Sólo mejores amigos… ¿siempre?
CAPITULO VII
Destino
Sakura se encontraba sentada en un árbol.
Le encantaba treparse en ellos y ver las estrellas siempre que podía. De un momento a otro, cerro sus hermosos ojos verdes y recordó la escena tan peculiar de la tarde sin poder evitar sonrojarse cuando recordó lo cerca que había quedado de Syaoran y tampoco de sonreír, cuando se le vino a la mente el beso que Eriol le había robado a Tomoyo.
Abrió los ojos lentamente, en verdad esperaba que Eriol y Tomoyo terminaran siendo algo mas que amigos, se le hacían linda pareja y creía que Tomoyo debería de ser muy feliz, además claro que desde que se conocieron habían tenido un cierto clic¡y eso que ella no era muy observadora!
Vio las estrellas y fue entonces cuando comenzó a recordar cosas de su pasado con ese chico y la tristeza comenzó a llenarla. Tomó sus piernas entre las manos y se recostó en sus rodillas.
¿Por qué no podía sacarlo de su mente?
- ¿Sakura? – Se escucho una voz desde el suelo.
Sakura perdió el equilibrio por el susto y cayo justo en los brazos de un chico.
- ¿Estas bien? – Pregunto el chico -¿te lastimaste?
- No... no... – respondió.
Ella abrió los ojos y se vio encima de Syaoran, en el piso debido que al caer ella lo había tirado.
- ¿Tu estas bien?, lamento haberte molestado – dijo mientras se levantaba asustada.
- En realidad me caíste de encima, pero si estoy bien – respondió mientras sonreía.
- Tu tuviste la culpa – se quejo -¡me diste un susto!
- Lo que sucede es noté que una lágrima caía por tu mejilla – susurró mientras le secaba con ternura el rostro.
- No me había dado cuenta que estaba llorando – gimió ella.
- Tú siempre lloras – dijo mientras la veía a los ojos.
- Si – asintió -, soy muy llorona. – Se sonrojo levemente.
- Las niñas se ven más bonitas sonriendo – dijo mientras sonreía.
Y ella no pudo evitar complacerlo con una de sus sonrisas.
Al día siguiente en su cuarto, Tomoyo tenía un dilema.
- Pero es que – decía mientras da vueltas alrededor de Sakura -¿cómo le voy a hablar de nuevo?
- Oh vamos… - Cerró los ojos para dejar de verla ya que la estaba mareando – No te pongas así Tomoyo.
- ¡Claro que si! – Gritó -, me da mucha pena volver a dirigirle la palabra.
- Más pena debería de darle a él – dijo mientras formaba una sonrisa burlona en su rostro -. Él te besó.
- En eso tienes razón – mencionó mientras se detenía frente a ella -. Pero aun así...
- ¿Te gusta? – dijo sonriendo.
- ¡¿Qué?! – preguntó sorprendida.
- Yo digo que si te gusta, ignóralo. – Notó como Tomoyo se quedaba pensativa – Pero si en realidad lo quieres…
- Habla con él. – Terminó de decir la amatista.
- Así es. – Le guiñó el ojo.
Estaban pensativas cuando escuchar la puerta, entonces se dirigieron la mirada. Decidida Sakura se levantó a abrir y Tomoyo la siguió con el corazón en la boca.
- ¿Si? – decía Sakura mientras abría la puerta.
- Hola chicas – dijo Syaoran del otro lado.
- ¿Qué haces aquí? – preguntó Sakura sorprendida, y como no, Syaoran llevaba una rosa en las manos.
- Eriol me mando de mensajero – dijo en todo molesto. Tomoyo se sonrojo rápidamente. – Dice que lo siente. – Se dirigió a la amiga de Sakura.
- G-gracias – susurró mientras tomaba la rosa en sus manos.
De pronto Tomoyo salió corriendo del cuarto.
- ¿A dónde va? – preguntó el lobito.- Adivina – dijo y después sacó la lengua.
- Que decidida – mencionó sonriendo -. Igual que Eriol.
