Disclaimer -- Los Personajes de esta obra no pertenecen a la autora del fanfic sino que son propiedad de Masashi Kishimoto. Todos excepto un personaje inventado.

Las cosas en cursiva son flashbacks, y las cosas entre comillas son pensamientos y en casos textos leídos.

El Descastado Escarlata

Capítulo 2 - Desaparición

Todo a su alrededor se estaba oscuro, casi podía asegurar que se encontraba en una especie de habitación con las paredes negras, pero tampoco lo podía afirmar con certeza completa. En realidad no sabía porque estaba allí, pero su instinto no le hacía moverse para intentar encontrarle un porqué a su situación. De repente comenzó a chorrear una sustancia roja de las paredes, sangre, su color destacaba con el negro de estas y al mismo tiempo los gritos se habían hecho presentes en el ambiente. Sin darle tiempo a moverse al moreno, el suelo, que también era negro, empezó a moverse perdiendo su forma, rodeando el cuerpo del muchacho impidiéndole moverse de allí. Aquellas formas salidas del suelo empezaron a dibujarse como figuras humanas, y además las conoció, eran aquellos a los que él había asesinado, con los ojos en blanco, llorando lágrimas de sangre.

- Tú nos has matado... -dijo una de las figuras- Eres un asesino...

- .¿Ahora estás feliz? Después de asesinarnos, después de hacer sufrir a tu hermano...

Las figuras cada vez lo tenían más aprisionado, ahora lo apretaban con fuerza en algunos lugares produciéndole dolor, una de ellas sacó unos dientes grandes y afilados y mordió con ellos el costado del torso del muchacho produciéndole una fuerte punzada de dolor. La presión que estaban ejerciendo en él hacía que el aire le faltase, intentaba respirar pero no lo conseguía, le daba la sensación de que se ahogaba.

Y para sorpresa de la persona presente en la habitación, el muchacho de pelo largo negro se incorporó rápidamente en la cama haciendo que el trapo que hacía un rato le había puesto en la frente se cayese al suelo. Itachi miró a su alrededor desconcertado, así pues, después de todo aquello había sido únicamente un sueño... Lo cierto era que hacía realmente mucho tiempo que no soñaba aquello. Después de realizarlo tenía aquellos sueños casi cada vez que iba a dormir, posteriormente podemos decir que se acostumbró tanto que aquellos sueños ya no aparecieron. Únicamente ocasionalmente volvían a aparecer y le recordaban todo, a veces incluso ni en sueños podía sentir que era una persona libre de cargos. Pero igualmente el desconcierto no desapareció de su mente, vio como se encontraba en una pequeña casa de madera, su túnica rasgada estaba, ahora cosida, encima de una silla que había a unos metros del lecho. Escuchó ruido de pasos y entonces vio delante de él una chica de pelo castaño corto y ojos también castaños que lo miraba con una sonrisa en los labios.

- Vaya por fin te despertaste, pensé que ibas a seguir durmiendo eternamente -dijo alegremente la chica.

- ¿Dónde estoy¿Quién...? -murmuró quedamente Itachi pensando en como podía haber llegado a esta situación.

- Yo soy Rumi y...estás casi en medio de la nada, porque negarlo -dijo sonriente- Pero que sepas que me asustaste mucho.

Había estado toda la mañana haciendo las tareas del hogar, como siempre hacía. Su hermano, aunque era menor que ella se había convertido en el responsable de ir a buscar los alimentos y cosas necesarias para sobrevivir en aquella cabaña apartada de todo el mundo. Lo cierto era, que desde que sus padres habían sido enviados a una peligrosa y larga misión, los dos muchachos habían vivido solos, y de eso ya hacía casi dos años... La esperanza de ver a sus familiares se hacía cada día más y más pequeña. Pero ella, junto con su hermano, seguían luchando día a día para seguir adelante. Así que mientras estaba tranquilamente haciendo la comida y escuchando el canto de los pájaros, de repente escuchó pasos en el césped de aquel jardín improvisado que habían montado ella y su hermano. Pensó que era su hermano, que ya había vuelto de buscar todo lo necesario, pero aquello en cierto modo la extrañó ya que solía gastar más de medio día en completar aquella tarea.

