HOOOOOOOOOLA...sí, se oye el aleluya a lo lejos. Sé que he tardado una barbaridad para actualizar, y he de contarles: me secuestró una cuadrilla de extraterrestres y todos tenían la cara de Harry. Así que me quedé mucho tiempo con ellos (jejejejeje).. ¿No me creen? (¬¬), bueno. Está bien. Aparte de que me secuestraron los extraterrestres, he estado con pruebas integradoras, para aquellas que viven en Argentina podrán entenderme, las que no, les explico: son como los TIMO's, pero más aburridas. Es decir, tuve que dar todo el año de cuatro materias, en una examen. Un horror. Además estoy por egresarme de la escuela y ando con unos nervios...
Pero ahora volveré a lo importante.
Les agradezco, como siempre, los reviews a: LunaLoonyLovegood, Harry, YanyzZ, NymphyLupin, Angelli-Vampire, MiOnE, Nasirid, Bar y NenaOrion.
Gracias por seguirme, de verdad, y de soportar que tarde en actualizar.
Espero que disfruten este capítulo y no me lancen ni Avadas Kedavras ni Crucios, por favor. (Ya sabrán por qué se los digo).
M.O.S (Miembro de la Orden Siriusana)
M.O.M (Miembro de la Orden de los Merodeadores)
M.O.P (Miembro de la Orden de Potter)
Y FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA.
Otra cosa: MUERTE A CHO CHANG...me dan náuseas la escena del beso...y ganas de golpear a la oriental...NO HARRY, NO LA BESES!!!!!...AAAAAAAAAAAAAAAH
"No hay mal ni bien, sólo hay poder y personas demasiado débiles para buscarlo"..Profesor Quirell (Harry Potter y la Piedra Filosofal)
Capítulo 14: Pasadizos, juegos y verdades lastimeras.
Bajaron las escaleras sintiendo como si les hubiesen inyectado adrenalina y emoción. Las sonrisas que Lucy y Bárbara tenían plasmadas en sus caras parecían selladas con cemento: no había nada que se las quitase. Kathya, en cambio, se mantenía seria y adusta. Y no porque no le gustase la idea (N/A: Merlín, a cualquiera le gustaría...), sino porque temía las consecuencias que ellas podrían acarrearle al bello Harry. Ya se imaginaba la expresión de Ginny Weasley al verlas en su casa. Y en esos instantes, imaginándose el rostro enfurecido de la pelirroja, se encontraban sentadas en el salón de Grimmauld Place, observando a Sirius, que hablaba con James a través de la chimenea.
-No les ha disgustado la idea de ir al Valle de Godric...debemos hablar con el Guardián Secreto- la atención de las tres jóvenes fue rápidamente tomada por Sirius-ya sabes...para poder localizar la casa-
-Sirius...¿cuándo nos iremos?-preguntó Bárbara con voz potente. Se restregaba las manos con insistencia. Estaba ansiosa.
-En unos momentos Bar...-Sirius hizo una seña de impaciencia y continuó hablando con James.
-¿Quién será el Guardián Secreto de Harry?-preguntó Lucy, mientras observaba con detenimiento a Sirius, cuya posición en el suelo era bastante particular.
-¿No es obvio?...de seguro es Ron-dijo Kathya, con ese insoportable aire de siempre saberlo todo.
-¿Ron?-preguntó Bárbara-¿no lo crees un tanto imprudente?-Kathya chasqueó la lengua.
-Es Ron...puede parecer estúpido pero es uno de los seres más leales sobre la Tierra-
-Muy bellas palabras para describir a Ron-dijo alguien detrás de ellas. Lanzaron un grito. Voltearon.
Mitzar se encontraba parado tras el sofá, observando con detenimiento la nuca de Kathya, quien no había volteado. No era necesario que volteara a mirar quién había llegado. El aroma masculino era inconfundible y ni hablar de su peculiar voz.
-Supe que irán al Valle de Godric-dijo, mientras dejaba una valija en el suelo.
-¿Dónde has estado?-preguntó Bárbara.
-Te has perdido toda la diversión-dijo Lucy sonriendo- y te he extrañado-Kathya cerró los puños sobre sus jeans. Hacía oídos sordos a la conversación de su amiga y Mitzar, mientras su cerebro le pedía a gritos que se repitiese "no te importa, no te importa, no te importa".
-¿Quién te dijo lo del Valle de Godric?-preguntó Kathya. Su voz le había jugado una mala pasada, saliendo completamente quebrada de sus cuerdas vocales.
-Oh..-dijo él. Sus pasos audibles caminaron alrededor del sofá, y su bella figura apareció frente a Kathya. Se miraron fijamente a los ojos. Merlín, cómo no perderse en la intensidad de aquella mirada, tan oscura y sombría como un bosque de árboles frondosos, y tan bella y deslumbrante como una noche sin estrellas. Kathya necesitó toda su fuerza de voluntad para no soltar un suspiro.
-Me lo contó William...¿quién si no?-respondió él, suspicaz.
-¿William?-preguntaron a coro.
-¿Y cómo sabe William?-preguntó Kathya temerosa, horrorizada de la pronta respuesta.
-Es el hermano de Harry..¿cómo no iba a saberlo?-dijo él con sarcasmo.
-Mit..-la voz de Sirius llegó hasta los cuatro-¿cómo la has pasado en la casa de Cedric?-Lucy saltó en el sofá. Kathya y Bárbara rieron con risitas tontas al ver a Sirius enarcar una ceja y observar a la morena, que se retorcía sobre el sillón, intentando, en vano, esconder su sonrojo.
-¿Sientes algo por Cedric?-pregunta tonta.
Kathya y Bárbara pusieron los ojos en blanco. O Sirius era idiota, o el espíritu de Gilderoy Lockhart lo había poseído. Y hablando en serio, las tres preferían la segunda opción. (N/A: te amamos Siri-boy).
-Pues...¿no es obvio?-preguntó Mitzar. Lucy lo fulminó con la mirada. Si las miradas mataran, Mitzar ya hubiese estado enterrado dos metros bajo tierra, luego de ser asesinado unas ochenta y cuatro veces.-Claro que le gusta-Sirius estuvo a punto de decir algo que supieron sería sumamente trivial, cuando un estruendo los hizo sobresaltar. Una polvareda gris y blanca se levantó sobre ellos, mientras un humo irrespirable les llenó los pulmones. Tosieron incontrolablemente, cuando un carraspeo de voz los hizo observar el suelo.
-¡Ron!-dijo Sirius, acercándose a algo rojo que brillaba sobre la alfombra-ven, te ayudaré-
-Esa maldita chimenea...vale limpiarla Sirius-dijo el pelirrojo, mientras se sentaba sofocado sobre el sofá en el que se encontraba Mitzar. El humo desapareció tras unas palabras que una voz femenina pronunció, y pudieron vislumbrar la silueta de Hermione más sucia y desarreglada que de costumbre.
-De veras que deberías hacer algo con esa chimenea...-Sirius se encogió de hombros.
-Intento matar a alguien con toda esa mugre algún día, Hermione-
-Oh cállate Sirius-dijo ella sentándose junto a Ron-hemos venido porque Harry nos lo ha dicho-
-Si Harry te dice que saltes, tú saltas-dijo Sirius con sorna.
Hermione lo fulminó con la mirada. Observó a las tres jóvenes que aún tosían.-Supimos que irán al Valle de Godric-
-¿Ustedes son los Guardianes?-preguntó Bárbara.
-Oh no, Ron es el Guardián-Kathya murmuró un insoportable "lo sabía"-Harry confía más en él que en mí-esto último lo dijo con cierta envidia en la voz.
-¿Y por qué será?-susurró Lucy, observando detenidamente a "la lechuza".
-Solo yo sé la ubicación exacta del hogar de Harry y Ginny-dijo Ron. Tomó un pedazo de pergamino y anotó algo con su pluma. Le entregó el papel a Kathya-no lo pierdan...es de suma importancia que el paradero de mi hermana y de Harry sea completamente confidencial-
-¿Cómo iremos hasta allí?-preguntó Kathya.-No podemos aparecernos si no sabemos la ubicación de la casa-
-Lo sabemos, por eso irán a la casa de los Potter primero-dijo Hermione-la casa de James y Lily está interconectada con la casa de Harry mediante túneles secretos-las tres se quedaron boquiabiertas.
-Pero..¿para qué necesitan un Guardián Secreto si..?-
-Sin ese papel, no podrán llegar a la puerta secreta...sólo se logra abrir con aquél conjuro-señaló el pergamino. Las tres jóvenes observaron el papel.
-No es por nada, pero este pergamino está en blanco-dijo Lucy-¿cómo sabremos..?-
-A su debido momento, el papel irá mostrando los pasos a seguir...otra medida de seguridad que tomó Harry con mucha astucia-dijo Ron sonriendo. Las tres suspiraron al pensar en Harry.
-Sí...él es muy astuto-
-Creo que ya es hora de que nos vayamos-dijo Hermione, observando su reloj de pulsera.
-Aún no hemos preparado nuestras valijas..-susurró Bárbara en el instante en que Sirius la tomaba del brazo y la arrastraba hasta la chimenea.
-Oh sí que lo hicieron-dijo Hermione dibujando un círculo con su muñeca. Se acercaron a la chimenea, que ya tenía unas volutas color verde.
-Muy bien..-Sirius las observó detenidamente. Sonrió. Sus ojos grises brillaban nostálgicos-voy a extrañarlas-algo se quebró dentro de los corazones de las chicas. Kathya miró al bello hombre con ternura, y lo abrazó con fuerza. Bárbara sollozó ruidosamente, y se lanzó sobre él también. Lucy se mantuvo apartada, mirando al suelo.
-Te extrañaremos también Sirius-dijo Kathya separándose de él y adentrándose en la chimenea. Volteó a mirar a Mitzar, que la observaba con ojos húmedos. Lo vio voltear a las escaleras y desaparecer. Suspiró.
-Igualmente nos seguiremos viendo-dijo Bárbara, siguiendo a la rubia.
