Hola!...aquí estoy otra vez con otro capítulo. Ojalá lo disfruten tanto como los anteriores.

Antes que nada, quiero agradecer los reviews, me hicieron muy feliz y fueron inspiradores: Nasirid, Lily Diggory, CAMI, Harry, Bar, Saria Black, NazkySnape, NenaOrion, Angelli, LunaLoonyLovegood y Arhis.

Otra cosa, los sueños y los pensamientos están en cursiva, aunque estos últimos también se encuentran entre comillas. Para que no se confundan.

Prometí un cap nuevo en "Amándote ahora y para siempre", aviso que lo estoy escribiendo. "NO ME ATOSIGUEIS".

Disfruten..

M.O.S

M.O.P

M.O.M

"Lo que venga, vendrá, y le plantaremos cara" Rubeus Hagrid... ( Harry Potter y la Orden del Fénix)

Capítulo 12: Revelaciones.

Kathya se dejó caer al suelo, apoyando su espalda contra la puerta. Se tomó el cabello con ambas manos, sollozando. No podía estar pasándole aquello, Mitzar no podía ser tan cruel. "Quizás tú fuiste cruel con él...es solo una forma de hacer justicia". La conciencia es un don que todos los seres humanos poseemos, aunque eso no signifique que todos la escuchan, vale la aclaración. Es aquella vocecita sincera que suena en el fondo de la mente, y aunque piensen que es pequeñita e insignificante, está, y se hace oír con sonido retumbante y mucha decisión. Y en la mente de Kathya, que derramaba lágrimas de desolación, su conciencia en ese instante no le era de ayuda. Una desventaja de oírla: a veces puede ser tan honesta, que hiere. Ya saben, la verdad suele ser cruel.

Temblaba. Todo su cuerpo era un temblor. No podía controlar la estabilidad de sus manos, ni tampoco acallar sus sollozos. Mitzar debía estar escuchándola, y no estaba tan lejos de la realidad. Podía oler el aroma masculino cruzando la pequeña distancia entre la puerta y el suelo, y adentrarse en sus fosas nasales, recordándole masoquistamente que se había enamorado. Cerró los ojos y dejó que sus lágrimas le empaparan el rostro. Su respiración ya se había normalizado, pero aún le temblaban las manos, y su corazón palpitaba dolorosamente dentro de su caja torácica.

Oyó pasos provenientes de las escaleras, y vislumbró la menuda figura de Bárbara, que caminaba silenciosa, seguramente hacia el cuarto que ellas compartían. La castaña caminaba observando el suelo, por lo que no notó la presencia de Kathya sentada en el piso de madera. Logró verla en el momento en que la rubia intentó ahogar un sollozo.

-¿Kat?-se arrodilló junto a ella, acomodándose la larga pollera de bambula lila. Le acarició el rostro-Katy..¿por qué lloras?-Kathya la abrazó fuertemente. Bárbara tuvo que apoyar su mano contra la puerta para no caer sobre el cuerpo tembloroso de su amiga.-Kat-las lágrimas que derramaba la chica empapaban su remera. Le acarició el cabello dulcemente.-Dime qué te ocurre-

-Bar...me siento tan mal-

-Dime por qué-susurró Bárbara. Los ojos verdes que la miraban se veían enrojecidos y extrañamente ensombrecidos. Las largas pestañas que Kathya poseía estaban húmedas.

-Mitzar-susurró. Bárbara frunció el ceño.

-Ven, vamos a nuestro cuarto a hablar-dijo, ayudando a Kathya a levantarse del suelo. Caminaron tan solo un par de pasos, cuando la puerta de la habitación de Mitzar se abrió, dejando ver el rostro hermético del joven. Posó sus ojos sobre Bárbara, para luego rodar su vista hacia Kathya, que lloraba en silencio. ¿Por qué intentar negar que la mirada del chico se había entristecido al mirar a Kathya, era absurdo e inútil.

Bárbara carraspeó.

-Vamos, Kat...ya entendí-murmuró, caminando hacia su cuarto. Dejó sentar a Kathya en su cama, y cerrando la puerta de la habitación, vislumbró la figura esbelta de Mitzar, apoyada contra la pared.

Volteó a mirar a su amiga. Sollozaba, y su vista miraba a un punto fijo de la habitación. Bárbara suspiró, acercándose a la joven sobre su cama. Se abrazaba a sí misma. –Cuéntame-

Kathya la miró con ojos inmensos. Se acomodó el despeinado cabello, tragando saliva.

-Pues...que hoy en San Mungo, le dije a Mitzar que me gustaba-

Bárbara abrió los ojos de par en par, asombrada.

-¿Que le dijiste qué?-sonrió-Kat..¡qué valiente!-Kathya sonrió apesadumbrada.

-Pues sí...fui una gryffindor, como tú me dijiste-Bárbara miró a su amiga con admiración. Siempre había sido valiente y corajuda, y las mejores ideas las solía tener ella.

-Y entonces...¿cuál es el problema?-notó la desolación que de repente nubló la mirada de Kathya.

-Me dijo que...que eso no podía ser, que yo siempre estuve enamorada de William-

Bárbara levantó las cejas sorprendida.

-¿Eso dijo?-preguntó-¿pero cómo?..-abrió los ojos estupefacta-tú...tú eres la chica de la que nos habló Deneb-Kathya tragó saliva y asintió con la cabeza.-YO TENÍA RAZÓN-bramó Bárbara. La mirada ceñuda de Kathya la observó desde la cama.-¿Recuerdas cuando dije que tú podías ser esa chica? y Lucy no me creyó..JA...cuando se lo cuente...estúpida-

-Pero eso no...no me dio buenos resultados-susurró la rubia. Bárbara dejó de sonreír y observó a su amiga.

-¿Qué quieres decir?-

-Mitzar ya no me quiere...-dijo con voz quebrada-me dijo que yo siempre estuve enamorada de William-Bárbara carraspeó- y que no iba a darme una oportunidad-

-Pero...¿por qué?-

-Porque yo no se la di a él...porque él estuvo enamorado de mi durante los siete años en Hogwarts, pero yo estaba tras William, y nunca lo quise-su voz se quebró y sollozó. Se tapó la cara con las manos, y rompió a llorar.

-Oh, Kat-dijo Bárbara abrazándola dulcemente.-No llores-

-Fui tan estúpida-se limpió la nariz con un pañuelo que hizo aparecer de la nada-creí que él sentiría algo por mí después de las miradas fulminantes que nos lanzaba a William y a mí...y tuve la idea idiota de decirle las cosas-las palabras le salían entrecortadas debido al llanto.-Bar-

-Me das tanta pena amiga-susurró. Kathya tragó saliva y tomó aire hondamente.

-Voy a buscar la forma de volver...no te preocupes-Bárbara sonrió apesadumbrada.

-Haz lo que creas correcto..-apoyó su mano sobre el hombro de la rubia-no te pido que ya busques la solución, tómate tu tiempo-Kathya se acostó sobre la cama, y abrazó un osito que Bárbara le dio-duerme, te hará bien-se levantó de la cama y caminó hacia la puerta. Volteó a mirar a Kathya. Aún sollozaba tristemente. Bárbara suspiró y salió del cuarto. Caminó en dirección a las escaleras, cuando notó una figura sentada en el inicio de éstas.

-¿Mitzar?-él volteó a mirarla. Su expresión era de completa desolación, y sus ojos estaban levemente húmedos-no te entiendo-

-No quiero que lo hagas-susurró él. Le dio la espalda y apoyó su cabeza entre sus rodillas. Bárbara gruñó y cerró los puños.

-Eres cruel con ella-

-Ella fue cruel conmigo...-dijo Mitzar, levantándose del suelo, enfrentándola. Bárbara tragó saliva y retrocedió varios pasos al notar que el chico era bastante más alto que ella. Hizo una mueca y lo señaló con el dedo.

-Eres absurdo...si ella te gustó durante siete años...deseaste con todo tu ser que ella sintiera lo mismo por ti, y ahora que lo has logrado...-

-Yo no he logrado nada..yo no tengo posibilidades-bramó Mitzar. Su voz sonó ronca-William me pidió que me hiciera a un lado-

-Si William te pide que te tires a nadar al Lago Negro...¿lo harías?-Mitzar miró al suelo. Bárbara sonrió socarrona-¿no ves que eres absurdo?-hizo ademán de bajar las escaleras, pero la voz del joven la hizo detenerse y mirarlo.

-Tú no puedes hablarme a mí de absurdo-

-¿Disculpa?-enarcó una ceja.

-Sí, tú, que le enviabas cartitas de amor a Draco Malfoy sabiendo que él estaba comprometido con Pansy Parkinson-

¿Alguien le estaba quemando el cerebro, porque esa sensación de quemazón en la cabeza no le sentó muy bien. Y mucho menos notar con horror que Mitzar no hacía una sola mueca de retractarse, sino que la observaba fijamente.

-¿Que Draco...?-apoyó su mano sobre su lado izquierdo. Maldito corazón que tenía que latir tan rápido.

Volteó, tambaleándose. Bajó las escaleras, sabiendo que los ojos negros del chico estaban fijos en ella.

Las voces de la sala de estar la sacaron de su ensoñación. Miró a los presentes. Lucy y Oliver reían, hablando de no sabía qué, mientras que Sirius escribía algo sobre un pergamino que seguramente enviaría a Harry.

Se sentó con fuerza junto a Oliver y Lucy, que se besaban.

Bárbara gruñó. Tenían que besarse frente a ella, como si no hubieran lugares específicos para hacer eso. ¡Qué rápido se había olvidado de Cedric!. Observó a Sirius, que se había levantado, y se dirigía hacia una lechuza negra de ojos miel, parada sobre el perchero. Vaya, nunca había notado a ese animal.

El ave salió por la ventana, luego de que Sirius lo lanzara al aire hacia fuera. El señor Black suspiró, observando la alfombra. Volteó, y al ver a la pareja, carraspeó sonoramente.

-Oliver, creo que ya es tarde-dijo, observando el reloj de péndulo. Eran apenas las once, pero si para Sirius eso era tarde, allá él. Lucy frunció el ceño, y Bárbara rió con satisfacción. Oliver se levantó del sofá, besó dulcemente la mano de Lucy, ante la asombrada y envidiosa mirada de Bárbara, y volteó para salir de la casa. Se despidió de Sirius y desapareció tras la puerta. El sonido al cerrarse algo sobresaltó a Lucy.

-¿Tenías que echarlo?-dijo con voz ronca y chillona. Sirius la observó con una sonrisa, dejando a Lucy en completa estupidez.

-No lo eché...solo le dije que ya era tarde...tengo que cuidarte ¿no?-

-No me cuides tanto Sirius, gracias ¬¬-Bárbara reía sentada en el sofá, cuando un cojín le dio de lleno en la cara.

-OYE-

-Bueno, creo que ustedes también se van a la cama-

-Sirius, tenemos casi dieciocho años...-replicó Lucy.

-Me importa un bledo...el adulto soy yo-

-Nosotras ya somos mayores de edad-continuó Bárbara cruzándose de brazos.

