Sé que he tardado una barbaridad, pero este capítulo me ha quedado genial (no por poca modestia, lo adoro de veras) y necesitaba tiempo e inspiración para poder escribirlo.
Sus reviews, como siempre, me han inspirado y me han dado ganas de seguir escribiendo.
Ojalá que disfruten de este capítulo tanto como yo lo he hecho al hacerlo...
Les agradezco los reviews a: Nasirid, LunaLooneyLovegood, Mik Diggory, Bar, NazkySnape, MiOnE, Harry, Saria Black (por mas q te cambies el nombre para mi seguis siendo Black ) y Nena Orión...GRACIAS!!!!...
DEJEN REVIEW!!!!
M.O.S (Miembro de la Orden Siriusana)
M.O.P (Miembro de la Orden de Potter)
M.O.M (Miembro de la Orden de los Merodeadores)
Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!!!!
Capítulo 13: Huyendo.
Grimmauld Place nunca le había resultado tan sombría y fría como en esos momentos. Nunca había sentido tantas ansias de volver a la realidad que conocía, de olvidar todo lo que estaba sucediendo. Ya había pasado una semana del incidente en la Mansión Malfoy, y los sucesos posteriores a su intromisión frustrada no habían sido del todo bonitos. Lo presentía. Y ahora estaba sentada en la sala, esperando a que los "adultos", o por lo menos las personas responsables, salieran de su importante reunión en la cocina. Como en los viejos tiempos, o no tan viejos en realidad, la Orden del Fénix se juntaba a debatir temas de suma relevancia. Las voces que provenían de la cocina se oían amortiguadas, seguramente por el hechizo insonoro que le habían puesto al cuarto, totalmente en vano, porque las tres chicas podían entender algunas palabras y seguir la conversación a regañadientes. La voz de Harry era, increíblemente, la más potente.
-De seguro él es el líder-susurró Lucy, observando al suelo. Bárbara la miró con ojos entristecidos.
La luz que atravesaba el recoveco pequeño bajo la puerta era lo único que las iluminaba. Y a pesar de todo se sentían cómodas en esa oscuridad que las envolvía, en ese silencio sepulcral que las llenaba por dentro de a poco.
-¿Qué creen que estén hablando?-preguntó Lucy. Aún miraba al suelo cuando Kathya le contestó.
-¿No te has enterado?-preguntó la rubia. Bárbara sintió cómo la mirada verdosa de su amiga la escudriñaba-han arrestado a los Malfoy-la voz de Kathya le resultó como bofetada, como si miles de cuchillos la apuñalaran lentamente. Recordaba como aquella misma mañana El Profeta anunciaba el arresto de Narcisa y de su hijo Draco. Los aurores se habían encargado de revisar la casa, sin ninguna intención contra los Malfoy. Pero algo ocurrió, y ellas no lo sabían, que hizo que todo se desbarrancara.
Y presentían que sobre eso debían de estar hablando los "adultos". De la detención de Draco y su madre. De cómo Draco había encubierto los actos de Narcisa mintiéndole al ministro, y la manera en que ambos ayudaron a dos prófugos de suma peligrosidad a esconderse de la justicia mágica. Suspiró con tristeza. Sabía que Draco no era culpable de nada, que era completamente inocente, víctima de su maldita y cínica madre y de las circunstancias.
La puerta de la cocina se abrió, y vislumbraron el hermoso contorno de Harry.
-¿Qué hacen a oscuras?-preguntó, mientras encendía las luces con lentitud. Tanta parsimonia y tranquilidad pusieron los pelos de punta a Bárbara. Se levantó con brusquedad del sofá y, en tres zancadas, llegó hasta Harry, que le sonrió. Y esa simple sonrisa provocó el desarme de todo lo que ella pensaba decirle. Se quedó boquiabierta frente al bello moreno, que la analizaba con la mirada.
-Harry..-susurró.
-Tenemos varias cosas que hablar contigo, Harry-dijo Kathya, acercándose. Apoyó su mano sobre el hombro de Bárbara.-Creemos que Draco es inocente-Harry sonrió.
-Yo también lo creo-los pasos de varias personas los sacaron de su conversación. Voltearon a mirar a Sirius, a James y a Remus, que se acercaban. Se veían muy concentrados en sus pensamientos.
-Sirius-susurró Lucy. Él la miró-¿sucede algo?-
-Pues...-las observó detenidamente. –Debo ir a Azkaban-
-¿Irás a interrogar a los Malfoy?-él sonrió apesadumbrado.
-La charla que tuvimos dentro de la cocina nos...dejó un par de conclusiones-dijo Sirius.
-Sí-dijo James en ese momento. Todos tenían la misma expresión ida y concentrada.
-Tenemos la intención de sacar a Draco de Azkaban..-dijo Sirius. Las miró-y para eso las necesito a ustedes-
Se miraron en silencio. ¿Sirius estaba insinuando que lo debían acompañar a Azkaban?¿qué acaso se había vuelto demente?.
-No se preocupen, yo iré con ustedes-dijo Harry. Como si eso las tranquilizara. Bárbara sentía sus nervios recorriéndole el cuerpo sin consideración alguna.
-¿Por qué ellas deben ir a Azkaban?-bramó Moody, que se había sentado en el sofá en el que Lucy se encontraba.-Son tres niñas...-
-Alastor, ya hablamos sobre esto-dijo Harry, con una voz que ninguna de las tres había oído antes. Era una voz sumamente autoritaria y ácida.
-Nunca estuve de acuerdo en mandar a incompetentes a hacer el trabajo de los aurores-
-Alastor...-murmuró Remus con voz dulce-no cuestiones-
La expresión de Moody fue completamente de desconcierto. Frunció el entrecejo y se levantó del sofá, desafiando a Harry con la varita.
-YO CUESTIONO PORQUE NO ME GUSTA QUE UN NIÑO ME DE ÓRDENES-
-Ese niño es el jefe de la Orden, Alastor-la voz de Sirius sonó austera y áspera. Las tres jóvenes miraron a los dos hombres que se fulminaban con los ojos, y no supieron cuál de los dos daba más miedo, si Sirius con su rostro crispado por la seriedad, o Moody con su enojo.
-¿Y quién decidió eso?-preguntó con voz ronca.
-Albus Dumbledore-
-¿Y eso cuándo fue?-Sirius suspiró de forma cansina.
-No sé cuándo fue, pero Dumbledore confiaba en Harry..tanto como nosotros-dijo.
-A mi no me importa si eres El Elegido, el Niño que Vivió, el Salvador del mundo...-dijo sentándose y mirando a Harry-yo no quiero que nuestras misiones sean llevadas a cabo por inútiles-
-¿Nos está diciendo inútiles?-preguntó Kathya observándolo con el ceño fruncido. Moody miró hacia otro lado-¿este deforme me dice inútil?-replicó, señalando el ex profesor de Defensa, mientras observaba a los merodeadores y al bello joven Potter.
-Kat, por favor-dijo James, apoyando su mano sobre el hombro femenino. Un rictus nervioso había aparecido en la quijada de Kathya, y eso era muy mala señal. Bárbara y Lucy se miraron aterrorizadas. Era hora de salir huyendo.
-¿CÓMO OSA ESTE IMBÉCIL A DECIRME INÚTIL? ÉL NI SIQUIERA ESTUVO EN ESA MALDITA CASA-explotó Kathya. Las estanterías a su alrededor se hicieron añicos, mientras la casa temblaba. Los presentes se miraron horrorizados. Moody se levantó del sofá y llegó hasta ella rengueando. La tomó con fuerza de los hombros y la zarandeó.
-PERO ESTUVE EN LA MALDITA GUERRA Y HE VISTO COSAS QUE TÚ NO-
-BASTA-Harry había levantado la voz. Señaló a Moody con el dedo-te comportas como un infante. Ashley no hubiese querido que traicionaras así su confianza-aquellas palabras parecieron calar hondo en el viejo mago, porque soltó de inmediato a Kathya, mientras sus ojos mostraban una ligera sombra.
-No...pues..yo...no quiero traicionar a Ashley-
-Ella quiso que protegiéramos a su hija-dijo James-así que eso haremos-
Kathya y Lucy miraron a Bárbara. Los ojos de la castaña se encontraban suavizados, y miraban al suelo.
-Vuelvo a preguntar por qué ellas deben ir a Azkaban y no nosotros-replicó Moody mientras se sentaba de nuevo.
-Y te vuelvo a decir, Alastor, que ya hablamos de esto-dijo Harry. Su porte elegante lo hacía ver mayor, y las tres sintieron ese aura extraño en torno a él. No supieron por qué, pero Harry irremediablemente les recordó a Dumbledore.
-Harry..¿podemos hablar contigo?-susurró Lucy. Los enormes ojos verdes de Harry la miraron fijamente. Y esa mirada le hizo entender a la morena que el joven era una mezcla de niño con adulto, que había algo, y ella suponía, que había hecho madurar al muchacho desde muy pequeño. Era atroz siquiera pensar que Harry podía llegar a tener una sabiduría de viejo envuelta en ese rostro joven y bello, como un tesoro que se esconde en el lugar menos esperado y sombrío. Él asintió con la cabeza e hizo una seña. Las tres chicas se miraron y decidieron seguir al bello Potter hacia el estudio de Sirius.
Caminaron por el pasillo vacío y oscuro de la casa, marchando tras la túnica que ondulada tras Harry.
Entraron al despacho de Sirius, mientras Harry se sentaba frente al escritorio y, en una seña muy a lo Dumbledore, las observaba con las manos entrelazadas.
-Estoy...estoy segura que Draco es inocente-dijo Bárbara, sentándose frente a él. La mirada verdosa del joven era muy intimidatoria. Enarcaba una ceja de forma sensual, y sus labios se fruncían encantadoramente (N/A: TE AMO HARRY!!!!).
-Yo también estoy seguro sobre eso-dijo solemnemente.
-¿Y entonces por qué no lo ayudas?-preguntó Lucy. Miró a Bárbara-no que me importe, es más, por mí que se pudra en Azkaban y que los dementores lo besen hasta dejarlo seco-Bárbara la fulminó con la mirada. Kathya suspiró y puso los ojos en blanco, mientras dirigía su mano hacia la varita que se escondía en el bolsillo de sus vaqueros. Bárbara, sentada a su lado, notó el gesto y se mordió el labio con fuerza.