Lucy miró a Sirius con detenimiento y sonrió. Se acercó a él, quien la observaba fijamente. Kathya y Bárbara ya habían desaparecido tras la llamarada verde de la chimenea, siguiendo a Ron y a Hermione, por lo que la morena puso en marcha el plan "Súper A". Al llegar junto a él, se miraron. Los ojos grises de Sirius se veían más encantadores que de costumbre. Era tan guapo.
-También te extrañaré Sirius-él sonrió.
-Yo también-las manos alrededor de la cintura femenina provocaron que la decisión de Lucy fuese irrevocable. Se puso en puntas de pie y, respirando el aroma masculino, juntó sus labios con los de Sirius. Duró tan solo un par de segundos, mirando a Sirius a los ojos, que brillaban cual diamantes. Se separó un par de centímetros, suspirando y mordiéndose el labio, pensando qué excusa decirle al señor Black, cuando él, sin previo aviso, la tomó del rostro y la besó con pasión contenida...
-Merlín..¿dónde cuernos está esa estúpida?-bramó Kathya, observando el reloj de péndulo que poseían los Potter, ubicado en medio de la enorme cocina.
-Ya llegará, debe estar despidiéndose de Sirius-dijo James. Algo hizo cortocircuito en el cerebro de Kathya.
-¿Des...despidiéndose de Sirius?-preguntó con voz nerviosa. Se atragantó con su propia saliva. Bárbara la observó detenidamente.
-¿Cuál es el problema de que se despida de Sirius?-preguntó inocentemente la castaña.
-Hace una hora que se está despidiendo de Sirius, no-sé-si-lo-has-no-ta-do-dijo Kathya con los dientes apretados. Se levantó con estruendo de su asiento-iré a buscarla-
-Kat...no...-la rubia dio varias zancadas hacia la sala, cuando un ruido proveniente de la chimenea la hizo voltear. Y allí se encontraba Lucy, con la sonrisa más esplendorosa que le había visto alguna vez. Kathya enarcó una ceja con peligrosidad.
-¿Por qué tardaste tanto?-bramó Kathya en el instante en que la morena se acomodaba la ropa, limpiándose las cenizas. Lucy movió su largo cabello negro con elegancia.
-Me estaba despidiendo de Sirius-
-¿Una hora despidiéndote de Sirius?-murmuró Kathya. El sonrojo que apareció en las mejillas de la morena hicieron tensar a la rubia. Algo goteó en la nuca de Kathya-¿qué has hecho?-
-Sólo me despedí de él-dijo Lucy como quien no quiere la cosa.
-Luciana-Kathya apretó la mano alrededor de su varita.
-¿Nos vamos?-preguntó la morena, intentando huir de su amiga.
-LUCIANA NO PODRÁS HUIR DE MI-
-Merlín O.O-dijo James, observando a la rubia, que corría tras su amiga en un intento de homicidio.
-¿Nos vamos?-preguntó Bárbara. Tomó uno de los platos sobre la mesa y se lo arrojó a Kathya por la cabeza-KATHYA-el plato se hizo añicos contra la pared. Kathya y Lucy, que estaban tomadas de los pelos, miraron a la castaña.-¿Podemos irnos ya?-
-Luego me dirás qué le has hecho a Sirius-dijo Kathya mientras soltaba a la morena. Lucy se acomodó el cabello. Miró a su amiga con una sonrisa malévola.
-La pregunta no es qué le hice yo a él, sino qué es lo que me hizo él a mi-los ojos atemorizantes de Kathya la hicieron carraspear y salir rápidamente del lugar. La reencarnación de Lord Voldemort, eso era Kathya.
-Luciana Pattinson, voy a acogotarte cual gallina-
Caminaron tras James, que las guiaba adentrándose en una puerta tras las inmensas escaleras de la sala.
El silencio sepulcral de los pasillos de la casa las hizo asombrarse. Ron y Hermione caminaban tras ellas, hablando en susurros. Caminaron durante minutos incontables, larguísimos. Los corredores eran interminables, y cada vez que avanzaban un paso sentían cómo el lugar se tornaba cada vez más frío.
Bajaron varias escaleras bastante empinadas. Parecía como si estuviesen adentrándose bajo tierra, porque el aire cada vez que avanzaban se tornaba a cada instante más pesado e irrespirable. De pronto, el suelo dejó de ser alfombrado, y notaron que ya no estaban en la majestuosa casa, sino en un túnel estrecho y sombrío.
-Lumos-susurró James. Las jóvenes hicieron lo mismo. El túnel se mostró enorme y gigantesco. Kathya quedó deslumbrada de la imponencia del lugar, a pesar de que daba bastante miedo.
-Estos túneles sirvieron para que los magos nos escondiéramos en las guerras contra los mortífagos-explicó Hermione-una de las formas más fáciles de llegar hasta Harry era ésta...muchas veces tuvimos que escondernos en estos túneles para que no nos asesinaran-
-En épocas anteriores, aquí era donde mis antepasados se escondían de los cazadores de brujos-dijo James, mientras sus pasos hacían eco. Se detuvieron frente a una enorme pared de piedra, que bloqueaba el paso.
-Hasta aquí las acompañamos-dijo Ron. Las tres chicas lo miraron aterrorizadas-nada les ocurrirá, el lugar es completamente seguro-
-¿Estás completamente...?-
-A lo sumo encontrarán ratas-dijo Ron sonriendo-hasta luego chicas-
-¿Nos van a dejar así solas?-preguntó Bárbara. Los otros tres voltearon y caminaron adentrándose en la oscuridad-OIGAN-
-Tranquilízate Bárbara, ya lo dijo Ron: el lugar es seguro-
-Parece que olvidas que Bárbara le tiene horror a las ratas- dijo Kathya, mientras pasaba su mano por sobre la piedra-¿cómo creen que se abra?-preguntó observando a sus dos amigas.
-A mi no preguntes, mi cerebro está lleno de grillos-dijo Bárbara.
-El mío también-dijo Lucy.
-El tuyo no tiene ni grillos...a lo sumo tendrás Sirius metidos en la cabeza-Lucy se sonrojó excesivamente. Kathya miró el pergamino.
-Aun se encuentra en blanco-se encogió de hombros. Sacó su varita del bolsillo-ábrete-pero la piedra no se movió.
-Debe ser como la plataforma 9 ¾ -dijo Bárbara, yendo hacia la pared con total tranquilidad.
-No Bar...-
PUMM. La joven retumbó contra la pared, mientras Lucy se descotilleaba de risa y Kathya le tomaba el pulso a la chica ojos de espiral, que se encontraba desmayada en el suelo.
-Mamá-susurró Bárbara, mientras varias estrellitas rondaban alrededor de su cabeza.
-Pues no, parece que no es como la plataforma 9 ¾-dijo Lucy conteniendo la risa. Lanzó una carcajada y cayó al suelo, tomándose el estómago.
-Estúpida, inténtalo tú-dijo Bárbara, sobándose el nuevo cuerno que le había salido, en digno honor a James.
-Ábrete sésamo-dijo Lucy, intentando también. Bárbara reía sentada en el suelo.
-No seas estúpida-bramó Kathya, mientras golpeaba a Lucy en la cabeza con su varita.
-Bueno perdón-
-¿Saracatunga?-preguntó Kathya. Cerró el puño. Golpeó la pared con fuerza. Pegó un alarido al darse cuenta que sus dedos se romperían prontamente. Se tomó el pie y se sentó sobre el suelo, quejándose.
-Supercalifragilisticexpialidoso-dijo Lucy, señalando la piedra con su varita y bailando de forma descontrolada. La carcajada que lanzó Bárbara la hizo enojar y voltear con los ojos llameantes.-A ver tú, inténtalo-escupió con ira. La castaña se levantó del suelo y se acercó a la piedra.
-¿Alohomora?-nada-me cansé-
-Has intentado solo una vez-dijo Kathya con hastío. Miró la pared.-Nos deberían haber dicho cómo cuernos cruzar esto-miró el pergamino. Se sobresaltó. Unas letras doradas brillaban sobre él. Se levantó del suelo y tomó a sus dos amigas de los cuellos de sus remeras. Tomó el pergamino con ambas manos. Bárbara y Lucy miraron el papel. "Muéstrame".
-¿Muéstrame?-preguntó Bárbara tocando la piedra.
-No, dilo con seguridad-dijo Lucy.
-Muéstrame-dijo Bárbara con voz potente. Seguía sin ocurrir nada.-Muéstrame-
-No, no es así-Lucy la empujó, haciéndola caer de bruces al suelo-muéstrame-nada.
-MUÉSTRAME-bramó la morena. –AAAAAAAAAH, MALDITA PARED DEL DEMONIOOOOOO-se tomó los cabellos con fuerza.
-Muéstrame-dijo Kathya. Tomó su varita, y Lucy y Bárbara hicieron lo mismo.
-Muéstrame-continuó la rubia, tocando la piedra con su varita.
-MUÉSTRAME-bramaron a coro. Aún no ocurría nada.
-Al demonio-algo hizo estruendo. Se miraron. El suelo temblaba. El papel en las manos de Kathya brillaba con una fulgor turquesa. Observaron la pared. Algo se movía dentro de ella, porque había demasiado ruido. La piedra se abrió frente a sus ojos, dejando un enorme hueco para que traspasaran. Se miraron.
Lucy se acercó, varita en mano, al hueco oscuro que había aparecido frente a sus ojos, iluminándolo con la luz que salía de su varita. Miró a sus amigas.
-¿Avanzamos?-Kathya y Bárbara se miraron.
-Sí-
Se adentraron al nuevo túnel. Caminaron pegadas, observando alrededor con cautela, oliendo el hedor nauseabundo y fétido de las alcantarillas. Podían oír los pequeños correteos de las múltiples ratas que vivían allí, escabulléndose por entre las pequeñas grietas de las piedras.
-¿Creen que falte poco?-preguntó Bárbara, tomando a Kathya fuertemente de la remera. Lucy le pisaba los talones de vez en cuando, haciéndola sobresaltar.
