Hola!!!, volvi después de casi un mes de no actualizar. Les pido perdón, pero es que estoy saturada y necesitaba un descanso del fic. Además tengo la cabeza en cualquier lado porque…me estoy enamorando y no puedo pensar en otra cosa que no sea él…pendejo de mierda ¬¬.

Les agradezco, como siempre, los reviews a: LunaLoonyLovegood, kamy-evans18, ProngsAndMoony, LadyLu-Malfoy, Lina Malfoy, Maku Black, NenaOrion, anfrachik, mainy y stefy-9427. GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS!!!!

Otra cosa, quizás no actualice tan seguido porque el lunes 26 empiezo el Ciclo Básico Común en la Universidad de Buenos Aires…AAAAAAAAAAAAAAAAH….estoy super ansiosa!!!!!.

Dejen reviews!!!!..

FANA DE LA ESCENA DE HARRY EN LA BAÑERA!!!!

Y DE EQUUS, POR SUPUESTO!!!!

"La curiosidad no es pecado. Pero tenemos que ser cautos con ella, claro…" Albus Dumbledore

(Harry Potter y la Cámara Secreta)

Capítulo 22: A escondidas.

Bárbara se retorció en su cama, despertándose con sobresalto. Observó a su alrededor, esperando vislumbrar a sus amigas en sus respectivas camas a través de la oscuridad. Y se percató de que estaba completamente sola en la habitación. Se sentó, mientras aspiraba hondo, y notó que el aire olía extraño.

Y fue en ese instante, en que una mano la tomó de la nuca y la acercó a dos deseosos labios finos, que la besaron apasionadamente, saboreando su boca como si fuese fruta madura. "¿Qué rayos?". La forma en la que era besada le recordaron a cierto novio suyo (N/A: XDDD).

-Draco...-él le daba besos dulces y suaves en el cuello, mientras adentraba ambas manos bajo su camisón, estremeciéndola.

-Dime-susurró.

-¿Qué haces aquí?-preguntó con voz desmayada.

-Te beso-las manos masculinas la acariciaban con destreza, erizándole el vello corporal, y tornando su piel como lava caliente.

-Te has vuelto loco-jadeó, mientras Draco la acostaba sobre las tibias sábanas. –Las chicas...las chicas se van a despertar-lo oyó reír maléficamente.

-No intentes engañarme, tus amigas no están en la habitación-lamió el lóbulo de su oreja, y Bárbara sintió su sangre caliente dirigiéndose en un torrente desesperado hacia su cerebro. Los pensamientos se le nublaron, y lo único que pudo vislumbrar al enfocar la mirada fue una cantidad infinita de luces de colores, obnubilándola. Draco la abrazaba por la cintura, mientras poco a poco le quitaba el camisón, besando cada parte de piel que quedaba al descubierto. La lengua masculina se encontraba terriblemente caliente, y le producían escalofríos, erizando su piel tibia, acelerando los latidos enloquecidos de su corazón. Sabía que si no lo detenía iban a terminar enredados entre las sábanas, prodigándose amor...aunque ganas no le faltasen. Su camisón fue lanzado por los aires, dejándola solo en ropa interior, mientras la boca masculina, tan apremiante y provocadora, le besaba la tela del sostén, para continuar besando la piel caliente que, debido al frío ambiente, comenzaba a estremecerse. Enredó sus dedos en los cabellos platinados de Draco, suspirando, incitándolo a que siguiera humedeciendo cada parte de su cuerpo con su experta lengua.

-Draco-suspiró. Él le besaba el ombligo, mordiéndole los extremos, soplando dulcemente, mientras el cuerpo de Bárbara temblaba incontrolablemente. Lo oyó reír, y las dos manos masculinas le rodearon la cintura, para luego tomarla fuertemente del trasero. Bárbara dio un grito cuando él le beso el pubis sobre la tela de sus bragas. Un maldito acto reflejo provocó que una suave..que digo suave..una potente patada fuese propinada sobre la mandíbula de Draco, que cayó al suelo con estrépito (N/A: sí...soy re zorra, pero ustedes saben que me encanta hacerlas sufrir XDDD). Ella lo miró apenada, mientras él se tomaba la quijada con expresión adolorida.

-Si no quieres hacerlo tan solo dímelo, no me golpees como si fuese la reencarnación de Ya sabes quién-chilló, mientras un hilo de sangre salía de la comisura de sus labios. Bárbara se sentó en la cama, con sus rodillas apoyadas contra el colchón, y le tomó el mentón con delicadeza.

-Lo siento Draquín-le besó la nariz con dulzura, y él sonrió, para luego hacer una mueca.

-No me digas Draquín-Bárbara se sentó junto a él en el suelo. Le rodeó el cuello con sus brazos.

-¿No te gusta?-

-No..me hace sentir idiota-susurró, al tiempo que ella le besaba la comisura de sus labios. Esto lo hizo sonreír abiertamente-ouch-

-No sonrías zoquete...-le dijo, levantándose del suelo-vamos, te curaré eso-

-Puedes hacerlo con magia-musitó Draco, caminando por el corredor, siendo guiado por Bárbara hacia el cuarto en donde Harry y Ginny guardaban las pócimas.

-Oh tienes razón-dijo, tomando su varita. Se quedó con el brazo estirado, observando al rubio que la miraba frunciendo el ceño.-Pero creo que es más tierno si te curo con mis propias manos-él sonrió abiertamente.

-AAAAAAAAAAAAH...¡¡¡MANDIBULA DEL DEMONIOOOOOOO!!!-

-DRACO NO GRITES-le dio un fuerte golpe en la nuca, y él la fulminó con sus exquisitos ojos grises.

-Pero me duele T.T-chilló, sobándose la cabeza.

-Pareces un slytherin maricón-siseó Bárbara, arrastrándolo por el pasillo.-Ven, buscaremos algodón y alcohol y te curaré-

-¿Algodón y alcohol?-preguntó él, mientras observaba a su novia buscar algo en el botiquín que había en el sanitario-¿qué es eso?-Bárbara lo miró triunfante, mientras embebía en un pedazo de no supo qué de color blanco, un líquido que parecía agua.

-Estate quietecito-dijo ella, con una sonrisa adornándole el rostro. Draco la miró con ojos de cachorrito abandonado, y pudo oler el aroma agrio del líquido.

Bárbara apoyó el algodón sobre el rostro de su novio, sonriendo al ver la expresión de terror que tenía...

-AAAAAAAAAAAAAAAAAAH-Bárbara se sobresaltó y el frasco de alcohol voló por los aires.

-DRACO-golpe.

-ARDE-chilló.

-Pues claro que arde-dijo ella-es alcohol-

-Pero yo no sé lo que es el alcohol-volvió a chillar Draco-arde mucho T.T- (N/A: XDDDD...es lo menos que podes sufrir Malfoy ¬¬).

-Deja de quejarte, por Merlín-dijo ella con hastío, mientras le limpiaba la sangre con el algodón. Él la observaba encantado, haciendo puchero cada vez que le escocía la herida. (N/A: Bar y LadyLu, traten de no morir electrocutadas con el teclado..okey?).

-Que patada que me diste-masculló enojado.

-Lo siento cielo-él le tomó las manos y la besó dulcemente. Y ella se dejó hacer. (N/A: y cómo no se iba a dejar hacer...la verdad que al ser el clon literario de mi amiga Bárbara eso y mucho más se dejaría XDDD..CHAN).

-Dime cuándo-

-¿Cuándo qué?-su voz sonó bajita y chillona.

-¿Cuándo serás mía?-ella se sonrojó violentamente. Él la abrazaba fuertemente, manteniendo sus cuerpos muy juntos, y Bárbara podía oler el aroma encantador y embriagante que él llevaba en la piel de su cuello. Acarició la tela de la camiseta, sintiendo sus duros músculos, excitantes y sumamente tentadores. Merlín, que estaba requete bueno.

-¿Qué...qué quieres decir?-Draco tomó aire y la soltó en un profundo suspiro. Suspiro que a Bárbara le resultó provocador.

-Tú me entiendes...-susurró él sobre su oído, estremeciéndola. Ese hombre sí sabía cómo provocar que su cuerpo se tornase pura gelatina, un sismo incontrolable.

-Yo...-

-Dime un día y una hora y yo hago planes-

-Pero eso no debe ser planeado-musitó. Draco le besaba el cuello, mordiéndolo de vez en cuando, probando, saboreando su piel como si fuese miel.-Debe...debe darse solo-

-Tu camisón es molesto-siseó él, quitándole el pijama y dejándola nuevamente en ropa interior. Se besaron apasionadamente, sentándose sobre la tapa del retrete. Draco intentaba desabrocharle el sostén, mientras ella se acomodaba a horcajadas sobre él, sintiendo su latente excitación en sus pantalones. Se ruborizó el darse cuenta de lo que lograba en el joven. Todo iba bien, hasta que resbalaron y cayeron al suelo.

-¿Por qué me sucede esto a mi?-lloriqueó Draco, sobándose el trasero, observando cómo Bárbara buscaba desesperadamente su camisón.

-Yo creo que hoy no es nuestra noche-susurró ella, poniéndose el camisón. Lo vio fruncir el ceño, molesto.

-Yo soy un buen chico..el destino me está jodiendo- (N/A: tan bueno como un basilisco domesticado XDD).

-No sé si eres tan buen chico como dices-susurró, abrazándolo.

-Sí..yo tengo una maldad buena- (N/A: agradezco a una de mis amigas por haber dicho semejante gansada XDDD...).

-Nadie tiene maldad buena, Draco ¬¬-dijo Bárbara-porque tampoco nadie tiene bondad mala-lo vio sonrojarse.

-Tú entendiste lo que quise decir-chilló. Bárbara sonrió.

-Te has vuelto un tanto tonto-le dio un ligero golpe en la nuca.

-Es culpa tuya-siseó él, acorralándola contra la pared, y besándola con ferocidad. Ella creyó que se ahogaría al sentir la lengua masculina adentrándose con estrépito dentro de su boca.

-Como tú digas-susurró.

-Quiero que seas mía-siseó, acariciando su espalda con ambas manos, sintiendo la suavidad de la tela del camisón que se adhería a su cuerpo con exquisitez.

-Ya soy tuya-susurró ella, sonrojándose ante la perspectiva de sentir el poderoso y viril cuerpo de Draco colmándola de placer (N/A: Bar y LadyLu, para ustedes ). Un torrente de sangre caliente corrió hacia su cerebro, provocando que sus ojos se nublasen y su cuerpo se transformara en una potente llamarada.

-No del todo-

-Draco, no seas tan acosador-dijo, empujándolo ligeramente. Lo observó con detenimiento. Llevaba los cabellos enmarañados y desordenados sobre su cabeza, los labios ligeramente abiertos y terriblemente enrojecidos e hinchados, los ojos centelleantes y refulgentes de deseo, y la ropa arrugada y desaliñada. Todo un Adonis pronto a ser devorado. "Merlín, qué pedazo de hombre". Ella se acomodó el cabello y tomó aire, intentando apaciguar los latidos acelerados de su corazón.

-No soy acosador-dijo él, cruzándose de brazos y mirándola con altivez.

-Si claro que lo eres-chilló ella, asestándole un fuerte golpe en el pecho. "Merlín, tiene todo duro y marcado..creo que me va a dar una embolia de la emoción... y un charco de orina se va a hacer a mi alrededor".

