costillas…señor Youkai hay algo más, a su esposa trataron de violarla!"
La doctora esperó que Sesshoumaru procesara aquellas palabras y cuando lo hizo, la expresión gélida del principio se derritió para mostrar un esposo desesperado y dolido.
"Quiero verla, esta seguro que nada le pasó?"
"Si señor, una colega la examinó y estuvo conversando con nuestra psicóloga, la Dra. Alcione que es excelente; las llamaré para que puedan conversar!"
"Quiero ver a mi esposa!"
"Por supuesto!"
La distancia que tuvo que recorrer para llegar a Rin le pareció eterna y cuando la vio acostada prácticamente irreconocible por los golpes, se sintió diminuto y con ganas de gritar. Al acercarse sintió las piernas débiles de imaginarse lo que había sufrido. Inclinándose sobre ella la llamó por su nombre y le prometió estar con ella hasta que se recuperara; volviéndose a la doctora, le preguntó si podía escucharlo.
"Esta muy sedada, tenía mucho dolor, despertará mañana!"
"En ese caso quiero hablar con las doctoras!"
"Por supuesto, les diré que usted está aquí!"
"Gracias doctora!"
"Un placer, si me necesita este es mi numero!"
"Cuando le dará de alta?"
"Dos días quizás, depende como evolucione!"
"Comprendo!"
La doctora cerró la puerta y Sesshoumaru tomó una silla y recostó la cabeza en el colchón, aferrándose a su mano. Diez minutos más tarde, entraron dos doctoras. Conversaron ahí mismo con la seguridad que Rin no podía oírlos. Sesshoumaru escuchó los detalles sintiendo nauseas, cuando la doctora le dijo que la policía tenía un retrato hablado gracias a la descripción de su esposa, los ojos amarillos relampaguearon pero no dijo nada. Cuando la psicóloga le pidió que no dejara a Rin sola en su casa, Sesshoumaru supo lo que debía hacer.
"Ustedes están separados verdad?"
"Si"
"Ella puede quedarse con algún otro familiar?"
"No será necesario, se quedará conmigo!"
"En serio?"
"Si"
"Mejor así, se siente segura con usted!"
Sesshoumaru no pudo evitar una sutil sonrisa y les agradeció lo que habían hecho por Rin. La psicóloga le dio la tarjeta y le dijo que cuando Rin estuviera lista podría verla en su consultorio privado. Ambas se retiraron y Sesshoumaru tomó el teléfono para avisarle a su padre e Inuyasha, que en cuanto supieron corrieron para acompañarlo. Kagome no pudo contenerse y rompió en llanto al verla, Inuyasha como su madre no dijo nada y para Inutashio fue como si le hubieran clavado un puñal en el pecho. Tomando a su hijo mayor del brazo, le preguntó si era prudente que Rin estuviera sola cuando le dieran de alta.
"La psicóloga dijo que no!"
"Lo supuse, entonces la llevaré a la casa!"
"Papá yo me encargaré de ella!"
"En serio?"
Sesshoumaru frunció el ceño, era la segunda vez que alguien dudaba de él, lo que encontraba ofensivo porque en una situación semejante, iba ser él y nadie más quien cuidara de ella. En ese momento, Inuyasha se les unió diciendo que Kagome y él podrían cuidar a Rin cuando dejara el hospital. Estupefacto, Sesshoumaru le preguntó completamente amargado, que le hacia pensar que ella necesitaba un lugar para quedarse.
"No podemos permitir que regrese a ese apartamento, como Kagome trabaja en la casa será genial…que? Porque me miras así?!"
"Yo me haré cargo de ella!"
Inuyasha estalló en una carcajada vulgar y estruendosa, recordándole que estaban separados. Sintiendo la sangre hervir en sus venas, le dijo que todavía estaban casados y cuidar de ella era su responsabilidad.
"Few! Ojalá lo hubieras hecho antes, si están casados, pero tu andas paseándote por ahí con esa mujer, la bruta esa, como se llama? Arista, que nombre mas horrible!"
