Disclaimer: Naruto y co. Son propiedad de masashi kishimoto sama y tv Tokio, todo lo que ocurre aquí es producto de mi loca imaginación XD
Tan azules como el cielo, qué profundos son tus ojos Naruto, parecen tan brillantes y aún así puedo ver una sombra en lo mas profundo… quiero saber todos tus secretos, que tanto esconden las ventanas de tu alma, quiero saber todo sobre ti y quiero que tu sepas todo sobre mi también…
Sasuke se estaba perdiendo en la inmensidad del azul que eran los ojos del rubio que tenía enfrente, el chico le había dicho algo y sabía que los otros tres estaban ahora a su alrededor, pero su mente no le respondía. Parecía que el tiempo pasaba lentamente, pero su corazón iba a mil por hora, podía sentir la sangre fluyendo por todo su cuerpo y su respiración cada vez se hacía mas profunda. Sin embargo estaba perfectamente conciente de que no podía dejar que nadie, NADIE, notara que comenzaba a sudar.
De pronto una mano en su hombro lo hizo salir de su concentración. Sasuke volteó lentamente para ver qué estaba sucediendo, no creía poder soportar mas encuentros no deseados, pero para su sorpresa, lo que se encontró fue a una mujer de mediana edad y largo cabello castaño que lo veía con expresión de desconcierto, el moreno parpadeó varias veces y luego vio a su alrededor, Naruto y co. también veían la escena con extrañeza.
"Hijo¿te encuentras bien?" preguntó la mujer que tenía a su lado, pero Sasuke apenas logró asentir levemente.
"En ese caso, será mejor que entremos porque la comida se está enfriando" dijo la señora Nara tomando a Sasuke por los hombros y dirigiéndolo hacia la casa. "Me alegra que traigan amigos nuevos" le dijo al grupo de chicos que se quedaron parados en la calle con cara de idiotas preguntándose que acababa de suceder.
Una vez adentro de la casa, Sasuke fue guiado hasta el comedor y la madre de Shikamaru lo acomodó en una de las sillas; unos instantes después, Naruto y los demás entraron en la casa. A pesar de la bizarra situación en la que se encontraban, los chicos dejaron sus mochilas muy ordenadamente en la entrada, se dirigieron a la cocina y saludaron a la señora Nara con propiedad, luego regresaron al comedor bajo la mirada curiosa del moreno y como si cada uno ya tuviera un lugar asignado en la mesa, se sentaron.
La mamá de Shika terminó de pasar la comida a la mesa y luego desapareció deseándoles buen provecho. Los muchachos se sirvieron ordenadamente y comenzaron a comer en completo silencio; únicamente se podían oír susurros cuando pedían el salero o servilletas. Sasuke estaba completamente sorprendido, tal era su grado de sorpresa que pasaba la mirada de un chico a otro de manera completamente descarada; en la escuela eran un grupo muy ruidoso pero ahí parecían personas completamente distintas. Totalmente impresionado por lo que estaba sucediendo, el moreno casi no probó bocado y cuando el resto terminó de comer, voltearon hacia él e inspeccionaron su plato.
Chouji, que estaba sentado a su lado, se acercó a su oído y en una voz casi imperceptible le dijo "si no acabas todo lo que esta en el plato, vamos a tener problemas".
Sasuke volteó a ver al resto, no había necesidad de palabras, todos lo veían con ojos de pánico, no entendía muy bien lo que estaba sucediendo pero al sentir todas las miradas de la pandilla sobre él, no tuvo más remedio que tragarse la comida que tenía en el plato.
Una vez estaban todos los platos vacíos y casi limpios de lo mucho que los habían raspado, Naruto y co. se levantaron al unísono y haciendo el menor ruido posible, se dirigieron a la cocina a dejar los trastos sucios; nuevamente el moreno imitó a los demás. Cuando la mesa estuvo limpia y los platos cuidadosamente colocados en el lava trastos, los chicos recogieron sus cosas y subieron silenciosamente al cuarto de Shika. Sin saber si debía irse o seguir la corriente, Sasuke se quedó atrás, solo para encontrarse de nuevo con la señora Nara.