-Pero están a mi cargo-dijo con esa voz tan suya de "y punto, no se discute más". Las dos jóvenes cerraron sus respectivas bocas, y subieron las escaleras gruñendo. Se cruzaron con Mitzar, que bajaba a la sala. Bárbara lo empujó con el hombro al pasar a su lado, y oyó varios insultos, pero no le importó, y siguió caminando con altivez.

Entraron al cuarto. Lucy fue hacia su cama y se lanzó sobre ella, sin importarle que aún estuviese vestida.

-¡Qué rápido te olvidas de Cedric!-Bárbara la miró desde la puerta, con el ceño fruncido. La morena suspiró.

-Pues...sí-

-¿Te parece correcto?-

-Bar, no me hables de qué es correcto, ya estoy cansada, hoy fue un día terrible..no comiences-

-Lo sé-murmuró la castaña, mirando sus sandalias. Oyó una exclamación y ambas miraron a Kathya. Dormía abrazando fuertemente el osito. Bárbara sonrió.

-Pues que me parece muy extraño...-

-Bar-

-Oh vamos, Lu-dijo con voz cansada-no te puedes olvidar de la gente tan fácilmente..dale una chance-

-Él no me la dio a mí-bramó Lucy, adentrándose entre las sábanas.-Prefirió a esa gorda-

-Es su novia...es como si le pidieras a Harry que dejara a Ginny- Lucy gruñó-sabes que tengo razón-

-Yo dejaré mi vida como está-dijo Lucy-aunque no me gusta, está bastante bien...y no quiero mover una sola pieza...a ver si se me desmorona todo-apoyó su cabeza sobre la almohada, observando cómo Kathya se sentaba en su cama y miraba alrededor.

-Katy, te has despertado-dijo Bárbara quitándose las sandalias y sentándose en su cama. Le sonrió, pero la rubia se quedó sombría-¿te sientes bien?-

-¿Qué hora es?-susurró. La voz le salió áspera.

-Las once, y el maldito de Sirius nos mandó a la cama-dijo Lucy somnolienta. Kathya y Bárbara se miraron.

-Tengo algo importante que contarte-susurró Bárbara. Lucy roncó, acomodándose para observarla.

-¿Y a mí no me lo quieres contar?-

-Se lo contaré a las dos-dijo Bárbara con hastío. Tomó aire y las miró. Kathya tenía cara de sueño y los ojos hinchados, mientras que Lucy vagaba entre el sueño y la realidad.-Draco está comprometido con Pansy Parkinson-las caras asombradas de sus amigas le afirmaron que no se lo esperaban.

-Pues...-comenzó Lucy.

-Es un maldito bastardo-bramó Kathya. Bárbara sonrió, había aguardado esa respuesta-vas y lo golpeas-rió.

-Quizás él ya no esté comprometido-dijo Lucy a favor de Draco.

-Los compromisos son contratos mágicos, no se pueden romper...son como las promesas-dijo Kathya, mirando a Lucy de soslayo. La morena se tapó la cara con el edredón, avergonzada. Kathya 1-Lucy un enorme 0.

-Más si ese contrato lo firmaron sus familias-susurró Bárbara.

-Yo creo que deberías hablar con él-dijo Lucy. Su voz salió baja, ya que se escondía bajo las sábanas.

-¿Hablar con él?-dijo Bárbara con voz aguda-¿y qué le digo?-

-Oye tú, maldito basilisco desplumado, ¿por qué no me dijiste que te vas a casar con cierta chica cara de bulldog con paperas?-dijo Kathya sonriendo. Bárbara rió, y apoyó su mano sobre el hombro de la chica.

-Que bueno que has vuelto-

-No..una parte de mi sigue en otro lugar-

-¿Me he perdido de algo?-ambas pusieron los ojos en blanco.

-Pues sí-dijeron a coro.

-Algo sumamente importante-dijo Bárbara-sobre Kathya...-Lucy salió de entre las sábanas y se sentó en la cama, observando a las dos chicas con el ceño fruncido.

-¿Qué cosa?-

-Mitzar estuvo enamorada de ella en Hogwarts-lo dijo tan rápidamente, que se asombró de la capacidad de la morena de captar el mensaje.

Silencio.

-¿Qué?-preguntó Lucy segundos después.

-Lo que has oído-susurró Bárbara, poniéndose el camisón. Miró la expresión asombrada de Lucy, y el rostro triste de Kathya.-Mitzar peleó con William por causa de Kathya, como yo había dicho-Bárbara podía llegar a ser tan modesta a veces (¬¬). Lucy movió la boca varias veces, pero ningún sonido salió de ella.

-Así que...tú eres aquella chica...-comenzó, asombrada.

-Tú la llamaste perra-dijo Bárbara con malicia. Lucy se sonrojó ante la mirada ceñuda y desafiante de Kathya.

-Pues sí...¿y cuál es el problema?-preguntó.

-El problema..-comenzó Bárbara-es que Mitzar no la quiere...ya no-

-¿Cómo lo sabes?-

-Se lo dijo-

Lucy miró a Kathya fijamente. La rubia miraba el edredón con expresión desolada.

-Y entonces...-

-Kathya le dijo en San Mungo que le gustaba-dijo Bárbara.

-¿Qué?-

-Le dije que él me gustaba-susurró Kathya con voz ronca-pero él me dijo que a mi siempre me gustó William...-

-Sigo sin entender cuál es el problema-

-El problema es que Kat está enamorada de él-

-Pero también está enamorada de William-dijo Lucy-si no sabes qué sientes no entiendo qué te molesta-miró a la rubia detenidamente. Kathya la observaba con su mirada penetrante, con el ceño fruncido, y una extraña expresión.-Si Mitzar ya no te quiere, olvídalo y dale una oportunidad a William-

-Tú lo haces tan fácil...-dijo Kathya con voz rabiosa-fíjate qué rápido te olvidaste de Cedric-

-Cedric es otra cosa...-dijo Lucy. Sus ojos centelleaban de furia contenida-él me abandonó, y ahora se acuerda de mí...me dejó de lado para seguir con su monótona relación con la Chocha..no compares, tanto Mitzar como William te aman...o te amaron...depende-

-Según Mitzar, William jamás la quiso-dijo Bárbara, acostándose y mirando el dosel de su cama.-Aunque me dijo que William le pidió que se hiciera a un lado-

-Eso quiere decir que William siente algo por ti..-dijo Lucy, mirando a Kathya, que se encontraba sonrojada.

-Después de todo lo que te dijo, deberías ya saberlo-continuó Bárbara-William se te declaró-

Kathya suspiró.

-Es que...son tan distintos...-

-Lo sabemos-dijeron a dúo sus amigas.

-Mitzar es...-comenzó Kathya con mirada soñadora.

-Caballero, callado, honesto, tímido...-terminó Bárbara.

-Y William...-siguió Kathya.

-Extrovertido, hilarante, bromista, impulsivo...-

-Sí, son muy diferentes-dijo Lucy mirando el cielorraso. La lámpara podía ser bonita, y las velas eran...

-Bueno, pero debes saber cuál de los dos es mejor partido-

-Por favor, las tres sabemos que Kathya se lanzará sobre William, algo tienen los Potter que siempre la balanza se inclina a favor de ellos...-dijo Bárbara.-Como para no lanzarse...-sonrió con perversión.

-Tienes razón-dijeron a dúo Kathya y Lucy.

Bárbara bostezó. Se restregó los ojos.

-¡Qué día más horrible!-murmuró, arropándose y cerrando los ojos-quiero dormir-

-Tienes razón, durmamos-dijo Lucy-este día lo recordaré por ser uno de los peores de mi vida-

-Mi intención solo fue escribir una historia...-murmuró Kathya cayendo en las redes del sueño.

-Lo sabemos-susurró Bárbara con ensoñación.

-Buenas noches-dijo Lucy.

-Buenas noches-bostezó Bárbara-que sueñen con los angelitos-

-Sí, Harry-murmuró Kathya. Lo último que oyó antes de dormirse fueron la risa de Lucy y la voz de Bárbara contestando "oh sí".

Estaba en la biblioteca de Hogwarts. Podía ver su reflejo en el suelo limpio e impecable. Su insignia de prefecta brillaba en su pecho, mientras caminaba en la oscuridad. Tenía frío, su túnica de Gryffindor no llegaba a cubrirla del viento que entraba por las ventanas. Vislumbró una figura a lo lejos. Un chico. Era moreno y alto, de una belleza cautivadora. Su cabello era del color del ébano y sus ojos de la oscuridad de la noche. Observaba un pergamino con la luz que salía de su varita, y sus labios carnosos se fruncían en un gesto concentrado. Suspiró, observando al bello chico que se le acercaba sin notar su presencia. Se detuvo frente a él, notando que no había vislumbrado su existencia siquiera.

-Black...-él se sobresaltó y soltó el pergamino. La miró detenidamente, y sus mejillas se tornaron a un rojo intenso. Era tan bonito.-Black...quiero hablar contigo sobre lo de hoy...-

Él se pasó la mano por el sedoso cabello negro, impecablemente peinado, aunque le llegase a las orejas.

-Dime...-

-Pues... tú eres un chico muy bonito..pero...-

-¿Pero..?-susurró él. Su voz se había vuelto ronca.

-Pero hay alguien más-la mirada de él era tan profunda y penetrante. Se sintió mal al notar cómo el joven tragaba saliva ruidosamente en un gesto de completa incomodidad. Vislumbró tristeza en aquella mirada.

-¿Ah sí?-su voz se oyó quebrada.-¿Quién?-

-William Potter-las cejas de él se levantaron en un gesto incrédulo. Sonrió con ironía.

-Lo supuse-susurró-él..siempre tiene que estar entrometido él..-cerró su puño alrededor del pergamino, arrugándolo.

-Escucha Black...yo no quiero hacerte sufrir...tú eres muy bonito...pero William es...-

-No necesitas explicarme-dijo. Su mirada estaba húmeda-sólo que creí que después de todos estos años...creí que habías entendido que él no te merece-

-Tú eso no lo sabes Black-dijo ella. Su voz retumbó contra las estanterías.

-No, pero lo conozco..serás una más de su lista...-la miró con ternura-en cambio yo...yo puedo darte todo eso que anhelas...-se acercó a ella, y la abrazó por la cintura.-Kathya...-

-Moseley para ti-dijo empujándolo.

-Te amo-susurró él en el instante en que ella volteaba para salir de la biblioteca. Ella se detuvo.

-Pero yo no-

-Dame la chance de demostrarte lo que siento...-

-No Black, yo solo quiero dejarte las cosas claras...-

-Pero...-

-BLACK...tú provienes de una familia adinerada, sangre pura, eres un slytherin, serás un importante miembro del Ministerio al igual que tu padre, tendrás grandes oportunidades...-sonrió tristemente-en cambio yo...-

-Eso no tiene nada que ver..-dijo con solemnidad-aún así no quieres darme una oportunidad-

-No me gustas Black-supo que no había sonado del todo convincente.

-Pero sí él, que te hace sufrir-la tomó del codo, reteniéndola. Sus ojos la miraban con furia.

-Suéltame Black o gritaré, y Filch se enterará-todo ocurrió muy rápido. En una décima de segundo se encontraba entre los brazos del joven slytherin, que la besó dulcemente, uniendo sus bocas en un beso tierno...

