Agradezco todos los reviews a: Lina Malfoy, antuchis, nallemit, kamy-evans18, LadyLu-Malfoy y Bar (aunque perra no me hayas dejado un rev ¬¬)
Pero no solo a quienes me dejaron en el cap anterior, sino a todas las que siguieron el fic y que por diferentes razones no pudieron dejarme un review. Entiendo. A veces a mi me ocurre lo mismo.
Las dejo con el capítulo. Y con una hermosa frase que adoro: "Excepto la vida del hombre, no hay nada más maravilloso que un libro".
Última parte.
Entre flores, corazones...e ideas locas
-ALTA RESACA HERMANOOOOOOOO-una almohada chocó contra su rostro, despertándolo de golpe. Se sentó en su cama y se desperezó, mientras su encantador primo le asestaba un potente golpe de almohada.
-Lucius, demonios, deja de joder-Lucius lo observó pestañeando pomposamente.
-Yo solo quiero que te despiertes para poder ir a nuestras clases-Ángelo se levantó de su cama arrastrando los pies, y se dirigió al cuarto de baño.
-Tú lo único que quieres es que lleguemos rápido al Gran Comedor para poder ver a Mía-dijo mientras se lavaba los dientes, y Lucius fruncía los labios. Ángelo lo miró. Ese maldito no se sonrojaba nunca, ni aunque anduviese desnudo caminando por el pasillo. Se rió sonoramente al recordar cierta travesura en quinto año que casi les vale la expulsión. Lucius y sus fatídicas ideas nudistas.
-Ver a Mía no alcanza-siseó Lucius, sentándose en su cama y observando a Ángelo, que se ponía el uniforme de slytherin sobre el cuerpo. -¿Cómo te fue con Fiona?-
-¿Fiona?-preguntó Ángelo, anudándose la corbata verde y gris alrededor del cuello. Lucius suspiró.
-Fiona, la chica de Ravenclaw-la cara estupefacta de Ángelo lo hizo sonreír-¿acaso no te acuerdas de tus conquistas?-Ángelo parpadeó.
-Oh..oh sí..Fiona...-se calzó los zapatos con rapidez, mientras Lucius abría y cerraba los libros de Pociones.
-Sí, Fiona...¿qué ocurrió con ella?-
-Pues..nos besamos y caminamos por los terrenos del castillo..-
-¿Eso es todo?-Ángelo suspiró.
-No-un libro fue aventado sobre su cabeza-ouch Malfoy, eso dolió-
-¿Y qué mas?-
-Oh..me hizo sexo oral pero me mordió tan fuerte que me hizo sangrar y le dije que no quería volver a verla-Lucius abrió los ojos de par en par.
-Merlín...dile que quiero una cita con ella...-Ángelo carraspeó.
-Por Dumbledore Lucius, no es cierto..-
-Lástima-dijo Lucius cruzándose de brazos-hubiese sido bonito-
-Ya cállate-dijo Ángelo, golpeándolo con su bolso en la cabeza. Lucius se quedó aturdido varios segundos.
-Pero dime qué pasó-Ángelo suspiró y revoleó los ojos al techo, mientras se encaminaban al Gran Comedor dispuestos a desayunar.
-Pues...-un grito tras ellos los hizo voltear.
-Oh no...pelirroja loca a las once-dijo Lucius sonriendo. Ángelo se tensó al ver a una joven gryffindor corriendo hacia ellos sin decoro ni pudor, mientras su túnica volaba tras ella y su lacio cabello se enredaba incontables veces. Suspiró. Era tan hermosa.
-Hola Potter-dijo Lucius cuando la joven pelirroja llegó hasta ellos, trastabillando y cayendo, inocentemente, sobre Ángelo, que la tomó de la cintura. Ambos se miraron por algunos segundos, para separarse sonrojados. La expresión de Lucius, todo un poema.
-Hola Malfoy...-dijo Lily. Miró a Ángelo, y su expresión cambió ligeramente, aunque cierta mueca de rencor se vislumbraba en sus verdosos ojos-hola Black-Ángelo sintió una fuerte sacudida de estómago, y la señal de alarma se encendió en su cabeza.
-A mi dime Malfoy-siseó Lucius con envidia. Movió su cabeza con elegancia, ondulando su cabello rubio tras él con majestuosidad-no me importa, Mía es todo lo que quiero-
-Ella vendrá en unos segundos...-dijo Lily. Suspiró-uff, necesito un espejo para acomodarme el cabello, no tuve tiempo ni a peinarme-Ángelo carraspeó ligeramente cuando una joven castaña dobló la esquina y llegó hasta ellos.
-Oh no-chilló Lucius, mientras miraba a la muchacha ravenclaw.
-Hola Ángelo-dijo la muchacha. Lily enrojeció de furia al observar a la joven acercarse coquetamente hacia Ángelo. Su varita estaba en su bolsillo, por lo que podía tomarla y mandar a esa nena tonta ladrona de bellos chicos sly al otro mundo, pero supo que no lo necesitaba. Más al ver que su hermano Alan caía accidentalmente sobre la chica.
-Oh..lo siento..no te vi-Fiona carraspeó enojada, mientras se levantaba del suelo siendo ayudada por Ángelo, que le había tendido la mano caballerosamente. Aunque esta vez una niña cayó fuertemente sobre la joven.
-SAMIRA-chilló Ángelo.
-¿Hermanito?-el joven Black suspiró.-¿Quién es ésta?-Lily rió sonoramente, sin poder contener su carcajada.-Mamá te ha dicho que tengas novia, pero que no elijas a cualquiera-
-Ésta es Fiona-dijo Lucius.
-ÉSTA UN CUERNO MALFOY-
-Oye, oye, más respeto con mi primo Lucius-dijo Samira señalándola con el dedo.
-Deberías controlar a tu hermana Ángelo, más al ser prefecto-señaló el emblema sobre su túnica, y Ángelo deseó que se lo tragase la tierra. Entró con elegancia al Gran Comedor. Ángelo suspiró aliviado.
-Oh sí, el abuelo Sirius casi muere del susto-dijo Samira, mirando a Lily, observando el emblema que la pelirroja llevaba también en su túnica-¿vamos a comer?-Samira y Alan entraron al Gran Comedor con expresiones hambrientas. Lucius observó a Ángelo enarcando una ceja, para luego mirar a la pelirroja gritona, que se mordía el labio y fulminaba al joven Black con sus penetrantes ojos verdes. Le palmeó la espalda a Ángelo, y huyó hacia el Gran Salón. Ángelo miró a Lily con ojos suplicantes.
-¿Quieres decirme algo?-preguntó, con un ligero carraspeo en su voz. "Maldita voz de mierda".
-No...-susurró ella, mordiéndose el labio. Tomó aire-¿tienes algo que hacer luego de clases?-él la miró con esperanza renovada.
-Pues...hoy tenemos reunión de prefectos- "oh sí Black, tú siempre recordándome mis deberes".
-Pues...luego hablamos entonces-entró al Gran Comedor, siendo seguida de cerca por Ángelo.
-Viborita preciosa, ven a sentarte con nosotras-una muchacha de hufflepuff invitaba a Ángelo a sentarse junto a un grupo de niñas hormonalmente enloquecidas, pero él se tensó y negó con la cabeza. Diciéndole viborita no iba a conseguir nada¿qué clase de estúpido piropo era ese?.
Se acercó a la mesa gryffindor y se sentó junto a Lucius, que besaba a Mía, mientras los hermanos de la chica reían y hacían muecas de vómito observándolos.
Al principio había sido raro para todos que chicos de slytherin se sentaran con chicos gryffindor, pero con el transcurso del tiempo eso se había convertido en algo normal, más al saber de qué familias provenían. Los Potter, los Black y los Malfoy, bonitos y nobles apellidos. Y la historia que sus padres llevaban a cuestas, había apaciguado también la sorpresa. A él no le parecía nada extraño, habían sido amigos toda la vida, hasta que un día se dieron cuenta de que ya no eran niños, sino hombres y mujeres.
Y todo se había desbarrancado. Ángelo miró a Lily, que miraba a la mesa con detenimiento. Su largo cabello pelirrojo, atado en una media cola descuidada, caía delicadamente sobre sus senos, enmarcándolos. Sus carnosos labios rosados se entreabrían mientras jugaba con la comida de su plato, y podía notar el refulgente color verde esmeralda de sus ojos entrecerrados. Suspiró. Era tan bonita.
-Oye Ángelo-Zachary lo zarandeó varias veces para que lo mirase y quitara su vista de Lily. Lo miró enojado-dile a Lucius que deje de introducir su lengua en la boca de mi hermana, es asqueroso-
-Lu...-comenzó Ángelo. El rubio lo fulminó con su gris mirada.
-Dile a Zachary que le clavaré el tenedor en la frente si no deja de molestar-dijo Mía, acomodándose su túnica de slytherin y sonrojándose-tonto gryffindor-
-Oye, no insultes a mi casa, también es la casa de papá-dijo el niño, sacando pecho. Lucius y Mía se miraron con sorna.
-Eres insufrible Zack-dijo Lucius.
-Sí Zack, no molestes-dijo Nicholas, acomodándose la corbata-oye Mía, ayúdame con esto-señaló su cuello.
-Ven-Mía acomodó la corbata rojo escarlata de su hermano, mientras Lucius la miraba embobado. Hasta que un pan chocó contra la nuca de él, y fulminó a Alan Potter con su gris mirada. El niño rió divertido.
-Hay amor ahí-dijeron Zachary y Nicholas a coro, haciendo sonrojar a Mía. Lucius se mantuvo impasible. "Merlín, este hombre es de piedra".
-Sí, lo hay-sentenció, y siguió comiendo como si nada.
Ángelo sonrió divertido. Observó su plato. El desayuno ese día no le apetecía en lo absoluto. Soltó el tenedor, dejándolo a un lado, y se cruzó de brazos. Observó con detenimiento a la pelirroja sentada frente a él, sabiendo que la joven en cualquier momento levantaría la vista y lo descubriría y, lo que era peor, leería, con esos ojos verdes intensos y hermosos, sus sentimientos hacia ella. Suspiró. Recordaba el beso que se habían dado el día anterior por accidente, podía recordar la tersura de los labios femeninos, y su risa, cantarina, dulce y suave.
-ÁNGELO-se sobresaltó, cayendo de su asiento, dándose de bruces contra el suelo. Miró hacia arriba, y vislumbró el rostro de Lucius, que lo miraba frunciendo el ceño, aunque con una sonrisa galante.-¿Te has caído?-"no, te parece ¬¬".
-¿Por qué rayos me asustas así?-preguntó Ángelo, levantándose del suelo mientras se sobaba el trasero. Lucius movió su cabeza elegantemente, cual publicidad de shampoo.
-Yo no te asusté, solo te avisé...-
-¿De qué me avisaste?-chilló Ángelo, acomodándose la túnica y la corbata de Slytherin. Lucius parpadeó varias veces, y luego frunció los labios.
-Tenemos que irnos a clases zopenco-Ángelo lo miró boquiabierto.
-¿De veras?-miró a su alrededor. Los alumnos ya se encaminaban con pasos pesados hacia el vestíbulo.-Rayos-
-Pero siempre te duermes, o te imaginas a Lily..-golpe. –Ya no me golpees-
-Ya no me molestes ¬¬-
-Oh, tú siempre teniendo sueños despiertos con ella...¿por qué no le dices lo que sientes?-Ángelo suspiró, mientras caminaban entre el tumulto de alumnos. Los niños de primer año chillaban y correteaban a su alrededor.
-Pues...-
-Oye niño, quita tus manos de sobre mi hermanita-gritó Lucius, apuntando a un jovencito de segundo, que había tomado a la dulce Narcisa del hombro. El muchachito chilló asustado y huyó despavorido. Narcisa fulminó a Lucius con los ojos.
-Lucius ¬¬-
-¿Cissy?-
-Eres malo Lucius-lloriqueó Narcisa, pataleando-no me dejas socializar-
-¿Desde cuándo sabes esa palabra?-preguntó Lucius, tomando a su hermana del cuello y arrastrándola por el corredor.
-Oh, se la oí a Mía-
-Dime la asignatura que tienes que te llevo-
-No Lu, puedo ir sola-viendo que su hermano no le prestaba atención, suspiró-y tengo Transformaciones-
-No ¬¬-dijo Lucius-te acompañaré, a ver si algún niño quiere volver a hacerse el coqueto contigo-
-SÓLO ME TOCÓ EL HOMBRO PORQUE SE ME CAYÓ LA PLUMA-Ángelo sonrió divertido al ver a los hermanos Malfoy pelearse así. Pobrecita Cissy al tener semejante hermano mayor. Aunque tenía que reconocer que él era igual con Samira.