Antes de poder reaccionar más, escuchó como algo caía al suelo y esta vez más alarmada se secó las manos y decidió salir a ver que era lo que ocurría allí afuera. Entonces vio algo que la sorprendió, un muchacho de pelo negro, sobre los 20 años de edad hubiese jurado, vestía un extraño atuendo y yacía inconsciente en el suelo. Reaccionó y corrió hasta el muchacho intentándolo hacer reaccionar pero vio con sorpresa como tenía una gran herida que sangraba manchando un vendaje improvisado que parecía haberse hecho el chico. Justo en aquel momento su hermano volvió, se había dejado la carreta con la que traía las cosas a casa y entre los dos consiguieron meter al moribundo muchacho dentro de la casa y aplicar unas curas de emergencia. Al estar tan apartados de las grandes ciudades y sus médicos Rumi había conseguido desarrollar algunas dotes médicas que servían para casos de urgencia como estos.

- Y eso fue lo que pasó, he estado cuidando de ti desde que te encontré fuera de mi casa -dijo la muchacha.

- Entiendo... -murmuró Itachi.

Después del encuentro con Naruto, Itachi había corrido para huir de los alrededores de Konoha para garantizar que el equipo Anbu no daría con su pista. A pesar que había cortado la sangre con aquel vendaje improvisado, después de veinte minutos de ir corriendo la herida se había vuelto a abrir. Estaba visto que era casi imposible intentar que una herida tan reciente cerrase mientras iba corriendo a toda prisa para alejarse del lugar. A medida que iba corriendo más la herida parecía sangrar más, eso, sumado al hecho que con anterioridad ya había perdido sangre, se estaba convirtiendo en algo que su cuerpo no estaba dispuesto a soportar. A los 5 minutos dejó de correr para pasar a caminar, sus piernas no daban para más, dos minutos después en ocasiones empezó a ver borroso, al minuto sus piernas parecían que no eran propias, poco después ya no pudo caminar más y el cansancio lo venció, desplomándose en el suelo.

- Tranquilo, no has sido ninguna molestia, además tu compañero ya nos explicó lo que te ocurrió -dijo la muchacha mientras recogía el trapo que había en el suelo.- Estuvo aquí hasta ayer por la noche, me dijo que volvería pronto, sobre la noche.

- .¿Mi compañero?.¿Un hombre extraño de pelo corto y azul que lleva la misma ropa que yo? -dijo Itachi- "¿Ha encontrado mi pista Kisame?"

- No, no... -dijo la muchacha mirando con una ceja arqueada al muchacho de pelo negro- Es un chico de pelo castaño y corto y ojos también castaños.

Aunque la mirada de Itachi no lo demostró, una mezcla de rabia e incredulidad lo invadió. ¿Aquel hombre había estado aquí?

- Estuvo todo este tiempo al lado de tu cama, parece muy buena persona en ocasiones lo vi mirándote sonriente -dijo Rumi.

Todo aquel tiempo había tenido a la persona que deseaba su cabeza como trofeo al lado de su cama. Había tenido mil y una posibilidades de acabar con su vida. Pero estaba claro que aquello no era lo que deseaba el Descastado Escarlata. Él quería acabar con la vida de Itachi, pero no dándole la oportunidad a librarse del sufrimiento. Quería que sufriese todo lo posible, así disfrutaría más cuando acabase con él, llegaría hasta el punto que Itachi suplicase que lo matase ya. Y si aquel hombre lo miró sonriente no era porque era su amigo, o porque veía como se recuperaba... No era aquel sentimiento amistoso típico de las personas, aquella sonrisa era de ver como su presa se recuperaba, como ésta aún le podría dar mucho juego, ya que por lo que parecía ser eso era lo que éste deseaba. Se giró con intención de levantarse de la cama y eso alarmó a la muchacha.