-Eso espero-susurró la rubia. Se habían detenido por fin en lo que parecía ser una gran fosa. Kathya iluminó la oscuridad del hoyo. Era inmenso.-¿Por qué se supone que hay tanta cosa extraña para llegar a la casa de Harry?-
-¿Para que casi nadie llegue?-preguntó Lucy, acercándose al borde del precipicio-¿cómo lo pasaremos?-las tres miraron el papel. Nada.
-La verdad que si seguimos así llegaremos a la casa de Harry el día del moco-dijo Lucy, sentándose, dejando su espalda contra la pared.
-Si ese día existiese, aceptaría con gusto esperar-dijo Kathya, observando la oscuridad frente a ella.
-¿Creen que estaremos bien allí?-preguntó Bárbara, abrazándose.
-¿Estando Harry allí?¿cómo crees que no?-dijo Lucy-puedo estar hasta en el mismísimo infierno, pero si Harry arde junto a mí, yo soy feliz-Kathya la observó con sorna.
-No seas tan exagerada-
-No soy exagerada, digo la verdad-
-¿Y no preferirías estar en el paraíso, mientras Sirius te da de comer uvas en la boca?-preguntó Bárbara de forma lasciva. Lucy tosió estruendosamente.
-¿Tienen algún problema con Sirius?-
-El problema no es Sirius...el problema eres tú-dijo Kathya, mientras le daba la espalda, observando el papel. Algo brillaba con letras plateadas. Les hizo una seña para que se acercaran.
-Ascendio-sus cuerpos se elevaron varios metros sobre el aire. Era como si algo invisible las empujara hacia el otro lado, con sumo cuidado, y a salvo. Aterrizaron con comodidad. Se observaron. Podían vislumbrar un poco de luz a lo lejos.
-Vamos, ya casi llegamos-dijo Kathya avanzando con varita en mano.
Una escalera de tamaño descomunal las esperaba a unos metros. Era de piedra, y en las paredes contiguas había dibujos bastante significativos. Una imagen de un joven de gafas luchando contra una serpiente gigante, hizo detener a Lucy.
-¿Creen que ese...?-
-Sí, Lu, ese que está pintado ahí es Harry-dijo Bárbara.
-¿Cómo te has dado cuenta?-preguntó la morena, mientras sus dos amigas la tomaban de las manos y la arrastraban consigo.
-Pues porque estas paredes tienen profecías dibujadas-dijo Kathya. Señaló una imagen de un niño con una cicatriz-ese también es Harry...su enfrentamiento con Voldemort ya estaba predestinado-
El corredor por el que caminaban se iba llenando de luz lentamente, y podían vislumbrar los contornos de las paredes y las piedras del suelo. Una gárgola de un león las separaba de otra escalera que iba hacia el exterior.
Lucy refunfuñó.
-Merlín¿ahora qué?-miró a Kathya, mientras pateaba a la estatua con violencia. Aulló de dolor y se sentó en el suelo, tomándose el pie.-Fíjate que dice el papel-
-Pues nada-dijo la rubia, encogiéndose de hombros.-Probemos-movió su cuello a uno y otro lado, con los ojos cerrados. Tomó aire. Lucy y Bárbara se miraron con las cejas levantadas.
-Le hizo mal...-
-Cierra el pico Luciana-dijo Kathya. Tocó la gárgola con las puntas de los dedos.
-¿Kat?-preguntó Bárbara-¿qué?-
-Una contraseña-susurró la rubia-digan una contraseña-ambas se acercaron a ella.
-¿Qué le gusta a Harry?-preguntó Bárbara.
-¿Ginny?-preguntó Lucy. Miraron la gárgola. Nada.-Ya creía que Harry no podía ser tan idiota-
-¿Quidditch?-preguntó Bárbara.
-¿Tiene que ser algo que le guste a Harry?-preguntó Kathya pensativa.-Una contraseña no tiene por qué ser...-
-Tiene que ser algo inusual...-dijo Bárbara.
-Y algo que sus conocidos sepan-concluyó Lucy.
-Esperen...-dijo Kathya. –Estos túneles están aquí hace siglos...-sonrió. Volteó, mirando la gárgola-Godric Gryffindor-un estruendo, y la gárgola se movió a un costado lentamente.
-¿Algo inusual?-preguntó Lucy socarrona, mientras miraba a Bárbara.
-Creí que sería algo difícil...esa contraseña era muy fácil-dijo, observando a Kathya.
-Estos túneles fueron utilizados por los Potter desde épocas inmemoriales...y...¿qué características tiene todos los Potter...?-
-¿Qué todos fueron a Gryffindor?-preguntó Bárbara.
-EXACTO-dijo Kathya-desde hace más de diez generaciones los Potter quedaron en Gryffindor...y tú, Lucy, me diste la idea-
-¿Yo?-
-¿Lucy?...¿ella?..¿ella que tiene el cerebro solo para rellenar el cráneo?-preguntó Bárbara con estupefacción.
-Oye ¬¬-
-Sí, ella, al decir que la contraseña la debían saber sus conocidos..por tanto debía ser muy fácil-sonrió con superioridad, Kathya y sus horrendos aires de grandeza.
Las tres miraron las escaleras al exterior. Subieron ansiosas, esperando con desesperación encontrar por fin la dichosa casa de Harry.
-Merlín-dijo Bárbara. Se encontraban en un páramo desierto, y digo desierto porque no había ni una sola propiedad, todo era verde y lleno de árboles. No había ni un animal, ni una persona, ni siquiera un alma.
-NO-bramó Lucy-¿dónde demonios está esa maldita casa?-miró a Kathya-¿qué dice ese maldito papel?-
-Nada-
-Le meteré a Ron ese papel en el cu...-
-LUCIANA-la morena cerró los puños y gruñó.
-Miren-dijo Bárbara, señalando al frente. Algo se movía a lo lejos.-¿Qué..?-
-Vamos-dijo Kathya, dirigiendo la marcha. Algo brillante bailaba frente a sus ojos, moviéndose en el aire. Traspasaron lo que parecía una pared de gelatina, acuosa. Un sendero apareció bajo sus pies.
-Sigamos el sendero-dijo Kathya.
-Pues claro ¬¬-dijo Lucy. El camino subía de manera interminable, rodeado de árboles frondosos lleno de flores. Parecía como si el sendero debía estar escondido de la vista de extraños. Llegaron a un lugar flanqueado por dos extrañas estatuas, de un hipogrifo y un fénix, con expresiones siniestras.
-Aquí termina el sendero-dijo Lucy. Miró a las dos gárgolas-¿ahora qué?-señaló el lugar-no hay nada...la casa de Harry no existe..-
-La casa de Harry debe ser como Grimmauld Place...aparecer con una contraseña o algo-Kathya miró al suelo. El sendero terminaba justo donde comenzaban las bases de ambas gárgolas. Ella avanzó, pasando su pie derecho sobre el césped. En una décima de segundo, la rubia se encontraba tres metros lanzada hacia atrás. Se levantó del suelo como pudo, frente a las asombradas miradas de Lucy y Bárbara, y volvió a acercarse a las gárgolas. Tomó su varita.
-He venido a ver a Harry Potter-gritó al aire. Esperó. La risa socarrona de Lucy la hizo gruñir.
-¿Te has vuelto loca?-preguntó Lucy-no hay nada-
-¿Quién lo busca?- la voz de ultratumba más horrorosa se dejó oír.
-AAAAAAAAAAAAAAAAH-
-¿Quién...?-Bárbara se tomó el pecho con ambas manos.
-¿Quién habló?-preguntó Lucy empuñando su varita.
Miraron a la gárgola. El hipogrifo de piedra las observaba con expresión seria, clavando sus garras con fiereza sobre la base de bronce en la que se encontraba parado. Saltó al sendero frente a ellas, y observó a Kathya con mirada dura.
-Antes de que puedan pasar, deben responder un acertijo-
-¿Qué?-bramaron a coro.
-Te daré un acertijo-dijo Lucy, blandiendo su puño cerrado en el aire.
El hipogrifo no se dio por aludido.
-"Canta sin voz, vuela sin alas, sin dientes muerde, sin boca habla" -
-¿Qué clase de acertijo es ese? ¬¬-preguntó Lucy.
-Uno muy estúpido-siguió Bárbara, mientras reía.
-Espero su respuesta-dijo la gárgola-tienen tres oportunidades-
-Algo que no tenga dientes...¿el pato?-dijo Lucy, mirando a la gárgola.
-Respuesta incorrecta-
-¿Cómo...?-se quedó boquiabierta-Kathya, ayuda-
-El viento, es el viento -dijo la rubia, con su insoportable aire de superioridad. La gárgola sonrió.
-Segundo acertijo: "No puedes verla ni sentirla, y ocupa todos los huecos; no puedes olerla ni oírla, está detrás de los astros, y está al pie de las colinas, llega primero, y se queda, mata risas y acaba vidas"-
Bárbara y Lucy observaron a Kathya, quien se encontraba pensativa.
-Pues...está en todos los huecos...piensen chicas...-dijo, mirándolas.
-¿Pensar?, esa palabra no existe en su diccionario-dijo Bárbara, señalando a Lucy.
-No creo que tampoco exista en el tuyo...-contraatacó la morena.
-Yo sí pienso..-
-Discutiendo no me ayudan-dijo Kathya, luego de dar varios pasos en círculo.-Pues si está en todos los huecos..¿qué hay en todos los huecos?.. ¿qué es lo que no se puede ver ni sentir?..¿qué llega primero...?..¿qué acaba vidas y mata risas?..-
-La oscuridad-dijo Bárbara.-Es la oscuridad-. El hipogrifo volvió a sonreír.
-Muy bien Bar-dijo Kathya mientras sonreía. La castaña se sonrojó.
-Tercer acertijo: "Devora todas las cosas: aves, bestias, plantas y flores; roe el hierro, muerde el acero, y pulveriza la peña compacta; mata reyes, arruina ciudades y derriba las altas montañas"-
Las tres jóvenes se miraron boquiabiertas.
-Pues...-comenzó Lucy. Miró a sus dos amigas.-¿Pretenden que use el cerebro?..olvídenlo-
-Roe el hierro...-comenzó Kathya-devora todas las cosas..-
-Arruina ciudades...-siguió Bárbara- mata reyes...derriba las altas montañas...-.
