Capitulo 3
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Los días pasaron volando y Rin estuvo lista para regresar a su apartamento, aunque habían tenido como una segunda luna de miel, sabía que la posición de Sesshoumaru sobre tener bebés era la misma y eso le reforzó la decisión de dar paso a cosas diferentes, ajenas a su marido. Las clases de defensa personal resultaron ser un elixir de bienestar que la ayudaron a recuperar la confianza. En las tiendas hubo cambios, Inutashio instaló un sistema de alarma y contrató una empresa de seguridad. Aunque aún no daban con el asaltante, Rin se sentía tranquila y llevaba una agradable rutina.
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Sesshoumaru estaba trabajando en la computadora cuando su asistente le avisó que tenía una llamada de Arista.
"Hola Arista!"
"Hola!"
La voz femenina sonaba hueca y Sesshoumaru respiró profundo, tratando de imaginar que sucedía. A medida que Rin fue mejorando, tuvo mas tiempo de estar con Arista, pero para ella no era suficiente y había conocido alguien más, un hombre soltero y amoroso que la hacia sentir mariposas en el estómago; y no seguía enamorado de su esposa.
"Como estas, mucho trabajo?!"
"Un poco. Quieres que nos veamos hoy?"
Arista suspiró y Sesshoumaru se rascó la frente distraído, cuando ella habló había una tristeza palpable en su voz pero mas que todo se escuchaba tranquila, como si hubiera pensado mucho en ese momento.
"Sesshoumaru no quisiera hacerlo así pero, la verdad es que conocí alguien que me gusta mucho y no quiero arruinarlo, por favor no me llames mas!"
Antes de que pudiera decir algo, Arista colgó el teléfono dejando a Sesshoumaru con la palabra en la boca, aun estaba digiriendo el abrupto rompimiento, cuando su asistente le dijo que Rin esperaba su llamada al apartamento. Colgando el aparato marcó el número, pensando que algo malo había sucedido.
"Aló?"
"Rin estas bien?"
"Si, te asusté? Estoy bien, lamento molestarte en la oficina…gracias por todo, no habría podido recuperarme sin ti, eres un buen esposo, aunque no quieras tener hijos conmigo. Te quiero mucho!"
Sesshoumaru sostuvo el aparato contra su oído pensando que decirle, sabía que ese día era inevitable, pero ahora que lo estaba viviendo no estaba seguro de estar preparado para regresar a su rutina de soledad.
"Dejo las llaves en la mesita de la entrada…Sesshoumaru?"
"Si aquí estoy, estas segura?"
"Muy segura, gracias mi amor, por todo!"
"De nada!"
Sesshoumaru puso el teléfono en su lugar sintiendo el corazón estrujado, por seis semanas había tenido que cuidarla y velar por su seguridad y ahora, lo dejaba solo con un hueco en el pecho. Estaba aturdido, era como si la vida se confabulara contra él y un sentimiento de soledad lo envolvió, fue peor cuando llegó al apartamento y Rin no estaba para recibirlo. Amargado, se acostó en la cama y con la vista fija en el techo, estiró la mano, abrió la gaveta de la mesita junto a su cama y sacó algo que sostuvo con la mano cerrada por un par de segundos. Al abrir la mano, sus dedos sujetaron su anillo de matrimonio, se quedo ido viéndolo, como si aquella joya tuviera las respuestas a todas sus preguntas. Cerrando los ojos, deslizó la banda dorada en su dedo, en el acto, sintió el frío de una lagrima bajar por su mejilla, sintiendo pánico de perder a Rin para siempre. Con los pensamientos revueltos permaneció acostado, hasta que sonó el teléfono. La voz de Jaken lo reconfortó dejando que una sonrisa cambiara su expresión.
"Que pasa?"
"Vamos a tomar algo!"
"Quienes?"
"Tu y yo, Shion y Rin están con Kagome viendo una película!"
No tenía que preguntarle si sabía que Rin ya no estaba con él, eso era lo bueno de Jaken sabía cuando no dejarlo solo. Poniéndose el saco otra vez, se puso de pie y sin quitarse el anillo salió del apartamento. En cuanto se sentó en la barra junto a Jaken, se dio cuenta que su amigo sonreía más que de costumbre.
"Hola!"
"Que quieres tomar?"
"Lo de siempre!"
Después de dar el primer sorbo al trago, Sesshoumaru le preguntó desde cuando Rin había resuelto irse. Con una risita delatora, Jaken le dijo que las había escuchado hablar ayer.
"Creo que la estas perdiendo!"
"Como dices, porque?"
Jaken se rascó la barbilla distraído y le confesó que le parecía insólito que después de cuidarla por 6 semanas, no hubiera hecho algo más para retenerla a su lado. Apesadumbrado, Sesshoumaru le dijo que su postura era la misma, al escucharlo su amigo sintió lástima y le puso la mano en el hombro.
"Estas seguro?"
"No, la amo como a nadie pero ese asunto de los bebés…dime que te sucede?!"
"A que te refieres?"
"Tienes algo, estas más feliz que de costumbre!"
Jaken se aclaró la garganta y desvió la mirada tratando de esquivar el tema, porque no quería hacer leña del árbol caído. Dando un sorbo de su cerveza, trató de hablar de algo más pero Sesshoumaru volvió a preguntarle que le pasaba.
"Porque no me quieres decir?"
"No es eso, te digo otro día!"
"Maldita sea, dime ya!"