"Cállate animal!"
"No me digas que me calle, sabes que tengo razón, no voy a permitir que humilles a Rin, no podrás cuidarla si estas pendiente de la mujer esa"
"Para empezar yo no me paseo con nadie, es solo alguien con quien pasar el rato y segundo, no sé con que cara me hablas, que me dices de Kikio?!"
Inuyasha se puso pálido un instante y le dijo entre dientes que eso había sido antes de casarse, Sesshoumaru lo miró con los ojos como dos rendijas y le pidió que no metiera las narices en sus cosas.
"Me meto porque es Rin, quiero saber como vas a resolver lo de la tipa esa!"
"No hay nada que resolver, Rin estará bien!"
Inuyasha iba vociferar pero su padre lo silenció con la mirada, seguro que su primogénito hablaba en serio. En el fondo deseaba que esa horrible situación fuera el principio de una reconciliación, aunque sabía muy bien que la posición de ambos era definitiva en cuanto a tener hijos. Después de un rato, Sesshoumaru le dijo que podían irse y que regresaran en la mañana. Todos se marcharon y él se acostó con la vista fija en techo pensando en las palabras de su hermano. No estaba orgulloso de salir con alguien sin haberse divorciado pero era algo que necesitaba hacer, como para probarse algo a si mismo, aunque no estaba muy seguro que. A la mañana siguiente cuando despertó, Rin se encontró con los ojos amarillos que la miraban ansiosos.
"Hola!"
"Hola…desde cuando estas aquí?"
"Desde ayer! Como te sientes?"
Rin no logró hablar o controlar las lágrimas y Sesshoumaru se apresuró a sentarse a su lado y así consolarla, en cuanto sintió los brazos a su alrededor rompió en llanto balbuceando que había tenido mucho miedo. Sin pensar en nada más, le acarició la espalda y le dio un beso en la cabeza asegurándole que no tenía nada de que preocuparse porque él estaba ahí, ella se emocionó al escucharlo, pero no le permitió a su mente o corazón ir más allá. Un rato mas tarde, todos estaban ahí para saludarla, cuando Kagome la abrazó, Rin la sintió llorar y tuvo que respirar profundo para contenerse. Cuando Inutashio se sentó al borde de la cama, Rin apretó los labios de verlo con los ojos vidriosos.
"Inutashio-sama, que sucede?"
"Debí prevenir algo así, lo lamento!"
"No fue su culpa, fue horrible pero no paso a mas!"
"Como dices? Pero mira como te dejo ese maldito, otro poco y pierdes el ojo, lo que tienes que hacer es…"
"Cállate animal!"
Inuyasha hizo caso omiso del reproche y se sentó junto a ella, haciéndole la promesa de llevarla a una clase de defensa personal que la iba ayudar mucho, luego le dijo en tono juguetón que estaba muy fea y le iba traer una bolsa de papel para cuando le dieran de alta.
"Te la traigo con tres agujeros! Ok?"
Rin soltó una risa llevándose la mano a la boca por el dolor.
"No la hagas reír animal!!"
"Si, si como sea, tengo hambre, Kagome me acompañas?"
Kagome iba decir que si cuando Rin le hizo ojos y entonces le pidió a su marido que le consiguiera un capuchino. Izayoi e Inutashio fueron con Inuyasha y cuando salieron, Kagome le pregunto a Rin que pasaba.
"Que pasa?"
"Quiero pedirte algo, podría quedarme con ustedes, es que mi apartamento esta en remodelación y eso tomara unos días…que sucede Kagome?"
"Lo siento pero ya tienes donde quedarte!"
"Como dices?"
"Te quedarás conmigo!"