-EL TIEMPO-bramaron a dúo. Voltearon a mirar a la gárgola, quien asintió majestuosamente con la cabeza. Saltó nuevamente hacia la base de bronce.
-Sus nombres-dijo el fénix con galantería. Había abierto las alas y las miraba con una expresión que pudieron vislumbrar como una sonrisa.
-¿Cómo...? pero...¿adivinaron?-preguntó Lucy, observando a Kathya.
-Usar el cerebro nunca ha sido tu fuerte, Lucy-dijo la rubia.
-Pero sí el nuestro-dijo Bárbara con una sonrisa.
-Sus nombres-volvió a repetir el fénix, esta vez con voz hastiada.
-Pues...pues...Kathya Moseley, Bárbara Felton y Lucy Pattinson- ambas estatuas cerraron los ojos y volvieron a quedarse petrificadas.
Segundos después...
-El señor Harry Potter les da la bienvenida a su morada-dijo el fénix, volviendo a hablar.
-Sigan el sendero-dijo el hipogrifo. Una verja apareció frente a los ojos de las tres chicas.
-Aún no puedo creer cómo adivinaron esos acertijos...-dijo Lucy.
-Usar el cerebro que rellena tu cráneo te vendría bien de vez en cuando-dijo Bárbara mientras reía.
La puerta enrejada se abrió, y traspasaron el umbral, temerosas. Las gárgolas se habían vuelto a transformar en piedra. Caminaron en silencio, tomándose de las manos. Algo extraño había en el aire, como un brillo que las envolvía, y un aroma a flores que las hechizaba. Pudieron ver que un castillo aparecía a lo lejos. Y un joven caminaba hacia ellas con paso apresurado. La túnica que llevaba puesta ondulaba tras él, dejando ver su exquisito cuerpo masculino. Se miraron y sonrieron.
Harry se acercó con su túnica escarlata, les sonrió.
-Bienvenidas a mi humilde hogar-
-¿Qué tiene de humilde?-preguntó Lucy al observar la modesta morada del joven. Si Hogwarts alguna vez hubiese tenido una réplica exacta, el Valle de Godric podría tranquilamente ser una. Era un terreno amplio y verde, lleno de árboles y flores. Había un precioso lago a lo lejos, que reflejaba la luz del sol, tal cual los terrenos del viejo colegio.
-¿Entramos?-preguntó Harry con voz suave. Las tres jóvenes lo siguieron anonadadas hacia el gigantesco castillo. Imagínense. Si de fuera les encantó, lo que les ocasionó verlo del interior.
Era un salón enorme, de una majestuosidad avasallante e increíble. Unas gigantescas escaleras, al fondo, llevaban a lo que supusieron era el primer piso. Una araña colgaba del techo, manteniendo sus velas levemente encendidas, ya que la luz del día entraba con amplitud por entre los ventanales. La chimenea tenía un gigantesco tapón de la cara de un león, y el suelo bajo ellas brillaba de tan limpio que se encontraba.
Kathya observó el lugar dando un giro sobre ella misma. Era una casa fascinante. En realidad no podía llamarla casa, ni siquiera mansión. Sabía que tampoco podría llamarlo castillo. Un cuerpo delgado y apetecible irrumpió en su campo visual. Él sonreía ante su estupefacción.
-Espero que tengan una buena estancia aquí...-sonrió aún más-pueden elegir habitaciones si quieren...tenemos sesenta cuartos, asi que no se preocupen por el lugar-
-¿Y por qué una casa tan grande?-preguntó Bárbara. Bombilla.-¿No pretenderás tener sesenta hijos con Ginny?-Kathya y Lucy voltearon rápidamente a mirar a Harry con los ceños muy fruncidos. El moreno sonrió encantado. Le brillaban los ojos como a un niño que mira un portentoso helado de chocolate. Parecía que la idea de ser padre algún día no le disgustaba en lo absoluto.
-Bueno...- el sonrojo que apareció en sus mejillas hizo suspirar a las tres chicas-no creo que Ginny quiera tener tantos hijos...pero espero poder llenar unas cuantas habitaciones...-
-Tengo hambre-dijo Lucy de repente, mientras apretaba los dientes-¿qué hay de comer Harry?-él la observó un tanto confuso. Kathya sonrió. Sabía que si no fuera por la impetuosidad de la morena, Harry hubiese seguido hablando de cuántas docenas de hijos e hijas pretendía tener con Ginny algún día. No si ellas podían, no evitarlo, pero quizás si posponerlo.
-Pueden...pueden hablar con Dobby...-hizo una seña con la mano. Chasqueó los dedos.-Dobby-un elfo apareció frente a ellos, haciendo una leve reverencia.
-Dobby está para servirles..-
-Dobby...oh Dobby, eres más bello de lo que imaginé-Dobby frunció el ceño y observó a Bárbara con curiosidad.
-Bar...¿estás demente?-preguntó Lucy en un susurro. Miró al elfo, que por poco se orinaba de tanta emoción por ser tan querido-es Dobby...-
-Es el ex elfo de los Malfoy...-dijo ella con los ojos brillantes de las ansias .
-¿Cómo sabes eso?-preguntó Lucy, observando cómo Harry se quitaba la túnica y su perchero se acercaba hasta él para tomarla-quizás la historia es otra...-
-¿Tú crees eso..Kat?-miraron alrededor-¿Kat?-
-¿Dónde se metió?-bramó Lucy-siempre hace eso-
-No sé si has notado, pero Harry tampoco está-
OoOOoOCaminaba en silencio por el extenso pasillo, observando su sombra bajo sus pies. La luz del sol entraba por las ventanas, y las cortinas blancas ondeaban por la ligera brisa. Su túnica violeta intentaba cubrirla del constante frío que se sentía, completamente en vano. Una puerta verde a lo lejos le llamó la atención. Caminó hacia ella, intentando no hacer demasiado ruido con sus pasos. Llegó hasta la puerta, y tomó el picaporte con sumo cuidado. Abrió, y entró con cautela. Era un cuarto oscuro y sucio. Miró alrededor. Alguien se encontraba sentado en medio del lugar, siendo iluminado por una tenue luz que desprendía una vela en el suelo. Kathya se acercó despacio, cuando el otro volteó a mirarla. Se quedó estática observando el brillo de los ojos frente a ella, e irremediablemente sonrió.
-Mit...-
-No me molestes-dijo él, levantándose. Su cuerpo era majestuoso, pero su rostro tenía algo inexplicable que lo hacía ver perverso-TE ODIO-
-Mit..¿qué?-él se acercó a ella en dos zancadas. La tomó de los brazos y la zarandeó.
-Eres una zorra, mereces estar sola de por vida...¿por qué crees que murieron tus padres?-Kathya comenzó a llorar-¿de verdad creíste que yo, siendo un Black, amaría a alguien tan cínico como tú? o mejor aún...siendo un sangre pura, en realidad siendo de semejante linaje..¿estar con una sangre sucia?-
-Tú no eres un sangre pura...¿Qué estás diciendo?-preguntó ella mientras sollozaba-MIT POR FAVOR-cayó de rodillas al suelo. Observó alrededor. Mitzar ya no se encontraba frente a ella. Ahora era William quien la observaba con furia.
-Me pelee con mi mejor amigo por tu culpa...-comenzó, acercándose.
-¿William?-Kathya se levantó del suelo, mientras tomaba su varita.-No entiendo nada-
-Eres egoísta...jamás piensas en nadie...sola te vas a quedar-sonrió maléficamente-ya no te quiero-
-Basta, basta...-lloraba sin control, mientras se tomaba el rostro con ambas manos.
-¿Sabes Kat?...no creo que merezcas ser amiga mía-Lucy la miraba esta vez, cruzada de brazos-prefiero ser amiga de Bellatrix Lestrange-Kathya apoyó su cabeza contra el suelo.
-Por tu culpa estamos estancadas aquí...tú y tu estúpido afán por escribir...jamás igualarás a Rowling..¿quién te crees que eres?..eres una mediocre y por tu maldita historia no tengo padres y sufrimos cual condenadas a Azkaban-Bárbara le gritaba con fiereza, como si la amistad entre ambas jamás hubiese existido.
Oyó que la puerta se abría. Miró a su alrededor. Un dementor observaba al frente, a algo que estaba tras ella.
-Riddíkulus-bramó una voz. Algo estalló frente a ella. Kathya respiró hondo y volteó. Un par de ojos de increíble verde la observaban desde un poco más alto.
-Harry-se lanzó sobre él y lo abrazó-Harry, no quiero estar sola-el aroma masculino era tranquilizador.
-No estás sola-dijo él con voz dulce. Se miraron-nunca estarás sola..-sonrió-era solo un boggart...nada más...tranquila-volvió a abrazarla. Kathya lloró sin control sobre el hombro de Harry, recordando con dolor al boggart y a todo aquello que éste le había mostrado.
-No quiero perder a mis amigas...-dijo en un susurro, mientras abrazaba la cintura de Harry y sentía la tersura de la piel del cuello-ni a Mit ni a Will-
-No los perderás, no te preocupes-le levantó el rostro y le besó la frente-y hablando de Mit y Will..ven, acompáñame a mi despacho-la ayudó a levantarse. Kathya sonrió al sentir el cuerpo duro de Harry contra el suyo. Merlín que le agradecería al cielo esa oportunidad de conocer a semejante hombre. Las piernas le temblaban y aún sollozaba casi en silencio cuando comenzaron a caminar por el pasillo.
-Ya me habían dicho que la curiosidad mató al gato..-dijo ella mientras sonreía y observaba al chico a su lado. Harry la observó con una sonrisa complaciente.
-La curiosidad no es mala, pero tienes que usarla con moderación-
-Esa frase ya la he escuchado antes..-
-Me la dijo Dumbledore-se detuvieron frente a una puerta de roble. Kathya observó con detenimiento la expresión de Harry: aunque triste, aún seguía siendo hermosa (N/A: lo amo, sí, y qué?). Entraron al cuarto luego de que el joven moviera su varita en círculos alrededor del picaporte, susurrado lo que, Kathya supuso, sería un encantamiento para mantener ese lugar cerrado.