Se despertó sobresaltada. Su respiración acelerada la hizo sentirse mareada. Miró a su alrededor. La oscuridad de la noche se cernía sobre toda la casa, afirmándole que era tarde, y que todos estaban durmiendo plácidamente. Tomó aire hondamente. Se encontraba en Grimmauld Place. Ese sueño..había sido tan real, podía recordar el roce de los labios de Mitzar. Pero...

Se palpó la cara. Tenía una extraña sensación de deja vu. De nostalgia. Tal vez eso era un recuerdo. Un recuerdo maldito que le hizo rememorar uno de sus mayores errores. Un pensamiento escondido en el inconsciente que justo en ese momento se le ocurría reaparecer. Tragó saliva ruidosamente. La respiración acompasada de Bárbara le hizo saber que la chica dormía profundamente. Necesitaba hablar con alguien. Miró a Lucy, quien estaba completamente destapada y en una posición muy incómoda.

Suspiró, despeinándose. Se acostó nuevamente, mirando el techo. Sus ojos se humedecieron. Todo tenía siempre que ser tan complicado. Cerró los ojos.

Alguien sollozaba. La sala de la casa de Harry era inmensa. No sabía de donde provenían los sollozos, pero sabía que de no llorar, la tensión sería terrible y la tristeza sería mayor. William se encontraba sentado frente a ella, observando el suelo. Era tan guapo, Merlín, ese rostro perfecto, esas lindas pecas en su nariz recta, sus labios carnosos, su cabello indomable, su cuerpo de jugador de quidditch..Contuvo un suspiro, y necesitó esconder sus manos para que el chico no notara su estremecimiento..Oyó pasos. Levantó la mirada, y se encontró con la exquisita figura de Harry Potter.

Se levantó del sofá, como si le hubiesen puesto un alfiler en el trasero. Los ojos de Harry eran tan verdes...

-Ella está...algo triste...-dijo. Los sollozos de Lucy lo confirmaron-está asustada, los aurores le harán muchas preguntas-

-De acuerdo-dijo ella, sonriendo-cuídala-

-Lo haré-dijo Harry. Ella le tendió la mano, pero él la abrazó, palmeándole la espalda. Se puso rígida ante el contacto del cuerpo duro de Harry, y ni hablar cuando aspiró su aroma.

Miró al chico sentado en el sofá. Enarcaba una ceja.

-Tengo que irme-susurró ella, sonrojada. Harry sonrió y salió del cuarto. Ella suspiró, y miró al joven que la observaba fijamente. Su mirada almendrada era sensual, y sus labios carnosos sonreían en una mueca más que sugestiva.

-Me tengo que ir-susurró ella, carraspeando.

-Yo te sigo gustando..¿verdad?-preguntó. Ella se detuvo en su camino hacia la puerta. Lo miró. La perfección era ciertamente imposible, pero aquel chico podía ser tomado de modelo para llegar a ello.

-Eso ya pasó...-

-Hace tan solo unos meses que terminó el año escolar-dijo él, acercándose. Su aroma era exquisito.

-William, tú nunca me quisiste...yo nunca te gusté-

-Eso se puede cambiar-dijo con una sonrisa más que sexy. Ella tuvo que adentrar las manos en sus bolsillos para no tocarlo.

-Me tengo que ir-

-KATHYA-

Se despertó de golpe. Los latidos de su corazón retumbaban en sus oídos. Miró alrededor.

-Kathya-dijo Bárbara zarandeándola por los hombros.

-¿Qué hora es?-preguntó con voz áspera.

-Son las once...Sirius dice que tiene un trabajito para nosotras..-dijo Lucy, vistiéndose. Kathya bostezó, acostándose nuevamente. Merlín, esos sueños. Recordaba la sensación del cuerpo de Harry contra el suyo, en ese abrazo de hermano que le había dado. Maldición, tenían que ser tan reales.

Se levantó con lentitud. Sus dos amigas ya habían salido del cuarto, dejándola sola en la habitación.

Suspiró. Salió de la cama, y se dirigió al placard para poder vestirse. Se miró al espejo de cuerpo entero que la reflejaba en una de las paredes. Merlín, se veía terrible. Tenía ojeras y la cara extrañamente pálida. Su cabello rubio más despeinado de lo acostumbrado, y su ropa arrugada como un bandoneón (N/A: que metáfora!). Se sentía mal, por qué negarlo, sabía que bajar las escaleras hacia la cocina y mirar frente a frente la bellísima mirada oscura de Mitzar, sentir su presencia, poder tener la certeza de que sus pies se elevarían del suelo y sus mejillas se ruborizarían con tan solo vislumbrar su tez apenas morena, la hacía estar increíblemente incómoda y ansiosa. Suspiró. Se vistió rápidamente, sin importarle que las medias no fuesen del mismo par, aunque tampoco notó que las zapatillas no eran del mismo color.

Salió del cuarto, sintiendo el aroma del café recién hecho, del chocolate, de las tostadas...Sirius era un gran amo de casa. Sonrió. Caminó hacia las escaleras. Bajó, aún oliendo el persistente aroma del exquisito desayuno. Llegó a la puerta de la cocina. Tomó aire. "Fuerza Kat, has pasado por cosas peores".Tragó saliva, notando sus crecientes nervios. Tomó el picaporte, abrió la puerta y cruzó el umbral.

Y ahí estaba. ¿Era su imaginación o Mitzar se veía más hermoso con el ceño fruncido y ese aire de slytherin arrogante?. Sorbía su chocolate casi con devoción, y leía El Profeta. Cuando levantó su vista y sus miradas se entrecruzaron, Kathya sintió la sacudida más grande de todas las que su corazón le había dado. Pero las cejas fruncidas del joven la hicieron suspirar, rehuir de sus ojos y bajar la vista.

-Siéntate Kat-dijo Sirius, quien la miraba con fijeza. Sus ojos grises centelleaban. Mitzar debía haberle contado lo ocurrido.

Kathya se sentó junto a Bárbara, que apoyó la mano sobre su brazo, en señal de apoyo. Lucy hizo un gesto con la cabeza, concordando con la pequeña castaña. Kathya sonrió agradecida. ¿Qué sería la vida sin un par de buenas amigas, nada. La vida no tiene mucho sentido a veces, pero la certeza de que alguien te quiere y respeta con todos tus defectos y virtudes, le da un toque alegre.

El desayuno transcurrió en silencio. Era extraña la forma en que Sirius miraba a Mitzar, y las tres jóvenes lo notaron. Tal vez podrían hablar con él y pedirle ayuda...si Kathya la precisaba, aclaremos.

Sirius carraspeó.

-Tengo un pequeño trabajito para ustedes cuatro-lo miraron con distintas expresiones: asombro, estupefacción, alegría, ansias y hastío.

-¿Qué tipo de trabajo?-

-Esperen...solo...-contó con los dedos-Tres...Dos...Uno...-Bárbara enarcó una ceja y miró a Lucy, quien miró a Kathya con las cejas levantadas. Oyeron un ruido. Y luego fueron invadidos por una inmensa cantidad de humo. Alguien había caído sentado junto a Kathya. Tosía.

-Buenos días Harry-dijo Sirius sonriendo. ¿¿¿HARRY?...las tres miraron rápidamente al joven de porte bello y ojos esmeralda que les sonreía con las manos tras su nuca. (N/A: DAME UNA H, DAME UNA A, DAME UNA R, DAME OTRA R, Y DAME UNA Y...HA-RRY)

-Buenos días padrino querido...¡qué jovial te ves hoy!-dijo con una hermosa sonrisa en sus finos labios.

Bárbara apoyó la cabeza sobre su palma y observó a Harry con embelesamiento. Lucy sonrió maléficamente, mirando al chico de gafas. Kathya suspiró y miró al suelo, sin poder retener la mirada verdosa del joven que se sentaba a su lado. Era tan...era tan él.

-¿Pueden decirnos qué quieren con nosotros?-preguntó Mitzar con voz aburrida. Kathya lo miró con ojos brillosos.

-Necesitamos un gran favor de ustedes-dijo Sirius.

-Oigan, yo creí que era un trabajo-protestó Lucy.

-Es un trabajo, si quieren verlo como uno-dijo Harry. Sonrió. Esa sonrisa era como un té de tilo (N/A: no que te duerme, sino que te tranquiliza).

-Sigue-dijo Mitzar apoyando la cabeza sobre la palma de su mano.

-Necesitamos que vayan a la Mansión Malfoy-

Silencio. Tic-tac, tic-tac...bomba a estallar...

-¿¿¿QUÉ?-bramó Bárbara, lanzando su desayuno por los aires. El jugo de calabaza voló y cayó contra la pared, mientras que las tostadas se estamparon contra Sirius.

-Ejem-dijo.

Bárbara tomaba el mantel con fuerza, viéndose exageradamente pálida.

-Bar, tranquilízate-dijo Lucy tomándola del brazo e intentando hacerla sentar. Bárbara se sentó en su silla temblando.

-¿Es para tanto?-preguntó Mitzar enarcando una ceja. Sexy-creí que él te gustaba-sonrió perverso.

-CÁLLATE SLYTHERIN RESENTIDO-lo amenazó con el puño.

-YA BASTA-bramó Harry. Dio un golpe a la mesa con la mano izquierda. Tenía el ceño fruncido y la varita empuñada-no van a pelear..no en mi presencia-

-Sigue Harry, por favor-dijo Sirius con voz seria, observando fijamente a Bárbara, que se acomodaba el cabello.

-Tenemos sospechas de que Snape se esconde en la Mansión Malfoy-dijo, entrelazando sus dedos-los Malfoy han tenido, y supongo que tienen, una estrecha relación con aquel hombre, y como Lucius y él fueron.. "compañeros de aventuras"-sonrió con ironía-estoy seguro que Draco está obligado, o está siendo obligado por Narcisa, a darle hospedaje en su casa-

-¿Y qué tenemos que ver nosotras?-preguntó Bárbara. La voz le temblaba.

-Nosotros, Felton, no olvides que yo voy también-masculló Mitzar. Las tres chicas lo fulminaron con la mirada. Sirius carraspeó.

-Mucho que ver, mi amiga, mucho-dijo Harry acomodándose de manera tal que los rostros quedaron bastante cerca. Las tres notaron lo lisa e impecable que era la piel del moreno de bellos ojos verdes.

-Malfoy tiene una relación bastante..estrecha contigo Bar-dijo sonriendo. Bárbara se sonrojó-supongo que tu visita no lo sorprenderá-

-Es decir que...-comenzó Bárbara.

-Tú entrarás por la entrada principal-dijo Sirius-lo distraerás...mientras ellos buscan la manera de entrar por otro lugar-

Lucy y Kathya se miraron. Su primera aventura de verdad.

-¿Cómo llegaremos allí?-preguntó Kathya. Su voz sonó baja, triste. La mirada oscura de Mitzar estaba fija en ella, y eso la hacía sentir muy incómoda, más si contamos el hecho de que Sirius la observaba también.

-Tomarán un traslador hasta Wiltshire (N/A: Guía muggle del Mundo Mágico, te debo tanto)-dijo Harry. Sacó una pequeña quaffle de su bolsillo.-William los estará esperando-sonrió-de ahí caminarán hasta la Mansión Malfoy...-

-Espera un minuto-dijo Kathya-¿William irá con nosotros?-Harry la miró con estupefacción.