-Ojalá que...que Cedric se case con Cho y tú te mueras sola-murmuró.
-Te oí rata apestosa-dijo Lucy enfrentándola.
-Tú empezaste-escupió Bárbara.
-Chicas-dijo Harry sonriendo. Las tres lo miraron automáticamente.-Por favor, compórtense-se acomodó las gafas y se levantó de su asiento. Comenzó a caminar hacia el ventanal tras el escritorio. Tenía una preciosa vista hacia el parque de la casa-la situación de Draco es comprometida-miró al suelo y luego miró a Bárbara.-Al Ministerio no le importa si es inocente o culpable, mientras pueda meter gente en Azkaban y hacerles creer a los magos que están trabajando..todo vale-se encogió de hombros.
-Pero Draco...-comenzó Bárbara. Harry sonrió.
-Tus intenciones son benévolas...y predecibles-dijo. Bárbara enrojeció-y comprensibles tus dudas y tu miedo-
-Ayúdalo Harry-dijo ella. Él se había acercado, y Bárbara aprovechó para tomarle las manos. Sinceramente, parecía como si le estuviese rogando. Harry parecía una deidad, con su túnica escarlata de hilos resplandecientes, y sus ojos verdes brillando tan claros.
-Lo ayudaré-dijo él-pero te repito, su situación es muy comprometida-
-¿Puedes decirnos por qué?-Harry soltó las manos de Bárbara con delicadeza, y miró a Kathya, quien se sintió encogerse sobre su asiento ante el porte del joven. Merlín, sí parecía un ser divino.
-Porque...-se sentó y se quitó las gafas. Las limpió con el pliegue de su túnica.
-Ay Harry, por favor, no seas tan ceremonioso, cuenta de una vez-dijo Lucy hastiada. Harry sonrió mientras se ponía las gafas.
-Al día siguiente de su peculiar intromisión en la Mansión Malfoy-dijo, mirándolas una a una, haciéndolas enrojecer con violencia-la División de Aurores tomó como prueba importante sus declaraciones y decidimos, los miembros de la Orden, en ir a hacer un registro de la casa-
-¿Y?-
-Bueno-dijo él, encogiéndose de hombros-no encontramos a Tom ni a Snape...pero sí encontramos objetos que incriminarían a los Malfoy-
-¿Y entonces por qué los encerraron a ambos?-preguntó Kathya.
-Pues porque esos objetos tienen mucho que ver con nuestra época oscura-
-Papeles, mapas...-
-Seguramente también objetos de magia negra-susurró Lucy. Harry sonrió, negando con la cabeza.
-La magia negra no existe...solo es magia con un muy mal uso-dijo con sabiduría.
-Sigo sin entender por qué...-dijo Bárbara. Harry la detuvo con una seña de la mano.
-En el mismo instante en que nosotros pisamos la casa, Narcisa nos atacó-dijo-la detuvimos porque creímos que era la mejor manera de poder hacer nuestro trabajo...y, bueno, se desbordaron-
-Según lo que nos dijo William-notó las miradas lascivas de Bárbara y Lucy-Narcisa estaba demente-
-Pues no lo estaba cuando nosotros llegamos a su casa...según Draco, ella no tenía recuerdos de la guerra...pero cuando entramos a registrar...recordaba absolutamente todo...-se encogió de hombros-luego, mediante Veritaserum, logramos sacarle toda la verdad e irremediablemente Draco quedó prendado de la culpabilidad de su madre-
-¿Él está en Azkaban?-preguntó Bárbara en un susurro, con la voz ligeramente quebrada.
-Sí-dijo Harry con solemnidad-lamentablemente-
-¿No hay forma de sacarlo?-preguntó Lucy. Harry la observó fijamente, escudriñándola. Y Lucy, observando esos inmensos y hermosos ojos claros, se sintió pequeñita, desfalleciente y tremendamente sonrojada.
-Sí que la hay...pero aún no podemos-
-¿Qué forma...?-comenzó Bárbara.
-No creo que eso sea de la incumbencia de ninguna de las tres-dijo con voz dulce. Las tres chicas se miraron con las cejas fruncidas.
-Si se supone que somos miembros de la Orden...-comenzó Lucy.
-...Debemos saber sus futuros planes-terminó Kathya. Las tres observaron a Harry. Tenía las cejas levantadas en una mueca seductora, y fruncía los labios en una sonrisa audaz. Las jóvenes suspiraron bajito.
-Sí, deben saberlo-dijo. Lucy, Kathya y Bárbara se miraron emocionadas, y comenzaron a dar saltos alrededor de Harry-pero no aún-enarcó una ceja, sonriendo de forma divertida. Las tres chicas se sentaron en los sillones nuevamente, con frustración. Harry se apoyó contra el escritorio y se cruzó de brazos, observándolas.
"Merlín, es demasiado hermoso".
-Gracias por lo de hermoso, Bárbara...-ella se sobresaltó y se sonrojó automáticamente-pero no olvides que sé Legilimancia-
"Merlín".-¿Quieres hablarnos de algo?-preguntó Lucy-porque tengo hambre y me quiero ir-Harry levantó las cejas.
-Sí, necesito hablar con ustedes sobre lo que encontraron en la Mansión Malfoy-
"¿Otra vez?".
-Sí, otra vez Kathya-dijo Harry acomodándose las gafas. Ella tragó saliva. "Merlín, estúpida, no olvides que puede leerte la mente"-Sí, no lo olvides-"Deja de leerme los pensamientos...eso se llama violación de intimidad". Lo miró con el ceño fruncido, casi con los párpados cerrados. Estaba más que segura que él había leído eso. Harry sonrió de forma encantadora.
-¿Qué necesitas saber?-preguntó Lucy, cruzándose de piernas.
-Pues..me gustaría que me den detalles..lugares específicos...expresiones...voces...todo lo que recuerden, díganmelo-
-¿Para qué?-preguntó Bárbara.
-Es la única forma de poder ayudar a Draco-
-Si te decimos lo que vimos y oímos...¿ayudaremos a Malfoy?-preguntó Lucy escéptica. Al ver a Harry asentir, ironizó-por favor, Harry, no somos tan estúpidas-
-¿Por qué dices eso?-
-¿De qué sirve contarte esas cosas, si Draco aún así seguirá en Azkaban?-Harry levantó el mentón en un gesto arrogante y observó a Lucy con una ceja enarcada.
-Sirve, y mucho, mi querida Lucy-sonrió. Lucy tuvo que meter sus manos en los bolsillos para detener el temblor que las acontecía.-Porque estoy seguro que Narcisa algo hizo que nos servirá para incriminarla e intentar, de esa manera, absolver a Draco de todo cargo y culpa-
-Bueno, pues entonces te diremos todo, Harry-dijo Bárbara. Se retorcía las manos y observaba al bello joven con ansias y desesperación. Harry se acercó a ella y le acarició el cabello como muestra de apoyo.
-Todo saldrá bien-susurró él. Levantó la mirada y las observó una por una.-Ahora...-caminó hacia el escritorio y se sentó en la silla con majestuosidad-cuéntenme-
Se miraron. Sabían que no había muchas cosas para contar, más si el chico frente a ellas tenía la habilidad de leer las mentes. De verdad que era completamente absurdo que él les pidiera confesiones si podía quitárselas sin que se dieran cuenta.
-Bueno-dijo Kathya, aclarándose la garganta. Miró a Harry a los ojos, para luego bajar la mirada sonrojada. –Snape..-oyó gruñir al apuesto joven-enloqueció al enterarse que Bárbara estaba en esa casa-notó los ojos escudriñadores de su amiga mirarla fijamente-comenzó a gritar que si ella estaba allí, tú estarías también-
-Pues sí-dijo Harry-Snape siempre ha intentado encontrarse conmigo...cualquier oportunidad será tomada por él-se encogió de hombros.
-¿Y por qué...?-
-¿Por qué me odia tanto?...-volvió a encogerse de hombros-es obvio, me odia desde la primera vez que me vio, y no niego que es recíproco, pero los limites de su aberración por mí han llegado a extremos insostenibles-
-Tú quieres vengarte por lo de Dumbledore...¿cierto?-la pregunta de Kathya tomó desprevenido a Harry, que la observó con sus penetrantes ojos. Era de suponerse que, teniendo semejante mirada clavada en su rostro, la chica rehuyera de la atención del chico pero, sabiendo como ella era, eso no ocurrió. Dos pares de ojos de similar color se observaron durante minutos incontables. Kathya estaba más que segura que Harry intentaba leerle los pensamientos, pero algo inexplicable le hizo saber que la Oclumancia era uno de sus fuertes. Y la cautivadora sonrisa en el bello rostro frente a ella se lo confirmó.
-Has mejorado-susurró Harry. Sonreía como si Kathya fuese hija suya y hubiese hecho algo prodigioso.
-¿Qué cosa mejoró?-preguntó Lucy de repente, eliminando toda la atmósfera mágica y cómoda. Esa chica podía ser muy aguafiestas.
-Su Oclumancia-rápidamente los ojos de Bárbara y Lucy se clavaron sobre la rubia que, lentamente, se encogía en su asiento.
-¿Desde cuándo sabes Oclumancia?-susurró Lucy con voz desmayada.
-No estamos hablando de mí, estamos hablando de lo que aconteció en la...-
-No cambies el tema-dijo Bárbara.
-A nadie le importan los Malfoy, así que desembucha-continuó Lucy, cruzándose de brazos. Un cojín golpeó fuertemente sobre su rostro.
-A MI ME IMPORTAN LOS MALFOY, ZORRA PREHISTÓRICA-la lucha asesina entre estas dos supuestas amigas comenzó y terminó casi al instante. En realidad, finalizó cuando el joven de ojos verdes (N/A: sí, lo hago demasiado lindo, pero no tengo la culpa de que me guste Harry) levantó su varita y, murmurando, las amarró a ambas en sus respectivos sofás. En el mismo instante en que ambas ex luchadoras lo observaban, suspiró hastiado.