Kathya se maravilló con el cuarto amplio, lleno de muebles exquisitos, con varias bibliotecas llenas de libros, una alfombra color escarlata, un pequeño escritorio, varias ventanas que daban al parque y al lago de la casa, una chimenea que tenía varias fotografías de su familia...En resumen, el cuarto era precioso.
-Ven Kathya, toma asiento-dijo Harry, mientras se sentaba del otro lado del escritorio. Kathya se acercó cautelosamente a la silla acolchada. Se sentó. Miró a Harry fijamente.
-Dime-
-Necesito que hablemos sobre tu relación con William-
-¿Cuál relación?-Harry sonrió.
-Esa tan particular que tienes con él-
-No tengo relación alguna con William-dijo ella, intentando esconder el excesivo sonrojo que había aparecido en sus mejillas. Harry enarcó una ceja con suma sensualidad.
-¿Qué piensas hacer?-
-Por Merlín, Harry¿me has traído hasta tu despacho solo para que hablemos de William?-
-Hace un momento lo llamaste Will-dijo él con lascivia.
-No importa cómo lo haya llamado, no creo que sea de tu incumbencia-la expresión masculina la hizo arrepentirse-discúlpame Harry, lo que ocurre es que...-
-No sabes qué hacer-ella asintió con la cabeza.-¿Qué es lo que sientes cuando estás con mi hermano?-
Kathya observó al bello joven con asombro. ¿Sentir?..¿qué sentía ella cuando tenía a William cerca?. ¡De todo!. Desde cosquillas en el estómago, hasta el cabello erizado. William le gustaba muchísimo, pero...y era ese pero la que la hacía no tomar la decisión.
-Así que hay un pero..-dijo Harry. Kathya lo miró sin comprender.
-¿Otra vez me has leído el pensamiento?-él sonrió como disculpa-POTTER-
-No lo puedo resistir-al ver la expresión de ella, sonrió aún más-tienes unos pensamientos muy interesantes-rió.-Anda, dime ese pero-
Kathya miró al suelo, restregándose las manos. ¿Decirle o no decirle?.
-Mitzar es el pero-la expresión de Harry cambió por completo.
-¿Mitzar?-preguntó-¿mi primo Mitzar?-
-El mismo..-
-¿Y qué es lo que ocurre con él?-Kathya suspiró y revoleó los ojos al techo.
-Me gusta, Harry-miró al suelo-ambos me gustan-sonrió, muy a su pesar-son muy diferentes uno del otro...tienen distintas formas de amar...Mitzar es tan callado, inteligente, tímido..y William es tan impredecible, impetuoso, extrovertido-suspiró-no sé qué hacer-
-Guíate por lo que diga tu corazón-dijo Harry-si Will no es el indicado para ti...díselo...-
-Tú...¿de qué lado estás?-preguntó Kathya-¿del de William o del de Mitzar?-
-Del tuyo-contestó de forma enigmática. Kathya se vio de pronto sumergida en un mar de hermoso verde y aroma masculino. Carraspeó, sonrojándose.
-¿Quieres hablar de algo más?-preguntó ella, con un ligero carraspeó en la voz.
-Pues...-
Un ruidoso estruendo, un golpe y...
-AAAAAAAAAAAAAAAAAAAH-
-¿Qué fue eso?-preguntó Kathya volteando. Harry se levantó de su asiento empuñando su varita.
Caminó en varias zancadas. Salió al pasillo, mientras Kathya lo observaba. Las piernas le temblaban cuando siguió el apuesto joven en su carrera hacia las escaleras.
-HARRYYYYYYYYYYY-algo de cabello rojo se lanzó sobre el moreno.
-¿Gin?-preguntó él-¿qué ocurre?-Kathya gruñó al ver cómo los dos se besaban fervorosamente, como si ni ella ni las otras dos chicas que los observaban existiesen. Lucy y Bárbara miraron a Kathya y pusieron los ojos en blanco.
-¿Puedo saber qué hacen ellas tres aquí?-preguntó Ginny cuando ella y Harry dejaron de besarse.
-¿Mmm?-
-Harry..-
-¿Si cielo?-
-¿Qué hacen Moseley, Felton y Pattinson en nuestra casa?-
-Pues...-
¿Algo andaba mal?¿Harry tartamudeaba?. De seguro si él se portaba mal, Ginny le suprimiría los mimos. Aunque él no sabía que había tres chicas que le compensarían la falta. (N/A: creo que no solo tres chicas, sino la mitad de la humanidad).
-Vinimos porque ya no podíamos quedarnos en Grimmauld Place-dijo Kathya-y Harry nos ofreció su casa para hospedarnos-los ojos castaños de la pelirroja centellearon.
-Creo que estabas enterada del ataque que sufrimos estando allí-dijo Bárbara-Snape entró al lugar...ya no podíamos quedarnos en aquel lugar-
-Espero que puedas entenderlo Ginny-dijo Lucy cruzándose de brazos.
-Oh claro, sólo que nadie me pidió permiso-
-La decisión fue tomada de forma muy apresurada cariño, fue por eso que no te pregunté...discúlpame-y cómo no disculparlo con esa carita de cordero degollado y ojitos verdes brillantes. Ni con su sonrisa y sus mejillas arreboladas. Ginevra Weasley, más vale que lo perdones.
-Oh por supuesto que te disculpo...tú siempre piensas en los demás..perdóname tú por haberme ofuscado-y lo besó de tal forma que las tres jóvenes se asombraron de que Harry siguiese respirando, o que ella no le hubiese hecho un examen gástrico.
-Bueno...¿comemos?-preguntó Ginny al separarse de su novio. La expresión pasmada de Harry, todo un poema.
-Pero sí tú ya comiste Weasley-murmuró Lucy observando al atontado Harry, que seguía a su novia como si esta tuviese un imán en el trasero.
-Será muy divertido vivir aquí..¿no creen?-preguntó Kathya, mientras caminaban hacia el comedor.
-Más si ofuscamos a la nena Weasley-dijo Lucy con una gran sonrisa. Pues sí, quizás le encontrarían un poco de diversión a ese lugar. Y lo averiguarían recién al día siguiente.
Ya era de noche y se dispusieron a elegir habitaciones. Se encontraban en ese instante caminando por uno de los pasillos del ala oeste, siguiendo a Harry. El corredor era precioso, lleno de cuadros y armaduras que las observaban al pasar, candelabros que se encendían mientras se acercaban...en fin, un lugar de ensueño. Grimmauld Place, un poroto. Harry se detuvo frente a una puerta.
-Aquí dormirán ustedes-dijo, mientras introducía una extraña llave en la cerradura. –Que tengan buenas noches-
-Harry...nuestras pertenencias...-
-Están dentro del cuarto...buenas noches-y caminó desapareciendo por el pasillo, mientras era iluminado por las antorchas que se encendían a su paso. Las tres entraron al cuarto. Era magnífico. Era un cuarto rojo, en realidad la mayor parte de la casa estaba forrada de rojo escarlata. Había una inmensa chimenea contra una de las paredes, tres ventanales gigantescos con cortinas color borgoña, una hermosa alfombra roja, para variar, tres camas con doseles transparentes, un armario imponente, varios cuadros, una biblioteca que ocupaba dos paredes y un espejo que iba desde el techo al suelo, enmarcado en preciosa plata.
Bárbara se lanzó sobre la primer cama, sonriendo. Lucy se acercó al espejo y se observó, mientras Kathya se quedaba parada contra la puerta, observándolas.
-¿Les gusta?-preguntó. Su voz había sonado extraña.
-Claro¿a ti no?-preguntó Bárbara sentándose sobre el edredón escarlata y quitándose los zapatos.
-Es que...siento como que estorbamos todo el tiempo-
-¿De veras sientes eso?-preguntó Lucy. Kathya asintió con la cabeza.-Oh vamos, no le des importancia y acuéstate-
-Vamos Kat, no estés triste-dijo Bárbara-anda, acuéstate y durmamos, que mañana será un gran día-
Se levantó en medio de la noche, sintiendo su garganta sumamente cerrada. Sentía un calor excesivo en la piel, por lo que decidió ir hasta la cocina para tomar algo de agua. Salió al pasillo descalza, mientras se repetía a sí misma "agua, quiero agua". Caminó por el corredor en completa oscuridad. Las antorchas se encendían levemente, solo para que pudiese ver el camino por el que transcurría. Bajó las escaleras de tres en tres escalones. Llegó a la cocina, un cuarto ubicado en el subsuelo, aunque sumamente acogedor. Había una nevera gigante, una mesa cuadrada, una mesada de mármol, una alacena que abarcaba casi toda la pared, una pequeña ventana que daba al parque y dejaba ver la luz de la luna. Era un lugar de lujo. Se acercó a la nevera y buscó una jarra de agua. Se sirvió en un vaso que encontró sobre la mesada. Volteó con la intención de irse luego de saciar su sed, cuando chocó estruendosamente contra algo. Y ese algo chilló de dolor. Se quedó estática, respirando con dificultad.
Demonios, su varita había quedado guardada en sus vaqueros. Maldición, mierda. Tragó saliva y extendió su mano, cuando tocó algo que la sobresaltó. Algo firme y duro.
-Deja de tocarme o terminaremos muy mal-se sobresaltó en su lugar, y chocó contra la mesada. Esa voz, ese aroma...
-¿Will?-una luz se encendió frente a ella. Los ojos castaños de William la observaron a la luz de la varita. Excitantes.
-Hola Kat-Kathya observó con detenimiento el panorama. Se atragantó con el agua que estaba bebiendo al notar que William se encontraba con el torso al descubierto..y que su mano derecha se encontraba sobre unos de los pectorales del chico. Merlín que ese cuerpo estaba muy apetecible.
-Will...¿qué haces aquí?-preguntó ella, mientras él se acercaba amenazadoramente. Sus labios carnosos sonreían en una sonrisa cautivadora.
-Supe que venías y...quería verte-Kathya se sonrojó, y agradeció la oscuridad del lugar por ello.
