Capítulo 4
Hablemos…
……………………………………
Al borde de su paciencia, Rin respiró profundo y acomodándose el cabello fuera del rostro le pidió que se apurara porque iba de salida.
"Como que te vas, adonde?"
"Pues a mi apartamento, claro!"
"Pero la fiesta es hasta el domingo, hablaste con Inutashio?"
"Si!"
"Te molestó que Inuyasha anunciara el embarazo de Kagome?"
"Otra vez con problemas circulatorios? Dime ya a que viniste, no quiero que se haga muy tarde…es mas, te ahorraré saliva, el lunes a primera hora le diré al abogado que tramite el divorcio"
"Te quieres divorciar de mi?"
"Sí, no quieres tener hijos y yo me cansé de esperarte…yo te amo pero quiero tener una familia, que tiene de malo un bebé?…- Rin se le quebró la voz y ofuscada se limpio las lágrimas…- no entiendo porque no quieres, pero sabes que? Ya no tengo fuerzas para seguir. Sesshoumaru me iré de Tokio porque no puedo soportar estar en la misma ciudad que tu y no estar juntos"
Rin apretó los labios para no sucumbir a la desesperación, haciéndole un nudo en la garganta a Sesshoumaru, que no encontraba la forma de decirle que estaba equivocada. Inmersa en sus conjeturas, no se dio cuenta que su esposo la miraba con una gran sonrisa.
"Estas hablando incoherencias y si te vas de Tokio te acusaré de abandono de hogar!!"
"Que dijiste?!"
"Que estas hablando puras sandeces"
"No, la última parte!"
"Ahh eso, si se te ocurre dejarme te meteré a la cárcel por abandono!"
Rin entrecerró los ojos, preguntándole exactamente cuanto había tomado, soltando una risa y haciendo una mueca arrogante, le dijo que nada, solo la copa de champagne que habían saboreado juntos. Con los ojos como dos calderos, apretó los dientes y parándose frente a él le soltó una cachetada, inmediatamente se puso a caminar de un lado a otro del cuarto balbuceando, y en un arranque tomó el maletín lista para irse. Frotándose la mejilla con una sonrisa, se puso de pie y la detuvo sujetándola por los hombros, asegurándose de bloquearle el paso a la puerta.
"Deja de caminar como loca, vamos arreglar esto de una vez por todas!"
"Arreglar, de que rayos hablas? No estoy para bromas pesadas, me las vas a pagar"
"No me amenaces, ya no quiero estar separado!"
"Eso no resuelve nada y tu lo sabes, hazte a un lado infeliz!"
Sesshoumaru soltó una risa burlándose de ella, le arrebató el maletín de las manos y lo lanzó al piso. Furiosa, trató de rodearlo para llegar hasta la puerta pero la sujetó con firmeza pidiéndole que se calmara.
"Será mejor que se calme señora Youkai, porque no saldremos de esta habitación en toda la noche!"
Sintiendo un escalofrío por todo el cuerpo, una mezcla de felicidad y rabia, Rin le exigió que no la llamara así porque eso ya no significaba nada. Con una sonrisa arrogante, Sesshoumaru la sujetó por la cintura y pegándosela al pecho le dio un beso con los labios entreabiertos. Al calor del beso Rin dejó de forcejear y rompió en llanto. Limpiando sus lágrimas, Sesshoumaru le sonrió y volvió a besarla.
"Ya no llores!"
"Que rayos tramas?"
"Estar contigo, recuperar el tiempo que por mi culpa hemos perdido!"
Rin lo miró con una expresión de incredulidad que rayaba en lo infantil, acomodándole el cabello detrás de las orejas, Sesshoumaru le delineó los labios y le dijo que hablaba en serio, cuando le preguntó porque el cambio de opinión, fue sincero y le contó lo que había escuchado en el funeral.
"Por eso tenías esa mirada tan rara y porque tardaste tanto? Ese funeral fue hace días!!!"
"No te alteres, sabes que no soy impulsivo, necesitaba tiempo!"
"Eres un desgraciado, porque debo creerte?!"
"Porque si, yo te amo!"
"Pero…"
Antes de que pudiera decir algo más, Sesshoumaru la besó aflojando las manos para acariciar sus caderas, Rin abrió los labios permitiendo que sus lenguas juguetearan en un candente beso. Sentía su piel vibrar al contacto con su marido, pidiendo a gritos hacer el amor. Animado por los gemidos de su mujer, Sesshoumaru tiró del vestido para quitárselo. Ella se dejó llevar y movió sus manos para desvestirlo; todo era tan nuevo y a la vez tan familiar que la mezcla era electrizante para ambos.