-Estoy harto de ustedes-replicó angustiado-¿cómo pueden ser amigas y llevarse de esa forma?-
-Ambas necesitan un psiquiatra-sugirió Kathya, mientras sonreía.
-Tú también necesitas un psiquiatra ¬¬-protestó Bárbara, mientras forcejeaba, intentando salirse de las cuerdas que la amarraban.
-Kat, tú necesitas un hombre que te de por el cu...-
-LUCIANA-bramó Harry. Ella lo miró-no me fuerces a usar el hechizo Silenciador en ti-Lucy miró al suelo rápidamente. Harry suspiró-ahora, sigamos con nuestra conversación-al ver que las tres se mantenían calladas, golpeó con fuerza el escritorio, haciendo sobresaltar a las tres jóvenes-LUCY-
-¿Qué hice?-preguntó.
-Comienza a hablar-
-Sí sargento-suspiró-bueno...lo que a mi me llamó la atención fueron los cuerpos-
-¿Cuerpos?-preguntó Bárbara con horror.
-Sí, cuerpos...en realidad eran personas...-miró a Harry a los ojos.-El problema es que no entiendo qué hacían los Malfoy con personas vivas encerradas en sus mazmorras...-
-Yo te lo diré-dijo Kathya-eran los juguetes de Snape...cuando...cuando William y yo fuimos descubiertos...Snape dijo algo como...como que nos llevaría a los calabozos y se divertiría con nosotros-una sombra cruzó la mirada verdosa de Harry-¿Harry?-
-¿Mmm?-
-Aquí planeta Tierra llamando al bombón de cicatriz de Harry James Potter-
-LUCY-bramaron Kathya y Bárbara. La morena puso los ojos en blanco.
-¿Qué?-replicó.
-Recordé algo, eso es todo-dijo Harry mientras sonreía.
-Algo feo, supongo-dijo Kathya-algo que estoy segura tiene que ver con Snape-Harry suspiró.
-Durante la guerra ocurrieron muchas cosas que creo...que creo que no deberían saber-
-Cuéntanos Harry-
-No-
-Anda-
-No chicas...no aún-
-Harry, nosotras tenemos...-comenzó Lucy.
-Sí, sí..tienen derecho a saber...-dijo con hastío.
-No iba a decir eso-replicó Lucy frunciendo el ceño.-Iba a decir que tenemos casi dieciocho años-se encogió de hombros.
-¿Podemos seguir con lo nuestro?-preguntó Harry con un ligero estremecimiento, señal de que la dirección que había tomado la conversación no le instaba a hablar.
-De acuerdo-dijeron las tres.
-Kat, continua-
-Pues...los dos hombres discutían...estoy segura que había una lucha interna en Tom...-Harry frunció el entrecejo-ya sabes, por la presencia de Bárbara-
-Oh-susurró el moreno-sí...intentó entregarla a Voldemort hace unos años...-acarició el escritorio, pensativo-pero aún así sigue siendo tu padre-miró a Bárbara-la culpa debe de estar carcomiéndolo-miró por la ventana. La luz del atardecer se colaba dentro del cuarto, dando una vista un tanto lúgubre y triste sobre los cuatro rostros compungidos. Los rayos naranja iluminaban las mejillas pálidas de Harry, y lo hacían ver más sensual.
-Harry-dijo Bárbara. Él la miró. Sus ojos verdes se habían aclarado debido al reflejo del ocaso. Bárbara tragó saliva-¿es necesario que acompañemos a Sirius a Azkaban?-él sonrió y negó con la cabeza.
-Sirius es un tanto inconsciente...-
-Y muy impulsivo-continuó Kathya, sonriendo. Harry le correspondió la sonrisa.
-No creo que sea conveniente...y estoy más que seguro que no habrá necesidad de que lo acompañen a Azkaban-se encogió de hombros-lo único que tiene que hacer es interrogar a Draco-
-Algo que me llamó la atención en la casa de los Malfoy es el hecho de que Draco no se sentía a gusto-dijo Bárbara.
-¿Cómo sabes que no se sentía cómodo?-preguntó Lucy-¿qué acaso tienes una bola de cristal?-
Bárbara la fulminó con la mirada.
-No...pero lo conozco-frunció el ceño y se sonrojó al notar la sonrisa lasciva de Lucy, y las cejas levantadas de Kathya-algo en su expresión me dijo que no se sentía bien en presencia de su madre y...mi padre-
-Supongo que Narcisa lo estaba obligando a darles hospedaje-dijo Kathya.-Narcisa nunca se distinguió por ser buena madre-Lucy y Bárbara la miraron con el ceño fruncido.
-¿Ah no?-preguntó Bárbara- ¿y qué me dices de la Promesa Inquebrantable que le hizo hacer a Snape?-oyeron estallar algo dentro del cuarto, y las tres observaron a Harry, que miraba a Bárbara como si fuese la reencarnación de Lord Voldemort en persona. Tenía los ojos muy abiertos y los nudillos blancos.
-Ups-Kathya y Lucy miraron a Bárbara con espanto. ¿Ahora cómo hacían para salir de esa?.
-¿Cómo sabes lo de la Promesa Inquebrantable?-la voz de Harry salió ronca y áspera. Fruncía el entrecejo, y sus ojos centelleaban de furia.
-Pues...-Bárbara se retorció en su asiento, temerosa.-Lo sé porque...-
-Harry..¿no podría ser que Snape o Tom utilizasen el maleficio Imperius sobre Narcisa?-intervino Kathya, conciente de que Harry observaba demasiado fijo a Bárbara, y que la pobre intentaba esconderse tras las cuerdas que la amarraban.
-¿Qué quieres decir con eso?-preguntó Harry, apartando su vista de la castaña.
-Pues...que quizás Narcisa está siendo obligada a darles hospedaje en su casa...Bárbara tiene razón..si fue capaz de persuadir a Snape de que hicieran ese juramento, no creo que sea tan mala madre-Harry cerró los ojos y apretó los dientes.
-Quiero que me digan cómo saben lo de la Promesa Inquebrantable-
-¿Cómo lo sabes tú?-
-NO ME CAMBIEN EL TEMA-
-Harry, por favor no nos grites-dijo Kathya. Ver a Harry de esa forma, con expresión desesperada y el rostro pálido, la apenaron. –Lo sabrás a su debido tiempo-alguien tocó a la puerta en ese mismo instante. Las tres jóvenes suspiraron un tanto aliviadas al ver el risueño rostro de James asomarse por detrás del umbral.
-Hijo, Hermione y Ron quieren hablar contigo ahora que Alastor ya no incordia-dijo sonriendo. Bárbara y Lucy rieron con risitas tontas. Kathya solo suspiró. -¿Vienes?-
-Claro papá-dijo, caminando despacio hacia la puerta. Las observó en silencio mientras cruzaba el umbral. Las tres retuvieron el aire al notar la mirada fría del moreno.
-Merlín-suspiró Kathya en el mismo instante en que se quedaban solas dentro del despacho de Sirius.
-Estuvimos a punto de morir lenta y dolorosamente, estúpida-dijo Lucy mirando a Bárbara con el ceño fruncido-¿cómo demonios se te ocurre mencionar la Promesa Inquebrantable frente a Harry?-
-Bueno... no tenía idea de que Harry conocía ese acontecimiento-
-Idiota, es obvio que lo conocía-bramó Lucy-es Harry Potter...no un bebé de pecho-
-Admito que te equivocaste Bar, pero no es para tanto Luciana-dijo con voz alta-ahora paren de discutir, mi cerebro va a estallar si las sigo oyendo-
Se quedaron en silencio, observando cómo el cielo poco a poco se oscurecía.
-¿De qué creen que quieran hablarle la lechuza y el pecoso?-preguntó Lucy.
Kathya enarcó una ceja.
-¿Le dices lechuza a Hermione?-
-Sí-
-Ah-
-Supongo que le deben querer hablar sobre los Malfoy-dijo Bárbara.
-Yo supongo otra cosa-dijo Kathya con tono de insoportable superioridad.
-¿Qué cosa?-preguntaron a dúo las otras dos.
-Algo sobre Azkaban-repuso la rubia-algo en la expresión de Harry me lo hizo saber-
-Ay sí, tú conoces las expresiones de Harry-dijo Lucy con ironía-y yo me casé con Sirius-
Las otras dos la miraron con sorna (¬¬).
-Ni en tus sueños-
Kathya se levantó de golpe de su asiento.
-Ya estoy harta, no me quedaré aquí esperando nada, voy a bajar y a averiguar de qué hablan esos tres-caminó hacia la puerta, cuando oyó un golpe seco. Volteó. Lucy se encontraba en el suelo en una incómoda posición, mientras Bárbara reía encantada de la expresión ofuscada de la morena.
-No seas zorra y sácame de aquí-masculló Lucy, observando que Kathya la miraba con las cejas levantadas.
Segundos después, las tres caminaban por el pasillo hacia las escaleras. La luz de la cocina era lo único que alumbraba a la casa, así que caminar sin tropezar con nada era ya de por sí todo un reto. Se dejaron guiar por el aroma de la pronta cena, que seguramente Sirius estaba preparando (N/A: para ti Nasirid es que lo hago tan perfecto ). Las voces de dos hombres les llegaron algo amortiguadas. Se escondieron tras el sofá más grande de la sala, cobijadas con la oscuridad.
-No creo que sea conveniente que fuesen a Azkaban-era Hermione la que hablaba-ya sabes la influencia que tienen los dementores sobre ellas, principalmente sobre Kat-Bárbara y Lucy la observaron estupefactas.
-Pero serán de gran ayuda-repuso Sirius.-Con Bárbara allí, Draco confesará cualquier cosa que haya hecho-
-¿Y qué si no hizo nada?-replicó Harry. Un golpe seco les hizo saber que el moreno había golpeado la mesa.
-¿Aún crees en su inocencia?-preguntó Ron-no creí que fueses estúpido-alguien carraspeó.
-Nos fue de mucha ayuda en la guerra...-siguió Harry.
-Y Dumbledore confiaba en Snape-respondió Hermione, irónica.