- No puedes levantarte¿a dónde quieres ir? -preguntó la chica que se había acercado al moreno para impedirle que se levantase.

- Tengo que irme, dime¿cuanto tiempo ha pasado desde que me encontraste? -preguntó Itachi que no tenía noción del tiempo que había pasado inconsciente.

- Hace aproximadamente un día y medio que te encontré -dijo la chica sin poder evitar que Itachi se pusiese de pie- Pero no puedes irte aún, tu herida no está del todo curada, si te quedas para mañana ya podrás irte sin problema alguno.

Itachi estaba ignorando los comentarios de aquella chica, un día y medio... había desperdiciado demasiado tiempo en aquel lugar, intentando recuperarse de sus heridas, no solo aquel hombre ya sabía donde se encontraba sino que además quedaba medio día para que retomase de nuevo su caza. Debía marcharse de allí antes que aquello ocurriese.

- No te puedes ir, además tu compañero me dijo que vendría a por ti mañana -dijo la chica- si te vas no te podrá encontrar.

- "Claro que vendrá a por mí mañana, porque se cumplen los dos días, será el momento perfecto para venir de nuevo aquí... Y de eso se trata... de que no me encuentre" -pensaba Itachi mientras comprobaba que sus armas estuviesen todas.- Oi¿te dijo algo mi compañero que me comunicases si me despertaba?

- Ah, pues me dijo una cosa, aunque era un tanto extraña... Pero me dijo que tú ya lo entenderías. Me dijo: "Dile a mi compañero que no se acerque el protagonista a la cueva donde están los aliados, lo tienen vigilado y antes de que entre sería asesinado sin piedad. Si quiere jugar bien al juego, debería seguir solo" Eso es todo. Pero no entiendo que quería decir con eso...

El Uchiha lo entendía de sobras, el protagonista de toda aquella historia era él mismo, era a quien los "malos" querían matar... La cueva donde están los aliados era precisamente la cueva donde hacía día y medio había estado esperando adormecido a que el Boss y los demás compañeros llegasen a la reunión... Lo tienen vigilado, exacto, por algún motivo aquel tipo lograba seguirle la pista fuese donde fuese. Y la advertencia era que no se dirigiese a hablar con el resto de los Akatsuki, antes de entrar en la cueva lo mataría sin piedad, dejando de lado la tortura tan divertida que quería llevar a cabo. Así que, para jugar bien a aquel juego que había planteado, Itachi debía seguir huyendo solo intentando mantenerse con vida el mayor tiempo posible. El mensaje era más claro que el agua para él.

- El pueblo más cercano¿a cuanta distancia está? -preguntó de nuevo Itachi mientras esta vez se ponía la túnica.

- Pues... por donde tú venías, Konoha está a unas cuantas horas de aquí... Siguiendo hacia delante desde donde tú venías el siguiente pueblo es Shien, el famoso pueblo comercial y se encuentra a poco menos de medio día a un paso constante -dijo la muchacha- Pero igualmente, no perderás nada quedándote aquí hasta mañana y marchándote entonces con tu compañero...

Ya se había cansado de aquella muchacha, era cierto que en otras circunstancias puede que se lo hubiese pensado ya que marcharse con las heridas totalmente recuperadas hubiese sido provechoso... Pero esperarse medio día más implicaba que no podría marcharse de allí a tiempo para evitar encontrarse con el Descastado, así que, que le estuviese insistiendo todo el rato en lo mismo le hizo perder la paciencia y pegó un golpe en la mesa que hizo que la chica se callase de golpe y lo mirase un tanto acongojada.