Con una sonrisa maliciosa, que a Rin le dio escalofríos, le quitó la ropa con desesperación y cuando estuvo completamente desnuda, deslizó sus manos sobre todo su cuerpo como saboreándola. Luego, sujetándola con firmeza por las caderas, la hizo girar para que se apoyara en la mesa frente a la butaca y así verla de espaldas. Siguiéndole el juego, Rin separó las piernas, tentándolo a que la hiciera suya en aquel lugar y apoyándose en la mesa, movió sus caderas suavemente, mientras le lanzaba una mirada seductora.
Motivado por el deseo, se inclinó sobre ella y mientras saboreaba la piel de su espalda, Sesshoumaru deslizó sus dedos dentro de ella, arrebatándole un sensual jadeo Deseoso de llenar su boca con el sabor de Rin, se separó para ponerse de rodillas y así deleitarse con la esencia escondida entre sus muslos. Como si nada más importara, Sesshoumaru se tomó su tiempo, para dejar que aquel sabor excitante impregnara el interior de su boca y todos sus sentidos.
En un jadeo, Rin le preguntó si le gustaba lo que probaba, con los ojos brillantes, Sesshoumaru le dijo que sí y volvió deslizar sus dedos dentro de ella. Todo el cuerpo femenino se retorció de excitación y Rin gimió con una voz ronca que se le metió a Sesshoumaru bajo la piel. Moviendo su cuerpo para aumentar el placer, le dijo que era delicioso pero que quería más de él.
Con una sonrisa de satisfacción, Sesshoumaru se apartó de ella le dio un besito en cada muslo y luego siguió saboreándola perdido en aquella sensación tan primitiva de sexo y pasión. A medida que el calor de su cuerpo se intensificaba, Rin quiso cambiar de posición pero Sesshoumaru le suplicó quedarse así, porque era como un sueño hecho realidad.
Dejándose llevar, empezó a gemir sin medirse, no le importaba si alguien los escuchaba, solo quería seguir sintiendo los labios de Sesshoumaru entre sus piernas, provocándole intensas olas de placer. Por un momento quiso hacerla llegar al clímax de esa manera, pero su propio cuerpo le pedía unirse con ella y finalmente se puso de pie y llevó su virilidad hasta ella, moviéndose de forma que la rozara sin penetrarla.
Desesperada por aquel cruel pero satisfactorio juego, Rin le pidió que no la torturara más. Sonriente y al borde de su propia resistencia, le dijo con voz ronca que lo haría en un segundo, pero que primero tenía que separar más las piernas para besarla una última vez. Rin hizo exactamente lo que le pidió y lanzó un grito al contacto húmedo de la lengua masculina que se movía sobre ella suavemente a manera de deliciosa tortura. Luego, como movido por un instinto animal, entró en ella con fuerza, haciéndola gemir y gritar de placer, pidiéndole que lo hiciera más rápido.
Con los ojos cerrados, Sesshoumaru obedeció el pedido de su esposa y se desvivió por entrar y salir de ella enérgicamente. Pasaron los minutos y pronto Rin sintió que la energía la abandonaba relajando todos sus músculos. Perdida en el clímax, lo miró con una sonrisa, sintiendo como se ponía rígido, liberando su masculina esencia en su interior. Apoyándose sobre ella, Sesshoumaru le susurró que quería quedarse 'dentro'.
"mmm…me gusta tenerte entre mis piernas!"
Dándole besos en el cuello, movió una mano para acariciar sus senos, mientras mordisqueaba su oreja y le decía lo mucho que lo excitaba, ella se rió suavemente, disfrutando de las caricias con los ojos cerrados. Con una risita de satisfacción Rin se percató que Sesshoumaru no había perdido su rigidez y empezó a mover sus caderas. Gruñendo sobre ella y sintiendo una nueva ola de energía invadir su cuerpo, lo obligó a inclinarse sobre ella y cubrirla de besos mientras sus manos jugaban sobre su pecho. Rin se pegó a él y estirando un brazo lo tomó con una mano y lo condujo dentro de ella para que le hiciera el amor una vez más. Estar ahí era como un sueño hecho realidad y no había sonido más dulce o excitante que su voz, pidiéndole que fuera más rápido o se lo hiciera con fuerza.