-Entonces deberías dejar de tirar tus cosas por el suelo-
-No lo hice a propósito tarado-Lucius golpeó a su hermana suavemente en la nuca. Ella frunció el ceño.
-Más respeto con el tarado de tu hermano-Narcisa sonrió-bien, aquí es tu clase-siseó, dejando a la pequeña rubia parada junto a una gran puerta de roble, mientras un reducido grupo de niños se amontonaba a su alrededor-...que disfrutes tu primer año hermanita-
-Adiós-
-Deberías ser menos cuida con tu hermana...tan solo tiene once años-dijo Ángelo sonriendo, mientras caminaban por el pasillo.
-Y tú deberías vigilar a tu hermanita...o a Alan, si lo prefieres-
Ángelo observó a Samira, que caminaba frente a ellos. Reía y charlaba con Alan, que tenía su misma edad. Caminaban muy juntos. Frunció el entrecejo. Pero si tenían doce años por Merlín, eran dos niñitos.
-Pero son dos chiquillos-chilló, deteniéndose en medio del pasillo, obstruyendo el paso. Lucius lo miró enarcando una de sus rubias cejas. Sonrió malicioso.
-Tú tenías su edad cuando besaste a Lily por primera vez-dijo Lucius con picardía. Ángelo se sonrojó hasta la médula.
-LUCIUS CIERRA LA BOCA-
Lily suspiró mientras observaba cómo poco a poco el paso quedaba absolutamente anulado en ese extenso corredor. Oyó el chillido desesperado de Ángelo y, basándose de codazos y patadas, se acercó a los dos jóvenes. De no ser por el grupo de niñas babosas y molestas que había a su alrededor, no le habría molestado observar al bello Ángelo, pero al notar a esas descerebradas babeando por su chico...Sí, su chico.
-¿¿¿NO SE DAN CUENTA QUE OBSTRUYEN EL PASO???-chilló, llegando hasta los dos sly.
Ambos la miraron frunciendo el entrecejo. Lily necesitó de todo su autocontrol para no devorar a Ángelo allí mismo. La manera en que fruncía sus oscuras cejas, la forma en que sus verdes ojos brillaban, el espectáculo hermoso de su carnosa boca cerrada...Merlín, qué genes que había heredado.
-EL PASILLO ES BASTANTE AMPLIO PARA QUE PASE TU TRASERO, POTTER-bramó Lucius, provocando un potente sonrojo por parte de Lily, y carcajadas estridentes de parte de las chismosas.
-Lucius...-siseó Ángelo, tomándolo del brazo.
-MUÉVETE MALFOY, O TE MUEVO YO-chilló Lily, apuntándolo con su varita.
-SEÑORITA POTTER-Lily se atragantó con su saliva al oír el grito del profesor. Volteó.
-Profesor Lu...Lupin-
-Señorita Potter¿qué manera es esa de gritar?-Remus frunció el ceño mientras la observaba-ustedes, vamos, muévanse-les dijo a las niñas que se habían amontonado a su alrededor. Ellas se fueron murmurando.
-¿Cómo...cómo esta Luna?-preguntó Lily, intentando evadir el tema.
-Mi hija está bien Lily, gracias...¿se puede saber qué ocurre?-
-Y...¿y Ántares?-Remus suspiró.
-Él también se encuentra perfectamente, entró a la Academia de medimagos junto con tu hermano James-Lily tragó saliva.
-Sí...sabía que James había logrado entrar..papá estaba orgullosísimo-miró al suelo al notar la verde mirada de Ángelo observarla detenidamente.
-Espero que no vuelva a gritar así la próxima vez que el pasillo quede abarrotado de alumnos...como prefecta debe dar el ejemplo...-
-Lo siento-
-No lo sientas Lily...tu abuela era igual...-la pelirroja sonrió. Remus hizo un gesto con su cabeza y, frunciendo un poco el entrecejo, siguió transitando por el corredor. Lily exhaló todo el aire que llevaba en sus pulmones, con alivio. Oyó un carraspeo. Miró a Lucius, que sonreía.
-Te pido disculpas Potter por lo de tu trasero...-Lily se ruborizó de furia-es grande pero no tanto como para obstruir el pa...-la pelirroja cerró los puños, y el joven Malfoy notó el gesto.
-CÁLLATE-bramó Lily, clavándole su varita a Lucius en la frente, dejándole un...hematoma importante. Bastante importante. Alan reía mientras observaba la escena.
-Oh Lil, tú debes dar el ejemplo-dijo, mientras se limpiaba las lágrimas.
-Cierra la boca Alan o te la cerraré yo-chilló su hermana, amenazándolo con el puño. El niño rió.
-Lucius tiene razón, tu trasero es grande-
-YA CÁLLATE, ES MI PROBLEMA-Alan corrió por el corredor, huyendo de la furia de su hermana mayor. Lily suspiró, acomodándose el cabello. Oyó la risa suave de Ángelo, y la socarrona de Lucius. Mía se acercó a ellos a través del pasillo, y les sonrió.
-Oye...pero si tu trasero no es tan...-comenzó, pero se calló al instante al ver la expresión de Lily.
-¿PUEDEN DEJAR DE HABLAR SOBRE MI TRASERO?-bramó, enrojeciendo. Mía y Lucius reían lo más divertidos, mientras se alejaban de ella y Ángelo.-Perra ¬¬-
-Oye Lil...-ella fulminó al joven con los ojos. Él sonrió dulcemente para tranquilizarla. Se mordió el labio-tienes un trasero muy bonito-y, antes de que ella pudiese gritarle, golpearlo, matarlo, tomarlo de los cabellos, etc, corrió tras el joven Malfoy. Lily sonrió.
-Gracias Ángelo-susurró, y caminó tras ellos.
OoOOoO
La biblioteca es un lugar amplio, silencioso...solitario, también, a no ser que contemos a los pocos valientes intelectuales que se atreven a entrar en ella, soportar la mirada peligrosa de Madam Pince y dirigirse a una estantería en particular y buscar un libro. Para Ángelo, el bello joven Black, ese lugar de la escuela en particular era su templo, lugar en donde podía pensar, hacer las tareas con tranquilidad, lejos de las miradas devoradoras de la mitad de la escuela (N/A: las chicas xDDD) y de los comentarios sádicos de su cuasi primo y mejor amigo Lucius. Su casa siempre había estado abarrotada de libros de lectura, y había noches de insomnio, tanto de pequeño como ahora que ya era casi un adulto, en que devoraba todo aquello que contase una historia. Adoraba las bibliotecas y los libros, y agradecía que sus padres fuesen igual a él en eso. Se encontraba en ese mismo momento buscando información para una tarea extra de Pociones. La búsqueda de conocimientos no le molestaba en lo absoluto, lo que sí le incordiaba eran los comentarios de Lucius, que no paraba de quejarse.
-AAAAAAAAAAG...detesto Pociones, es horrible, lo más aburrido...-lloriqueó Lucius, mientras observaba cómo poco a poco la mesa en la cual se encontraba sentado se iba llenando de pilas de libros. La biblioteca era el lugar en donde se llevaban a cabo la mayoría de sus pesadillas.
-Tenemos que hacer un trabajo de Pociones, Lucius ¬¬-siseó Ángelo, abriendo y cerrando libros-rayos, que no tienen nada-
-¿Por qué no hablas con tu tía y le dices que nos perdone?-
-No ¬¬-chilló Ángelo-además en todo caso tú deberías pedirle perdón por incendiar medio aula con esa poción de mierda-Lucius lloriqueó.
-Yo no tuve la culpa de que Marie Anne tuviera esas piernas y se parase frente a mi-
-Si Mía te oye te rebana en pedacitos ¬¬-siseó Lily, acercándose a ellos y dejando su bolso sobre la mesa.-Merlín, qué aburrido es Adivinación, creo que la dejaré-se sentó frente a Lucius y apoyó sus piernas sobre la mesa. La risa de Lucius la hizo observarlo detenidamente. Frunció el ceño cuando notó que el rubio miraba con picardía hacia las estanterías, y volteó. Se sonrojó con exceso al ver la mirada tímida de Ángelo sobre sus pantorrillas. Bajó las piernas y carraspeó.-Así que...¿incendiaste las mazmorras?-le preguntó al joven Malfoy con voz ronca y susurrante.
-¿Cómo lo sabes?-preguntó Lucius.
-Uno: lo oí a Ángelo. Dos: medio Hogwarts lo sabe-
-Soy taaaaaaaan popular-dijo Lucius sonriendo, mientras acomodaba sus brazos alrededor de su nuca.
-Eres un idiota-chilló Ángelo, golpeándolo con un pesado libro en la cabeza. Lucius se quedó aturdido.
-Yo creí que tener a Deneb Black de profesora de Pociones haría que nos fuese mejor-siseó enojado, sobándose la cabeza.
-No le voy a decir a mi tía que nos apruebe solo porque soy hijo de su hermano y tú hijo de su primo tercero...PRIMO TERCERO LUCIUS-
-Ya no grites ¬¬-terció el joven slytherin, cruzándose de brazos.- De acuerdo, tienes razón..tu tía no nos va a perdonar...además soy su primo cuarto-Ángelo puso los ojos en blanco.
-No te va a perdonar-Lucius chasqueó la lengua con desaprobación. –Oh mira-dijo Ángelo, dejando un enorme libro sobre la mesa y leyendo-aquí est...-miró a su alrededor-¿y Lucius?-
-Se fue-dijo Lily, encogiéndose de hombros.
-Para hacer tarea es un suplicio, pero para huir es todo un prodigio ¬¬-se sentó sobre la silla, apoyando su cabeza sobre un libro de tapas verdes.-¿Tú también tienes que hacer trabajo de Pociones?-Lily negó con la cabeza.
-No...sabes que yo soy muy aplicada en Pociones-¿eso era un indirecta?.
-Oh-susurró. Se miraron con timidez, evaluándose. Lily carraspeó incómoda cuando él sonrió dulcemente.
-Quiero que hablemos sobre lo que ocurrió ayer-Ángelo pareció volver a la realidad en ese instante. La miró detenidamente.
-¿Qué quieres decirme?-Lily se rascó la cabeza incómoda.
-Pues...quería pedirte perdón por arruinarte la cita-Ángelo sonrió divertido.
-No...yo...ella estuvo mal-dijo, carraspeando-Fiona no tenía por qué decirte que ella y yo somos novios...-
-Si sales con ella no me molesta...-susurró Lily, observando al suelo.
-No salgo con ella-chilló Ángelo, frunciendo el entrecejo-ella no me gusta-
-¿Te gusta alguien?-preguntó Lily, acomodándose un largo mechón de cabello rojo tras su oreja.
Ángelo tragó saliva y la miró fijamente. Se restregó las manos, escondiéndolas bajo la mesa, mientras sentía los enormes ojos verdes de su acompañante estudiarlo minuciosamente. ¿Cómo decirle que sí, que le gustaba alguien, y que era precisamente ella?.
-Pues...-sus mejillas se colorearon con exceso, y rogó al cielo que ella no lo notara.
-Hola chicos-una mujer de cabello rubio hasta la cintura llegó hasta ellos y les sonrió-¿interrumpo?- "no, maldición ¬¬".
-No profesora Black-dijo Lily, sonriendo tímidamente. Tomó aire y suspiró, observando la enorme pila de libros frente a ella.
-Oh-dijo Deneb, sentándose junto a Ángelo.-¿Buscabas algo?-preguntó, abriendo un pesado libro de tapas verdes y leyendo la primer hoja.
-Sí, buscaba información para esa maldita tarea extra que me enviaste hacer-vio sonreír a su tía.
-Pero si el castigo era para Lucius, no para ti-Ángelo abrió los ojos consternado.
-Ve a decírselo a él...huyó de la biblioteca en cuanto tomé ese libro-
-Este niño...-suspiró-si saliese a su madre sería un alumno ejemplar..pero lamentablemente salió a Draco, y no podemos hacer nada-Ángelo sonrió divertido-menos mal que tus padres son estudiosos, sino...-lo golpeó suavemente en la cabeza. Miró a la joven pelirroja sentada frente a ella-¿de qué hablaban?-
-Pues...-un estruendo de libros cayendo los sobresaltó, y los tres observaron a los dos niños que intentaban levantarse del suelo. Deneb suspiró.
