CAPÍTULO 8
--- Potter --- sonrió.
--- ¿Dónde está? --- preguntó él sin rodeos.
--- No sé de qué me hablas, Potter --- dijo con tal retintín en su voz que era imposible no captar el cinismo.
Ambas varitas estaban levantadas, enfrentadas.
--- "¡Expelliarmus!" --- gritó James.
A Snape no le hizo falta recurrir a la palabra para conjurar el "Protego" en el que rebotó el hechizo de James.
--- ¿Aún con esas niñerías infantiles, Potter? Tu falta de madurez me sigue asombrando. "Avada Kedavra"
Potter tuvo que refugiarse tras unmuro sobre el que había una tinaja, que explotó al contacto con la maldición asesina.
--- No seas cobarde, Potter. ¿No sabes conjurar un escudo... o temes que sea demasiado débil y mi maleficio lo atraviese?
James levantó la varita por encima del muro que le protegía, ignorando las palabras de su contrincante, y apuntó al azar antes de lanzar un "Impedimenta".
--- Sigues sin mostrarte ¿eh? --- dijo Snape evitando el hechizo sin dificultad --- Quizás te haga salir el saber que fui yo quién la mató.
Entonces sí, James se levantó y, más rápido de lo que Snape pudo reaccionar, le lanzó un "Expelliarmus". La varita del mortífago voló varios metros más allá y, al intentar saltar a recogerla, James le lanzó un conjuro "Impedimenta".
--- Como en los viejos tiempos --- dijo James con la voz cegada por el odio, acercándose.
--- Sí, yo desarmado y tú aprovechándote, sólo que ahora se algún truco más... "¡Accio varita!"
La varita de Snape salió disparada hacia él, pero James logró interceptarla con un hechizo que la partió en dos.
--- ¡Maldito!...
--- Yo tambien he aprendido nuevos trucos --- dijo apuntándole con su varita --- "Crucio"
Snape pudo sentir el odio de James atravesando su cuerpo, corroyendo sus venas, colapsando su corazón, presionando sus pulmones... y aunque sentía un dolor atroz, aguantó el grito que pugnaba por salir de su garganta.
--- ¿Dónde está el cuerpo? --- dijo James retirando el hechizo.
Snape, que había caido al suelo incapaz de sostenerse, se puso a cuatro patas, jadeante.
--- Los Griffindor nunca dominasteis bien este hechizo.
--- ¡Crucio! --- gritó James, y nuevamente una oleada de dolor recorrió el cuerpo de Snape, que se retorció en el suelo y, esa segunda vez, no pudo reprimirse y gritó de dolor --- ¿Dónde está su cuerpo? --- exigió James impaciente.
--- Está bien, te llevaré hasta ella... para que puedas decirle el último adios --- dijo Snape levantándose a duras penas, pero con voz socarrona.
James se puso trás él, con la varita en su cuello.
--- Si me llevas hasta una emboscada, serás el primero en caer, y te aseguro que ya no me importa si me llevan a Azkaban por usar maldiciones imperdonables, lo has comprobado.
Snape se despareció con Potter firmemente agarrado a su brazo.