Una vez que la sensación de placer se evaporó, Sesshoumaru la llevó hasta la cama, se acostó junto a ella y cerró los ojos para recobrar el aliento. A su lado, Rin se hizo un rollito bajo su brazo y apretando los labios, soltó unas cuantas lágrimas de felicidad. Eso era lo que mas deseaba en el mundo y por un momento aterrador estuvo convencida que lo había perdido. Se quedó así media hora y luego se acomodó con la mirada fija en el techo, escuchando la respiración pausada de su esposo. Estaba por cerrar los ojos cuando creyó escuchar que alguien golpeaba la puerta. Agudizando el oído supo que no era su imaginación y fue a ver quien era, alisándose el cabello y tomando lo primero que encontró caminó hasta la puerta, abriéndola con cuidado de no hacer mucho ruido. De pie en el pasillo estaba Shion, que al verla con el saco de Sesshoumaru gritó emocionada.
"No grites, lo vas a despertar!"
"Jajaja, le diste una revolcada?"
"Claro que si!"
"Esa es mi amiga! Entonces ahora si volvieron?"
"Si me lo dijo claramente, ay Shi fue espectacular, vi estrellitas!"
En ese instante, Rin sintió el peso de Sesshoumaru detrás de ella y dejó escapar un chillido. Sujetando la puerta con una mano y abrazando a su esposa con la otra, abrió la puerta lo suficiente para ver a Shion, que soltó una risita al verlo con el pelo parado, envuelto en una sábana.
"Interrumpiste mi sueño!"
"Estaba preocupada por mi amiga!"
"Esta bien, que no la ves?"
"Bueno no me gruñas ya me voy, puedo decirles a todos la buena noticia?!"
"No, dile a tu esposo si quieres!"
Guiñándoles un ojo, giró sobre sus talones y se alejó en busca de Jaken para contarle. Cerrando la puerta, Sesshoumaru la levantó en brazos para regresar a la cama. Al ponerla sobre la cama y tomarse el tiempo para admirarla, respiró profundo, su esposa era dueña de unos senos redondeados y jugosos que lo volvían loco. Conociendo la debilidad de su marido, Rin se acarició a sí misma provocándolo.
Verla en esa actitud tan sensual fue suficiente para despertar su cuerpo otra vez y con la boca echa agua se inclinó sobre ella. Los círculos rosados que coronaban aquellas abundantes curvas, no tardaron en endurecerse ante la presión de sus labios, y un pezón erecto y suave llenaba su boca. Por su parte y con ambas manos, Rin se puso a estimularlo gimiendo que era tan viril que le quitaba el aliento. Sin dejar besar sus senos, movió sus caderas para penetrarla, pero antes que llegara a su destino, Rin lo detuvo y le dijo que quería besarlo.
Ante semejante petición, Sesshoumaru sintió una punzada bajo la cintura y completamente derretido, se acercó a ella. Con una sonrisa, Rin estiró las manos y tomó su miembro entre los dedos, llevándolo hasta su boca. Sin dejar de verlo, besó primero la punta y luego lo cubrió con su boca, mientras lo masajeaba con una mano, transportándolo a un paraíso de placer físico. Pasaron los minutos y en la mente de Sesshoumaru solo había cabida para la sensación de su esposa estimulándolo con sus labios, pero antes de que llegara al clímax, se detuvo y luego de pasar lentamente la lengua a todo lo largo de su virilidad se separó completamente.
Antes que Sesshoumaru pudiera decir algo, se recostó abriendo las piernas, pasándose las manos sobre sus senos seductoramente. Dando un gruñido como de animal en celo, Sesshoumaru se deslizó dentro de ella, que lo esperaba completamente humedecida. La fricción de sus cuerpos era alucinante, más cuando ella apoyó los tobillos en los hombros de su esposo, de esa forma sentía mejor el movimiento de Sesshoumaru, dentro de ella y solo se escuchó un jadeo a dos voces mezclado con gemidos de placer.
El clímax llegó para ambos casi al mismo tiempo y una vez que estuvieron satisfechos, quedaron abrazados, sudorosos y besándose apasionadamente entre risas. Completamente agotada, Rin se fue quedando dormida sobre Sesshoumaru, que disfrutaba de tener a su esposa entre sus brazos. Una vez que estuvo completamente dormida, la cubrió con una manta y abrazándose a ella se quedó dormido.
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A la mañana siguiente…
Rin abrió los ojos e inmediatamente sintió placer, subiendo desde su pecho hasta los confines de su cerebro. Algo dormida, movió su mano y para su felicidad se encontró con una cabellera suave y abundante muy conocida. Llamándolo por su nombre le preguntó que estaba haciendo, Sesshoumaru no le contestó, y siguió besando su pecho desnudo bajo las sábanas. Carcajeándose por aquel delicioso despertar, Rin se relajó y jugó con los mechones entre sus dedos.