Jaken torció los ojos y dando un resoplido le dijo con una gran sonrisa que iba ser papá, Shion tenía tres meses de embarazo y justo se habían dado cuenta anteayer. La noticia tomó a Sesshoumaru por sorpresa porque supo lo que ese embarazo afectaría a su esposa, dejando eso de lado, le dio un fuerte abrazo a Jaken.
"Gracias amigo…discúlpame no quería arruinarte más el día!"
"Es una gran noticia…como lo tomó ella?"
"Una mezcla de felicidad y tristeza…por eso te digo que le estas perdiendo, ella estaba bien contigo pero cuando se enteró le dijo a Shion que era mejor avanzar!"
Sesshoumaru frunció el ceño comprendiendo a la perfección, avanzar significaba darse la oportunidad de encontrar un hombre que quisiera una familia. Al notar la mirada desolada de su amigo, Jaken estalló como quien se ha guardado algo mucho tiempo.
"Que rayos piensas, que estará esperándote para siempre?"
"Porque me hablas así? No estoy sordo!"
"Es que no se como decírtelo, Sesshoumaru en serio vas a dejar que alguien más la haga mamá? Como te sentirás si un día la encuentras con el bebé de otro hombre…alguien como Sabusa?"
Sesshoumaru sintió el estómago revuelto al pensar en eso, pero algo en su interior se negaba a ceder. Molesto le preguntó si Sabusa seguía en Japón y Jaken le confesó que no sabía y solo era un ejemplo, pero que no se equivocara porque su esposa era el sueño de mujer de más de uno.
"Eso no me lo tienes que decir!"
"Entonces que se necesita para hacerte reaccionar? Me acabas de decir que la amas y te conozco, apuesto que tuviste muchos problemas para controlarte mientras estuvo en el apartamento"
"No soy de palo y ella es tan sexy, además no se que rayos ha estado haciendo que esta mas hermosa que nunca, todo su cuerpo se ve mejor; dormir con ella fue celestial!"
Jaken soltó una carcajada y le dijo que desde hace meses, Shion, Kagome y Rin iban a clases de pilates y el único que no estaba disfrutando de los beneficios era él.
"Cállate infeliz!"
"Infeliz papá!"
Sesshoumaru no pudo evitar sonreír y pasó el resto de la noche oyendo a Jaken planear todo lo que debía hacer para cuando llegara su bebé. Se fue a la cama con las palabras de su amigo dando vueltas en su cabeza.
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Los preparativos de la fiesta iban sobre ruedas y para asegurarse que su nuera fuera, Inutashio fue a buscarla a la tienda. Recibiéndolo con una gran sonrisa y un fuerte abrazo, Rin le preguntó a que debía ese honor.
"Mi fiesta de cumpleaños es en tres semanas y eres una de las invitadas de honor, en realidad será un fin de semana de festividades!"
"56 Primaveras y donde tomara lugar el evento del año?"
"Jajaja, en la casa, pero hay dos condiciones!"
Rin sonrió un poco extrañada y con una sonrisa le dijo que cualquiera que haría lo que fuera para complacerlo. Inutashio la miró complacido y con una sonrisa le dijo que las condiciones eran quedarse a dormir el fin de semana en la mansión y no llevar acompañante. Al escucharlo Rin soltó una carcajada y le dijo que sus deseos eran órdenes.
Por un momento quiso preguntarle si le impondría las mismas condiciones a Sesshoumaru, pero se contuvo. En el fondo, sospechaba que su suegro estaba jugando a cupido para lograr reunirlos. Una vez que le entregó la elegante invitación, Inutashio se despidió con un beso. Ese mismo día, después de cerrar la tienda, Rin se fue de compras, quería llevar todo nuevo a ese fin de semana. Una vez que compró toda la ropa casual para el sábado y domingo, se dedicó a buscar un vestido para el viernes.
Luego de visitar tres lugares, dio con una boutique con vestidos espectaculares. Encontró un hermoso vestido rosado claro. Le llegaba debajo de la rodilla y tenía escote en V profundo. Al verse frente al espejo, con unos zapatos color piel de tacón muy alto, Rin se rió de sí misma, porque inconscientemente había escogido todo pensando en su marido. Iría vestida para impresionarlo y que la encontrara bella. La vendedora alabó la elección y le recomendó que llevara el cabello suelto para lucirlo.
"Se ve espectacular señorita!"
"Gracias, me llevo todo hasta la carterita que me enseñaste…creo que le va gustar mucho!"
"Novio?"
"Esposo, pero estamos separados!"
La joven sonrió y le aseguró que con aquel vestido, cualquier hombre caería rendido a sus pies. Aquellas palabras la emocionaron al punto de sentir mariposas en el estómago.
…………………………
Un sábado cualquiera…
Sesshoumaru estaba saliendo del gimnasio y decidió llamar a Rin para invitarla a salir. No había tenido paz desde su conversación con Jaken y la verdad era que la extrañaba.
"Alo?"
"Hola, como estas?"
"Sesshoumaru?"
"No suenes tan sorprendida!"
"Jajaja lo siento, que sucede?"
"Quieres ir al cine?"
"No puedo, tengo algo que hacer!"
"Que? En la noche?"
"Si en la noche!"
"Y ahora?"
"Ahora? Estoy llegando donde Shion y Jaken"
Sesshoumaru le dijo que llegaría en 20 minutos y Rin se quedó extrañada por la actitud de su marido y no creyó verlo. Guardando el celular en su cartera presionó el botón del ascensor, dos minutos después, Jaken la recibió con una gran sonrisa, recibiéndole las bolsas de ropa de bebé que les traía.