Rin lo miró incrédula preguntándole porque, la única respuesta que obtuvo fue un seco 'porque sí'. Como estaba de pie junto a ellas no logró ver la sonrisa que se le dibujó inconscientemente a Rin. Kagome le guiñó el ojo y salió para darles privacidad. Sesshoumaru esperó que la enfermera le diera la medicina para explicarle que aunque tenía mucha gente deseando alojarla, el tenía la prioridad por ser su esposo.
"Que? Somos esposos solo en teoría, Sesshoumaru hace más de seis meses que nos separamos. Mejor me voy con tu hermano, no quiero interferir con la vida que tienes ahora"
"Y eso que significa?"
"Pues que va ser? Tu y tu novia! Si me voy contigo me va tocar soportar sus llamadas o que se aparezca en el apartamento que hasta hace unos meses era mi casa…olvídalo!"
"Ya te dije que no es mi novia, sabes que? Eso no es importante!"
"Entonces que?"
"Tu, tu recuperación!"
"Ahh entonces lo haces por lástima?"
"Claro que no, me conoces Rin, me ofende el comentario!"
"Lo siento…no quiero pelear. Me quedaré con Inuyasha y Kagome!"
"No puedes, la doctora dijo que estar conmigo era lo mejor!"
"Disculpa? De que hablas?"
"La psicóloga dijo que te sientes muy segura conmigo!"
"Rayos!"
Rin hizo una mueca pero no dijo nada y Sesshoumaru aprovechó para decirle que aunque estaban separados él había sido su primera opción de ayuda.
"Porque crees que sea eso?"
Rin tuvo el impulso de decirle porque lo amaba, pero le dijo que era por ser un hombre confiable y fuerte.
"Gracias por darme la razón!"
"Eres un engreído!"
"Soy tu engreído!"
Sesshoumaru lo dijo sin pensar y por un instante se miraron sintiendo como si pasara electricidad entre ellos. Abrumada, Rin desvió la mirada y le dijo que le agradecía el ofrecimiento pero no podía aceptar. Sesshoumaru suspiró y estirando la mano le acarició la mejilla, era horrible estar separados cuando se llevaban tan bien y le partía el corazón verla con la cara marcada, pero el brillo de sus ojos estaba intacto y eso era bueno. Al roce de los dedos Rin volvió a mirarlo y Sesshoumaru le dijo que Arista no era su novia contrario a lo que cualquiera pudiera pensar, apartando los dedos con suavidad le hizo la pregunta que tenía dando vueltas hacia meses y aunque sabía la respuesta necesitaba escucharlo de boca de él para tener paz.
"No me trates como a una idiota, cuantas veces te has acostado con ella desde que nos separamos?"
Sesshoumaru endureció la expresión y trató de levantarse, pero Rin lo detuvo sujetándole el brazo.
"No te acobardes solo porque me dieron una golpiza, dime la verdad, te acuestas con ella?!"
"Si!"
"Y ella sabe que estas separado?"
"Sí!"
"Maldita perra! Entonces te quiere para ella, por supuesto, que mujer se acuesta con un hombre que sigue casado si no es para conquistarlo!"
Rin sintió una punzada de dolor pero se aguantó porque quería terminar aquella conversación, cerrando los ojos recordó sus acaloradas peleas y comprendió que aunque quisiera echarle la culpa de todo a Sesshoumaru, ella había hecho su parte. Sacudió la cabeza para quitarse las imágenes de su esposo con otra mujer y en ese instante tomó la resolución de recuperarlo, simplemente no iba quedarse de brazos cruzados mientras otra trataba de robárselo, ya buscaría una forma de hacerlo cambiar en cuanto a tener hijos, siempre podía seguir los consejos de Shion y Kagome y si no lo lograba, estaba bien hacerle la vida de cuadritos a fulana. Sesshoumaru la miraba como hipnotizado, de ver tanta pasión en sus ojos y en su voz. Eso era una de las muchas cosas que las peleas se habían llevado; extrañaba a su esposa apasionada y loca de celos, porque lo hacia sentir amado. Dando un suspiro profundo, Rin se tocó el torso y apretó los dientes.
