Sólo mejores amigos… ¿siempre?

CAPITULO II

Conociéndonos

Esa tarde Sakura y Tomoyo salieron en busca de algo para comer, existían muchas cafeterías y lugares para comprar comida rápida por lo que iban a conocer de paso un poco la Universidad.

- ¡Este lugar en enorme! – dijo Sakura asombrada, sus hermosos color jade iban de un lado a otro del lugar como creyendo que era un sueño.

- Ya lo creo – mencionó tranquilamente la chica amatista. – He visto que algunos se transportan en autor.

- Eso es bastante… raro – Una gota apareció detrás de su cabeza.

- Ya nos iremos acostumbrando – Y sonrió.

Sakura era una chica muy popular, sus enormes ojos verdes y su sonrisa encantadora lograban que aquel que estuviera deprimido, se alegrara y pasará los mejores instantes del día... o tal vez de su vida.
Su historia era algo triste aún así, cuando tenía 13 años se había enamorado de un chico, y vaya que enamorar no podía describir cuando lo había amado.

Pero el chico la lastimó una y otra vez durante 1 año y medio y al final terminaron en malos términos, aunque ella lo siguió amando durante 2 años más.
Ella ayudaba a sus amigos en todo lo que podía, pero tenía el corazón roto. Decía que jamás se curaría de ese mal, después de todo al amar a alguien es difícil olvidarlo, y al amar a alguien como ella lo había hecho dejaba la tarea un tanto imposible.

Su amiga Tomoyo, la cual la había conocido al entrar a la secundaria, era su mayor consejera y la única que conocía que Sakura no siempre sonreía. Tomoyo conocía cada uno de sus secretos y miedos, aunque después de lo del chico Sakura se había vuelto más hermética con su sentir.

Una toalla que envolvía el cabello revoltoso y color café de un chico.

Syaoran acaba de salir de bañarse y vio con una enorme sonrisa al chico sentado frente a él.

- De nuevo viendo la TV – dijo seriamente –. Eriol.

Esperaba que terminarás de bañarte para salir por algo de cenar – respondió el aludido cambiando el tema.

- Eres un tragón – afirmo mientras se retiraba el pedazo de tela de su cabello.
- ¡Claro que no! – Se quejó –. Sólo como saludablemente.
- Sí tú lo dices – Soltó una carcajada.

Syaoran era un chico que simplemente no creía en el amor, su pasado era difícil. Él decía nunca haberse enamorado pero era una mentira, una forma de creer que en realidad nunca había sido lastimado por alguien y por culpa de eso había cambiado. Era tan grande la mentira que en ocasiones él sentía que era verdad lo que decía.
Creía que el amor no era para él y punto.
- o -

En la cafetería, Sakura y Tomoyo acababan de pedir algo de comer y se sentaron en una de las mesas que se encontraban vacías.

Observaban con detenimiento todo el lugar, aprendiéndose los lugares para saber a donde acudir cuando necesitarán algún servicio. Además de que observaban a las personas que se encontraban a su alrededor y comentaban de ellos indiscretamente, como cualquier chica.
De pronto una falda se les atravesó en el camino y dirigieron su mirada hacia la causante de eso.

- Disculpen. – Se escuchó una voz - ¿Podría sentarme con ustedes?

Una chica de cabellos largos y negros como el carbón se encontraba frente a ellas. Sus ojos rojizos les sonreían así como les indicaba también la curvatura de sus labios.

- Claro – respondió una muy sonriente Tomoyo.
- Siento incomodarlas, pero es que ninguna mesa esta sola – inclinó un poco la cabeza.
- No te preocupes – aclaró la chica blanca como la nieve -. ¿Cuál es tu nombre?
- ¡Cierto! – exclamó –. No me presenté, soy Meiling, voy en tercer semestre¿ustedes?
- Mi nombre es Sakura – dijo la cerezo –. Ella es Tomoyo, somos de primer semestre.
- Cierto, nunca las había visto – mencionó Meiling.

En esos momentos, Syaoran y Eriol entraron en la cafetería, para gusto de muchas de las chicas que se encontraban en el lugar.

Sakura al ver a Syaoran recordó la mirada que le había mostrado por la mañana en la dirección.

- Eriol – gritó la chica de ojos rojizos –. Syaoran.

- Buena noche Meiling – dijo Eriol para después tomar la mano derecha de Meiling y darle un beso rápido.
- Buena noche Meiling – mencionó, como pudo, Syaoran riéndose de la actitud de su amigo.
- Buena noche – respondió Meiling sonriente –. Chicos, les presentó a mis nuevas amigas: Sakura y Tomoyo.

Syaoran observo a Sakura y recordó esa mirada¿qué le pasaba?

-Tomoyo y Sakura, les presento a Eriol y a Syaoran – Sonrió de nuevo.

- Gusto en conocerlas hermosas damas – Y Eriol repitió lo que había hecho con Meiling, lo que provocó un sonrojo en Sakura.

- El gusto es nuestro – dijo Tomoyo mientras veía a Sakura.

Siguieron conversando por horas, conociéndose poco a poco hasta que el sueño venció a Meiling.

- Buenos chicos y chicas, debo de ir a descansar. – Se levantó del asiento – Tengan cuidado con éstos dos chicos – dijo mientras señalaba a Eriol y Syaoran.
- ¡Hey! – Se quejó Syaoran.
- Mira quien lo dice – dijo Eriol riéndose.

Todos observaron como Meiling salía del lugar con un caminar muy sensual.

- ¿Podemos quedarnos y seguir conversando? – cuestionó Eriol.
- ¡Claro! – respondió Tomoyo.

La noche paso rápidamente.

Sakura y Syaoran se enfrentaron con varias ideas y de la nada se habían caído mal, de hecho, bastante mal.

Quien lo diría... las miradas de la mañana les decían todo lo contrario. Pero el destino, no siempre te lleva por la misma línea para conocer a alguien¿verdad?


¡Hola!

Emh... decidí subir de una vez el fic por dos razones: 1) Una amiga lo pidió y 2) Porque de aquí en delante actualizaré una o dos veces por semana.

Desde aquí agradezco sus RR y le doy las gracias a -Tenshi of Valhalla- por hacerme notar mi error, espero en está ocasión haya mejorado un poco en eso.