"Te volviste loca amiga!"
"Ven para que veas todo lo que traje!"
Se sentaron en la sala y cada cosa era mas linda que la anterior, Jaken se sentó con ellas feliz de ver a su esposa radiante. Estaba sacando un oso de peluche cuando Rin les dijo de la llamada de Sesshoumaru.
"Estaba raro, me invito al cine pueden creerlo?"
"Y que le dijiste?"
"Que tenía otros planes, saldré con Takeru!"
"El que conociste en las clases de defensa personal?"
"Aja!"
Rin, Shion y Jaken estaban conversando en la sala cuando sonó el timbre, para sorpresa de todos era Sesshoumaru. Con una risa solapada, Rin lo vio sentarse junto a ella admirando todo lo que había comprado.
"Dejaste algo en la tienda?"
"Jajaja!"
"En serio no puedes dejar lo que tienes para hoy?"
"No!"
Sesshoumaru hizo una mueca y Rin se aguantó la risa, ni loca iba aflojar porque Takeru era súper divertido y podían hablar de cualquier cosa, hasta de niños, sin que se pusiera incómodo. Tratando de evitar que volviera a presionarla, Rin se puso de pie y revisó en su cartera que su celular estuviera encendido, podía sentir la mirada de Sesshoumaru sobre ella y eso la ponía nerviosa. En el momento que iba guardarlo, el celular timbró y ella contestó con una sonrisa al reconocer el teléfono de Takeru.
Desde el sofá, Sesshoumaru entrecerró los ojos porque era obvio que estaba hablando con un hombre, el conocía esa sonrisa y en el acto comprendió que los planes de esa noche eran con un pretendiente; por un momento, Sesshoumaru vio borroso pero respiró profundo para tranquilizarse. Rin terminó de hablar y en seguida se despidió de todos con una sonrisa de oreja a oreja. Sesshoumaru permaneció en su lugar como una estatua; no más se había cerrado la puerta, le preguntó a Shion quien era el pretendiente de Rin.
"Lo conoció en las clases de defensa personal, dice que es muy simpático!"
"Adonde fueron?"
"Al cine, que vas hacer?"
Sesshoumaru resopló apretando la mandíbula y le dijo que no causaría problemas, luego se despidió de ambos y manejó hasta el centro comercial donde estaba Rin. Cuando estuvieron solos, Jaken le preguntó a su esposa porque lo ayudaba.
"Porque ellos se aman y quizás si la ve con Takeru abra los ojos, sino la va perder!"
"Queremos que estén juntos verdad?"
"Claro mi vida, así podrán ser los padrinos del bebé!"
……………………….
Sesshoumaru se puso la jacket y caminó hacia los cines, no había llegado cuando divisó a Rin comprando dulces, junto a ella, estaba un hombre tan alto como él, de cabello negro y tan pendiente de su mujer que parecía no respirar. Verla con otro hombre le abrió un hueco en su realidad y las palabras de Jaken resonaban en su mente como una sentencia de soledad y desamor. Siguiéndolos a una distancia segura, compró una entrada para el cine y se sentó detrás de ellos para verlos, era como ver una película de horror, donde el único que sufría era él.
Cuando la función terminó los siguió como una sombra, el dolor de verla en brazos de otro hombre era demasiado y sentía todo su cuerpo adormecido. En ese momento comprendió el sufrimiento que le había causado a su esposa y recordó como había llorado al enterarse de Arista. Por un momento mientras los observaba cenar quiso levantarse y moler aquel hombre a palos, pero no podía, golpearlo no resolvería nada y lo más importante en ese momento era recuperar a su esposa. Lo único positivo de la noche fue que Takeru no subiera con ella al apartamento, aunque verla besándose con aquel sujeto, fue como un hierro caliente en su pecho. Escondido en las sombras de la calle, tomó la decisión de recuperarla y reconsiderar la idea de tener familia. Rin era su esposa y no tenía pensado dejarse desplazar tan fácilmente.
…………………………
Un ayuda inesperada…
Rin estaba concentrada revisando un catálogo para decidir que comprar, cuando Kari le avisó que la llamaba su suegra. Como ida, apartó los ojos del catálogo y tomó el teléfono frente a ella. Rápidamente, Izayoi le dijo que un gran amigo de Inutashio, Shogo, había muerto.
"Cuando es el funeral?"
"Mañana a las 10 a.m., irás?"
"Por supuesto, como esta Inutashio-sama?"
"Muy afectado, tu sabes que se veían a menudo, fue tan repentino Rin, un ataque al corazón!"
"Pero el señor Shogo solo tenía 4 años mas que Inutashio-sama, que impresión!"
"Si pero es que Shogo tenía muy mala salud, una vida en soledad hace mucho daño…Rin puedo decirte algo?"
"Claro!"
"Si encuentras alguien con quien rehacer tu vida no lo pienses dos veces, ser madre es tu derecho!"
Rin se quedó muda un par de segundos y luego le dijo que así lo haría, pero primero intentaría darle nietos a ella. Después de despedirse, volvió a concentrarse en su trabajo y cuando salió de la tienda, fue a encontrarse con Kagome para tomar algo.
………………………
Funeral…
Sesshoumaru se mantenía al margen viendo a la gente hablar. Rin no estaba lejos, conversando con una mujer mayor que se veía algo afectada pero tranquila. Estaba por ir con ella cuando la conversación a su lado llamó su atención. Tres mujeres y un hombre comentaban que todos los presentes eran amigos y ningún familiar.