Mirando a su alrededor, recordó la noche anterior y su corazón dio un saltó, al comprender que lo de anoche era una reconciliación definitiva. Estaba pensando en eso cuando sintió a Sesshoumaru llevar su mano hasta la unión entre sus piernas para acariciarla. Ella se retorció y buscó refugio entre sus brazos. Soltando una risa, Sesshoumaru salió de entre las sábanas para darle un beso de buenos días.
"Como dormiste?"
"Bien y tu?"
Sesshoumaru no le contestó de inmediato, concentrado en delinear su boca. Sintiendo todo el peso masculino sobre ella, no pudo evitar un profundo suspiro. Era imposible resistirse a la intensa mirada de su esposo, y tampoco podía evitar amarlo con toda su alma. Estando ahí acostados, cubiertos por sábanas suaves y olorosas, era como si los meses de separación, hubieran sido solo un instante. Como adivinando sus pensamientos, Sesshoumaru se acostó junto a ella, atrayéndola hasta su pecho para sentir la piel desnuda contra su pecho. Con los ojos cerrados, se movió para besarla deslizando suavemente la lengua por los labios entreabiertos.
"Que te preocupa?"
Ella se mordió el labio inferior al comprender que no podía ocultar su preocupación a la persona que mejor la conocía.
"Todo lo que me dijiste ayer fue en serio?"
"Si, ya te dije que no estaba borracho!"
Sesshoumaru sonrió como un niño malo al recordar la noche anterior. Estar con ella había disipado cualquier duda, era el amor de su vida, y la única mujer con quien quería hijos. Jugando con un mechón de pelo con una mano y con la otra acariciándole el trasero suavemente bajo las sábanas, Sesshoumaru la volvió a besar.
"Somos marido y mujer! Hemos estado mucho tiempo separados, yo te amo!"
"Yo también!"
"Y ahora que le vas a decir a tu amiguito?"
"Amiguito, de que hablas?"
"Al tal Takeru!"
"Ahhh de él, solo somos amigos!"
"Pero yo te vi besándote con él!!"
Rin soltó una carcajada y le preguntó que si había estado espiándola, cuando trató de evadirla, ella lo sujetó por la barbilla y le pidió una respuesta, de paso preguntándole que pasaba con Arista.
"Fue una noche que fuiste al cine, aquel sábado que yo te invité…este es un país libre puedo donde yo quiera!"
"Ósea que si nos seguiste, apuesto que te metiste al cine…ahh si lo hiciste!!"
"Y que? Tu eres mía!"
"Jejeje y que pasa con Arista?"
"Me dejó el mismo día que regresaste a tu apartamento!"
"En serio? Dos mujeres en un mismo día, pobrecito!!"
"Puedes reírte si quieres. Bien sabes que por cuidarte la dejé de lado, pero no me arrepiento porque esas seis semanas fueron maravillosas"
"Bendita sea la Dra. Alcione y su recomendación!"
Sesshoumaru soltó una carcajada al comprender que contrario a lo que creía, Rin tenía que ver con esa recomendación pero cuando le preguntó, su esposa negó todo con una risita. Acurrucándola entre sus brazos, se entregó al placer de besarla y jugar entre las sábanas. En medio de un suculento beso, tocaron a la puerta, para dejarles el desayuno que Sesshoumaru había pedido, mientras ella dormía. Cubriéndose con una bata de algodón gris, Sesshoumaru abrió la puerta. La muchacha entró con la bandeja y la puso en la mesita de noche junto a la cama. No se había percatado de la presencia de Rin, hasta que ella la saludó.
"Hola Meilín!"
Si la bandeja no hubiera estado sobre la mesa, probablemente hubiera ido a parar al suelo. La joven abrió los ojos al reconocerla y con una gran sonrisa le hizo una reverencia.
"Señora Rin…q-que gusto verla!"
"Igualmente, trajiste jugo de naranja?"
"Solo un par de vasos, quiere que le traiga una jarra?"
"Lo harías? Es que tengo mucha sed!"
"Enseguida, en verdad es un gusto verla!"
La muchacha salió de la habitación con una gran sonrisa y en cuanto llegó a la cocina, la noticia de la reconciliación se regó como pólvora por toda la casa. Tomando uno de los platos, Sesshoumaru regresó a la cama y compartieron el desayuno entre besos, y caricias, hablando como si nunca se hubieran separado. En medio de la conversación, Sesshoumaru tomó la mano izquierda de su esposa y se la besó.
"Tengo algo para ti, cierra los ojos!"
En el instante que sintió que su esposo le ponía los anillos, Rin abrió los ojos llenos de lágrimas.
"Son un repuesto, considéralos borrón y cuenta nueva, te gustan?"
"Claro mi amor, desde cuando los tienes?"
"Desde el viernes!"