- Mira, agradezco que me hayas salvado la vida y todo eso... Pero ahora que ya estoy despierto soy yo quien decido que hago y como lo hago -dijo Itachi seriamente- No permito que una criaja como tú me de órdenes, además si me quiero marchar es algo que me incumbe a mí y mis motivos tendré para ello. Así que cierra el pico de una vez.

Finalmente se calzó las sandalias y echó un último vistazo a la sala en busca de algo que se hubiese dejado en ella. La chica no había dicho nada más después de aquello, no sabía si había dicho algo mal, o hecho algo incorrecto, pero era cierto que las palabras del muchacho eran razonables... Ella no lo conocía de nada y no podía ir exigiendo a un desconocido que permaneciese en su casa por mucho que fuese cierto que permaneciendo allí un tiempo más se recuperaría completamente. A lo mejor a aquel chico lo movían unos motivos lo suficientemente urgentes como para tener tanta prisa por marcharse de allí. Lo acompañó a la puerta y sin decirse nada más vio como el muchacho del cual no sabía nada se marchaba corriendo en dirección a Shien.

- Se me olvidó preguntarle el nombre... -murmuró a disgusto la muchacha mientras volvía a entrar a su casa retomando así su rutina.

A unos cuantos kilómetros de allí, en una cavernosa cueva, un grupo de gente llevaba murmurando un buen rato entre ellos. No era normal lo que estaba ocurriendo y aquello tenía a los presentes un tanto escandalizados. Un importante encuentro como el actual no se daba así como así, si el Boss quería que todos los miembros estuviesen presentes, ellos debían acatar las órdenes sin cuestionárselas ni siquiera. Pero esta vez uno de los miembros estaba ausente, nadie lo había visto en un buen rato y todos se empezaban a preguntar sobre la posición del miembro ausente.

- ¿Así que falta Itachi, nee? -preguntó la firme voz del Boss haciendo que todos los presentes guardasen silencio y que únicamente afirmasen con la cabeza- Ya veo... ¿Alguien sabe qué fue lo último que hizo en presencia de alguno de vosotros?

- Nosotros estábamos fuera cuando de repente vimos un extraño sobre delante. Realmente extraño.Nos acercamos y lo cogimos. -empezó Zetsu captando la atención de los presentes- No queríamos espiar dentro así que miramos que ponía en el sobre. En el sobre estaba escrito el nombre de Itachi-san, así que se lo entregamos.

- Un sobre... extraño, en teoría nadie tiene que saber dónde nos encontramos, ni los rangos bajos saben donde nos reunimos para evitar traiciones innecesarias. -comentó el Boss.

- Sé que Itachi-san leyó la carta, eché una ojeada mientras estaba arreglando mi espada -continuó Kisame- No la leí, lo cierto es que no me inmiscuyo en asuntos ajenos. Después de leerla, Itachi-san se levantó y se marchó.

- ¿Te dijo dónde iba? -preguntó el Boss mirando seriamente a Kisame.

- Lo cierto es que no, me dijo que había quedado con una persona y que volvería enseguida -comentó Kisame- Le pregunté si quería que le acompañase pero me dijo que no hacía falta.

El silencio se hizo en el lugar, todos estaban pensando en las acciones comentadas por los miembros que habían prestado atención o visto en algún momento el comportamiento del desaparecido Itachi. Después de un rato fue Sasori quien inició de nuevo la conversación.

- ¿Cree que puede que nos haya traicionado? -preguntó Sasori tranquilamente.

- No lo sé, pero teniendo en cuenta lo que me habéis contado podría darse el caso. Que alguien sepa donde se encuentra y que Itachi quisiese ir solo rechazando la compañía de Kisame cuando dije explícitamente que os debíais mover en parejas... Eso también va por ti Kisame -dijo el Boss ahora con una voz irreflexible- No deberías haber dejado que Itachi se marchase solo, yo nunca hablo para que se me tome a la ligera.