"Estas bien, te duele algo?"
"No me cambies el tema Youkai!"
Las cejas masculinas subieron con una expresión de asombro, que lo llamara por su apellido era la máxima expresión de su enojo y aclarándose la garganta le dijo que no aceptaría que se hospedara con su hermano. Rin dio un suspiro y con una sonrisa a medias le dijo que aceptaba.
"Muy bien, me quedaré contigo, pero mientras yo esté en el apartamento tienes que respetarme!"
"Eso ni me lo tienes que decir!"
Rin se lo quedó viendo tratando de ocultar la tristeza de no comprender porque no deseaba tener hijos con ella a pesar de que la quería. Conmovido por esa mirada, le apartó con ternura un mechón de cabello que le caía sobre el rostro, diciéndole que no le hiciera caso a Inuyasha, ya que ninguna golpiza sería suficiente para opacar su belleza.
"Mentiroso!"
"Tu sabes que yo no digo mentiras!"
Rin sonrió y una solitaria lágrima le corrió por la mejilla, limpiándosela con el pulgar, Sesshoumaru le preguntó si quería irse ese mismo día o esperar, perdida un instante en su mirada le dijo que no soportaba otra noche en esa cama. Sesshoumaru se acomodó junto a ella para que pudiera recostarse en él y dándole un beso en la sien, que a ambos les supo a gloria, le aseguró que todo estaría bien en menos de lo que imaginaba.
"Eso espero, que te parecen esas clases de defensa personal?"
"Una de sus dos mejores momentos!"
"Cual es el otro?"
"Casarse con Kagome!"
Rin se rió sosteniéndose la boca y cerró los ojos para guardar en su memoria aquel instante como una excusa mas para seguir enamorada de su marido. En cuanto llegaron los demás, Sesshoumaru fue en busca del doctor para que le diera la salida. Rodeada de la única familia que conocía, Rin se sentía por las nubes y por primera vez desde que despertara, notó que no tenía sus anillos. Presionando el botón para llamar a la enfermera, le preguntó donde estaban, la mujer le dijo que había llegado sin nada, Rin parpadeó confundida.
"Esta segura? Los paramédicos no los habrán recogido?"
"No señora, la policía cree que los asaltantes se llevaron sus cosas!"
"Claro, tiene sentido!"
Rin dejó escapar un suspiro que reflejaba lo que significaba perder sus anillos. Interrumpiendo sus pensamientos, se escuchó la voz de Kagome.
"No te preocupes Rin, si todo sale bien es posible que te den un repuesto!"
Todos soltaron la risa y ella cerró los ojos soñando despierta. Al regresar Sesshoumaru era hora de almorzar para Rin y lo hizo con todos ellos conversando a su alrededor pero sobre todo bajo la mirada atenta de su esposo, que al verlos recordó los primeros tres años de matrimonio antes que la peleas empezaran. Después del almuerzo todos salieron para que Rin pudiera descansar antes de irse. Fuera de la habitación, Sesshoumaru le entregó a su padre las llaves del apartamento y le pidió que lo llenara de globos y flores para recibir a Rin.
"Vamos Izayoi, tenemos trabajo que hacer!"
"Te podemos ayudar en algo imbécil?"
"Claro, ella va necesitar sus cosas, tu esposa sabe!"
"Te entiendo, vamos Inu!"
Cuando regresó a la habitación, se detuvo para admirarla mientras dormía y fue como si todos sus sentimientos se salieran del encierro que los tenía, la amaba pero la idea de tener hijos era como un nubarrón en su futuro, le daba miedo pensar que fracasaría en esa tarea y por eso lo evitaba. Tomando un bolso de mano que Kagome le había llevado, guardó las pocas cosas de su esposa, cartera, celular y la ropa que había traído. Al sostener el pantalón y los zapatos recordó lo que la doctora le había dicho y suspiró, luego se sentó en la silla junto a la cama y sacó su celular para revisar si tenía alguna llamada importante que devolver. Había 10 llamadas de Arista que con gusto borró. Solo había una que era urgente, la de Shion. No más había timbrado una vez cuando escuchó la voz de Shion preguntarle que le había pasado a Rin porque la había llamado el viernes sin respuesta.