Dominada por la emoción, no pudo decir nada más y tirándole los brazos al cuello, lo besó apasionadamente. Inmediatamente, Sesshoumaru hizo a un lado la bandeja y empezó acariciarla muy suavemente, diciéndole al oído que la amaba. Rin se dejó llevar por las caricias, entregándose a una sesión matutina de amor apasionado. Hicieron todo con calma y en medio de su tórrido despertar, escucharon a Meilin detrás de la puerta, pero ninguno hizo el intento de abrir. Aminorando un poco sus movimientos dentro de Rin, Sesshoumaru gritó que dejara el jugo en el pasillo, porque ahora estaban muy ocupados. Ante semejante e ilustradora explicación, Rin se carcajeó tapándose la boca.
"De que te ríes?"
"Todos van a saber lo que estamos haciendo!"
"Y que?"
Con una sonrisa que reflejaba su felicidad, Sesshoumaru reanudó el vaivén de sus caderas, hasta que ambos se vieron arrastrados por una ola de placer delicioso y alucinante. Después, ambos se quedaron dormidos por largo rato; todavía era de mañana, cuando Rin abrió los ojos y se dio cuenta que Sesshoumaru se estaba dando un ducha. Sentándose en la cama, alargó la mano para tomar el jugo puesto junto a ella. En el momento que iba a ponerse de pie, su esposo salió del baño con una toalla alrededor de su cintura y el cabello húmedo.
"Hola!"
"Hola mi amor!"
Deteniéndose frente a ella y se inclinó para darle un beso, aprovechando la cercanía, Rin tiró de la toalla y se puso acariciarlo, primero con las manos y luego con su boca. Gruñendo excitado, le acarició la cabeza murmurando que lo volvía loco cuando hacia eso. Inspirada por aquellos halagos, Rin intensificó los movimientos hasta llevarlo al clímax y ella pudo saborear la esencia de su esposo. Sesshoumaru jadeó extasiado, y se quedó ido viéndola limpiarse la boca con una sonrisa. Rendido a sus encantos, le rozó la mejilla con los dedos.
"Wow eso fue simplemente fuera de este mundo!"
"Tu eres una inspiración!"
Acostándose junto a ella abrazándola por la cintura le preguntó si quería salir de la habitación. Rin hizo una mueca de pereza y le dijo que si. Sesshoumaru la vio admirar sus anillos y dijo su nombre distraído.
"Rin?"
"Hm?"
"Esta vez será mejor, seremos una familia!"
Rin abrió los labios en señal de sorpresa e inmediatamente se le aguaban los ojos de la emoción. Tirándole los brazos alrededor del cuello, se aferró a él en un emotivo abrazo, mientras Sesshoumaru le daba besitos en la nuca, haciéndose la promesa no volver a separarse de ella. Emocionada, saltó de la cama y le dijo que iría a bañarse para salir de la habitación. Antes de entrar al baño regresó sobre sus pasos y le dio un beso diciéndole que lo amaba.
"Yo también…ve a bañarte aquí te espero!"
Cuando salió del baño, Sesshoumaru la dijo que los esperaban para almorzar y que todos sabían de su reconciliación.
"Seguramente por Meilin!"
"Lo dudo, fue la loca esa que no puede guardarse nada!"
"Jaja, esta feliz por nosotros!"
"Tu estas feliz?"
"No se nota?"
"Ven!"
Rin se sentó en el regazo pasando sus dedos por el cabello aun húmedo, Sesshoumaru la estrechó dándole un besito en los labios, no dijeron nada y no era necesario, la brecha entre ellos había desaparecido y tenían una segunda oportunidad. Poniéndose de pie, Rin se vistió frente a él, mirándola embelezado. Salieron del cuarto tomados de la mano y entraron al comedor en medio de una algarabía de gritos y silbidos. Los primeros en felicitarlos fueron Jaken y Shion, cuando Rin estuvo frente a su suegro, se perdió en un abrazo de oso.
"No sabes la felicidad que me has dado, te quedas en esta familia!"
"Si Sensei, eso parece!"
"Ya decía yo que mi hijo era muy inteligente, hubieras visto como salió corriendo cuando le dijimos que te ibas, tiró al piso a uno de los meseros!"
Rin se hecho una risita y se volvió a verlo, Sesshoumaru hizo cara de fastidio diciendo que su padre exageraba y simplemente había caminado muy rápido y el mesero se había atravesado. Ella le dio un beso y fue con sus amigas, que al ver su mano gritaron de emoción. El único comentario de Inuyasha para su hermano fue recordarle que era un imbécil, después de decirle a su cuñada que tenía el peor gusto en hombres.