-Estos niños-
-Hola Den..-dijo Zachary, acercándose a ella con una pila enorme de libros...tan enorme que era más grande que él.
-Hola hermanito-dijo ella, acariciando el oscuro cabello de su pequeño hermano.-¿Y Nick?-Zachary sonrió travieso. Rayos, cómo se parecía a Sirius.
-Bajo los libros-dijo con inocencia.
-¿Y CÓMO ESTÁS TAN TRANQUILO? SACALO DE AHÍ-Ángelo y Lily comenzaron a reír cuando Deneb empezó a perseguir a su hermanito por toda la biblioteca, utilizando un pesado libro de Pociones como arma. Zachary huyó despavorido de la furia de su medio hermana.
-Qué familia-dijo Lily, observando cómo Deneb tomaba a Zachary del cuello de la toga y lo arrastraba hacia donde había un niño casi asfixiado bajo una pila de libros.
-¿Crees que es lindo tener tíos seis años menores?-Lily observó a Ángelo, que fruncía el ceño.
-Son una hermosa familia a pesar de ser tan...dispareja-sonrió-es cierto que tu abuelo tuvo más hijos, pero eso no quiere decir que no sean una preciosa familia-
-Nunca le pregunté a mi padre si le molestó tener hermanos siendo tan grande...-
-Pues si Deneb lo aceptó, no creo que a tu padre le haya molestado-sonrió al ver que él la miraba fijo. Qué hermosos ojos verdes.
-Pues...-comenzó Ángelo. Miró a la chica sentada frente a él, y carraspeó.
-¿Quieres ir a caminar por los terrenos?-preguntó ella. Se ruborizó al ver que él la observaba fijo.-Si..si quieres-
-Pues...aun tenemos la reunión de prefectos...-susurró Ángelo, levantándose de su asiento. Pero tuvo tanta mala suerte y, tropezándose con su propia túnica, cayó estruendosamente al suelo.
-ÁNGELO-chilló Lily, observando al desparramado joven.
Ángelo intentó por todos los medios no mirar a la joven pelirroja, sabiendo que si ella lo observaba notaría su potente sonrojo y su expresión avergonzada. Mierda, tenía que tropezarse en medio de la biblioteca y frente a Lily. Notó la mirada consternada de su tía Deneb, y las risas de sus dos tíos Nicholas y Zachary. Se tapó el rostro con ambas manos, tapando su vergüenza.
-¿Te encuentras bien?-Lily se acercó a él y le tendió la mano. Ángelo tragó saliva y se levantó del suelo, y Lily hizo una mueca de desaprobación al ver su mano tendida en el aire.
-Sí-susurró, carraspeando-estoy bien-se sobó el trasero. Lily suspiró.
-¿Vamos a la reunión de prefectos?-preguntó con voz cansada. Ángelo se acomodó su cabello negro tras su oreja, percatándose del calor que lo invadía.
-Sí, vamos-susurró. Salieron de la biblioteca distanciados por varios centímetros.
Ángelo miró a la pelirroja que caminaba con aire majestuoso. Lo estaba ignorando, miraba al frente, frunciendo la nariz y las cejas, y cerrando los labios de forma hermética. Se maldijo mentalmente, y sacudió la cabeza, acongojado. Doblaron una esquina, dirigiéndose hacia el aula vacía que les servía como centro de reuniones, cuando vieron a Lucius y a Mía besarse cual cosacos. Ángelo se mordió el labio y sonrió, pero Lily levantó las cejas y suspiró con hastío.
-¿Nunca pueden dejar de besarse maldición?-masculló, parándose frente a la pareja, que la observó con enojo.
-Tú de celosa que no tienes un novio hermoso como yo...-dijo Lucius con coquetería, mientras Lily levantaba el puño para estrellarlo sobre su platinada y lacia cabeza.
-Ah no, a mi novio no lo golpeas-chilló Mía-si estás hormonal no es mi problema-Lily se sonrojó intensamente cuando Lucius se echó a reír socarronamente, y Ángelo sonreía de soslayo y con timidez.
-YA CÁLLENSE-bramó, pataleando.
-Ya, fiera colorada-dijo Lucius. Lily tuvo que ser atajada por Ángelo para no lanzarse sobre el arrogante rubio, que sonrió con malicia. Lily se sonrojó tenuemente. Oh, las tibias manos masculinas alrededor de su cintura, sosteniéndola, apretándola ligeramente para que...no asesinara a Lucius, vale, no era por un buena causa, pero se estremeció igualmente.
La puerta del ahora vacía aula de Runas se abrió y el prefecto de Hufflepuff los miró frunciendo las cejas. Parecía que había oído sus chillidos.
-¿Piensan entrar?-preguntó con sarcasmo-porque no pensamos esperarlos más-Lily suspiró y fulminó al joven hufflepuff con su mirada.
-De acuerdo, vamos Black-dijo ella, acomodándose su larga cabellera rojiza. Ángelo suspiró tristemente ante la indiferencia de la joven, y miró a Lucius con expresión de cachorro huérfano.
Lucius le levantó el pulgar en señal de apoyo, y la puerta del aula se cerró tras Ángelo. Él volvió a suspirar, y miró a los demás prefectos. La prefecta de Slytherin le sonrió con coquetería, y señaló el asiento que había junto a ella. Ángelo sintió un estremecimiento en su estómago, y se sentó con brusquedad y desgano. Las reuniones de los prefectos eran tan aburridas, no hacían nada constructivo y lo único que llevaban a cabo eran discusiones absurdas sobre cómo dar las noticias de las salidas a Hogsmeade o sobre cómo adornar el Gran Salón para la fiesta de San Valentín, que ya se acercaba. Un frío atroz le inundó las entrañas al pensar con quién rayos iría a esa estúpida fiesta. Se mordió el labio de forma imperceptible, imaginándose a si mismo bailando abrazado a la pelirroja que en ese mismo instante mantenía una discusión acalorada con el prefecto de Hufflepuff, un apuesto joven castaño de ojos azules que, para la desgracia de Ángelo, era muy atrayente para todas las chicas.
-No Dowell, no podemos hacer eso...la profesora McGonagall nos matará si traemos querubines, no le gustan esas frivolidades-
-No es frívolo, es romántico-replicó John.
-Es cursi y asqueroso-replicó ella.
-Oh vamos Potter-murmuró él-¿no te gustaría que un querubín te leyera un poema?-
-No, mi madre me contó que hizo eso en su primer año para conquistar a papá, y lo único que logró fue que él se espantara-Ángelo rió por lo bajo.
-Pero...pero es lindo si estás enamorado-
-¿Sabes qué Dowell?, haz lo que se te plazca-
-Entonces, nosotros armaremos la decoración del Gran Comedor, no olviden que faltan tan solo cuatro días para San Valentín y aún no hemos armado nada-
-No es cierto-siseó la prefecta de Ravenclaw-tenemos las guirnaldas hechas, y ya confeccionamos el menú...-
-Díganme que no pensaron en afrodisíacos-chilló Ángelo. La joven de Ravenclaw lo miró levantando las cejas y Ángelo se sintió como un ratón rodeado de águilas hambrientas. Se ruborizó, mientras varias jóvenes a su alrededor reían con risitas tontas y encandiladas.
-No Black, no pensamos en eso-replicó la muchacha-aunque estoy segura de que a ti no te hace fal...-
-Bueno ya basta-chilló Lily con ferocidad, y levantándose de su asiento-nos vamos Black-Ángelo la miró con expresión aturdida.
-Pero si aún no ha terminado la reunión-
-No me importa, nos vamos-se oyó una risa maléfica inundando el aula, y Lily fulminó a Selena con la mirada.
-¿Me parece a mi Potter o noto un tinte celoso en tu melodiosa voz?-preguntó, cruzándose de brazos. Sonrió con sorna, y enarcó una de sus oscuras cejas.
-No estoy celosa, no tengo de qué celar a Ángelo-eso le sonó doloroso al pobre slytherin.
-Ah, ahora es Ángelo-siseó la slytherin. Lily cerró los puños con furia y apretó los dientes.-Muy bien Potter-dijo, cruzándose de piernas y mostrando una piel nívea y unas perfectas y torneadas piernas-si no te molesta...Ángelo, me encantaría que me invitaras al baile de San Valentín-
-Qué directa-susurró la joven de Hufflepuff-¿por qué no lo dejas a él decidir?-las dos chicas se miraron con odio. Se inició una fiera lucha entre las prefectas, mientras los prefectos se miraban estupefactos.
-Mierda, Black, eso es tener levante...-dijo Gabriel, el prefecto de Ravenclaw-las chicas se pelean por ti-Ángelo suspiró hastiado y miró sus zapatos, intentando no oír los gritos de las muchachas que, para su vergüenza, se estaban riñendo por él. Era increíble. De acuerdo, sí, sabía y tenía constancia de que...era apuesto, Merlín, era un Black, no había habido ningún Black que no fuese guapo. Pero jamás había creído que fuese tan atractivo y arrollador como para que las chicas se golpearan por él. Porque eso era lo que estaban haciendo las tres prefectas en ese mismo instante.
-Tengo una idea-chilló Kevin, el prefecto de Gryffindor-¿qué tal si conjuramos un ring repleto de lodo?-
-No seas estúpido ¬¬-masculló Lily-usa tu cerebro, aunque sea básico y de neandertal-hizo una mueca-aunque estoy segura de que el neandertal era más inteligente que tú-
Ángelo volvió a suspirar y decidió que desaparecer magistralmente de ese lugar sería lo mejor, por lo que se levantó de su asiento y, caminando cautelosamente y en silencio, abrió la puerta del aula y salió al pasillo. Se apoyó contra la puerta y suspiró tristemente.
-Ángelo¿qué ocurrió?-la voz de Lucius lo hizo levantar la mirada. Hizo una mueca.
-Pues...-se encogió de hombros-las chicas...comenzaron a pelearse por mi-Lucius levantó las cejas asombrado, y luego rió.
-Encanto Black hombre¿nunca te lo dijo tu padre?-Ángelo sonrió con timidez.
-No..me lo dijo mi abuelo-susurró. Volvió a suspirar.
-Vaya hombre, estás mal-dijo Lucius, apoyándose contra la pared junto a Ángelo-te veo compungido-rodeó los hombros del moreno con su brazo.
-Estoy enamorado Lu, y no sé cómo decírselo-susurró. Lucius enarcó una ceja.
-Bueno...pues...puedes decírselo el día de San Valentín...es la ocasión perfecta..dale flores, escríbele un poema...y, como frutilla del postre, le zampas un beso de película, introduciéndole tu lengua hasta la gar...-el codazo que le propinó Ángelo lo dejó sin aire. Miró con odio al moreno, y se percató de la mirada asustada del chico. Observó con detenimiento hacia donde Ángelo miraba, y notó la presencia de dos personas...dos personas que Lucius reconoció como sus progenitores.
Bárbara observó a los dos muchachos apoyados contra la pared y sonrió al ver a Lucius. Cada día se parecía más a Draco, con su porte elegante y la mirada vivaz. Y con su arrogancia, pero eso no podía remediarlo. Le sonrió y se acercó a él. Lo besó sonoramente en la mejilla.
-Mi bebote-
-Mamá ¬¬-chilló Lucius, mientras se dejaba besar por su madre. Draco reía por lo bajo, mientras palmeaba a Ángelo en el hombro. -¿Qué hacen aquí?-
-Pues...venimos a hablar con la profesora McGonagall...nos enviaron una carta sobre Narcisa, nos gustaría saber qué hizo-Lucius levantó las cejas.
-Pues...que yo sepa se comporta muy bien-sonrió con malicia-aunque se anda levantando niñitos por ahí-Draco abrió los ojos de par en par, y Lucius notó el tinte violeta que le había aparecido en las mejillas. Sonrió perversamente.
-MATARÉ AL ENANO QUE LE PONGA UNA MANO ENCIMA A MI PEQUEÑITA-
-Draco, por Merlín-siseó Bárbara.
-LE LANZARÉ CRUCIOS..-
-Draco, no grites-Lucius se partía de la risa ante la furia de su padre-Lucius, no deberías mentirle así a tu padre-Lucius dejó de reír y miró a su madre con expresión aniñada. Bárbara sonrió tímidamente. Ese chico se las traía y era su adoración.
-Yo no miento madre...yo digo la verdad...-
-Si, si quieres darle un sincope a tu padre ¬¬-
-Pues...eso es lo que quiero-susurró radiante.