"Recuerda que Shogo era hijo único, tampoco tenía tíos o esposa!"
"Que pasó con Ana? Hacían una pareja preciosa!"
"Eso fue hace años, ella se casó!"
"Y donde está?"
"Murió de cáncer hace dos años!"
"Es cierto, Shogo se vio muy afectado por su muerte, recuerdo que me dijo lo mucho que se arrepentía de no haberse casado con ella!"
"Pero porque no lo hicieron?"
"Ella quería hijos y él no!"
Los tres enmudecieron y suspiraron en silencio, agradeciendo la familia que cada uno tenía. Se alejaron de ahí sin sospechar lo que sus palabras habían causado en Sesshoumaru, que ahora fijaba la vista en un punto del piso. Ese era su futuro? Morir solo con el arrepentimiento de haber empujado a su esposa a los brazos de otro hombre, que cumpliera sus deseos de una familia. Buscando a Rin entre la gente, la vio sonreír mientras hablaba con Izayoi y su padre. Se quedó un momento admirándola y recordó todos los argumentos que utilizaba para convencerlo de tener hijos.
Para ella estaba claro que tener hijos con él sería su felicidad, mientras que él no lograba identificar bien el porque de su renuencia, pero justo ahí en ese modesto instante en el lugar más inesperado, se daba cuenta que era una locura apartarla de su lado. Suspirando profundamente, recordó las últimas semanas entre ellos sintiendo un chispazo sacudir todo su cuerpo y hablando para si mismo se preguntó que rayos estaba haciendo ahí solo. Acomodándose el saco y pasándose los dedos por el cabello, caminó hasta donde estaba su esposa. Al estar junto a ella la tomó suavemente de la mano, inmediatamente Rin reaccionó y cuando sus ojos se cruzaron frunció el ceño extrañada, porque vio desesperación en su mirada. Tomándolo del brazo, se pegó a él para hablarle al oído.
"Todo bien?"
"Aja!"
Como ya iba comenzar la ceremonia, entrelazó sus dedos y se acomodaron junto a Izayoi y su padre. Rin se lo quedo viendo tratando de descifrar su extraño comportamiento, pero él se limitó a fijar la mirada al frente. Una vez que terminó la ceremonia, la condujo fuera del templo buscando privacidad. Rin no dijo nada y se dejó arrastrar a la sombra de un frondoso y florecido árbol de cerezo, apoyándola de espaldas al tronco, Sesshoumaru la rodeó por la cintura y sin avisarle se inclinó sobre ella en un beso apasionado que le transmitió tanto deseo y amor que Rin pensó iba a desmayarse. Sesshoumaru fue aminorando la intensidad de su beso pero no se separaron, quería disfrutar la lengua de su esposa entre sus labios jugueteando y haciéndolo sentir en una nube; cuando finalmente se apartaron, Rin se lo quedó viendo con los ojos muy abiertos.
"Y eso?"
"Estas hermosa!"
"Estamos en un funeral!"
"Ya sé, pero aunque te pongas ese vestido yo se lo que hay debajo!"
Mientras hablaba concentrando toda su atención en sus senos, la acariciaba sobre la tela aferrándose suavemente a sus muslos, Rin sentía el corazón en la boca no muy segura que le estaba pasando pero feliz que lo hiciera con ella.
"Porque siempre te pones tan agitado en los funerales?"
"Nosé, es raro porque mientras todo el mundo esta triste y pensando en la muerte, lo único que ocupa mi mente es tener sexo salvaje contigo!"
Rin se sintió febril y su mirada se iluminó, era tan excitante que le hablara de esa forma, que sin medirse le acarició el pecho como incitándolo. Con una sonrisa peligrosa, la atrajo hacia él y se dieron un beso tan intenso que Sesshoumaru sintió el ardor de una erección recorrer su cuerpo. Cuando Rin lo escuchó gruñir soltó una risita y a regañadientes dejó de besarlo. Apoyándose con ambas manos en su pecho, le sonrió y Sesshoumaru sintió cosquillas en el vientre.
"No te entusiasmes tanto estamos al aire libre!"
"Como sabes que estoy entusiasmado?"
"Jajaja te conozco, esos gruñidos son tan…"
"Tan que?"
"Sexy y te delatan! Dime que te pasa?"
Sesshoumaru sostuvo su rostro con ambas manos, diciendole que era hermosa y sensual y él no era tan fuerte como para resistirse a sus encantos. Rin sonrió y se acurrucó en él un instante, luego se puso a quitarle el brillo de labios, con el pulgar.
"Tienes brillo en toda la boca!"
"Me gustaría tenerlo mas abajo!"
Rin no pudo contenerse y soltó una carcajada luego se perdió en la mirada frente a ella, había algo distinto, pero no supo que y se distrajo con las caricias en su espalda y la voz ronca de su marido.
"Debo ir a Hong Kong un par de días, quieres que te traiga algo?!"
Rin parpadeó asimilando aquellas palabras y con una sonrisa le dijo que le comprara chocolates.
"Solo chocolates? Puedo ir al centro comercial que esta cerca del hotel!"
"Bueno si quieres…recuerdas aquella tienda de ropa interior y pijamas?!"
