Sólo mejores amigos… ¿siempre?
CAPITULO VII
Los sentimientos...
Sakura se encontraba sentada debajo de un árbol de cerezos, mientras los pétalos caían constantemente, pensaba en las muchas cosas que la tenían algo sentimental.
Un cuaderno y una pluma se encontraban en sus piernas, únicos seres no-vivos que podían verla de esa manera sin cuestionarla.
Su mirada parecía ver el cielo, pero en realidad ella no estaba viendo nada, nada.
Sakura cerró sus ojos lentamente e inmediatamente, y sin desearlo, empezó a recordar cosas del pasado, con él... ese chico que tanto la había lastimado. Sus pensamientos le inspiraban a hacer poemas de amor y, sobre todo, de tristeza, plasmaba con dolor y lágrimas lo que había sentido y lo que aún sentía.
Para su asombro, al recordar algunas cosas que antes la lastimaban ahora le eran... indiferentes, no le dolía... no sentía nada, es como si jamás le hubieran dañado esas palabras que estaban en sus recuerdos.
Abrió sus ojos lentamente buscando una explicación a lo que le pasaba, no lo entendía... definitivamente no lo entendía.
Todavía recordaba que antes de entrar a la escuela, poco más de dos meses, ella se sentía perdida y deprimida cada vez que le recordaba a él.
- ¿Por qué? – susurró mientras el color verde de sus ojos desaparecía detrás de sus párpados y pestañas.
No era que le molestaba el no sentir nada ya, de hecho, ahora se sentía mas segura sin esa gran debilidad que tenía el nombre de un chico. Pero, le intrigaba la razón del porque ahora ya no dolía, ya no sangraba.
Dirigió su mirada hacia el edificio más cercano y vio a Tomoyo y a Eriol tomados de la mano mientras conversaban, algo ya típico. Detrás de ellos lo vio a él, a Syaoran.
Su latir comenzó a detenerse y crecer conforme veía sus facciones, el ondear de ese cabello despeinado, una sonrisa pasó por su rostro y la mente de la chica se detuvo de pronto. Su mirada se encontró con la de él y de pronto ya no se encontraba encima de un árbol, más bien, sobre las nubes.
- ¡Oh no! – dijo mas para si misma que para lo que la rodeaba mientras se levantaba y salía corriendo hacia el lado contrario de Syaoran. Dejándolo totalmente sorprendido.
Tomoyo y Eriol se vieron rápidamente a los ojos y antes de decir cualquier cosa, la chica salía corriendo detrás de la cerezo. Sabía que necesitaría que alguien la escuchara.
- ¿Qué le pasó? – cuestionó el lobito a Eriol, quien veía alejarse a su novia.
- Es que tú te acercaste a ella – respondió seriamente.
- Jaja – pregonó molesto -, no me parece gracioso.
- No lo digo de mala forma, lo juro. – Levantó las manos en señal de paz.
- ¿Entonces a que te refieres? – Su mirada se tornó fría y molesta, odiaba que Erio jugará con él.
- De otra forma – susurró -. Sólo no la lastimes… - Y caminó rumbo al edificio.
Syaoran lo miro entendiendo… o tal vez no. En otro lado, Sakura acababa de sentarse mientras sus ojos se llenaban de lágrimas, no podía continuar corriendo así porque sabía que al no ver bien se iba a caer.
- Sakura – susurró Tomoyo mientras intentaba recuperar el aire.
La cerezo se volteó lentamente para luego echarse en los brazos de Tomoyo.
- Tomoyo – comenzó a decir entre lágrimas -, no sé que es lo que tengo¡no lo sé! – Gritó un poco -. Es diferente a cuando me enamoré de Hatori, no fue así…
Sakura continuó llorando, sacando su frustración en el hombro de la amatista mientras ella sólo la veía con ternura.
Su flor de nuevo lloraba.
- o -
Un nuevo día terminaba y las estrellas saludaban el alma triste de la cerezo, no se entendía a si misma y, por lo mismo, no pretendía que los demás lo hicieran.
Solo sentía mil sensaciones dentro de ella.
Veía con melancolía la fogata frente a ella, a un lado suyo Syaoran conversaba animadamente con otros chicos del salón.
- ¡Syaoran! – Se escuchó la chillona voz de una chica a sus espaldas - ¡Precioso ven aquí! – Y antes de cualquier cosa ya lo abrazaba por la espalda.
Sakura solo los veía, un tanto divertida por el rostro de su amigo. Hacia ya tres semanas que esa chica se la pasaba molestando a Syaoran a pesar de sus protestas y malos tratos.
- ¡Sakurita! – De nuevo esa voz la sacó de sus cavilaciones¡diablos¿olvidó mencionar que también a ella la molestaba? Le decía que era su ¿ídola? a seguir - ¡Que linda te ves hoy!
A lo lejos se escucho un llamado hacia la chica, Luz, que la hizo saltar de un solo movimiento y dejar respirar al lobito.
Suspiraron.
La paz volvía levemente.
- ¿Crees que sea buena hora para salir corriendo? - Preguntó, divertido, Syaoran.