-Mal hijo-chilló Draco. Tomó aire hondamente-bueno, pues hemos venido para eso y..-miró a Bárbara-para algo más-
-¿Para que?-preguntó Lucius, cruzándose de brazos.
-Tenemos algo importante para contarte-susurró Bárbara, mientras Draco la abrazaba por la cintura. Lucius y Ángelo se miraron levantando las cejas.
-¿Se van a morir?-preguntó Lucius. Bárbara y Draco se miraron sonriendo.
-No hijo-Lucius enarcó una ceja.
-Se van de viaje-
-No-
-Se divorcian-
-Tampoco-Lucius frunció el ceño, pensando.
-Ya sé-dijo, señalando a sus padres-me van a comprar una casa-sus ojos brillaron emocionados y ansiosos-o lo que es mejor, ustedes se mudan y me dejan la Mansión Malfoy para mi solito-
-Ni sueñes Lucius-dijo Draco-la Mansión Malfoy será de tu hermana también-
-Hasta que se case ¬¬-
-Y para eso falta mucho ¬¬-replicó Draco celoso.
-No Lu, es otra cosa-dijo Bárbara-algo lindo que...-
-Y díganlo-dijo Lucius-saben que no tengo paciencia, herencia Malfoy-Bárbara sonrió.
-Estoy embarazada-dijo Bárbara con toda la felicidad del mundo. Aunque la expresión de su primogénito le hizo borrar la sonrisa-¿no te pone feliz?-Lucius había abierto los ojos de par en par, y sus pupilas se habían dilatado dentro de ese mar de color gris. Se había puesto muy pálido, mostrando a sus mejillas con un cadavérico color.
-Pero..pero...-de repente su cara se volvió rosada y sus ojos se oscurecieron-¿USTEDES NO SON INFÉRTILES?-chilló enojado. Bárbara y Draco se miraron consternados-¿ACASO NO..? ANTICONCEPTIVOS, ANTICONCEPTIVOS-
-LUCIUS ABRAXAS-bramó Draco. Lucius respiró aceleradamente, tomándose el pecho.
-No puede ser cierto...-lloriqueó-ma, dime que es un chiste-
-No cielo, es verdad-susurró Bárbara-creí que te pondría feliz-Lucius se tomaba los cabellos.
-Pero..pero...¿para qué tenemos la televisión?-su desesperación lo hacía decir incoherencias. Bárbara enarcó una ceja.
-¿Y eso qué tiene que ver?-Lucius miró a su madre con expresión trastornada.
-Pues..que la gente en la época de la colonia tenía muchos hijos porque no existía la televisión...no tenían con qué entretenerse-Bárbara y Draco rieron-pero..pero ustedes tienen cosas que hacer además de eso-
-Cielo, no fue planeado...-
-¿Entonces no lo vas a tener?-
-Ni lo sueñes Lucius-chilló Draco-nuestros hijos son todos amados aunque no hayamos planeado tenerlos...no seas cínico y estúpido-
-Pero yo no quiero tener más hermanos..menos a esta edad...tengo casi dieciocho años...es mucha diferencia de edad-lloriqueó.
-Lu...-dijo Bárbara. Lucius suspiró, miró a su madre y, resignado, se acercó a ella y la abrazó.
-Te quiero má-
-Yo también-dijo Bárbara al borde de las lágrimas. Draco palmeó a Lucius en la espalda, y le sonrió.
-No soy tan mal hijo después de todo-susurró sonriendo con arrogancia. Bárbara le besó la frente dulcemente.
-Bueno...¿y hay chicas o no hay chicas?-preguntó Draco. Lucius y Ángelo se miraron sonriendo, mientras Bárbara golpeaba a su marido.-¿Qué dije?-
-Yo soy la única mujer en la vida de Lucius-Lucius levantó las cejas, mientras Ángelo reía.
-Pues...digamos que sí hay una chica-Bárbara dejo de golpear a Draco para fulminar a su hijo con la mirada.
-¿Qué?-Lucius puso una expresión completamente inocente.
-Pues eso...-susurró.
-¿Y quién es?-Lucius tomó aire.
-Er...Mía Berenice Black-susurró. Sabía lo que venía a continuación. Su madre, como perfecta madre de un hijo varón, era terriblemente celosa y posesiva. Tenía la estúpida idea de que él sería virgen eternamente y soltero para toda la vida. O que se casaría con ella en un típico síndrome de Edipo.
-La voy a asesinar-chilló Bárbara.
-MAMÁ-
-La voy a...descuartizar...le romperé el cuello, la cortaré en pedacitos..-Draco puso los ojos en blanco. La verdad que entre él y Bárbara, sus pobres hijos ya se curaban de espanto.
-¿Posesiva ella?-preguntó Lucius, mirando a Ángelo-te parece-
-¿Dónde está ella?-preguntó Bárbara.
-Ni loco te lo digo, no quiero que la asesines y hagas todo eso que quieres hacer con su bello cuerpo-
-¿Bello cuerpo?-Lucius se mordió el labio, arrepentido-¿has dicho bello cuerpo?¿cómo sabes que tiene un bello cuerpo?-
-Si te lo cuento me matas-susurró, revoleando los ojos al techo.
-¿Acaso...acaso ella se atrevió a hacerlo contigo?-Lucius sonrió con lascivia.
-Bueno pues...-
-Lucius, cállate...a tu madre le dará un infarto-susurró Ángelo. La puerta del aula tras ellos se abrió, y de él salió Lily, más despeinada que de costumbre. Observó detenidamente a la mujer que vociferaba insultos contra su mejor amiga.
-¿Qué ocurre?-preguntó, observando a Ángelo. Lo sintió dar un respingo, y sonrió.
-Pues que la madre de Lucius se enteró de su relación con Mía-Lily levantó sus rojizas cejas y observó a Bárbara, que chillaba y murmuraba cosas para hacerle a Mía.
-Espero que a Mía no se le ocurra apare...-fue en ese instante en que percibió la presencia de la morena, y suspiró-pedazo de idiota, Bárbara la va a matar-
-TÚ-chilló Bárbara, señalando a Mía, que se había acercado a Lucius con paso lento. Mía levantó las cejas y miró a la señora Malfoy con las cejas levantadas-a ti te quería ver-gruñó.
-¿Qué sucede?-preguntó Mía en susurros. Lucius le sonrió con coquetería.
-Le conté de lo nuestro-
-Oh-dijo Mía. Bárbara continuaba insultando y maldiciendo por lo bajo, mientras la fulminaba con sus ojos.-Creo que quiere matarme-Lucius le acarició el mentón con dulzura.
-Sobre mi cadáver cielo-
-No me pediste permiso para salir con mi hijo-masculló Bárbara.
-No tengo por qué pedirle permiso-replicó Mía con rabia-Lucius es bastante grande para decidir-
-NO, ÉL ES UN NIÑO-Draco suspiró hastiado y puso los ojos en blanco.
-NO ES UN NIÑO, YA ES UN HOMBRE-
-MAS TE VALE NO DECIRME CÓMO SUPISTE QUE ES UN HOMBRE PORQUE TE MATARÉ-hizo una mueca malévola-ya verás cuando se entere Sirius-Mía fulminó a Bárbara con sus grises ojos. Los mismos ojos de Sirius.
-Haga lo que quiera señora Malfoy, sus amenazas no me asustan-besó a Lucius dulcemente en los labios, luego de mascullar un "nos vemos luego", y caminó por el corredor. Bárbara la siguió con la mirada, y luego observó detenidamente a su estupefacto marido.
-Que parezca un accidente-susurró (N/A: léanlo como si hablara italiano xD).
-BÁRBARA-chilló Draco.
-MAMÁ-bramó Lucius-ni se te ocurra-Bárbara sonrió de forma inocente.
-Oh bueno...-
Lily levantó las cejas y miró a Ángelo. Lindo era poco para describirlo, mientras lo observaba detenidamente. Cualquiera que conociera a Mitzar sabría confirmar que ese joven era el calco de aquel hombre, con la única diferencia del color de ojos, verdes, verde aceituna como los de Kathya, suaves, cálidos, comprensivos. Sonrió tímidamente, intuyendo por qué Kathya había decidido ponerle ese nombre a su único hijo varón. Porque era un ángel, y parecía uno, podía jurar que brillaba con luz propia y su presencia irradiaba paz en cualquier lugar en donde él estuviese. Carraspeó y bajó la mirada cuando él se percató de que lo observaban y la miró.
-¿A dónde debemos ir ahora?-preguntó Ángelo en voz baja. Lily se encogió de hombros.
-Podríamos ir a dar ese paseo que te dije que hiciéramos-Ángelo sonrió abiertamente, y Lily confirmó que la perfección masculina tenía nombre y apellido.
-Vamos, entonces-se despidieron de Lucius y transitaron por el corredor en silencio, mientras oían a la familia Malfoy discutir acaloradamente. Atravesaron el vestíbulo, escuchando el barullo de los niños de los cursos inferiores, las charlas de los alumnos y las discusiones de los profesores. Salieron a los terrenos, en donde el césped era de color blanco, aunque por ahí y por allá ya se vislumbraba el verde brillante que antes había estado escondido bajo la nieve.
-El invierno ya se está yendo...-susurró Ángelo. Buscó a la pelirroja con la mirada.
-PIENSA RÁPIDO BLACK-una bola de nieve estalló contra su rostro, empapándolo. La risa de Lily llenó sus oídos hasta nublarle el pensamiento, y la miró mientras algunas gotas de agua escurrían por sus mejillas. Ella se partía de la risa, intentando no caer sobre el blanco y frío suelo. Ángelo hizo una mueca concentrada y, luego de agacharse lentamente, tomó un puñado de nieve y se lo arrojó a la pelirroja. Ella se quedó estática durante algunos segundos, en los cuales se quitaba la nieve del rostro. Se miraron, fulminándose con los ojos. Y fue en ese instante en que comenzaron una guerra atroz, en la que ganaba el que no terminara hecho un muñeco de nieve. Aunque minutos después se cansaron de lanzarse bolas de nieve, y prefirieron atacarse entre ellos con cosquillas cuando Ángelo se lanzó sobre Lily y comenzó a clavarle los dedos entre las costillas, punto débil de la pelirroja más que conocido para él. Se detuvieron bruscamente cuando ambos cayeron sobre la nieve, separados solo por centímetros.
Ángelo carraspeó y se levantó, sentándose, mientras intentaba tornar su respiración normal. Se acomodó el cabello azabache, para pasar de descontrolado a mínimamente despeinado. Por lo menos nadie notaría que su corto cabello oscuro era un, en palabras de su madre, nido de caranchos.
-La guerra de cosquillas es la mejor-susurró Lily, mientras ella también se acomodaba las medias y la túnica, y armaba su...mmm..digamos...peinado.
-Sí-murmuró él, apoyando su rostro sobre sus rodillas, mientras el viento arremolinaba las hojas alrededor de ambos, y los copos de nieve se levantaban en el aire y los mojaban al caer sobre ellos.
Ángelo suspiró y miró a Lily, que se abrazaba para repeler el frío. Hizo un ademán con la mano y, luego de quedarse pensativo varios segundos, se quitó la túnica y la puso sobre los hombros femeninos.
-No Ángelo, no es necesario-Ángelo le sonrió dulcemente, y Lily se acomodó la túnica de él sobre sus hombros, ruborizándose ligeramente.
-Lil..-carraspeó cuando ella lo miró a los ojos.-Er...bueno...la fiesta de San Valentín...es...en cuatro días-Lily frunció el ceño-y quisiera saber si..si tú...-
Lily levantó las cejas asombrada. El nudo que se le había formado en el estómago era enorme, y el sopor que la embriagó la hizo enrojecer con violencia. Merlín, si Ángelo decía lo que ella quería que él dijera...iba a ir hasta la Torre Gryffindor, iba a subir a su cuarto, iba a insonorizarlo y, luego de tomar mucho pero mucho aire, gritaría, vociferaría, bramaría como loca de suma felicidad.
-¿Qué quieres saber?-se animó a preguntar, con la poca voz que le quedaba debido a los nervios.
-Quería saber si...-miró al suelo. No, no podía preguntárselo. No podía invitarla al maldito baile porque..porque ella tenía derecho de ir con quien se le antojara, y estaba seguro de que a ella no le gustaría ir con..un slytherin, aunque fuese su amigo.-Quería saber si vas a ir al baile...-carraspeó y se restregó las manos-porque estaba pensando en no ir-Lily miró al suelo, decepcionada.
