CARTAS DE AMOR

By: Darla Asakura


Capitulo 2

Tanteando el terreno

No había ni terminado de pensar en la ausencia de Harry, cuando una manada de chicas aparecieron de la nada en medio del gran comedor, todas juntas, peleándose por un lugar más cerca de algo u alguien que intentaban robar o asfixiar... aun tengo mis dudas.

Todos los que veíamos aquel espectáculo quedamos mudos, en la mesa de Gryffindor, así como en las demás, sin exceptuar la de los profesores, donde todas las miradas estaban fijas en la masa amorfa de chicas que se arremolinaban en torno de ese algo, por el que todos ya teníamos curiosidad... hasta que un :

-Tranquilas chicas, yo sólo quiero ir a mi mesa, luego hablamos.- Salió algo ahogado, desde el centro de la bandada de chicas de diferentes túnicas, que jugaban nerviosamente con sus cabellos, se alisaban el uniforme y reían torpemente.

Harry Potter se deshizo de aquel apretado séquito, frente a la atónita mirada de la mayor parte del cuerpo estudiantil.

El muchacho de cabellos negros, rebeldes y de ojos que brillaban cual esmeraldas tras los anteojos, tomó una buena bocanada de aire al salir de la multitud, con el cabello más desordenado que de costumbre y se encaminó hacia la mesa de Gryffindor, evitando mirar a su alrededor lo más que pudo... sus amigos estaban pasmados, ante aquel espectáculo. Una sonrisita misteriosa se formó en mis labios sin poderlo evitar, pues al observar a Harry, logré darme cuenta de lo abochornado que se sentía.

-Vaya, Harry... ¿estás continuando con la tradición familiar?-Preguntó Ginny, aguantando la risa como podía.

El chico le miró como si resintiera aquel comentario, y al percatarse de mi presencia depositó un beso en una de mis mejillas, que después del gesto del moreno se encendieron inconscientemente.

-No sé de lo que hablas.-Murmuró, rodeando la larga mesa para sentarse del otro lado, al costado de Hermione, quien le miró sorprendida; le dediqué una de mis sonrisas, era lo menos que se merecía...

A Harry no le importaba mucho si todo el mundo le miraba raro cada vez que hacía algo como eso, sinceramente creo que ha tratado de adoptarme como su hermanita menor, por eso de que es huérfano y los muggles con los que vivía hasta ese momento eran unos seres horribles.

- ¿Qué tradición es esa, Ginny?-Pregunté con inocencia, a lo que la aludida a mi lado, sonrió maléficamente.

- Pues... a la del padre de Harry¿sabías que tenía un club de admiradoras?-Comentó Ginny tranquilamente, bajo la mirada recelosa de un muchacho de cabellos negros alborotados, que quería, por lo que pude apreciar, mandarla a un maizal.

- Eso no es cierto... no hagas caso, Luna.-Negó el chico, llamando mi atención al tomar una de las manos que yo tenía colocada sobre la mesa. Se oyó un rechinar de dientes a mi lado, y por el rabillo del ojo vi como Ronald weasley, entrecerraba los suyos, con un gesto de total fastidio, sin dejar su entretenida tarea de masacrar los huevos revueltos con el tenedor.

- Ah¿no es cierto?-Expuso ávidamente la pelirroja, con un brillo burlón en el profundo azul de sus pupilas.

- No, no lo es.-Puntualizó Harry Potter, mirándola, sin soltar mi mano, la cual ahora aferraba aun más... pude haber muerto por el millar de miradas tipo dagas que me enviaron desde distintos puntos del gran comedor, debido a aquel gesto del moreno para conmigo; fue un alivio que sólo se limitaran a eso y no se les ocurriera usar hechizos en mi contra. Ginny tenía razón, reconocí en silencio.

- Creo que mejor le dejamos allí...-Intervino Hermione, muy acertadamente, por cierto, puesto que Harry y Ginny habían iniciado ya una encantadora guerra de miradas frías y asesinas.

- No has podido decir algo mejor, Hermione.-Soltó ácidamente el chico pelirrojo, que a mi lado había terminado de masacrar los huevos y continuaba ahora con el tocino, visiblemente hastiado y con la vista fija en el plato.

- Gracias, Ron... tú siempre tan amable.-Le contestó la chica de forma exageradamente sarcástica, lo cual, claro, no era su estilo. Harry estaba shockeado debido a la actitud de sus amigos, pues hace mucho no presenciaba una de esas peleas... aunque lo más raro de todo era que parecían indiferentes el uno con el otro y daba la impresión de que algo grave había sucedido entre ellos.

- Y a ustedes dos... qué les pasa?-Interrogó el muchacho, desplazando la vista de Hermione a Ronald y de Ronald nuevamente a la castaña, al tiempo que me aflojaba la mano, que yo retiré rápidamente, aprovechando aquello. No recuerdo la última vez que me vi envuelta en una situación como ésta, pero de algo estaba segura, todas esas reacciones eran realmente interesantes, y sólo eran la punta del iceberg.