"Lo que tu digas Inuyasha!"
El resto del día se la pasaron juntos, conversando y riendo como si nunca se hubieran separado. El domingo después de desayunar, Sesshoumaru insistió en ir a la casa de Rin para conocerlo y llevarse la mayor cantidad de ropa y cosas como fuera posible de regreso al apartamento.
"Pero mi amor porque tanto apuro? Podemos venir otro día!"
"No, saca todo lo que puedas, donde están tus maletas?!"
"En el armario del cuarto de huéspedes!"
Rin lo vio alejarse con una gran sonrisa, entre los dos llenaron las maletas y se fueron al apartamento a pasar el resto del domingo entre las sábanas.
"No vayas a trabajar mañana!"
"Pero Sesshoumaru, no me hagas esa carita ni me beses en el cuello… ay que rico!"
Entre risas Rin le dijo que iría solo en la mañana pero él se negó recordándole que hacer el amor en la mañana era su hora favorita, debilitada por sus besos, balbuceó algo de su responsabilidad con la tienda, mientras le separaba las piernas con la mano y la estimulaba con los dedos Sesshoumaru le dijo que su responsabilidad inmediata era con él.
"Te aprovechas que soy débil, llamare a Kari en la noche!"
Sesshoumaru sonrió y retirando la mano se acomodó para penetrarla con lentitud haciéndola gemir. Atrapando su oreja entre los dientes le dijo que lo excitaban demasiado sus gemidos, con escalofríos soltó una risa y le pidió que se moviera con más energía para gritar.
…………………………………
Cuatro meses después…
Rin se levantó de la cama y al pararse sintió un leve mareo pero no le dio importancia, era sábado y Sesshoumaru le había dicho que pasarían el día juntos, paseando. Caminando hasta la cocina, abrazó a su esposo por detrás y besándole la espalda le dio los buenos días.
"Que cocinas mi amor?!"
"Huevos revueltos y tostadas!"
"Ay que rico, ya está listo?"
"Si, tienes hambre?"
"Mucha!"
Sesshoumaru la observó extrañado, su esposa disfrutada de la comida con medida pero esa mañana tenía un apetito voraz, se relamía como si le hubiera cocinado el más exquisito manjar, repitiendo que estaba delicioso, él comió con tranquilidad, viéndola de reojo. Cuando terminó de desayunar, le preguntó adonde iba llevarla de paseo.
"Iremos fuera de la ciudad, esta bien?"
"Súper bien…ay!"
"Que pasa? Rin porque tienes esa cara de asco!"
"Nada, sentí algo raro en la panza no me hagas caso, comí muy rápido!"
"Bueno…"
Después de recoger los platos, Sesshoumaru le dijo que iba a ducharse preguntándole si quería acompañarlo, ella soltó una risa y le dijo que no.
"Siempre que nos bañamos juntos duramos mil horas!"
"Eso es lo rico!"
Rin se entretuvo limpiando la mesa y cargando la lavadora de platos, cuando entró a la habitación hizo la cama y sacó la ropa que se pondría, un jeans y una cómoda camisa de hilo, abriendo la gaveta de su ropa interior, escogió un conjunto sexy para lucirle a su marido y buscó una toalla. No más había puesto la toalla junto a su ropa, cuando sintió un sabor amargo en la boca y un mareo, aclarándose la garganta caminó hasta el baño, estaba a punto de decirle a Sesshoumaru que se sentía mal cuando sintió unas ganas terribles de vomitar, arrodillándose frente al baño levantó la tapa y con los ojos cerrados vomitó todo el desayuno. En el acto, Sesshoumaru corrió la cortina y se quedó mudo de ver lo que estaba sucediendo. Como ya había terminado de bañarse, se envolvió con la toalla y arrodillándose junto a ella le preguntó como se sentía con una gran sonrisa.
"Vomité todo!"
"Ajá ya me di cuenta, ven, jalemos la cadena para que el baño no huela a desayuno vomitado"
"Sesshoumaru!!"
Levantándole el rostro para que lo viera, Sesshoumaru le dijo que en cuanto se vistiera la llevaría a un laboratorio para que se hiciera un examen de sangre. Sin poder contener su felicidad, Rin sonrió y le pidió ayuda para levantarse.
"Me voy a enjuagar la boca, mi amor en serio crees que…?"
"Lo hemos hecho como conejos estos últimos meses así que no me extrañaría!"
Con la boca limpia, Rin lo rodeó con ambos brazos y soltó una risita cuando la levantó en brazos para llevarla a la cama y cubrirla de besos y caricias. Una vez que ella se bañó y vistió, Sesshoumaru tomó el celular para llamar a Jaken.