-Pero es una fiesta-
-Sí lo sé, pero es San Valentín...y...bueno...-se ruborizó-San Valentín es para los enamorados, y yo...-decirlo o no decirlo. Si lo decía le mentía, asi que esperaba a que fuese ella la que lo dijera.
-No estás enamorado-susurró Lily, apoyando su cabeza sobre sus rodillas, con una clara expresión de tristeza. Ángelo la miró aturdido un par de segundos, y luego se rascó la cabeza.
-¿Ya tienes pareja?-preguntó, esperando a que Lily lo negara. Ella se encogió de hombros.
-Pues...nadie me ha invitado-susurró-asi que supongo que no iré-Ángelo sonrió aliviado.
-Si no llegas a ir...ve a las mazmorras...-
-¿A la sala común de Slytherin?-chilló ella con histeria-estás loco-
-No dije a la sala común...he dicho a las mazmorras...te esperaré en la puerta de la sala común...-Lily asintió con la cabeza, observando cómo él lentamente se levantaba del suelo. La extensa anatomía masculina se paró frente a ella, y lo miró atontada. Sin la túnica puesta se notaba aún más su cuerpo delgado y levemente musculoso. Carraspeó al sentir una punzada en su estómago. Oh sí, Ángelo le gustaba. Para qué negarlo.
-Yo me voy, tengo...tengo clase de Adivinación-la materia más horrible, estúpida e inservible de la escuela. Lily suspiró.
-Te veo luego, de todos modos-él asintió con la cabeza, volteó y caminó hacia el castillo, sin percatarse de que Lily se mordía el labio firmemente.
OoOOoO
Bien. Ahí se encontraba él, de pie frente al retrato de la Dama Gorda, esperando con ansias a que cierta pelirroja que lo tenía de la cabeza saliera de su sala común. Lo había pensado detenidamente y, luego de tener una conversación muy convincente con Lucius, se había decidido. Al fin y al cabo su mejor amigo había tenido razón. Aún recordaba las palabras del rubio.
-¿QUÉ?-el grito de Lucius se oyó por toda la mazmorra. Estaba más que seguro que las criaturas del Bosque Prohibido se habían asustado al oírlo, y tal vez la profesora McGonagall había levantado las dejas estupefacta. Ángelo se removió en su lugar, mientras miraba al suelo, sin atreverse a enfrentar la mirada furiosa de su mejor amigo. Suspiró y se restregó las manos.
-Pues eso..no pude invitarla al baile...-Lucius se apoyó contra la pared y lo fulminó con los ojos.
-Eres un idiota-masculló.
-Qué sincero ¬¬-
-Oye, no estoy equivocado...desde que tengo uso de la razón...-
-Que es desde hace unos cinco minutos..-replicó Ángelo. Lucius lo calló con una mirada.
-Desde que tengo uso de razón que te sientes atraído por ella...te gusta...por Slytherin, si te oigo suspirar cuando la ves...-Ángelo abrió los ojos asombrado, sonrojándose.
-No es cierto-chilló.
-Sí, claro que sí...-siseó Lucius, cruzándose de brazos. Ángelo lo fulminó con sus ojos verdes.
-Odio cuando tienes razón-Lucius se lanzó sobre su cama, observando al moreno, apoyando su cabeza sobre la palma de su mano.
-Tienes cuatro días para invitarla, Ángelo, no seas estúpido-
-¿Y si me dice que no?-preguntó Ángelo con voz temblorosa-Merlín, me lanzo de la Torre de Astronomía-Lucius rió.
-Ojalá te diga que no-
-LUCIUS-el rubio se encogió de hombros, riendo socarronamente.
-Me encantaría verte lanzándote de la Torre de Astronomía-dijo Lucius con un extraño brillo en los ojos. –Verte cayendo lentamente hacia el suelo, mientras gritas aterrorizado-Ángelo hizo una mueca de terror-ay, pago por ver eso-susurró con voz jubilosa.
-Ya deja de tener esas ideas homicidas-dijo Ángelo, mientras se arropaba con el edredón oscuro-ahí aparecieron tus genes mortífagos-
-Ni que ser mortífago se herede ¬¬-Ángelo rió divertido-no se hereda estúpido-
Y bien, lo había reflexionado, y había tomado valor. Sí, extraño ¿verdad?, un slytherin valiente. Tomó aire y se apoyó contra el barandal, observando a la Dama Gorda. Realmente no sabía qué rayos hacía ahí, esperando como un reverendísimo idiota. Porque estar de pie frente a la entrada de la Torre Gryffindor no haría que ella saliera por sí sola. Pero, como buen slytherin, astuto e inteligente, le había pedido a Lucius que hablara con Mía y que ella quedara con Lily para...dar un paseo. Sí, porque dar un paseo por Hogwarts era tan innovador. Sabía que Mía, slytherin al igual que ellos dos, miraría a Lucius de forma socarrona. Hogwarts ya se lo conocían de memoria.
Se despeinó el cabello al poner sus manos sobre él, en un gesto desesperado y aburrido. Suspiró, mientras algunas niñas de Gryffindor lo miraban y se sonreían. Lo saludaron descaradamente, y él les devolvió el saludo. Realmente, ser el hijo de Mitzar Black, tener sus genes...tenía sus consecuencias. Para él ser pretendido por ser descendiente de una gran estirpe de magos y por ser...sí, debía admitirlo, por tener dinero era, en pocas palabras un karma... aunque fuese un chiste para Lucius. Pero ahora el joven Malfoy había sentado cabeza con la fiera indomable de Mía Black. Muchas veces Lucius había bromeado con que Ángelo lo comenzara a llamar tío. Salió de sus cavilaciones cuando vislumbró la silueta de su...mmm...tía...llegar al retrato de la Dama Gorda.
Mía lo observó levantando las cejas, y luego sonrió abiertamente, como de forma socarrona.
Ángelo se ruborizó al notar la mirada burlona de ella. Se paró derecho, carraspeando, y se acomodó la ropa. Qué rayos, estaba nervioso, las manos le temblaban y sudaba frío. Lo que faltaba. Segundos después salió Lily, radiante, hermosa y sonriendo. Ángelo suspiró idiotizado mientras la observaba. Mía y Lily se saludaron amistosamente, y caminaron hacia él. La pelirroja aún no había notado la presencia del chico, por lo que al verlo se sobresaltó.
-Ángelo...¿qué haces aquí?-Ángelo notó la ceja enarcada de Mía, y se sonrojó.
-Yo..pasaba por aquí-dijo con voz temblorosa. Mía rió por lo bajo, pero fue lo bastante audible como para que Lily la mirara frunciendo el ceño.
-¿Pasabas...por la sala común de Gryffindor?-Ángelo levantó las cejas, y tartamudeó.
-Sí-dijo con voz firme, mientras Mía reía divertida-no me ayudes tía, gracias-suspiró, aún oyendo la risa de Mía-la verdad...-miró a Lily. Ella lo observaba con la boca ligeramente abierta, mientras sus ojos brillaban. Las pecas en su nariz y sus mejillas la hacían ver angelical, pero sabía que de ángel ella no tenía nada-quería hablar contigo-Lily levantó las cejas.
-¿De qué?-Ángelo se miró los zapatos.
-Del baile de San Valentín-Lily se quedó pensativa varios segundos-quería saber si ya tenías...pareja...-Lily se mordió el labio e hizo una expresión de tristeza.
-Sí-
MOMENTO. ¿Ella había dicho que sí?¿sus oídos habían escuchado bien?¿su cerebro había procesado esa información correctamente?. La miró mientras una nube en su cabeza le nublaba y oscurecía el pensamiento. Los nervios se alojaron en su estómago, cerrándolo de forma hermética, mientras se movía de forma escandalosa, como culebras encerradas dentro de una jaula demasiado pequeña.
-¿Tienes...?-tartamudeó. La voz le salió temblorosa y susurrante-¿ya conseguiste pareja?-
-Sí Ángelo-él suspiró, como si con ese suspiro pudiese quitarse los nervios y el sopor de encima... y esa sensación terrible de fracaso.
-De...de acuerdo...entonces vas a ir-dijo, esperando que ella negara que iba a asistir, que iba a bailar apretada con otro chico que no era él..y que seguramente terminaría la velada besando al desconocido joven como frutilla del postre.
-Sí-él hizo una mueca de decepción.
-Me..me voy a la sala común-sentía a su estómago pesar toneladas dentro de él-nos vemos luego Mía-su tía ya no reía cuando se miraron. Se le había borrado la sonrisa al verlo a los ojos. Ella lo observó con expresión compadecida. Mía sabía lo mucho que Lily le gustaba y todo el temor que tenía a perder la amistad de la pelirroja si ella llegaba a rechazarlo.
Bajó las escaleras a trompicones, y caminó con rapidez hacia las mazmorras. Llegó a la pared que escondía la entrada a la sala común, y apoyó la cabeza contra ella, oyendo las voces de algunos niños de Slytherin que se encontraban allí.
-Me quiero morir-susurró, golpeando la pared con su cabeza. Apoyó la espalda contra la fría piedra, y se cruzó de brazos. Los niños de Slytherin lo observaban estupefactos. Ángelo percibió el hilo de sangre que salía de su frente, y luego de hacer una mueca, masculló la contraseña y entró a la lúgubre sala común de Slytherin. Se lanzó de palomita (N/A: xDD) sobre el sofá de color verde oscuro, mientras una chimenea a lo lejos refulgía con un intenso brillo verdoso. Se tapó el rostro con un cojín, y se insultó a sí mismo.
-Deja de insultarte idiota-la voz de Mía lo sacó de debajo del cojín, y la observó con ojos acuosos.-No lograrás nada estando ahí acostado-ella había llegado a la sala común segundos después que él.
-Ella tiene pareja-susurró con voz crispada. Mía hizo una mueca y se sentó frente a él. Se cruzó de piernas y lo miró detenidamente.
-Sí, tiene pareja-
-¿Tú lo sabías?-ella negó con la cabeza.
-Lo supe junto a ti-Ángelo tragó saliva con dificultad.
-Me quiero morir-masculló-yo y...mi estupidez-
-Es solo un estúpido baile-los pasos provenientes de las escaleras los hicieron callar, y vislumbraron a Lucius, que llegaba a la sala común. Los miró detenidamente.
-¿Me perdí de algo?-
-Lily ya tiene pareja-susurró Ángelo, mientras Lucius se sentaba junto a Mía y la rodeaba con sus brazos.
-¿En serio?-preguntó asombrado. Ángelo asintió con la cabeza, mientras deshilachaba el cojín que tenía entre sus manos-pero si hasta hoy en la tarde no tenía con quien ir-
-Pues parece que alguien se me adelantó-Mía suspiró de forma cansina.
-Pues es obvio que alguien se te adelantó tarado..hace mucho tiempo que el baile fue anunciado..¿por qué tuviste que esperar para invitarla?..Lily es hermosa...-
-Bueno, bueno, tampoco exageremos-dijo Lucius. Ángelo lo fulminó con la mirada, y Mía lo golpeó con un codazo en las costillas.
-Lily es hermosa y los chicos no son ciegos...y seguramente alguno más valiente que tú la invitó-
-Y ella, desesperada, dijo que sí-dijo Lucius. Mía volvió a codearlo-oye, deja de golpearme-
-Ahora menos iré a esa fiesta-murmuró Ángelo, escondiendo su rostro tras el cojín.
-Irás igual...Merlín, los Black nunca se han perdido ni un solo baile-
-Seré el primer Black que lo haga-Lucius tomó aire y lo soltó en un suspiro de resignación.
-Eres un Black...¿sabes lo que eso significa?-Ángelo lo miró de forma suspicaz.
-Tener levante y ser terriblemente codiciado-susurró enojado.
-Bueno, pues entonces...¿qué esperas para ir con otra chica?..hay muchísimas aquí-
-Oye, ni que fuéramos descartables-siseó Mía, tomando fuertemente a su novio de la oreja.
-¿Quién te dijo?-
-MALFOY-bramó ella. Lucius sonrió arrogante.
-Ya ya...de acuerdo..no son descartables-la besó dulcemente. Mía sonrió de soslayo.
-Eres bueno mintiendo-Lucius rozó su nariz contra la de ella.
-Y tú eres hermosa...-
-¿Pueden parar?-chilló Ángelo cuando notó que Mía y Lucius comenzaban a besarse-yo tengo un problema..-
-Siempre tienes problemas-masculló Lucius. Miró detenidamente hacia la entrada de la sala común. La pared se había abierto y había dejado paso a una bella muchacha de cabello negro, y el rubio sonrió. Ángelo lo miró con terror.