-Yo soy tu novio..y mi cuerpo tiene necesidades...no puedo estar toda mi vida mastur...-

-No lo digas-gritó ella, deteniéndolo-ya entendí- "mírale el lado positivo: no te engaña ni se va de putas por ahí".

-¿Entonces?-preguntó él. La abrazó, acercándola a su cuerpo.-Mi cuerpo pide a gritos el tuyo-Bárbara se sonrojó. "Ya me imagino cómo grita".

-No me presiones por favor-dijo ella, intentando zafarse de sus brazos, mientras él le besaba las clavículas.-Además hace poco que estamos de novios- (N/A: y?..BAR NO SEAS).

-¿Y?-

-¿Cómo Y?-chilló ella, ruborizada a más no poder. El cabello de Lily, un poroto al lado del color escarlata de su rostro-necesito pensarlo-lo vio fruncir el ceño.

-¿Pensarlo?-preguntó Draco con voz chirriante. Voz que a Bárbara le resultó peligrosa-¿pensar qué?-la asió fuertemente del brazo, mirándola fijamente a los ojos-¿me amas?- "qué preguntonta Malfoy ¬¬".

-Sí-bramó.

-¿Y qué es lo que tienes que pensar?-preguntó nuevamente-me amas, te amo, me deseas y te deseo...¿cuál es el problema?-

-Ese tema no debe tomarse a la ligera Malfoy, no seas jodido y cabrón-chilló-hace dos días que salimos, joder- (N/A: mierda carajo!!!! XDDD).

-No seas tan samaritana...Mitzar y Kathya también y ya lo han hecho más de cinco veces-

-¿Cómo lo sabes? O.o-preguntó ella asombrada de que él se enterase las cosas de forma tan rápida.

-Los oí-dijo él, sonriendo perversamente. Mamá, qué sonrisa más hermosa. Bárbara parpadeó aturdida. "¿Qué...qué los oyó?".

-Pero...PERO ESA NO ES EXCUSA..YO NO SOY UNA SEXÓPATA COMO KAT-gritó con voz ronca. Draco retrocedió varios centímetros ante la furia asesina de su novia.

-Bueno, pero eso te demuestra que tú eres una lerda-

-Y TÚ UN DEPRAVADO-

-Deja de gritar a menos que quieras que te silencie yo-la amenazó con el dedo. Bárbara cerró la boca al instante.

-Eres un depravado-dijo, encogiéndose de hombros-vayámonos a dormir-siseó, dándole la espalda.

Caminó varios pasos, alejándose de él, cuando sintió que una mano la tomaba fuertemente del codo y la hacía voltear. Chocó contra el tibio cuerpo de su novio, que la miraba expectante. Notó que él se mordía el labio con sensualidad, y ella necesitó de todo su autocontrol para no lanzársele encima y besarlo furiosamente contra la pared. Por Dumbledore, se volvería loca si seguía aspirando ese exquisito aroma que él emanaba.

-Draco...-

-Por favor, un día y un horario y yo hago planes...-susurró, rozando sus labios contra los suyos.

-Draco, por favor...vayamos a dormir-se soltó suavemente de sus fuertes manos, y caminó por el pasillo, alejándose. Lo oyó suspirar con hastío mientras ambos transitaban por el oscuro y frío corredor.

Bárbara se abrazó infundiéndose calor, debido a que su camisón (un ligerito vestido color rosa de breteles que le llegaba hasta las rodillas) no le cubría absolutamente nada el cuerpo ni la protegía del frío ambiente. Doblaron una esquina, acercándose hacia el sector de los cuartos de huéspedes, y Bárbara se detuvo estrepitosamente cuando oyó ruidos extraños provenientes de una puerta a pocos metros de ellos. Miró a Draco con expresión interrogante, y vislumbró una sonrisa perversa en el bello rostro de su novio. Enarcó una ceja y caminó varios pasos, y fue en ese instante en que dilucidó qué eran esos ruidos. No eran ruidos, eran gemidos. Se sintió enrojecer cuando intentó huir hacia el lado contrario del pasillo, pero Draco la sostuvo por la cintura y la obligó a caminar hacia el impúdico cuarto a metros. Cerró los ojos, intentando no hacer caso de los gritos que provenían desde detrás de la puerta. La risa de Draco le llenó los oídos de música encantadora, pero aun así no pudo evitar oír el jaleo de la habitación. "Merlín".

-Te lo dije-susurró Draco, mientras Bárbara temblaba entre sus brazos. Le sonrió abiertamente, y la besó con dulzura en los labios.

-Kathya y Mitzar son dos depravados-susurró. Draco le besaba el cuello con suavidad, y ella tuvo que cerrar los ojos, entregándose a las dulces descargas eléctricas que le recorrían el cuerpo.

-No...se aman, y sus cuerpos tienen necesidades-susurró él, acomodándole un enrulado mechón de cabello detrás de la oreja. –Igual que yo-tomó su mano con delicadeza y la dirigió hacia su entrepierna.

Bárbara se tensó y se sonrojó con violencia cuando él le hizo apoyar su mano sobre su dureza.

-Draco..no...-siseó-por favor, tengo miedo..aún no creo estar lista-su voz temblaba mientras sentía los húmedos besos de él sobre su cuello.

-De acuerdo-dijo Draco con voz ronca. Se acomodó el cabello con las manos, y carraspeó-cuando estés lista y sientas que es el momento de comportarte como mi novia, háblame..pero mientras tanto mantente alejada porque si te vuelvo a tener tan cerca no podré controlar mis actos-Bárbara sonrió tenuemente.

-Draco-susurró, observando cómo él se alejaba por el corredor. Suspiró, y decidió volver a dormir.

-El maldito me está ignorando olímpicamente-chilló Bárbara, pateando un osito de peluche que, desgraciadamente, se había cruzado en su camino.

-Ay Bar, ya ha pasado una semana de eso, deja de preocuparte-dijo Lucy, observando el techo como si en él estuviese la clave de cómo derrotar a Snape.

-Pero me exaspera-dijo con voz quebrada-yo lo amo y él se hace el ofendido solo porque no quise hacerlo-sintió la mirada penetrante de Lucy sobre ella, y se sonrojó.

-¿Draco te..te pidió hacerlo y tú te negaste?-preguntó sin poder creérselo.

-¿Cuál es el problema?-

-¿Cuál es el problema?-repitió Lucy con asombro-tienes un novio increíble, exquisito, apetecible, partible y sexy...te pide con amor que lo hagan..y tú te niegas..-se golpeó la frente con la palma abierta-mujer..¿qué le ocurre a tus hormonas?-

-Ellas están bien, gracias ¬¬-siseó Bárbara, cruzándose de brazos y dándole la espalda a Lucy. -¿Dónde rayos está Kat?-la mirada que Lucy le lanzó fue completamente carente de disimulo, y se sonrojó al percatarse de la respuesta. –Oh...supongo que con Mitzar-

-Más concretamente en Grimmauld Place-dijo Lucy, levantándose de su cama y mirándose al espejo.

Bárbara observó a la morena con cierto sentimiento curioso. La joven se veía mucho más sensual y provocativa. Era extraño, pero intuía que algo le había ocurrido a su amiga para verse así.

-Lu ¿te ha ocurrido algo que te hizo cambiar de forma drástica?-Lucy la miró con las cejas levantadas, mientras se ruborizada ligeramente-porque te veo distinta-Lucy tragó saliva ruidosamente, mientras Bárbara la observaba con detenimiento, esperando la gran confesión por su parte. Lucy carraspeó e intentó por todos los medios que su amiga, sentada expectante sobre su cama, no notase las ganas que tenía de salir huyendo despavorida. Por Merlín, que no podía contarle lo ocurrido con Sirius. Aunque para su desgracia no había ocurrido nada trascendental.

-¿Y?-

-¿Y qué?-preguntó Lucy, acomodándose el cabello en una larga trenza.

-Si te ocurrió algo...-

-Pues no...-

Bárbara suspiró y apoyó la cabeza sobre las palmas de sus manos, observando detenidamente a Lucy, que se peinaba con maestría. Tocaron a la puerta, y ambas se observaron curiosas.

-Permiso chicas-Harry entró al cuarto con una gran sonrisa. Bárbara sonrió al ver al bello moreno con el cabello húmedo y un ligero aroma a crema de afeitar que llegaba hasta sus fosas nasales. "Cada día más lindo". –¿Qué quieren para desayunar?-ambas notaron que la sonrisa que se plasmaba en el apuesto rostro masculino era pícara e intensa. Y Bárbara se recordó en ese instante en que no debía mirar a Harry a los ojos. Pero cómo no mirar semejantes ojos...eran como armas letales...no se podía evitar observarlos y no quedarse prendado de ellos."Nos lee el pensamiento".

-Pues...- "yo quiero un Draco Malfoy con dulce de leche". Harry abrió los ojos de par en par. "No me hagas caso". Bárbara se sonrojó intensamente y miró hacia otro lado, intentando que el bello moreno no leyera sus pensamientos en ese instante, pensamientos en los cuales Draco aparecía transformado en un completo Adonis, desnudo sobre un sofá, con una racimo de uvas tapando sus partes pudendas...un racimo bastante grande, por cierto.

-Yo quiero un café Harry..solo eso-dijo Lucy. "Aunque si me traes a tu padrino será mucho mejor". Se miró al espejo, evitando con maestría la mirada fija de Harry. "Yo sé que no debo mirarte a los ojos, ña ña ña ña".

-Muy bien...un café-miró a Bárbara-y un Draco Malfoy con dulce de leche-Bárbara se sonrojó, igualando su color con el de un tomate bien maduro. –A sus servicios, chicas-sonrió con sensualidad, curvando sus finos labios en la sonrisa más espléndida y cándida que habían visto. Bárbara mordió la almohada mientras lo observaba salir al pasillo, y Lucy intentó no mirarlo a la cara para que él no supiera de ninguna manera lo que ella estaba pensando. Ni modo. Si llegase a saberlo se moriría por lo impúdico de esos pensamientos. La puerta se cerró tras Harry, y Lucy lanzó una exclamación.

-Merlín-suspiró-¡qué pedazo de servicio!-

-Lucy-chilló Bárbara-no seas-

-Oh vamos...-dijo Lucy-no me digas que no se te pasó por la cabeza comértelo-

-Va a ser padre-siseó Bárbara, levantándose de la cama y calzándose las zapatillas. Lucy suspiró con hastío.

-¿Y?...ya es un papito...-almohadazo por parte de Bárbara.

-Tengo hambre-dijo, y caminó hacia la puerta-vamos a desayunar-ambas salieron al pasillo, dispuestas a devorarse lo primero que encontraran sobre la mesa...o, en su defecto, lo que se cruzaran. Y qué casualidad, chocaron con Draco, que caminaba desde el lado contrario del pasillo ensimismado en sus pensamientos. Bárbara lo embistió sin darse cuenta, mientras que Lucy reía disimuladamente. Se miraron con expresiones atontadas, y sonrieron. Aunque la expresión de Draco cambió radicalmente al darse cuenta de quién era la chica a la que tomaba de los codos. Bárbara se tocaba la nariz, verificando si aún la tenía en su lugar.

-Draco-

-Felton-agg. ¿Por qué la llamaba por su apellido?, sonaba a bofetada dolorosa. Carraspeó.

-Buenos días-dijo ella, sintiendo un potente nudo formarse en su garganta. Merlín¿por qué ahora lo sentía tan distante y frío?, si lo amaba con todo su ser. El sexo podía esperar...