-Eso no tiene nada que ver...-
-Claro que tiene...deja de confiar en Malfoy-dijo Sirius.
-Me resulta difícil-dijo Harry-salvó la vida de varios de la Orden...entre ellos de Bárbara-la susodicha abrió los ojos asombrada. Notó cómo sus dos amigas la observaban atónitas.
-Sí sí, fue un lindo gesto-James hablaba con calma. Su voz era tan masculina-pero aún así dejó mucho que desear-
-Es cierto Harry-Remus y su dulce voz-no olvides que él fue mortífago-
-Era obvio-susurró Bárbara, abrazando sus rodillas.-Era obvio que había sido mortífago-
-¿Saben?-dijo Harry-hay algo extraño sobre la chicas-las tres se miraron horrorizadas.
-¿A qué te refieres?-preguntó Hermione.
-Si te refieres a las hormonas alteradas que tienen, no te preocupes, es la edad-dijo Sirius. Las tres rieron bajito.
-Sirius, no seas estúpido-repuso Remus. La risa de James inundó la casa.
-Ay sí tú, señor perfecto-
-Me refiero a que no parecen las tres jóvenes que conocíamos-continuó Harry. Se hizo el silencio, roto sólo por las respiraciones de los presentes. Hermione fue la primera en hablar.
-¿Qué?-
-¿Harry tienes fiebre?-
-NO Sirius, no tengo fiebre-gritó el moreno. Kathya rió, amortiguando su risa con su puño. Sirius era todo un personaje.
-¿Qué te hace pensar eso?-preguntó James.
-Pues...sabían lo de la Promesa Inquebrantable entre Snape y Narcisa-se hizo el silencio nuevamente en la cocina.
-Santos Magos Medievales-dijo Sirius.
-¿Cómo sabían ellas eso?-preguntó Ron.
-Pues no lo sé-dijo Harry- y algo muy en el fondo me dice que no son las mismas-
-Quizás maduraron y no te has dado cuenta...siempre las has visto como tres hermanitas menores-dijo Hermione con voz conciliadora.
-Maldición-masculló Lucy-qué horror que ese bombón nos vea como hermanas-
-A Ginny también la veía como una hermanita-dijo Kathya. Las otras dos sonrieron-así que no todo está perdido-
-No, es otra cosa-dijo Harry.
-Bueno-Sirius interrumpió a su ahijado-también sabían lo del Encantamiento Fidelio, y no creo que nadie aparte de nosotros lo supiera-
-¿Cómo sabían lo del encantamiento Fidelio?-preguntó James horrorizado. Se hizo un murmullo.
-También saben lo de mi licantropía-dijo Remus, interrumpiendo.
-No por ofenderte Remus, pero todo el mundo sabe que eres lo que eres-dijo Sirius.
-Bueno sí, pero me resultó terrorífico que lo supieran ¬¬-
-Hay algo sobre ellas...-continuó Harry-algo atormentador-estaban seguras que observaba a los demás presentes con desesperación-y no sé qué es-
-Ya Harry, no te sulfures-dijo James. Oyeron el sonido de una silla moverse. Kathya podía imaginarse esa escena: James acercándose a Harry, palmearle la espalda y abrazarlo con amor paternal.
-Cambiando de tema-dijo Hermione-¿han visto lo que salió en El Profeta esta mañana?-
-Sí...el escándalo en San Mungo-dijo James-se confirmó que los asesinaron-
-Esto se está yendo de nuestras manos-dijo Remus-no puedo creer que Severus se colara en San Mungo para asesinar a los Pattinson, en ninguna cabeza cabe-
-No lo puedo entender-dijo Sirius con voz furiosa-los Pattinson eran tan buenos..-
-En especial John-siguió James con voz nostálgica-matarlos solo fue un acto de cobardía, estoy seguro que si él hubiese estado conciente, habría rostizado a Snivellus-
-Hay algo que ustedes no saben-dijo Hermione-de eso quería hablarles cuando les envíe la lechuza-
-Dinos-dijo Harry.
-Los Pattinson estaban mejorando en su situación, me refiero a que habían comenzado a recordar cosas, a estar medianamente lúcidos...John nombraba constantemente a Lucy...-
-Entonces...por eso Snivellus los asesinó-dijo James.
-Se habrá sentido amenazado-dijo Harry-John sabía muchísimas cosas sobre los mortífagos..y si comenzaba a hablar...-
-No por nada fue nuestro espía-dijo Remus.-Era un gran oclumántico-
-Lo consideraban un traidor-siguió Harry-pero me extraña que Snape lo haya matado...se habrá sentido identificado con él-esto último lo dijo con odio contenido.
-Por eso fue que lo atacaron con tanta saña aquella vez-dijo James-los mortífagos consideraron a John un traidor, el problema fue que Voldemort no les dio la orden de matarlo-
-Pero tomársela también con la pobre Susan...¿ella qué tenía que ver?, era tan solo una muggle-dijo Sirius-y muy buena por cierto-
-Pero..¿acaso los archivos de San Mungo fueron revisados?-preguntó Remus-porque entonces no hay manera de que Severus supiese eso-
-Quizás tenía un informante dentro del hospital-dijo Ron-es típico de ellos-
-O quizás él mismo fue a cerciorarse...-dijo Sirius-me informaron que un hombre extraño iba todas las semanas a visitar a los Pattinson diciendo que era el hermano de John-
-La seguridad de San Mungo deja mucho que desear-dijo Hermione. El reloj de péndulo sonó, dando las ocho. Las tres chicas se sobresaltaron al oír la campanada. –Creo que ya debemos irnos Ron-
-¿Qué hacen ahí?-preguntó una voz desde las escaleras. Las tres gritaron asustadas. No habían notado la intromisión del bello joven Black a la sala de estar.-¿Se estaban escondiendo?-fijó su oscura mirada en Kathya, que enrojeció. Había olvidado cómo era sentir las mariposas en su estómago cuando él la miraba, o sentir la tranquilidad inundarle la sangre con el solo hecho de oler el aroma masculino.
-No Mit...solo...-susurró Kathya.
-¿Qué ocurrió?-preguntó Sirius llegando hasta Mitzar. Observó a las tres jóvenes sentadas tras el sofá-¿qué hacen ahí?-se miraron horrorizadas. "Piensen rápido".
-Se me cayó el lente de contacto-dijo Lucy de repente, y, lanzándose al suelo cuerpo a tierra, simuló buscar algo en la alfombra. Kathya y Bárbara la miraron boquiabiertas. Era muy mala actriz, aunque si no fuera por sus ocurrencias ya habrían muerto por flojera de lengua.
-¿Lente de contacto?-preguntó Sirius estupefacto-¿y eso para qué sirve?-se rascó la cabeza dubitativo.
-Es para no usar gafas-dijo Hermione. Miró a Lucy, que se encontraba en una horrible posición: a cuatro patas sobre la alfombra.-No sabía que usabas lentes-la morena sonrió socarrona. "Te odio Hermione, TE ODIO, TE ODIO".
-Nadie lo sabía-replicó.
-¿Quieres que te ayude?-preguntó Sirius. Lucy lo miró atónita. Sus ojos recorrieron al señor Black de arriba abajo. La remera oscura entallada al exquisito cuerpo, los jeans gastados, el cabello corte varón, la sonrisa galante...que más daba.
-Bueno -dijo risueña.
-No abuses Lucy-susurró Kathya, tomándola del brazo-recuerda que podría ser tu padre-
-Pero no lo es-repuso la morena en voz baja, hastiada-que tú no aproveches no significa que yo vaya a hacer lo mismo-se fulminaron con la mirada, sin notar que Sirius se ponía en cuatro patas y buscaba algo inexistente en la alfombra. Lo miraron sonriendo.
-¿Y cómo son...?-comenzó el señor Black.
-Sirius, deja de hacer el ridículo-dijo Harry-tu trasero no es bonito-siguió, con voz socarrona.
-Por lo menos es más lindo que el tuyo, culo huesudo-replicó Sirius. "Y qué culo huesudo" pensó Kathya mordiéndose el labio inferior con fuerza.-Y deja de mirármelo o comenzaré a pensar que Ginny no te atiende como es debido-Harry se sonrojó con violencia.
Las tres se miraron sin poder contener la sonrisa. Si Harry necesitaba atención, ellas se la darían con gusto.
-Ya encontré el lente, gracias de todas formas Sirius-dijo Lucy acercándose a él. Tuvo que retener el oxígeno en sus pulmones al notar los ojos grises del hombre, que centelleaban de forma encantadora. Sirius era muy guapo. "Sirius, Sirius, RA RA RA".
-Oh-se sentó de chinito sobre la alfombra-de nada-
-Nos vamos Sirius, nos vemos mañana en el Ministerio-se despidió Hermione-adiós a todos-ella y Ron se adentraron en la chimenea y desaparecieron tras una portentosa llama verde.
-Bueno, yo me iré...-dijo Harry-mi padrino acaba de recordarme que hoy no he visto a mi dulce pelirroja en todo el día-sonrió-y el cuerpo llama-
-¿Qué tiene de dulce?-masculló Kathya. La mirada fulminante de Harry la hizo enrojecer.
-No seas tan explícito hijo, por favor-dijo James, guiñándole un ojo. Abrazó a Harry.-Acabo de recordar que tu madre quiere verte, dice que si no fuera porque te ve en el trabajo, no sabría nada de tu existencia-
-Mañana iré a verla, tengo día libre-
-¿Y Ginny?-
-No le molestará ir conmigo-sonrió-los adora, además está enamorada de Johanne-ambos sonrieron encantados.
-A ver cuándo decides casarte y darme nietitos-algo frío goteó en las nucas de las tres jóvenes, que se horrorizaron. Y parece que Mitzar lo notó.
-¿Por qué palidecieron?-preguntó.
-No comí-repuso Kathya.
-Estoy indispuesta-dijo Bárbara. (N/A: jajajajajaja).
-Voy a vomitar-dijo Lucy. Se tambaleó. Y sintió dos manos tomarla de la cintura. Volteó. Sirius la miraba con ternura desde un poco más alto, y le sonrió. Lucy se sonrojó con violencia, más al notar el cuerpo musculoso de Sirius contra su espalda.