Rin suspiró exaltada porque Sesshoumaru la estrechó pegándosela al pecho, llevando sus manos hasta su trasero para acariciarlo, prometiéndole comprar todas las pijamas sexy que encontrara y un segundo después, perderse en un beso húmedo y sensual. Mareada por la intensidad de sus besos, Rin se humedeció los labios y le pidió que la acompañara a su automóvil porque tenía que regresar a la tienda. Cuando llegaron al carro, Sesshoumaru no perdió la oportunidad de acariciar sus senos sobre el vestido, mientras besaba su cuello trazando pequeños círculos con la punta de la lengua. Sintiéndose húmeda y excitada, Rin echó mano de toda su fuerza de voluntad para quitárselo de encima con una sonrisa.
"Me tengo que ir…mi amor basta ya!"
"Me encanta cuando me dices así…que pasa?"
"Eres tan guapo y sexy…no se vale!"
Sujetándole el rostro con ambas manos, Rin le dio un beso de despedida y se sentó detrás del volante.
"Cuídate mucho en Hong Kong!"
"Te llamaré cuando regrese…para que me modeles las pijamas!"
"Jajaja no cuentes con eso!"
Sesshoumaru se quedó de pie viéndola alejarse. Estaba decidido a recuperarla sin importar lo que tuviera que hacer; pero por el momento tenia que atender los negocios. Rin regresó a la oficina con la cabeza en las nubes y su cuerpo pidiendo a gritos una noche de sexo salvaje con su esposo, pero se conformaría con ir a cenar con Takeru. Estaba por salir cuando un joven cargando un ramo de flores entró a la tienda preguntando por la Sra. Youkai.
"Soy yo!"
"Firme aquí por favor!"
"Gracias!"
Rin le dio una propina y puso las flores sobre el mostrador, estaba emocionada pensando que eran de Sesshoumaru. Tomando la tarjeta la leyó y soltó una risa, pero más que risa estaba inquieta, porque todo aquello parecía una conquista de lo más estimulante. Suspirando, se preguntó que estaría tramando su esposo, al mandarle flores y una tarjeta diciéndole que no podía dejar de pensar en ella. La cena con Takeru fue agradable y entretenida, pero al llegar a su apartamento, se quedó dormida pensando en su esposo.
…………………….
Había regresado de Hong Kong y ahora estaba revisando unos documentos. Cuando escuchó a su asistente llegar, le pidió que entrara a la oficina.
"Buenos días señor. En que le puedo servir?!"
"Necesito que localice a mi esposa, la llamé al celular pero no me contesta, trate en las tiendas!"
"En seguida!"
La mujer salió de la oficina y 5 minutos después regresó con un pequeño sobre entre los dedos.
"Y bien?"
"La señora esta fuera de Tokio, regresa el fin de semana! Le dejó un mensaje"
Sesshoumaru se le encendió la mirada y gruñó que porque no había empezado por ahí. La asistente sonrió y le dijo que Rin le había dado instrucciones precisas.
"Explícate!"
"Podía darle el mensaje solo si usted intentaba localizarla, aquí tiene!"
Sesshoumaru esperó a estar solo para abrir el mensaje y cuando lo hizo una sonrisa le iluminó el rostro. En el papelito blanco había un beso pintado con brillo de labios rojo. Guardando el beso en su saco se rió cautivado. Luego llamó Jaken que le confirmó que las tres estaban en Okinawa disfrutando de un par de días en un spa.
"Inuyasha y yo veremos el partido de baseball en mi casa, quieres venir?"
"Ahí estaré, cuando regresan?"
"El viernes para la fiesta de tu papá!"
"Ya veo!"
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La fiesta…
Cuando Rin llegó a la fiesta 45 minutos tarde, Sesshoumaru estaba conversando con una invitada que le coqueteaba abiertamente. Al ver a su esposa llegar, sintió el corazón detenerse en su pecho y la ansiedad se transformó en felicidad. Disculpándose con su admiradora, buscó un lugar apartado para poder verla sin interrupciones, mientras saludaba a los invitados. Con una sonrisa, se tocó el bolsillo del saco donde llevaba el beso y esperó el momento propicio para ir a saludarla, pero Inutashio se le adelantó y la sorprendió con un abrazo. Por un momento, se sintió abrumada porque le pareció estar en brazos de Sesshoumaru, padre e hijo eran tan parecidos que podían pasar como hermanos.
"Llegas tarde princesa!"
"Jejeje solo un poquito!"
"Te perdono porque eres la más linda de toda la fiesta!"
"Gracias, no me lo hubiera perdido por nada del mundo"
Aferrada al brazo de su suegro, Rin caminó por entre los invitados destilando felicidad. Era una fiesta suntuosa, llena de globos y adornos de colores, dando un ambiente elegante pero súper festivo. Luego de saludar a cuanto invitado se les atravesaba, llegaron a donde estaba Izayoi con Kagome, Inuyasha, Shion y Jaken. Sus amigas y suegra la recibieron con los brazos abiertos. Mientras abrazaba a Shion, la felicitó por llegar tarde, porque Sesshoumaru estaba como león enjaulado.
"En serio y donde está, como me veo Shion?"
"Absolutamente despampanante!"
"Hola amiga, no voltees pero tienes una esposo que te mira como si fueras su presa!"
"En serio Kagome, por donde está?"
"A tu derecha pero no se te ocurra voltear, que venga por ti!"
"Esta bien!"
Enmascarando su emoción, Rin se puso a conversar con sus amigas, pero luego miró sobre su hombro y sus miradas se cruzaron. Con una sonrisa a medias, Rin le guiñó un ojo y como si nada siguió conversando. Sesshoumaru se carcajeó calladamente y decidió esperar un poco más para ir a saludarla. Rin estaba súper nerviosa y les preguntó a sus amigas si podían verlo y que expresión tenía.