- Lo siento... -dijo Kisame bajando la cabeza arrepentido. Hacer enfadar al Boss nunca era agradable.

- ¿Entonces Boss, yeah?.¿Qué hacemos, yeah? -preguntó Deidara mirando inquisitivamente al jefe.

- Eso, si Itachi nos está traicionando lo encuentro imperdonable. Todos aquí odiamos a los traidores -dijo otro miembro llamado Hidan que se encontraba junto a su compañero Kakuzu

- E incluso si no nos ha traicionado, sin un motivo coherente esto no tiene perdón -comentó Sasori- Los encuentros de todos los miembros van por delante de todo.

El murmullo general se levantó dándole la razón a aquellos que habían hablado, en la organización existían ciertas normas y estaban para cumplirlas a rajatabla. No eran como unas simples normas de colegio o de biblioteca que te permites saltártelas parcialmente en según que ocasiones. Todos los presentes no estaban para jueguecitos, saltarse las normas sin un motivo justificable significaba la muerte y en aquel lugar nadie tenía piedad de nadie. Todos, sin excepción alguna, tenían objetivos a cumplir, por muy crueles que fuesen, y no permitían que ninguno de ellos interfiriese en su camino. Por muy compañeros que fuesen, allí el término amistad o compañerismo no existía. La individualidad era la realidad, y aunque todos pensaban únicamente en si mismos en ocasiones parecían dejar eso de lado para trabajar en equipo, pero aquello no era un compañerismo real, sino el mero hecho de usar a la gente de su alrededor para así conseguir con más facilidad lo que se traían entre manos.

- .¡Ya basta! -gritó el Boss haciendo de nuevo el silencio en el lugar- Esto no es una reunión de vecinos en las que todo el mundo habla cuando quiere y a la vez. Haremos lo siguiente: Si Itachi no contacta con nosotros en dos días, consideraremos que eso quiere decir que nos ha traicionado y ha desertado de la organización. En ese momento, la misión de todos vosotros, poseedores de los anillos, será buscar a Itachi y acabar con él. Entonces traeréis el anillo de vuelta y seleccionaremos al que sería el próximo portador de ese anillo. ¿Ha quedado claro?

Los miembros de Akatsuki que habían en el lugar afirmaron de acuerdo con la decisión tomada por su superior. De esta forma arreglarían el problema de la traición si es que era lo que realmente había ocurrido.

- Si Itachi contacta con nosotros escucharemos que tiene que decir, y si no nos convence decidiremos que hacer -dijo el Boss- Por el momento tenéis dos días para esperar. La reunión no empezará hasta que todos los miembros estén presentes.

El Uchiha seguía corriendo en dirección a Shien, ya llevaba más de la mitad del camino, y lo mismo que la distancia, el tiempo se había ido agotando en proporción. Creía poder llegar a Shien antes de que el plazo de dos días llegase a su fin. Además, una vez en Shien, dispondría de más tiempo para permanecer oculto del Descastado. Conocía aquella ciudad, allí habían unos cuantos contactos de la organización con los cuales quería encontrarse a fin de descubrir algunas cosillas. Además quería barajar la posibilidad de contactar con los miembros de la organización. Después del tiempo que había pasado desde que marchó estaba casi totalmente seguro de que la polémica ya se había abierto.