-¿De veras?-él asintió con la cabeza. Un encantador sonrojo apareció en las pálidas mejillas masculinas. Hermoso.
-Tenemos algo pendiente-dijo él, mientras le acariciaba la mejilla.
-Sí, lo sé-William estaba cerca, demasiado cerca. Podía sentir el aliento cálido que salía de su boca contra la suya, y no pudo evitar estremecerse. Le temblaban las piernas y si no fuera porque William la tomaba de la cintura, habría caído al suelo completamente derretida. Él se acercó acortando la poca distancia que había entre ellos, y la besó. Y fue un contacto puramente dulce. William exploró sus labios con suma delicadeza, mientras su corazón retumbaba en su caja torácica, haciéndola sentir completamente vulnerable. La mano masculina recorrió su espalda, haciéndola estremecer. Y en el instante en que ella profundizaba el beso, él se separó. Se miraron a los ojos durante varios segundos.
Los ojos de William eran hermosos, y eso que no poseían el color verde de los de su hermano Harry. Sus pecas eran encantadoras y lo hacían parecer un niño.
-Creo que deberíamos irnos a dormir-
Caminaron en silencio por el corredor oscuro, mientras subían las escaleras. Caminaban uno al lado del otro, mirando al suelo. William tomó coraje y, suspirando, le tomó la mano con delicadeza. Y Kathya casi se orina encima. Al llegar hasta la puerta, se miraron con sumo cariño.
-Que tengas buenas noches Katy-
-Igualmente Will-él volteó, soltándole la mano. Kathya se apoyó contra la puerta, observando la espalda desnuda del joven.-Will-bramó. Él corrió hasta ella, expectante-que...que..que duermas bien-susurró Kathya, mirando al suelo.
-Oh...-dijo él, volteando su mirada a otro lado. Kathya volteó dispuesta a entrar al cuarto.-Kat-ella dio la vuelta para observar al joven.-Que sueñes con los angelitos-
-De acuerdo-William sonrió y le propinó un beso rápido. Su sonrisa se amplió y corrió por el pasillo.
Kathya volvió a apoyarse contra la pared, mientras se tocaba los labios, sonrojándose. Entró al cuarto y se acostó, dispuesta a dormir.
Ya era de mañana. Los pajaritos cantaban parados en los árboles, las flores emanaban su exquisito perfume, el sol brillaba en el cielo entibiando todo los lugares...y Lucy caminaba por los pasillos de la casa de Harry en paños menores. Sí, como lo leyeron. Parece que la chica olvidó que no estaba en su casa. Y en eso estaba mostrando su humanidad, cuando entró a la cocina dispuesta a desayunar.
-¿Qué...?-Ginny se encontraba sentada preparando el desayuno para Harry, cuando Lucy entró campante y cantarina, mostrando un hermoso culotte a lunares rojos y blancos.
-Pattinson...-la voz de Ginny salió seca y desmayada.
-¿Mmmm?-Lucy la miró ensoñada.
-¿Qué haces...?..¿cómo te atreves..?-el puño de la pelirroja se cerró alrededor del repasador que tenía entre manos-VE A VESTIRTE SI NO QUIERES TENER MOCOS DE MURCIÉLAGO EN LA CARA DURANTE UN MES-
-No...-Lucy se quedó estática observando a Ginny. Si quería guerra, la iba a tener-NO ME GRITES-notó que la pelirroja psicópata tomaba su varita de sobre la mesada, y reflexionó que no quería que el potente moco-murciélago de Ginny se mantuviese en su rostro un determinado período de tiempo-de acuerdo, me iré a vestir...no te ofusques-y volteó, subiendo las pequeñas escaleras hacia el comedor, para luego ir hasta la sala y subir al cuarto. Y fue en ese instante, mientras apoyaba uno de sus pies sobre un escalón de la magnífica escalera, que se topó con William. Lo observó idiotizada durante varios segundos, segundos en los que el chico no se percató de su presencia. Y Lucy gruñó enojada, porque nunca ningún chico la había ignorado de esa forma.
-Buenos días-dijo con voz austera. William volteó a mirarla.
-Buenos días-y siguió su rumbo a la cocina. Lucy se quedó boquiabierta. No podía ser..acaso...¿acaso ese chico tenía ojos para una sola mujer?, porque esa fue la impresión que le dio con su actitud. Bufó y subió las escaleras, dirigiéndose al cuarto, en donde una campante Kathya aún dormía. Y por primera vez en todos los años en que la conocía, la vio sonreír en sueños. Kathya jamás sonreía mientras dormía, y el hecho de que lo hiciese era ya de por sí muy extraño. Y Lucy, mientras se ponía la vestimenta, supo que la razón de esa sonrisa encantadora era un apuesto joven con el que había chocado al acercarse a las escaleras. Y, sonriendo malévolamente, decidió ayudar a la rubia a tomar decisiones drásticas. Salió de la habitación ya vestida impecablemente, con una idea en mente.
Varios minutos más tarde, Kathya había decidido por fin abrir los ojos a ese maravilloso día que anticipaba ser uno de los mejores de su vida. Y no era para menos si rememoraba la noche anterior, en la que William le había regalado un hermoso beso, o en la que Harry la había abrazado como a un hermano mayor. Sonrió, mientras se desperezaba. Eran tan bellos los dos.
Cerró los ojos, pensando en los cálidos labios de William, en las hermosas pecas que tenía sobre su linda nariz, en sus ojos enormes y castaños, en su aroma masculino, en su exquisito cuerpo de hombre.
Se encontraba pensando en ese precioso muchacho, cuando sintió un peso sobre su cuerpo. Abrió los ojos alarmada, cuando vio la espléndida sonrisa de William.
-Will...¿qué?-
-Hola...buenos días-dijo él, sonriendo aún más.
-¿Qué haces aquí?-
-Lucy me dijo que aún dormías-
¿Lucy¿desde cuándo Lucy la ayudaba?..¿sería...sería porque la quería quitar del medio y poder por fin estar con Mitzar?¿o porque de veras quería ayudarla?.
-¿Qué sucede?-preguntó William. Su nariz rozaba la de Kathya, y sus ojos centelleaban de gusto.
Estaban cerca, demasiado cerca. Los latidos de su corazón eran frenéticos, y supo que William también podía sentirlos. Cerró los ojos al notar que ya casi no había distancia entre ambos. Los labios masculinos besaron los suyos de forma encantadora y sensual, probándola. Rodeó el cuello del chico con sus manos, profundizando el beso. Recorrió la espalda masculina con sus manos. La piel era suave y encantadora al tacto. Se separaron unos milímetros, respirando entrecortadamente.
-Katy...tú y yo tenemos algo pendiente-
-Lo sé-él se sentó en la cama, mientras se acomodaba el cabello. Kathya lo miró, mientras ella también se sentaba. El atractivo arrebatador se acentuaba cuando llevaba el cabello a lo indomable. Sonrió encantada.
-¿Ya has decidido qué hacer?-preguntó William, mientras le tomaba las manos. Ella negó con la cabeza. Él suspiró-Katy, yo...te esperaré el tiempo que sea necesario..pero por favor, no me hagas sufrir-ella levantó las cejas.
-Tú eres el menos indicado para hablarme de sufrimiento-su voz sonó dura y ronca. El tragar saliva de William fue muy audible.
-Lo sé, te hice sufrir, es cierto...y me arrepiento de ello- sonrió apesadumbrado-pero necesito que me des una oportunidad-le tomó el rostro con ambas manos, y la besó tiernamente. Kathya no pudo evitar sonrojarse tenuemente. Sonrió.
-Lo pensaré...necesito...pensarlo-
-De acuerdo...-él se levantó de la cama. Se dirigió a la puerta. Volteó a mirarla.- Te daré todo el tiempo que necesites-ella sonrió-nos vemos en la cocina- y cerró la puerta tras de sí. Kathya se mantuvo silenciosa y observando la puerta. Se levantó lentamente. Tomó su varita de sobre la mesa de luz y, luego de convocar un potente hechizo antisonoro...
-AAAAAAAAAAAAAAAAA-saltó por toda la habitación-TE AMO WILLIAM-siguió saltando por todo el lugar cuando una puerta que ella no había visto se abrió, y la expresión pasmada de Bárbara la observó descargarse. Se detuvo, observando a su amiga, que sonreía.
-Asi que amas a William...-Kathya se sonrojó violentamente-¿y cuándo piensas decírselo?-
-Pues..yo...ah...bueno...no...-
-Deja de balbucear y compórtate-dijo Bárbara, mientras se ponía las zapatillas-díselo de una vez y demuestra que eres una Gryffindor-
-Bar...a mi...-
-Sí, sí...también te gusta Mitzar, pero dime...¿cuál de los dos se está arriesgando por ti?-
-Pues...William-
-¿Entonces?-
-Bar...si tú tuvieses que elegir entre Vincent Diggory y Draco..¿a quién elegirías?-Bárbara sonrió.
-¿No es obvio?, creo que no es necesario que me preguntes eso...es obvio que elegiría a Draco...es el amor de mi vida-
-Pero...-
-Kat...a ti William te gusta desde que eres pequeña...por lo menos en este mundo-dijo, sentándose en la cama. Kathya se acercó y se sentó junto a ella-a mi Draco me gusta desde que tengo uso de razón...y eso no fue hace mucho tiempo-rieron.-Y a pesar de que Mitzar es increíblemente encantador, no da muchos indicios y no se arriesga por lo que siente por ti-
-¿Y si mi relación con William no funciona?-
-¿Alguna vez has tenido certeza de algo?-Kathya negó con la cabeza-lo único que tenemos seguro en esta vida es la muerte...así que vive la vida como si cada instante fuese el último..-se levantó de la cama, dirigiéndose a la puerta-dile lo que sientes, y si no funciona, sobrevivirás-
Kathya se quedó observando el lugar por el que su amiga había desaparecido. Y por primera vez en su vida, se dio cuenta que Bárbara ya no era una niña a la cual proteger, sino que se había convertido en una mujer madura y sumamente pensante. Y que tenía razón, ya era hora de que se arriesgara y demostrara de una vez por todas por qué el Sombrero Seleccionador la puso en Gryffindor. Amaba a William y a Mitzar, pero debía decidirse por alguno de los dos. Y supo que la respuesta estaba abajo, seguramente desayunando. No podía esperar a que Mitzar la perdonara.