"Esta en el mismo lugar y te esta devorando con la mirada"
"Sino viene en los próximos cinco minutos me voy!"
Tanto Rin como Shion soltaron una risa alabando su fortaleza para reconquistar a su marido. Inquieta, estaba a punto de alejarse cuando sintió alguien detrás suyo, al volverse, Sesshoumaru la tomó por la cintura mirándola a los ojos y luego se inclinó para darle un beso en la mejilla, dejando que su aliento le calentara la piel.
"Porque tardaste tanto?"
"Jajaja porque sí!"
Sesshoumaru se perdió en sus ojos y una sutil sonrisa curvó sus labios. Tenerla tan cerca calmaba su desesperación y avivaba el deseo de hacerle el amor, el jugueteo entre ellos de las últimas semanas, lo mantenía despierto en las noches, recordando lo mucho que se divertían en la intimidad. Acariciándole el rostro, Rin le dio las gracias por las flores y Sesshoumaru soltó una risa, luego la interrogó con voz ronca.
"Viniste sola?"
"Ajá!"
"Takeru no se molesta?"
"Cómo sabes?...no me digas, vine sola para complacer al cumpleañero!"
Sesshoumaru se echó una risa entre dientes y le dijo que él también estaba solo, Rin no pudo evitar que los ojos le chispearan de la emoción. Dándole una mirada intensa de arriba abajo, le dijo que le gustaba su vestido nuevo. Sonriendo halagada, se fijó en él y se dio cuenta que la corbata que llevaba era de un rosado pálido, muy parecido a su vestido. Rozando los dedos sobre la suave seda, alabó su atuendo coqueteándole descaradamente.
"Preciosa corbata!"
"Va con tu vestido!"
Sesshoumaru cerró la mano estrechando el espacio entre ellos. Con las piernas débiles, Rin no puso resistencia y se dejó estrujar entre esos brazos fuertes y tibios que tanto añoraba.
"Porque no me dijiste que irías a Okinawa?"
"Porque no me dio la gana!"
"No seas arisca!"
"Jajaja"
Rin se mordió el labio y suspiró poniendo ambas manos en el pecho masculino; aferrándose suavemente a las solapas del saco. Sesshoumaru movió su mano libre y apartó un mechón que se había colado junto a la mejilla, en un gesto tranquilizante.
"Ven vamos a tomar algo!"
Sin darle tiempo a reclamar, Sesshoumaru la tomó de la mano y caminaron en dirección al bar. Al llegar, pidió dos copas de champagne y sin dejar su actitud casual le preguntó como le había ido en Okinawa. Rin dio un sorbo a su copa y le contó de sus días en el spa. Sesshoumaru le prestaba toda su atención como si fuera la única mujer en el lugar. Muchos de los invitados que se acercaban, no sabían si felicitarlos, porque por la actitud de ambos parecían de nuevo una pareja.
Cuando uno se atrevió a felicitarlos, Sesshoumaru ni se inmutó y Rin abrió los ojos como platos. Una vez que la persona se despidió, se paró frente a él tirando de su solapa, pidiéndole una explicación. Riéndose entre dientes, la tomó de ambas manos invitándola a bailar en una actitud de conquista descarada.
"Vamos a bailar Sra. Youkai!"
"Como que señora Youkai? Y porque dejaste que la señora nos felicitara?"
"No tenemos que darle explicaciones a nadie. Quieres bailar si o no?"
"Si, pero…no hagas eso otra vez"
"Que?"
"Pretender que estamos juntos!"
"Tienes razón, lo lamento…entonces bailamos?!"
Sesshoumaru le guiñó el ojo y Rin sintió un escalofrío bajar por su espalda. Suspirando suavemente, le sonrió y lo siguió hasta la pista de baile. Ahí, Inutashio bailaba demostrando una energía y alegría envidiables; a unos cuantos pasos, Inuyasha arrastraba los pies deseoso de complacer a su esposa. Bailaron música alegre y cuando el ambiente se tornó romántico, Rin creyó que era momento de detenerse. Sin embargo, en un abrir y cerrar de ojos, se vio en brazos de su esposo, moviéndose al compás de las suaves notas musicales.
Completamente alterada y feliz, no se atrevió a verlo a los ojos y buscó la comodidad de su pecho. Al sentirla acurrucarse en él, la rodeó con ambos brazos e inclinándose sobre ella, le dio un beso tierno en la mejilla. Rin se estremeció y contuvo las ganas de llorar, deseando que esa noche nunca acabara. Al terminar, no se atrevió abrir los ojos y cuando la tomó por la barbilla para verla, ella sonreía enmascarando su desesperación por no saber que tramaba su esposo.
"Gracias por el baile!"
"Un placer!"
Por un momento quiso preguntarle que sucedía pero se mordió la lengua y se alejó con la cabeza llena de preguntas y conjeturas de las que no tenía ninguna respuesta clara, Rin suspiró confundida y decidió buscar a sus amigas. Al llegar donde ellas estaban, Kagome la tomó del brazo y las tres caminaron hasta un rincón menos ruidoso para conversar.
"Y bien? Que te dijo?"
"Que estaba linda, me invitó a bailar y me preguntó como nos había ido en Okinawa!"
Al ver las caras de desilusión de sus amigas, sonrió resignada y les confesó que ella también esperaba más y estaba perdiendo las esperanzas de una reconciliación. Tratando de animarla, Shion le recordó que la noche apenas comenzaba y muchas cosas podían pasar.