"Shion, Shion! Cálmate, no puedo decirte que sucedió si no te callas!"
En ese momento Sesshoumaru escuchó la voz de Jaken, que le arrebata el aparato, pidiéndole que se apartara porque estaba histérica.
"Lo siento Sesshoumaru tu la conoces, algo pasó verdad?"
"Si, donde están?"
"Camino a Tokio…es malo verdad? Lo que me tienes que decir, ella se pondrá como loca, estas muy callado!"
"Asaltaron la tienda de mascotas y trataron de violarla, le dieron un golpiza, le rompieron dos costillas, esta muy mal!"
Jaken escuchó la voz de su amigo quebrarse pero mantuvo expresión serena para que Shion no sospechara, porque cuando se trataba de Rin, su esposa era como una pantera, se conocían desde la escuela y Rin era como su hermana menor. Sonriendo como si nada, Jaken cerró la llamada y le dio un beso a su esposa en la mejilla.
"Que le pasó, dime, dime?"
"Asaltaron la tienda de mascotas, estaba sola!"
"…y como está?"
"Le dieron una golpiza…trataron de violarla Shion!"
"Que? Ella esta bien? Dime que esta bien Jaken, júramelo que esta intacta!"
"Si esta bien, solo muy golpeada. Shion tienes que mantener la calma no puedes ponerte como te pones, ella necesita tranquilidad y a sus amigos…por cierto, Sesshoumaru la va cuidar mientras se recupera!"
En el acto, la sonrisa se esparció por el rostro femenino y los ojos pardos se iluminaron, de pensar que su amiga volvería a estar con el hombre que tanto quería. Mas tranquila, miró su reloj y le preguntó cuanto faltaba para llegar. Cuando finalmente llegaron al apartamento, Shion entró llamándola a gritos. La encontró recostada descansando con Kagome a su lado, la impresión de verla tan maltratada le sacó las lagrimas y Rin tuvo que consolarla.
"No llores Shi, en un par de semanas estaré bien!"
"Pero mírate estas tan…maldito salvaje!"
"Al menos la policía tiene un retrato, es que se quitó la máscara!"
La voz de Rin se quebró y Shion se aferró a ella en un fuerte abrazo diciéndole que lo peor había pasado Una vez que se desahogó, Shion le dijo que debían que aprovechar la gran oportunidad frente a ellas. Limpiándose las lágrimas con un klenex Rin le pregunto de qué rayos estaba hablando.
"Pues de que va ser, no hay mal que por bien no venga…estas aquí con un hombre dispuesto, tienes que sacar a la mujercita esa del mapa!"
"Viste que no soy la única!"
Kagome y Shion se rieron al unísono y Rin soltó una risa asegurándoles que eran las mejores amigas que cualquiera podría desear, luego les preguntó que tenía en mente. Entre las dos le dijeron lo que debía hacer, básicamente recordarle lo que se estaba perdiendo. Jaken y Shion se quedaron un rato más pero decidieron irse cuando Sesshoumaru le entregó a su esposa un par de píldoras.
"Es hora de tu medicina, tienes que descansar!"
Rin se despidió de sus amigos que le prometieron regresar al día siguiente. Cuando Sesshoumaru los acompañó a la puerta, Shion lo tomó por la camisa y agitando un puño frente a su cara le dijo lo que pensaba sin guardarse nada.
"Mas te vale que la cuides bien, sino te saco los ojos oíste? Ya bastante daño le has hecho!"
Sesshoumaru entrecerró los ojos y asintió con la cabeza, asegurándole que no iría a la oficina en las dos semanas siguientes.
"Muy bien, cuando hablas así pareces el hombre con el que se casó y que hay de la mujerzuela?"