-Claro...¿por qué?-

-No...por nada-Mitzar bajó la mirada, observando el mantel como si éste fuese muy interesante, mientras que Sirius lo fulminaba con los ojos.

-Otra pregunta-dijo Lucy-¿cómo iremos a la Mansión de los basiliscos si no sabemos cómo llegar?-

Harry y Sirius sonrieron divertidos.

-William los guiará..aunque estoy seguro que Bárbara sabe cómo llegar allí-¿¿¿tenían que hacer esos comentarios tan absurdos?. El sonrojo en sus mejillas fue exagerado, violento. Parecía una mutación de tomate. (N/A: jajajajaja)

-¿Ah sí?-preguntó. Su voz temblaba como si se encontrase sufriendo un terremoto en su garganta.

-Les pedimos discreción-dijo Harry mirándolas. Entrecruzaron miradas, riendo.-Sigilo y por favor, NO hagan estupideces-

-Sí papá-dijo Kathya. Harry sonrió con un hermoso sonrojo en sus mejillas. Oh oh...¿eso qué quería decir?.

-Harry..tu sonrojo me está haciendo pensar una estupidez-dijo Lucy.

-Tú siempre piensas estupideces ¬¬-dijo Bárbara.

-Tan chistosa-murmuró Lucy.

-¿Qué?-preguntó Harry, observándolas. Las tres se miraron.

-Ginny no está embarazada..¿verdad?-Harry abrió mucho los ojos.

-Pues..no-sonrió-aún-

Las tres suspiraron. Una novia era un obstáculo, pero un hijo...ya era una muralla china.

-Espera un minuto...¿cómo que aún?-él rió con una risa muy cantarina.(N/A: ya sé que a Harry lo hago demasiado perfecto, pero no lo puedo evitar).

Harry miró el reloj que llevaba en la muñeca.

-Ya es hora-dijo-andando-tomó la quaffle y se la entregó a Kathya-tú eres la más responsable-ella se sonrojó y sonrió, con un extraño brillo en los ojos. Lucy y Bárbara se miraron.

-Gracias por lo que nos toca, Harry ¬¬-dijo la morena, cruzándose de brazos.

-Tú tienes otras cualidades, querida-dijo Kathya con malicia. Bárbara rió.

-Me imagino-

-Chicas...-dijo Sirius en forma de advertencia, sino las tres terminarían tomándose de los pelos y dejándose peladas entre ellas.

-Después de averiguar si Snape está allí o no, vayan hasta el Ministerio...-

-Pero es un largo viaje-protestó Mitzar.

-La vida de un auror es así, hijo mío-dijo Sirius pasando sus brazos por los hombros del chico.

-William tendrá un traslador que los llevará hasta el Hall de entrada-dijo al ver las expresiones confusas de las chicas.-A su debido momento, él lo activará-

-Registren todo lo que puedan.. busquen esa cámara secreta-las tres se miraron con una sonrisa-que se supone que tienen bajo la sala...-

-Se dice que la casa tiene calabozos..-dijo Mitzar.

-La mayoría de las mansiones de brujos tienen...Metían allí a los muggles que se entrometían a sus dominios...-

-Dicen que se los comían-dijo Mitzar asqueado.

-Oh..bueno...eso no sé-dijo Sirius pasmado.

-De los Malfoy me lo espero-dijo Lucy. Bárbara le dio un codazo.

-Suerte-dijo Harry-juicio-

-Cuídense...tengan en mano las varitas por cualquier inconveniente-dijo Sirius. Los cuatro hicieron un círculo alrededor del traslador en manos de Kathya. Tres...Dos...lo tomaron fuertemente...Uno...Cero...Wow. Viajar en traslador fue una experiencia...temblorosa. Sintieron como si un gancho las tomara del ombligo, y vieron desaparecer a los dos guapos hombres de la sala de Grimmauld Place 12. Cayeron con fuerza sobre un césped aún lleno del rocío de la noche.

-Auch..-susurró Lucy. Había caído de boca al suelo.-Me duele-

-Merlín, viajar asi es terrible-dijo Bárbara, tocándose la cabeza. Se miró. Su cabello despeinado en un extraño intento de coleta, su remera blanca manchada de pasto y tierra, y su pantalón rasgado y sucio-tengo que ver a Draco y me veo como un elfo doméstico-se olió-y huelo como un elfo doméstico-(N/A: me recuerda a Ron cuando decía "luzco como mi tía Tesie"..se huele.. "y apesto como mi tía Tesie"..jajajajaja)

-No digas eso-dijo Lucy. Sonrió con malicia-pobre Dobby-

-Te voy a...-

-No-la voz de Kathya las hizo detenerse. Más si la rubia tenía la varita clavada en la nuca de Lucy-no pelearán, no ahora... debemos avocarnos al trabajo que nos dieron-

-Por primera vez, Moseley, estoy de acuerdo-Mitzar se acercó a las tres. Ceños fruncidos se clavaron en su rostro, mirándolo.

-Al fin llegan-una voz masculina llegó hasta los oídos de las tres jóvenes.

Lucy volteó tan rápido que temió desnucarse. Kathya bajó la varita, sonrojándose. Bárbara sonrió y miró a la rubia. Mitzar suspiró, y se cruzó de brazos, enojado.

William se acercó a las jóvenes.

-Vamos, tenemos que apurarnos...-dijo, mirando fijamente a Kathya. Le sonrió, tomándole la mano y besándola dulcemente-te ves muy...-

-¿Demacrada?¿fea?¿hecha un estropajo?-él hizo una seña como para que callara.

-Hermosa-se sonrojó. Y no pudo evitarlo. Esos ojos almendrados le parecieron tan bellos, si bien no eran como los de Harry, aún así eran cautivadores (N/A: los ojos de Harry-Dan no tienen comparación ((babas))). Esos labios que le sonreían en una mueca amorosa, eran sensuales y tan deseables...

Alguien carraspeó. Los cuatro miraron a Mitzar, que se veía furioso.

-Nosotros tenemos un trabajo, William-dijo con los dientes apretados. Bárbara y Lucy se miraron levantando las cejas. Las mujeres somos jodidas, pero ellos...AGGGG...complicados como intentar encontrar un hombre lobo vegetariano (N/A: jajajajaja..esperen...Remus no es vegetariano?..no...).

-Sí, debemos ir a la Mansión Malfoy-dijo él. Tomó a Kathya de la mano, "oh Godric, ¿por qué siento que me voy a desmayar?", y caminaron alejándose de los otros tres.

-Eres inentendible, Black-masculló Bárbara, siguiendo a la pareja.

Lucy miró al chico que observaba al suelo. Apoyó su mano sobre el hombro masculino. Él levantó la mirada. Sus ojos brillaban.

-Mit..si la amas...demuéstraselo..lucha por ella...-suspiró-el amor es terrible-él sonrió melancólico.-Vamos-

Caminaron por un sendero de hermoso césped verde y húmedo. Hacía calor, el sol brillaba por entre las nubes perennes (N/A: cuack?..digamos que intento decir que están siempre) y el aire estaba demasiado viciado (N/A: es decir, caluroso, pesado, como Snape..jaja).

No se había peinado, ni maquillado...ni siquiera cepillado los dientes, y la chica tenía que estar rodeada por dos hombres de belleza casi divina. (N/A: mi hermana siempre me dijo que cuando más fea estás de apariencia, más chicos lindos te cruzas...te podes encontrar con el amor de tu vida y tener mal aliento...eso es terrible..jajaja). William le había dicho que se veía hermosa. Hermosa. Ella, que no se sentía segura de sí misma, ni tenía un cuerpo exuberante, sino que era menuda, delgada y bajita en comparación de Lucy, que tenía un cuerpo envidiable y una cara de muñeca; o Bar, que se veía como un ángel con sus rulos perfectos y su cara de niña buena, con su cuerpo delgado y armónico. Sonrió.

Miró al joven que le tomaba la mano con ternura. Él mantenía su vista fija en el camino que subía ligeramente.

El sendero era empinado, las casas eran pequeñas y todas iguales. Un barrio silencioso, con pocos árboles. Y de un momento a otro, escondida entre unos árboles demasiado inmensos, vislumbraron la imponente fachada de la Mansión Malfoy.

-Esa es-susurró William. Era una casa sorprendente. Se podía decir que se parecía a Hogwarts, con grandes torres y ventanales enormes. Tenía un parque inmenso, con árboles de lo más extraños y majestuosas estatuas de, supusieron, magos y brujas. Una gran M dorada adornaba la valla que separaba a la casa del sendero que iba al pueblo.

-¿Cómo es que los muggles no se acercan?-preguntó Lucy con curiosidad.

-Primero que todo, esta mansión, así como Grimmauld Place, mi casa y..bueno...la mayoría de las grandes construcciones mágicas son inmarcables y además, si los muggles se acercan, verán o una casa abandonada, o algo en reconstrucción-dijo William.

-Y nosotros podemos verlas porque somos magos-dijo Kathya.

-Exacto-

Se detuvieron frente a la puerta principal.

Bárbara tragó saliva. Miró alrededor. De un momento a otro, los otros cuatro la habían abandonado a merced de los Malfoy. "Malditos".

-¿Cómo se supone que...?-

-Aplaude-

-¿Que aplauda?-William le hizo una seña de suerte. Bárbara sonrió nerviosa. Aplaudió. Absurdo. Como si la fuesen a escuchar con ese parque tan gigantesco. Esperó unos minutos. Nada. Miró a su alrededor.

Los otros cuatro habían desaparecido, dejándola sola frente a la casa. Tragó saliva ruidosamente, sintiendo sus crecientes nervios recorrerle todo el cuerpo. Gruñó. Volteó, mirando al pueblo que se encontraba bajo la ladera. Oyó un ruido estruendoso. Abrió los ojos de par en par, volteando a mirar a la casa. Alguien había abierto la puerta. Vislumbró una pequeña figura a lo lejos. Un elfo doméstico se acercaba. La miró fijamente al llegar frente a ella.

-¿Qué desea la señorita?-preguntó con muy mal humor. Bárbara lo observó con el ceño fruncido.

-¿Kreacher?-el elfo frunció el ceño-¿qué haces aquí?-

-¿Qué desea la señorita?-preguntó el elfo sin darle importancia a la pregunta de la chica.

-Vengo...vengo a ver a Draco Malfoy-titubeó.

-¿Qué quiere la señorita del señor Draco?-preguntó el pequeño ser con malicia.

-¿Le importa eso a un elfo doméstico?-preguntó ella con aire arrogante. Ese bicharraco no la rebajaría con su cara de drogado constante. El elfo se acomodó su harapiento trapo, y volteó a la casa.-¿Vas a dejarme afuera?...que mal servicio-

-KREACHER-alguien bramó desde dentro de la casa. Bárbara sonrió al reconocer la voz de Draco.

Caminaba con premura hacia ellos, y... "oh Merlín", estaba con el torso al descubierto. Qué pedazo de Adonis, tenía músculos marcados y un cuerpo de madre mía. "Un babero por aquí, por favor". Él llegó junto al elfo, y la miró seductoramente.

-¿Qué quieres aquí?-

Bárbara parpadeó varias veces. La voz de Draco había sonado muy brusca.