-Selena...-la saludó. La morena lo miró enarcando una ceja-¿tienes pareja para el baile?-
-No te atrevas Lucius-siseó Mía en voz baja. Él frunció el ceño.-Es una mujer de lo peor-
-No, no tengo pareja-Selena miró a Ángelo-pero ya tengo en mente con quién ir-el joven Black se ruborizó cuando la chica se sentó junto a él.
-Lucius, haz algo-murmuró Mía. Lucius puso ojos de cachorro apaleado-Lucius, tú metiste a Ángelo en esto...-
-Mía...-
-Ahora Lucius-ordenó (N/A: lo tiene cagando xD). Lucius se levantó del sofá desganado, y Ángelo lo miró fijamente en ese mismo momento.
-¿Quieres ir al baile conmigo Selena?-preguntó Ángelo, esta vez dirigiendo su mirada hacia la morena sentada a su lado. Lucius y Mía se quedaron estáticos en sus lugares.
-¿Qué?-Mía fue la que abrió la boca, y su pregunta se había formado también en la cabeza del chico Malfoy-tú no irás con ella-chilló.
-Aun no he oído su respuesta-dijo Ángelo de forma cortante. Miró a Selena, que le sonreía.
-Mira si no voy a querer-dijo. –Claro-Ángelo sonrió por compromiso.
-Bien...nos veremos aquí a las nueve el miércoles...¿te parece?-
-Sí-dijo Selena radiante. Se levantó del sofá, lo besó sonoramente en la mejilla, y corrió hacia las escaleras. Ángelo miró en ese instante a su tía y a su mejor amigo.
-¿Qué?-
-¿Estás loco?-masculló Mía-es...es la atorranta de Hogwarts, maldición-Ángelo suspiró cansado.
-Lily va con un idiota que no sabemos quién es, pero está bien que ella vaya con ese idiota, porque yo soy un cobarde y no la invité al baile...pero si el estúpido de Ángelo invita a una chica al baile...oh..es un imbécil-
-No estoy diciendo eso infeliz-masculló Mía, golpeándolo en el pecho-pero si realmente quiere que Lily se de cuenta de lo que sientes no la embarres-
-Cállate Mía, no te soporto-sentenció. Caminó con paso furioso hacia las escaleras.
-Vaya, está hormonal-siseó Lucius.
-CIERRA LA BOCA MALFOY-gritó Ángelo desde las escaleras. Lucius se encogió de hombros mientras miraba a su novia. Ella suspiró.
-Tremendos par de idiotas-susurró, sentándose junto a Lucius-¿cuándo se van a dar cuenta de que son el uno para el otro?-
-¿No crees que deberíamos darles un empujoncito?-Mía parpadeó, y miró a Lucius con curiosidad.
-¿De qué hablas?-preguntó. Dio un respingo en su lugar-¿tienes un plan?-Lucius sonrió coqueto.
-Un Malfoy siempre tiene un as bajo la manga-Mía se mordió el labio.
-Eres tan perfecto cielo-
-Lo sé-
OoOOoO
Bien. Armar el maldito Gran Comedor para el maldito y estúpido baile era...aburrido. Muy aburrido. Entre guirnaldas de corazones, manteles rojos, querubines y flores se iba a volver loco. Más si notaba que Lily, de pie a pocos metros, reía lo más divertida con el imbécil de John, el prefecto de Hufflepuff. Se hablaban en susurros, uno muy cerca del otro, como dos enamorados. Se obligó a no pensar en eso. Lily no podía enamorarse tan rápido de un energúmeno como aquel.
-Black, estás destrozando ese corazón-siseó Gabriel. Ángelo observó el corazón que tenía entre sus manos y lo vio arrugado y roto en sus costados. Carraspeó.
-Lo siento, no me he dado cuenta-susurró, apoyando la guirnalda sobre una de las mesas. Suspiró.
-Bueno, creo que terminamos por hoy-anunció John. Miró alrededor-quedó lindo ¿eh?-sí, el Gran Comedor había quedado...muy rojo y rosa.
-A mi no me gusta-masculló Ángelo. John lo miró de forma desafiante-es demasiado femenino-
-Es romántico-
-Es asqueroso-
-Yo concuerdo con Ángelo-dijo Selena-es demasiado...-
-Cursi-dijo Gabriel.
-Oigan, ustedes estuvieron de acuerdo-dijo John enojado-ahora no se quejen-
-Bueno, yo creo que deberíamos ir a nuestras respectivas salas comunes a prepararnos para el baile de esta noche-dijo Lily, calmando los ánimos.
-Sí, Potter tiene razón-dijo Selena. Miró a Ángelo-¿vamos?-
-Esperen...aún no hemos probado la música-dijo Kevin. -¿Qué dicen?¿la probamos?-
-De acuerdo-dijo John-ponla-Kevin se acercó a un aparato pequeño contra la pared. Lo encendió, y segundos después una música lenta se oyó por todo el lugar.
-Bueno, que alguien baile-dijo la prefecta de Ravenclaw, encogiéndose de hombros. –Porque para eso es la música cursi y lenta-Gabriel se acercó rápidamente a ella, y la joven rió.
Ángelo y Lily se miraron atontados cuando notaron que todos los demás bailaban lo más divertidos...o lo más embobados.
-¿Quieres bailar Lil?-preguntó él cuando luego de varios segundos de quedarse pensando había caminado hacia donde ella se encontraba. Lily sonrió dulcemente.
-Ella ya tiene pareja Black-masculló John.
-Déjala decidir a ella-remató Ángelo. Ambos se desafiaron con la mirada.
-Un baile no hará nada John-dijo Lily, apoyando su mano sobre el hombro masculino. Ángelo se sintió abofeteado al oír la réplica de la pelirroja-además, él y yo somos amigos de toda la vida-amigos. La palabra maldita. Ángelo miró al suelo y se mordió el labio tristemente.
-Bailemos-dijo Lily. Ángelo la miró seriamente. Sonrió cuando ella le tomó la mano dulcemente. Una mano pequeña y sumamente tibia. Se acercaron al centro de la pista. Lily rodeó el cuello de Ángelo con sus brazos, mientras que él acomodaba sus manos sobre la fina cintura femenina. Bailaron lentamente, siendo guiados por la suave música que salía de las paredes. Lily sintió la mano de Ángelo acariciar con lentitud su espalda, mientras que su mano se enredaba en las oscuras hebras del cabello masculino.
-Bailas bien-susurró ella, respirando hondamente, aspirando el aroma que él emanaba. Ángelo sonrió.
-No me mientas-Lily rió divertida, y para Ángelo la risa femenina fue como un coro de ángeles.
-Sí, bailas bien-el cosquilleo que apareció en su estómago le supo encantador. Los ojos verdes masculinos brillaron cuando ella se apretó contra él, y los latidos de ambos corazones se unieron en una sinfónica encantadora. Los labios de Ángelo le supieron tentadores, y lentamente se acercó. Cerró los ojos. Rozó su nariz contra la de él, sintiendo una bandada enorme de mariposas dentro de su estómago, revoloteando de forma escandalosa y veloz.
La música cesó de golpe, y ambos se detuvieron. Sus rostros estaban a tan solo centímetros, y Lily supo que tan solo debía ponerse en puntas de pie para besarlo. Alguien carraspeó sonoramente, y Ángelo bajó la mirada. Ella suspiró decepcionada.
-La música terminó-fue John quien habló-nos vemos en la noche, váyanse todos a sus salas comunes-Lily y Ángelo se separaron con dificultad, sabiendo que ninguno de los dos quería alejarse del otro.-Ya vete Black-Ángelo entornó los ojos, mientras que Selena se acercaba a él.
Lily abrió los ojos estupefacta cuando Selena tomó a Ángelo del brazo y juntos salieron del lugar. Cerró los puños cuando la slytherin besó dulcemente la mejilla del joven. Perra, zorra, mono chimpancé descuartizado.
-¿Lily?-la voz de John la sacó de su furia y de su ensimismamiento. Lo miró con expresión aturdida. -¿Qué ocurre?-ella carraspeó.
-Me...me voy a la sala común...¿vamos Kevin?-el joven asintió con la cabeza y juntos salieron del Gran Comedor.
Unas...cinco horas después, Lily se encontraba frente al espejo del sanitario, mirándose desde todos los costados posibles. El vestido turquesa que llevaba puesto lo sentaba muy bien, aunque se sentía un tanto desnuda...y eso que Mía, que lo había visto, había dicho que era demasiado conservador. Era un vestido strapless de tiro recto, que le llegaba hasta un poco más de las rodillas. Pero se sentía incómoda, nunca había estado vestida tan elegante. Y todo por una tonta fiesta. Salió del sanitario y se sentó sobre la cama, acomodándose las sandalias de tacón. Se sentía nerviosa y raramente mal. Aún no sabía cómo reaccionar cuando viera a Ángelo bailando con...esa zorra de cabello moreno. Recordaba lo mal que le había caído la noticia de que él iría con aquella. Había gritado, había pataleado...y Mía la había golpeado. Para que se calmara, según dijo cuando ella había empuñado su varita para vengarse del golpe. Esos genes Black, por Merlín. Inevitablemente pensó en Ángelo y en los genes Black de él. Alguna vez su abuela le había dicho que los Black tenían mucha mala fama en cuanto a ser mujeriegos, pero que eso con Mit había acabado. Decidió que era el momento de ir hacia el Gran Salón, por lo que tomó su túnica blanca y salió del cuarto. Y ahí se encontraba ahora, de pie junto a la puerta del Gran Comedor, esperando al que sería su pareja de baile. Varios alumnos ya se encontraban dentro, sentados en mesas circulares estratégicamente colocadas, mientras los profesores reían y charlaban entre ellos.
Lily vislumbró a Remus hablar amistosamente con un hombre moreno de ojos grises, a quien reconoció enseguida.
-No, no y no niña, tú te vas a tu maldita sala común-Lily observó detenidamente a Lucius, que discutía con fervor con su hermanita menor.
-Pero yo quiero estar en la fiesta-
-No Cissa, tú vuelves a tu sala común-
-Lu, por favor-suplicó ella. Su largo cabello rubio estaba peinado en una muy bonita trenza que le llegaba hasta la cintura y llevaba puesto un bonito vestido rosa.
-¿Qué parte de NO no entendiste?-chilló Lucius, mientras Narcisa metía uno de sus dedos dentro de su oído derecho, en señal de que su hermano estaba gritando demasiado.
-Cielo, no seas así-dijo Mía, apoyando su mano sobre el hombro de él. Su vestido azul era demasiado escotado, y Lily estaba segura de que si el hombre que hablaba con Remus la veía...le daría un sincope.
-Pero...pero Mía...-
-Vamos, tan solo tiene once años..¿qué puede hacer?-Lucius entornó los ojos enfurecido.
-Más te vale niñita, que no te encuentre intercambiando fluidos con un chico..porque te juro que se la cortaré en pedacitos y se las lanzaré al calamar gigante de desayuno-Narcisa rió y abrazó a su hermano con ternura. Lucius le besó el cabello dulcemente. Eran tan tiernos.
-Tranquilo Lu-dijo Narcisa con una voz que a su hermano le resultó demasiado peligrosa-no haré nada que tú no hagas-y entró al Gran Comedor saltando cual Heidi. Lucius se quedó estático, mientras oía la risa cantarina de Mía.
-NARCISA VEN AQUÍ-bramó Lucius, y entró en varias zancadas al Gran Comedor. Mía negó con la cabeza, y se acercó a Lily.
-Buenas noches Lil-dijo.
-Buenas noches Mía-
-¿Ocurre algo?-preguntó Lily al notar que la mirada gris de su amiga se tornaba asustada.
-TE VOY A ASESINAR-Lily miró con rapidez hacia donde provenían los gritos. Lucius corría espantado por todo el Gran Comedor, mientras Sirius lo perseguía con varita en mano.
-¿Qué hace mi padre aquí?-preguntó Mía. Lily se encogió de hombros, mientras la morena entraba para intentar calmar las ansias homicidas de su padre.
-PAPÁ, YA BASTA-chilló Deneb enojada. Sirius le lanzó una copa a Lucius, pero el chico, miembro del equipo de quidditch, la esquivó magistralmente gracias a sus increíbles reflejos.