-Buenos días-siseó él, y soltó sus codos, dispuesto a bajar las escaleras. Bárbara suspiró tristemente, y miró a Lucy. "Ayuda" gesticuló, y la morena se vio obligada a hacer algo para que Draco le hablase normalmente a su amiga.

-Dra..Draco...-el rubio la observó detenidamente, volteando mientras bajaba las escaleras. Se detuvo tres escalones más abajo que ellas. –Er...- "¿qué rayos le digo?"-las relaciones de pareja son mucho más que sexo-Bárbara se golpeó la frente con su mano. "Merlín, Lucy, no me ayudes".-Son...amor, compañía, comprensión...-

-Pasión, cariño, lujuria...-continuó Draco-amo a tu amiga...pero si quiere ser mi novia, que empiece a plantearse el hecho de entregarme su cuerpo y su alma-Lucy hizo una mueca de espanto.

-Merlín Draco, suenas como...como el diablo-Draco enarcó una ceja.

-¿Acaso lo conoces?-y volteó, bajando las escaleras, siendo observado por las dos chicas, completamente estupefactas.

-Seguro que él es la personificación del diablo-sentenció Lucy.

-No por nada dicen que el diablo era el ángel más lindo del cielo-susurró Bárbara. Suspiró-necesito hablar con Kat-bajaron hacia la cocina, en donde Harry y Draco mantenían una conversación. En el mismo instante en que ellas pisaban la cerámica del suelo del lugar, hicieron un sepulcral silencio.

-¿Ocurre algo?-preguntó Lucy, sentándose a la mesa, observando el desayuno que Harry había puesto sobre varios platos sobre el mantel. Bastante apetitoso, aunque no tanto como el moreno que lo servía, ni como el rubio que jugaba con su tenedor. Y mucho menos como el hombre que entró por la puerta, cruzando el umbral, ataviado con una abrigada túnica azul y una bufanda negra que le cubría el cuello. Su cabello estaba repleto de finos copos de nieve, y sus labios, coloreados de lila por el frío, temblaban.

-No, no ocurre nada-susurró Harry. "No te creo pequeñuelo".

-Buenos días-dijo, quitándose la túnica y entregándosela al perchero que caminó hacia él. Llevaba puesto un bonito suéter rojo entallado al cuerpo y unos jeans negros, que le sentaban a la perfección.

Lucy apoyó la cabeza sobre su mano, y lo observó embobada. Ese hombre estaba increíble.

-Buenos días Sirius, acércate al fuego para calentarte- "pero que venga conmigo que yo lo caliento". (N/A: es re vos Maku XDDD).

-Sí-susurró, quitándose los guantes y acercándose a su ahijado. Se mantuvo varios minutos parado junto a la hornalla, acariciándose la barbilla con su mano, pensativo.

-¿Noticias Sirius?-preguntó Draco, viendo que el hombre estaba inmiscuido en sus pensamientos. Él lo observó con sus penetrantes ojos grises, y se acercó a la mesa. Se sentó junto a Lucy, quien se tensó. Sirius entrelazó sus dedos sobre la mesa, y suspiró.

-Parece que hubo problemas con la seguridad del Ministerio...se rumorea que alguien anda preguntando por el paradero de Draco...y eso no es todo, parece que el paradero de Lucy, Bar y Kat también resulta ser un tema relevante-Harry frunció las cejas y miró a su padrino.

-¿Quién crees..?-Sirius hizo una mueca de desesperación.

-Los de siempre...y sospecho que tienen informantes en el Ministerio-

-Como aquella vez-dijo Draco-¿recuerdas?, muchos miembros del Ministerio estaban con Tú-sabes- quién-susurró. Sirius suspiró.

-Sí-se despeinó el cabello, y observó a Lucy, que se sentaba a su lado, y ella se ruborizó al sentir su gris mirada. La mano masculina le acarició sutilmente la rodilla, y se sintió desfallecer ante el contacto. –Bueno-dijo Sirius, levantándose-vine solo para contar eso...seguramente te enterarás en unas horas-palmeó a Harry en la espalda-debo irme porque tengo que acompañar a Deneb..hoy vuelve a Hogwarts-

-¿Cómo volverá?-preguntó Draco.

-Pues...creí que volvería a través de los polvos flú, pero luego de lo que ocurrió en nuestra casa, creímos que no sería seguro...tal vez vuelva en tren, ya sabes, el expreso de Hogwarts...aunque no lo crean es bastante más seguro que todo lo demás-

-Creí que volvería con el autobús noctámbulo-dijo Harry, sirviendo agua caliente dentro de la taza de Lucy, en donde se comenzaba a oler el aroma del té recién preparado. Sirius se encogió de hombros.

-El autobús noctámbulo es solo para magos y brujas perdidos...el ministerio no cree que estemos en peligro de muerte...mucho menos nuestros hijos-suspiró. Tomó su túnica, se puso los guantes y, haciendo una seña con la cabeza, salió de la cocina cruzando el umbral de la puerta. Lucy exhaló el aire que había contenido en los pulmones, sabiendo que la cocina quedaba desencantada de la mágica y hermosa presencia de Sirius. Suspiró enamorada, recordando la noche en la que había dormido abrazada al candente y escultural cuerpo del moreno. Aún podía recordar su excitante e intoxicante aroma, y los latidos acompasados de su corazón. O la suave textura de su cabello negro y sedoso, o sus tibias manos rodeándole la cintura con protección. Merlín, estaba tan bueno.

-Bueno, supongo que debo irme-dijo Harry-estoy seguro que debe haber mucho embrollo en el Ministerio, más en la sección de aurores-suspiró con cansancio. –Estoy harto, quiero tomarme vacaciones y disfrutar el embarazo de mi mujer-Draco sonrió.

-¿Dónde está Ginny?-preguntó Bárbara, mirando a su alrededor.

-Ginny fue con Hermione a Londres...-hizo una seña de impaciencia-a comprar ropa para el bebé...es lo único que puede hacer...en unos días tendrá la primer ecografía y no puedo esperar para verlo-sus ojos verdes brillaron excesivamente, y se sintieron completamente enternecidas.

-Ve Harry, no pierdas el tiempo-dijo Draco, tomando una tostada. Harry asintió con la cabeza.

-Muy bien, yo me iré-miró a las dos chicas-¿dónde está Kathya?-Lucy sorbió tan rápidamente el té debido a la pregunta que terminó escupiéndolo porque estaba terriblemente caliente, y Bárbara se mordió el dedo accidentalmente al sentir la mirada verdosa de Harry fija en ella.

-Pues...-se sonrojaron cuando él frunció el entrecejo.

-¿Dónde está Kathya?-volvió a preguntar, pero esta vez su voz no sonó dulce y conciliadora, sino baja y de ultratumba. Se venía la gran hecatombe sobre ellas. "Kathya y la re pu...".

-Hola-se miraron asombradas, para suspirar con alivio cuando Harry volteó a mirar hacia la puerta.

Kathya entró a la cocina sonriendo, radiante, tan feliz como una lombriz (N/A: que estupidez...cómo puede una lombriz ser feliz?..me olvidé de tomar la pastilla, era la roja, y yo tomé la azul XDD). La joven le sonrió abiertamente a Harry, pero en el rostro masculino no aparecían ni rastros de su bella sonrisa.

-¿Dónde estabas?-preguntó con voz chirriante. Kathya se sentó junto a Lucy, y se dispuso a comer-Kathya, ven conmigo-Harry caminó hacia la puerta, y ella lo observó temerosa. Observó a sus dos amigas con mirada aterrorizada y se levantó de su lugar, aparentando tranquilidad. Tomó aire y caminó tras el bello moreno.

-Harry no camines tan rápido-dijo, viendo que él estaba ya a varios metros delante suyo. "Merlín, la que se viene". Harry se había detenido frente a la puerta de su despacho, y la abrió con apremio. Le dejó paso a Kathya, como todo un caballero, pero cuando ella le regaló una tierna sonrisa, él no se inmutó. "Ay Harry, enojado estás tan bueno, pero me das miedo".

-Siéntate-ordenó Harry, cerrando la puerta. Kathya se mantuvo de pie junto a su escritorio-he dicho que te sientes-ella se sentó sobre la silla frente al rústico mueble, con las piernas temblorosas. Oyó los pasos del moreno acercarse, y lo vio sentarse frente suyo. Su rostro estaba hermético.

-Te lo volveré a preguntar, y si no me respondes me veré forzado a sonsacártelo a la fuerza-Kathya tragó saliva, y miró al suelo.-¿Dónde estabas?-ella se mantuvo con la vista observando la alfombra del lugar. –Kathya-

-Estaba en Grimmauld Place-susurró, con un ligero carraspeo en su voz. Harry enarcó una ceja.

-¿Y cómo hiciste para llegar..?-abrió los ojos de par en par-no debes hacer eso nunca más-

-¿Por qué no?-

-Porque no-chilló él, y golpeó el escritorio con su puño. Kathya se sobresaltó al oír el fuerte estruendo provocado por un frasco que cayó al suelo, partiéndose en varios cristales. Tomó aire y miró a Harry a los ojos.

-Necesitaba verlo-susurró. Rehuyó de los ojos verdes del moreno-lo extrañaba-suspiró aliviada cuando en el rostro de Harry apareció una tenue sonrisa.

-Nunca más vuelvas a hacerlo-siseó, levantándose de su silla y observando la nieve a través del gran ventanal.

-Pero...-

-Kat..por Merlín, estamos haciendo un montón de cosas para poder preservar tu seguridad y la de tus amigas...no lo eches a perder-ella carraspeó-tú no tienes idea de lo peligroso que es que salgas sin protección..cualquier mortífago puede estar cerca de Grimmauld esperando el momento propicio para atacar-

-Pero se supone que Grimmauld está inmarcable-Harry sonrió.

-Sí, pero eso no quiere decir que aquellos que ya hayan estado no puedan encontrarlo..fíjate lo que ocurrió la última vez-

-Eso...significa que Bellatrix y Snape pueden...aparecerse por allí sin más y atacar a Sirius..- un horrible sentimiento de temor le llenó el estómago al imaginar a Mitzar siendo apresado por los mortífagos. –Ay no, Mit-

-Tranquila, la seguridad de Grimmauld ha vuelto a estar perfecta, solo que no podemos evitar la aparición de mortífagos en sus lindes..¿comprendes?-

-Sí-susurró-lo siento Harry-él sonrió.

-Cuando yo salía con Ginny y fui en busca de los Horcruxes...-sonrió abiertamente-hacía lo mismo que tú...era un tanto inconsciente, todos lo somos en alguna ocasión-se acercó a ella y la abrazó. Kathya se ruborizó intensamente-nunca más lo hagas, no me perdonaría que te ocurriese algo-

-Gracias hermanito mayor-(N/A: pero qué pedazo de hermanito mayor :PPP). Se miraron sonriendo.

-Sé buena chica-le acarició la mejilla dulcemente-anda, ve a desayunar...-la miró fijamente-y por cierto, tápate ese chupón con una bufanda-Kathya dirigió su mano inconscientemente hacia su cuello, sonrojándose. Oyó la risa cantarina y maravillosa de Harry al notar su gesto.

-Merlín-masculló-le he dicho que no me deje marcas-Harry rió con picardía-no te rías, no seas malo ¬¬-se ruborizó.

-Ve a desayunar, yo tengo que ir a ver ciertos problemas que hay en el Ministerio-

-¿Problemas?-Harry asintió con la cabeza-¿qué clase de problemas?-él suspiró.