-Vengo a hablar contigo..-él la miró altivamente, y Bárbara se sintió como una cucaracha. -¿Me vas a dejar afuera?-Draco la miró de arriba abajo, y luego miró a Kreacher.

-Abre-el elfo gruñó. Segundos después, Bárbara caminaba tras Draco hacia la casa, observando el paisaje (N/A: el parque, no a Draco eh!..se puede tomar tan literal..). El césped estaba cortado perfectamente, los árboles tenían hermosas flores y emanaban exquisitos aromas. Lo único que no le gustaron fueron las estatuas, tenebrosas y con rostros maléficos.

Draco le permitió el paso, en un acto de correcta caballerosidad, aunque a Bárbara le dio mala espina.

Entró a la casa. Volteó a mirar al joven rubio que cerraba la puerta y le propinaba una fuerte patada al elfo. Tuvo que morderse el puño para no reír escandalosamente. Y fue en ese instante en que notó algo extraño en el brazo izquierdo del chico.

-¿Qué...?-tocó suavemente el brazo de Draco, y él gimió. La miró con expresión odiosa.

-No me toques ahí..-dijo, suavizando su expresión. Se sobó el brazo.-Tuve un accidente y...me quedó la marca-ella enarcó una ceja, incrédula. Miró a su alrededor. Se encontraba en un salón majestuoso, aunque se veía algo tenebroso debido a las paredes de colores oscuros y los muebles tétricos. Todo era verde, desde la alfombra a las cortinas, del tapizado de los sofás a la pintura de las paredes, de los candelabros a las llamas de las velas.

-Muy verde-murmuró ella.

Él sonrió.

-KREACHER-Bárbara se sobresaltó al oír semejante grito.

-Sí, mande señor Draco Malfoy-dijo.-¿Por qué no le pide a los otros?-susurró al hacer la reverencia.

-¿¿¿QUÉ OTROS? YO NO TENGO MÁS ELFOS QUE TÚ-bramó. Se había puesto rojo. Se acomodó el cabello con elegancia. Carraspeó y sonrió-tráele algo de beber a la bella joven que me acompaña-ella se sonrojó con violencia.

-¿Qué desea la señorita?-preguntó Kreacher apretando los pocos dientes que poseía.

-Un zumo de calabaza, si no es molestia-

-Claro que no es molestia-dijo Draco-muévete Kreacher-bramó con voz dura. El elfo hizo una reverencia y desapareció con un plop. Draco hizo una seña al sofá, y Bárbara se sentó en él.

Se miraron. Él se cruzó de brazos y la miró sensualmente. Ella carraspeó y miró a otro lado, intentando esconder su sonrojo, cosa imposible.

-Dime de qué quieres hablar-dijo él. Bárbara abrió los ojos de par en par. No tenía idea de qué hablar.

Los nervios la recorrieron con ímpetu. Una idea cruzó por su mente.

-¿Por qué no me dijiste que estabas comprometido?-

OoOOoO

Habían dado un rodeo a la casa. Seguían a William, y válgame que tenía una espalda de ensueño. Aún la tomaba de la mano. Tenía una piel tan suave...el chico se había detenido ante una enredadera que bordeaba las vallas. Era muy extraña.

-Will, yo creo que no deberías tocar eso-dijo Lucy. La enredadera parecía tener manos. Sí, manos. Sus espinas podían llegar a medir treinta centímetros, y un horrible líquido viscoso de color violeta salía de sus flores si te acercabas demasiado. El joven Potter se acercó a la inusual planta y, con un movimiento de varita y un par de conjuros, la hizo desaparecer.

-¿Qué?-preguntó Kathya al ver que el suelo se hundía en la parte que la enredadera había tapado.

-¿Un espejismo?-preguntó Lucy. Kathya revoleó los ojos al techo.

-No-dijo William sonriendo con, estaba segura, la sonrisa más radiante que había visto jamás, perfecta para ser nominada para la "Sonrisa más Encantadora" de Corazón de Bruja-es una planta mágica, un disfraz...ves lo que quieres ver...-

-¿Qué significa eso?-preguntó Lucy. Oyeron gruñir a Mitzar, pero en ese instante el rostro de William era lo único que creían importarte de observar.

-Es una planta que, según cómo te sientas sentimentalmente, su apariencia será distinta...-

-Es decir...-

-Yo vi un rosal de rosas blancas-dijo, con un ligero y exquisito rubor.

Kathya sonrió. "Oh Merlín, cómo puede ser que estos hombres no existan en realidad".

-Yo una enredadera horrorosa-dijo Lucy.

-Yo una planta de flores con espinas...-susurró Kathya. Frunció el ceño, mientras William la miraba detenidamente. Estaba segura que las flores representaban lo que sentía por el joven Potter..y las espinas...lo que sentía por Mitzar...o cómo se sentía cuando estaba con él.

-¿Tú que has visto Mit?-preguntó Lucy enroscando su brazo en el del joven. Kathya suspiró, observando el suelo. Sintió la mano suave y delicada de William en su mano, y lo miró a los ojos. Él le sonrió y, para su sorpresa, le besó la comisura de los labios. Kathya se tensó, y sus mejillas enrojecieron con violencia. Sonrió, sin poder evitarlo.

-Vi una enredadera seca-murmuró Mitzar con voz ahogada. Tanto él como Lucy habían observado la tierna escena entre Kathya y William.

-Vamos-dijo William, tomando a Kathya de la mano y adentrándose en el parque de la Mansión Malfoy. El parque, repito, era inmenso, y extraordinariamente verde.

Caminaron en silencio, hasta que William se detuvo, recordando algo, y sacó de no supieron dónde, la capa invisible que alguna vez había pertenecido a Harry y anteriormente a James. –Acérquense- los tres se acercaron apresurados hacia él, que los envolvió con la capa. Digamos que intentar caminar rápidamente bajo una capa, solo, es una cosa. Pero intentar hacerlo, con tres personas junto a ti, incómodos, cuerpo con cuerpo rozando, es otra. Más si están en una casa en donde pueden ser prontamente asesinados.

-Auch-susurró Kathya, observando a Lucy-ese era mi pie, perra-

-Lo siento-

Cruzaron el parque, observando con detenimiento cada estatua. Kathya observó fijamente a una en particular. Ojos en forma rasgada, nariz extremadamente aplanada, cabeza calva, labios en una mueca irrealmente maléfica. Sus largos dedos hacían un gesto de posesión, como tomando algo invisible con ellas. Las manos eran como grandes arañas blancas. Kathya frunció el entrecejo. Alguien se acercó a ella.

-Kat..vamos, debemos...-Lucy observó la estatua también. Miró alrededor. La escultura estaba situada en un lugar elevado del terreno, ubicada como si el hombre que mostraba fuese más importante que el resto. Y ahí comprendieron.

-Lord Voldemort-susurró la rubia, observando fijamente cada rasgo de aquella estatua, intentando memorizar sus facciones, las rendijas de su nariz, las hendiduras de sus pómulos, la casi inexistente presencia de las orejas, la mueca perversa de un ser sin alma ni remordimientos.

-Debemos salir de aquí-le dijo a William al adentrarse nuevamente bajo el calor de la capa.

-¿Tienes miedo Moseley?-preguntó Mitzar con voz socarrona.

-No, temo por Bárbara, está allí dentro con esas masofias-susurró-no desconfío tanto de Draco...pero si de Narcisa-

-¿Narcisa?-preguntó William. Se encontraban junto a la puerta trasera de la casa. El joven Potter murmuraba maleficios y movía la varita incansablemente-no puedes temerle a Narcisa...-

-¿Por qué?-preguntó Lucy, observando a su alrededor. La escultura de Lord Voldemort les daba la espalda, pero aún así le daba escalofríos.

-Porque Narcisa está demente-dijo Mitzar. Se encontraba apoyado contra la pared de la casa, con una mirada más que adusta y seria-fue a Azkaban en la misma época que Draco, y luego de que él quedó libre, apeló y pidió la libertad de su madre, diciendo que sus actos habían sido consecuencia del maleficio Imperius-

-Estoy más que segura que esas son mentiras-dijo Kathya-Narcisa siempre fue mortífaga...es de familia- sintió la mirada oscura de Mitzar observarla fijamente, con el ceño fruncido.

-Yo también soy un Black...así que no es de familia...-dijo, con voz irritada.

Oyeron un clic, y William abrió la puerta. Los observó con seriedad.

-No van a pelear ahora, y mucho menos por un tema que no nos concierne..-miró a Mitzar, furioso.-Kathya tiene razón en parte...y tú lo sabes-el joven Black rehuyó de la mirada castaña de William, y entró a la casa con paso militar.

-¿Qué le pasa?-susurró William caminando tras las dos jóvenes. Se encontraron en lo que parecía una enorme cocina. Había una criatura agachada, fregando el suelo, pero por estar bajo la capa invisible, el elfo no pudo verlos. Oían sus rezongos mientras ellos se encaminaban a la puerta que lo llevaría a la sala de estar. Pero en el instante en que tomaban el pomo de la puerta, ésta se abrió de golpe y un hombre encorvado entró al lugar.

William detuvo a Kathya justo a tiempo de que ella cayera al suelo con estrépito y echara todo a perder.

La rubia se sonrojó con violencia al notar el cuerpo musculoso del joven Potter contra el suyo, y aspirar su aroma.

-Kreacher..-la voz les sonaba extrañamente familiar. Los cuatro observaron al hombre que hablaba dificultosamente. Su rostro estaba deformado y sumamente demacrado por heridas. Era casi calvo, y una cicatriz le surcaba desde la frente hacia el ojo derecho. –Necesito ayuda allí abajo-

-¿Abajo?-preguntó Lucy.

-Los calabozos...-susurró Mitzar-debemos ir allí-

Caminaron despacio hacia la puerta. Se encontraron de repente en un extenso pasillo, iluminado por velas de color verde y llamaradas de lumbre tétricas.

-¿Qué tal si nos separamos?-propuso Lucy-así será más fácil encontrar lo que sea que estamos buscando-obtuvo miradas tensas de William y Mitzar.

-Creo que ella tiene razón-dijo Kathya, encogiéndose de hombros-ustedes irán por un lugar, y nosotras por otro-

-No-dijo William-no te dejaré sola..tú vendrás conmigo, y Lucy y Mitzar irán hacia otro lugar-Kathya tragó saliva ruidosamente y volvió a sonrojarse, más al notar la mirada socarrona y divertida de Lucy.

Aunque los ojos entristecidos de Mitzar la confundieron.

-Pues...-necesitó carraspear para poder tener su voz normal. Oyó la risa lasciva de Lucy y su rostro se volvió del rojo carmesí-está bien-

-Muy bien-dijo William con una sonrisa galante-tú y yo arriba, Mitzar y Lucy a los calabozos-

Oyeron pasos. Se sobresaltaron al darse cuenta que la capa invisible no los cubría y el desconocido que se acercaba estaba tras la puerta. William tomó a Kathya del brazo y corrieron hacia una puerta a un costado, con la capa invisible ondeando tras ellos. Mitzar y Lucy hicieron algo parecido, pero con una puerta frente a la otra. El mismo hombre que habían visto en la cocina caminaba por el pasillo, dirigiéndose a la sala de estar, de donde provenían las voces de Draco y Bárbara. Llevaba la varita en mano.