-Nosotros nos vamos-dijo James.
-Sí, yo también-dijo Remus-ser vicedirector de Hogwarts es cansador..además quiero ver a Tonks antes de irme a dormir-sonrió dulcemente. Bárbara suspiró. "Maldita seas, Tonks".
Harry la miró con las cejas levantadas. "Merlín, no olvides que sabe Legilimancia". Lo vio asentir con la cabeza. El maldito le estaba leyendo la mente. Lo vio sonreír.
-Yo también me marcho, extraño a mi Ginny-
"Quiero ser Ginny".
Harry observó a Kathya con un intenso rubor, mientras sonreía tímidamente.
"Me leyó el pensamiento, eso es boicot, Potter". Él sonrió con malicia.
-Adiós ahijado, te veré en el Ministerio-dijo Sirius, que aún sostenía a Lucy contra sí.
-Pero si tengo día libre-replicó Harry, adentrándose a la chimenea-mañana no trabajaré-
-Pero tienes que ir igual al Ministerio...-dijo James haciendo señas con el rostro. Las jóvenes fruncieron el ceño y se miraron.
-Hasta mañana papá-suspiró. Las miró-adiós chicas-miró a Kathya y algo se crispó en su rostro-por cierto Kat, William me ha contado algo...-la rubia se tensó-¿qué piensas contestarle?-oyeron a Kathya decir algo como Wimble Mimble.
-¿De qué hablan?-preguntó Sirius extrañado, observando a Kathya, a Harry y luego a James.
-No lo he pensado-susurró la rubia, intentando huir de la sala de estar, con el sonrojo más notorio que alguna vez le habían visto.
-Oh vamos, sabes que sí quieres-siguió Harry con voz socarrona.
-Cállate Harry-masculló Mitzar furioso. El joven de gafas observó a su cuasi primo con el ceño fruncido, sin entender por qué semejante reacción. Mitzar le mantuvo la mirada, la cual brillaba de ira.
Harry miró a Sirius con expresión desconcertada.
-Hasta luego Harry-dijo Sirius rápidamente, apoyando su mano sobre el hombro del chico.
-Bueno, adiós-contestó estupefacto.-Adiós chicas-
-Adiós Harry-dijeron risueñas Lucy y Bárbara. Kathya aún se mantenían apartada del grupo, y principalmente de los hombres Potter, que le lanzaban miradas de soslayo.
-Y déjanos de leer el pensamiento, maldito bastardo-dijo. Oyó la risa cantarina de Harry mientras él desaparecía tras una intensa llamarada verde.-Algún día voy a pensar algo erótico, estúpido-susurró.-Y no me gustaría que lo leyeras-
James y Remus también se despidieron, y cada uno se fue a sus respectivos labores.
-¿Quieren cenar?-preguntó Sirius sonriendo, observando la humareda que salía de la chimenea.
-Claro Sirius-
Se dirigieron a la cocina, seguidas de un somnoliento y furioso Mitzar. Mascullaba cosas sin sentido, y pudieron oír toda clase de injurias contra Harry.
Kathya sonreía. A pesar de lo incordio que fue Harry con sus comentarios, sonreía al ver la reacción de Mitzar. Se sentía feliz sabiendo que al bello joven Black le carcomían los celos cuando nombraban a William y su pronta relación. Sonrió feliz y suspiró, mientras se sentaba junto a Bárbara, quien la miró interrogativamente. Comieron en silencio.
-Así que mañana iremos al Ministerio-dijo Bárbara. Sirius la observó-¿para qué?-
-Draco fue llamado por el Wizengamot...quieren que estemos ahí-las jóvenes se miraron boquiabiertas.
-¿Vamos a ir a la corte mágica a presenciar un juicio?-Sirius seguía tomando su sopa en silencio-BLACK-
-Sí, iremos-respondió él, tomando uno de los panes que había sobre la mesa, para luego devorarlo con voracidad.-Les propondría que se bañen esta misma noche y ya tengan todo listo para mañana...al Wizengamot no le gusta esperar...-
-¿Quiénes son miembros del Wizengamot ?-preguntó Kathya.
-Bueno..como ya saben, James y Lily...Tiberius Ogden, Griselda Marchbanks...y un par de magos más de los cuales no recuerdo su nombre...-al ver el desconcierto de las muchachas, prosiguió-muchos de sus miembros fueron atacados durante la Segunda Guerra-las tres miraron el mantel.
-Que honor que James y Lily sean miembros..-dijo Lucy. Miró fijamente a Sirius-¿a ti no te lo propusieron?-
-Sí...pero tenía otras cosas más importantes que ser miembro de un grupo que no sirve para nada-las tres levantaron las cejas-quiero decir que si no fuera porque James y Lily están ahí, las cosas seguirían iguales-
-¿A qué te refieres?-
-A que gracias a Harry y a la influencia de James logramos por fin sacar de vigencia esa maldita ley contra los hombres lobo-
-¿De veras?-Sirius asintió con la cabeza-vaya-
-Harry es un gran hombre-suspiró Bárbara. Kathya y Lucy sonrieron risueñas.
-Vaya...-susurró Sirius al ver las expresiones de las jóvenes-nunca creí que Harry fuese tan ganador-carraspearon. Sirius solo sonrió.
-Yo me voy a dormir-dijo Mitzar, mientras se levantaba. Kathya siguió el trayecto del chico con la mirada. Se veían encantador con su oscuro y lacio cabello en un desorden descomunal, sus ojos levemente cerrados debido al sueño, sus labios carnosos fruncidos, sus mejillas arreboladas, su ropa arrugada y su voz ronca. Ese joven era un espectáculo digno de verse.
-Hasta mañana Mit-él la miró antes de cruzar el umbral. Sus ojos centelleaban.
-Hasta mañana Moseley-ella miró al suelo en el mismo instante en que él pronunciaba su apellido como si éste fuese el insulto más grande de todos. Se hizo el silencio, en el cual fue completamente audible cómo Kathya tragaba saliva.
-Yo creo que deberías hablar con él-dijo Sirius, mientras jugaba con los cubiertos. Kathya lo miró con el ceño fruncido-mi hijo es muy orgulloso-sonrió-sale al padre-
-Ya intenté hablar con él...de nada me sirvió-dijo con furia contenida-tu hijo es un alcornoque y no tiene remedio-Sirius frunció el ceño.
-Mi hijo sólo está herido...dale tiempo-
-Pero yo no tengo tiempo, Sirius-se miraron fijamente durante segundos incontables.
-Es mejor que nos vayamos a dormir-dijo Bárbara, tomando a Kathya del brazo. Se levantaron de sus respectivas sillas. Sirius aún observaba a Kathya detenidamente.
-¿Qué fue lo que sucedió con William?-preguntó, justo en el instante en que Kathya cruzaba el umbral.
-No creo que te importe-
-Kathya-
-Pregúntaselo a Mitzar..-y desapareció en la oscuridad de la sala de estar. Bárbara y Lucy la observaron esfumarse hacia las escaleras. Se miraron. Oyeron a Sirius suspirar. -Si tú supieras Kat-
-Creo que deberíamos hablar con ella-dijo Lucy mientras subían las escaleras hacia el dormitorio.
-Yo supongo que no-dijo Bárbara.-De seguro debe estar algo susceptible-
-Dejémosla tranquila, entonces-susurró Lucy mientras se adentraban en el cuarto, dispuestas a dormir-¿y si no está durmiendo?-
-¿Qué?-preguntó Bárbara mientras se sacaba los zapatos. Miró a su alrededor.
-Que Kat no está en el cuarto-dijo Lucy. Se miraron.
-Déjala, ya volverá-dijo, mientras se adentraba en las sábanas.
Pero Kathya no volvió. Y Bárbara no pudo pegar un solo ojo en toda la noche pensando en dónde podría estar su amiga. Miró a los lados. La cama de Kathya estaba armada impecablemente. La luz de la luna iluminaba los doseles oscuros y el edredón verde. Bárbara carraspeó y se movió dentro de sus sábanas, mientras oía los ronquidos de Lucy. Merlín, esa chica parecía una sinfónica. Gruñó molesta y se sentó, observando la oscuridad reinante en la habitación. Decidió salir a caminar un rato y de paso buscar a Kathya, que por su culpa tenía los pelos de punta debido a los nervios. No podía haber ido muy lejos, Grimmauld Place era grande, sí, pero tampoco un laberinto interminable. Salió al pasillo en camisón y con los pies descalzos. El otoño ya había dado comienzo, pero aún así el ambiente seguía agobiante y caluroso. Las maderas bajo sus pies rechinaban, y podía sentir las respiraciones acompasadas de los habitantes de los cuadros, que dormían plácidamente dentro de sus marcos. Bajó a la sala de estar. La chimenea aún tenía pequeñas volutas de humo y se podía respirar el aire denso del lugar. Caminó hacia la cocina, a tientas. La oscuridad era completa en el lugar, y se guiaba tomándose de las paredes. Se tropezó fuertemente con una silla, y cayó al suelo. Aunque al mirar a su alrededor, dudó de que realmente hubiese tropezado con un mueble, porque al buscarlo, no encontró nada. No supo por qué, pero volteó su cabeza a la pared opuesta. Había sentido una extraña presencia, como si algo le estuviese perforando la nuca. Y tan lejana de la realidad no estaba, porque una sombra cruzó en ese mismo instante delante de sus ojos. Sintió una tela rozarle el rostro, y luego oyó pasos apresurados que iban fuera de la cocina. Reaccionó con rapidez: movió su brazo en el aire y tomó la tela con fuerza. Un ruido seco y un grito lastimero le hicieron saber que alguien había caído en las pequeñas escaleras que llevaban a la sala de estar. Se detuvo en seco cuando intentó levantarse del suelo.
-¿Kat?-preguntó con voz temblorosa. Algo se movió a su alrededor, y dos manos la tomaron del rostro.
-No grites-el olor a putrefacción de las manos que le taparon la boca la hicieron marearse, y cerró los ojos, rogando que alguno de los demás huéspedes de la casa notara su ausencia en el dormitorio. Si tan solo Lucy se despertara...