-Pues...parece que alguien anda muy interesado en saber tu paradero y el de tus amigas..y ni hablar del paradero de Draco-negó con la cabeza-los del Ministerio están desesperados por encontrarlo y juzgarlo...-

-¿Acaso no saben dónde estamos nosotras?-

-Pues...sí saben...el problema es que no hay forma de encontrar esta casa, además la información sobre tu paradero es confidencial, no muchos lo saben-Kathya gesticuló un "ah" cuando él le explicó la rigurosa seguridad del Valle de Godric-¿comprendes?-

-Algo-

-Grimmauld es igual, solo que eso no quita que puedan atraparte cuando sales de ahí-

-¿Y aquí?-

-Directamente no pueden encontrarte...el terreno está protegido por hechizos antiaparición, las dos gárgolas a la entrada, el túnel de la casa de mis padres...hasta el árbol que nos sirve de límite para los hechizos está encantado para atacar a cualquiera que le resulte desconocido-

-Vaya...no has escatimado en nada para asegurarte tener una vida tranquila-Harry sonrió tristemente.

-Aun así mi vida no es tan tranquila como me gustaría-suspiró-además quiero que Ginny y yo podamos criar a nuestro hijo por lo menos sin tener que preocuparnos por salir al parque-

-Tu vida ya será tranquila...no te preocupes-dijo Kathya-bueno, me voy a desayunar...-la sonrisa de Harry la hizo sonrojar-tengo hambre-

-El sexo da hambre-

-HARRY-él rió pícaramente. Kathya se levantó de su asiento y caminó hacia la puerta, mientras era observada por el bello moreno. Salió al pasillo, y suspiró aliviada al cerrar la puerta. "Cínico".

Atravesó el corredor, dirigiéndose hacia su cuarto para poder darse un baño y sacarse ese aroma a...a piel y sudor que llevaba encima. Merlín, que ajetreo que se daban ella y Mitzar cuando estaban juntos en un lugar a solas. Y cada vez que lo hacían era distinta a las demás. Ninguna noche se parecía a otra, todas eran únicas. Entró a su habitación, en donde Lucy y Bárbara se encontraban.

-Hola Kat-dijo Bárbara. Kathya la observó detenidamente.

-¿Hola?-se quitó las zapatillas y todo lo que llevaba encima. Tomó varias prendas de ropa limpia y se dirigió al baño-quiero darme una ducha-Lucy sonrió pícara.

-Tienes un chupón en el cuello-

-Sí ya lo sé-dijo con voz exasperada, mientras sus dos amigas reían.-Pero no si imaginan cómo quedó él-la carcajada que lanzó Lucy le resultó ofensiva. –Y ahora déjenme en paz-

-¡Qué susceptible que estás!-masculló Lucy, sentándose en la cama-la verdad que luego de tener el mejor sexo deberías estar contenta-Kathya se sonrojó, pero gracias a todos los dioses ninguna de las otras dos lo notó, debido a que ella se encontraba dentro del baño, más concretamente dentro de la bañera llena de agua caliente.

-¿Tienen alguna novedad?-preguntó, enjuagándose el cabello. Se hizo el silencio del otro lado de la puerta-¿chicas?-

-Pues sí, Draco quiere hacerlo con Bárbara y ella le dijo que no-

-LUCY-bramó Bárbara. Kathya rió ante lo desubicadas que habían sido las palabras de la morena.

-¿Qué?-

-¿Y por qué le dijiste que no Bar?-preguntó Kathya, jugando con la espuma del jabón. Oyó que Bárbara

carraspeaba.

-Pues porque no me siento preparada...-susurró con voz entrecortada. Kathya se imaginaba la cara de su amiga: sonrojada y con expresión aterrorizada.

-No entiendo por qué-dijo Lucy, sacando a Kathya de sus cavilaciones.

-¿Qué cosa no entiendes?-chilló Bárbara. Kathya sonrió. Salió de la bañera y se secó rápidamente con una toalla, mientras oía a sus dos amigas discutir del otro lado de la puerta. Se vistió y salió, encontrándose cara a cara con las dos jóvenes.

-No discutan por cualquier cosa-se dirigió hacia su cama y se sentó-a ver, dime-Bárbara se sonrojó.

-Pues...tengo miedo-

-¿De qué?-

-De que duela-Kathya sonrió.

-A mi no me dolió-

-Pero eso no quita que no me duela a mi-

-Ay Bar...el dolor es lo de menos-dijo Kathya. Bárbara se sonrojó excesivamente y Lucy tuvo que morderse el puño para no reír a carcajadas.

-No..pero además...Draco me va a ser mierda con ese trozo-Lucy no pudo contenerse y lanzó la carcajada más estridente que se le había oído. Aplaudió con descaro.

-BÁRBARA- chilló Kathya.

-¿Qué?-preguntó, ruborizada-es la verdad-

-Pues si yo hubiese pensado eso no habría hecho nada con Mit-Lucy rió más fuertemente. –TÚ DEJA DE REIRTE-

-Pero..pero...-se tomó el estómago-es que ambas están con hombres que tienen pedazos...-Kathya la fulminó con la mirada-y...jajajaja...me resulta divertido...tienen suerte de que la tengan gra..-

-CÁLLATE-chilló Bárbara. –SÍ, LA TIENE GRANDE¿Y QUÉ?-

-Bar, por favor-dijo Kathya. Bárbara se sonrojó y carraspeó, mientras Lucy se partía de risa sobre su cama. Kathya se acostó en la suya, dispuesta a dormir. No había pegado un ojo en toda la noche, pero no porque tuvo insomnio, sino porque habían hecho el amor durante horas, y se habían besado hasta que los rayos del sol bañaron el cuarto que se encontraba en penumbras. Cerró los ojos, intentando recordar nítidamente el cuerpo de Mitzar, tan sensual y provocativo, así como sus carnosos labios, o sus encantadores y penetrantes ojos negros. Suspiró, abrazando su almohada, cuando una zapatilla le golpeó el rostro. Se sentó en la cama, aturdida, y observó a su alrededor.

-Tengo sueño, no jodan-Lucy rió con picardía.

-Claro que tienes sueño...si no has dormido en toda la noch...-la zapatilla de Kathya dio de lleno en su frente-ouch perra-

-Déjenme dormir-masculló Kathya, abrazando nuevamente su almohada, y cerrando los ojos.

-De acuerdo-dijo Bárbara-te dejaremos dormir-

-De seguro voy a soñar con Mit-susurró Kathya, logrando que sus dos amigas rieran.

-Sí, y Bárbara va a soñar con el trozo de Draco-

-CÁLLATE IDIOTA-

-Shhhhhh-gritó Kathya-cállense las dos-cerró los ojos, mientras el sueño la envolvía lentamente.

-AAAAAAAAAAAAAAAAAH-

-¿Qué?-se despertó sobresaltada, y miró el reloj. Habían pasado casi dos horas desde que se había dormido.

-AAAAAAAAAAAAAAAH-

-QUIEN RAYOS ESTÁ GRITANDO-

-Lucy, no grites-dijo Kathya. El cuarto estaba a oscuras, y eso que eran apenas las nueve de la mañana.-Merlín, que oscuro se puso-

-Bárbara-Kathya vislumbró la silueta de Lucy, tanteando la cama en donde debía estar la castaña, pero no había nadie allí.

-¿Bar?-un fuerte estruendo sobresaltó a Kathya. Se levantó del suelo y buscó a Lucy con la mirada. La morena había caído al suelo.

-Tropecé con Bárbara-chilló Lucy, sobándose la cabeza. Ambas miraron a la chica que se mantenía contra la pared abrazando sus rodillas, sollozando ruidosamente.

-Bar...¿qué ocurre?-se sentaron en el suelo y abrazaron a la chica que lloraba.

-Tuve...tuve un sueño horrible-susurró.

-Cuéntanos-

-Vi...vi a una gran masa de personas corriendo, gritando...personas con capuchas que atacaban a otras indefensas.., fuego, sangre, dolor...y un hombre que me observaba fijo-se estremeció-su mirada era tan penetrante, tan...perversa...él me miraba, pero no sé quién es-se tomó el pecho con rostro aterrorizada.

-¿Bar?-

-Me duele el pecho-siseó, para luego caer desmayada al suelo.

-Rayos-masculló Kathya-BAR-la tomó de los hombros y la zarandeó fuertemente.

-Merlín-susurró Lucy con voz quebrada.

-DRACO-gritó Kathya-DRACO-corrió hacia la puerta y salió al pasillo con furia. Lucy se mantuvo sentada junto a la inconsciente Bárbara, con un nudo tremendo formado en la garganta. Tomó a su amiga de las muñecas, cerciorándose de que estaba viva. Suspiró aliviada al percatarse de los latidos tenues de su corazón. La puerta se abrió de golpe y Kathya entró seguida de Draco. Él se arrodilló junto a Bárbara.

-¿Qué le ocurrió?-

-Pues..nos dijo que tuvo un sueño horrible-dijo Lucy con voz temblorosa. Draco frunció el entrecejo, y tomó a Bárbara en brazos. Caminó hacia el pasillo. Las dos jóvenes lo siguieron.

-¿Qué más?-Kathya miró a Lucy.

-Pues...nos contó el sueño y luego dijo "me duele el pecho", y cayó al suelo inconsciente-dijo Kathya-¿qué significa?-Draco suspiró tristemente. Entraron a un cuarto en el cual nunca habían estado, todo tapizado de verde oscuro. Él acostó a Bárbara sobre la cama, y encendió la chimenea a varios metros. Lanzó polvos flú dentro de ella y gritó-Harry, por favor, ven-el fuego anaranjado hizo varios chispazos y se tornó verde. Harry apareció en él segundos después, y saltó hacia la habitación.

-Nunca más me llames a través del fuego, es peligroso-siseó con voz dura. Draco señaló la cama, y Harry dio una exclamación. –Merlín¿qué le ocurrió?-

-Lo mismo de antes-Harry miró a Draco con preocupación.

-Creí que ya lo había superado-Kathya y Lucy se miraron con temor.

-¿Qué cosa?¿qué es lo que ocurre?-preguntó Kathya.

-Salgan del cuarto-

-Pero Harry..-

-Es una orden-chilló, fulminándolas con la mirada. Las dos se levantaron de sus asientos y salieron al pasillo con paso apresurado. La puerta del cuarto se cerró tras ellas con inusitada fuerza.

-Merlín...no entiendo nada-dijo Lucy, sentándose contra la pared. Suspiró y apoyó la cabeza entre sus rodillas. –Estoy harta-

-No comprendo...algo que ya le ocurrió...-se mantuvieron en silencio, oyendo los murmullos de Harry y Draco dentro de la habitación, esperando... La puerta se abrió y pudieron ver el rostro preocupado y adusto del bello Harry.

-Harry...-él negó con la cabeza.

-Jamás creí que esto volvería a ocurrir-

-¿Qué es lo que...?-

-Vengan a mi despacho..hablaremos con tranquilidad-

-¿Cómo está ella?-

-Inconsciente, pero despertará en unos horas-caminaron hacia el despacho de Harry con miradas absortas. Todo se estaba yendo de sus manos, todo se estaba descontrolando y no encontraban manera de tornarlo a la normalidad. Entraron a la habitación siendo seguidas por Harry. Se sentaron sobre las sillas frente al escritorio, pero él se mantuvo parado junto a la puerta. Lo oyeron suspirar.