"Que pasó?"
"Nada, es que estamos entretenidos!"
"Ya veo, no te preocupes Shion aún no se levanta duerme como oso, nos hablamos entonces?"
"Si!"
Una hora más tarde, Rin lloraba de felicidad abrazada a su esposo que sostenía entre sus manos el resultado positivo del examen de sangre. Dándole un besito, le dijo que lo amaba con toda su alma.
"Yo también te amo! A quien llamamos primero?"
"Izayoi e Inutashio…ahh pero están de viaje! Tu llama a Inuyasha y yo llamo a Shion"
Cuando su amiga escuchó la noticia, Rin tuvo que apartar el celular para que los gritos no la ensordecieran. Tomando el teléfono, Jaken la felicitó y quiso hablar con Sesshoumaru.
"Te lo paso!"
"Vengan a la casa para celebrar, llamaré a Inuyasha!"
"Yo le digo no te preocupes!"
"Felicidades papá!"
"Aún no puedo creerlo!"
………………………………
Varios meses después…
Mientras Rin acomodaba las latas de comida de gato en los estantes, Sesshoumaru estaba en la parte de atrás revisando el inventario. Inquieta, Kari pasó frente a Sesshoumaru tres veces antes de que él la llamara por su nombre completo a punto de perder la paciencia.
"Karina que quieres?"
"Señor es que yo…necesitaba pedirle que…"
"Necesitas irte temprano?"
"Si, pero me da pena por lo que le pasó a la señora pero es que tengo que buscar mi vestido de novia…"
"No quiero saber, vete ya!"
"En serio, no me esta despidiendo verdad?"
Sesshoumaru torció los ojos y le hizo un ademán que se fuera, sabía perfectamente que a pesar de su apariencia desvalida, Karina era una excelente trabajadora y su esposa se apoyaba muchísimo en ella. En ese momento entró Rin y les preguntó que sucedía al ver a la joven pálida.
"Que sucede Kari?"
"Es que le pedí permiso al señor para irme temprano, tengo que ir a buscar mi vestido de novia!"
"Y que te dijo ese hombre tan guapo?"
"Que me fuera pero no se si me esta despidiendo o dándome el permiso, es tan serio!"
"Ya lo sé, por eso es tan sexy, vete ya!"
Recelosa, Kari miró primero a Rin y luego a Sesshoumaru que la miraba con los ojos como dos rendijas, quitando la mirada de golpe, la joven se despidió y Rin aprovechó para acercarse a su marido y darle un beso.
"No asustes a Kari es muy buena trabajadora!"
"Se asusta con nada!"
Con una sonrisa, Sesshoumaru acarició el vientre abultado de su esposa y le dio un beso en la punta de la nariz, diciéndole que estaba hermosa. Rin se acurrucó en su pecho y le dijo que le dolía un poco la espalda.
"Entonces siéntate y descansa, en 20 minutos nos vamos a cenar! "
Sesshoumaru atendió un cliente y con el guardia de seguridad cerró la tienda en cuestión de 10 minutos. Poniéndole el abrigo y entregándole la cartera, la tomó de la mano y la llevó a pasear por el centro comercial antes de ir a casa de su padre a cenar.
………………………………
4 años después…
Inutashio, Jaken y Sesshoumaru aguardaban pegados contra la pared muy serios, todos con anteojos de sol y listos para la pelea. Completamente metido en su rol, Inutashio les habló con voz grave.
"Tenemos que ganar esta vez!"
"Es que son muy buenos señor, pero haré mi mejor esfuerzo!"
"No seas debilucho Jaken son solo tres enanos!"
"Y tu desquiciado hermano!"
"Bueno muchachos a la cuenta de tres!"
"Si señor…1, 2, 3!!
En el instante que asomaron sus cabezas tres niños con enormes pistolas de agua los recibieron gritando y riendo a todo pulmón, más atrás, Inuyasha blandía una manguera gritando que no los dejaran avanzar. Completamente empapados levantaron las manos pidiendo una tregua y tanto Inuyasha como los niños estallaron en gritos de victoria.
"Siiii ganamos otra vez somos los campeones!!"
Sesshoumaru dejó la pistola de lado y se quitó los anteojos para tomar a uno de los pequeños en brazos; Hiroshi tenía los ojos verdes y el cabello negro, con los brazos en alto el niño repitió que era el campeón.
"Si enano ganaste, aunque…ustedes eran cuatro y nosotros solo tres!"
"Si porque mi tío encontró esa manguera, jugamos otra vez?"
"En un rato, estoy empapado, que te parece si vamos a cambiarnos para comer algo"
"Primero voy con el abuelo!"