"No creo amiga, pero gracias por animarme!"
Tratando de distraerla, se pusieron a conversar hasta que Inuyasha y Jaken llegaron por ellas. Rin se quedó rezagada y cuando Jaken trató de que los acompañara ella se negó. Sin imaginar lo que estaba sintiendo, Jaken hizo un intento por tomarla del brazo, pero ella le suplicó que la dejara con la voz quebrada. Ya los demás se habían adelantado y al verla de cerca, le vio los ojos aguados.
"Que te pasa, porque estas tan alterada?"
"No es nada, solo que me doy cuenta que debo seguir con mi vida!"
"Pero yo pensé que…no te dijo nada mientras estaban bailando? Parecía que…!"
"No, yo tenia la ilusión pero…que voy hacer Jaken? Aún lo amo!"
Jaken no encontró las palabras para reconfortarla, y por más que su amigo admitiera que la amaba y se comportara como si deseara una reconciliación, Rin necesita escuchar las palabras de él. Acomodándose el cabello y sonriendo como si nada pasara, Rin besó a su amigo en la mejilla y tomándolo del brazo caminaron hasta donde estaban los demás.
"No le digas a nadie porfa!"
"Cuenta conmigo!"
Rin disfrutó de la compañía de sus amigos un rato y luego se levantó de la mesa para distraerse. Perdida en sus pensamientos, vió a Sesshoumaru entre la gente y quiso llorar porque a pesar de todo, sus sentimientos permanecían intactos y como antes, lo que mas deseaba era tener un hijo con él. En ese momento, anunciaron que en cuestión de minutos servirían la cena. Ajeno a que segundos antes su esposa lo contemplaba, Sesshoumaru se abrió paso entre los invitados y le pidió que lo acompañara a comer.
"Te sientas conmigo?"
"Si!"
"Te sientes bien?"
"Claro, vamos a la mesa donde están los demás!"
Sesshoumaru la tomó de la mano y cuando se sentaron Jaken resopló preocupado, si su amigo no hacia algo pronto la iba perder y algo en su interior le decía que si eso sucedía, Rin se alejaría de todos. La cena estuvo muy amena, aunque Inuyasha estaba pensativo y cuando su padre dio un emotivo discurso de agradecimiento, se levantó como un resorte llevando consigo a su esposa.
Cuando Inuyasha se paró junto a su padre, todos pusieron atención, incluida Rin. Kagome le había comentado que tenía una sorpresa pero no sabia que. Inclinándose hacia ella para susurrarle, Sesshoumaru le preguntó de qué se trataba.
"No sé, pero me dijo que era muy especial!"
Antes de acomodarse Sesshoumaru le dio un besito detrás de la oreja diciéndole que lucía preciosa. Rin cerró los ojos emocionada y siguió prestando atención.
"Quiero aprovechar el cumpleaños de mi papá para contarles que Kagome y yo estamos muy felices porque en 7 meses seremos padres!"
Todo el salón estalló en aplausos y expresiones de alegría. La expresión de Rin se ensombreció al instante y de golpe sintió los ojos aguados, aquella maravillosa noticia era un duro golpe de realidad y se sintió derrotada. Sesshoumaru trató de verla a los ojos pero ella permanecía con la cabeza baja, luchando contra las lágrimas. Tocándole la mano la llamó por su nombre con suavidad, al roce de sus manos, Rin se crispó y como un resorte se levantó de la mesa alejándose de ahí tan rápido como pudo, buscando refugio en una salita de estar, donde se dejó caer en un sofá. Cubriéndose el rostro con ambas manos, lloró desconsolada porque ahora era claro que debía separarse de esa familia para siempre, si quería realizar su sueño de ser madre. Limpiándose las lágrimas se rió de si misma por ser tan egoísta, acaso tenía derecho a empañar la felicidad de sus amigas solo porque su esposo se negaba a complacerla.
"Debo ser la mujer mas egoísta y miserable…ellas no tienen la culpa de nada!"
En el salón, Sesshoumaru se quedó ido, tanto que Inuyasha tuvo que tirar de él para que reaccionara. Cuando levantó la vista su mirada estaba vacía pero Inuyasha estaba tan feliz que no lo notó. Reaccionando al ver la emoción de los futuros padres, los felicitó esbozando una sonrisa. Consciente de lo que aquella noticia significaba para Rin, Kagome preguntó donde estaba.
"Estaba muy emocionada, pero tuvo que ir al baño, me dijo que regresaba enseguida!"
Aunque quiso, Kagome no pudo creerle y empezó a buscar a su amiga entre los invitados, estaba a punto de ir al baño cuando un grupo de gente se acercó para felicitarlos. Mientras tanto, Rin intentaba calmarse para salir, felicitar a sus amigos y en la primera oportunidad escabullirse de vuelta a su apartamento. Poniéndose de pie, salió directo al baño para refrescar su maquillaje, aunque era difícil esconder sus ojos rojos. Al regresar vio a Kagome e Inuyasha posando con Izayoi e Inutashio para el fotógrafo. Se quedó viéndolos con una sonrisa melancólica. Su suegro no podía esconder la emoción que sentía y repetía una y otra vez que iba ser abuelo. Estaba a punto de ir hacia ellos cuando sintió su fortaleza flaquear y girando sobre sus talones buscó algo de beber, podría felicitarlos en un momento, cuando terminara la sesión de fotos, pero de pronto sintió que su presencia arruinaba la feliz ocasión y se mantuvo alejada. Desde la mesa, Sesshoumaru la observaba, tratando de imaginar lo que sentía, no se necesitaba mucha inteligencia para adivinar que había llorado y si la conocía bien en la primera oportunidad que tuviera intentaría dejar la fiesta. Se disponía a ir con ella, cuando vio que se aproximaba hasta donde Kagome con una gran sonrisa.