- No lo dudo – dijo entre risas la chica -, por mi preferiría correr y esconderme antes de tenerla sobre mí.
- ¿Y? – replicó Syaoran mientras la veía un tanto molesto.
- ¿Eh? – respondió ella totalmente desorientada.
- ¿Me vas a decir porque ayer saliste corriendo? – La mirada del chico realmente podría asustar a alguien, menos a Sakura.
- Solo tenía ganas de correr – susurró mientras esbozaba una sonrisa.
- No te creo…
- Pues no lo hagas. – Se levantó antes de irse caminando.
Necesitaba estar sola.
Pasaron tres horas, las suficientes como para que Syaoran olvidará el tema pensaba Sakura. Se levanto a buscarlo, sabia que tenía que ir a salvarlo de las garras de alguna chica que estaba intentando conquistarlo.
Camino por los edificios hasta que vio unas sombras y noto a Luz empujando a alguien a una pared, decidió acercarse a preguntarle si había visto a Syaoran.
- Es que yo… – comenzó a decir la chica - yo te quiero decir que te quiero mucho. – Un leve sonrojo se poso en su rostro – Y además que quisiera que me dieras una oportunidad – dijo mientras se estrechaba las manos con fuerza, nerviosa.
Sakura se quedo muda¿a quien le había dicho eso?
Ella solo sabia que le gustaba...
- Sabes bien lo que pienso de eso – dijo la voz de alguien muy conocido para Sakura.
- ¡Lo sé! – dijo, casi, gritando -, por eso quiero una oportunidad. Solo una. Para poder demostrarte lo lindo que es querer.
- Yo… - se escucho algo nervioso antes de vislumbrar una triste mirada verde – Mañana te digo¿si?
- Piénsalo – amenazó -, en realidad quiero hacerte feliz.
Y Luz se alejó caminando mientras el chico se acerco sigilosamente a la chica de hermoso y, en esos momentos, triste mirar.
- Hola Sakura – susurró.
- Syaoran – dijo casi sin aire -¿tú… tú… ¿le vas a corresponder?
- Creo que no tengo nada que perder – dijo despreocupadamente.
- Pero no. – Bajo la mirada – Tú dijiste – tomo aire -, no puedes – volvió a mirarlo -. Tú habías dicho que no confiabas en el amor.
- No confío – dijo pausadamente -, pero no cuesta nada darle una oportunidad.Sakura lo miro a los ojos y de pronto empezó a sollozar. De pronto había entendido que era lo que la tenia así en los últimos días.
Ya lo había comprendido y con eso acababa de crear la mayor de sus pesadillas... ¡se había enamorado de su mejor amigo!... ¡de Syaoran!
- ¿Sakura? – Tomó el rostro de su amiga preocupado - ¿Sucede algo?
- No – movió la cabeza con desesperación -, nada.
Syaoran intento tomarla por los hombros, pero ella no se dejo
Preocupado, la abrazo lentamente y notando enseguida como empezó a llorar entre sus brazos.
- Sabes muy bien que no me gusta verte llorar – dijo en un suave susurró -¿me podrías decir la razón de tu llanto?
- Tú… - alcanzó a mencionar la chica.
Él la vio a los ojos totalmente sorprendido, mientras ella solo empezaba a llorar más.
- Sakurita¿es verdad lo que pienso? – Le abrazó aún más fuerte.
- Si lo que piensas es que me enamoré de ti… - tomó aire – entonces si es verdad.
El pequeño lobo la abrazó mientras ella seguía llorando. Por su mente pasaban tantas palabras y por fin comprendía algunas cosas.
- ¿Por qué? – Preguntó con la voz cortada -, existen tantos chicos mejor que yo y vienes a enamorarte de éste imbécil.
- Para mí el mejor eres tú – susurró.
Se quedaron así un rato, abrazados... cada uno en sus pensamientos. Cuando Sakura se calmo, Syaoran la acompaño hasta su habitación.
- Tengo mucho que pensar – le dijo mientras le acariciaba una mejilla con delicadeza -¿puedes quedarte en tu habitación está noche?
Sakura asintió.
- ¿Y me haces un favor?
Ella le vio a los ojos con tristeza.
- Ya no llores¿si? – Limpió las lágrimas que cayeron por las mejillas de la chica – Menos por mí.
Sakura sonrió por dentro.
Ya entendía porque se había enamorado de él.
- Nos vemos en la mañana – dijo antes de darle un beso tierno en la frente.
Él se fue caminando hacia su habitación mientras ella se tiraba en su cama, sus ojos estaba enrojecidos y su mirada perdida.
¿Qué había hecho?
¡Hola!
Lamento muchísimo la tardanza, el fic se había quedado en mi usb y éste andaba en quien sabe donde perdido, pero ya ven¡lo encontré! (después de voltear mi cuarto por completo).
Y bueno, por fin Sakura ha decido (de alguna manera algo extraña) decirle a Syaoran lo que siente por él, cosa que hacía solo unos minutos ella misma había notado.
Espero que les guste.