-Hace algunos años, cuando Ashley mandó a Bárbara aquí para que la protegiéramos de Voldemort, no supimos cuál era la intención de éste para con ella-caminó por el cuarto, dirigiéndose hacia la biblioteca repleta de libros.-Ninguno de nosotros sabía la razón por la cual Voldemort tenía desesperación por tener a Bárbara entre sus mortífagos...o a lo sumo asesinarla para que no estorbara...-volvió a suspirar. Las observó con sus increíbles ojos verdes-pero lo supimos días después-

-¿A qué te refieres?-preguntó Kathya-¿qué tiene Bárbara para que él la quisiese tanto?-Harry hizo un gesto de desesperación.

-Ustedes tres son especiales...tú Kat eres increíblemente buena con los hechizos no verbales..eres terriblemente buena con todos los maleficios..con un poco de entrenamiento podrías haber sido la mejor de sus mortífagos...Lucy es buena con el control de los animales y las plantas...y ni hablar haciendo Pociones...pero Bárbara, que no es mediocre como bruja pero comparada con ustedes dos no puede hacer nada, tiene un don especial...visualiza lo que va a ocurrir a través de sus sueños-

-¿Ve el futuro?-preguntó Lucy con asombro.

-Algo así..-susurró Harry.

-¿Y eso qué tiene de malo?-

-Esas visiones son terribles para ella...necesita toda su energía mágica para poder tenerlas...quizás...alguien deba estar presionándola para que le muestre lo que va a ocurrir...Bárbara nunca tuvo conciencia de poder predecir los actos futuros..-

-Pero aún así podía verlos-

-¿Y el dolor en el pecho...?-

-Nos lo temíamos...alguien intenta hacer contacto con Bárbara-

-¿Quién?-preguntó Kathya con voz chillona.

-Alguien que tiene lazos de sangre con ella-dijo Harry. Y todo quedó muy claro.

-Tom Felton-susurró Kathya-ahora todo concuerda...Tom sabía que Bárbara podía ver el futuro...-

-Sí..Ashley también lo sabía-

-Pero...el dolor de pecho...no comprendo qué tiene que ver...-susurró Lucy.

-Solo alguien que tenga lazos cosanguíneos contigo puede lograr encontrarte a través de millas y millas de distancia..o a lo sumo, tener un contacto mágico de cualquier forma...-

-Ya comprendo...tú..en tu quinto año...las visiones..la legirimancia, Harry, cuando Voldemort hacía contacto contigo a través de tu cicatriz-Harry sonrió.

-Eres muy inteligente Kat-dijo él.

-Lo sabía-dijo ella sonriendo.

-El hechizo que logra que puedas ver a alguien o encontrarla a través de mucha distancia es sumamente poderoso-

-Pero el dolor de pecho...-

-El cuerpo reacciona ante el hechizo dando varias reacciones, algunas personas pueden desmayarse, otras pueden tener ataques de nervios, convulsiones...-se encogió de hombros-pero solo una persona con un poder extraordinario puede lograr captar la intromisión, y eso provoca que el cuerpo reaccione-Kathya y Lucy se mantuvieron en silencio-no creí que volvería a ocurrir...Bárbara se desmayaba constantemente...creí que estando aquí dentro no lograrían encontrarla-la intromisión de Draco los sacó de sus cavilaciones, y lo observaron fijamente.

-Ya despertó-susurró el rubio-me contó el sueño-

Salieron del despacho y se dirigieron hacia el cuarto en donde dormía Draco. Entraron a la habitación con premura, y observaron hacia la cama. Bárbara se encontraba sentada sobre ella, mirando la nieve caer en el exterior. Se encontraba pálida y temblorosa, y sus ojos idos miraban fijamente hacia la ventana.

-Bar-ella miró a Harry, que le hablaba.-¿Cómo te encuentras?-

-Bien-susurró.

-¿Sabes lo que te ocurrió?¿sabes lo que significa lo que te sucedió?-Bárbara negó con la cabeza.

-Sé lo que me ocurrió...pero..¿qué significa?-

-Tu padre intenta hacer contacto contigo-dijo Harry-quiere encontrarte-Bárbara miró el edredón con pesadumbres. Suspiró.

-¿Y cómo hago para que no me encuentre?-preguntó. Harry observó a Draco, quien se descolgaba del cuello un collar largo que tenía un dije un tanto extraño. Un espiral rodeando una cruz y una serpiente con sus fauces abiertas. Muy extraño. Harry limpió con su pulgar la perla dentro de las mandíbulas del reptil, y ésta brilló.

-Esto te servirá para que cuando intenten encontrarte no lo logren...tal vez tu padre sepa cómo estás, pero no en dónde te encuentras-le colgó el collar en el cuello-cuando la perla se torne roja, despega el collar de tu piel, porque te quemará-

-Pero..pero esto le pertenece a Draco-

-Tú lo necesitas más que yo-susurró, y, para asombro de Bárbara, él le sonrió. Ella le devolvió la sonrisa, y notó la humedad en sus ojos. Había extrañado su sonrisa después de una semana de indiferencia por su parte.

-Yo debo irme a trabajar..cualquier cosa que ocurra llámame, Draco-se despidió de ellas y, tomando un puñado de polvos flú, desapareció tras una potente llamarada verde.

-¿No era que no debía usar la red flú?-

-Es la vía más rápida...aunque no la más segura-dijo Draco. Suspiró, mientras acariciaba tiernamente el cabello de Bárbara, haciéndola sonreír felizmente. Se mantuvieron en silencio durante varios minutos, hasta que oyeron unos gritos provenientes del primer piso.

-¿Quién..?-la voz de Lucy se perdió en algún lugar de su garganta-¿quién está abajo?-

-¿Quién si estamos todos aquí?-Draco empuñó su varita en el mismo instante en que la puerta se abrió fuertemente y apuntó a quien había entrado.

-Granger, por Merlín-masculló Draco. Hermione respiraba aceleradamente y se tomaba el pecho con ambas manos.

-Tengo que hablar con Harry, rápido-dijo, caminando en varias zancadas hacia la chimenea.-Draco, por favor-él tomó los polvos flú y los lanzó sobre el fuego.

-Harry, es urgente por favor-la cabeza de Harry apareció entre las llamas.

-¿Qué ocurre Herms?-preguntó él-¿qué te ocurrió?-y fue en ese instante en que las tres notaron que Hermione tenía la túnica rasgada y manchas de sangre sobre la ropa. Una profunda herida le surcaba la mejilla, y aún chorreaba sangre. -¿Y Ginny?-la voz de Harry sonó desesperada.

-Ginny está bien-dijo Hermione. Su voz estaba quebrada y le temblaban las manos-atacaron Londres, Harry-tragó saliva-nos encontraron, casi nos matan-sollozó. Harry apareció de cuerpo entero junto a Hermione.

-¿Atacaron Londres?-Hermione asintió con la cabeza-los mortífagos-palmeó a su amiga en el hombro. Miró a los presentes-déjennos solos-salieron al pasillo con rapidez. El estruendo de la puerta al cerrarse las sobresaltó. Bárbara suspiró y se abrazó, aunque los brazos de Draco alrededor de su cintura la hicieron sonrojar.

-Te extrañé-susurró, besándolo dulcemente. Él sonrió con calidez.

-Te amo-Lucy sonrió tiernamente al ver a Bárbara y Draco besarse suavemente en los labios,

abrazados. Eran tan encantadores. Le habría gustado que Cedric estuviese así con ella o, en su defecto, que pudiese estar de esa forma con Sirius, pero sabía que era imposible. Se enamoraba siempre de los equivocados, de eso estaba segura.

La puerta se abrió rápidamente y Harry salió con paso apresurado.

-Reunión urgente de la Orden-sentenció. Notaron que Hermione lloraba desconsolada detrás de él-manda el mensaje Draco, y que sea rápido-Draco asintió con la cabeza y tomó su varita. Conjuró un Patronus, y observaron cómo éste se escurría en una extraña masa blanca hacia el exterior y desaparecía ante sus ojos. Harry caminó con paso apresurado por el pasillo y bajó las escaleras hacia la sala. Segundos después subía tomando a Ginny de la cintura.

-¿Qué estamos esperando?-preguntó Lucy.

-Que los demás miembros de la Orden respondan nuestro mensaje-un lobo apareció cruzando el ventanal, y Harry asintió con la cabeza-Tonks recibió el mensaje y avisará a los demás-

-¿Vamos a Grimmauld Place?-preguntó Kathya, esperanzada de poder volver a ver a Mitzar.

-No, esta vez iremos a la casa de Remus-

-Pero la casa de Remus es en pleno Hogsmeade-replicó Ginny-no es seguro-

-Es más seguro que Grimmauld Place-sentenció Harry. Acarició suavemente la frente de Ginny, en donde la pelirroja tenía un hematoma-¿te duele algo?¿quieres que te lleve a un médico?-

-Estoy bien cielo-bufó ella-no me ocurrió nada, logré escapar..me duele un poco el cuerpo, pero es normal-Harry tragó saliva.

-Me muero si te ocurre algo-le acarició el vientre con ternura. Ginny sonrió.

-El escudo de Hermione me protegió de los maleficios-sonrió tenuemente-tarada, te podrías haber muerto-chilló, golpeando a Hermione en la nuca.

-Encima que te salvo la vida-dijo ella sobándose la cabeza.

-Si, pero no a costa de la tuya-

-Basta Ginny, vámonos-Harry la tomó de la mano y bajaron al segundo piso. Harry tomó un puñado de polvos flú y los lanzó dentro de la chimenea.-Vamos no hay tiempo-

-Pero es peligroso-dijo Hermione-pueden estar rastreándonos-

-Nadie puede rastrear esta chimenea-

-No creo que hayan pensado en todo, vamos-dijo Draco. Empujó ligeramente a Kathya para que entrara.

-¿Qué...qué digo?-

-Luna azucarada-susurró Harry. La expresión consternada de Kathya lo hizo sonreír-fue idea de Tonks-dijo, encogiéndose de hombros. Uno por uno desaparecieron dentro de las llamas. Kathya cayó ruidosamente sobre una alfombra colorida, tosiendo insistentemente. Observó a su alrededor. Se encontraba en una acogedora cocina comedor. Una mesa pequeña con dos sillas fue lo primero que vio. Unos metros más allá había una cocina con dos hornallas encendidas, alacenas y despensas de madera clara sobre la pared, una nevera pegada a la puerta, la cual tenía una cortina color rosa colgada sobre una pequeña ventanita que tenía. Los muebles eran modestos y bonitos. Podría haberse quedado inmiscuida observando el precioso lugar, pero alguien cayó ruidosamente sobre ella.

-Ouch-

-Kat, muévete-

-Sal de arriba mío y me moveré-Lucy dio un salto y ayudó a Kathya a levantarse. La rubia se limpió la ceniza que llevaba sobre la ropa, cuando Bárbara cayó ruidosamente sobre ella.

-Otra vez-susurró adolorida.

-Perdón-dijo Bárbara sonriendo.

-Mejor movámonos porque nos matarán-objetó Lucy. Miró alrededor-oye pero qué bonita-

-GERONIMOOOOOOOOO-Draco cayó de sentón sobre la alfombra. –Estos viajes no me gustan-

Oyeron el chirrido de la puerta al abrirse, y observaron a Remus que llegaba hasta ellos.

-Qué bueno que llegaron, Nym me avisó del mensaje de Harry...tuve que dejar mi trabajo en Hogwarts, hoy comenzaban nuevamente las clases luego de las vacaciones-Tonks entró tras él con paso apresurado.