Se vistió y bajó hacia la cocina. Lucy y Bárbara estaban desayunando cuando llegó junto a ellas. Ambas la miraron sonriendo, más cuando cierto chico que se encontraba parado junto a la mesada la miró y se sonrojó.
Desayunaron en silencio. Kathya sabía que sus amigas algo le ocultaban, porque la miraban sonriendo y luego dirigían sus ojos a William, que observaba el suelo. Y que la dejaran con la intriga era lo peor que le podían hacer.
-Yo..iré a...a mi cuarto-dijo William, saliendo con rapidez de allí. Huyendo. Porque así lo veía Kathya.
Una vez que el joven salió apresurado por las escaleras, la rubia miró a sus amigas.
-¿Se puede saber qué les ocurre?-preguntó con voz ronca-odio que me oculten cosas-
Bárbara sonrió.
-William nos dijo un par de cosas bastante...comprometedoras Katy-la aludida se atragantó con su desayuno. No pudo evitar sonrojarse, y Lucy lanzó una sonora carcajada al notar su expresión.
-Nos dijo que está perdidamente enamorado de ti, y que si es necesario te esperará toda la vida-dijo la morena sonriendo.
-¿De veras dijo eso?-preguntó Kathya con los ojos brillosos.
-Sí-dijeron a dúo las otras dos. Comenzaron a reír como bobas, cuando alguien decidió entrar a la cocina a desayunar. Lo miraron pasmadas.
-Buenos días chicas...¿han dormido bien?-
-Ha...Harry...-comenzó Bárbara.
-Buenos días Harry-dijo Lucy sonriendo de forma perversa y mirando al chico de arriba abajo.
"Merlín, qué pedazo de hombre". Vieron a Harry sonreír.
-Ni se te ocurra leerme el pensamiento porque te sorprenderás-dijo Kathya, intentando borrar la imagen que tenía en mente. Y he de contar. Luego de vivir en Grimmauld Place con el Dios sexual Sirius Black (N/A: admitámoslo, el hombre es un gran ejemplar), encontrarse con un joven que es EL DIOS para las tres, y verlo en..bueno...con su bello torso al descubierto, dejó pasmadas a las jóvenes. Y no era para menos. Harry tenía todo marcado. Y lo peor era que el maldito les podía leer el pensamiento.
-Bonitos boxers-fue lo único que pudo balbucear Bárbara. "En realidad tienes todo bonito".
-Gracias Bar-ella se sobresaltó. Harry volvió a sonreír.
-¿Han visto a Ginny?-preguntó, mientras se servía un poco de café. Esperó las respuesta, pero lo único que las chicas podían hacer era cerrar la boca para no babear..o ni eso. -¿La han visto?-
-¿Ginny?¿quién es Ginny?-preguntó Lucy embobada. Harry rió.
-Ginny...mi prometida..-
Bombilla.
-Ah sí, esa-dijo Bárbara ensimismada-¿qué hay con ella?-
-Pues...creo que...que se fue a dar un baño-dijo Kathya. Harry sonrió, y las tres suspiraron encantadas.
-Bueno, yo debo prepararme para ir al Ministerio-
-¿Te vas tan pronto?-preguntaron a coro.
-Sí, tengo que trabajar-dejó su taza de café dentro del lavamanos-las veré en la tarde-sonrió-me iré a vestir-
"Merlín, no te vistas".
-Debo vestirme Lucy, no puedo salir así a la calle-Lucy se sonrojó con violencia y escondió su rostro tras la taza.
"No le harías mal a nadie si salieses así".
Harry lanzó una carcajada y miró a Kathya, quien intentaba, por todos los medios, esconderse bajo la mesa.
-Nos vemos-
-Adiós Harry-dijeron a coro. Se quedaron observando ensimismadas las escaleras. Se miraron, después de estar varios minutos en silencio.
-Ustedes...¿ustedes vieron eso?-preguntó Lucy, aún observando las escaleras por las que Harry se había ido.
-Sí...-dijo Bárbara suspirando.
-¡¡¡Qué pedazo de culo!!!-
-LUCIANA-bramó Kathya.
-Oh vamos, me vas a decir que no le has mirado el...-se quedó boquiabierta al ver que la rubia negaba con la cabeza-o Kathya, no puedes ser tan samaritana-
-No..no es eso...-balbuceó, sonrojándose-es que...jamás...nunca se me habría cruzado..-las miradas que le lanzaron sus amigas la hicieron sonrojarse aún más
-Oh vamos¿vas a decirnos que nunca se te pasó por la cabeza mirarle el culo?-preguntó Bárbara, enarcando una ceja.
-¡¡Por Merlín, es Harry!!-dijo Kathya con voz estridente.
-Por eso mismo, es Patrimonio de la Humanidad-dijo Lucy con voz maliciosa-Como fanáticas, tenemos derechos-.Sonrió, mordiéndose el labio-Merlín, Dios y Rowling...tiene todo marcado y duro...-
-Lucy, me vas a hacer sonrojar-dijo Kathya sonriendo. Miró a sus dos amigas. Sus ojos brillaban-¿vieron la espalda que tiene?-
-SIIIIIIIIII-dijeron las otras dos a coro.
-Amo este mundo...Kathya, cuando volvamos, te haré un monumento-dijo Bárbara.
-¿Volver a dónde?-Ginny había entrado a la cocina y las observaba con seriedad.
-Ah..pues...ah...a nuestra casa-dijo Bárbara. Kathya y Lucy la miraron con rapidez.
-¿Piensan irse pronto?-preguntó la pelirroja. "Ni en tus sueños nena Weasley".
-Pues...-comenzó Bárbara.
-Después de lo que acabamos de ver hace unos instantes...-Lucy se quedó pensativa-no, no pienso irme nunca-los ojos de Ginny centellearon.
-¿Y qué es lo que vieron?-Lucy estuvo a punto de hablar, cuando Kathya se le lanzó encima, tapándole la boca.
-Nada...no hemos visto nada-Ginny enarcó una ceja.
-Hablando de ver...¿han visto a Harry?-¿Si lo vieron?, oh claro que lo vieron. Lucy se mordió el labio con furia.
-¿Si lo hemos visto?..oh sí, y cómo-Kathya le dio un fuerte golpe en la cabeza.-Ouch-
-¿Qué les ocurre a ustedes?-preguntó Ginny-¿lo han visto o no?-su voz comenzaba a escucharse autoritaria.
-Sí...dijo que tenía que irse a trabajar...y te fue a buscar arriba-Ginny sonrió enamorada.
-Bueno, entonces iré a buscarlo...-volteó y salió de la cocina.
-Lucy, tú cada vez que abres la boca es para empeorarla-
-Perdón, no me pude contener-dijo Lucy.-Y pensar que esa zorra se lo mueve...-
-LUCIANA-
-Quiero ser Ginny-dijo en un susurro. Kathya y Bárbara la miraron sonriendo.
-Nosotras también-
Salieron de la cocina luego de desayunar y de tener el hermoso encontronazo con Harry. Aún se encontraban un tanto atontadas, y no era para menos.
-¿Qué podemos hacer?-preguntó Bárbara, mientras se sentaba en el sofá que había en medio del salón.
-Pues...-Lucy sonrió al notar que William bajaba las escaleras. Miró a Kathya-nosotras no sabemos qué hacer, pero creo que Kat sí-
-¿De qué hablas..?-preguntó la rubia, observando a su amiga. Y fue en ese instante en que vio a William. Se veía tan excitante. Merlín, deberían prohibir la ropa ajustada.
-Hola chicas...-
-Hola Will-dijeron Bárbara y Lucy a dúo, observando a Kathya, que se había sonrojado.
-¿Qué haces que no estás en tu cuarto?-preguntó Bárbara-creí que irías a tomar una ducha-
-Oh..lo que pasa es...que mi cuarto está contiguo al de Harry y Ginny-
-¿Y entonces...?-William sonrió abiertamente. Las miró de una forma que las tres supusieron decía "Ah no, ustedes si que son medio lelas".
-Mi hermano es muy activo...y no puedo hacer nada si escucho ruidos-
Algo goteó en sus nucas.
-¿Esa zorra se lo está cog...?-
-LUCY-Lucy cerró la boca rápidamente.
-Bonita forma de...hacer ejercicio-masculló segundos después.
-Yo les dije que esto podía suceder...que iba a suceder-dijo Kathya.
-¿De qué demonios están hablando?-preguntó William rascándose la cabeza.
-De nada-dijeron las tres con voces inocentes. Él frunció el ceño.
-Señor Potter..-Dobby se acercó a él por detrás, y lo tomó de la remera.
-¿Qué sucede Dobby?-preguntó William.
-Alguien ha llegado a la casa-
-¿Ah sí?¿y quién?-
-El señor Mitzar-Bárbara y Lucy observaron a Kathya. Se encontraba pálida y se aferraba con fuerza al sofá. Tragó saliva ruidosamente.
-Por Merlín, no-susurró.
-¿Y qué quiere Mitzar aquí?-preguntó William con voz estridente y chillona.
-No lo sé señor, pero ya ha pasado el túnel, el foso, la contraseña y los acertijos...el señor debería dejarlo pasar-dijo Dobby.
-Está bien...Harry y Ginny están ocupados ahora-dijo él. Las tres jóvenes gruñeron-así que tú atiéndelo-Dobby hizo una reverencia y desapareció con un plop.
-¿Qué querrá ese?-preguntó William al aire, sin notar la expresión asustada de Kathya. Eso no podía estar pasándole. Toda su decisión se iría al caño si se le ocurría aunque sea mirar los bellos ojos negros del apuesto hijo de Sirius. Negó con la cabeza, sin poder contener un suspiro de desconcierto y miedo.
La puerta de la casa se abrió, y Dobby entró con paso apresurado.