-¿Bar?-la voz de Kathya le llegó desde las escaleras que iban al segundo piso. El desconocido la lanzó al suelo con fuerza, y cayó de sentón.
-KATHYA, KATHYA-
-¿Bárbara?-la voz de la rubia se oía más cerca. Podía oír sus pasos apresurados bajar las escaleras y correr a la cocina.
-Kat...-la llamó. Pasos retumbantes contra las maderas del suelo, una puerta que se abría con estruendo, una túnica ondulante, un cegador resplandor verde ...
-AAAAAAAAAAAAAAAAH-
-KATHYA-miraba a los lados pero no podía ver nada. "Mi varita ¿dónde dejé mi maldita varita?".
Más pasos. La puerta trasera de la cocina fue abierta y cerraba de golpe.
-LUMOS-Bárbara se sobresaltó al ver los ojos oscuros como la noche del joven Black.
-Mitzar...-
-¿Dónde está Kathya?-preguntó con voz trémula-BÁRBARA-la tomó de los hombros y la zarandeó.
Ella señaló a la sala de estar. Mitzar cruzó la cocina en tres zancadas. Bárbara se levantó del suelo y siguió al moreno. El cuerpo le temblaba cuando se sentó en el sofá más próximo. Mitzar se encontraba arrodillado y tomaba a Kathya en sus brazos.
-¿Mit?-preguntó ella mientras se acercaba lentamente. Oía los sollozos del joven-¿Mit?- Kathya se encontraba con los ojos abiertos y el rostro pálido-...dime que no está muerta-Mitzar abrazó a la rubia contra sí, mientras Bárbara se dejaba caer al suelo. Kathya no podía estar muerta. El joven Black sollozaba mientras observaba al suelo con los ojos llenos de lágrimas. Bárbara se tomó el rostro con ambas manos y se dejó caer de cara al suelo.
-Mitzar-alguien susurró el nombre del chico, y ambos se sobresaltaron. Miraron con desesperación a la joven que respiraba con dificultad acostada en las piernas de Mitzar.
-Kat-dijo Bárbara, lanzándose sobre ella y abrazándola.
-Katy-susurró Mitzar. La soltó y se alejó un par de centímetros.
-Estás bien..no puedo creerlo, estás bien-dijo Bárbara-sobreviviste a un Avada Kedavra-Kathya frunció el entrecejo.
-¿Qué?-
-Que sobreviviste a un Avada Kedavra-
-Eso es imposible, nadie normal sobrevive a eso-
-Kathya, no olvides a Harry-susurró Bárbara.
-Oh sí, Harry-dijo Kathya. Se sentó con dificultad contra la pared.-Esquivé a duras penas el Avada Kedavra...y...(esto les sonará gracioso) me caí y golpeé mi cabeza contra la mesita-la expresión de Bárbara era todo un poema.-Por eso me desmayé-sonrió.
-Merlín ¬¬-
-¿Dónde está el desconocido?-preguntó Kathya-lo vi correr por aquí antes de desmayarme-
-Olía a muerte, Kat-dijo Bárbara-olía a cadáver-
-Debemos hablar con mi padre-dijo Mitzar, interrumpiendo-la seguridad de nuestra casa ya no es lo que era-su mirada se encontraba confusa y temerosa, y se pasaba la mano por el cabello en un gesto de completa desesperación. Caminó hacia las escaleras.
-¿No vas a ayudarnos?-preguntó Bárbara-Kathya está débil-él se acercó a regañadientes y rodeó la cintura de la rubia con sus brazos. Bárbara sonrió para sí al notar el sonrojo de ambos. La verdad que no entendía por qué no aceptaban lo que sentían el uno por el otro y se dejaban de dar vueltas cual carrusel.
Caminaron hacia la habitación de Sirius en silencio, oyendo el rechinar de las maderas del suelo, y las voces de los habitantes de los cuadros, que habían despertado debido al estruendo provocado en la sala de estar. Murmuraban entre ellos y alguna que otra vez les preguntaban a los tres jóvenes qué había ocurrido, pero no recibían respuesta. Llegaron a la puerta del cuarto. Entraron. Se asombraron de ver a Sirius despierto y envuelto en su bata azul, sentado en su cama y observando a la ventana con aire ausente.
-Sirius...-
-¿Qué pasó?-preguntó con voz ronca. Les daba la espalda.
-Pues...entraron a la casa, papá-dijo Mitzar, sentándose a su lado. Lo observó detenidamente-¿te encuentras bien?-Sirius asintió con la cabeza.
-Sí...estaba hablando con James-señaló la chimenea de su cuarto-atacaron su casa también-se levantó con premura.-Este lugar ya no es seguro...deben irse-miró a Kathya y a Bárbara-y lo antes posible-caminó hacia la puerta.
-Papá-Sirius volteó a mirar a Mitzar-¿quién podría entrar a nuestra casa aparte de los miembros de la Orden?-Kathya sintió como si algo helado recorriese su nuca hacia su columna vertebral. La respuesta fue tan fácil.
-Severus Snape-
OoOOoO
Lucy no podía creer cómo se había perdido toda la acción de la noche. Y observando la expresión desesperada de Sirius, concluía con que había sido una noche bastante movida. El hombre entraba y salía continuamente de la cocina, de donde provenía un extraño aroma a quemado. Lucy no sabía si era el desayuno incendiándose o era que la gente presente allí se estaba lanzando llamas entre ellas. Oía voces provenientes de todas partes, más sentada en el sofá de la sala de estar. Podía vislumbrar las siluetas de las sombras de James, Harry y Sirius, que hablaban con voces apresuradas en la cocina. Los observó de soslayo. Sirius le daba la espalda, y se encontraba sentado a la cabecera de la mesa. Harry se encontraba apoyado contra el mármol de la mesada, y observaba al suelo. Por qué negar que se veía encantador con su remera azul y sus jeans oscuros, con ese aura de ángel que giraba a su alrededor, haciendo que su piel pálida se viese cual nieve y sus ojos brillasen como esmeraldas (N/A: TE AMO HARRY...jajajajaja, se nota que me gusta no?). James observaba dubitativo a Sirius y luego a Harry, esperando. La voz desesperada del bello señor Black la quitó de sus cavilaciones.
-Creo que ya no pueden quedarse aquí, Harry...es peligroso-dijo, pasando su mano por el cabello en un gesto de completa confusión.
-No te preocupes Sirius, ya arreglaremos este problema-dijo Harry sonriendo, muy a su pesar.
-Yo creo que lo mejor es que las saquemos de aquí-dijo James. Lucy se mantuvo en silencio y se acurrucó en el sofá, de manera que los tres apuestos hombres no pudieran verla.
-Ya tendremos tiempo de arreglar este problema...lo importante ahora es velar por la seguridad de las chicas-dijo Harry. Miró a Sirius-bien lo has dicho, ellas no pueden quedarse aquí...-
-Quizás puedas hablar con Cedric-dijo Sirius.
MOMENTO. ¿Con Cedric?. ¿Qué acaso era lo que ella estaba pensando?¿irían a la casa de Cedric?.
Lucy sintió a su corazón dar un triple mortal hacia atrás de la emoción que sentía. Ir a vivir con Cedric¿quién lo creería?. Sonrió de felicidad y necesitó taparse la boca con el puño para no gritar contenta.
-Creo que no, Sirius-dijo Harry con dubitación- es peligroso...Cedric vive en Londres, en plena ciudad..sería imprudente-
Lucy se dejó caer en el sofá. Harry no podía ser tan malo. ¿Qué tenía de peligroso irse a vivir a la rústica y burguesa casa de Cedric?. Por Merlín, si ella quería ir a ese lugar e instalarse. Oyó pasos provenientes de las escaleras, y al mirar hacia su izquierda, pudo vislumbrar la silueta de Kathya bajando a la sala de estar. La rubia observó a su alrededor y luego se acercó a Lucy.
-Bárbara..-Kathya se dispersó al mirar la espalda de Harry, que aún hablaba con Sirius.
-¿Kat?-Lucy la pateó para que la rubia dejara de mirar al joven de gafas.
-¿Eh?-
-Kat...-
-Ah sí- se ruborizó con violencia. –Bárbara dijo si piensas bañarte y sacarte el tufo a gato muerto que traes-
-¿Eso dijo Bárbara?-Kathya asintió con vehemencia-pues...si ya me bañé-el ruido de las sillas de la cocina las hizo sobresaltar. Los tres hombres se acercaron a ellas y las observaron.
-Ya es hora-dijo Sirius. Miró a su alrededor-¿dónde está Bárbara?-
-Aquí estoy-dijo una voz proveniente de las escaleras. Bárbara bajaba apresurada hacia la sala de estar. Llevaba el cabello mojado y pegado a su espalda, e intentaba ponerse sus zapatillas. Se tropezó con su falda de jean, y Harry tuvo que correr a atajarla antes de que cayese al suelo.
-Gracias Harry-dijo ella con voz risueña-eres todo un caballero-se ruborizó exageradamente al notar la remera azul del moreno ajustada al cuerpo marcado. Se soltó bruscamente de él, notando que Kathya y Lucy sonreían lascivamente.
-Debemos irnos al ministerio-dijo James.-Nos encontraremos allí con Lily y los demás-sonrió.
-Vamos-dijo Sirius, acercándose a la puerta-no se alejen de nosotros-
-No lo haremos-dijeron a coro, entre risitas. Harry y James se miraron con las cejas alzadas.
-¿Dónde está Mitzar?-preguntó Kathya. Sirius la observó con una sonrisa socarrona, provocando que ella se sonrojara.
-Está en la casa de los Diggory..-Lucy dio un bote en su lugar-está bien, está protegido-
Salieron a la calle. El cielo se encontraba sumamente gris, y amenazaba con arruinarles el día con una lluvia torrencial. Bárbara sonrió apesadumbrada. Era asombroso cómo el clima la acompañaba en su pesar, en su ánimo. Había días en los que, encontrándose muy feliz, el sol irradiaba calor excesivo e iluminaba absolutamente todo; o simplemente otros días, de tanta tristeza, llovía a raudales.