"Felicidades amiga, vas a ser una súper mamá!"
"Gracias…!"
Kagome se atragantó al verla con los ojos rojos y quiso abrazarla, pero Rin le suplicó que no lo hiciera con una sonrisa.
"Si me abrazas voy a llorar como cuando me caí de la bicicleta en segundo grado y eso no esta bien. Voy a ser tía y es maravilloso!"
"Rin!"
"Estaré bien te lo prometo! Tiene que haber un hombre por ahí que quiera tener hijos conmigo, ya daré con él"
Kagome abrió la boca pero ninguna palabra salió de sus labios, Rin se encogió de hombros y la abrazó tan fuerte como pudo, diciéndole que la quería mucho, luego hizo lo mismo con Inuyasha, dando un suspiro, buscó a sus suegros y los felicitó. Inutashio la estrujó muy fuerte y le dio un beso en la mejilla, tratando de alegrarla.
"Ese bebé va tener los mejores abuelos del mundo!"
Ninguno de los dos tuvo palabras con que consolarla y ella sonrió como si nada pasara, a pesar de que una lágrima la traicionó rodando mejilla abajo.
"Un cumpleaños inolvidable verdad Sensei?"
"Si muñeca!"
Visiblemente alterada pero esbozando una gran sonrisa, Rin les dijo con voz hueca que lamentaba no poder quedarse todo el fin de semana y se despedía de una vez porque en cualquier momento se iría.
"Fue una fiesta lindísima, gracias por invitarme!"
Aprovechando que alguien más quería hablar con ellos, giró sobre sus talones para buscar sus cosas y marcharse. Angustiada, Izayoi la siguió para tratar de calmarla preocupada que se fuera cuando estaba tan perturbada.
"Rin espera un segundo, podemos hablar?"
"Claro, sucede algo malo?"
"No tienes que irte tan pronto!"
"Estoy cansada Izayoi!"
"Entonces porque no vas a descansar?!"
"No me refería a eso, yo lo amo pero quiero más, tomaré su consejo y buscaré mi felicidad en otra parte!"
Izayoi se quedó helada, había tanta tristeza en su voz pero a la vez mucha determinación, era claro que el embarazo de Kagome la había empujado a tomar una decisión drástica, dando al traste con las ilusiones de todos de una reconciliación. Con una sonrisa sincera, Rin le dio las gracias por siempre haber sido más que una suegra, una gran amiga y le dio un beso en la mejilla.
"Rin?"
"Si dígame?!"
"El es un tonto y no te merece!"
"Jajaja!"
Buscando entre la gente que bailaba, vio a Jaken y Shion riendo y se acercó. Al verla, Shion se puso como loca y le preguntó porque tenía los ojos tan rojos. Rin le sacó la lengua, respondiéndole con acidez.
"Estaba llorando porque no estoy embarazada y al paso que voy nunca voy a estarlo, también es porque mi esposo me quiere pero no lo suficiente, lo que me convierte en una gran tonta por hacerme ilusiones!"
"Y eso que significa?"
"Significa que me voy de esta fiesta y el lunes hablaré con el abogado para que tramite el divorcio!"
"Pero el trato que hiciste con Inutashio?"
"Ya no hay trato, Kagome le dará sus tan ansiados nietos!"
"Hablas en serio verdad?"
"Muy en serio, ahora me tomo una última copa de champagne y me voy!"
Rin les dio un beso en la mejilla y le pidió a Jaken que cuidara mucho de su esposa y también de Sesshoumaru. Se abrió paso entre la gente y luego desapareció por el pasillo. Una vez que entró a la habitación, encendió la lámpara y se dejó caer en la butaca frente a la cama. Con la mirada ausente, se rascó la barbilla distraída, recordando detalles de su vida con Sesshoumaru, tocándose el dedo donde una vez había tenido sus anillos, soltó una risita y se limpió las lágrimas que le bajaban silenciosamente por las mejillas.
"Tengo que dejar de llorar, es patético, debo ser fuerte!"
Doblegada por el incipiente dolor de cabeza, se hizo un puñito en la silla y suspiró profundamente. Estaba a punto de recoger sus cosas e irse, cuando alguien tocó a la puerta como si quisiera botarla, al abrirla se le revolvió el estómago de ver a Sesshoumaru de pie en pasillo con una expresión algo sombría.
"Sesshoumaru, que pasa?"
"Podemos hablar?!"
"Hablar? Mmm realmente no sé, estabas corriendo?!"
"Puedo pasar?!"
"Claro, pero que sea rápido, ya casi me voy!"
Sintiendo escalofríos, Sesshoumaru dio un paso dentro y recuperando el aliento se sentó al borde de la cama. Rin tomó asiento y esperó; después de un par de minutos, pareció listo para hablar.
"Porque le dijiste a Izayoi que ibas a buscar tu felicidad en otro sitio?"
"Cuando hablaste con ella?"
"Hace un momento, se lo dijiste o no?"
"Si pero que importa, para eso viniste?!"
Sesshoumaru hizo un gesto con la boca que Rin conocía a la perfección, torcer los labios era prueba innegable que estaba preocupado u ofuscado por algo y sintiéndose morir, contuvo la respiración.
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