-¿Todos están bien?¿no ocurrió nada?-

-Deberías estar sentada Nym-dijo Remus-debes descansar-

-No jodas Remus, puedo valerme por mi misma-chilló, golpeando a su marido suavemente en la frente.

–Yo sé lo que mi hijo necesita-

-También es mi hijo-replicó Remus ligeramente enojado.

-Entonces te lo regalo para que lo cargues..¿o prefieres darlo a luz?-Remus hizo una mueca.

-Si pudiera te quitaría el peso amor- "Remus, Remus, RA RA RA".

-Vamos a la sala, no se queden aquí, los demás llegarán y terminaremos abarrotados dentro de esta pequeña cocina-cruzaron por la puerta de la cortina rosada, y se encontraron con un cálido living, en donde una pequeña chimenea crepitaba frente a un largo sillón rojo y una mesita cuadrada en donde reposaban tres tazas de café. Contra las paredes había varias estanterías repletas de libros. A unos metros, una escalera llevaba el segundo piso. Era una casa muy pequeña, pero aun así era encantadora y cálida. Se sentaron sobre el mullido sillón, y se percataron del hombre que se encontraba sentado en el suelo sobre la alfombra, manteniendo la cabeza escondida entre sus rodillas, con las manos sobre su cabello.

-Sirius-susurró Lucy, y se acercó a él-Sirius-él levantó la mirada.

-Merlín Sirius-masculló Kathya, observando fijamente la mirada gris del hombre. Sus ojos, hinchados y enrojecidos, las observaban con expresión ida. Él sollozó y se tapó el rostro con las manos.

-¿De qué me sirven estas manos si no pude hacer nada?-hablaba con voz entrecortada.

-¿Qué ocurrió Sirius?-preguntó Bárbara-¿por qué lloras?-

-No pude hacer nada..-se tapó la cara con las manos-me despedí de ella y la vi subir al tren y luego...-se quebró completamente y rompió en un lastimero llanto.

-¿Qué?-

-Los mortífagos atacaron Londres...atacaron King's Cross-susurró Harry, mientras entraba al lugar.

-King's Cross-susurró Kathya. Y todo quedó claro-oh Sirius-se arrodilló junto a él y lo abrazó. Aunque Lucy la empujó segundos después, fulminándola con la mirada. Merlín, qué mujer más celosa.

-Deneb-susurró Bárbara. Se tapó la boca con las manos-¿dónde está ella?-Sirius seguía llorando con su cabeza escondida entre sus rodillas. Remus tomó aire hondamente.

-Está en Hogwarts, en la enfermería..San Mungo no es tan seguro-

-¿Cuántos niños salieron heridos?-preguntó Draco. Remus lo miró con mirada entristecida.

-Un centenar diría yo...atacaron el Expreso-

-¿Qué ganan atacando niños?-preguntó Sirius con voz quebrada-¿ellos qué podían hacerles?-

-Ya Sirius, tranquilízate-Remus se arrodilló junto a él y lo abrazó.

-Pero...me siento tan impotente- Lucy se tensó. "Ay no, no seas". (N/A: xDDDD..mira por lo que se preocupa la muy yegua). –No pude...no pude hacer nada-se limpió las lágrimas con la manga de su suéter-me despedí de ella y le dije que la amaba antes que subiera al tren...Mitzar y yo caminamos varios pasos y la estación explotó por completo- tragó saliva-luego los gritos y la gente que corría hacia todos lados...y yo que no podía encontrar a Mit con la mirada, creí que me moriría al darme cuenta que mis hijos estaban en peligro-

"¿Dónde está Mitzar?". Kathya observó a Sirius a los ojos, con la intención de que él le leyera el pensamiento. Pero la mirada masculina estaba completamente ida y ausente.

-¿Y Mit?-fue Bárbara la que hizo la pregunta. Sirius sollozó con fuerza, y Kathya sintió que el mundo se le venía abajo. Le comenzó a doler la garganta, y los ojos empezaron a escocerle. Su corazón había comenzado a latir con fuerza, dando dolorosos latidos dentro de su tórax, y los nervios le recorrían la médula con ímpetu. Se sintió mareada, y notó varias manos tomarla de los brazos y la cintura. Lo último que oyó antes de desplomarse fue la voz de Harry diciendo su nombre.

-Merlín-alguien hablaba muy cerca de ella. No pudo reconocer la voz de inmediato, pero supo que se encontraba en un lugar familiar. El aroma de la persona a varios metros era inconfundible. Abrió los ojos levemente y miró a su alrededor. Alguien le tocó la frente con ternura, y al enfocar la vista vislumbró el rostro preocupado de su novio.

-Oh Mit-se sentó en la cama con rapidez y abrazó al joven con fuerza-creí que te había ocurrido algo, casi muero de la angustia-

-Estoy bien-susurró él-algo magullado, pero eso es todo-se miraron. Los ojos negros frente a ella se encontraban tan tristes y amargados.

-Siento lo de tu hermana-le acarició el rostro. Él sonrió tenuemente, y se sentó junto a ella en la cama. Se besaron dulcemente. -¿Cómo está tu padre?-preguntó, mientras Mitzar se acostaba junto a ella y la abrazaba por la cintura, acercándola a él. El joven hizo una mueca.

-Está mal...adora a Deneb-Kathya le besó la nariz, y luego continuó con su boca.

-A ti también te adora, él dijo que casi se muere al darse cuenta que no te encontraba-Kathya le acarició la oreja, y enredó sus dedos entre las hebras de cabello del color del ébano. Tenía el pelo seco y pegado en varias partes de la cabeza-¿has sangrado?-Mitzar sonrió haciendo una mueca de dolor cuando ella pasó los dedos por su nuca.

-Sí..me golpeé contra un pedazo de mampostería que cayó sobre mi cabeza, además caí al suelo y la gente no tuvo consideración, les daba igual si yo era una alfombra o una persona-Kathya sonrió.

-Pobrecito-lo besó, abrazándolo por el cuello.-Que bueno que estás bien-enredó sus piernas a las de él, apretándose contra su cuerpo. Se mantuvieron abrazados, sintiendo los latidos de ambos corazones latiendo juntos, al unísono. Sus respiración acompasadas, sus manos acariciándose mutuamente, prodigándose un hermoso amor que no era necesario expresarlo con palabras ni frases bonitas. Un encantador romance silencioso.

Kathya cerró los ojos, apoyando su cabeza sobre el hombro de Mitzar, aspirando su intoxicante aroma, sintiendo la calidez de su cuerpo, palpando los marcados músculos de su torso con ambas manos.

Sonrió y cerró los ojos, percatándose de las manos masculinas alrededor de su cintura, abrazándola con ternura y amor.

-Te amo Katy-Mitzar le besó el pelo-a pesar de que todo salga mal, siempre contarás conmigo y mi amor eterno-ella lo miró y sonrió.

-Igualmente-

La puerta del cuarto se abrió y vislumbraron la silueta de Remus que entraba al lugar.

-Ejem-dijo, cerrando la puerta tras él y dejando al cuarto nuevamente en la profunda oscuridad. -¿Interrumpo?-

-No-susurró Mitzar, soltando a Kathya y permitiéndole sentarse. Remus se acercó a la cama y, luego de conjurar un Lumos, observó fijamente a la joven.

-¿Cómo te sientes?-

-Me duele un poco el trasero-Remus rió.

-Eso es porque caíste sentada..dime ¿te duele algo más?-

-No, me siento bien a pesar de las puntadas en el culo ¬¬-Remus volvió a reír.

-La reunión ya ha acabado, así que cuando quieras puedes salir del cuarto-

-¿La reunión?-

-Sí, la reunión de la Orden-Kathya se levantó con rapidez de la cama, y caminó hacia la puerta.

-¿Puedo saber de qué hablaron?-preguntó, mirando al apuesto hombre que la observaba con detenimiento.

-Pues no pudimos hablar mucho debido a que Sirius estaba muy nervioso, ya sabes-dijo-pero decidimos hacer una expedición a Hogwarts-Kathya se paró en seco y volteó a mirar a Remus.

-¿Iremos a Hogwarts?-preguntó-¿para qué?-

-Primero que nada para ver a Deneb-dijo Remus-y luego para verificar que la escuela sigue siendo tan segura como siempre-

-Hogwarts no es tan segura como ustedes creen, miren lo que ocurrió cuando Harry estaba en sexto año...o mismo Sirius en tercer...-cerró la boca al instante al darse cuenta de que estaba metiendo la pata. Sirius nunca había sido convicto de Azkaban en ese mundo, nunca había sido acusado de traidor ni de secuaz de Voldemort. Mitzar la miró con el ceño fruncido.

-¿Qué hizo mi padre?-

-N...nada Mit...no hizo nada...cosas mías..me confundí de persona-intentó por todos los medios esconder su sonrojo y el temblor de sus manos, pero no pudo disimularlo.

-Bueno, si quieren bajar, háganlo-dijo Remus-la mayoría de los miembros de la Orden ya se han ido, solo quedan Harry, Ginny, los Diggory y ustedes-se encaminó a la puerta y salió al pasillo.

-¿Qué hacemos?-preguntó, observando detenidamente al joven de cabello negro que la observaba con una ceja enarcada. Él se apoyó sobre el colchón y le sonrió.

-No se...¿qué quieres hacer?-qué hermosa vista evaluable que tenía Kathya para mirar. Los jeans azules y el suéter rojo le sentaban perfectamente. "Merlín, qué bien le queda el rojo". Sonreía con una sonrisa galante y provocadora. Merlín, se lo iba a comer. Pudo vislumbrar el enorme chupón que le había hecho en venganza al que ella tenía en el cuello. Sonrió divertida.

-Pues no sé...esta mañana llegué al Valle de Godric con dolor de piernas-él rió-y las chicas me jodieron todo el día por el chupón que me dejaste en el cuello-

-Tú no te quedaste atrás maldita-dijo Mitzar, mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él. Le quitó el suéter y la camiseta, dejando su musculoso torso al descubierto.

-Estás tan bueno-acarició el apetecible cuerpo masculino con ambas manos. –Estás...para comerte-

-¿Y qué esperas?-ella sonrió perversamente.

-Imperturba la puerta..no quiero que nadie nos interrumpa...y menos que nos oigan-Mitzar rió encantado. Se levantó de la cama y se dirigió hacia la puerta. Murmuró algunos hechizos y luego miró a Kathya.

-Ya está-se acercó a la cama.

-Ahora verás-Kathya lo tomó del cuello y lo besó fervorosamente, acostándolo sobre ella. Y ambos jóvenes dejaron de hablar.

OoOOoO

La cocina de la casa de Remus era, como ya saben, un lugar sumamente acogedor, solo que...un poco minúsculo. El horno era lo único que calentaba el lugar, y parecía que eso bastaba para mantenerlos cálidos y calientes. La nieve caía en el exterior, agolpándose contra los vidrios de las ventanas. Una humeante taza de chocolate caliente se encontraba frente suyo, y lo tomó con una gran sonrisa adornándole el rostro. Oyó que alguien reía muy cerca de ella, y observó al joven que la miraba fijamente. Draco...suspiró. Era tan bonito y perfecto, él era como una hermosa mañana de primavera que aún no se despedía del aire del frío invierno. Suspiró, sonrojándose, y rehuyó de sus grises ojos, tan parecidos a los de Sirius que la asombraron. Tragó saliva, y aspiró el extraño aroma que salía de una olla sobre la hornalla. Vislumbró que Draco se acercaba a ella, y se tensó al ver que él se arrodillaba a tan solo centímetros. Le sonrió cálidamente.