-Tiene la varita empuñada...-susurró Kathya-Will...-

-Tranquila..-murmuró él, mirándola de soslayo-nada le ocurrirá a Bar..Draco no le hará daño-

-Pero ese hombre sí-

-Tranquila-dijo él tomándola del rostro y besándole la nariz. Kathya se tensó.

-William..por favor-dijo con voz desmayada. Podía sentir el tibio aliento del joven contra sus labios, mientras que la boca carnosa de él se acercaba a la suya.-William...-

La puerta contra la que estaban apoyados se abrió con fuerza y William cayó sobre Kathya, no sin antes unir sus labios con brusquedad.

-Chicos...-Lucy miró a los dos jóvenes que se encontraban tirados en el suelo.-¿Hola?-

Kathya y William separaron sus labios y se miraron. La posición en la que se encontraban era comprometedora.

-Ah, bueno...-dijo Mitzar al llegar junto a Lucy-hemos venido aquí a buscar a Snape...no a hacerlo en el suelo- William se levantó y ayudó a Kathya, sonrojada a más no poder.

-Nosotros nos vamos-dijo Lucy sonriendo con lascivia, tomando a Mitzar del brazo y saliendo de la habitación. Oyeron las protestas del joven Black ir por el pasillo.

-Vamos-dijo William tenuemente sonrojado, dándole paso a Kathya a salir por la puerta. Caminaron despacio por el pasillo oscuro. Kathya podía sentir los pasos casi inaudibles de William, a escasos centímetros de su cuerpo. Se acercaron a la puerta de la sala, oyendo la voz potente de Draco.

-Pues...porque supuse que sabiendo que Pansy murió no sería necesario hacerlo-

-¿Pansy murió?-preguntó Bárbara. Kathya observó el ceño fruncido de Draco, escondida tras la puerta.

-Sí...ella...fue terrible...-

-¿La querías?-la pregunta tomó desprevenido al bello Malfoy, que se asombró de sobremanera. Kathya sonrió. Bárbara podía ser muy persuasiva cuando quería.

-Pues...sí...-Kathya oyó gruñir a Bárbara-aunque no la quise tanto como te quiero a ti-

"Ah no". Vislumbró el golpe que había provocado semejante declaración en su amiga, transformándola en un tomate en potencia.

Draco observaba detenidamente a Bárbara. Sus ojos grises estaban fijos y atentos a cada reacción de la chica. Sonrió.

-Creo que no deberíamos estar observando esto-susurró Kathya a William. Al notar la cercanía del bello joven, volteó rápidamente, escondiendo su sonrojo.

-Yo creo que sí..mira-una puerta tras Bárbara se había abierto, dejando ver al desfigurado hombre de cabellos negros. Observaba fijamente a la joven sentada al sofá, que le daba la espalda. Caminó hacia los dos chicos que conversaban...

-¿Qué haces aquí?-preguntó con brusquedad Draco. Se había levantado del sofá, enfrentando al hombre.

-Yo...-miró a Bárbara, quien lo observó fijamente.-Quería beber algo de agua...-

-Vuelve a tu alcantarilla...-

Kathya y William oyeron pasos lejanos. Se miraron. Voltearon a observar las escaleras, y vislumbraron un cuerpo delgado.

-Rápido, la capa-

Segundos después de adentrarse bajo la suave y cálida tela, una mujer de cabellos rubios y tez pálida cruzó el recibidor, dirigiéndose a la sala de estar.

-Draco, por favor...no seas tan maleducado-susurró. Kathya notó la mirada penetrante que Narcisa le dirigió a Bárbara-Felton...¿a qué debemos el honor?-

-Ha venido a hablar conmigo...madre-

-Supongo que no conoces a mi hermano-dijo Narcisa sonriendo, señalando al desconocido que observaba escéptico la escena. Tanto Kathya como Bárbara levantaron altamente una de sus cejas.

"¿¿¿Hermano?..pareceré, pero no soy estúpida".

-No sabía que usted tuviese hermanos-dijo Bárbara. Kathya sonrió. "Astuta"-es más, sé de la existencia de sus hermanas Bellatrix y Andrómeda-"Cínica".

-Parece que sabes demasiado...-

-¿No que Narcisa estaba demente?-murmuró Kathya. William asintió con la cabeza.

-Tenemos que irnos..-la tomó de la cintura, haciéndola enrojecer con violencia. Caminaron hacia las escaleras. El piso alfombrado, verde, para variar. Cuadros con magos y brujas que los observaban detenidamente...

-Señorita Moseley...-William tuvo que taparle la boca para que no gritara. Observaron al hombre que hablaba.

-Señor Nigellus-susurró Kathya cuando logró soltarse del joven Potter, aunque vale aclarar que le costó por no querer hacerlo.-¿Qué haces usted aquí?-

-Narcisa es mi...

-Sí, su recontataratataranieta..lo sé...-

-No creo que deban ir arriba...-

-¿Por qué no?-

-Simplemente porque no-y desapareció dentro del marco. Ambos chicos se miraron.

-¿Hacerlo o no hacerlo, esa es la cuestión-Kathya sonrió.

-Pues yo no le prestaría atención a lo que me diga un ex slytherin proveniente de una familia de racistas...¿ y tú?-

-Me apena, porque yo también provengo de esa familia-murmuró William. Había subido los primeros tres escalones. Le tendió la mano a Kathya-vamos a la aventura-le guiñó el ojo con coquetería.

"Merlín, ¡qué pedazo de hombre!". Subieron al primer piso. Se encontraba increíblemente oscuro y tenebroso, y eso que el día se encontraba soleado.

-¿Qué hacemos?-

-Pues...necesitamos registrar las habitación...debemos conocer a nuestro nuevo amigo...-pasos otra vez.-Merlín, asi nunca averiguaremos nada-

Se escondieron bajo la capa. Otra vez el hombre desconocido. Rengueaba, y su pierna hacía demasiado ruido contra el suelo. Kathya lo observó. Sabía que lo conocía de algún lugar...

El hombre había entrado en una de las puertas a la izquierda.

-Vamos-murmuró William. Se dirigieron al cuarto en donde se encontraba el "intruso". La puerta se encontraba entornada, por lo que no les fue difícil entrar a la habitación. Se asombraron al notar otra presencia dentro del lugar.

-Cierra la puerta...-gruñó el hombre que se encontraba sentado contra el suelo. También se encontraba desfigurado, pero en su rostro podía vislumbrarse una expresión desdeñosa y cruel.

-¿Cuál es tu problema con las puertas?-murmuró el otro, cerrando la puerta y apoyándose contra ésta.

Kathya y William se arrinconaron contra la esquina del cuarto, escuchando.

-No quiero que nadie entre...-

-Nadie va a entrar...-

-Sí...estoy seguro que nos andan buscando-Kathya miró a William con un ligero temor. ¿Qué pasaba si esos dos eran.., ¿y si los descubrían a ambos escondidos tras la capa?. Rozó accidentalmente su nariz contra la del joven, y se miraron tiernamente.

-Creo que no es momento-susurró William sonrojándose. Y Kathya se sintió terriblemente enamorada.

-¿Quién nos está buscando?-

-ELLOS...-el cuarto había temblado. Kathya se abrazó a William. Inoportuna. El hombre apoyado contra la puerta suspiró.-¿y a ti qué te pasa que suspiras como una niñita enamorada?-

-No sabes quién se encuentra en la casa-

Ahora sí, todo estaba complicado. Kathya estaba segura que en unos segundos aquel desconocido que le resultaba tan familiar diría el nombre de su amiga Bárbara. Algo se les estaba yendo de las manos.

-¿Quién...?¿Harry Potter?-preguntó el segundo. ¿Le pareció a ella o en los ojos negros de aquel hombre había brillado una chispa?. Al ver que el primero negaba con la cabeza, gritó-ENTONCES NO ME IMPORTA-

-No me trates como escoria-escupió-soy el único que aún te respeta de nosotros-volvió a suspirar-se parece tanto a ella...-

"¿Qué?".

-ELLA...¿está aquí?-

-¿Están hablando de Bárbara?-murmuró Kathya.

-Eso parece-susurró William.

-Sí...está aquí-dijo el hombre contra la pared. El otro se levantó bruscamente del suelo, y bramó-ENTONCES POTTER DEBE ESTAR CON ELLA-corrió hacia la puerta. No supieron qué ocurrió en ese instante, pero un as de luz cruzó el cuarto, y luego observaron el cuerpo tieso del hombre, estampado contra la pared opuesta de la habitación.

-No le harás nada-susurró el rengo apuntando al otro con la varita.

-Es gracioso...-dijo riendo-recuerdo que tú quisiste entregarla a Voldemort...-

-¿QUÉ?-dijo Kathya, pero su voz salió amortiguada por los dedos del joven Potter.

-Kathya-susurró William, golpeándola levemente.-Intenta no gritar-

El hombre de ojos negros olfateaba el aire. Kathya estaba segura que podía sentir su presencia en el cuarto. Se levantó del suelo y comenzó a caminar hacia ellos, provocando que Kathya se acurrucara más contra William.

-¿Qué haces?-preguntó el rengo observando la actitud del otro.

-Hay alguien más en este cuarto además de nosotros dos-dijo. Se hizo el silencio. Los dos hombres se miraban detenidamente, como intentando leerse la mente mutuamente.

-Estás loco-murmuró el otro.

-NO...podré parecer loco, pero hay alguien que no debería estar aquí...igual que ella-

-Will, tenemos que irnos...no averiguaremos nada-susurró Kathya. Se encontraba apoyada contra el torso musculoso del chico, y para qué negarlo, se sentía muy bien. Los latidos del corazón masculino retumbaban en sus oídos, era un sonido encantador. El tórax subía y bajaba pausadamente, y la piel se encontraba tibia. Era una hermosa sinfónica.

-Vámonos-dijo William. Caminaron despacio hacia la puerta, y descubrieron que había un ligero problema: el hombre calvo y desfigurado se encontraba apoyado contra ella. Mal comienzo.

-¿Qué hacemos?-preguntó Kathya. El silencio era tenso entre ambos hombres.

Caminaron de nuevo, y fue en ese entonces en que todo salió mal. Kathya se tropezó y William cayó sobre ella, provocando un gran estruendo dentro del cuarto. La capa voló hacia el rincón opuesto de la habitación.

-AJA, TE LO DIJE-bramó el hombre sentado en el suelo, empuñando la varita y yendo hacia ellos con expresión psicótica. –Los llevaré a los calabozos y me divertiré con ellos...-

"Piensa Kathya, concéntrate..no pienses en el cuerpo musculoso de William...ni en sus labios carnosos...y mucho menos en su linda cara...HE DICHO CONCÉNTRATE...UNO...DOS...TRES...DESMAIUS".

El cuerpo tieso del desconocido cayó ruidosamente al suelo. "Genia en los hechizos no verbales". Se levantaron rápidamente. Pero había otro problema...