-El señor Black ha venido a buscar algo a esta casa, señor William Potter-hizo una reverencia. Mitzar se acercó al grupo. Su semblante era diferente al normal, se veía serio y enojado, fruncía el ceño de manera exagerada. Sus ojos, bellos, ya no brillaban, se encontraban sombríos. Algo había cambiado en ese joven. Y Kathya temía que ella fuese la causante de aquella transformación.
-Gracias Dobby-dijo Mitzar mirando al elfo. Dobby hizo una reverencia.
-Puedes irte Dobby-
-Cualquier cosa que necesite el señor Potter, llame a Dobby-
-De acuerdo-Dobby desapareció. William y Mitzar se miraron durante varios segundos. ¿Se estaban fulminando con la mirada?, porque al entender de Lucy y Bárbara, eso estaban haciendo. A menos que supieran Legirimancia y estuvieran compartiendo pensamientos. Cosa que dudaban.
-¿A qué vienes Mitzar?-preguntó William con voz ronca. Se cruzó de brazos, enfrentándolo.
-He venido a buscar algo que me pertenece-los ojos negros de Mitzar miraron fugazmente a Kathya. Lucy y Bárbara la observaron pasmadas. ¿Mitzar había querido decir lo que ellas entendieron?..
-Aquí no hay nada que te pertenezca-dijo William. Había demasiada tensión, y las tres lo sentían. Los ojos de Mitzar, tan negros como un pozo sin fondo, se encontraban impasibles y sumamente oscuros, mientras que los de William brillaban con ira, con rabia, se podía decir que el color castaño que poseían eran llamas ardientes.
-Sí...-dijo Mitzar en un susurro-hay algo aquí en esta casa que me pertenece-suspiró. Bárbara esperaba que Mitzar dijera lo que tanto ella como sus dos amigas esperaban: que eso que había ido a buscar era Kathya. El joven tragó saliva y se mantuvo callado y pensativo durante varios segundos-por eso mi padre me mandó...Harry tiene un par de cosas suyas y mías..-
¿Nunca les ocurrió que tienen tantas expectativas, ansias, ilusiones, esperanzas, (y todos sus sinónimos) sobre algo o un pronto acontecimiento, que cuando ya pasó el supuesto momento esperado, y eso que se quiere no ocurre, se siente una desazón enorme?. Bueno, ese mismo sentimiento atroz que se siente en esos instantes, lo sintieron latente las tres chicas. El hecho de que Mitzar negara que Kathya le pertenecía, había sido un golpe duro para todas. Pero qué se podía esperar de él. No por prejuiciosas, pero Mitzar había sido slytherin...y los slytherins no se caracterizan por ser valientes. Lástima.
-Oh, de acuerdo-dijo William-ahora Harry está ocupado, pero cuando termine te atenderá-sonrió. Sonrisa falsa.-Si quieres sentarte, hazlo-Mitzar buscó lugar donde ubicarse. Y notó que el único espacio estaba junto a Kathya.
-No, prefiero quedarme parado, gracias-dijo en un murmullo.
-Cobarde-murmuró Bárbara.
-Se me acaba de ocurrir una idea-dijo William sonriendo-¿quieren jugar un juego?-
-¿Qué tipo de juego?-preguntaron a coro. Mitzar se encontraba callado, y observaba a William.
-"Verdad a toda costa", se llama-
-Te has vuelto loco-dijo Mitzar-no jugaré eso-
-Oh vamos Mit, no seas así-dijo Lucy-será solo un juego-
-Está bien-dijo, sentándose en el suelo-pero que sea rápido-
William hizo aparecer un mazo de cartas, y se sentó junto a Mitzar. Repartió el mazo.
-El juego es así: el o la que tenga la carta más grande de todas, comerá a las demás-las tres asintieron con la cabeza-y en ese momento, aquel que haya tenido esa carta, les hará preguntas al que elijan- volvieron a asentir-comencemos-
El juego fue un tanto aburrido. Más si Lucy y Bárbara tenían cartas tan malas. Y en ese instante, mientras Kathya devoraba sus cartas, supieron que las preguntas no serían nada buenas.
-Es el turno de que preguntes-dijo William-chicas, no pueden mentir-
Kathya observó detenidamente a sus amigas, pensando.
-Lucy-dijo. La morena se tensó. Kathya sonrió con malicia-¿qué pasó entre tú y Sirius en Grimmauld Place?-
Lucy abrió la boca pasmada. Merlín, la rubia no se había estado con rodeos.
-No pasó...-se quedó muda. El maldito hechizo. ¿Mentir o no mentir?, he ahí el dilema. Admitir lo que había hecho con Sirius sería firmar su sentencia de muerte.
-Si intentas mentir, el hechizo hará efecto rebote y dirás la verdad sin pensarla-dijo Mitzar-así que no lo intentes...¿qué hiciste con mi padre?-lo último lo recalcó con la voz.
-Lo besé-gritó, sonrojándose. Mitzar levantó las cejas pasmado. Bárbara y Kathya abrieron los ojos asombradas. William se quedó tieso.
-¿Y?-preguntaron Bárbara y Kathya a dúo.
-Y nada...él me besó también...y nada más-dijo.
-Merlín, dice la verdad-dijo Kathya-y yo que creí que habías hecho...-
-Sí sí, ya entendimos-dijo Lucy bajando la mirada, acongojada-no tenías que hacerme sentir tan mal, menos frente a Mitzar-
-¿Y por qué tardaste una hora en despedirte?-preguntó Bárbara.
Lucy suspiró.
-Nos quedamos hablando..-dijo-¿acaso esto es un interrogatorio?-
-¿Y cómo besa?-preguntó Bárbara con una sonrisa pícara. Los otros cuatro la miraron boquiabiertos.
Lucy se mordió el labio inferior.
-Como un dios-Kathya y Bárbara rieron con risas tontas.
-¿Pueden dejar de hablar así de mi padre?-dijo Mitzar incómodo.
-Sigamos jugando-dijo William, notando que si seguían así todo se iría al demonio.
Esta vez fue el turno de Mitzar de preguntar, ya que había comido las cartas de los demas. Miró a Kathya. Se miraron durante varios segundos. Si alguna vez alguien le preguntaba a Kathya qué era lo que más le gustaba del joven, contestaría sus ojos. A pesar de que no eran verdes como los de Harry, ni grises como los de Sirius, ni castaños como los de James y William, tenían algo mágico que provocaba mirarlos. Quizás era el brillo que poseían, o quizás era que reflejaban el alma del joven, no lo sabía. Eran enormes y tenía unas hermosas pestañas que los enmarcaban.
-¿William te parece atractivo?-preguntó. Había apretado los dientes y todos lo notaron.
-N...-su voz no salió de su garganta. Intentó negar con la cabeza, pero su cuello no se movió-n..-cerró los ojos-SÍ, mucho-William la observó sonriendo, mientras que Mitzar bajó la mirada.
-¿Te gusta?-
-Ya pasó el interrogatorio Mit-dijo Bárbara.
-¿William te gusta?- volvió a preguntar. Kathya lo miró a los ojos.
-Merlín, esto se va a ir de las manos-susurró Bárbara-Lucy, vámonos-
-¿Qué?-
-Que nos vamos-dijo.
-No-
-Vamos-la tomó del cuello de la remera y la arrastró.
Kathya, William y Mitzar quedaron a solas, con sus cartas desparramadas por el suelo.
-¿William te gusta?-
-Sí..me gusta…¿cuál es tu problema?-dijo ella-ya me dejaste bien en claro las cosas-
-¿De qué hablan?-preguntó William.
-¿No le has contado?-preguntó Mitzar enfurecido-¿y por qué no le cuentas?-
-No tengo nada que contarle...-dijo Kathya-las cosas entre nosotros ya quedaron claras, Black-
-¿Sientes algo por él?-preguntó Mitzar con voz ronca.
-Pues...la gente siente muchas cosas por lo demás...-susurró Kathya. No quería decirlo, no teniendo a Mitzar tan cerca y con esa expresión desvalida. No iba a admitir que le gustaba William. Merlín, los quería a los dos. Si alguna ley le hubiese permitido hacerse un harém de hombres, ella lo habría hecho.
-DI LA VERDAD-golpeó el suelo con el puño.-¿Lo amas?-
-Desde que tengo once años-bramó ella. El hechizo aún tenía efecto, y lamentablemente no podía mentir. Sus ojos se encontraban húmedos. Quería llorar, pero no lo haría, no frente a Mitzar.
-Me...¿me amas?-preguntó William con voz desmayada-¿de veras?-le tomó la mano. Sus mejillas se encontraban arreboladas- yo también Katy-el rostro de Kathya se iluminó. Qué más daba. No iba a esperar toda la vida a Mitzar, y la vida es demasiado corta como para desperdiciarla.
-Oh por Merlín, me asquean-bramó Mitzar. Su más voz ronca de lo habitual, sonó quebrada. Se levantó del suelo-me tengo que ir, dile a tu hermano que luego volveré..-dijo, mirando a William .Volteó, intentando irse.
-¿Por qué no te quedas Black?-preguntó Kathya-así oyes lo que tengo para decir-daría el golpe final, ese que duele más que todos. "El golpe de gracia", como se le dice.-Quiero que seas testigo-
-Dilo de una vez, porque quiero irme-dijo él con voz furiosa.
-Lo he pensado Will y Sí quiero ser tu novia-la cara de William se iluminó.
-Me hace muy feliz oír eso-Kathya miró a Mitzar. Sus ojos se encontraban fijos en ella, húmedos, acuosos.
-¿Estás muy segura de lo que haces Moseley?-preguntó él.
-Más que segura...-respondió ella-no hay nada que valga la pena para que yo no intente tener una relación con William-Mitzar tragó saliva. Sabía que él no era estúpido y que había entendido la indirecta. Lo vio pasarse la mano por el cabello, en señal de desesperación. Los miró. Su semblante, aunque serio, había cambiado. Le temblaba el labio inferior.
-Los felicito entonces...-dijo con voz quebrada-ya era hora-intentó sonreír-..que sean felices-y volteó, desapareciendo por la puerta.