-La gente me ve distinto y dicen que estoy cambiado, yo tan solo les respondo¡es que estoy enamorado!-una extraña sensación de jolgorio y euforia se apoderó de su cuerpo, y sonrió abiertamente. Las manos le temblaban cuando tomó la taza y bebió su contenido, aún observando los fijos ojos grises de Draco sobre los suyos. Tragó saliva y se levantó de su asiento, mientras él la observaba irse. Salió de la cocina, y suspiró. Caminó un par de pasos, entrando a la sala de estar.

Se encontró con los hombres mayores, Remus y Sirius, sentados en el sofá, conversando en voz baja. Los observó detenidamente. Sirius mantenía sus ojos fijos en el fuego de la chimenea. La luz de las llamas lo hacían ver mucho más sensual de lo que era , el color de sus ojos parecía blanco y el fulgor que salía de la chimenea delineaba las exquisitas formas de su rostro, iluminando su recta nariz, sus carnosos labios, sus esculturales pómulos, su exquisito mentón y su encantador cabello oscuro (N/A: para todas las fans de Sirius xDDD). Remus tenía la cabeza apoyada sobre la palma de su mano, y miraba a Sirius con ojos preocupados. Su cabello rubio mostraba algunas hebras blancas que, a pesar de que detonaban su edad, lo hacían ver sumamente tentador. Sus ojos miel brillaban y se habían vuelto dorados por observar las llamas. La luz del fuego enmarcaba su mueca rígida, mostrando cómo fruncía los labios en un gesto pensativo. Bárbara se mordió el labio inferior cuando Remus la miró detenidamente.

-¿Ocurre algo?-preguntó, su voz tan dulce como una cucharada de miel.

-No...solo necesitaba salir de la cocina...es muy pequeña y Tonks estaba haciendo algo extraño sobre las hornallas y tenía un olor horrible-sonrió, y Remus le devolvió la sonrisa. Bárbara observó al hombre sentado junto al licántropo, pero él mantenía sus ojos fijos en el fuego. Los pasos de alguien acercándose la hicieron mirar hacia la puerta de la cocina, y vislumbró la bella silueta de Draco llegando hasta ella.

-Que bien que te encuentro-masculló Draco con voz ronca, y la abrazó por la cintura, apoyando su cabeza sobre el hombro femenino-acompáñame arriba que quiero hablar contigo-

-¿Hablar?-preguntó Bárbara, mientras él la arrastraba hacia el segundo piso. -¿Hablar de qué?-

-A hablar cielo-dijo él, subiendo las escaleras. Se adentraron en un cuarto oscuro-tan solo a hablar-el tono de su voz le resultó peligroso a Bárbara, que se tensó al ver que él se sentaba sobre una mullida y acogedora cama.

-Déjame salir Draco-susurró ella, intentando no hacerle caso a ese nudo gigante que se le había formado en la garganta, impidiéndole hablar con facilidad. Él sonrió con sensualidad y la observó.

-Haz lo que quieras, yo me voy a dar un baño-dijo con voz adusta.

-¿Remus te permite darte un baño en su casa?-Draco la observó fijamente.

-Claro, aunque si no me lo permitiera lo haría igual-sonrió. Se levantó de la cama con tortuosa majestuosidad, caminando hacia la puerta con elegancia. Bárbara suspiró aliviada al notar que se encontraba sola en la habitación. Bueno, sí, era cierto que deseaba a ese dios de cabellera albina, pero..Merlín, apenas hacía una semana que salían y él ya estaba desesperado por desordenar una cama (N/A: y supongo que entendieron lo que quise decir). Salió al pasillo, intentando por todos los medios hacerle caso omiso a su desenfrenado corazón, o a cierta parte de su cuerpo que se había humedecido incontrolablemente. El corredor se encontraba sumamente oscuro, pero era iluminado por la luz que venía del piso inferior. Oía sus pasos contra el suelo de madera, y caminaba tomándose de las paredes.

El aroma del café que se estaba preparando en la cocina le llenó las fosas nasales, y suspiró encantada. Tal vez el ambiente no era de jolgorio y felicidad, pero siempre habían cosas pequeñas que los embargaban de alegría, aunque un tanto absurda, pero alegría al fin.

Se detuvo de repente al oír el sonido del agua al caer, y se preguntó quién podría estar tomando una ducha en ese instante, hasta que recordó lo que Draco le había dicho. Se mordió el labio inferior fuertemente al percatarse de que sus intenciones no eran para nada inocentes. Podía notar el deseo imperioso que tenía de abrir esa puerta, adentrarse al cuarto y averiguar quién rayos se estaba bañando. Aunque si luego se enteraba que quién se encontraba dentro de la ducha no era Draco...Merlín, qué experiencia terrible. Más si aquella persona era un tanto desagradable. Tomó aire hondamente y, sin poder evitarlo, apoyó su mano en el pomo de la puerta, para luego apretarlo con fuerza. Se mantuvo tiesa y quieta durante varios minutos, hasta que notó que desde el otro lado no salían sonidos. Bufó, y paulatinamente dejó de apretar el picaporte, manteniendo su mano sobre él. Se sobresaltó sobremanera cuando la puerta se abrió y ella mantuvo su brazo estirado, dejando su mano en donde segundos antes había estado el picaporte. Se tensó, y miró a la persona frente a ella, que la observaba con expresión hermética. Lo miró de arriba abajo, sonrojándose. Músculos exquisitamente marcados, como si hubiesen sido la copia del cuerpo de una estatua de mármol, y una piel tan blanca, nívea y albina, que parecía transparente.

Bárbara tragó saliva al notar una fina línea de bello claro recorrer la distancia entre el ombligo y el pubis masculino, y sintió que su sangre abandonaba a torrentes su cerebro. Merlín, las minúsculas y abundantes gotas de agua se esparcían por todo el cuerpo masculino, haciéndolo brillar. Suspiró al mirarlo a los ojos y notar que una impertinente gotita caía desde su mentón y recorría, delineando tortuosamente, lo que ella consideraba la anatomía más perfecta de todo el mundo mágico...después de la de Harry, claro (N/A: jajajaja...xDDD..Harry I Love YOU). Él abrió la boca ligeramente, para acotar algo, o aunque sea para expresar alguna palabra que pudiera quitarle tensión al momento, pero lo único que logró hacer fue tomarla del brazo que tenía estirado y adentrarla dentro del pequeño baño, lleno de vapor. Ella cayó sobre su cuerpo húmedo y tentador, apoyando el mentón accidentalmente sobre sus pectorales. La mirada masculina era provocativa y terriblemente perversa, y eso la estremeció sobremanera. Se miraron durante varios segundos, hasta que Draco la tomó de los costados de la cara y la acercó a él, besándola con fiereza. Bárbara resbaló en el suelo mojado, pero él la atajó con sus fuertes manos. El problema fue que ella, viendo que caería al piso fuertemente, se tomó del toalla que cubría la cintura masculina. Al ver que él la tomaba de los codos, observó lo que llevaba en la mano izquierda, y luego lo miró a él. Se ruborizó exageradamente. Carraspeó.

-Tu..tu toalla...-estiró el brazo, bajando la vista al suelo. Oyó la risa cantarina de Draco cuando ella le entregó la toalla. La tomó de la cintura y la besó con apremio, desesperado, ansioso por poder tenerla al fin entre sus brazos sin pudor ni impedimentos.

-Te amo Bar, por Slytherin, sé mía y te juro que seré el mejor novio y el mejor hombre de todo el universo-Bárbara sonrió suavemente, más al sentir las manos de él acariciarle los brazos, y los labios masculinos besarle el cuello con ternura.

-Yo...-los húmedos besos que él le daba le daban escalofríos-yo también te amo pero..-apoyó la cabeza en el hueco entre su cuello y su hombro, y suspiró aspirando el exquisito aroma masculino-tengo miedo Draco..-las manos de él jugueteaban bajo su ropa, tanteando su tibia piel. Notó que tironeaba del sostén, intentando quitárselo.

-No tengas miedo, te prometo que seré dulce...seré todo un caballero-Bárbara se dejó besar con pasión, dejando su cuerpo completamente a merced de las intenciones del joven. Podía sentir el duro torso de él contra sus senos, la humedad que desprendía la tersa piel nívea, y el aroma que emanaba del cuello. Se iba a morir, pedía a gritos morirse e ir al paraíso y recordar ese instante como el mejor de su vida. Poco a poco su ropa fue desprendiéndose de su cuerpo, y paulatinamente comenzó a estremecerse debido al frío, aunque al sentir a Draco pegado a ella...el calor corporal volvió rápidamente como una encantadora ráfaga de verano. Sentía miedo del dolor que podía sentir, o de la inexperiencia que tenía...sentía que tal vez él quedaría insatisfecho con su virginal juventud, con sus manos temblorosas y su sudor excesivo. Pero al oírle decir Te amo en susurros, y al percibir que estaba desnuda, sintiendo el frío suelo contra su espalda, con el caliente cuerpo de él sobre el suyo, cerró los ojos, dejó de pensar y mandó el miedo al carajo.

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-Voy a asesinar a Bárbara por dejarme sola en esta cocina de mierda-masculló Lucy, cruzándose de brazos. -Merlín¡qué aburrición!-dijo con hastío, sentada a la mesa. Los presentes se mantenían callados y ensimismados en sus cavilaciones, y eso la estaba sacando de sus casillas. Más al ver que un bonito joven rubio la miraba fijamente.

-Es aburrimiento Lucy, no seas bruta hablando- "cierra la boca Harry".-No voy a cerrarla porque tú me lo digas-(N/A: Harry a quién se parece?...A MI XDDD).

-No incordies Harry¿quieres?-dijo Ginny, acariciando con sutileza el brazo de su novio-déjala hablar como quiera-

-Pues a mi me causa gracia cómo hablas-dijo Cedric, sonriéndole. Lucy lo observó detenidamente, sin mostrar ni un ápice de sonrisa o felicidad. Le mantuvo la mirada durante varios segundos, hasta que él, viendo que la actitud de ella no iba a cambiar, bajó la vista al suelo, sonrojándose y tragando saliva con incomodidad. Lucy gruñó. ¿Qué rayos le ocurría a ese..ese...ese inepto mal nacido con cara de angelito?¿EH?...¿quién se creía que era ese embustero caprichoso fanático de las tetas de plástico?.AAAAAAGGGGGGGG. Primero le decía que la amaba y luego, sucumbía la catástrofe, diciéndole que estaba con la incordia porque ella...Lucy suspiró..porque ella se iba a matar si la dejaba.

Pero Merlín, que se matase, que se la tragara la tierra o que un hipogrifo desbocado se la comiera a picotazos. Esa gorda mal nacida.. Sacudió la cabeza, intentando quitar de su mente el recuerdo de los labios de Cedric la última vez que los había probado, aquella vez que los había tenido entre los suyos. "Rayos". Los ojos de Cedric eran tan penetrantes, y la observaban tan fijo. Golpeó la mesa, haciendo saltar las tazas sobre él, y decidió salir de la cocina. El aire se encontraba sumamente viciado y pesado, y eso le molestaba. Necesitaba aire fresco y caminar, para poder reflexionar y pensar con detenimiento todo lo que le estaba ocurriendo. Salió de la cocina, aspirando hondamente el aire frío del corredor, y vislumbró la luz que llegaba desde la sala de estar. Caminó con pasos lentos hacia allí, intentando no hacer ruido. La voz de Remus se oía baja y susurrante, y se apoyó contra la pared, escondiéndose en la oscuridad.