"Para que?"
"Nos prometió un premio si volvíamos a ganar!"
Dándole un beso en la mejilla, Sesshoumaru puso al pequeño en el suelo y salió corriendo donde Inutashio que disfrutaba tener a los tres a su alrededor. Impacientes, los niños le preguntaron a gritos cual era el premio, con una gran sonrisa, Inutashio le pidió a Shion que le trajera los regalos, un carrito a control remoto para cada uno.
"Que se dice niños?"
"Gracias!"
"De nada!"
"Los podemos usar después de comer?!"
"Claro, ahora vayan a cambiarse!"
Corriendo hacia sus padres los niños enseñaron sus regalos con orgullo, una vez solos Jaken le dijo a Sesshoumaru que su padre los consentía demasiado.
"Déjalo eso es lo que siempre ha querido!"
"Si tienes razón!"
Después de cambiarse de ropa, Sesshoumaru se sirvió una soda y salió a disfrutar del sol para calentarse. Se distrajo al ver a Rin sosteniendo a la bebé de tan solo cinco meses, una preciosa niña de nombre Sakura. No fue inmediatamente para poder contemplar mientras madre e hija se mecían en una de las mecedoras de la terraza. Viendo a su amigo embobado con su familia, Jaken le dio una palmada.
"Reacciona amigo!"
"Sshh!! que molesto eres!"
Caminando hacia ellas se sintió el hombre mas afortunado del mundo y sonrió sin proponérselo. Como la pequeña estaba despierta no más verlo se puso a balbucear de felicidad.
"Como está mi muñeca?"
Rin se la entregó dándole un beso que se alargó un instante eterno que a ambos les supo a gloria. Con la bebé en brazos, Sesshoumaru le guiñó el ojo a su esposa y la invitó a pasear por el patio antes de almorzar.
"Ve tu, voy a cambiar al campeón del universo!"
"Ah con que sí? Y quien los nombró así?"
"El capitán del equipo!"
"Era de esperarse, es el más inmaduro de los cuatro! De donde sacó esa manguera?"
"Jajaja estaba por ahí sin usar!"
Dejando caer la quijada sorprendido, Sesshoumaru le reclamó por aliarse con el enemigo, ella solo soltó una risa y trató de escabullirse pero la retuvo a su lado.
"Esta me la pagas señora Youkai!"
"Como?"
"Como tu quieras, esta princesa ya duerme corrido varias horas!"
"Jejeje me gusta eso!"
Después de besar a su hija Rin se fue a buscar a su pequeño que la esperaba en el cuarto que había para los niños en la mansión. Cuando abrió la puerta el pequeño estaba usando la cama como trampolín.
"Hola mamá, viste el carro que me regaló el abuelo?!"
"Si esta de lujo, ven mi cielo para ponerte ropa seca!"
Parándose frente a él lo recibió en brazos y dándole un beso en la mejilla le dijo que lo amaba.
"Yo también te quiero Mami, hasta el cielo!"
"Eres el hombre de mi vida!"
"Y Papi?"
"También Papi!"
Una vez que lo cambió ambos salieron al patio a encontrarse con Sesshoumaru que arrullaba a la bebé para que hiciera su siesta. Aferrándose al bolsillo de su papá, el pequeño le preguntó si a él también lo dormía hablándole.
"Claro que sí, te quedabas dormido en mis brazos y otras veces Mami nos despertaba a los dos!"
"Ella es linda!"
"Quien, tu hermana?"
"Si es muy pequeña y suavecita…tío Jaken dice que entre los tres debemos cuidarla mucho pero Tío Inuyasha dice que si alguien la hace llorar debo partirle la vida!"
Sesshoumaru se carcajeó y le dijo que faltaba mucho para que alguien la hiciera llorar y el pequeño suspiró aliviado, diciendo que todavia no estaba preparado para partirle la vida a nadie.
"Bien dicho enano!"
En ese momento llegó Rin que se había quedado rezagada para poder contemplarlos. Tomando a Hiroshi en brazos le dio un beso a Sesshoumaru diciéndole que lo amaba.
"Mama dice que tu y yo somos los hombres de su vida!"
"Tenemos suerte enano!"
"Si verdad, Mami es lo máximo!"
Rin sintió la felicidad de su familia calentarla como una cobija invisible, su realidad era mucho mejor que cualquier sueño y con una gran sonrisa, los cuatro dieron un paseo antes de reunirse con los demás para un almuerzo en familia.
Fin
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Gracias especiales a la Dra. D por prácticamente obligarme a terminar este fic! A mis queridas lectoras les doy las gracias por sacar tiempo y leerme, son lo máximo!!