-SIRIUS-bramó Lucy, llegando hasta él-ya detente, es el hijo de mi mejor amiga-
-TE VOY A ASESINAR...NO TE ATREVAS A TOCAR A MI NIÑITA-Lucy revoleó los ojos al techo, y Deneb suspiró. Mía se acercó a Lucius y le tomó el rostro con dulzura.
-Papá, por favor-dijo, mientras acariciaba a su novio. Sirius abrió los ojos de par en par.
-¿Qué parte de MÍA no entiendes?-
-PAPÁ-
-SIRIUS-Sirius suspiró con hastío.
-¿Nunca te preguntaste por qué le puse ese nombre?-chilló él. Lucy lo golpeó suavemente en la nuca.
-No seas imbécil Sirius-él frunció el ceño y fulminó a Lucius con su mirada.
-Te estaré observando mocoso-Lucius tragó saliva ruidosamente-y a ti también Mía-
-Posesivo del demonio ¬¬-susurró Mía. Deneb rió por lo bajo, mientras se acercaba a su hermana.
-Conmigo era igual-Mía sonrió cuando Deneb la abrazó cariñosamente.
-Pero ya no lo es-dijo Mía con esperanzas de que su padre no fuera sobreprotector de por vida.
-Momento-dijo Deneb-sigue siendo así, y eso que estoy casada y tengo un bebé-palmeó la espalda de Mía, mientras la joven morena ponía expresión de terror.
Lily rió mientras observaba la escena. Los Black eran una familia muy especial. Sirius había sido un mujeriego empedernido en su época adolescente, pero era un sobreprotector excesivo en cuanto a sus hijas.
Oyó pasos que se acercaban, y volteó hacia las escaleras. Su corazón dio una terrible sacudida cuando lo vio. Vestido completamente de negro, bajaba las escaleras con lentitud de forma deliberada. No sabía si lo hacía a propósito o él ya tenía como innata esa majestuosidad con la que hacía todas las cosas. Se mordió el labio fuertemente cuando sus miradas se cruzaron. Él era más alto que ella, por lo que tuvo que levantar la mirada para observarlo bien a los ojos, a esos ojos verdes tan lindos.
-Hola Lil-susurró. Ella carraspeó y se acomodó un largo mechón pelirrojo tras una oreja.
-Hola-
-¿Esperando a tu pareja?-Lily asintió con la cabeza, mientras se deleitaba observándolo. Llevaba el cabello ligeramente peinado, con su lacio y ordenado flequillo cayendo de forma elegante sobre su frente. La camisa negra era ajustada y encantadoramente cernida, y llevaba varios botones desabrochados. Por lo que Lily tenía una bella vista evaluable.
-¿Dónde está tu pareja?-preguntó ella, mientras escondía sus manos dentro de los bolsillos de su túnica, para que él no notara sus nervios.
-Ella...-comenzó él. Lily rogó mentalmente que dijera algo del tipo se ahogó en el lago, o se cayó por un pozo y no pudo salir, o accidentalmente un Avada Kedavra la golpeó, o se le cayó un pedazo del techo en la cabeza.
-ÁNGELO-gritó alguien, que bajaba las escaleras con estrépito. Lily suspiró enojada, y se cruzó de brazos.
-Ahí viene-dijo Ángelo. Selena se lanzó sobre él y lo abrazó.
-Hola, ya estoy aquí-dijo con voz entrecortada-lo siento, es que tuve un ligero problema con una de mis amigas..tomó una copa de zumo y cayó dormida en medio de la sala común...tuvimos que llevarla hasta el cuarto entre seis-miró despectivamente a Lily-¿vamos?-Ángelo asintió levemente con la cabeza y, luego de que Selena lo tomara del brazo, entró al Gran Comedor. Lily gruñó enojada y pateó la columna a su lado.
Fue en ese mismo instante en que un querubín, traídos a la escuela por una maldita idea de John Dowell, se acercó a ella.
-Tengo un poema para la señorita Lily Ginevra Potter-Lily enarcó una ceja. El querubín carraspeó y sacó un pergamino de...horror, de dentro de su asqueroso pañal.
-Desearía ser aquel con el que sueñas por las noches, aquel por el que suspiras en tus momentos de desvelo, aquel que logra quitarte el sueño. Quisiera que supieras bella mariposa, que yo hago eso por ti, y que te entregaría mi corazón en bandeja de oro solo con pedírmelo-el querubín hizo una reverencia-si quieres saber quién soy, ve a las orillas del lago a las diez de la noche en punto. Te adora. Tu enamorado secreto-varias personas se habían detenido a oír al pequeño angelito, y rieron de forma estridente cuando Lily se sonrojó con exceso. Carraspeó y decidió entrar al Gran Salón, mientras todas las mirada la seguían. John podía pegarse un tiro por hacerla esperar. Observó detenidamente todo el lugar, buscando a Mía. Y la encontró suspirando hastiada mientras Sirius la vigilaba alejado un par de metros.
-Mía¿qué sucede?-preguntó al llegar a ella. Mía la miró con expresión fastidiada.
-Mi padre...no me deja acercarme a Lucius tres metros-Lily tuvo que morderse el labio para no reír estridentemente- maldito sobreprotector-la miró-¿y tu pareja?-Lily se encogió de hombros.
-No lo sé-dijo-debería estar aquí-miró detenidamente al grupo de jóvenes que ya se encontraban bailando, y vio con desilusión que Ángelo ya se encontraba bailando apretadamente con su estúpida pareja.
-Siéntate Lil, yo ya vengo-dijo Mía-voy a hablar con Lucius-Lily se sentó con pesadez mientras que Mía se alejaba de ella.
-Lucius-Mía zarandeó a su novio con insistencia.
-¿Qué ocurre?-preguntó él. La música que sonaba era demasiado cursi-¿quieres bailar?-
-No, ahora no-dijo ella-no funcionó..la poción para dormir-
-¿Cómo que no funcionó?-
-Selena..-señaló hacia Ángelo, que bailaba.
-Oh...-dijo Lucius-¿y el otro?-
-Pues parece que ese sí funcionó-dijo Mía-pero Ángelo tiene pareja..esa no era la idea-Lucius asintió con la cabeza.
-Tú déjamelo a mi-dijo, bebiendo Hidromiel de un trago-¿sabes si..?-
-No le he preguntado-Lucius la besó dulcemente. Un sonoro carraspeo los hizo separarse, y percibieron la seña que Sirius le hacía a Lucius. Mía suspiró enojada.
-Pregúntale cielo-dijo, y se alejó de ella. Mía tomó aire hondamente, y caminó hacia Lily. Se sentó a su lado. Lily la miró con interés.
-Er...¿has...?-cómo preguntarle lo que le quería preguntar. Debía ser cuidadosa y tener sumo tacto. Pero antes de que pudiera abrir la boca, un querubín se acercó a la mesa y le entregó un enorme ramo de rosas a Lily, quien se sonrojó con violencia.
-Es de parte del enamorado secreto-dijo la criatura.
-Gracias-susurró Lily, observando detenidamente las rosas rojas. –Son hermosas-Mía la miró consternada-ya es el segundo querubín que se me acerca-
-¿De veras?-preguntó Mía-a mi no se me acercó ninguno..voy a matar a Lucius-el mismo querubín que segundos antes había abordado a Lily, hizo aparecer mágicamente una caja de bombones y se la entregó.
-De parte de su novio Lucius-dijo cuando Mía se sonrojó y miró a Lily con una gran sonrisa.
-Oh...-dijo. Sus ojos brillaron-ya se lo agradeceré más tarde-el querubín se alejó de ellas-me llenaré de acné..el muy maldito-ambas rieron divertidas. –Así que el segundo querubín-dijo como quien no quiere la cosa.
-Sí-
-¿Y quién crees que te lo haya mandado?-
-Pues pensé en John-dijo Lily, oliendo las flores.-Pero no creo...porque no ha venido-
-Mmm-Mía observó detenidamente a Lucius, que en ese instante hablaba acaloradamente con Narcisa. A saber lo que estaba tramando. -¿Y no has pensado en...que pudo ser Ángelo?-
-¿Ángelo?-preguntó Lily consternada-¿bromeas?-
-No...Ángelo es...un chico muy romántico-dijo Mía. Ni ella se creía lo que acababa de decir. No era que Ángelo no fuese tierno y romántico, peor tampoco para denigrarse mandando un estúpido querubín para ser ridiculizado de esa forma. Los Black tenían mucho orgullo. Fue en ese instante en que Lucius se acercó a ellas corriendo, captando totalmente la atención de ambas. Se sentó a su lado y le sonrió.
-Ya está-Mía carraspeó.
-¿Qué ya está?-preguntó Lily.
-Er...Narcisa se irá a la sala común-dijo Lucius con rapidez-Mía..¿no quieres bailar?-
-Mi padre nos está mirando-susurró Mía con voz cansina.
-Oh-dijo Lucius-¿sabes lo que acaba de decirme Ángelo?-Mía lo miró sonriendo, mientras que Lily se tensó en su lugar.-Un querubín lo detuvo mientras salía de la sala común, y le leyó un poema-comenzó a reír.
-Mira qué bien-dijo Mía, sonriendo de forma maléfica. Lily frunció el ceño y apretó fuertemente su vestido.
-Oh sí..tiene enamoradas por doquier-Lily enrojeció de furia.
-¿Saben qué hora es?-
-Las nueve y media-dijo Lucius con rapidez. Besó a Mía dulcemente en la mejilla-tu padre me amenazó con cortármela si me veía besándote en la boca...-Mía sonrió-así que esta noche y mientras él nos vea te besaré en la mejilla...o en la mano..o..en mi lugar favorito...el cuello-Mía comenzó a reír con picardía, mientras Lucius apoyaba la mano de forma peligrosa sobre su rodilla.
-Chicos, por favor-chilló Lily-aquí hay una solterona desesperada-suspiró-oh no-
Ángelo se acercaba a ellos con expresión frustrada.
-¿Alguno de ustedes vio a Selena?-los tres negaron con la cabeza-dijo que iría al baño..pero eso fue hace mucho-
-Tal vez tenga diarrea-dijo Lucius como quien no quiere la cosa.-O tal vez alguien la haya atacada en el vestíbulo-Ángelo rió divertido. Aunque él no sabía que Lucius no estaba para nada alejado de la realidad.
-Yo...a las diez debo irme, así que cuando sea esa hora, avísenme-dijo Ángelo. Bebió un sorbo de zumo de calabaza.
-Hoy bebe alcohol hombre-dijo Lucius-lo necesitarás cuando quieras besar a Selena-Ángelo lo miró de forma socarrona, mientras que Mía y Lily reían.
-No seas Lucius-una música lenta y sumamente romántica comenzó a sonar, y de repente el Gran Comedor parecía...un terrible hotel, con las parejas besándose y bailando. Lucius le tendió la mano a Mía.
-Que me la corte, hoy quiero bailar contigo-dijo cuando ella lo miró asustada-vamos cielo, somos novios hace mucho tiempo..y tu padre no impedirá el hecho de que te amo-Mía se ruborizó intensamente, tomó la mano de Lucius y juntos se alejaron de los dos chicos que intentaban no mirarse.
Ángelo carraspeó sonoramente, y miró de soslayo a la chica sentada junto a él. Se veía tan hermosa, con un enorme ramo de flores sobre su regazo, que combinaban con su intenso color de cabello.
-¿Qué ocurrió con tu pareja?-
-No vino-masculló ella. Ángelo saltó mentalmente de suma alegría.
-¿Quieres bailar?-Lily lo miró intensamente-yo tampoco tengo pareja..parece que...se la tragó el calamar-ella sonrió, y lo tomó del brazo. Se acercaron al tumulto de parejas que bailaban, observándose embelesados. Bailaron, dejándose llevar por la música lenta y suave. Lentamente fueron acercándose, hasta quedar completamente pegados el uno del otro. Sus cuerpos encajaron como en un rompecabezas perfectos, ella con sus brazos alrededor del cuello de él, y él con sus brazos rodeando la cintura de ella.
Lily apoyó su cabeza sobre el hombro masculino, y Ángelo apoyó su mentón sobre la cabeza de ella. Calzaban perfectos, como dos piezas hechas la una para la otra, armando un cuadro armonioso. Ninguno de los dos notó cuánto tiempo había pasado cuando se detuvieron al notar que la música cambiaba, y se miraron.
Ángelo acarició suavemente el mentón femenino. Era tan hermosa. Oyó una campanada, y descubrió que ya eran las diez.
-Debo irme-masculló-lo siento-se separó de Lily lentamente, sabiendo que en realidad no quería alejarse de ella, sino que quería quedarse toda la noche y toda la vida abrazada a su menudo cuerpo.