-Me dijiste que querías hablarme de algo más cuando llegamos aquí-

-Sí-Lucy observó a Sirius, escondiéndose tras la pared. Él suspiraba tristemente, y observaba a Remus con sus penetrantes ojos grises.-Lo que me ocurre es algo que jamás creí que me ocurriría..de nuevo-Lucy maldijo en voz baja al ver que no podía saber cuál era la expresión del apuesto licántropo, debido a que él le daba le espalda.

-¿Qué es...eso que dices que te está ocurriendo?-los ojos de Sirius observaron nuevamente al fuego.

Lucy suspiró al notar la manera exquisita en que la luz que salía de la chimenea dibujaba los labios masculinos.

-Me estoy enamorando-Lucy abrió los ojos de par en par y observó más detenidamente a los dos hombres. Sirius aún mantenía su mirada en el fuego, mientras que Remus se rascaba la cabeza incómodo.

-¿Te estás enamorando?-la voz de Remus sonó incrédula-¿de quién?-

-No...es extraño que me ocurra esto a esta altura de mi vida...-

-Canuto, no eres un viejo..-

-Lo sé, pero me asombra-suspiró.-Ya sabes lo que ocurrió la única vez que me enamoré-Remus rió tristemente.

-Si...la estúpida de Elizabeth-Sirius carraspeó-aunque no te fue tan mal..tuviste dos hijos increíbles-Sirius sonrió abiertamente, y sus ojos brillaron humedecidos.-¿Cómo es ella?-

-Es increíble...es una mujer asombrosa-Lucy maldijo mentalmente e insultó a la maldita que había conquistado el corazón de Sirius. Se dejó caer hasta el suelo, y apoyó la cabeza entre sus rodillas, sintiendo el nudo de estómago más grande que alguna vez había sentido. –Es hermosa y...me está volviendo loco-se tapó los oídos para no oír a Sirius. "Que se calle, por Merlín, que se calle".

-¿Lucy?-ella levantó la mirada y se encontró con los ojos preocupados de Cedric. Se limpió una impertinente lágrima que había caído por su mejilla, y se levantó del suelo. En la sala de estar se había hecho el silencio, y tanto Remus como Sirius observaban al vestíbulo.

-¿Lucy?-ella dio una vuelta y observó al hombre que hablaba. Sirius se mantenía tieso observándola, con los ojos muy abiertos-¿qué hacías ahí?-

-Nada-masculló ella con voz ronca. Volteó, chocando contra Cedric.

-¿Oíste nuestra conversación?-Lucy tragó saliva.

-No-ella miró al chico que se encontraba frente suyo.

-¿Podemos hablar?-preguntó Cedric, tomándola del brazo.

-Sí, vamos-

-¿De qué tienes que hablar con ella?-la voz de Sirius se dejó oír desde la sala de estar, y segundos después él los observaba a ambos con el ceño fruncido desde el umbral que separaba el vestíbulo del living. Fruncía el ceño-tú ya le dejaste las cosas bien claras Diggory-

-Me extraña su comportamiento infantil, señor Black-Sirius gruñó.

-Por Dumbledore, compórtense-Remus llegó hasta ellos-no van a pelear aquí..hay cosas más importantes que discutir-

-Lupin tiene razón-dijo Cedric-preocúpese por su hija-

-Maldito...-

-YA BASTA-bramó Lucy, poniéndose en medio de ambos hombres. Merlín, imagínense lo que es estar apretada entre esos dos cuerpos. Creyó que podría desmayarse al aspirar el aroma de Cedric y sentir el duro torso de Sirius contra sus senos.-No seas chiquilines-Sirius la miró a los ojos.

-Hablen-siseó. Lucy notó la tensión en su quijada al separarse de ella, y lo vio caminar hacia las escaleras a su izquierda. Suspiró.

-Él no se encuentra bien, perdónenlo-dijo Remus.

-No tengo que perdonarle nada-susurró Lucy-entiendo cómo debe sentirse-Remus sonrió.

-Uno cuando es padre cree que morirá antes que los hijos y ellos nos enterrarán...-suspiró-uno no tiene hijos para enterrarlos..y Sirius prefiere morir antes que Deneb...sabe que a ella le esperan muchas cosas que él ya vivió-

-Dile que no piense esas cosas tan absurdas...él aún es joven-Remus hizo una inclinación de cabeza, y se alejó de ellos, yendo hacia las escaleras. Lucy suspiró aliviada. Volteó a mirar a Cedric.

-¿De qué quieres hablar?-preguntó, apoyándose contra la pared. Cedric parpadeó varias veces.

-Vayamos afuera a hablar-

-No...estamos solos, así que hablaremos aquí-Cedric tragó saliva.-¿Qué quieres decirme?-

-Yo...-se sonrojó-terminé con Cho-Lucy abrió los ojos asombrada. ¿Ella había oído mal o ese joven le estaba diciendo que había terminado con la gorda intento de Barbie?.

-¿Qué?-

-Que terminé con Cho-repitió, con un notorio carraspeo de voz.

-¿Por qué?-Cedric la miró con el ceño fruncido.

-¿No era lo que querías?-

-No importaba lo que yo quería...tú...¿terminaste con ella por qué yo lo quería?-

-Pues...sí-

-Respuesta incorrecta Diggory...-lo golpeó en el pecho con ambos puños.-Yo no quiero que termines con ella porque yo lo quiero, sino porque tú sientes que no es la correcta...-Cedric miró al suelo-si tú la quieres sigue con ella, yo no tengo que impedirte ser feliz-

-Pero yo te amo-Lucy sonrió con cinismo.

-Sí, pero amar no es desaparecer por un tiempo y luego reaparecer diciendo sandeces-sacudió la cabeza-tú no sabes a quién amas, estás tan acostumbrado a estar con aquella que...no puedes dejarla...eres demasiado noble...-suspiró-me han ocurrido muchas cosas últimamente y no estoy tan seguro de seguir queriéndote-

-¿Me lo dices en serio?-preguntó él con voz quebrada.

-Sí Ced...yo...hay otro hombre-se quedaron en silencio durante varios segundos-y él...es un tanto impertinente y tiro al aire, pero me fascina y...y siento que él sí demuestra lo que siente...tú...me has desplazado por esa gorda...si tanto me amaras como dices...-suspiró-demuéstrame lo que sientes Ced...con hechos..no con palabras, las palabras se las lleva el viento-notó la mirada entristecida de él, y carraspeó-perdóname-volteó hacia las escaleras.

-Tú no tienes que pedirme perdón...fui yo el equivocado-Lucy miró al chico que se mantenía parado en medio del vestíbulo, y sonrió. Subió las escaleras con pasos pesados, intentando no hacerle caso a ese gritito insistente que se comenzaba a oír en su pecho. Qué rayos, todo le salía mal. Llegó al oscuro corredor del segundo piso, y suspiró. Caminó lentamente por el pasillo, observando las volutas de polvo que levantaba con sus pies sobre la chirriante madera, cuando oyó unos ruidos desde una puerta a unos centímetros. Se detuvo en medio del corredor, analizando si acercarse a ese cuarto o no. Al demonio, se acercó a la puerta y entró, notando el estruendoso chirrido que hizo el cruzar el umbral. El lugar en donde había entrado era iluminado por una vela sobre un buró. La luz mortecina alumbraba a un hombre sentado en la cama con sus manos sobre sus rodillas, observando con detenimiento la forma en que la nieve caía en el exterior.

-¿Sirius?-él volteó a mirarla. La luz de la vela iluminaba su oscuro cabello y la exquisita forma de sus brazos y espalda. Vislumbró un vaso vació y una botella de Whisky de Fuego sobre el buró, muy cerca de la vela.

-¿Qué quieres?-Lucy se acercó a la cama y se sentó en la esquina opuesta, intentando estar alejada del hombre que la fulminaba con sus claros ojos.

-Quiero hablar-

-Pero yo no-masculló, dándole la espalda. Lucy suspiró al ver el increíble cuerpo de Sirius. Ese suéter era demasiado cernido.

-Cedric me dijo que terminó con Cho-

-Qué bien...ya puedes ponerte de novia con él-

-No...-

-¿No?-Sirius la miró. Lucy se acercó a gatas a él, y se detuvo a pocos centímetros.

-Le dije que no porque...hay otro hombre-Sirius enarcó una ceja.

-¿Otro hombre?-Lucy asintió con la cabeza, y acercó su rostro al de Sirius.

-¿Y quién es ese otro hombre?-la mano masculina acariciaba su mentón, y eso la hizo estar completamente determinada.

-Ese otro hombre eres tú-Sirius alejó su mano de ella, y se apoyó contra la pared, cruzándose de brazos.

-¿Sirius?-

-Puedo ser tu padre-masculló con voz ronca.

-Pero no lo eres-

-Soy un imbécil tiro al aire-gritó.

-Esa es una de las cosas que me gustan de ti-Sirius observó a la vela, y sus ojos grises parecieron tornarse blancos. Su mirada se suavizó.

-Lo nuestro es imposible-susurró.

-Sí...porque tú te estás enamorando de una mujer-dijo Lucy, con un notorio sentimiento de celos en el estómago. Sirius la miró con los labios entreabiertos.

-Sí oíste la conversación-Lucy rehuyó de sus penetrantes ojos.

-Sí-Sirius comenzó a reír.-¿De qué te ríes?-masculló con voz hastiada.

-Nunca debes oír conversaciones ajenas porque siempre las oyes por la mitad...-Lucy frunció el ceño-tú no sabes de quién me estoy enamorando-vislumbró la cercanía de Sirius, que se acercó peligrosamente a ella. Suspiró la sentir el mullido colchón contra su espalda.

-Sirius-suspiró.

-De ti me estoy enamorando niña...-Lucy notó el sentimiento de júbilo en su estómago-y no quiero-

-Sirius...-lo abrazó por el cuello-te deseo tanto-

-Yo también-susurró él, besándole el cuello. Dejó caer su peso sobre ella.

-Pesas-dijo Lucy, riendo. Él la miró a los ojos.

-Lo sé-ella volvió a reír-y él pesa mucho más que yo-Lucy lanzó una carcajada.

-Sirius, no seas...-él hizo puchero mientras poco a poco le quitaba la ropa. Besaba con deleite cada parte de piel que iba dejando al descubierto, estremeciéndola. Lucy se avergonzó al sentir la humedad en su bajo vientre, y el temblor que le provocaban las expertas manos de Sirius.

-Consuélame Lucy-dijo, sentándola a horcajadas sobre él. La tomaba del trasero con suavidad, y eso a Lucy le encantaba. El largo cabello negro de ella cayó como una cortina sobre ambos cuando lo besó en los labios.

Lucy se tensó al darse cuenta que lo único que separaba su pudor de Sirius eran sus bragas y los boxers de él. Se sonrojó excesivamente al percatarse de lo abultada que era la excitación masculina.

-Como tú digas-susurró. Y la ropa interior fue lanzada varios metros por el aire.

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Nota de autora:

¿Les gusto?…a mi sí xDDD..

Yo solo les diré q este fic termina en seis capítulos…sí, ya era hora de que terminara, y me pone mal porque es el fic de los que he escrito el que más me gusta…

No tengo mucho para decir, solo diré que dejen reviews opinando, qué les pareció el cap, las escenas…A MI ME ENCANTO!!!! xDDDD

Lo prometido es deuda….

Espero verlos pronto!!!