"Si buscas el baño, se encuentra arriba" le dijo en un tono amigable.
Sin ninguna oportunidad de salir corriendo, Sasuke le dio las gracias y, como si fueran los peldaños que los condenados tienen que subir cuando se dirigen a la horca, dio un profundo suspiro y subió las escaleras con la mirada de la madre de Shika fija en su espalda; estaba decidido a enfrentarse a cualquier cosa que pudiera encontrar arriba.
Con cada grada que subía, el mundo se encogía a su alrededor; estaba consciente que no era bienvenido, pero no se podía ir así nada mas, por otro lado, realmente quería saber que era lo que los chicos hacían cuando se juntaban, pero definitivamente no quería parecer obvio. Mientras consideraba los pros y los contras, sin darse cuenta, se le habían acabado las escaleras y estaba solo frente a un pasillo angosto con varias puertas a los lados. Sin saber exactamente que hacer, caminó lentamente tratando de adivinar qué puerta era la del cuarto de Shika.
No había ningún ruido, de no haber estado completamente seguro que la pandilla había subido, podría haber jurado que arriba no había nadie. Tenía pánico de abrir la puerta equivocada y había comenzado a sudar frío, ¿qué diablos te pasa? Solo debes encontrar la puerta correcta, no puede ser tan difícil. Pero sí que lo era, estaba llegando al final del corredor y no había encontrado nada, de pronto Chouji abrió la última puerta del corredor y cuando lo vio, le hizo señales para que se apresurara.
Por primera vez en la historia Sasuke se había alegrado de ver al chico regordete, e inmediatamente entró en la habitación de Shika, pero una vez adentro, se paró en seco, no podía estar más sorprendido, el cuarto de Shikamaru era extraño. Tenía una cama, un escritorio con una computadora y su silla, una ventana que daba a la calle y una alfombra en el piso; todo hubiera sido normal de no ser porque las paredes y el techo estaban tapizados con esponja y cartones de huevo, incluso las puertas del closet tenían ese cartón color gris desagradable que hacía que el cuarto se viera tétrico.
Cuando Chouji hubo cerrado la puerta, Shika, Kiba y Naruto voltearon a verlo, no era precisamente la bienvenida más agradable que el moreno hubiera tenido en su vida. Naruto que estaba sentado en la silla, se levantó y dirigió una mirada de curiosidad a Sasuke.
"Y bien Uchiha¿como explicas esto?" le preguntó el rubio con tono autoritario mientras caminaba a su alrededor.
Sasuke no sabía que decir, pero no podía darse el lujo de verse débil ante sus compañeros, así que optó por tomar su actitud arrogante habitual, aunque esta vez le costó mucho, y respondió lo mas normal que pudo "Nara, todo es culpa de tu madre".
En cierta forma tenía razón, después de todo, había sido la madre de Shika quien lo había llevado dentro de la casa y había asumido que Sasuke era otro miembro del grupo. Pero obviamente eso no explicaba por qué el moreno había aparecido en el lugar y momento equivocados.
"Bueno, ya que estás aquí, supongo que no hay mas remedio, tendrás que quedarte" dijo Shikamaru en tono aburrido.
El resto de la pandilla volteó a ver a Shika con una expresión de absoluto terror, pero el chico no se inmutó. Mientras tanto Sasuke veía al genio con asombro, no sabía que hacer, estaba claro que no iba a poder salirse de esa.
Oficialmente era una situación extraña. No solo Sasuke Uchiha estaba en completo estado de shock, si no que él mismo se estaba sintiendo extraño; había sentido un leve cosquilleo en el estómago y se sentía incómodo de que el moreno lo estuviera viendo, pero no podía apartar sus ojos de ese color negro azabache que tenían las pupilas del Uchiha. Retrocedió un par de pasos mientras el resto de la pandilla se acercaba a observar la curiosa escena.