Caminando por las vacías calles de Grimmauld Place, Bárbara tenía la horrible sensación de que alguien la observaba desde todas partes. Era como si personas invisibles le siguieran los pasos. Varias veces volteó a mirar al creer haber oído una túnica rasgando el suelo tras ellos, pero nunca había nadie tras sus espaldas.
-Sirius...-dijo con voz temblorosa. Sirius la observó-tengo la sensación de que alguien nos sigue-él se detuvo. Su túnica ondeaba debido al viento frío de otoño, y algunas hojas se arrastraron por la acera y se levantaron en el aire. Un ruido seco hizo voltear a los tres hombres con rapidez.
Kathya se tapó el cuello con su bufanda violeta, y observó detenidamente a Harry, que fruncía el ceño y desenvainaba su varita. Merlín, se veía sumamente apetecible y atractivo con ese aire de hombre adulto, su túnica negra ondeando, dejando al descubierto el cuerpo atlético que el joven poseía (N/A: TE AMO). Suspiró. Irremediablemente había recordado al bello William, y al encantador Mitzar. Merlín, qué hacer.
-No se alejen de mi padre- dijo Harry, caminando con rapidez hacia una de las esquinas de la casa.
-¿Qué ocurre?-preguntó Bárbara con voz temerosa.
-Solo no te alejes-dijo Kathya-ven, déjalos hacer lo suyo-Sirius y Harry se alejaron. Sus pasos eran imperceptibles. Bárbara temblaba, cuando sintió el brazo de Kathya rodearle los hombros.
-Tranquilas niñas-dijo James.
-¿Cómo quieres que nos tranquilicemos si tú estás en posición de guardia?-gritó Lucy. James sonrió de forma sensual, y las tres se quedaron un tanto embobadas. Oyeron pasos.
-No hay nada-dijo Sirius-había olvidado lo que era una redada...la verdad-ambos sonrieron con nostalgia. Harry se acercó segundos después.
-Tranquilas, no había nada...pero igualmente caminen cerca nuestro...preferiría que lo hagan por delante de nosotros-las miró-andando-
Siguieron caminando por la desierta calle. Los árboles estaban casi desnudos, aún tenían algunas hojas amarillas, pero en su mayoría éstas se encontraban esparcidas por el pavimento y las veredas. Un graznido ensordecedor hizo sobresaltar a las tres chicas. Varios cuervos los observaban desde los cables de los postes de luz.
-Ha...Harry..-dudó Bárbara. Él la observó-Snape...él no es un animago ¿verdad?-Harry alzó una ceja.
-Pues no lo sé-dijo. Sonrió. Se acercó a ella y la abrazó por los hombros. Y Bárbara se ruborizó, y cómo evitarlo. Los latidos del corazón de Harry retumbaron en sus oídos como música encantadora, y su aroma le inundó las fosas nasales. Ahora sabía lo que había querido decir Kathya al decir que abrazar a Harry era todo un acontecimiento.
Viajaron en metro. Imagínense lo horroroso que debe ser viajar con tres hombres exageradamente bellos y atractivos. Y digo horroroso porque así se sintieron ellas al notar todas las miradas femeninas sobre esos tres hermosos ejemplares. Varias señoras les habían guiñado el ojo a Sirius y a James, y ni hablar de las jóvenes.
Kathya se encontraba sentada junto a Lucy y Bar, observando, con estupefacción y con las cejas alzadas, cómo seis chicas colegialas le sonreían coquetamente a Harry, que las ignoraba olímpicamente.
-Oye Harry, creo que tienes admiradoras-dijo Sirius sonriendo socarronamente.
-Creo, Sirius, que debes saber que soy completamente fiel a Ginny-
-Solo bromeaba Harry-sonrió-si yo tuviera veinte años menos...-dijo con voz nostálgica.
-Serías más soquete de lo que eres, Canuto-dictaminó James. Sirius lo miró con sorna.
Bárbara sonrió. Miró a su alrededor. El metro se encontraba abarrotado de personas, pero había una, y solo una, que llamaba la atención por sobre todas las demás. Era un hombre calvo, que se encontraba parado dándoles la espalda. Llevaba una túnica oscura maltrecha, y si no fuera porque lo conocía a la perfección, habría dudado de que fuese él. Se sobresaltó al notar que él la observaba de soslayo, y con mucho detenimiento.
-AHÍ ESTÁ-bramó, señalándolo con el dedo. El desconocido la observó fijamente y caminó hacia ella.-HARRY-
-Ven-alguien la tomó fuertemente del brazo y, sin previo aviso, desaparecieron. Segundos después, aparecieron sobre la acera. El bullicioso Londres se encontraba a pocas cuadras de ellos.
-Merlín...-susurró Bárbara, cayendo al suelo. Sus piernas temblaban como gelatina, y las manos le sudaban.
-¿QUE ACASO SON INCONSCIENTES?..PODRÍAMOS HABERNOS ESCINDIDO O LO QUE ES PEOR, MORIR..ES UNA ENORME DISTANCIA-
-Cada día te pareces más a Hermione, Kat, deja de gritar-dijo Lucy.
-¿Se encuentran bien?-preguntó Sirius.-¿Bar?-
-Sí, sí-dijo.
-Era ese maldito-oyeron murmurar a Harry.
-¿Quién?-preguntó Lucy. Miró a Kathya.
-Snape, era Snape-dijo la rubia.
-Nos estaba siguiendo-susurró James.-Él entró a tu casa, Sirius...él sabe que ellas están allí-
-Y estoy seguro que también entró a la tuya-
-Ahora entiendo-dijo Kathya. Los tres hombres la miraron-de esa forma entró Snape a Grimmauld Place...fue a tu casa y..mediante los polvos flú...-
-Pero..¿y toda la seguridad?-preguntó Lucy-porque ustedes tienen mucha seguridad en su casa-
-Sí..pero de alguna forma inexplicable la violó-
-Bueno, ya basta...-dijo Harry-vamos, debemos apurarnos-
Caminaron apresuradamente, mezclándose entre la multitud. Llegaron a la cabina telefónica. Harry marcó. –62442-esperaron...
-Bienvenidos al Ministerio de Magia. Por favor indiquen su nombre y ocupación.
-Maldita y estúpida voz-susurró Lucy.
-Er...Harry Potter, de la División de Aurores...estoy acompañado de James Potter y Sirius Black...venimos a una audiencia del Wizengamot, acompañando a Kathya Moseley, Bárbara Felton y Luciana Pattinson-
-Gracias, -dijo la voz femenina -El visitante tome la insignia y colóquesela en la ropa-. Y Harry así lo hizo.
-Visitante al ministerio, se le solicita que se someta a un reconocimiento y presente su varita para registrarla en el mostrador de seguridad que está situado al final del patio-
La cabina se sacudió. Minutos después, los seis se encontraban en el Atrio del ministerio.
Vislumbraron a Remus Lupin al pie de la fuente de la Hermandad Mágica.
-Lunático-dijeron James y Sirius, acercándose a saludar. Sonrieron.
-Vamos, no tenemos tiempo-se adentraron en el ascensor. Remus presionó el botón con el número nueve.
-¿Bajamos?-preguntó Lucy.
-Sí...-dijo Harry.
-Pero creí que..-
-Preferimos tener las audiencias ahí abajo, en el Departamento de Misterios...por seguridad-dijo James.
El ascensor se detuvo.
-Sección de Misterios -dijo la voz femenina, y salieron. Las paredes estaban desnudas; no había ninguna ventana y ni puertas con excepción de una totalmente negra al final del corredor. Kathya observó a Harry. Tenía el ceño fruncido, y un extraño deje de tristeza en su semblante.
-Harry...-
-Tengo malos recuerdos de este lugar-
Doblaron a la izquierda, bajaron escalinatas..el pasillo era sumamente extenso.
-La sala del tribunal Nueve, chicas, vamos...- se detuvieron al lado de una oscura y mugrienta puerta con una inmensa cerradura de hierro. Se miraron.
Bárbara sentía su garganta con un gigantesco nudo. Sintió una mano sobre su hombro. Miró hacia arriba. Harry le sonrió.
-Tranquila-
Entraron. Más de doscientos magos y brujas los observaron entrar. Algunos los miraron fijamente y cuchichearon entre ellos.
-Allí está la niña Pattinson-
-¿Qué hace la hija de Tom Felton aquí?-
-Así que esa es Kathya Moseley-
Muchos otros se acercaron a los cuatro hombres y los saludaron con cordialidad, otros con sumo respeto y admiración. Kathya tenía la sensación de que algunas personas le dejaban paso al joven Potter, y hasta hacían pequeñas reverencias a su paso. Un asiento estaba en medio del cuarto, con cadenas a los laterales.
Bárbara tragó saliva. En cualquier momento Draco entraría por la puerta por donde ella había entrado y lo sentarían allí. Seguramente lo encadenarían.
Se sentaron alejadas de Harry, quien se encontraba casi al centro del tribunal. Todas las miradas se centraban en él. Debía de ser sumamente importante en esas audiencias. En el centro de la fila se encontraba el que supusieron era el ministro...
-¿Rufus Scrimgeur aún es ministro?-
-Sí-dijo Sirius-le propusieron el puesto a otros magos...es más, quisieron dárselo a Harry..pero él es demasiado joven...y ni James, ni Remus, ni yo queremos hacernos cargo de semejante puesto..-la gente comenzaba a moverse.-Creo que ya es hora-el lugar se quedó en silencio. Se abrió la puerta del rincón, y entraron tres personas...
-Draco-susurró Bárbara al ver al joven de cabello platinado siendo flanqueado por dos dementores. –Merlín, Draco-se encontraba ojeroso y desaliñado. Había adelgazado mucho, y su piel era casi amarillenta-¿qué te han hecho?-
Kathya sintió frío a su alrededor. La vista comenzó a nublársele cuando notó la presencia de los dementores...
-No pueden cerrar Hogwarts-gritó desesperada, mientras caminaba por la sala común de Gryffindor.
-Pero lo harán-dijo Bárbara-Dumbledore ha muerto...ya no hay nada que hacer..-
-No quiero volver al orfanato-gritó desesperada-éste es mi mundo..si cierran Hogwarts no tendré a dónde ir-el retrato de la Dama Gorda se abrió. El rostro entristecido de Harry se dejó ver, seguido de Hermione y Ron.