Era normal, la confianza en la organización era una palabra muy débil que siempre que algo que se salía de lo normal ocurría hacía que los cimientos de la organización temblasen. La confianza es algo que se puede derrumbar con demasiada facilidad en todos los sentidos, teniendo eso en cuenta y aplicándolo al tipo de personas que integraban la organización, aquel término se volvía más débil por momentos. Todos los miembros de la organización, teniendo en cuenta que se hablan de los portadores de anillo exclusivamente, tienen un gran número de situaciones turbulentas a sus espaldas. Asesinatos, secuestros, traiciones a sus señores y un gran etcétera que hace que la confianza que los unos depositaban en los otros fuese un tanto diferente a la que normalmente hace referencia la palabra. Allí nadie esperaba que en caso de que en una lucha estuviese perdiendo, su compañero fuese a rescatarlo. Puede que en algunos casos alguno de ellos lo hiciese, pero si aquella situación te demuestra lo patético del compañero que tienes a tu lado, no harían nada por salvarlo. En esa organización lo que es requerido es una fuerza extraordinaria, a parte de otras cosas, y por tanto dar signos de debilidad no ayuda a mejorar la imagen de un miembro. Es mejor no tener un compañero, que tener uno débil. Eso era pensado por la mayoría de los miembros como una verdad absoluta.

Por eso la palabra confianza en aquella organización tomaba otro sentido totalmente diferente. No confías en la persona, sino en su fuerza y sus cualidades, aquellas que usarás para tu propio beneficio el día de mañana.

A parte de los miembros con anillo, que eran los que finalmente llevarían a cabo el objetivo de la organización y que se quedarían con los resultados de ello, existían otros miembros de la organización, aunque ni siquiera tenían consideración de miembros. Son los llamados Cobaya, personas que pueden tener desde tareas de asesinato hasta tareas de investigación, entre otras. Estos miembros son los que tienen un nivel más bajo de toda la jerarquía de Akatsuki, son el nivel más bajo, pero a la vez el único nivel existente a parte del de los portadores del anillo. El grupo se encuentra casi en su totalidad repartido entre dos funciones. Están los recaudadores de información, que están infiltrados en diferentes ciudades, recaudando datos que después son entregados en caso de necesidad a los miembros con anillo. Los asesinos, miembros que esperan en las sombras ser llamados para ir con los portadores de anillo a cumplir alguna misión. Estos miembros aún tienen menos importancia que los recaudadores de información, aquellos al menos son tenidos en consideración por los portadores de anillo. Los asesinos son escogidos al azar, se llevan a misiones de importancia baja para así no filtrar información indebida a los bajos rangos y, cuando los portadores no tienen ganas de inmiscuirse en peleas o no quieren que sus habilidades sean reconocidas cuando alguien encuentre los cadáveres, utilizan a estos rangos bajos para que les hagan el trabajo sucio.

Los rangos bajos desean, de maneras distintas pero en común, convertirse algún día en portadores de anillo.

Los asesinos, de maneras brutas y sin discreción, luchan día a día para conseguir así hacerse más fuertes, aunque en cierto modo odian a sus superiores, que los desprecian y manipulan, en parte les agradecen que los lleven a misiones donde se fortalecen. Así algún día, serán personas dignas de llevar aquellos anillos, porque aunque los odian, los rangos bajos ante todo son fieles y sumisos, saben la diferencia de potencial que existe entre un rango bajo y un poseedor de anillo. Y esta diferencia abismal es la que intentan acortar por todos los medios, para así poder hacer frente algún día a algún portador y quedarse con el anillo. Pero desafiar a un portador no es tan sencillo como parece, dentro de las normas de la organización, la traición de un rango bajo a un portador no está permitida, así que retar abiertamente a un portador sería considerada una acción castigada con pena mortal. Aún así, existen maneras para retar a un portador, pero obviamente no son maneras limpias y claras para los demás miembros. Retos clandestinos en los que dirán que el portador murió por causas ajenas, en la organización no se preguntaban dónde quedó el miembro anterior: si murió, sería porque no era tan fuerte como decía... si murió sería porque no era digno de llevar un anillo. La posibilidad de caer era tan grande, que aun perteneciendo a una organización con miembros poderosos, uno debía vivir mirando a los que le rodean.