De pronto, tan silenciosa como siempre, la madre de Shikamaru apareció junto a ellos; el grupo le era bien conocido, los mismos chicos de siempre, excepto por el joven de cabellos oscuros que parecía estar en otro mundo. La señora Nara se alegró que su hijo hubiese hecho un nuevo amigo, aunque el jovencito se le hacía un poco extraño.
Posó su mano en el hombro del muchacho y cuando este finalmente reaccionó, le dijo "Hijo¿te encuentras bien?".
Ante una leve afirmación por parte del chico, la señora Nara se sintió aliviada y recuperando su humor habitual dijo dirigiéndose a todos "En ese caso, será mejor que entremos porque la comida se está enfriando; me alegra que traigan amigos nuevos".
Qué acababa de pasar, Naruto no podía explicarlo, Sasuke estaba siendo guiado hacia la casa de los Nara y no había nada que ninguno de los presentes pudiera hacer al respecto. Volteó a ver a sus amigos, y todos estaban igual de sorprendidos que él, pero ninguno dijo nada, no querían enojar a la mamá de Shika.
Resignados, los cuatro jóvenes entraron en la casa y tratando de hacer el menor ruido posible, dejaron sus pertenencias en la entrada, cerca de las escaleras. Acostumbrados como estaban a visitar la casa de Shika, ya sabían como era su mamá y por lo tanto tenían que comportarse lo mejor posible. Naruto conocía mejor que nadie el carácter de la señora Nara ya que habían sido vecinos mucho tiempo y sabía lo mucho que su amigo podía llegar a sufrir. Entonces ¿por qué visitaban la casa de los Nara? Por el cuarto de Shikamaru.
Todos sabían que el chico Nara era un genio, pero lo genial era su habitación; estaba completamente forrada con aislantes que impedían la propagación del sonido. La brillante idea se le había ocurrido a Shika después de la primera reunión que habían tenido cuando recién habían ingresado a la secundaria; su madre, a quien le desagradaba mucho el ruido, se había quejado durante mas de una semana a cerca de el alboroto que se había armado cuando la pandilla había invadido su casa. Perfectamente consciente que su madre los dejaría en paz si tan solo no escuchara nada, el hijo implementó una remodelación del cuarto y aunque no era precisamente estética, era bastante práctica. Desde ese entonces la casa de los Nara era el lugar ideal para hacer las reuniones en donde necesitaban privacidad extra.
Cuando todo estuvo en perfecto orden en la entrada, los chicos fueron a saludar a la mamá de Shika quien estaba en la cocina terminando de servir la comida; con todo el extraño incidente de afuera, no habían tenido oportunidad de darle las buenas tardes y agradecerle la invitación y la comida. Una vez terminado el ritual de presentación y agradecimientos acostumbrados, la pandilla se dirigió a la mesa y se sentó en los lugares que tenían asignados desde hacía años.
Como siempre, comenzaron a comer silenciosamente, todo iba normal, de no ser porque cierto moreno los examinaba descaradamente. No solo su presencia hacía la situación extraña y encima tenía la osadía de verlo de esa manera, ¿quién diablos te crees Uchiha? Pensaba Naruto tratando de no levantar la vista., por alguna razón no le gustaba que Sasuke lo viera.
El rubio trataba de no pensar en Sasuke, desde temprano había tenido la sensación de ser observado y ahora realmente estaba sucediendo. Piensa en otra cosa¡piensa en otra cosa! Se repetía sin mucho éxito, la comida talvez podría hacer que se distrajera, así que puso todo su empeño en saborear al máximo la comida que tenía en su plato, la señora Nara cocinaba muy bien.
Eventualmente el método "piensa en comida" dio resultado, casi logró olvidarse que el moreno estaba ahí, pero de pronto, ya no había mas comida en el plato. Naruto levantó la vista y la dirigió a sus compañeros, Shika ya había terminado igual que Kiba, Chouji se metía el último bocado y Sasuke no había comido casi nada.