-Harry...¿es cierto?-él la miró-¿Hogwarts cerrará?-asintió con la cabeza-pero..-
-No hay nada que hacer..la guerra ha dado comienzo y no creo que McGonagall peligre las vidas de tantos alumnos-
-Déjanos ir contigo a buscar los Horcruxes-dijo Kathya. Harry la miró espantado.
-¿Has enloquecido?, tú debes quedarte aquí-
-NO...volveré a ese horrendo orfanato Potter...y no quiero-
-Harry...-comenzó Bárbara.-Yo creo...-
-No, tu madre es parte de la Orden, Bárbara, y no creo que esté de acuerdo...-
-Harry..-
-SAQUEN A ESOS MALDITOS DEMENTORES DE UNA VEZ-esa voz le era familiar. Sacudió la cabeza. Le dolía como si se la estuviesen taladrando. Abrió los ojos apenas, la luz era demasiado fuerte...
-KATHYA-se sentó en el suelo. Miró a su alrededor. Bárbara y Lucy se encontraban arrodilladas a su lado, con rostros pálidos y asustados. Levantó la mirada y se encontró con el bello rostro de Harry, que le tomaba la cabeza entre sus piernas.
-¿Te encuentras bien?-preguntó, con voz conciliadora-fueron esos malditos dementores-sonrió-no te preocupes, ya se fueron-la ayudó a levantarse. Las piernas le temblaban aún cuando se sentó-sigamos con la audiencia-dijo Harry, mirando a los demás magos.
-Draco Malfoy-la voz retumbó por la sala. Rufus Scrimgeur hablaba con voz dura- se lo ha traído a este lugar desde Azkaban para prestar declaración ante el Ministerio de Magia, para responder de cargos relacionados con las actividades de los mortífagos-. Se hizo un murmullo.
-Hemos escuchado las pruebas que se han presentado contra usted, y nos disponemos a emitir un veredicto. ¿Tiene usted algo que añadir a su declaración antes de que dictemos sentencia?-
-Soy inocente-
-Pues si no dice otra cosa, temo que terminará encerrado en Azkaban cadena perpetua, al igual que su padre-
-ÉL ES INOCENTE-bramó Bárbara, irguiéndose en su asiento. Los presentes la observaron con expresiones estupefactas.
-Señorita Felton, le ruego que no emita opiniones...-
-Nosotras estuvimos en la Mansión Malfoy...Draco no tiene absolutamente nada que ver en lo que se lo acusa-Kathya vio a Harry sonreír.
-Estoy de acuerdo-dijo Harry. Se hizo un impenetrable silencio. –Ya se ha demostrado con anterioridad que Draco es absolutamente inocente de los actos dementes de su madre...-
-Los Malfoy fueron parte de los mortífagos, señor Potter-
-Pero Draco nos ayudó contra ellos-siguió James.-Mi hijo tiene razón-
-La sentencia ya está tomada-dijo Scrimgeur, intentando hacer silencio.
-Y yo creo que deberíamos llevarlo a votación...-sugirió Harry. Muchos asintieron con la cabeza.
-La decisión ya está tomada-bramó el ministro.
-No lo creo-dijo Harry desafiante.-No estoy de acuerdo-
-Lo hablaré con los demás miembros de este consejo...-
-Estamos de acuerdo en llevarlo a votación-dijo James-como miembro del Wizengamot, apoyo la moción-Scrimgeur gruñó.
-Draco Malfoy, se te sentencia a pasar tres meses en Azkaban..mientras tanto, llevaremos a votación si decidimos o no darte cadena perpetua o declararte inocente-se hizo un alboroto. Algunos se encontraban de acuerdo, otros disentían de la decisión.
Bárbara observó a su alrededor. Los dementores habían vuelto a entrar, y se acercaban a Draco con la intención se llevárselo. Bajó las escaleras con premura. Draco se encontraba aún sentado, y observaba a la gente a su alrededor con mirada ida. Levantó la mirada al notar la presencia de Bárbara. Se miraron.
Y todo dejó de existir alrededor de ambos. ¿Y qué mas daba si la gente a su alrededor se lanzaban Avadas Kedavras mutuamente?¿qué mas daba si el edificio del Ministerio se derrumbaba sobre sus cabezas?. Los ojos grises de Draco eran cual hielo. Ya no brillaban, sino que una sombra los cobijaba. Su expresión era tan triste y desesperada. Bárbara se acercó, se arrodilló frente a él y le acarició la mejilla lentamente. Estaba helado.
-Tres meses en Azkaban-susurró con voz quebrada..
-Sobreviviré-dijo él.-He pasado por cosas peores, créeme-ella sollozó.
-Draco...-él la miró a los ojos-te amo, Draco- y se le lanzó a sus brazos, abrazándolo con fuerza, aspirando su aroma por última vez. Sabía que él saldría ileso de Azkaban, pero aún así temía por su vida. Temía no volver a verlo, no volver a poder oír su voz. Se miraron, con sus rostros a pocos centímetros. Sus narices se rozaron, sus respiraciones se mezclaron y se besaron tiernamente. ¿Qué importaba si el cielo se caía?¿si el mundo se venía abajo?, nada importaba cuando estaban juntos. Se tenían a ellos mismos y a su extraño amor, y sabían que pasadas todas las tragedias, un hermoso futuro los esperaba. Y Bárbara así lo anhelaba.
-Volveré-dijo él cuando los dementores lo tomaron de los hombros y los separaron. Lo vio alejarse lentamente, seguido de los dementores.
Bárbara sacudió su cabeza. Una voz extraña le llegaba a los oídos. Una voz conocida. Y de repente, todo se nubló a su alrededor..
-Bárbara, debes irte-
-No mamá, no quiero, no tengo a dónde...-
-TE MATARÁ, VOLDEMORT TE MATARÁ, BÁRBARA...-su madre la tomó de los hombros y la lanzó fuera del cuarto-No confíes en nadie...rodéate de quienes te aman-.
-Pero mamá..no tengo a donde ir...los Pattinson fueron atacados...Kathya vive en un orfanato...-
-Ve al Valle de Godric...protégete con Harry...él sabrá qué hacer...les avisaré a los Weasley...-la miró. La abrazó fuertemente-te amo cielo...-
Bárbara volvió a sacudir la cabeza. Estaba llorando. Su madre..su tacto había sido tan nítido...
-Tenemos que irnos-dijo Harry, llegando hasta ella. Bárbara lo observó con expresión desmayada. El joven frunció el entrecejo y le tocó la frente. Se encontraba fría -esos malditos dementores y sus efectos-sentenció.
Salieron del Ministerio (N/A: no pretendan que les explique porque me voy a volver loca). Caminaron por las transitadas calles londinenses, mezclándose entre las atareadas personas que se trasladaban con prisa por las veredas.
Lucy caminaba mirando al suelo. El día de hoy había sido muy movido, y analizándolo, espeluznante. Suspiró y observó a las personas a su alrededor. Era como si ninguno de ellos, que eran bastante notorios, no existiesen para esos muggles. Doblaron una esquina, alejándose de la multitud. La calle por la que transitaban era solitaria y bastante sucia. Se detuvieron. Era un callejón sin salida.
-¿Qué?-
-Aquí nos transportaremos-dijo Sirius.
-¿Nos apareceremos hasta Grimmauld?-preguntó Kathya-¿no es mucha distancia?-Sirius sacó un libro de su bolsillo.
-Nos trasladaremos, Kat-sentenció con una sonrisa. Hicieron un círculo alrededor de Sirius. Tomaron el libro. Segundos después, cayeron sentadas sobre los sofás del hogar del señor Black.
-Bueno-dijo Harry, y sonrió-logré lo que quería, llevar a votación-miró a Bárbara-no te preocupes, todo saldrá bien...Draco saldrá en pocos días de Azkaban-se levantó del sofá.
-Gracias a pesar de todo Harry-sonrió ella.
-Harry, creo que debemos decirles..-dijo Sirius, levantándose también y acercándose a su ahijado.
-Ah sí-dijo Harry. Las miró-hemos decidido sacarlas de aquí, de Grimmauld Place...Snape sabe su paradero...por lo tanto, Tom también-
-¿Y a dónde iremos?-preguntó Lucy, mirando a sus dos amigas con desesperación-no tenemos adónde ir-
-Creemos que lo mejor será que vayan al Valle de Godric...-dijo Sirius.
Se quedaron boquiabiertas, observando a Sirius con estupefacción.
-¿Al Valle de Godric?-
-¿A la casa de Harry?-
-Por supuesto es decisión de ustedes..-dijo Harry. Miró su reloj. –Yo debo irme, quedé en almorzar con Ginny y luego ir a la casa de mis padres a ver lo de la seguridad...-se despidió y, con un plop, desapareció de su vista.
-¿Chicas?-preguntó Sirius.
-¿Podemos hablar en privado, Sirius?-dijo Kathya. Él asintió con la cabeza. Bárbara y Lucy observaron a la rubia con ansias. Se encaminaron al segundo piso. Se adentraron en su cuarto...
-Me imagino que iremos a la casa de Harry-sentenció Lucy. Miró a Kathya con aprensión.
Ella las observó.
-No creo que sea correcto...-Lucy y Bárbara se quedaron boquiabiertas.
-¿Eres demente?...imagínate...ver a Harry en cuero, recién salido de la ducha...-comenzó Lucy.
-O recién levantado...-continuó Bárbara.
-Chicas...Harry vive con Ginny...¿a ustedes les gustaría oírlos?-Bárbara y Lucy pusieron expresiones de horror.
-La mato-dijo Lucy, apretando los puños.
-Kat...por favor-Bárbara puso cara de perro apaleado bajo la lluvia.
-Katy...a la casa de Harry-se pusieron a saltar y a cantar alrededor de la rubia..-A la casa de Harry, a la casa de Harry, a la casa de Harry...-
-OH DE ACUERDO-bramó-iremos a vivir al Valle de Godric...-
Bárbara y Lucy se abrazaron felices...Sabían que no había mal que por bien no viniese¿no?...