Tan inmerso iba en sus pensamientos que no se dio cuenta que por fin había llegado a Shien, la ciudad era inmensa, a ciencia cierta tenía casi la total seguridad de que uno podía perderse para siempre entre aquellos edificios. La ciudad comercial, que había sido bautizada así hacía unos años por su prosperidad en el sector del comercio, se había vuelto una de las ciudades más famosas del momento y la afluencia de gente en busca de trabajo que vino a la ciudad provocó un gran boom demográfico que provocó que la ciudad se convirtiese en un gran laberinto de personas. Una ciudad comercial y con tanta afluencia de gente se había convertido en un lugar clave donde buscar información, así que Akatsuki, escogiendo cuidadosamente a los recaudadores de información de los bajos rangos, destinó dos personas a esta ciudad. Una de ellas estaba fija en la ciudad, simulando llevar una vida normal como todo el mundo, la otra divagaba entre ciudades. Así pues, se podía decir que el recaudador que iba y venía aportaba informaciones de diferentes lugares y todo tipo de personas y el recaudador interno intentaba averiguar todo lo posible del lugar formando una gran red informativa dentro de la ciudad de Shien.

Entró en la próspera ciudad, cuyas calles estaban abarrotadas de gente que iba y venía, para llamar menos la atención se quitó la túnica de la organización y la llevaba colgando del brazo. Lo mejor era intentar pasar desapercibido y así evitar en la mayor proporción posible que, cuando el Descastado llegase a la ciudad, la gente pudiese indicarle donde se encontraba gracias a la descripción de éste. Aún quedaban tres o cuatro horas para que la caza del Descastado se reanudase, así que iría a visitar al recaudador interno que ya había visitado con anterioridad una vez con Kisame, poco después de haber ingresado en los portadores.

Después de casi perderse dentro de aquel laberinto de calles, consiguió dar con el lugar donde aquel hombre se encontraba. Poco después de haberse instalado en la ciudad, montó una tienda de comestibles, se hizo famosa al poco tiempo por sus módicos precios y pasó a ser un hombre conocido por todos. Preguntases a quien preguntases te diría que el hombre de la tienda de comestibles era una buena persona, de buen corazón y que te atendía siempre con la mejor de sus sonrisas. Lo que nadie sabía era el trasfondo de aquel hombre, había trabajado para un señor feudal, en un pequeño pueblo apartado de la mano de dios. El tirano, porque aquel señor feudal ejercía más como un dictador que como un señor, maltrataba a las gentes día tras día y pensó en asesinarlo para librar al pueblo. Al hacerlo pensó que los demás estados lo respaldarían ya que el pueblo había sufrido lo indecible, pero el pueblo fue considerado hereje, las gentes fueron asesinadas sin piedad alguna y él consiguió escapar llevándose consigo la vida del escuadrón que acabó con las gentes de su pueblo. Fue considerado un prófugo y culpado del asesinato de su propia gente, además con la historia del escuadrón asesinado a sus manos, no era de extrañar que hubiese capturado la atención del Boss.

Abrió la puerta de la tienda y miró al interior que estaba ahora vacío, lo cierto es que a aquellas horas de la noche no entendía ni como había podido encontrar la tienda abierta. Pero igualmente, aunque hubiese encontrado la tienda cerrada, hubiese llamado para contactar con él. Al rato de permanecer allí de pie mirando, escuchó los pasos de alguien que se acercaban por una puerta que se encontraba al fondo de la tienda.

- Perdón por tardar... -dijo apareciendo un hombre de pelo castaño con algunas canas y sonrisa agradable en el rostro- Estaba acabando de hacer la cena y se me olvidó que tenía que cerrar.

- Buenas noches, Zenki -dijo Itachi tranquilamente mirando a aquel hombre.

El rostro del hombre no pudo evitar mostrar sorpresa al ver delante de él a uno de los portadores del anillo. No tenía información alguna de que uno de sus superiores se iba a presentar y si lo hubiese sabido hubiese preparado un recibimiento algo mejor. Rápidamente se dirigió a la puerta, cerró con cerrojo y puso el cartel de cerrado visible.