- Nada.-Respondieron a la vez, Hermione y Ron. Ginny miraba a Hermione de una forma extraña, de la misma como generalmente ésta me miraba a mí. Así que lo que fuese que pasaba, la chica a mi lado lo sospechaba o por lo menos tenía ciertas teorías, que aun no compartía conmigo.

- Como digan. -Exclamó él chico, restándole importancia al encogerse de hombros, cosa que nadie creyó puesto que el ceño fruncido indicaba que la falta de comunicación con sus amigos le abrumaba. ¿Les dije que soy buena interpretando los gestos y ademanes de otra gente?

- Luna... ¿a quién le debo agradecer el que estés sentada en nuestra mesa?-Dijo, cambiando el tema de manera magistral, debido a su creciente molestia.

- Ginny insistió...-Dije yo, con voz aterciopelada.

- Nada más por eso, perdono tu impertinencia.-Expuso él a la pelirroja que de inmediato le sacó la lengua, a lo que Neville que había estado escuchando y observando a los amigos calladamente, sonrió con genuina diversión.

- Qué pasa Harry¿herí tu orgullo de macho cabrío?-Repuso ella con desdén, por lo que el chico frente a ella se preparó para replicar.

- Ustedes están saliendo de nuevo?-Me atreví finalmente a preguntar, pues esa manera de discutir se me hacía conocida. Harry y Ginny me miraron como si dudaran por primera vez de mi capacidad de raciocinio, y hasta Ron dejó el tocino a un lado, presto a escuchar la respuesta que me darían el moreno y la pelirroja.

- ¿Perdón?-Musitó Harry, después de procesar bien la pregunta.

- Ni loca...-No dudó en decir Ginny, casi al tiempo.

Hermione me miraba con cierto odio, que parecía intensificarse a ratos, Ron soltó un bufido despectivo, para luego seguir mancillando al pobre tocino, y Neville quizá era el qué parecía tan asombrado como yo, debido a los gestos de desprecio, que hacían Harry y Ginny ante la sola idea de seguir de novios.

- Caray... ¿tan malo fue?-Formuló Neville aquella pregunta, sin creérselo aun.

- Creo que eso no viene al caso...-Farfulló el-niño-que-vivió, evitando mirar a su bella ex - novia, que por su parte, hacía lo mismo.

- Estoy de acuerdo, no funcionó y punto.-Comentó como quién no quiere la cosa Ginny, y se llevó por primera vez el tenedor a la boca.

- Creo que fue muy malo...-Contesté yo a la pregunta de Neville, y a la que esos dos acababan de negarse a responder, echando la cabeza hacia atrás, para dirigirme sólo a él, a lo que el guapo muchacho sonrió plácidamente.

- Hey...-Reclamó Ginny dándome un pequeño codazo en las costillas, haciendo que volteara a verla, exigiendo una explicación.

- ¿Qué?-Murmuré entre dientes.

- No vuelvas a hacer eso...- Repuso sin más, la muchacha. El ruido de un tenedor cayendo repentinamente en un plato, de manera algo violenta, nos sacó a todos de nuestras conversaciones y pensamientos.

- Ustedes son unos egocéntricos, sólo pueden pensar en una cosa... hagan algo por los demás para variar.-Gritó un Ron Weasley que parecía tener los nervios a punto de colapsar, antes de salir disparado del Gran Comedor, en el que nuevamente reinó el silencio.

- Ok... eso no me lo esperaba.-Musitó Ginny que no daba crédito a sus ojos, luego de seguir con la mirada el paso fúrico de su hermano mayor hacia las afueras del salón.

- ¿Qué es lo que ocurre aquí¿Hermione?-Interrogó el muchacho de ojos esmeraldas a la muchacha que castañeaba los dientes con furia contenida.

- ¿Qué es lo que piensas?.. No tengo respuestas para todo¿por qué no le preguntas a tu nueva mejor amiga, aquí presente?- Sentenció ella elevando la voz todo lo que pudo, antes de lanzarme una mirada, que si los ojos fuesen puñales, seguro que no estaría aquí en este momento, volviendo a hacer sonar la alarma en el Gran comedor, al seguir los pasos de Ronald y salir dejándonos a todos en completa incertidumbre.

- ¿Alguien puede decirme que acaba de pasar?-Se escuchó decir a la gemela de Padma, desde el otro extremo de la mesa, en la que hasta ese momento todos habían detenido sus movimientos.

- Eso fue raro...-Susurró Neville, perplejo.

- sí que lo fue.-Declaré yo con ensoñación y no tan sorprendida como se esperara, al observar la manera como Ginny y Harry se observaban, haciendo un inmenso esfuerzo por no salir corriendo tras la pareja de amigos.

Bueno, aquí está el otro capitulo que tenía listo, ojalá les guste.

Att.

Darla Asakura