¡¿Qué?! ¡No puede ser! Pensó el rubio mientras veía fijamente el plato del pelinegro. La primera y última vez que no había acabado hasta el último grano de arroz (increíble pero cierto), le traía malos recuerdos, Sasuke tenía que acabarse la comida a toda costa, pero el chico los miraba con desconcierto, entonces Chouji se inclinó sobre él y le explicó la situación.
A Naruto le hizo gracia ver como el moreno, después de ver las miradas de súplica en cada uno de ellos, comenzaba a atragantarse con la comida, se veía lindo¡¿lindo¡No puedo creer que acabo de pensar eso! Parpadeó varias veces como para regresar a ser el mismo y agradeció que nadie hubiera notado la leve sacudida que dio a su cabeza para sacar esos pensamientos de su mente. Cuando todos hubieron terminado, recogieron la mesa, dejaron ordenada la cocina, tomaron sus mochilas y subieron al cuarto de Shika. Una vez adentro, tiraron sus cosas al lado del escritorio y se acomodaron; el dueño del cuarto en la cama, Naruto en la silla, y finalmente Kiba y Chouji en el suelo.
"Oye Shika¿qué estaba pensando tu mamá?" preguntó Kiba en tono enfadado "así mejor no saco las revistas"
"Es cierto, la reunión se nos arruinó" dijo Chouji mientras abría una bolsa de papalinas.
Shikamaru no respondió, estaba inmerso en sus pensamientos, pero no le hallaba solución al problema. Naruto sabía, solo con ver a su amigo, que no había escapatoria, tendrían que dejar que Sasuke entrara en el cuarto, pero realmente no quería verlo ahí, no después de lo que había pensado hacía unos momentos.
Finalmente, con completo desgano Shika le dijo a Chouji "ábrele la puerta".
Con un poco de dificultad, Chouji se levantó del suelo y abrió la puerta, unos segundos después Sasuke entró y como era obvio, y le había sucedido al resto en su tiempo, se asombró de ver el cuarto de Shika, todos los presentes lo vieron fijamente, ¿por qué estás aquí? Era la pregunta que rondaba la cabeza del rubio.
Naruto se levantó de la silla, necesitaba saber por qué el moreno se encontraba ahí, mientras se acercaba a él, el cosquilleo en el estómago apareció nuevamente, las manos le sudaban frío y su corazón comenzaba a acelerarse, ¿qué me está pasando? ¿Acaso era rabia¿Algún tipo de enojo porque el pelinegro había arruinado sus planes? No, era otra cosa, pero no sabía que.
Tratando de parecer lo más normal posible, el rubio dijo en tono demandante "Y bien Uchiha¿como explicas esto?" mientras daba vueltas alrededor de Sasuke.
El chico no contestó de inmediato, como si estuviera pensando cuidadosamente cada una de sus palabras; a Naruto se le hacía extraño, el moreno nunca perdía el temple pero ahora estaba completamente desubicado. ¿Así que no eres tan listo después de todo? Se dijo a sí mismo, pero cuando creyó haber ganado la batalla, Sasuke volvió a la normalidad.
"Nara, todo es culpa de tu madre" dijo utilizando su típico tono arrogante.
Naruto se desilusionó un poco, le gustaba ver al Uchiha fuera de su elemento y por alguna extraña razón, eso se hacía cada vez mas frecuente. ¿Pero qué estoy pensando¿Cómo que me gusta verlo así? Mejor no seguía pensando, cada idea que cruzaba por su mente lo ponía en una situación comprometedora, estaba agradecido de que nadie pudiera oír todas las estupideces que estaba pensando.
Después de un incómodo silencio, finalmente Shika tomó una decisión, "Bueno, ya que estás aquí, supongo que no hay mas remedio, tendrás que quedarte" dijo en su habitual tono desganado mientras el resto de la pandilla lo volteaba a ver buscando una explicación.