Junto a ellos Jaken soltó una risita y se rascó la nuca distraído, jugando con las llaves del automóvil. La relación de su esposa y mejor amigo era en apariencia muy hostil pero la verdad era que en el fondo ambos se querían mucho.
"No es ninguna mujerzuela!"
"Si es! Que vas hacer al respecto?!"
"Rin es mi esposa y prioridad!"
"Lo mas sabio que has dicho en mucho tiempo. Nos vemos mañana!"
Shion le jaló hacia ella y le dio un beso de despedida. Al regresar a la habitación y acomodarse junto a ella, Rin lo sujetó por la barbilla y le dio un tibio beso en los labios que le erizo todos los pelitos de la nuca.
"Y eso?"
"No te di las gracias por los globos y las flores, me encantan!"
"Un placer!"
Sesshoumaru le ofreció algo de comer pero ella le dijo que prefería un té, una vez que se lo tomó no pasaron ni veinte minutos cuando se quedó dormida. Con una sonrisa, le pasó la mano por la cabeza y después de darle un beso en la frente, se puso la pijama y se acomodó junto a ella. Cuando despertó al día siguiente, Sesshoumaru estaba en la cocina preparando el desayuno.
…………………………
Domingo…
Rin estuvo casi todo el día en cama, aunque insistió en caminar dentro del apartamento para combatir el dolor de espalda y conversar con sus amigos en la sala. Era tan extraño estar de nuevo en el que había sido su hogar, un sitio que le recordaba momentos felices y tristes al mismo tiempo. Fue un domingo tranquilo, feliz de tener a sus amigos y esposo acompañándola, lo mejor de todo, estaba segura que Sesshoumaru no había hablado con Arista. A media tarde, Rin se acostó a descansar y cuando despertó estaban los dos solos.
"Pudiste descansar?"
"Si mucho…tengo hambre, podemos pedir algo?"
"Claro, que se te antoja, fideos o sushi?!"
"Mejor los dos!"
"Esta bien!"
Sesshoumaru iba irse cuando ella lo sujetó y abrazándolo le dio las gracias. Rodeándola con ambos brazos, le dijo que era un placer, luego sin avisarle la levantó y la llevó cargada hasta la sala, la sentó en el sofá y le trajo el menú. Estaban decidiendo que comer cuando sonó el teléfono, sin inmutarse, Sesshoumaru dejó que repicara y la contestadota tomó la llamada. Cuando Rin escuchó la voz de Arista, se crispó, pero no dijo nada recordando 'el plan de ataque' de Shion.
"Sesshoumaru, hola querido, quería saber como te había ido con la emergencia, te deje varios mensajes en el celular pero aún no hablamos. Espero que todo bien, llámame por favor, chao!"
Rin mantenía la vista fija en el menú, aguantando la risa. Aclarándose la garganta, Sesshoumaru se pegó a ella y tomó el menú como si nada pasara. Rin no podía dejar de sonreír al saber que la había dejado plantada para estar con ella. El pensó que había salido ileso cuando escuchó a su esposa repetir la palabra 'querido' burlándose.
"No te burles!"
"Lo que tu digas 'querido' jajaja!"
Rin se quedó pensativa y luego le dijo que mejor la llamara porque sino iba tener problemas. Sesshoumaru se quedó viéndola extrañado y cuando Rin le dijo que realmente no le molestaba, sin pensarlo, tomó el teléfono. En ese momento, Rin se levantó y le dijo que estaría en la cocina para que pudiera hablar con tranquilidad.
"Gracias, te sientes bien Rin?!"
"Súper!"