- Ya lo creo. – Sonrió – Te invitó a desayunar.
- Ya rugiste tigre. – Abrió la puerta.
- ¿Qué dijiste? – Sakura abrió los ojos sorprendida.
- Lo que escuchaste… creo.
- Esa frase yo también la digo mucho. – Lo vio asombrada.
- El destino – dijo él.
- o -
El viento mecía las hojas de los árboles, adornando con sombras el suelo.
Se veía a una Sakura caminando entre ellas, mientras entonaba uno de sus poemas.
- "Y los días pasan lentamente, mientras mis sentimientos por ti no cambian y las lagrimas corren todos los días en mis mejillas..." – susurraba.
- ¿De nuevo triste? – preguntó Syaoran apareciendo detrás de ella.
- ¡No me asustes! – Se quejó la chica mientras daba un salto hacia atrás – Solamente recordaba uno de mis poemas.
- ¿Así que escribes poemas? – Se acercó a ella.
- Si. – Se sonrojo – Bueno, están mal hechos, pero es algo.
- Espero algún día me muestres algunos. – Le sonrió.
Siguieron conversando entre risas, leves golpes y abrazos, cuando a lo lejos se vio una gran multitud.
Los dos voltearon a verse para, segundos después, caminar hasta ese lugar.
- ¿Qué pasa aquí? – le pregunto Syaoran a Eriol.
- Pelean – respondió el chico -, por Sakura.
Syaoran volteo a ver a la cerezo sorprendido, ella platicaba animadamente con Tomoyo.
Frunció el ceño.
¿Existía algo que Sakura no le había contado?
- ¿Me mentiste? – pregunto Syaoran fingiendo tristeza.
- No, nunca. – Le abrazó cariñosamente.
- ¿Me perdí de algo? – pregunto una confundida Tomoyo mientras veía a Eriol.
- ¿Desde cuando son tan cariñosos? – cuestionó el chico de lentes.
- Desde que tu cerebro funciono bien. – Río el lobito – Estamos jugando, por Dios.
Tomoyo vio a Sakura y noto la mirada de tristeza que colocaba. Sintió una opresión en su pecho, esa mirada… de nuevo.
- Eriol – dijo la amatista dirigiéndose al chico -¿puedo hablar con Sakura a solas?
- ¿Y porque me pides permiso a mí? – Le abrazó.
- Por si me necesitabas. – Sonrió.
- Te necesito siempre – dijo Eriol -, pero no estoy como para obligarte a quedarte conmigo – le murmuró.
- Gracias. – Tomó la mano de Sakura y la arrastro lejos de ahí, mientras un intrigado Syaoran las seguía con la vista.
Las dos chicas iban caminando en silencio.
- ¿Cómo va su relación? – pregunto, de pronto, la cerezo.
- Bien – le dijo mientras se detenía para poder verlo de frente -, pero no venimos a conversar sobre eso.
- ¿Entonces? – Sakura la vio muy intrigada.
- Sobre ti. – Sonrió – No me engañas, no a mí – le tomó las manos entre las suyas – tenías una mirada triste, otra vez.
- No… - bajó su hermosa mirada.
- A mi no me mientes. – Le levantó la barbilla con delicadeza – Se debe a él… o a él.
- A ninguno de los dos. – Volvió a bajar la mirada – No sé que es lo que me pasa.
Sakura dirigió la mirada hacia donde se encontraban Syaoran y Eriol.
- Te estás enamorando – susurró la amatista.
- Yo jamás volveré a enamorarme – respondió de la misma manera.
- Te lo digo yo – la vio a los ojos -, te estás enamorando… de Syaoran.
¡Hola!
En éste capítulo a último momento le hice cambios¡y es que había quedado muy corto!
Bueno... por ahí Tomoyo, como siempre, a notó lo que Sakura y Syaoran siente, ahora debemos esperar a que un empujoncito le ayude a la Cerezo a darse cuenta de sus sentimientos. Y es que no crean que es tan sencillo admitir que amas a tu mejor amigo...