-QUIETOS AHÍ-una varita fue clavada fuertemente contra la nuca de Kathya. –No me obliguen a utilizar el Avada Kedavra-ella miró a William.-Date la vuelta niña-tragó saliva. Volteó. Los ojos oscuros frente a ella le resultaron tremendamente familiares.-¿Kathya?-

Ella levantó una ceja. Lo miró detenidamente. Esos ojos los había visto en otra parte...en otro rostro, uno risueño y apuesto...

-¿Tom?-

Todo ocurrió en décimas de segundo. La puerta tras el hombre se abrió de golpe y Lucy y Mitzar entraron, con expresiones asqueadas y asustadas, golpeando accidentalmente a la persona que apuntaba a Kathya y a William con la varita. Cayó dolorido al suelo.

-Vaya...y yo usé hechizos no verbales para desmayarlo...-susurró Kathya.

-TENEMOS QUE IRNOS DE AQUÍ-bramó Lucy-hay cadáveres pudriéndose en los calabozos, es asqueroso-caminaron hacia la puerta, pero la mano del hombre que yacía en el suelo tomó fuertemente a Kathya del tobillo. Ella cayó ruidosamente al suelo. Sintió la sangre brotar de su boca. Se había roto el labio.

-AUXILIO-

-No te irás...-murmuró el hombre estrujando su tobillo con fuerza.

-KAT-Lucy se lanzó sobre ella, tomándole la mano, mientras Mitzar y William tomaban a la morena de los pies. Pero el desconocido tenía una fuerza tremenda. Era como si de repente se hubiese convertido en Hulk..o en King Kong. Kathya pudo oír el crack que hicieron sus huesos al romperse, y el dolor más agudo le llegó al cerebro. Miró hacia atrás, con los ojos llorosos. Una mano metálica apretaba su tobillo. Ahora entendía. Movió su pierna sana y golpeó al hombre en la cara con fuerza. Oyó un crack.

Supo que le había roto la nariz. Sintió cómo iba hacia delante, impulsada por Lucy y los dos chicos.

Cayeron fuertemente hacia la pared opuesta.

-¿Te encuentras bien?-le preguntó William.

-Me rompió el tobillo-dijo ella sollozando. William sonrió tristemente-no podré caminar-

Él la tomó en brazos. Eso era el cielo, a pesar de que sentía que su pie comenzaba a inflamarse y el dolor era insoportable. Sentir esos brazos torneados, ese torso tibio y musculoso...se iba a morir.

Corrieron por el pasillo. Oyeron el grito enfurecido del hombre en la habitación, que corría tras ellos.

Llegaron a las escaleras. William bajó con Kathya en los brazos, deslizándose sobre la baranda.

-Nunca más hagas eso-dijo Kathya con voz desmayada. Mitzar y Lucy iban tras ellos.

Las voces de Draco y Bárbara les llegaron desde la sala. William se resbaló y cayó de bruces al suelo, con Kathya en brazos. Mitzar rió estruendosamente, pero un golpe de Lucy lo hizo callar.

-Bárbara, tenemos que ir...-Lucy se tapó la boca con las manos. Draco la miró ceñudo, y luego dirigió su mirada gris hacia Bárbara.

-Lucy...te voy a matar...-

-¿Qué significa esto?-preguntó Draco con los dientes apretados. Tomó su varita con fuerza...

-DESMAIUS-bramaron William y Mitzar.

-¿QUÉ HICIERON?-

-Lo desmayamos-dijo Mitzar encogiéndose de hombros.

-LO MATARON-bramó Bárbara en el instante en que Lucy la tomaba del brazo y la arrastraba hacia la cocina. Oyeron los gritos de Narcisa, que bajaba las escaleras, aunque también oían el eco de los pasos del desconocido que los seguía. Un as de luz pasó por sobre sus cabezas. Los atacaban.

-QUÉDENSE AHÍ-bramó el hombre a metros de ellos.

-Rápido Will, activa el traslador...-dijo Lucy, mientras corría.

-DRACO, DRACO... POR SALAZAR SLYTHERIN-les llegó desde la sala.

-Ups, creo que Cissy vio a su hijito desmayado en el suelo...-dijo Mitzar con una sonrisa socarrona.

Bárbara lo miró con odio.

-Will, el traslador...-

-No puedo activarlo aquí-dijo él. Se veía exhausto, más llevando el cuerpo de Kathya entre sus brazos. Lucy y Bárbara sonrieron. La rubia debía sentirse en el cielo.

Un rayo rozó la mejilla de Lucy, y la sangre comenzó a brotar sin control. Otro rayo impactó contra Mitzar, haciéndolo caer al suelo con fuerza. Pudo levantarse a duras penas.

Bárbara se detuvo a mirar al desconocido que los perseguía, que se detuvo en seco al verla. Una sonrisa surcó el rostro frente a ella.

-No te vayas..-susurró. Bárbara abrió los ojos de par en par.

-¿Papá?..-

-VÁMONOS-bramó Mitzar. La tomó del brazo y corrieron hacia fuera.

-NOOOOOOOOOOOO-bramó el hombre, corriendo hacia ellos-no la separes de mí-

-Por Merlín-susurró Lucy.

Corrieron por el parque, dejando atrás la casa, mientras el hombre aún los perseguía, lanzando maleficios a diestra y siniestra. Una estatua explotó al impactar un rayo contra ella, provocando que una de las rocas que se desprendió de ella lastimara a William.

-VENGAN A MÍ-bramó el moreno. Los otros tres se lanzaron sobre el traslador que él llevaba en las manos..Pudieron vislumbrar al hombre muy cerca de ellos. Había tomado a Bárbara del pie. Ella gritó y movió la pierna con frenesí, provocando que su pie se saliese de la zapatilla, soltándose del hombre.

Aparecieron en el Hall del Ministerio. Habían caído con estruendo.

William aún sostenía a Kathya entre sus brazos, sangraba y se encontraban ambos muy sucios.

Mitzar respiraba entrecortadamente, el maleficio que había impactado contra su espalda le estaba haciendo estragos en sus pulmones. Se veía azul.

Lucy tenía un corte en la mejilla y la remera manchada de sangre. Estaba llena de tierra y tenía el pantalón rasgado.

Y Bárbara, bueno, pasmada y tremendamente confusa. Miraba al suelo, y sus ojos se encontraban llorosos.

-¿Qué significa esto?-bramó un hombre bajito y regordete, con un extraño sombrero de hongo en su cabeza. Su chaqueta verde era llamativa.

-Señor Fudge-dijo William-ayúdenos-

-Oh…oh…-dijo Fudge observándolos. –Este joven necesita ir a San Mungo-señaló a Mitzar, que ya casi no respiraba.-Rápido, avísenle al señor Black que su hijo está aquí-varias personas corrieron hacia los ascensores. Otras se dirigieron hacia las chimeneas. Segundos después, Sirius aparecía junto a ellos, acompañado de los Potter (las tres locas sonrieron al ver a Harry), Tonks, Ginny, Hermione y Ron.

-Tenemos que ir a San Mungo-dijo Sirius con desesperación. Mitzar tenía los ojos en blanco y perdía color.

-¿Están todos bien?-preguntó Harry, mirándolos uno a uno. Notó que William se veía mareado-hermano...-

-Creo que me voy a desmayar..-

-Está perdiendo mucha sangre-dijo Kathya. Fue en ese instante en que los Potter notaron qué hacía ella...es decir, la situación de que la rubia se encontraba en los brazos de William. Harry enarcó una ceja, mientras que James sonrió. Lily los miró consternada.

-Se lastimó el tobillo..-susurró William. Cerró los ojos y cayó de espaldas.

Segundos después, se encontraban en San Mungo, en un cuarto blanco y limpio...y con olor a hospital, claro, nada es perfecto (N/A: es decir, Harry es nada...porque nada es perfecto...jajajaja ((babas))).

Lucy tenía una extraña pasta verde que parecía moco surcándole el rostro, y leía Corazón de Bruja.

Kathya se observaba el tobillo, que se veía violeta. Asqueroso. Miró hacia las camas al fondo. William y Mitzar yacían sobre ellas. El joven Potter aún no salía de su desmayo, había perdido mucha sangre debido a ese corte en su cuero cabelludo, mientras que el muchacho Black había vuelto a la normalidad, y comía una rana de chocolate, al tiempo que Sirius le acariciaba el cabello, con expresión tranquila. Eran tan tiernos.

La puerta del cuarto se abrió y Harry entró por ella, captando rápidamente la atención de las tres chicas.

-Chicas...bueno, viendo y considerando que los jóvenes no podrán hablar, creo que las tendré que interrogar a ustedes-sonrió. Dientes preciosos y sonrisa de propaganda. Un ligero rubor teñía sus mejillas de porcelana. Qué hermoso se veía con su remera roja ajustada, marcándole el exquisito cuerpo de ex jugador de quidditch (N/A: imagínenselo en la peli tres...((no babeen))).

"Madre mía, está para comérselo" .Lucy lo miró detenidamente y mordió con fuerza la rana de chocolate...con tanta fuerza que no notó que era su dedo el que estaba mordiendo...

-AAAAAAAAAAAAAAAH..RANA DEL DEMONIO-

-LUCY-bramó Harry. Bárbara y Kathya se miraron (¬¬) y supieron qué pensaba la otra . "Le pasa por babosa"-¿te encuentras bien?-el moreno de gafas se había acercado a Lucy y le tomaba la mano con ternura.

-Pues...-Lucy se sonrojó con violencia. Los ojos verdes de Harry eran hermosos, almendrados y de preciosas pestañas cortas.-Ahora estoy mejor...-

-Harry-dijo Kathya-me duele el tobillo-lloriqueó.

La expresión de Lucy era un poema. "Perra cínica".

Bárbara reía ante al escena. Kathya cuando quería era muuuuuuuuy perra. Mira que pelearse por un chico... "ey, ey, que no es cualquier chico..ES HARRY, eso resume a la perfección masculina".

-No seas llorona Kathya-gruñó Lucy celosa. La rubia le sacó la lengua. Harry sonrió sensualmente.

-No abusen niñas-dijo, enarcando una ceja-hay Harry para todas-

"Merlín".

-Ay Harry, pero si tú eres el hombre más fiel sobre la Tierra...-dijo Bárbara, que se encontraba sentada en el suelo.

-Espera...¿qué has entendido?-

-Pues...-Bárbara enrojeció-que hay Harry para todas, es decir...- "Bárbara es una nena mala".

Él sonrió y se ruborizó.

-Quise decir que las atenderé a todas...-

-¿De qué formas nos atenderás?-preguntó Lucy con malicia. Harry enrojeció con violencia.

-Quiero a mi Ginny T-T-susurró.

-A mí no me molestaría un cuarteto, Harry...-siguió Lucy.

-Ay por Merlín niñas, no lo atosiguen-la voz de Sirius llegó desde la esquina. Sonreía divertido.-Pobre mi ahijado...-

-Volvamos a la realidad-dijo Kathya. Lucy y Bárbara la miraron con odio.- A esta realidad...-

-¿Qué lograron averiguar?-

-Pues...-Bárbara miró a sus amigas. Ella no había averiguado nada, solo se había babeado un rato con Draco, que se veía como un postre en bandeja de oro, listo para devorar. Las proezas que hacía la Naturaleza eran geniales.

-Hay cuerpos putrefactos en los calabozos de esa casa...están llenos de personas...algunas vivían, pero les faltaban partes del cuerpo...-dijo Lucy con asco.