Sesshoumaru estaba tan impactado con su actitud considerada que no detuvo a pensar que estaba cayendo en una trampa. No había terminado de saludar a Arista cuando cayó en cuenta porque su esposa estaba tan atenta. Al llamar a Arista, tenía que explicarle cual era la emergencia. Pasándose la mano por la cabeza, suspiró tratando de decidir si decirle la verdad o inventar cualquier otra cosa. Tarde o temprano Arista se iba enterar y de igual forma tendría una discusión. Cautivado por saberse derrotado, decidió enfrentar a Arista con la verdad. La mujer se quedó helada y tardó un par de segundos en contestar, cuando lo hizo no pudo enmascarar su rabia y despotricó contra Rin.
"Y porque tienes que ser tu? Que se vaya con alguien mas, ustedes ya no están juntos!"
"Fue recomendación de la psicóloga, después de lo que le pasó necesita un ambiente seguro!"
"No me digas! Esos son puros cuentos, apuesto que la psicóloga es amiga de ella!"
"No!"
"Y cuanto tiempo será?"
"5 o 6 semanas!"
"Es demasiado, y nosotros qué?"
"Hablamos de eso después!"
"Que rabia, la odio, como me gustaría que tu ex esposa dejara de interponerse entre nosotros!"
"Esposa!"
"Que dijiste?"
"Ella todavía es mi esposa y tu lo sabes!"
"Maldición!"
Sesshoumaru abrió la boca en un suspiro al ver que Rin se asomaba por la puerta de la cocina con una sonrisa, haciéndole señas que tenia mucha hambre. Le pareció tan linda aun con sus moretes, que dejó escapar una risa que también llegó a oídos de Arista, que reaccionó furiosa.
"Sesshoumaru, Sesshoumaru me estas escuchando? De que te ríes, esta ella junto a ti? Dile que se vaya con alguien mas, quiero verte!!"
"Sabes que no puedo hacer eso…!"
Tragando grueso, Sesshoumaru la vio acercarse con una mirada provocativa y antes de que pudiera decir algo, Rin se le sentó en el regazo y pasando sus dedos por la cabeza en una suave caricia, le pidió en un susurro, que se apresurara porque le estaba sonando el estómago. Sesshoumaru la miró a los ojos y ella solo se carcajeó suavemente.
"Arista, te llamaré la próxima semana!"
Arista se quedó con el teléfono en la mano, maldiciendo a Rin por interponerse en su camino. Derrotada, marcó un número y se puso de acuerdo con unos amigos para salir y olvidarse que su rival le estaba sacando una ventaja horrorosa. Al verlo colgar el teléfono, Rin sonrió inocentemente.
"Se enojó mucho?"
"No preguntes…estas cómoda?"
Rin soltó una risita y le dijo que muchísimo, luego le entrego el menú y le dijo que iba al baño. Reteniéndola con una mano alrededor de su cintura, le preguntó si sabía los problemas que le iba causar en su relación con Arista tenerla ahí.
"Aja, pero tu no tienes problemas conmigo o sí?"
"No!"
"Entonces no hay nada de que preocuparse!"
Sesshoumaru la dejó levantarse conteniendo la respiración, resopló profundamente y se dijo a si mismo que todo iba estar bien. Cuando Rin regresó del baño, que era solo una excusa para dejarlo suspirando después de semejante actuación, se acomodó junto a él dejando suficiente espacio entre ellos para acomodar una hoja de papel. Cenaron en medio de una conversación amena que por momentos se detenía para dar cabida a silencios donde Sesshoumaru parecía perderse en los ojos de su esposa. Un rato después de terminar de comer, Rin se acostó y se puso a revisar mensajes en su celular.
…………………………..
A la hora de dormir…
En el baño, Rin trataba de cambiarse de ropa para ponerse la pijama sin mucho éxito, ya que el dolor no le permitía moverse lo suficiente para quitarse la ropa. Frustrada, lanzó un grito de desesperación que inmediatamente llegó a oídos de Sesshoumaru.
"Rin que pasa?"
"Es que no puedo desvestirme…me ayudas?!"
Sesshoumaru comprendió la agitación de Rin al tener que pedirle ayuda, pero la verdad, para él era una tarea que cumpliría con gusto y al avanzar hacia el baño se dio cuenta que sus latidos se aceleraban, porque hacia meses no tenía el placer de ver a su esposa desnuda.