- Puede pasar dentro -dijo el hombre sin dejar de sonreír y enseñándole con un gesto el camino al muchacho

Itachi caminó hasta el interior del inmueble sin inmutarse, siguiendo las indicaciones de Zenki se sentó en un sillón y observó como un tanto apurado el hombre colocó la preciada túnica de la organización en una silla con sumo cuidado. Después de eso, se frotó un poco nervioso las manos y se giró para mirar al joven moreno.

- Itachi-san... ¿qué le trae por aquí? No tenía noticias de que ningún portador de anillo fuese a venir a mi establecimiento... -dijo apurado el hombre- Si lo hubiese sabido...

- No hace falta Zenki, sinceramente ni yo sabía que me iba a ver obligado a venir aquí -dijo tranquilamente Itachi- Pero lo cierto es que por el momento tengo algo que pedirte.

- ¿Un favor? -dijo el hombre de repente poniendo el rostro serio, lo cierto era que, esa, era su expresión habitual- Dígame lo que puedo hacer por usted, Itachi-san. Ya sabe que los bajos rangos estamos para servirlos a ustedes, portadores.

- Lo cierto es que... -dijo Itachi lentamente mientras, ahora acomodado, se masajeaba la sien derecha con la mano- Necesito tu ayuda.

Bueno, pues aquí tenéis el segundo capítulo de esta historia. Lo cierto es que, escribiendo esto me he dado cuenta lo malo de escribir un fanfic de Itachi, como el chico no habla mucho para rellenar tienes que escribir mucho tocho de párrafo xD así que puede que se haga pesado de leer. Pero a me gusta la historia y he escrito este capítulo en una tarde así que espero que os guste. Ah, también decir que lo iba a subir ayer pero fanfiction no iba, aunque gracias a eso he descubierto nombres de dos Akatsuki nuevos y así le he puesto nombre al Akatsuki que hace una intervención... Así que en parte me ha ido de perlas (H) xD. Ahora paso a comentar vuestros reviews:

Estratosnesis,buenas!! Me alegra que te enganche el fanfic y espero que este capítulo te enganchase igualmente n.n Jya ne!

Lovechii,buenas... bah mientras lo leas, más vale tarde que nunca xD. Naruto se puede decir que lo encuentra pronto porque mira me pareció bueno partir desde Konoha pero no sé si volverá a aparecer xDU Sasuke es estúpido pero eso es vox populi ya xD. Ale subido fanfic de este y el retorno también... Slam... algún díaaa xDD

Kisame Hoshigaki, ò.o oh, me alegra que solo con pensar que lo hice pensaste que estaría bien n///n me haces feliz. Y bueno se sigue sin saber quien es el Descastado pero he continuado y ya sabes las reacciones de Akatsuki n.n Espero que te guste.

Shaman,gracias por tu review y espero que te gustase este capítulo también.

Uchiha Kurama, pobrecito como que lamentable? ToT que te oye y se pone triste hombre... xDDD

Tensai Seko, Shi, Itachi esta muy contento con su nuevo papelito ù-u Claro que si, la única inteligencia residía en mi Itachito ù-u Yo supe ver el potencial que había dentro de él.

Anzu Zoldik, ù.ú Itachi powah! Naruto será la nueva madre Teresa de Calcuta xDDDD Aquí tienes la continuación espero que la disfrutases n.n

Juegui,Por el momento será conocido como el Descastado xD Ese hombre Peter??? (Se empieza a partir junto con Itachi que al recordarlo le da la risa) ù-u bueno... como ves al hombre pez no puede llamarlo ù-uU aiii q Itachi me llama monaaaaaa (se emociona) ù-u Ala escrito, en una tarde, eso es ser efectiva (H)

Y eso es todo por esta vez,

Nos vemos en el próximo episodio n.n

Jya ne!

Miruru Yaoi Kuroba