-Lu...acabo de comer-dijo Mitzar desde la esquina. Ella hizo una seña de impaciencia.

-¿Algo más?-Harry miró a Kathya.-Sé que sabes algo-

-¿Me has leído la mente?-preguntó ceñuda. Él sonrió. No podía enojarse con ese bombón con cicatriz. Se veía precioso, aún con un tenue rubor en su rostro.

-Pues sí-admitió.-Tienes una mente muy interesante...-

Kathya rogó que Harry no hubiese visto ninguna de sus fantasías eróticas con él (N/A: ajajajaja).

Aunque para peor, a veces ellas eran toda una orgía, porque había varios hombres además de él, y que viera a sus tíos y a su padre debería de ser traumático. Pobre Harry. (N/A: que delirio).

-He..hemos, mejor dicho, solo que Will está...-lo observó y sintió una sacudida en el estómago-hay dos hombres en la casa...-

-Vaya, no creí que Cissy se armase un harem-

-Sirius-bramaron.

-Perdón-

-¿Los reconociste?-Kathya asintió con la cabeza.-¿Quiénes eran?-

-Uno era mi padre-susurró Bárbara. Harry y Sirius la miraron rápidamente.

-¿Tom Felton está en la casa de los Malfoy?-

-Con Snape-dijo Kathya.

Silencio.

Harry la observaba fijamente. Kathya pudo notar un brillo extraño nacer en esa mirada verdosa. Sus ojos parecían arder.

-Snape-cerró su puño-tendremos que ir a revisar...-

-De seguro se irán de ahí...-dijo Lucy-supieron de nuestra presencia...ese...ese hombre...¿dices que era Tom Felton?...bueno...nos atacó-

-Fue una estupidez nuestra...-dijo Bárbara.

-Fue una estupidez de Lucy-dijo Kathya.

-OYE-

-Fue una estupidez de William-dijo Mitzar.

-Tú cállate-gruñó Kathya- no te hagas ahora que él está inconciente-

-Oigan, no peleen...-dijo Harry-lo importante es que averiguaron cosas...y no lo esperábamos porque creímos que los Malfoy no podían ser tan tontos de tener a dos mortífagos escondidos en su casa...-

-Te dije que eran tontos-dijo Sirius.

-¿Cómo supiste que era Snape?-la pregunta tomó desprevenida a Kathya.

-Sus ojos...su nariz...ganchuda..y su cabello...la forma en que olfateaba el aire...-Harry sonrió.

-Serás una gran auror-

¿Sonrojarse o no sonrojarse?. Harry le había dado un cumplido. Kathya sintió a su corazón hincharse de felicidad y orgullo. El bombón de Harry Potter, elegido por Corazón de Bruja como uno de los dioses más hermosos del Olimpo, le había dado un cumplido. Sonrió embobada.

-Gracias Harry...-

Lucy hizo señas de asco (N/A: ya saben, meterse el dedo dentro de la garganta), mientras que Bárbara sonrió.

-Me dan asco-gruñó Mitzar.

-Tú me das asco a mí-respondió Kathya.

-¿A estos qué les pasa?-preguntó Harry. Le hizo señas a Sirius para que salieran. Ambos hombres desaparecieron tras la puerta.

-¿A ti qué te pasa slytherin arrepentido?-gritó Kathya, mirando a Mitzar. Él la fulminó con su oscura mirada.

-A mi nada...tú sigue defendiendo al idiota de tu noviecito...-

-NO ES MI NOVIECITO-

-Pero lo será ¿no?..no lo niegues-

Bárbara miró a Lucy aterrorizada. Ambas sabían lo que vendría a continuación..

-¿Y A TÍ QUE TE IMPORTA SI SERÁ MO NOVIO?-bramó-NO ES ASUNTO TUYO, TÚ Y YO YA HABLAMOS Y ME DEJASTE LAS COSAS MUY CLARAS BLACK-

-SILENCIUS-

Kathya miró a Bárbara con odio.

-Es por el bien de todos...de mis oídos, de los de Lucy y de tus cuerdas vocales-Kathya se cruzó de brazos enfurecida-y tú-miró a Mitzar-no seas imbécil...-

-No soy más que Draco-

-AY TE VOY A MATAR-

La puerta del cuarto se abrió y oh sorpresa, quién entró al lugar.

-¿Qué haces aquí Diggory?-bramó Lucy-eres molesto-él frunció el ceño.

-Vine a verte-

-Otra vez ¬¬-

-Vine a verte por lo de tus padres...-gruñó. Alguien entró tras él...

-Vincent-dijo Bárbara-hola-

-Hola...trabajo aquí-sonrió. Las chicas se miraron.

-Entonces quiero venir a San Mungo más seguido-murmuró Lucy. Miró al rubio que la observaba-¿qué quieres?-

-Hablar contigo-

-¿Sobre lo de mis padres?-

-Pues...no, en realidad, ese es asunto de Harry..-Vincent se había acercado a Bárbara y la revisaba, para luego anotar en una pequeña libreta.

-¿Y entonces?-

-¿Has vuelto a salir con Oliver?-Lucy puso los ojos en blanco-porque si es así...-

-¿Si es así qué?-preguntó Lucy furiosa. Vincent había dejado de moverse para observar la escena. Se había hecho el silencio.-Me dejaste bien claro que yo era una calentura del momento...-

-No cuestiono a Oliver...solo...-

-Estoy sucia, me duele todo, mi remera tiene sangre...y tú...me cuestionas...-algo se crispó en su rostro. Muy mala señal-TÚ SALES CON LA GORDA, Y YO NO ME QUEJO...¿¿ESTO ES UNA ESCENA DE CELOS?-

-Creo que tendré que usar el Silencius contigo también ¬¬-dijo Bárbara.

-NO TE GASTES, YA ME CALLO-

-Creo que les daré poción para dormir-dijo Vincent. Sacó una pequeña botella de uno de sus bolsillos.

Era 1º de septiembre. El tren serpenteaba sobre las vías, mientras ella observaba el paisaje agreste y verde que cruzaban. Miró a Lucy, que saltaba sobre el asiento, cantando "Like a Virgin". El canto no era lo de su amiga. Bárbara leía Corazón de Bruja. Había una foto de James Potter en una columna.

Sonrió.

-James Potter fue elegido como uno de los hombres más guapos del mundo mágico-susurró Bárbara, para luego volver a esconderse tras la revista.

-¿Quiénes son los demás?-preguntó Lucy.

-Remus Lupin, Sirius Black, Cedric Diggory y…oh…Harry Potter-las tres rieron embobadas.

-Todos a la final-dijo Lucy. La miró fijamente.-Esa insignia es asquerosa-ella gruñó.

-Tú de celosa que no eres prefecta-dijo Bárbara-te felicito Kat...te lo merecías...-

-Gracias-dijo sonriendo.

-Sigo pensando que es asquerosa...-

La puerta del compartimiento se abrió, y vieron con asombro y embobamiento a uno de los hombres más guapos del colegio.

-Oh...lo siento, no sabía que estaba ocupado...-

-No importa Harry, siéntate-dijo Lucy. Hizo lugar en su asiento.

-Es que...estoy con unos amigos..-señaló a Ron, a Hermione y a Ginny, que le tomaba la mano. Las tres suspiraron.

-Eres muy suertuda Weasley..-dijo Lucy.

-Lo sé-

-¿Se puede pasar?-preguntó una voz.-Permiso-se hizo paso entre Harry y Ginny. Y fue en ese instante en que lo vio. Respiró hondamente. Rostro ovalado e impecable, de piel pálida, pecas en su respingada nariz, labios carnosos y tentadores, ojos castaños de forma almendrada, enmarcados con dos arqueadas y firmes cejas, y un cabello azabache tan enmarañado como el del joven de gafas y bellos ojos verdes. Era alto y delgado, y tras la ropa se notaba un cuerpo trabajado y exquisito.

-Will..no empujes...-

-¿Will?-susurró ella. El chico la miró.

-William Potter...a su servicio...-hizo una reverencia.

-Will, no seas estúpido-Mitzar Black era el que hablaba. La miró con ojos brillosos.-Hola Kat-

-La reunión de prefectos es en quince minutos-dijo Hermione. Se hizo paso como pudo entre el montón. Le extendió la mano.-Ve al compartimiento...-pero no podía oírla. Observaba con idiotez a William. Lo recordaba perfectamente. Recordaba al niño delgado y chaparrito de los años anteriores, y no podía creer que se hubiese convertido en ese hombre tan deseable...

-¿Kat?-preguntó Bárbara.

-KATHYA-

-¿Mmm?-

-Creo que le pico el bichito del amor-dijo Bárbara, notando su embobamiento.

-Yo creo que la mordió la acromántula del sufrimiento-

-Oh cállate Lucy-

Se despertó sobresaltada. Miró a su alrededor. Se encontraba en San Mungo. Ya era de noche. Merlín, esa poción para dormir era potente. Se tomó la cabeza. Le palpitaba violentamente. Se levantó de la cama, mala idea. La punzada que provino de su pie fue terrible, y cayó al suelo con fuerza. Merlín, maldito Tom y maldito tobillo. Se dirigió gateando hacia donde estaba William. Se levantó del suelo como pudo. Vio que él dormía. Ella sonrió y la acarició la mejilla. Ese sueño...asi que de esa forma se habia enamorado de él, a primera vista. Le besó la frente.

-Que tiernos-una voz socarrona llegó hasta sus oídos. Volteó. Mitzar la observaba ceñudo-¿cuándo es la boda?-

-¿Se puede saber qué te pasa?-gruñó.

-A mí nada-se encogió de hombros.

-Pues no parece-

-Shhh-William se habia sentado en la cama, y se tocaba la nuca-duele-

-¿Te sientes bien?-

Él sonrió.

-Ahora que estoy contigo sí-Kathya se sonrojó. Mitzar resopló molesto. –Oye Kat...hay algo que quiero saber...-

-Dime...-

-Tú...¿quieres ser mi novia?-

Se hizo el silencio entre ellos.

-Pues..Will...-miró al suelo. ¿Qué hacer, sabía muy bien que no esperaría a Mitzar, a pesar de que le gustaba mucho...aunque William le gustaba desde los quince años...todo tenía que ser tan confuso.

-Déjame pensarlo-

-Oh..-él miró al suelo. Sus ojos se habían entristecido. Kathya le acarició la mejilla. Le sonrió.

-Me voy a dormir-susurró ella, al notar la cercanía de William.

-No te alejes-murmuró él. La besó tiernamente, provocando un estremecimiento. Kathya sintió la lengua masculina explorando su boca. Suspiró encantada. Un estruendo los hizo separarse.

-Creo que es hora de dormir-gruñó Mitzar. Sus ojos negros brillaban.-Vete a tu cama, Moseley-

Kathya abrió la boca para protestar, pero la mano de William en su cuello la serenó.

-Ve a dormir.. necesitas reposar...-le sonrió dulcemente.

-Buenas noches-

-Te amo-susurró él.

"Yo también".

El corazón iba a estallarle de gozo. Se acostó en su cama. William le sonreía desde la esquina opuesta de la habitación. Kathya sonrió y miró al techo. Cerró los ojos. Esperaba soñar con William otra vez.