"Voy a entrar!"
Solo se escuchó un suspiro de resignación y al empujar la puerta para pasar, Sesshoumaru tuvo la belleza de su mujer al alcance de la mano. Estaba de espaldas y lo único que había logrado quitarse era la parte de abajo, dejando su bien formado trasero al aire. De pie en la puerta, Sesshoumaru la miraba con tanto deseo que Rin se volteó y cuando sus miradas se cruzaron, se sintió tibia por dentro, por lo que enmascaró sus nervios en una actitud juguetona.
"No te rías de mi!"
"Eso es imposible!"
Sesshoumaru dio un paso dentro del baño y al estar frente a ella, le preguntó si iba quitarse todo. Con las mejillas tibias, Rin le dijo que si y Sesshoumaru la rodeó para soltar los broches del brassier.
"No puedo ponerme la blusa…me duele levantar los brazos y…"
La silenció con un besito en la frente y con cuidado le quitó la ropa interior. Cuando estuvo completamente desnuda, no pudo evitar que sus ojos se perdieran sobre su piel, y la vistió evocando el sabor de aquellos senos firmes y abundantes, tanto que sintió la boca aguada. Aunque se sentía como con fiebre, se mantuvo ecuánime recordando lo que su esposa acababa de sufrir, lo que probablemente le quitaría el apetito sexual por al menos varias semanas. Era como una prohibición invisible que la hacia desearla mas. Una vez que le puso la parte de arriba, Rin le señaló un bikini de algodón y short de pijama limpio. Sesshoumaru se la quedo viendo un instante y apoyando su cabeza contra la de ella, le dijo que lamentaba mucho que tuviera que pasar por eso. Conmovida, se rió calladamente y le aseguró que como todo eso también pasaría y a pesar del dolor, lo peor no había sucedido.
"Aún no logro comprender porque se detuvo!"
"Me dijiste que eran dos sujetos!"
"Ajá, crees que el otro…como que me ayudó?"
"Es posible, una cosa es ser ladrón y otra muy distinta violador, como me gustaría encontrar a ese maldito para romperle la vida!"
Sesshoumaru se perdió un instante y Rin soltó una risita porque aún seguía sin la parte de abajo. Tuvo que tocarle el rostro para llamar su atención y así terminara de vestirla.
"Hola, te acuerdas que me estabas ayudando?"
"Ahh claro lo siento!"
Sesshoumaru se agachó y con cuidado le puso la ropa interior y el short limpio. Sus ojos esquivaron la figura de su esposa para poder estar tranquilo, pero de nada le servía porque su mente estaba llena de recuerdos de las apasionadas noches de su vida juntos.
"Sesshoumaru verdad que vas a dormir conmigo?"
"Eso quieres?"
"Ajá…como ayer!"
Cuando Sesshoumaru se acomodó a su lado, Rin buscó la comodidad de su pecho tibio y una sensación de seguridad la invadió arrancándole un suspiro.
"Hace mucho que no dormimos juntos!"
"Tienes razón!"
"Es bueno estar así!"
Sesshoumaru cerró los ojos deleitándose con su perfume. Se sentía tan bien estar así que sin preocuparse de nada, se puso acariciarle la espalda suavemente. Rin cerró los ojos y disfrutó de la televisión quedándose dormida sin darse cuenta. El estaba tan cómodo que ni siquiera hizo el intento de cambiar de cama porque también extrañaba dormir con ella.
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Las semanas pasaron y Rin tuvo una excelente recuperación que incluía una visita semanal a la psicóloga, que hizo maravillas para ayudarla a superar los malos recuerdos. Cada vez que hablaban Rin salía con una sonrisa. Le gustaba aquella doctora por su finura y excelente trato y aunque hablaban de su extraña situación con Sesshoumaru, nunca se sentía juzgada.
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