-Yo..sí, yo también me iré-susurró ella. Él se alejó, y salió del Gran Comedor. Lily suspiró, mientras a su alrededor las parejas continuaban bailando. Decidió ir a las orillas del lago, para descubrir quién era aquél enamorado secreto. Rogaba que fuese Ángelo. Salió del Gran Comedor, sin notar que una pareja la observaba detenidamente, y sonreía al notar que el cometido se estaba cumpliendo.
Hacía frío. Mucho frío. Se abrazó para infundirse calor, mientras observaba las congeladas aguas del lago, brillantes bajo la luz de la luna y las estrellas. Un cuadro perfecto para una pareja de enamorados como Lucius y Mía, que ya daban asco de cursis. Suspiró, intentando contener sus crecientes nervios.
Realmente no sabía si lo que aquel querubín había dicho era cierto, pero habia que ver. Pateó una piedra que encontró estorbando su camino, y fue en ese instante en que vislumbró una figura lejana. Observó y esperó, con ansias incontenibles.
En otra parte de los terrenos, dos jóvenes se escondían tras unos arbustos enormes. ¿Qué hacían ahí?, bueno, ya lo dije, se escondían. ¿De quién? La pregunta es de quiénes.
-Aquí gato muerto a moco de pavo, gato muerto a moco de pavo-Mía suspiró cansada cando oyó esa porquería de aparato molestar nuevamente.
-Aquí moco de pavo, cambio-dijo Lucius.
-¿Qué rayos es eso?-masculló Mía. Lucius la miró sonriendo.
-Un walkie tokie-
-¿Un qué?-
-Me lo dio Narcisa..Alan se lo prestó-
-Tenemos un problema moco de pavo, cambio-la voz de Narcisa se dejó oír por el walkie-tokie.
-¿Tenían que ponerse esos estúpidos sobrenombres?-
-Hay que ponerle diversión a las cosas mi vida-dijo Lucius-dime gato muerto¿qué ocurre?, cambio-
-Selena-dijo Narcisa.
-No dijiste cambio-
-Lucius Abraxas Malfoy, no seas idiota..CAMBIO-Lucius hizo una mueca cuando Mía rió estridentemente.
-De acuerdo gato muerto-dijo Lucius-dime qué ocurre, cambio-
-Selena se despertó y va para allá..no pude detenerla...Alan y Samira intentaron detenerla, pero ella los golpeó fuertemente, cambio-
-Oh-dijo Mía cuando una morena salió del castillo y se dirigió con paso firme hacia donde dos jóvenes se observaban fijamente, y sumamente atontados. Esos dos jóvenes que, parados junto a la orilla del lago, estaban a punto de decirse todo lo que sentían.
-Tú-susurró Ángelo.
-Tú-dijo Lily. Se mordió-no puedo creerlo-
-Yo...yo tampoco-dijo él. Su corazón latía con ferocidad contra sus costillas, y estaba seguro de que se le saldría en cualquier momento.
-Er...¿caminamos?-Ángelo la observó atontado.
-Claro-se sentía tan tranquilo y cómodo. No podía creer que Lily lo hubiese citado allí...su enamorada secreta..qué locura. Sentía que todo saldría bien, aunque no notó cuando tres niños que él conocía se lanzaban sobre una morena que, increíblemente, había sido su pareja en el baile de San Valentín. Los tres niños rebajaron a la chica, y luego un joven rubio y otra morena la arrastraron inconsciente hacia detrás de unos frondosos arbustos. No lo notó, porque si lo hubiese hecho se habría escandalizado con las actitudes de esos cinco locos.
Ángelo y Lily caminaron tomados de la mano por los linderos del bosque prohibido, en sumo silencio. Sabían que no tenían nada para decirse..excepto..
-Lil, hay algo que quiero decirte...-susurró él cuando se detuvieron contra la verja del huerto de Hagrid. Ella lo miró esperanzada-tal vez me cueste decírtelo...pero...-oyó unos ruidos detrás de él, y volteó. Lily apretó su hombro, asustada.
-¿Crees que sea una criatura del bosque?-preguntó con voz temblorosa.
-Espero que no-dijo él aterrorizado.
-Ángelo-chilló ella.
-Entiéndeme, soy un slytherin...-carraspeó. Observó detenidamente entre los arbustos, alumbrando con su varita, esperando ver algo o alguien. Los sombríos árboles escondían cualquier cosa que hubiese hecho ese ruido. Sacudió la cabeza y volvió a mirar a la joven pelirroja.
-Lil..yo...-carraspeó. Se sentía tan nervioso, y mirándola a la luz de la luna se sentía vulnerable.-Yo...-
-¿Tú?-
-Tú me gustas-susurró. Sabía que se había sonrojado. –Y me gustas hace mucho tiempo, creo que desde tuve diez años...y nunca me he atrevido a decírtelo porque eres mi mejor amiga y siempre he temido que...-ella apoyó uno de sus dedos sobre la boca de él.
-Tú también me gustas-susurró Lily, sonrojándose. Menos mal que el lugar estaba oscuro. Ángelo levantó las cejas. Se miró las manos, aturdido.
-¿De veras?-ella asintió con la cabeza. ¿Qué era eso que sentía en el pecho?...como un cosquilleo insistente...pues supuso que era la felicidad. Le sonrió abiertamente, y supo que sus dientes brillaban de forma enceguecedora. La tomó de la mano.
-Te amo Lily-ella sentía que no iba a poder sostenerse en pie. Le temblaba todo el cuerpo.
-Yo...yo también a ti-
Lentamente se acercaron, sabiendo lo que venía a continuación. El ansiado beso. Ya se habían besado una vez, pero habían sido niños en aquella época. Y el sentimiento ahora era mucho más fuerte que aquella vez.
Todo ocurrió con suma lentitud. Poco a poco fueron acercándose el uno al otro, examinándose minuciosamente con la mirada, esperando que alguno huyera. Pero de ninguna manera querían huir.
Cerraron los ojos cuando sus narices rozaron. Y unieron sus labios dulcemente bajo la luz de la luna, cobijados por la enorme oscuridad de la noche. Lily inclinó un poco su cabeza para poder besarlo mejor, y enredó sus dedos entre el oscuro cabello masculino. Ángelo abrió ligeramente los labios para responderle el beso con fervor, y la apretó contra sí, apoyando sus manos firmemente sobre la cintura de ella. Y se dejaron embriagar por sus sabores, por el calor de ambos, por esa lucha entre sus bocas sin ganador. La mano de él terminó estratégicamente detrás de la nuca de ella, y la saboreó aún con más ganas que antes, y la oyó gemir levemente. Tuvieron que separarse al notar que les faltaba la respiración, y fue en ese instante en que oyeron nuevamente ruidos tras ellos, entre los arbustos.
-Otra vez aquel ruido-susurró Lily, mientras apoyaba su frente contra la de Ángelo. Lo sintió suspirar, y sonrió embobada.
-Me importa un carajo quién esté haciendo esos ruidos-dijo, y, tomándola de la nuca, volvió a besarla con desbordada pasión.
Mientras tanto, entre los arbustos, Lucius, Mía, Alan, Samira y Narcisa intentaban no ser descubiertos por los dos tórtolos. Aunque era un tanto difícil debido a lo incómodo de sus posiciones.
-Funcionó, Lu-dijo Mía, besándolo dulcemente. Lucius sonrió abiertamente mientras Mía lo besaba, satisfecho.-Eres un genio-
-Asquerosos ¬¬-masculló Alan cuando la pareja comenzó a besarse como si no hubiese un mañana.
-Lucius, deja de introducir tu lengua en la boca de Mía-chilló Narcisa. Hizo una mueca enojada-Alan, ven, vamos a imitarlos-dijo con picardía. Alan rió divertido. (N/A: ya sé lo que deben estar pensando: esta nena es súper pervertida xD).
-NI SE TE OCURRA TOCARLA POTTER-el grito de Lucius resonó por toda la extensión del bosque, y algunas criaturas chillaron ante la molestia de la voz del rubio. Los dos jóvenes que antes habían estado besándose dulcemente contra la valla de la huerta del semi gigante observaron consternados hacia los arbustos.
-Lucius, imbécil-chilló Narcisa, golpeándolo fuertemente.-Tus gritos se deben haber oído hasta en Durmstrang-
-Ups, creo que nos oyeron-dijo Samira al notar que Ángelo tomaba la varita y conjuraba un Lumos, y apuntaba hacia ellos.
-Rajemos-dijo Alan, tomando fuertemente a Narcisa y a Samira de los codos. Se arrastraron como pudieron.
-Bien, corran-dijo Lucius cuando Lily y Ángelo se acercaron peligrosamente hacia donde ellos se encontraban. Corrieron rápidamente entre los árboles, saltando raíces, esquivando troncos e intentando, de todas las maneras posibles, no despertar a ningún animal que residiera allí.
Ángelo y Lily observaron con estupefacción a cinco personas que corrían hacia la entrada al castillo.
-¿Qué rayos?-masculló Ángelo. Lily lo tomó del brazo en ese momento, y la miró con una gran sonrisa.
-No importa, luego hablaremos con esos cinco locos-susurró ella, abrazándolo por la cintura.
-Pero...nos estaban espiando...-Lily hizo una mueca enojada.
-Cállate y bésame Black-dijo. Ángelo levantó las cejas asombrado. Segundos después sonrió.
-Si me lo pides así-y se entregó al beso que ella le daba.
-¿Me pueden explicar qué es lo que funcionó?-preguntó Alan Potter mientras caminaban por los pasillos del castillo.
-Pues..todo fue idea de Lucius-dijo Mía.
-Si, las ideas maléficas siempre son de él-masculló Narcisa, divertida. Lucius la fulminó con su mirada, como intentando enterrarla varios metros bajo tierra.
-Por cierto..-dijo Mía, apoyando la cabeza sobre el hombro de él-¿qué hiciste con Dowell?-
-Lo encerré en un armario-dijo con naturalidad. Narcisa, Alan y Samira rieron divertidos, imaginándose a Lucius encerrando al prefecto de Hufflepuff dentro de un gran ropero. Mía frunció el ceño.
-¿Hace cuánto tiempo lo encerraste?-Lucius abrió los ojos asustado.
-Ups...como unas tres horas...-
-Se debe haber ahogado-dijo Mía horrorizada. Lucius hizo una mueca de qué mas da.
-Creo que me van a expulsar-dijo Lucius, mientras los tres niños continuaban riendo divertidos. Mía sonrió compadecida.
-Tranquilo amor...te irás muy feliz de esta escuela-le guiñó un ojo, y Lucius se sonrojó.-Aunque estoy un tanto ofendida señor Malfoy, porque usted le envió rosas rojas a Lily con un querubín...-Lucius sonrió de soslayo.
-Sí, pero usé el dinero de Ángelo...-rieron.-Me debes un premio por lo inteligente que soy-Mía sonrió abiertamente, y lo besó dulcemente en los labios.
-Ya volvieron a ser asquerosos-masculló Alan, mientras Narcisa y Samira reían.
-Ya tendrás tu ansiado premio-dijo Mía. Sonrió con perversidad-...a las doce en el Cuarto de los Menesteres-susurró. Lo abrazó, mientras él reía a todo pulmón-pero antes, vamos a bailar-
-¿Crees que Ángelo y Lily se enojen cuando sepan que fuimos nosotros los que enviamos los querubines para que se encontraran?-preguntó, entrando con Lucius al Gran Comedor. Él se encogió de hombros mientras comenzaban a bailar, tomándola fuertemente de la cintura.
-Estoy seguro de que Ángelo nos lo agradecerá-hizo una mueca-pero Lily...nos golpeará fuertemente..y no tienes idea de cómo golpea-y, entre risas, se unieron a la fiesta.
FIN
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Nota de Autora:
Bueno, no sé realmente que decir. Solo gracias. Ahora sí, este es el final de este fic que con tanto amor he escrito durante un año entero. Este fic en el cual inventé personajes, no solo tomé prestados los de Rowling….soy grosa xD.
Obviamente que espero sus reviews con muchas ansias. Ellos alimentan mi espíritu. Igualmente saben que estoy escribiendo otro fic llamado "¿Quién dijo que el amor es fácil?". Así que alguna de ustedes quiere continuar leyendo esos delirios terribles que escribo, puede ir allí y leer.
Muy bien niñas, gracias por estar conmigo durante un año entero.
Y ahora sí, hasta siempre!.
